Alquimia: enciclopedia de una ciencia hermética
Alchemie. Lexikon einer hermetischen Wissenschaft
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La enciclopedia alfabética del arte: adjudica pieza por pieza — el Cuarto Libro como falsamente atribuido a Agrippa «Priesner & Figala — Alquimia (enciclopedia) · p. 14», Flamel como escribano legendario de riqueza milagrosa «Priesner & Figala — Alquimia (enciclopedia) · p. 108», la Turba hacia el 900 d.C. «Priesner & Figala — Alquimia (enciclopedia) · p. 190» y el Splendor en el siglo XVI «Priesner & Figala — Alquimia (enciclopedia) · p. 116».
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1054 entries — the work's own voice, with its passageDel Cuarto Libro: «un cuarto libro, impreso por Andreas Kolbe y fechado en 1559, no es atribuible a Agripa».
La entrada de Flamel lo encabeza así: «Flamel, Nicolás, esctibano, supuesto adepto» [sic «esctibano», errata del OCR], y adjudica sin rodeos: «Pero no exisren indicios de que Flamel se hubiese ocupado jamás de alquimia».
Data la Turba: «en la prestigiosa Turba philosophorum (Reunión de filósofos), escrita hacia 900 d.C».
Sitúa el Splendor Solis y su fuente: «Splendor Solis (siglo XVl) que hace referencia explícita a Rósino (Zósimo)» [«XVl» con ele, del OCR].
Data el Rosarium sin adjudicarle autor: «Rosañum philosophorum» (Rosal de los filósofos) bajomedieval» [«Rosañum», del OCR].
«De hecho, la alquimia parte en lo referente al cosmos, a Dios y al hombre en su relación con el cosmos y Dios de un punto de vista radicalmente distinto al de la Ilustración.» — el prefacio de los editores Priesner y Figala fija el marco de toda la enciclopedia: la alquimia no se lee como química fallida sino como un punto de partida distinto sobre el cosmos, Dios y el hombre.
«Mientras que el científico moderno establece relaciones de causalidad y el técnico modifica y reinventa el entorno e intenta adaptarlo a las supuestas o verdaderas necesidades del hombre, el alquimista optaba por el camino de la adaptación interior a la Naturaleza, buscando comprender aquello que une al creador con la creación.» — Priesner y Figala contraponen el proceder del científico moderno, que establece causalidad, con el del alquimista, que buscaba adaptarse interiormente a la naturaleza.
«La devoción por la alquimia tiene menos que ver con la fascinación por el oro -entendida en sentido literal y existente desde tiempos inmemoriales (desde que el hombre es hombre)- que con el velo de misterio que la envuelve.» — los editores atribuyen el atractivo duradero de la alquimia menos a la codicia del oro que al misterio que la envuelve.
«La alquimia jamás tuvo un constructo teórico único y unitario.» — declaración editorial que gobierna toda la obra: no hay un sistema alquímico único, y por eso la enciclopedia procede por entradas y no por exposición unitaria.
«Unicamente existe consenso en el objetivo: la fabricación de la piedra filosofal como culminación y prueba material del conocimiento del alqui-mista acerca de la esencia íntima y oculta de la Creación.» — lo único que Priesner y Figala reconocen como consenso del arte es el objetivo, no la teoría: la piedra filosofal como prueba material del conocimiento de la Creación.
«La teoría del flogisto de Georg Ernst Stahl marca el límite entre un modo de ver alquímico y uno científico (de las ciencias naturales).» — los editores sitúan en el flogisto de Stahl la frontera entre el modo de ver alquímico y el científico.
«Con Antoine Laurent Lavoisier se consuma el verdadero cambio y será el concepto moderno de los elementos, que aparece con el sistema de períodos, lo que demostrará científicamente la inviabilidad de la transformación de metales.» — y datan en Lavoisier el cambio consumado, con el concepto moderno de elemento como razón científica contra la transmutación.
«Esta enciclopedia no aborda estas alquimias, ante todo por dos razones: primero porque excedería la extensión del libro y, segundo, porque resultó arduo encontrar autores que tuviesen unos conocimientos de alquimia india y china equiparables a los que ofrecemos aquí respecto a la alquimia occidental y europea.» — los editores declaran el recorte del volumen y su motivo doble, de extensión y de falta de especialistas: la alquimia india y china quedan fuera.
«Por lo tanto rogamos al lector que comprenda esta limitación, cuya intención está lejos de significar un juicio de valor.» — y piden expresamente que ese recorte no se lea como juicio de valor sobre las tradiciones excluidas.
«La literatura que acompaña cada artículo está destinada a facilitar el acceso a los textos alquímicos originales y a la bibliografía especializada y, por decisión de los editores y autores, se omitió toda publicación considerada poco seria.» — criterio bibliográfico declarado: la literatura de cada artículo excluye por decisión de editores y autores lo que juzgaron poco serio.
«Al final de cada artículo figura el nombre del autor; en las últimas páginas de la obra aparecen todos.» — la nota de uso enuncia la regla que gobierna la atribución de esta obra: cada artículo va firmado al final por su autor, y la lista completa cierra el volumen.
«Todos los artículos fueron revisados a efectos editoriales manteniendo fielmente la opinión de los autores.» — y acota hasta dónde llegó la mano editorial: se revisó la forma, no la opinión de cada autor.
«Este dilema teórico halló su solución en la convicción de que lo que mantenía cohesionados estos cuerpos no era una humedad acuosa sino grasa, viscosa y no evaporable: el aceite.» — la entrada Aceite, de Gad Freudenthal, deriva la cohesión de los sólidos de una humedad grasa y no evaporable, no de la acuosa.
«Los alqui-mistas árabes, que estaban muy influenciados por la teoría aristotélica, retomaron esta idea del aceite como aglutinante.» — Freudenthal traza el paso de esa idea al mundo árabe por vía de la influencia aristotélica.
«En los escritos atribuidos a Yabir b. Hayan, autor árabe de finales del siglo VIII y principios del IX del que por mucho tiempo se creyó que se trataba de Geber, se describe la obtención de aceite por medio de repetidas destilaciones y la naturaleza del mismo se define como un líquido no solidificable y «permanente» — (por esta razón a veces se equipara el aceite al principio mercurial [^mercurio, ^principios]); es la «cualidad grasa que provoca la aglutinación».» — y consigna la atribución con su reserva: los escritos son atribuidos a Yabir b. Hayyan, a quien largo tiempo se identificó con el Geber latino.
«En la medicina esto sirvió para explicar la aparición de piedras en la vesícula, los ríñones y la vejiga, y en la metalurgia para constatar que los metales fundidos no se evaporan.» — la doctrina del aceite aglutinante rendía a la vez en medicina y en metalurgia, y ahí está la razón de su fortuna.
«Otto ^ Tachenius el ácido y la base eran dos principios opuestos de los que el ácido era caliente, seco y masculino, y la base fría, húmeda y femenina («Hippocrates chemicus» — , Venecia 1666).» — Claus Priesner atribuye a Otto Tachenius la lectura de ácido y base como par de contrarios calibrado en las cualidades aristotélicas y sexuado.
«El ácido nítrico es un ácido muy fuerte cuya causticidad, de por sí grande, aumenta por su acción oxidante.» — la entrada Ácidos, de Claus Priesner, distingue en el nítrico dos causticidades: la propia y la que le añade su acción oxidante.
«La mezcla de ácido nítrico y clorhídrico, el agua regia que también diluye el oro, ya se conocía mucho antes del descubrimiento del ácido clorhídrico.» — Priesner data el agua regia muy por delante del ácido clorhídrico: la mezcla se conocía antes de que se aislara uno de sus componentes.
«La denominación agua regia {aqua regís) indica que éste es el rey de todos los ácidos puesto que ni siquiera el oro se le resiste y disuelve al rey de los metales.» — y explica el nombre por la jerarquía de los metales: es rey porque disuelve al rey.
«De la historia del descubrimiento del ácido sulfúrico (H2SO4) se sabe todavía menos que del ácido nítrico.» — reserva expresa sobre el estado del saber: del descubrimiento del ácido sulfúrico se sabe todavía menos que del nítrico.
«En vano se ha intentado hallar una descripción clara del ácido sulfúrico y de su obtención que sea anterior al final del siglo XVI.» — y la datación se deja abierta por el lado de abajo, sin descripción clara anterior al final del siglo XVI.
«Libavius fue el primero en advertir que en ambos casos se trataba del mismo compuesto.» — Priesner adjudica a Libavius el reconocimiento de que las dos vías de obtención daban el mismo compuesto.
«Hasta aproximadamente finales del siglo xviii la sal filmante se denominaba spiritus salis glauberianus (espíritu de sal de Glauber).» — consigna la denominación histórica del ácido clorhídrico y su vigencia hasta finales del siglo XVIII.
«Puesto que el descubrimiento del ácido clorhídrico es bastante tardío, en la alquimia tiene una importancia mucho menor que los otros dos ácidos minerales.» — y saca la consecuencia para el arte: por tardío, el clorhídrico pesa mucho menos en la alquimia que los otros dos ácidos minerales.
«Siguiendo la tradición alquimista los adeptos vivían apartados en lugares recónditos pues temían que se les arrancasen sus conocimientos secretos -mantenidos como tal, entre otras, por cuestiones de ética- por medio de arresto y tortura.» — la entrada Adepto, de Lawrence M. Principe, explica el retiro de los adeptos por el temor al arresto y la tortura, no solo por disciplina de secreto.
«En otros casos el adepto comparecía en público, como el alquimista polaco Michael ^Sendivogius quien, en la corte del emperador ^Rodolfo IL, llevó a cabo con éxito una transmutación de metal.» — Principe registra la transmutación pública de Sendivogius en la corte de Rodolfo II tal como la dan las crónicas.
«O bien el alquimista escocés Alexander ^Seton quien a principios del siglo XVII viajó por Centroeuropa realizando sus transmutaciones ante un público mucho más numeroso.» — y la de Seton, con público más numeroso, a principios del siglo XVII.
«Sin embargo, hasta el día de hoy no disponemos de un estudio detallado de estas crónicas.» — y cierra con la reserva sobre la propia base documental: esas crónicas no cuentan hasta hoy con un estudio detallado.
«Agrícola se estableció como médico en Joachimsthal, centro de la minería de plata de Bohemia.» — la entrada Agrícola, de Lothar Suhling, sitúa el saber minero del autor en su ejercicio como médico en el centro argentífero de Joachimsthal.
«Con estas obras Agrícola sienta las bases de la ciencia minera y metalúrgica.» — Suhling le adjudica la fundación de la ciencia minera y metalúrgica.
«Agrícola era muy escéptico con respecto a la alquimia de su época y no en cambio con la alquimia antigua.» — y matiza su postura ante el arte, escéptico ante la alquimia contemporánea pero no ante la antigua.
«Contrapone y añade a la doctrina de la septenareidad de los metales el bismuto como un metal primario más.» — Agrícola rompe la septenareidad de los metales añadiendo el bismuto como metal primario.
«Con esta idea. Agrícola se apartaba de la doctrina del sulfuro-mercurio {^elementos) y retomaba -e incluso desarrollaba- la teoría aristotélica de los cuatro elementos.» — y se aparta de la doctrina azufre-mercurio para volver a los cuatro elementos aristotélicos.
«En 1518 ocupó el cargo de síndico de la ciudad libre de Metz donde asumió la defensa de una mujer acusada de brujería por la Inquisición.» — la entrada Agrippa, de Wolf-Dieter Müller-Jahncke, registra su defensa de una acusada de brujería ante la Inquisición siendo síndico de Metz.
«Debido a que no tardaron en circular copias falsas de la misma, en 1530 Agripa decidió revisar la obra e imprimirla.» — y explica la edición de 1530 por la circulación previa de copias falsas de la obra.
«Alberto Magno fue probablemente el sabio universal más destacado de la Baja Edad Media.» — la entrada Alberto Magno, de Martha Baldwin, lo califica de sabio universal más destacado de la Baja Edad Media, con la cautela de un probablemente.
«Junto con ^Avicena, ^ Torntis de Aquino, Roger Bacon y Ramón ^Llull se suele considerar a Alberto Magno como una autoridad en la historia de la alquimia cuyos escritos tuvieron gran difusión a finales del siglo XVI e inicios del XVII.» — y lo cuenta entre las autoridades que la alquimia se dio a sí misma, con difusión máxima entre finales del XVI y principios del XVII.
«Aun así Alberto Magno no escribió ninguna obra de alquimia propiamente; era habitual atribuirle textos de alquimia de otros autores (al igual que sucedía con los autores arriba mencionados) abusando con ello de la autoridad que confería su nombre (véase infra en Literatura).» — adjudicación central de la entrada: Alberto Magno no escribió obra alquímica alguna, y lo que corre bajo su nombre abusa de su autoridad.
«Tras comprobar algunos procedimientos de transmutación Alberto Magno llegó a la conclusión de que hasta ese momento el alquimista no había conseguido fabricar verdadero ^oro, ya que en los ensayos que él mismo había realizado jamás se había formado un metal realmente resistente al fuego.» — Baldwin registra su conclusión experimental: nada de lo ensayado dio un metal resistente al fuego, luego oro verdadero no se había fabricado.
«Para Alberto Magno las causas eficientes de los metales eran el calor y la influencia astral y por lo tanto no contemplaba la causa aristotélica del frío.» — y su desvío respecto de Aristóteles en las causas eficientes de los metales, donde admite calor e influjo astral y descarta el frío.
«Siguiendo a Avicena consideraba el ^mercurio [mercurius) y el azufre {sulfur) como los dos ^principios constituyentes del metal.» — Martha Baldwin adjudica la doctrina de los dos principios que Alberto Magno sostiene y su procedencia, tomada de Avicena.
«Según decía, había hecho varios intentos -aunque en vano- de cambiar la esencia íntima del oro.» — y registra su fracaso declarado, en primera persona, al intentar alterar la esencia del oro.
«La primera substancia alcálica que atrajo la atención del hombre fue la ceniza que se producía al quemar material orgánico y cuyas propiedades purificadoras ya se mencionan en el Antiguo Testamento.» — la entrada Álcali, de Claus Priesner, hace arrancar la serie en la ceniza y remite su virtud purificadora al Antiguo Testamento.
«El nombre álcali es de origen árabe {^sosd).» — Priesner consigna el origen árabe del término.
«Al contrario de lo que sucede con lo ácido, los alquimistas no tenían una definición para lo alcálico, incluso la palabra álcali aparece poco;» — asimetría que Priesner señala expresamente: los alquimistas definieron el ácido y no lo alcalino, y hasta la palabra escasea.
«La chemiatria s&ri la primera en concebir el álcali como el opuesto a los ^ácidos Y tn base a ello construirá sus teorías médicas.» — y adjudica a la chemiatria el primer tratamiento del álcali como opuesto del ácido, con consecuencias médicas.
«En su origen deriva del árabe al- kuhul designando la estibnita, el mineral de antimonio más frecuente {sulfuro de antimonio, Sb2S3).» — la entrada Alcohol, de Lawrence M. Principe, deriva el término del árabe al-kuhul, que designaba el sulfuro de antimonio, no una bebida.
«Más tarde se usó el nombre kuhul para designar cualquier polvo fino y por extensión todo lo fino, sutil y esencial se relacionaba con este nombre.» — y explica el desplazamiento semántico que va del polvo fino a lo sutil y esencial.
«La fascinación que ejercía el alcohol en los alquimistas se debe ante todo a la combinación de dos características que, según la teoría alquímica de los elementos, eran incompatibles: formaba un líquido -o sea, pertenece al elemento agua- y era combustible, por lo que se vinculaba al elemento fuego {P^ elementos).» — Principe explica la fascinación alquímica por el alcohol como un caso de incompatibilidad teórica: agua y fuego a la vez.
«Según R.J. Forbes no se conocía el alcohol antes de 1150.» — y da la datación de Forbes por su nombre, sin hacerla suya.
«No se sabe si estas prescripciones corresponden o no a una posterior revisión; lo mismo sucede con las indicaciones que 37 Alcohol aparecen en Ramón ^Llull y Arnau de ^ Vilanova, que tampoco se sabe si son apócrifas.» — reserva expresa sobre la autoría: no se sabe si lo que aparece bajo Llull y Arnau de Vilanova es apócrifo o revisión posterior.
«En cambio no hay dudas acerca de la aportación del florentino Thaeüídus Alderotti {1225-1305) quien, por lo demás, apenas destacó como alquimista.» — contra ese fondo de incertidumbre destaca la aportación de Alderotti, que Principe da por firme aunque el florentino apenas fuera alquimista.
«Paracelso propuso separar el alcohol del vino mediante congelación en lugar de destilación.» — y registra la propuesta de Paracelso de separar el alcohol por congelación en vez de destilarlo.
«La palabra alkaest la acuñó ^Paracelso aunque la utiliza una única vez para designar un fármaco para el hígado.» — la entrada Alkaest, de Principe, adjudica el término a Paracelso y acota de inmediato su uso: una sola vez y para un fármaco hepático.
«Fue Johannes Baptista van 7'Helmont quien, años más tarde, le atribuyó el significado de medio universal de descomposición (de hecho un medio de separación) y equiparó el alkaest a la sal circulatum que aparece en el «De renovatione et restauratione» — de Paracelso y que actuaba reduciendo las» — y adjudica a van Helmont el sentido que hizo fortuna, el de disolvente universal.
«Pero Helmont no explica claramente la preparación de esre remedio milagroso que condujo a finales del siglo XVII a una búsqueda febril del alkaest.» — con la consecuencia histórica: la receta nunca quedó clara, y esa oscuridad alimentó la búsqueda febril de finales del siglo XVII.
«De acuerdo con su idea de que el agua es el único elemento primario, Helmont afirmaba que mediante el alkaest todos los cuerpos primero se descomponían en sus principios para luego ser reducidos al agua primera de la auténtica ^ materia prima.» — Principe deriva la doctrina helmontiana del alkaest de su tesis del agua como único elemento primario.
«Si bien al alkaest se le atribuía el máximo poder de disolución no era más que uno de los múltiples menstrua que buscaban los alquimistas.» — y la relativiza en el conjunto del arte: el alkaest era uno más entre los muchos menstrua buscados.
«Pero eso no significa que se pueda equiparar el alkaest con este mercurio; ambos tienen un fuerte poder de descomposición, pero mientras que el alkaest en general no es indispensable para la presentación de la piedra filosofal, sí lo es este mercurio.» — distinción que la entrada se niega a armonizar: alkaest y mercurio filosófico comparten poder de descomposición pero no papel, y solo el segundo es indispensable para la piedra.
«Los metales se consideraban cuerpos desalmados y muertos.» — la entrada Alma, de Bernard Joly, expone la premisa que hace pensable la transmutación: el metal es un cuerpo muerto.
«Esta muerte la provoca ante todo el fuego, por medio del cual se obtiene el metal de su roca filoniana.» — y adjudica esa muerte al fuego de la fundición, que separa el metal de su ganga.
«Este fermento no es otra cosa que la piedra filosofal lapis philosophoruni) y, aplicado al metal imperfecto, activa en él nuevos procesos vitales gracias a los que alcanza la perfección del oro antes que en el proceso natural de maduración (que de todos modos tiene lugar).» — Joly identifica el fermento que revive al metal con la piedra filosofal, y sitúa su acción como aceleración de una maduración natural que ocurriría igual.
«En éstos se representa el alma como una intermediaria entre el cuerpo y el espíritu, es decir, como agua o mercurio.» — y expone la posición intermedia del alma entre cuerpo y espíritu bajo la figura del agua o mercurio.
«No obstante, puesto que la tierra tiene un alma, tendrá necesariamente un cuerpo, razón por la cual Platón afirmaba que era un animal.» — Joly deriva de Platón la consecuencia que hace del mundo un viviente: si la tierra tiene alma, ha de tener cuerpo.
«Como tercera hipóstasis de lo indiviso, en Plotino, el alma del mundo garantiza el curso del universo y confiere unidad a la multiplicidad de criaturas por ella vivificadas, aun cuando al mismo tiempo permanece separada de ellas.» — y sitúa en Plotino el alma del mundo como tercera hipóstasis, unificadora y a la vez separada de lo que vivifica.
«En la alquimia grecoalejandrina se desarrollará tardíamente el tema del alma del mundo y lo harán los comentadores afines al neoplatonismo como Olimpiodoroy ^Estéfano.» — data tarde el tema en la alquimia grecoalejandrina y lo adjudica a los comentadores neoplatónicos.
«El concepto de alma del mundo reaparece en la alquimia del Renacimiento: al existir ésta en el corazón de la materia, el alquimista alberga la esperanza de elevarse hacia lo divino a través de la espiritualización de los cuerpos pasivos.» — y explica su reaparición renacentista por lo que ofrece al operador: si el alma está en el corazón de la materia, espiritualizar los cuerpos es una vía de ascenso.
«Además de recuperar estas concepciones antiguas, serán los trabajos de Marsilio ^Ficino los que darán a la alquimia un nuevo rumbo al expresar la necesidad de un spiritus mundi {7espíritu) o, por así decirlo, de un «cuerpo inmaterial» — que actúa como intermediario entre el mundo y los cuerpos elementales.» — Joly adjudica a Ficino el giro que da nuevo rumbo al arte, con la exigencia de un spiritus mundi.
«Los orígenes de la alquimia antigua se remontan al siglo I d.C. en Egipto, que en ese momento estaba bajo la influencia cultural helenística, y para el final se suele establecer el siglo V I I . d.C.» — la entrada Alquimia antigua, de Jost Weyer, data el arco entero de la alquimia grecoegipcia con la cautela de un se suele establecer para su término.
«El objetivo práctico era el perfeccionamiento de los metales no nobles y la transformación {transmutación) de los mismos en 7oro o aplata.» — Weyer separa los dos objetivos del arte antiguo, y el práctico es el perfeccionamiento y la transmutación de los metales viles.
«Estos últimos pertenecían por regla general al clero y se ocupaban de la imitación de metal noble, de piedras preciosas auténticas y de colorantes raros (púrpura) con los que se ornamentaban los templos.» — y adjudica el trabajo a un personal sacerdotal cuyo oficio era la imitación de metal noble, gemas y púrpura para el templo.
«El 7Papiro Leiden y el 7Papiro Estocolmo reflejan esra actividad artesanal en los templos.» — con el testimonio documental en que apoya esa reconstrucción, los papiros de Leiden y Estocolmo.
«La astrología babilónica, practicada sistemáticamente desde 850 a.C, entró a formar parte de la alquimia antigua a través de la astrología grecorromana.» — Weyer data la entrada de la astrología babilónica en la alquimia por mediación grecorromana.
«Otra aportación importante tiene que ver con el mito de Isis y Osiris: Osiris (antigua divinidad de la tierra y la vegetación), muerto y descuartizado, es resucitado por su «hermana-esposa» — Isis-, este mito es representativo de un aspecto central de la cultura egipcia como es la sucesión de períodos de sequía y abundancia provocados por las inundaciones del Nilo.» — y adjudica al mito de Isis y Osiris el esquema de desmembramiento y resurrección.
«Este ciclo de muerte y regeneración se trasladó a los metales que, en primer lugar debían ser reducidos a su materia neutra (o sea, muerta) para después, al unirlos con la forma vivificadora, poder ser recreados en metales nobles.» — del que deriva la operación misma: matar el metal hasta la materia neutra para recrearlo noble.
«Los nombres que más aparecen en las obras de alquimia antigua son Pseudo-Demócrito {7Demócrito), Ostanes, Mermes Trismegisto, Isis, 7María la Judía, Cleópatra, Agatodáimon y ^Zósimo.» — releva la nómina de nombres que la alquimia antigua se dio, sin adjudicarles historicidad.
«Lo mismo sucede con la obra de María y de lo que se conserva se deduce que estaba muy familiarizada con la práctica química y que contribuyó en gran medida al perfeccionamiento de algunos aparatos químicos (es erróneo asociar su nombre al baño María, balneum mariae).» — y corrige de paso una atribución corriente: el baño María no viene de María la Judía, aunque sí le adjudica el perfeccionamiento de aparatos.
«Los autores del período tardío (siglos V-VIl), como ^Estéfano de Alejandría, son casi todos comentaristas que no tenían experiencia en ensayos y en cuyos escritos predomina el aspecto espiritual.» — Weyer caracteriza a los autores tardíos como comentaristas sin práctica, con predominio de lo espiritual.
«El negro {nigredo) representaba la materia prima, el blanco {albedo) la plata y el amarillo (citrinitas) el oro.» — y consigna la escala de colores con su lectura material.
«En la alquimia antigua la piedra filosofal todavía no tenía carácter de doctrina y en el aspecto espiritual simbolizaba la purificación del alma.» — acotación importante para el corpus: en la alquimia antigua la piedra filosofal todavía no es doctrina, y su lado espiritual es purificación del alma.
«Este aditamento era el xérion griego (polvo para esparcir), que en árabe se convirtió en iksiro al-iksiry en latín en elixir (en español elixir).» — y deriva la palabra elixir por su cadena de lenguas, del xérion griego al iksir árabe.
«El interés de la nobleza por la alquimia alcanza su punto álgido en los siglos XVI y XVII mientras que en los siglos XVIII y XIX empieza a decaer (junto con el poder de la aristocracia).» — la entrada Alquimia cortesana, de Pamela H. Smith, fecha el auge del interés nobiliario y lo hace decaer junto con el poder de la aristocracia.
«Ahora bien, los soberanos, aparte de mantener en su corte a alquimistas, realizaban ellos mismos experimentos.» — y corrige la imagen del príncipe como mero mecenas: también experimentaban ellos mismos.
«Probablemente el motivo fuese el temor ante la falsificación masiva de metal precioso o de 7 oro acuñado y no por creer que la alquimia era pecado.» — Pamela H. Smith adjudica la hostilidad de algunos poderes a un cálculo monetario, no a un escrúpulo religioso, y lo dice con un probablemente.
«Con el final de la Guerra de los Treinta Años, la alquimia fue lentamente dejando de lado su contenido religioso y metafísico aunque continuó siendo objeto de la vanidad de los príncipes.» — y data en el final de la Guerra de los Treinta Años el vaciamiento religioso del interés cortesano, que sobrevive como vanidad.
«Un caso opuesto es el del emperador 7Rodolfo I I interesado en entender la naturaleza y la sabiduría de Dios, temas éstos a los que creía poder acceder a través de la alquimia.» — Smith separa los móviles: en Rodolfo II lo que busca el emperador es entender la naturaleza y la sabiduría de Dios.
«Sobre el trasfondo de la Reforma y las consecuentes guerras de religión, la alquimia se convirtió para estos soberanos en instrumento para una reforma material y espiritual generalizada y destinada a salvar el cisma de la Cristiandad occidental.» — y sitúa la alquimia principesca en el marco confesional como instrumento de una reforma general que sanara el cisma.
«En su expresión máxima la alquimia simbolizaba el modus vivendi aristocrático porque significaba la transformación de metales comunes en oro eterno e indestructible, metáfora por un lado del gobierno monárquico y por otro de la deseada eternidad de la soberanía de los príncipes.» — la razón de fondo que la entrada propone: el oro incorruptible era la metáfora exacta del gobierno monárquico y de la perpetuidad dinástica.
«Asimismo el rango social del soberano se acomodaba a este esquema cultural pues éste, como elegido de Dios, era el más capacitado para obtener el 7 lapis philosophorum (para lo que se precisaba, según se creía, de la gracia de Dios).» — con la consecuencia estamental: el soberano, por elegido de Dios, se creía el mejor situado para alcanzar la piedra.
«Siguiendo lo que dijo un tal P. Kraus en la década de 1940, es erróneo datar en el siglo VIII el extenso Corpus de 3 000 textos atribuido a Yabir b. Hayan, siglo en el que presumiblemente vivió y murió (812) el sabio.» — la entrada Alquimia medieval árabe, de William R. Newman, transmite la objeción de Kraus contra la datación en el siglo VIII del corpus atribuido a Yabir, y la marca como ajena.
«Los Habsburgo austríacos enviaron a aquellos alquimistas de la corte, a los que les había resultado la transmutación, a las minas imperiales de Bohemia y Hungría, para que demostrasen allí sus habilidades (es decir, para que fabricasen metal precioso en ingentes cantidades).» — Smith registra el uso administrativo del arte: a los transmutadores exitosos se les mandaba a las minas imperiales a producir en cantidad.
«El corpm Gabirianum, de carácter altamente especulativo, hace hincapié en la destilación fraccionada {7métodos de trabajo) de substancias cuyo objetivo es aislar una a una las diferentes «naturalezas» — de las mismas para luego volver a unirlas.» — Newman caracteriza el corpus gabiriano como altamente especulativo y centrado en aislar las naturalezas por destilación fraccionada.
«La alquimia era prácticamente desconocida en Europa medieval hasta el siglo XII.» — datación tajante que Newman fija para el latín occidental: hasta el siglo XII la alquimia era en Europa prácticamente desconocida.
«Hacia 1144 Robert von Ketton tradujo del árabe al latín el texto «De compositione alchimiae» — de Morienus.» — y adjudica a Robert de Ketton la traducción con que empieza, hacia 1144.
«A través de estas y otras obras espurias (probablemente apócrifas) como «De aluminibus et salibus» — (atribuido a Razi) y «De anima in arte alkimie» (falsamente atribuido a 7Avicena), en Occidente se divulgaron unos conocimientos básicos de mineralogía, botánica, metalurgia, de la fabricación de substancias tintóreas y pigmentos, de la destilación fraccionada de muchas substancias y finalmente el clásico objetivo de la alquimia: la transformación de metales.» — consigna la condición espuria de varias de las obras transmisoras, y la marca con un probablemente en vez de resolverla.
«Así la alquimia se convirtió en el centro de las discusiones acerca de los límites entre Arte y Naturaleza.» — con la consecuencia doctrinal que a Newman le importa: la alquimia se vuelve el terreno donde se discute el límite entre arte y naturaleza.
«Pero la amplia difusión de la alquimia en Europa no se produjo antes de 1250, paralelamente a la concepción de la obra «De mineralibus» — de 7Alberto Magno, un compendio de teoría escolástica de la Naturaleza en la que el autor procura conciliar la alquimia con sus conocimientos acerca de los fenómenos que se producen en las entrañas de la tierra (donde, decía, se formaban los metales y las sales).» — y data la difusión amplia del arte en Europa después de 1250, en paralelo al De mineralibus.
«La obra de Alberto Magno dio pie a la creación de un corpus de textos pseudónimos y es probable que le sirviese» — Newman adjudica a la obra de Alberto Magno el ser semilla de un corpus pseudónimo, con un es probable.
«Para él la alquimia era un medio para alargar la vida (7panacea) aunque también admitía su utilidad en el perfeccionamiento de las medicinas comunes y en otros procesos químicos propios de su época.» — Newman resume el uso que Roger Bacon da al arte, prolongar la vida sin renunciar a sus rendimientos médicos y químicos comunes.
«A finales del siglo XIII la alquimia fue objeto de ataques por parte del orden eclesiástico, especialmente de los franciscanos y los dominicos.» — y data a finales del XIII los ataques eclesiásticos, adjudicándolos a franciscanos y dominicos.
«En éste Johannes desarrolla el concepto de aislamiento de la quintaesencia de la materia común mediante disolución en 7ácidos, extracción con ^alcoholy posterior destilación y cohohación {7métodos de trabajó).» — la técnica que Newman adjudica a Rupescissa, aislar la quintaesencia por disolución, extracción y cohobación.
«Tanto los escritos de Rupescissa como el corpus pseudolúleo podrían ser definidos como las obras cumbre de la alquimia del siglo XIV.» — y su juicio comparativo, dicho con un podrían ser definidos, sobre las cumbres del siglo XIV.
«Fue 7 Paracelso quien retomó y reelaboró estas ideas; según él la filosofía significaba el conocimiento de la «verdadera» — e invisible naturaleza de las cosas, entendiendo por ello aquellos entes espirituales, incorpóreos [7quintaesencia) que están presentes en todo el 7cosmosy (\nt son responsables de los poderes y la existencia de las substancias.» — la entrada Alquimia moderna, de Antonio Clericuzio, hace de Paracelso el punto en que la filosofía pasa a ser conocimiento de la naturaleza verdadera.
«La intención de Libavius era despojar la alquimia de sus elementos místicos y religiosos y reducir los textos alquímicos estrictamente a su contenido en prescripciones químicas y 7 métodos de trabajo.» — Clericuzio adjudica a Libavius el propósito de vaciar la alquimia de mística y reducirla a receta y operación.
«Esta separación, en la alquimia, de los aspectos místico y práctico también caracteriza la obra de Francis Bacon (1561-1626) quien lanzó duras críticas a los alquimistas, acusándolos de investigar sin método y de utilizar una terminología obscura.» — y encuentra el mismo corte en Francis Bacon, que acusa a los alquimistas de falta de método y de oscuridad terminológica.
«Aun así Bacon tuvo que admitir que gracias a los intentos de obtención de oro se habían hecho descubrimientos y experimentos útiles.» — y consigna la concesión de Bacon sin armonizarla con su ataque: de la busca del oro salieron hallazgos útiles.
«Erasmo de Rotterdam (aproximadamente 1466/1469-1536) rechazaba la alquimia, Martín Putero (14831546) la ensalzaba, ranto por su aplicación práctica como porque reflejaba 57 Alquimia moderna en forma alegórica los misterios del cristianismo.» — desacuerdo que la entrada deja en pie: Erasmo rechaza la alquimia y Lutero la ensalza por su alegoría de los misterios cristianos.
«El paracelsista y teósofo Heinrich ^Khunrath concibió todo el universo como resultado de una alquimia divina y el ^ opus magnum como medio de perfeccionamiento y purificación del hombre y la Naturaleza.» — Clericuzio expone la lectura de Khunrath, universo como alquimia divina y opus magnum como perfeccionamiento del hombre y la naturaleza.
«Gerard 7 Dorn, postulaba que el sentido de la alquimia no estaba en la purificación del metal sino en el perfeccionamiento interior del hombre.» — y la de Dorn, que traslada el sentido del arte del metal al hombre.
«La alquimia era parte de la prisca sapientia, del auténtico saber acerca de la naturaleza y el hombre;» — y sitúa la alquimia dentro de la prisca sapientia, que es lo que explica su prestigio.
«El máximo representante de la interpretación del legado mitológico en clave alquímica fue Michael 7 Maier.» — adjudicación de la mitoalquimia a Michael Maier como su máximo representante.
«Johannes Aurelius Augurellus (hacia 1454-1537), haciendo caso omiso de la bula de 1317 emitida por el papa Juan XXII(\\¡.t proscribía la alquimia, dedicó su poema alquimista «Chrysopoeia» — del 1515 al papa de los Medici LeónX,» — y registra la desobediencia de Augurello a la bula de 1317 de Juan XXII.
«Ni siquiera durante la Revolución Científica, en el siglo X V I I , se desechó la posibilidad de la transmutación del metal.» — Clericuzio niega el corte limpio que suele trazarse: ni en plena Revolución Científica se descartó la transmutación.
«Para Robert 7Boyle la teoría corpuscular de la materia brindaba un nuevo argumento teórico para la transformación de los metales,» — y explica por qué el corpuscularismo no estorbaba a Boyle sino que le daba argumento nuevo.
«Para Boyle la transformación del metal, incluyendo la degradación de T'oro a metales menos nobles, que él mismo decía haber realizado con éxito, probaba empíricamente la constitución corpuscular de la materia.» — registra en boca de Boyle la degradación del oro como prueba empírica de la constitución corpuscular, sin hacerla suya.
«Boyle jamás negó la existencia de semillas de metal {7 semilla), del mercurio filosófico {7 mercurio) o de la tinciura auri {tintura áurea, con frecuencia sinónimo de la piedra filosofal).» — y acota lo que Boyle nunca negó, las semillas metálicas, el mercurio filosófico y la tintura áurea.
«Aun cuando reconocía que apenas había pruebas reales para la transformación de metal, sin embargo creía que no era lícito negarla de antemano pues eso equivalía a restringir el poder de Dios y de la Naturaleza.» — argumento teológico que Clericuzio consigna en Newton: negar de antemano la transmutación sería poner límite al poder de Dios.
«Con el triunfo de la química cuántica de Antoine LaurentLavoisier {U431794) la alquimia dejó de ser una ciencia.» — y data en el triunfo de la química de Lavoisier el punto en que la alquimia deja de ser ciencia.
«Para Paracelso los cuatro síntomas fisiológicos básicos no remiten a los cuatro humores sino al archeusc\u.t él conviene en llamar el «alquimista interior» — .» — Clericuzio expone el archeus paracelsiano como alquimista interior, en lugar de los cuatro humores.
«La transmutación de los metales pasó a simbolizar la obra redentora de Cristo mientras que la Resurrección se convirtió en análogon del opus magnum alquímico.» — y registra la lectura cristológica que hace de la resurrección el análogo del opus magnum.
«En 1854 uno de estos alquimistas tardíos, Théodore Tiffereau, remitió seis tratados a la Academia de las Ciencias de París en los que decía haber encontrado un modo de transformar la plata en oro.» — caso tardío que la entrada data con precisión: los seis tratados de Tiffereau a la Academia de París en 1854.
«La alquimia era, por lo tanto, una proyección de procesos arquetípicos del inconsciente colecrivo en la materia y el opus magnum era una metáfora de la realización del individuo.» — y expone la tesis de Jung, la alquimia como proyección de procesos arquetípicos y el opus magnum como metáfora de la individuación.
«Alstein empezó sus estudios de medicina en 1592 en la Universidad de Helmstedt donde en 1596 obtuvo el gtado de doctor en medicina.» — la entrada Alstein, de Julián Paulus, fija su formación médica en Helmstedt con las dos fechas.
«Como alquimista aparece por primera vez en 1602 en un carta dirigida al duque Ulrich von Mecklenburg.» — y data su primera aparición documentada como alquimista en una carta de 1602.
«Parece ser que en 1604 participó en la primera edición en latín del «Novum lumen chymicum» — de Michael ^Sendivogius.» — Paulus atribuye con reserva su participación en la primera edición latina del Novum lumen chymicum.
«Aunque en el prefacio de esta primera edición no se menciona a Alstein, existen indicios de que ambos se conocían.» — y declara el estado de la prueba: el prefacio no lo nombra, y solo hay indicios de que se conocieran.
«Hacia 1608/1609 fue médico de cámara del rey francés Enrique IV, época en la que -según Milliet de Bosnay- tuvo trato con paracelsistas y alquimistas franceses.» — data su servicio como médico de cámara de Enrique IV con horquilla y cita la fuente de la que lo toma.
«En 1615 mantuvo correspondencia epistolar con el landgrave Moritz von Hessen-Kassel {•^alquimia cortesana) aunque se desconoce si entró a su servicio.» — y deja abierto lo que no consta, si llegó a servir al landgrave de Hessen-Kassel.
«No se conserva ningún escrito de Alstein.» — negativa que la entrada consigna como dato: de Alstein no se conserva escrito alguno.
«Los autores antiguos ya mencionan el alumbre aunque no se refieren exclusivamente al alumbte auténtico sino que a menudo son descripciones de otros sulfatos, en especial del vitriolo férrico.» — la entrada Alumbre, de Claus Priesner, advierte que el testimonio antiguo no es unívoco y suele mezclar otros sulfatos.
«Dioscúrides (siglo I d.C.) y Plinio el Viejo (23-79) hablan de diferentes tipos de alumbre de origen natural pero todavía no conocen la preparación artificial del mismo.» — y acota lo que Dioscórides y Plinio alcanzan y lo que no, la preparación artificial.
«Antoine Laurent Lavoisier (1743-1794) fue el primero que supuso que el alumbre era un sulfato mkto de arcilla (aluminio) y álcali fijo (sodio o potasio).» — Priesner adjudica a Lavoisier la primera suposición de que el alumbre era un sulfato mixto.
«No está claro si el cloruro de amonio ya era conocido en la alquimia asirla y grecoalejandrina {^alquimia antigua).» — la entrada Amoníaco, de Gerhard Brey, deja sin resolver si el cloruro de amonio se conocía ya en la alquimia asiria y grecoalejandrina.
«Puesto que era de origen humano o animal debía contener las fiierzas formativas del organismo vivo, además de contribuir a la perfección de los metales.» — y deriva el interés alquímico por el amoníaco de su origen animal y de las fuerzas formativas que se le suponían.
«Por los así llamados manuscritos siríacos (siglos VIl-x) se sabe, según ^Zósimo, que Alejandro Magno inventó el ^electrón con el que mandó confeccionar amuletos cuya función era proteger contra rayos.» — la entrada Amuleto releva la tradición que Zósimo transmite sobre Alejandro y el electrón, sin darla por histórica.
«En la Edad Media fue ^Arnau de Vilanova, a principios de la Edad Moderna Heinrich Cornelius ^Agripa von Nettesheim quienes estudiaton la confección y el poder mágico de los amuletos.» — y adjudica el estudio de la confección y el poder de los amuletos a Arnau de Vilanova y a Agrippa.
«El poder del amuleto reside o bien en el propio objeto o material o bien en una imagen o texto sobie un soporte ineficaz.» — la entrada Amuleto, de Claus Priesner, distingue las dos sedes posibles del poder, el material mismo o la imagen y el texto sobre un soporte inerte.
«Si se graba en la piedra preciosa la figura del pájaro y del pez y se guarda en una bolsa la piedra junto a un trozo de la correspondiente planta y el corazón del pájaro, se obtiene un amuleto portentoso {amuleto compuesto).» — y describe la receta compuesta de las Kyranides, que junta piedra grabada, planta y corazón de ave.
«En 1602 Andreae empezó sus estudios de fdosofía (en 1605 obtuvo la licenciatura) y teología pero en 1607 tuvo que abandonai la universidad prematuramente por estar implicado en un escándalo del cual poco se sabe.» — la entrada Andreae, de Ulrich Neumann, consigna el escándalo que le costó la universidad y declara lo poco que de él se sabe.
«Fue a lo largo de su carrera y en sus viajes que Andreae escribió las tres obras por las que se hizo célebre, posiblemente alentado por un círculo de simpatizantes entorno al jurista y convicto paracelsista Tobías Hess:» — y atribuye con reserva el impulso de sus tres obras célebres al círculo del paracelsista Tobías Hess.
«Se suponía que en ella residían las cualidades nobles del oro, en particular su color amarillo.» — la entrada Anima Solis, de Lawrence M. Principe, sitúa en esa alma del oro las cualidades nobles del metal y sobre todo su color.
«Este supuesto pone de manifiesto hasta qué punto los alquimistas consideraban el color del oro como una cualidad esencial del mismo o, dicho en ottas palabras, que la alquimia era en gran medida un arte del teñido.» — consecuencia que Principe saca sin suavizarla: si el color es cualidad esencial, la alquimia es en gran medida un arte del teñido.
«Este tipo de transmutación no puede ser equiparada a la transmutación por medio de la piedra filosofal lapis philosophorum).» — y separa esta transmutación de la que obra la piedra filosofal, sin equipararlas.
«mientras que el efecto del anima Solis era de tipo aditivo: sólo se podía transformar tanta plata en oro como oro se había utilizado para la fabricación del anima Solis.» — con el límite cuantitativo que la distingue: el anima Solis rinde tanto oro como oro se gastó en fabricarla.
«La denominación anrimonio aparece por primera vez en el siglo XI, en Constanrino Africano, aunque es bastante probable que sea anterior y de origen incierto.» — la entrada Antimonio, de Gerhard Brey, data el nombre en Constantino el Africano y deja abiertos su anterioridad y su origen.
«Para E.O. von Lippmann, en cambio, antimonio es la versión latina del griego «anthemion» — (la flor, «lo eflorescido»).» — y consigna la etimología rival de Lippmann sin resolver entre las dos.
«Destacaba entre éstas el llamado régulo de antimonio {stella antimonii, antimonium stellaturrí) que, al reducir la anrimonita con ^hierro, forma el ^regulus, de superficie cristalizada y en forma de estrella.» — y explica el régulo estrellado por la cristalización que deja la reducción de la antimonita con hierro.
«Esta propiedad del anrimonio de separar el oro y la plata da nombre al lupus metallorum (lobo de los metales), al balneum regis (baño real) o al iudex ultimus (liltimo juez).» — de la propiedad separadora del antimonio derivan sus nombres de oficio en la literatura del arte.
«Los diferentes colores de los compuestos de antimonio representan las etapas de la ^opus magnum.» — Brey lee la escala de colores de los compuestos de antimonio como figura de las etapas del opus magnum.
«Es curioso que a lo largo de los siglos XVI! y XVIII, período en el que se desarrolla la química moderna, no hubiese grandes modificaciones en los aparatos de laboratorio (aunque no hay que olvidar la cubeta neumática, que aparece en esa época» — la entrada Aparatos de laboratorio, de Lawrence M. Principe, señala la paradoja de que el instrumental apenas cambió justo cuando nacía la química moderna.
«Dice ^Zósimo que ^María la Judía inventó algunos instrumentos de laboratorio fundamentales.» — y transmite en boca de Zósimo la atribución de instrumentos fundamentales a María la Judía, sin hacerla propia.
«El cierre más estanco era el sigillumphilosophorum también 79 Aparatos de laboratorio conocido como sigillum Hermetis, nombre del que procede nuestra actual expresión de «cerrar herméticamente» — .» — Principe deriva de sigillum Hermetis la expresión corriente de cerrar herméticamente.
«En el siglo Xlll Thadddus Alderotti {1223-1305) inventó la tefrigeración de la pestaña por medio de un vaso refrigerador a través del cual pasaba la pestaña alargada con forma de serpentina {canale serpentinuni).» — y adjudica a Alderotti, con fecha, la refrigeración del serpentín.
«Se tiene constancia de estas caperuzas refrigeradas por aire o agua en el siglo XV aunque es probable que sean anteriores.» — datando las caperuzas refrigeradas en el siglo XV con la reserva de que probablemente sean anteriores.
«La separación de las mezclas en varias fracciones con diferentes puntos de ebullición no era un proceso sencillo en ningún aparato alquímico de destilación y en general se óbrenla un único destilado.» — límite técnico que Principe subraya: ningún aparato alquímico separaba bien fracciones, y de ordinario salía un solo destilado.
«En el origen de estos instrumentos estaba la concepción de que la naturaleza interior de la substancia cambiaba evaporando y condensando repetidas veces.» — y explica los aparatos circulatorios por la creencia de que evaporar y condensar repetidamente alteraba la naturaleza interior de la sustancia.
«Era habitual destilar varias veces el ^alcoholaunque aquí también entraban en juego algunos conceptos de números mágicos (septúple y duodecúple destilación).» — con la mezcla de razón operativa y número mágico en las destilaciones séptuple y duodécuple.
«En 1980 en el curso de una excavaciones realizadas en Oberstockstall (Austria) salió a la luz un horno que había estado tapiado y en el que se hallaron por primera vez objetos de laboratorio de un tamaño mayor que se dataron en el siglo XV!.» — hallazgo arqueológico que Principe data y localiza, el horno tapiado de Oberstockstall.
«Asimismo el ahuevofibsófico, requisito para alcanzar el ^opus magnum, tenía forma de huevo y el cuidadoso (e inicial) calentamiento de su contenido correspondía, según creían los alquimistas, a la incubación de los huevos por la gallina.» — y explica la forma del huevo filosófico por la analogía con la incubación.
«Las noticias acerca de instrumentos de laboratorio o de procesos alquímicos en los textos de alquimia no siempre se deben leer al pie de la letra.» — advertencia de método que Principe hace explícita: las noticias de aparatos y procesos no siempre se leen al pie de la letra.
«Para los paracelsistas {•^Paracelso) de los siglos XVI y XVll todo el -^cosmosera como un recipiente alquímico en el que Dios creó el mundo material.» — y registra la extensión paracelsista de la figura, con el cosmos entero como recipiente en que Dios creó el mundo.
«Los arcanos eran, para él, las propiedades curativas de los fármacos vegetales, animales o minerales que se hacen reconocibles a través de las signaturas de estos cuerpos.» — la entrada Arcano, de Charles Burnett, expone el arcano paracelsiano como virtud curativa reconocible por las signaturas.
«Para Paracelso los arcanos designan además unos preparados cuya composición se mantenía en secreto.» — y su segundo sentido, el de preparado de composición reservada.
«Aristóteles no es el autor de ninguno de los tratados de alquimia que se le atribuían en la Edad Media» — adjudicación central de la entrada Aristóteles, de Bernard Joly: ninguno de los tratados alquímicos medievales que corren bajo su nombre es suyo.
«Según su teoría del hilemorfismo, todos los cuerpos constan de una materia primera común (también ^ materia prima) a la que se otorga una forma sustancial y específica (a través de la energeid).» — Joly resume el hilemorfismo que la alquimia hereda, materia primera común y forma sustancial que la especifica.
«La alquimia grecoalejandrina consideraba a Aristóteles como uno de sus fundadores míticos.» — y registra que la alquimia grecoalejandrina lo contaba entre sus fundadores míticos.
«Según opinión común fueron los árabes los primeros en atribuir falsamente algunos textos a Aristóteles» — consigna como opinión común, no como hecho probado, que los árabes iniciaron las falsas atribuciones.
«De los aproximadamente cien textos en latín atribuidos a Aristóteles, quince son textos de alquimia» — y cuantifica la masa pseudoaristotélica latina, quince textos alquímicos de un centenar.
«No se conoce el verdadero autor de los mismos aunque al parecer datan del siglo XIII» — declarando a la vez lo que no se sabe, quién los escribió, y datándolos con un al parecer en el siglo XIII.
«En ella se pone de manifiesto la incompatibilidad entre las doctrinas alquímicas y las tesis aristotélicas acerca de la inmutabilidad de las especies y de la inferioridad del arte frente a la naturaleza» — tensión que Joly deja sin armonizar: la doctrina alquímica choca con la inmutabilidad aristotélica de las especies y con la inferioridad del arte.
«La actividad alquímica no se asentaba sobre un discurso teórico de Filosofía Natural, pero eso no significa que los alquimistas siguiesen incondicionalmente cualquier filosofía natural establecida.» — la entrada Aristotelismo, de Hans-Werner Schütt, matiza en los dos sentidos: la alquimia no tenía teoría propia pero tampoco seguía cualquier filosofía natural.
«Por el contrario el objetivo primordial del proceso alquímico era fabricar -en lo posible- materia prima sin cualidades, a la que sucesivamente se proveía de cualidades.» — y sitúa el objetivo del proceso alquímico en fabricar materia prima sin cualidades, que para Aristóteles era inconcebible.
«Estas cualidades pueden variar y, puesto que son esenciales, los elementos se transforman de este modo unos en otros [transmutación).» — Schütt explica la transmutación desde dentro del sistema: las cualidades varían y por eso los elementos se cambian unos en otros.
«Todos los alqui-mistas, independientemente de cómo imaginaba cada uno la estructura de la materia, seguían la doctrina empedoclea-aristotélica de los cuatro elementos y del T'hilemorfismo.» — y describe el fondo doctrinal común pese a las diferencias de escuela, los cuatro elementos y el hilemorfismo.
«Por ella el espacio esté completamente lleno y por lo tanto quedaba descartada la idea de la existencia de un espacio vacío («vacuum» — );» — Schütt deriva de la divisibilidad infinita de la materia aristotélica la exclusión del vacío.
«cuando Evangelista Torricelli {l608-\647), Otto von Guericke {1602-1686), Robert Boyle e Isaac ^Newton, entre otros, demostraron, mediante experimentos, la existencia del vacío.» — y data en el siglo XVII, por vía experimental, la aceptación del vacío que la alquimia había rechazado.
«De este concepto, de entrada poco significativo para la alquimia, nació la idea de un quinto y supremo (perfecto) elemento que existía asimismo en la esfera terrestre, la ^quintaesencia.» — expone el paso del quinto cuerpo celeste aristotélico a la quintaesencia terrestre, que es lo que la alquimia aprovecha.
«De las enseñanzas de los estoicos {/'Stoa) se tomó la idea de que por destilación o sublimación se obtenían pneúmata que actuaban en la transmutación como «portadores vivificadores de información» — {^lógoi spermátikoí].» — y adjudica a los estoicos la idea de los pneúmata obtenidos por destilación y sublimación.
«Las doctrinas estoicas son decisivas para el desarrollo de la idea de simpatía y antipatía y para la formulación del concepto de materia prima (término acuñado por la escuela estoica).» — consignando además que el término materia prima lo acuñó esa escuela.
«Arnau de Vilanova fue educado por los dominicos, hacia 1260 estudió en Montpellier (una supuesta estancia en Ñapóles, por razones de estudio, es un invento posterior) y posteriormente adquirió fama como terapeuta.» — la entrada Arnau de Vilanova, de Gundolf Keil, descarta expresamente la estancia napolitana como invención posterior.
«Arnau era un detractor de la alquimia y tildaba a los alquimistas de «ignorantes» — y de «locos».» — dato de adjudicación que la entrada no suaviza: Arnau fue detractor de la alquimia y trató de ignorantes a los alquimistas.
«Aun así hubo algunos alquimistas del siglo XIV que, aprovechando el renombre de Arnau, hicieron pasar sus propios tratados alquímicos por obras de éste.» — y explica por qué corre bajo su nombre lo contrario de lo que sostuvo, el aprovechamiento de su renombre en el siglo XIV.
«Los compuestos de arsénico eran substancias importantes en la práctica alquímica tanto por su propiedad de teñir el cobre de blanco, o sea, de transformarlo en un metal supuestamente parecido a la /plata, como por su afinidad con el mercurio y el azufre -según creían los alquimistas.» — la entrada Arsénico, de Gerhard Brey, adjudica el interés del arte al blanqueo del cobre y a la afinidad supuesta con mercurio y azufre.
«En la teoría alquímica, en que se consideraba una parte del proceso de transmutación como unión de lo masculino y lo femenino {/opus magnum), el arsénico representaba, debido al doble sentido que tiene en griego («arsenikon» — , «arrenikon» significa también «masculino») el /principio masculino.» — y deriva su papel masculino del doble sentido del término griego.
«Esta ambivalencia coloca al arsénico en relación al mercurio, expresado en la idea del arsénico como un mercurio filosófico.» — con la ambivalencia que lo acerca al mercurio filosófico, en vez de resolverla.
«Los símbolos para el arsénico son muchos y no están unificados.» — reserva sobre la notación: los símbolos del arsénico son muchos y no están unificados.
«Esto se hace particularmente patente en el uso de los símbolos de los siete planetas {/símbolos de planetas) para designar los metales conocidos en la Antigüedad, que se asociaban a los planetas.» — la entrada Astro alquimia, de Charles Burnett, explica el uso de los símbolos planetarios para los metales de la Antigüedad.
«Así se llamaba estrella del azufre {astrum sulfuris) a un aceite obtenido por calcinación parcial del azufre;» — y da el astrum sulfuris como caso de estrella que nombra la virtud alcanzada en la preparación.
«Estos conocimientos eran útiles cuando se trataba de determinar el momento oportuno para realizar operaciones alquímicas y se conocía como astrología «catártica» — u «horaria».» — Burnett distingue el uso propiamente astrológico, el de fijar el momento de la operación.
«La astrología tiene como objetivo hallar el momento idóneo para realizar determinadas acciones o -lo que es más importante- revelar el desarrollo, en el futuro, de la vida de una persona (mediante el horóscopo).» — Charles Burnett separa el fin de la astrología, elegir el momento y prever la vida, del fin del arte.
«El hipotético aurum potabile suscitó gran interés entre los alquimistas, tanto en la teoría como en la práctica, ya que se tenía este preparado de oro por un fármaco de uso interno muy eficaz.» — la entrada Aurum potabile, de Lawrence M. Principe, la abre calificando el preparado de hipotético y explica su interés por su eficacia médica supuesta.
«Segiín el parecer de los alqui-mistas la acción medicinal del aurum potabile sólo se veía superada por el /lapisphilosophorum; era, por así decirlo, un elixir de vida.» — y lo sitúa justo debajo de la piedra filosofal en la jerarquía medicinal del arte.
«Algunos alquimistas sostenían que podía ser fabricado directamente a partir del oro -o bien por medio de sales o bien mediante menstrua poderosos (/alkaesi)- pero la mayoría opinaba que sólo se podía obtener de la piedra filosofal o de alguno de los grados previos a ella.» — desacuerdo que Principe consigna sin arbitrar: unos lo hacían derivar del oro por sales o menstrua, la mayoría solo de la piedra.
«Según interpretaciones modernas se trataría de disoluciones coloidales de oro en agua o en /alcohol, pero son sólo conjeturas.» — y marca como conjetura, no como resultado, la lectura moderna que ve en él disoluciones coloidales.
«Avicena no reconocía la alquimia e incluso hace una crítica de la misma en un apattado de su Kitab al-sifa' sobte mineralogía, química y geología en el que habla de la formación de piedras, de montañas y de los diferentes tipos de minerales.» — la entrada Avicena, de William R. Newman, registra su rechazo de la alquimia dentro de la mineralogía del Kitab al-sifa.
«Sostiene que el /oro de fabricación alquímica era una burda imitación aun cuando, a ojos de especialistas, pudiese parecer auténtico.» — y precisa el alcance de esa objeción: el oro alquímico es imitación, por convincente que resulte al perito.
«Muchos trabajos de alquimia empiezan con una refutación de la afirmación de Avicena «sciant artífices alkimie species metallorum transmutari non posse» — (los alquimistas deben de saber» — con el efecto que tuvo en la tradición, tantos tratados que arrancan objetando a Avicena.
«El azufre se da en la naturaleza como elemento, razón por la cual ya era conocido en época prehistórica en Mesopotamia y Egipto.» — la entrada Azufre, de Jost Weyer, remonta su conocimiento a la prehistoria por darse nativo.
«Sin embargo, la preocupación principal de Bacon era la prolongación de la vida con ayuda de la alquimia, aspecto predominante en la alquimia china y que, en Europa, fue Bacon el primero en desarrollarlo.» — Newman adjudica a Roger Bacon la primera elaboración europea del alargamiento de la vida por vía alquímica, que sitúa como asunto propio de la alquimia china.
«Para Bacon la indestructibilidad inherente a tales substancias podía ser transmitida al cuerpo humano doliente al igual que se hacía con los metales imperfectos.» — y expone la analogía que lo sostiene: lo que sana al metal imperfecto puede transmitirse al cuerpo enfermo.
«Un concepto clave de la Filosofía Natural de Bacon es el de scientia experimentalis según el cual el conocimiento empírico debía sustituir a las especulaciones deductivas de la ciencia escolástica.» — Newman resume la scientia experimentalis como sustitución del razonamiento escolástico por el conocimiento empírico.
«Aún con este programa, que anticipa en parte el de Francis Bacon de Verulam (1561-1626), no queda clara la definición que hace Bacon del término «experimental» — .» — y acota el paralelo con Francis Bacon declarando lo que queda oscuro, qué entendía Bacon por experimental.
«Su pensamiento está íntimamente ligado a la /'magia natmaí gracias a la cual hasta ese momento fue posible utilizar las fuerzas naturales ignotas.» — situando su pensamiento dentro de la magia natural, no fuera de ella.
«Bacon tuvo amplia repercusión en la alquimia europea tal y como testimonia la ingente cantidad de tratados que le han sido apócrifamente atribuidos.» — y mide su repercusión por lo apócrifo, la masa de tratados atribuidos falsamente.
«Según éstos Basilio Valentino fue un monje benedictino que vivió en los siglos XIV o XV.» — la entrada Basilio Valentino, de Claus Priesner, transmite la leyenda del benedictino de los siglos XIV o XV como lo que dicen las fuentes, no como dato.
«en 1704 el propio Wedel afirma no haber visto personalmente estos ventanales («Propempticon inaugutale de Basilio Valentino» — , 1704; o «Programma Wedelii»).» — con el detalle que desarma el testimonio: Wedel declara en 1704 no haber visto él mismo los ventanales que se aducían.
«También Johann Baptist van /ILelmont suponía, que Basilio Valentino era un personaje real; por ello acusa a /Paracelso de plagio por haber adoptado de Basilio Valentino la teoría de los tres elementos sin nombrar al verdadero creador» — y consigna que van Helmont lo tuvo por real hasta el punto de acusar a Paracelso de plagiarle los tres principios.
«A pesar de la falta de pruebas, Chr. G. Jtícher (1751, véase bibliografía) y Johann ChristophAdelung {1734-1806; Historia de la locura humana etc., 1785) se aferraban a la existencia real de Basilio Valentino, al igual que todavía en el 1832 un tal Schmieder («Geschichte der Alchemie» — , Histofia de la alquimia).» — registra quiénes siguieron defendiendo su existencia real pese a la falta de pruebas.
«Sin embargo en el siglo XVll ya se dudaba de la existencia de Basilio Valentino.» — y data la duda en el propio siglo XVII, no en la crítica moderna.
«El primero en hacerio fue Vincentius Placcius en su investigación sobre autores de textos anónimos o pseudoepigráficos («De scriptis et scriptoribus anonymis atque pseudonymis syntagma» — , 1674).» — adjudicando la primera a Placcius, en una investigación sobre escritos anónimos y pseudoepígrafos.
«Actualmente resulta admisible afirmar que Tholde es el autot de aquellos csctitos de Basilio Valentino que él mismo publicó;» — conclusión que Priesner formula con el alcance medido: Tholde es autor de aquellos escritos que él mismo publicó.
«Según los indicios resumidos arriba, se puede conjeturar con bastante certeza que Tholde, editor de los escritos del supuesto Basilio Valentino, es el autor de los mismos.» — y la enuncia como conjetura de alta certeza, no como cosa probada.
«Al parecer murió antes del 8.5.1624. Los escritos de Basilio Valentino editados (y probablemente escritos) por Tholde tratan aspectos prácticos y teóricos de alquimia. El misticismo que caracteriza algunos pasajes de sus textos» — la fecha de muerte de Tholde va con un al parecer, y la autoría de los escritos entre paréntesis, como probable.
«Sin duda el autor era un paracelsista convicto que incluso imitaba el tono y el estilo de su modelo en sus ataques al estamento médico oficial» — Priesner adjudica al autor de esos escritos un paracelsismo militante, hasta en el tono de los ataques al estamento médico.
«También defiende la teoría del microcosmos-macrocosmos {/cosmos), cuyo origen es bastante anterior a Paracelso y que presupone una estrecha correspondencia entre el hombre y el mundo, en particular las estrellas y planetas (también / magia).» — y sitúa la doctrina microcosmos-macrocosmos como anterior a Paracelso, no como invención suya.
«En opinión de Becher el estudio de la historia natural, ante todo a través de la alquimia y la química, era la clave para la reforma religiosa y práctica de la vida seglar, una postura por lo demás habitual en una serie de autores alemanes después de la Guerra de los Treinta Años.» — la entrada Becher, de Pamela H. Smith, sitúa su alquimia dentro de un programa de reforma religiosa y práctica compartido por otros autores.
«Se jactaba de no haber pisado nunca una universidad y se definía a sí mismo como «naturalista» — .» — y registra su antiacademicismo declarado, que hacía de no haber pisado universidad un timbre de orgullo.
«Bechet desarrolló un concepto que sustituía los ttes /principios ác /Paracelso por ttes tietras.» — Smith adjudica a Becher la sustitución de los tres principios paracelsianos por tres tierras.
«Al igual que muchos de sus coetáneos, Becher creía en la posibilidad de transfi)rmar metal y vio en la alquimia una potencial fuente de ingresos para el Estado que además ayudaría a subvencionar la manufactuta de bienes comerciales.» — y explica su interés por la transmutación como fuente fiscal para el Estado.
«Por ello, según Becher, la alquimia debía asentarse sobre unas bases claras e unívocas, ofrecer unas reglas que pudiesen ser reproducidas y los alquimistas debían permanecer bajo el control del soberano.» — con la consecuencia política que Smith subraya: reglas reproducibles y alquimistas bajo control del soberano.
«Sin embargo, rechazó enérgicamente las ofertas formuladas por los rosacruces {/Rosacruz) y otros esotéricos de ser iniciados por él en la alquimia experimental.» — Figala consigna además su rechazo a iniciar en la alquimia experimental a rosacruces y otros esotéricos.
«Otros coetáneos suyos, que creían menos en la alquimia, suponían- con razónque la fortuna de Beireis provenía de la utilización de técnicas avanzadas de tintura y de nuevos tintes y métodos más rentables en la producción de vinagre.» — y da por acertada la sospecha de los contemporáneos menos crédulos, que atribuían su fortuna a tinturas y vinagre.
«Incluso / Goethe visitó en 1805 al «Mago de Helmstedt» — , personaje rodeado de misterio, y pudo admirar sus colecciones.» — la entrada Beireis, de Karin Figala, registra la visita de Goethe en 1805 al llamado Mago de Helmstedt.
«Beireis es un buen ejemplo de una persona que, a unos ojos poco críticos, consigue combinar el éxito económico con un secreteo que le confiere una aureola del iniciado triunfador.» — y explica su reputación por la combinación de éxito económico y secreto, ante ojos poco críticos.
«De la vida de Bernardus Trevirensis no se sabe apenas nada. Es autor de una epístola (Epístola, publicada en 1564) a Tomás de Bolonia, médico de cámara del rey de Francia Carlos V.» — la entrada Bernardus Trevirensis, de William R. Newman, arranca declarando la escasez del dato biográfico y data la Epístola por su publicación.
«Es posible, aunque no seguro, que Bernardus Trevirensis estuviera influido por Kuno von Falkstein, famoso arzobispo de Tréveris.» — la influencia del arzobispo de Tréveris se consigna como posible y expresamente no segura.
«La poeta Christine de Pisan, hija de Tomás de Bolonia, dice que Betnardus Trevirensis era alemán.» — y la nacionalidad se atribuye a un testimonio nombrado, el de Christine de Pisan.
«La Epístola es interesante porque en ella Bernardus Trevirensis manifiesta gran simpatía por la teoría del sólo mercurio (/Geber) y por la exposición que en ella hace de la teoría corpuscular segiin Geber.» — Newman sitúa el interés de la Epístola en su simpatía por la teoría del solo mercurio y su exposición corpuscular.
«A lo largo del siglo XV y más tarde aparecen variantes del nombre como Bernardus Trevisanus, Bernardo Conde de Trevigo y Bernardo de Treviso además de un conjunto de escritos que va en aumento.» — y releva la proliferación de nombres y de escritos que va creciendo alrededor de la figura a partir del siglo XV.
«No se sabe nada del período escolar de Biringuccio.» — la entrada Biringuccio, de Lothar Suhling, abre por lo que se ignora, el periodo escolar.
«Según su amigo Benedetto Varchi tenía vastos conocimientos prácticos pero no teóricos {scienza).» — y transmite el juicio de Varchi sobre su saber, práctico y no teórico, nombrando la fuente.
«En 1536 Biringuccio marchó a Roma para ocupar los puestos de capitán de la artillería papal y director de la fundición, puestos que le fueron adjudicados por el papa Pablo III.» — data sus cargos romanos de capitán de artillería papal y director de la fundición bajo Pablo III.
«A continuación escribió varias obras proféticas y místicas, influidas sobre todo por Lutero, Paracelso y los místicos Raspar von Schiuenckfeld{\A%9-\%\) y Valentín ir«;^í'/( 1533-1588) y cuyo contenido no siempre es inteligible.» — la entrada Böhme, de Lawrence M. Principe, nombra sus influencias y declara sin rodeos que el contenido no siempre es inteligible.
«El pensamiento de Bohme no es sistemático; recurre a los pares opuestos como lo claro y oscuro, el bien y mal, el espíritu y el cuerpo, y a las «emanaciones» — de lo divino como origen de los objetos creados.» — y caracteriza su pensamiento como no sistemático, articulado por pares opuestos.
«Entre los conceptos propiamente alquímicos de Bohme tesalta el salittero salniter, una substancia divina que anima el /cosmosy que es una síntesis de todas las fuerzas naturales.» — Principe destaca el salitre divino como sustancia que anima el cosmos y sintetiza todas las fuerzas naturales.
«Esta idea fue utilizada por los detractores de Bóhme para demostrar que éste tenía escasos conocimientos de alquimia, aunque muchas de las fuerzas» — y consigna el uso que sus detractores hicieron de esa idea, sin suscribirlo.
«(El manuscrito fue incautado por orden del párroco de Gorlitz, Gregor Richter, y a Bohme se le prohibió en lo sucesivo escribir, orden que cumplió hasta 1619.)» — Principe registra la censura sobre Böhme y su obediencia hasta 1619.
«Bóhme no era de ningiin modo un alquimista practicante aunque sí solía utilizar símbolos» — adjudicación que la entrada hace expresa: Böhme no fue alquimista practicante, aunque usara los símbolos del arte.
«La reputación de Bohme como alquimista fue en aumento a lo largo del siglo XIX al hacerse bastante populares sus escritos en el marco de la recuperación de las corrientes teosóficas y ocultistas.» — y explica su reputación alquímica como fenómeno del siglo XIX, ligado a la recuperación teosófica y ocultista.
«La palabra bórax aparece por primera vez en los escritos del / Geber latino y deiivaría del árabe «baruq» — (blanco), pero no está claro que designe» — la entrada Bórax, de Claus Priesner, data la primera aparición del término en el Geber latino y da su étimo árabe con un condicional.
«En 1702 Wilhelm Homberg{1652-17X5) fue el primero en dar prescripciones claras para la obtención de «Borsáure» — {ácido borácico) a partir de bórax.» — Priesner adjudica a Homberg, con fecha, las primeras prescripciones claras para obtener el ácido.
«Aun así la naturaleza del bórax y del ácido borácico siguió siendo incierta.» — y consigna que ni así quedó resuelta la naturaleza de las dos sustancias.
«No fue hasta 1808 o 1809, con el descubrimiento del elemento bor por parte de Louis Joseph Gay-Lussac {1778-1850), Louis Jacques Thénard {1777-1857) Y LLumphry Davy (1778-1829), cuando se pudo averiguar su composición.» — datando en 1808 o 1809 el descubrimiento del boro, con tres nombres y sin decidir entre las dos fechas.
«Y esto a pesar de que ya anteriormente, en 1748, Theodor Barón hubiese afirmado que en la base del bórax y del ácido borácico había una substancia todavía desconocida.» — y registra la anticipación de Theodor Barón en 1748, que no bastó para resolverlo.
«La importancia del mismo para la alquimia radica en la frecuente confusión y equiparación del bórax con la crisocola y con diversos compuestos alcalinos.» — lo que hace importante al bórax para la alquimia, según Priesner, es justamente la confusión con la crisocola y con compuestos alcalinos.
«Todavía no hay consenso acerca de si la aportación de Tschirnhaus al descubrimiento de la porcelana fue decisiva.» — la entrada Böttger, de Karin Figala, deja abierto lo que sigue en discusión, cuánto aportó Tschirnhaus al descubrimiento de la porcelana.
«A pesar del enorme éxito que tuvo Bottger con su invento, el Elector siguió patrocinando la búsqueda de la piedra filosofal.» — y consigna que el hallazgo de la porcelana no apartó al Elector de seguir financiando la busca de la piedra.
«Quizás le animaba a ello la suposición de que quien era capaz de hacer porcelana también sabría obtener la piedra.» — conjetura que Figala marca como tal sobre el móvil del príncipe.
«Pot haber inventado la porcelana Bottger ocupa, tanto entre los fabricantes de oro como entre los alquimistas «serios» — , una posición preeminente ya que es el único alquimista moderno cuyo ttabajo de laboratotio tuvo 119 Bottger Johann Fiiedrich von Bottget (Deutsches Museum Munich). una repercusión económica directa y de largo alcance.» — y sitúa a Böttger en una posición intermedia entre fabricantes de oro y alquimistas serios.
«En su obra científica Boyle pone énfasis en los experimentos mientras que no se pronuncia claramente sobre teorías más generales.» — la entrada Boyle, de Lawrence M. Principe, describe su manera de trabajar, cargada al experimento y reticente ante la teoría general.
«Entendía la química básicamente (pero no exclusivamente) a partir de un concepto mecánico corpuscular, un tipo de /atomismo, que partía de la existencia de una materia universal que sólo por la forma se diferenciaba de sus átomos y del estado de movimiento de éstos.» — y expone su corpuscularismo con la salvedad expresa de que no era exclusivo.
«Como consecuencia de esta actitud de convertir a Boyle en héroe de la Revolución Científica y de sobrevalorar la importancia e influencia de su «Sceptical Chymist» — de 1661, se formó la opinión -quizás demasiado simplista- de que Boyle rechazaba la alquimia en general.» — Principe objeta la lectura de Boyle como héroe de la Revolución Científica y la sobrevaloración del Sceptical Chymist.
«Esta conclusión venía reforzada por la costumbre, propia de Boyle, de mantener en secreto sus investigaciones de alquimia, por las anotaciones crípticas que hacía y por el estilo intencionadamente obscuro (de sus escritos alquímicos).» — y explica de qué se alimentó esa lectura: el secreto, las anotaciones crípticas y la oscuridad deliberada de sus escritos alquímicos.
«A raíz de su concepto corpuscular de la materia, Boyle estaba convencido de la posibilidad de transmutación del metal.» — con la consecuencia que Principe sostiene: fue su corpuscularismo lo que lo dejó convencido de la transmutación.
«Además creía en la transmutación por medio de la piedra filosofal {/Lapis philosophorum) y durante toda su vida procutó descubtir el secreto de la misma.» — y registra su busca de la piedra filosofal a lo largo de toda la vida.
«Tenía confianza en el poder de la piedra e incluso creía que ésta podría facilitar la comunicación con los ángeles.» — hasta el punto de esperar de ella la comunicación con los ángeles, que la entrada consigna sin suavizar.
«En 1689 logró que se aboliese una ley del l404 que condenaba la «multiplicación» — (la fabricación de oro mediante la piedra), quizás porque le parecía poco honesto infringir una ley- aun cuando ésta tuviese 285 años.» — Principe data en 1689 su gestión para abolir la ley de 1404 contra la multiplicación.
«Por lo tanto sería erróneo suponer que los autores destacados de esa época no estaban arraigados en las tradiciones, las cuales, desde la perspectiva actual, parecen irreconciliables con la ciencia natural de la que ellos son los precursores (también /Newton).» — y saca la moraleja de método: sería erróneo suponer a los grandes autores de la época desligados de tradiciones que hoy parecen incompatibles con su ciencia.
«Es probable que adoptase el nombre de «Marco Bragadino» — una vez hubo abandonado Venecia; éste era el nombre de un mítico marinero veneciano de origen noble que murió defendiendo -en vano- la isla de Chipre, que entonces estaba en poder de los venecianos, contra los turcos.» — la entrada Bragadino, de Karin Figala, marca como probable la adopción del nombre, sin darla por cierta.
«Aunque Stridinger, cuya biografía de Bragadino sigue teniendo validez, no pudo dat con ninguna prueba de la estancia de Bragadino en la corte del emperador /Rodolfo II.» — y declara el límite de la prueba, que su biógrafo Stridinger no halló constancia de la estancia en la corte de Rodolfo II.
«De lo que sin embargo sí hay pruebas es de su estancia en Baviera con su nuevo mecenas, el duque Wilhelm K( 1548-1626, gobernó de 1579 a 1597).» — frente a lo que sí está documentado, la estancia bávara con el duque Wilhelm V.
«La pormenorizada confesión le salvó de la tortura pero no consiguió zafarse del castigo y murió decapitado.» — y cierra con el desenlace, confesión detallada, sin tortura y con decapitación.
«Una idea parecida se tenía de la naturaleza del latón, una aleación de cobre y /cinc, del que se desconoce cuándo aparece por primera vez (algunos hallazgos en Palestina apuntan hacia el 1000 a.C);» — la entrada Bronce y latón, de Claus Priesner, declara lo que no se sabe, cuándo aparece el latón, y da el indicio palestino con su reserva.
«El judaismo medieval no mostró gran interés por la alquimia.» — la entrada Cábala, de Karin Figala, sostiene que el judaísmo medieval no se interesó mucho por la alquimia.
«Aun así los cristianos atribuían a los eruditos judíos conocimientos alquímicos tal y como muestra la historia de Nicolás ^Flamelz.» — y explica la leyenda de Flamel como atribución cristiana de saber alquímico a los eruditos judíos.
«En la cabala, la 7'plata representa el principio masculino, el lado derecho y el ^oro el principio femenino y el lado izquierdo y por lo tanto este último ocupa una posición secundaria.» — Figala consigna la inversión cabalística de los géneros de los metales, con la plata masculina y el oro femenino y subordinado.
«En la literatura cabalística se encuentran elementos de alquimia, como algunos pasajes del libro Sohar acerca de la perfección de los metales y una interpretación mística del concepto de transmutación.» — y localiza los elementos alquímicos del Zóhar en la perfección de los metales y en una lectura mística de la transmutación.
«No fue sino hasta el Renacimiento cuando se produjo un acercamiento entre la cabala y la alquimia.» — datación que la entrada fija con claridad: el acercamiento entre cábala y alquimia no ocurre hasta el Renacimiento.
«El cabalista y médico de Praga Shabbetai Sheftel Horowitz (aproximadamente 1561-1619) elaboró una teoría cabalística de la transmutación.» — y adjudica a Horowitz, con fechas aproximadas, una teoría cabalística de la transmutación.
«En este ambiente surgió a mediados.del siglo XVII el anónimo Esh Mezarefi (El fuego del transformador) cuyo original griego está perdido.» — data el Esh Mezaref a mediados del siglo XVII y declara perdido su original.
«Gran parte de este libro está incluido, traducido al latín, en la célebte Kabhala denudata (tomo I Sulzbach 1677, tomo II Francfort del Meno 1684) de Christian ^Knorr von Rosenroth.» — consignando por dónde se transmitió, la Kabbala denudata de Knorr von Rosenroth, con sus dos tomos fechados.
«Estos cargos iban acompañados de percepciones regulares pero el único deber de Caetano era producir ^oro en grandes cantidades» — la entrada Caetano, de Karin Figala, deja ver el trato que el príncipe daba a su alquimista: cargos y sueldo a cambio de una sola obligación, producir oro en cantidad.
«El rey, tras algunas pruebas de transmutación que dieron resultado, tomó a Caetano a su servicio aunque demostró ser mucho menos indulgente que Max Emanuel.» — y registra que las pruebas de transmutación ante Federico I salieron bien antes de que la protección se volviera contra él.
«Cagliostro se ganaba la vida como fabricante de oro, curandero, exorcista, como rufián y amante.» — la entrada Cagliostro releva sus oficios sin eufemismo, fabricante de oro, curandero, exorcista, rufián y amante.
«En Roma cayó en desgracia y fue condenado a muerte por hereje, francmasón y estafador, pero fue indultado y encerrado a perpetuidad en la mazmorra (1791), mientras que su mujer y cómplice fue recluida en un convento.» — y da los cargos de la condena romana, herejía, francmasonería y estafa, con el indulto y la perpetua.
«La vida de Cagliostro inspiró a Friedrich Schiller su relato «Der Geisterseher» — (El visionario) (1789) y a Johann Wolfgang von Goethe su drama «Der Grosskophta» (1791).» — con el rastro literario que dejó, el relato de Schiller.
«Denominación genérica para los óxidos de metal o para los productos que resultan de la acción del fuego en la materia mineral {calx en latín).» — la entrada Cal, de Lawrence M. Principe, define calx por lo que hace el fuego sobre la materia mineral, no por una composición.
«Del calentamiento de la cal no apagada mezclándola con agua nació la idea, en la alquimia, de que ésta almacenaba, en forma de fuego interior, el calor con el que se había alimentado durante la calcinación y que posteriormente liberaba este calor.» — y explica de dónde salió la doctrina del fuego almacenado, de observar el calor que libera la cal viva al apagarse.
«También se llamaba cal a las materias producidas sin calcinación alguna; así se podía amalgamar el ^oro con el ^mercurio para luego proceder a evaporar el mercurio.» — acotación que amplía el término más allá del fuego: también se llamaba cal a lo que quedaba de amalgamar oro con mercurio y evaporar el mercurio.
«Las cales obtenidas eran fundamentalmente diferentes de las materias de partida.» — y consigna lo que hacía interesante la operación, que las cales eran fundamentalmente distintas de la materia de partida.
«Michael ^Maier, en algunas obras suyas, interpreta esta leyenda en clave alquímica de forma que los dientes de monstruo representan el ^amoníaco.» — la entrada Calamina, de Claus Priesner, registra la lectura alquímica que Maier hace de la leyenda, con los dientes del monstruo por amoníaco.
«En 1550 Erasmo Ebener ázmostró la utilidad de la fracción para la producción de latón.» — y data en 1550 la demostración de Ebener sobre la utilidad de esa fracción para el latón.
«En 1525 ^Paracelso utiliza por primera vez el nombre calamina.» — Priesner data en 1525 el primer uso del nombre calamina, en Paracelso.
«Para Heráclito (hacia 536-470 a.C.) era la causa de las destrucciones pero también de la nueva creación de las cosas y un instrumento del cambio perpetuo.» — la entrada Calcinación, de Zbigniew Szydlo, arranca del fuego heraclíteo como destructor y creador a la vez.
«Para Aristóteles el aire (atributos: caliente y húmedo) impedía la calcinación, opinión que es sotprendente si tenemos en cuenta que conocía el fuelle utilizado en hornos y banquetes.» — y señala como sorprendente la tesis aristotélica de que el aire impide la calcinación, sabiendo Aristóteles del fuelle.
«En el siglo III a.C. Eilón de Bizancio demostró que una vela que arde debajo de un recipiente sumergido en agua, provoca que aumente el nivel de agua y que la vela al final se apague.» — Szydlo data en Filón de Bizancio el experimento de la vela bajo el recipiente.
«Los alquimistas árabes del siglo VIII desarrollaron la llamada doctrina del azufre-mercurio ¿& los metales (^azufre, 7^mercurio, '^principios, ^alquimia medieval I árabe) que daba mucha importancia a la calcinación.» — y adjudica a los alquimistas árabes del siglo VIII la doctrina azufre-mercurio, con la calcinación en el centro.
«Así se suponía que todos los metales debían estar compuestos, en diferente proporción, de azufre y mercurio.» — con el razonamiento que la sostiene, deducido del olor a azufre y de la reducción con carbón.
«Sendivogius se ocupa de la importancia del nitro en la Naturaleza y la relación de éste con una substancia nitrosa del aire que alimentaba la respiración y la calcinación.» — Szydlo adjudica a Sendivogius la sustancia nitrosa del aire que alimenta respiración y calcinación.
«Aun cuando Sendivogius lo expresase en el habitual lenguaje alquímico no había referencias místicas en su pensamiento, a diferencia del estilo mucho más críptico de Paracelso.» — y lo distingue de Paracelso por el estilo, sin referencias místicas pese al lenguaje del arte.
«Si bien su concepto de partículas nitrosas, salitrosas y su eficacia en la calcinación o respiración era brillante, le faltaba la coherencia necesaria para establecer consenso en el plano racional y científico.» — juicio matizado sobre Mayow: la idea de las partículas nitrosas era brillante y le faltó coherencia para imponerse.
«En consecuencia un metal no era elemental sino su ^ cal {es decir, su óxido); el metal estaba compuesto de cal metálica Y flogisto.» — y expone la consecuencia contraintuitiva del flogisto, que hace del metal un compuesto y de su cal el cuerpo simple.
«Un inconveniente de la teoría del flogisto era que, según ella, el metal obtenido a partir de una cierta cantidad de cal metálica pesaba más que la cal, ya que este metal había recibido al flogisto.» — con el inconveniente de peso que la teoría arrastraba.
«En realidad sucedía justamente lo contrario, tal y como hubo constatado con anterioridad a SizhX, Jean Rey (hacia 1582-1645).» — y la constatación de Jean Rey, anterior a Stahl, de que el peso iba al revés.
«Sólo apuntaremos que la teoría del flogisto fue la primera teoría «moderna» — de la química aun cuando se fundamentaba sobre concepciones alquímicas antiguas.» — pese a todo Szydlo la reconoce como primera teoría moderna del campo.
«Pero fue Antoine Laurent Lavoisier {U43-U')4) quien sentó las bases, con su teoría de la oxidación, de los procesos de calcinación, explicación que hoy todavía es válida.» — y adjudica a Lavoisier, con su teoría de la oxidación, la explicación que sigue en pie.
«En muchos mitos cosmogónicos se concibe el caos como estado primordial anterior al espacio y al tiempo.» — la entrada Caos, de Heike Hild, sitúa el caos como estado anterior al espacio y al tiempo en los mitos cosmogónicos.
«En la alquimia medieval el antiguo concepto de caos adquiere un nuevo sentido según el Génesis bíblico (Gen 1, 2: «... y el Espíritu de Dios se cetnía sobre las aguas» — ).» — y data el giro bíblico del concepto en la alquimia medieval, por el versículo del Génesis.
«El médico y alquimista fieinrich ^Khunrath escribió un trabajo, de carácter fuertemente cristiano, sobre el «Caos hileálico» — (1597) en el que define así el caos: «dem eusseren Ansehen/Figur/Form und Gestalt nach/nur allein Ein Ding; [...] Das in sich selbst alies hat/was zum Lapide Philosophorum von nothen» (por su apariencia/figura/forma y aspecto externo, sólo una Única Cosa; [...] Que en sí misma contiene todo/lo que fuere necesario para el lapis philosophorum).» — registrando el Caos hileálico de Khunrath como obra de carácter fuertemente cristiano.
«Según la interpretación psicológica de los símbolos alquímicos de Cari Gustav/i««^( 1875-1961) la liberación de la materia de su forma primordial negra y caótica es en realidad una proyección del proceso de individuación de la psique del adepto {^psicología de la alquimia).» — y expone la lectura de Jung, que hace de la liberación de la materia negra una proyección de la individuación.
«Ya que se pensaba que las partes más volátiles estaban animadas por un 7" espíritu o un 7^ alma, liberada y expulsada por el fuego, se consideraba el resto como muerto.» — la entrada Caput mortuum, de Principe, explica por qué el residuo se tenía por muerto, porque el fuego se llevó lo volátil animado.
«En ocasiones era rechazado aunque a menudo, ante todo en los escritos paracelsistas [7Paracelso), se suponía que el caput mortuum tenía una esencial que podía ser aislada mediante una fuerte calcinación {7cal) y consecuente exttacción con agua, ^alcoholo con otro disolvente.» — y acota que no por eso se descartaba, sobre todo entre paracelsistas, que aún guardara una esencia extraíble.
«El caput mortuum se diferencia de la cal en cuanto que el primero se obtiene pot calentamiento cerrando herméticamente un recipiente y el segundo dejando entrar aire en un recipiente abierto.» — Principe distingue caput mortuum y cal por la operación, recipiente cerrado frente a recipiente abierto.
«El cardenillo, al desprenderse de las placas de cobre, tiene la forma de astillas y fue por esta semejanza que, en alemán, se le dio el nombre (junto al color) de cardenillo: en alemán viruta es Span y tanto la astilla («Holzspan» — ) como el cardenillo («Grünspan») son palabras compuestas con este nombre.» — la entrada Cardenillo explica el nombre alemán por la forma de viruta con que se desprendía de las planchas.
«Es probable que fuese 7Basilio Valentino el primero en obrener ácido acético concentrado mediante la descomposición térmica de cardenillo y la condensación de los vapores resultantes.» — y atribuye con un es probable a Basilio Valentino la primera obtención de ácido acético concentrado.
«Aun así, en su prescripción no queda claro si se refiere al acetato o al sulfato de cobre (véase en Kopp).» — declarando de inmediato lo que la receta no permite decidir, si habla del acetato o del sulfato.
«La chemiatria es un concepto propio de la terapéutica, remite a 7Paracelso y tiene como objetivo la utilización de fármacos de origen químico en lugar de vegetales, animales o minetales.» — la entrada Chemiatria, de Wolf-Dieter Müller-Jahncke, la define por su objetivo terapéutico, fármacos de origen químico en lugar de los tradicionales.
«Las traducciones al latín realizadas por Adam von Bodenstein (desde 1560), Michael Toxites (desde 1564) y Gerhard 7Dorn (desde 1567) provocaron que ya a finales del siglo XVI la chemiatria fuese objeto de atención.» — y adjudica a las traducciones latinas, con sus fechas y traductores, la atención que la chemiatria alcanzó a fines del siglo XVI.
«Según el principio del «solve et coagula» — (disuelve y coagula) se separaba lo esencial de lo no esencial.» — expone el principio operativo del solve et coagula que gobierna la preparación quimiátrica.
«El uso de fármacos quimiátricos se efectuaba, como en los remedios galénicos, según la patología humoral, o sea, para evacuar el excedente de jugos corporales y restablecer así el equilibrio de jugos; para ello también se tenía en cuenta el concepto de Paracelso conforme al cual para cada órgano enfermo se requería un remedio específico» — y consigna la continuidad que suele olvidarse: el fármaco quimiátrico se administraba según la misma patología humoral que el galénico.
«No obstante, la chemiatria fracasó porque pretendía formular una teoría general del metabolismo en base a los 7* ácidos y 7 álcalis, lo que le llevó a hundirse en una maraña de contradicciones.» — juicio de fracaso que la entrada formula con su motivo: la teoría general del metabolismo por ácidos y álcalis se enredó en contradicciones.
«Aun así es una etapa en el camino que conduce de la alquimia a la química científica a través de la teoría delflogisto de Georg Ernst ^Stahl hasta llegar a la obra fundamental de Antoine Laurent Lavoisier (1743-1794).» — y aun así le reconoce su lugar en el camino que va de la alquimia a la química.
«Teofrasto (hacia 300 a.C.) menciona el cinabrio natural y el artificial; el primero provenía al parecer de España (Almadén) y el segundo de Éfeso (actual Turquía) donde se obtenía lavando una arena brillante; por lo tanto, el cinabrio «artificial» — es de hecho un cinabrio natural que se obtiene lavando arena que contiene cinabrio.» — la entrada Cinabrio, de Claus Priesner, transmite de Teofrasto la distinción entre cinabrio natural y artificial con sus procedencias.
«Diosctírides (siglo I d.C.) también llama kinnabari nh sangre de dragón (es decir a la resina vegetal).» — y registra la homonimia que confunde el mineral con la resina llamada sangre de dragón.
«El 7 Geber latino conocía la formación del cinabrio (al que llamaba usifur) a partir de azufre y mercurio.» — Priesner adjudica al Geber latino el conocimiento de la síntesis del cinabrio, con el nombre que allí recibe.
«El cinabrio tuvo mucha importancia en la alquimia, tanto en el aspecto práctico como en el teórico.» — y sostiene el doble peso del cinabrio en el arte, práctico y teórico a la vez.
«En Europa y Próximo Oriente de época antigua y medieval se desconocía el cinc.» — datación negativa que la entrada Cinc, de Priesner, deja sentada: en Europa y el Próximo Oriente antiguos y medievales el cinc se desconocía.
«En el siglo VIII, en India, parece ser que ya se obtenía el cinc de los minerales y desde el siglo XIV era considerado un metal.» — y sitúa en la India, con un parece ser, la obtención temprana y su reconocimiento como metal desde el siglo XIV.
«Según R. Genders, en 1509, en Núremberg, Erasmo Ebener obtuvo cinc metálico a partir de calamina y demostró la capacidad de aleación del mismo con ^ cobre parz dar latón.» — atribuye a Ebener, según Genders y con fecha, la obtención de cinc metálico a partir de calamina.
«Así llegó a la conclusión de que el cinc «era un metal y al mismo tiempo no» — o «que era «un bastardo del cobre».» — la fórmula con que la fuente registra la indecisión de la época sobre el estatuto del cinc, metal y a la vez no.
«Andreas ^ Libavius hablaba del cinc como de un mineral, a pesar de que -paradójicamente- tenía en sus manos un cinc metálico.» — y la paradoja de Libavius, que lo llamaba mineral teniendo en la mano cinc metálico.
«Fue Georg Ernst quien, en 1718, descubrió que el cinc era la base metálica de la calamina por lo cual el cinc, unido al cobre, resultaba en latón.» — Priesner data en 1718 el hallazgo de que el cinc es la base metálica de la calamina.
«Nunca se le llegó a atribuir al cinc un planeta, un procedimiento por lo demás habitual con los metales «clásicos» — .» — con la consecuencia simbólica que la entrada subraya: al cinc nunca se le adjudicó planeta, a diferencia de los metales clásicos.
«U n experimento muy corriente que, entre otras cosas, servía para mostrar que la materia aparentemente muerta de hecho estaba viva, era el árbol de Saturno {arbor Saturni, aplomo).» — y explica el árbol de Saturno como experimento destinado a mostrar viva la materia aparentemente muerta.
«El cobalto {cobaltum en latín, sinónimos en alemán Kobelt, Kobold) , bivalente y raras veces también trivalente, de color gris brillante e incluido en el grupo férrico, lo obtuvo en 1735por primera vez en en estado puro el metalúrgico sueco Georg Brandt (1694-1768) y en 1780 lo confirmó Torbern Bergmann (1735-1784).» — la entrada Cobalto, de Lothar Suhling, data en 1735 la primera obtención del metal puro y nombra a quien la hizo.
«Debido a que no era posible fundir ninguno de los merales conocidos a partir de estos y otros «cobaltos» — , estos metales eran llamados duendes («Kobolde») o picaros {kobalos en griego, en alemán es un juego de palabras pues «Kobold» también significa duende) y eran tenidos por locos.» — y explica el nombre por la frustración minera: de esos cobaltos no se fundía metal conocido alguno.
«En una tablilla de arcilla de Nipur datada en 1400 a.C. se menciona una imitación de lapislázuli fabricado con ^ vidrio añadiendo un mineral de cobalto.» — Suhling data en una tablilla de Nipur la imitación de lapislázuli con vidrio y mineral de cobalto.
«La transformación de vidrio normal en pasta de vidrio de color (que se consideraba equivalente a las auténticas piedras preciosas), de la que se pensaba que era un ennoblecimiento, se trasladó de forma análoga al ennoblecimiento de metales por medio de la transmutación.» — y traslada la analogía que le importa: el ennoblecimiento del vidrio en piedra preciosa como modelo del ennoblecimiento del metal.
«La invención del mismo se atribuye por un lado a un tal Peter Weidenbuaer (hacia 1520), trabajador de origen franco del Erzgebirge, y por otro a un tal Christoph Schürer, vidriero de origen sajón.» — con la invención del vidrio de cobalto atribuida a dos personas distintas, sin decidir entre ellas.
«Junto al aplomo, el cobre es el primer metal conocido de uso práctico (incluso antes que el ^ oro y Xa. aplata)» — la entrada Cobre, de Claus Priesner, lo cuenta junto al plomo entre los primeros metales de uso práctico, antes que el oro y la plata.
«A través de Séneca sabemos que Demócrito dominaba el arte de imitar esmeraldas pero no se especifica el procedimiento.» — y transmite por Séneca la pericia de Demócrito en imitar esmeraldas, declarando que no consta el procedimiento.
«Aquí es preciso tener en cuenta que en ese momento no se disponía de los medios para diferenciar esas aleaciones de los auténticos metales nobles. (Así, se desconocía pot ejemplo el agua regia o fuerte ácidos])» — advertencia que la entrada hace expresa: en aquel momento no había medio de distinguir esas aleaciones de los metales nobles.
«Se tenía al cobre (y al plomo) por una matetia de partida sumamente apropiada para el ^opus magnum pues (según Zósimo) se deja combinar sin problemas con otras materias, «se regocija con ellas y las domina» — (así Lippmann).» — y cita a Zósimo para explicar por qué el cobre era buena materia de partida del opus magnum.
«Pero estas teorías no impidieron que en 1690 el profesor de química de Helmstádt Johann Andreas Stisser{\G57-\7QQ) adujese la precipitación del cobre como prueba de la posibilidad de transmutación de los metales.» — Priesner data en 1690 el uso de la precipitación del cobre como prueba de transmutación, y nombra a quien la adujo.
«Johann Baptist van 7 Helmont íñimó que previamente a su precipitación el cobre ya existía de algún modo» — registrando también la objeción de van Helmont, que el cobre ya estaba allí antes de precipitar.
«En el siglo V a.C, Proclos sostenía, que a causa de la proyección de los rayos de luz de los planetas en la tierra se generaban metales de cualidades y colores diversos.» — la entrada Colores recoge en Proclo la generación de los metales por proyección de los rayos planetarios.
«En el Medioevo latino se impuso otro orden y la tierra pasó a ser negra, el agua blanca, el aire amarillo y el fuego rojo.» — y consigna el reordenamiento medieval latino de las correspondencias entre elementos y colores.
«En cualquier caso esta asociación no se debía a unos fenómenos 157 Colores observables sino a una supuesta relación metafísica implícita que vincula determinados colores a características asociadas de materias o procesos.» — acotación de método que Priesner subraya: la asociación no venía de fenómenos observables sino de una relación metafísica supuesta.
«En el proceso de obtención de la piedra filosofal {^lapisphilosophorurrí) aparecen determinados colores en las etapas de la obra que le indican al T'adepto o bien que la progresión de su trabajo es correcta o que la obra está saliendo mal (en el caso de que no aparezcan los correspondientes colores).» — y explica la función operativa del color, señal para el adepto de que la obra va bien o se malogra.
«Este color representa, en la alquimia, la última perfección y no, como cabría suponer, el color amarillo, característico del oro.» — con la conclusión que corrige la expectativa: el color de la última perfección no es el amarillo del oro.
«El oro más noble, el coral de oro, es rojo, el sol que dispensa vida se asocia con el rojo, la sangre, principio simbólico por antonomasia de la vida humana, es roja; es de suponer que la razón por la cual se relacionaba el color de la sangre con el color de» — Priesner reúne las razones del rojo, oro coralino, sol y sangre, y marca su explicación como suposición.
«Apoyaría esta suposición el carácter ambivalente del rojo, que por un lado se asocia a la piedra filosofal y el oro o el sol, y por el otro a Marte y el 7^ hierro, o sea, a la guerra y al derrame de sangre en la lucha.» — y apoya esa lectura en la ambivalencia del rojo, que sirve a la vez a la piedra y a Marte.
«Los alquimistas veían en él el fuego rojo y Marte guerrero y en el sulphur philosophorum el rey rojo que se une en matrimonio a la reina blanca (el mercurius philosophorum, 7mercurio), de cuya unión nace el 7^cinabrio rojo.» — expone el matrimonio del rey rojo y la reina blanca del que nace el cinabrio.
«Durante mucho tiempo el azul no tuvo ninguna importancia en la alquimia hasta que en época tardía, con el surgimiento de las ciencias naturales, aparece asociado a las flores (violetas) en las obras de Michael Sendivogius, fean d'Espagnety ante todo Isaac 7^Newton.» — datación tardía que la entrada fija para el azul, ligada al surgimiento de las ciencias naturales.
«La intención de estos autores era mostrar que el mundo mineral estaba animado al igual que el vegetal.» — con el propósito que Priesner atribuye a esos autores, mostrar animado el mundo mineral como el vegetal.
«Coral de oro, oro coralino Nombre dado a un T^oro, es decir, al 7 lapis philosophorum, que había sido purificado mucho más de lo que es capaz la Naturaleza.» — la entrada Coral de oro lo define por un exceso de purificación que la naturaleza no alcanza.
«Según la suposición de W. GanzenmüUer este oro rojo se puede equiparar a la piedra filosofal.» — y transmite como suposición de Ganzenmüller la equiparación de ese oro rojo con la piedra.
«Pero la cosmología más perdurable fue la de Aristóteles pues determinó la concepción del mundo hasta el siglo XVII.» — la entrada Cosmos, de Heike Hild, adjudica a la cosmología aristotélica la mayor duración, hasta el siglo XVII.
«La influencia del macrocosmos no se limita al hombre sino que se produce también en los minerales y metales a los que se atribuye un crecimiento y desarrollo.» — y extiende la influencia del macrocosmos a minerales y metales, a los que se atribuye crecimiento.
«Entre los célebres sabios árabes ya había quien criticaba y rechazaba la alquimia aunque no nos ocuparemos de ellos ya que no tuvieron una gran reper-» — la entrada Crítica de la alquimia, de Karin Figala, declara lo que deja fuera y por qué, los críticos árabes de escasa repercusión.
«El cosmos está habitado por un 7alma del mundo que lo domina y guía como a un ser viviente.» — con el alma del mundo que rige el cosmos como un viviente.
«Incluso los secuaces de la alquimia, en sus discusiones internas, se acusaban unos a otros de ignorancia e incomprensión.» — y registra que las acusaciones de ignorancia circulaban también entre los propios alquimistas.
«Por parte de la Iglesia hubo críticas aisladas a la alquimia concernienres a la analogía entre la obra redenrora de Cristo y la liberación de la materia, que se consideraba una herejía.» — con la objeción eclesiástica precisa: la analogía entre la redención de Cristo y la liberación de la materia se tuvo por herejía.
«Los argumentos aducidos en contra de la alquimia variaron en función del momento histórico y cultural; se elevaban objeciones contra la excesiva ere163 Crítica a la alquimia Los errores de los aiquimistas. Xilografía extraída de la obra «Narrenschiff» — de Sebastian Brant (Basilea 1494). dulidad a las autoiidades y contra el lenguaje cifrado y cargado de símbolos propio de la alquimia.» — Figala historiza la crítica en vez de unificarla: los argumentos cambian con el momento histórico y cultural.
«Sin duda el caso más conocido fue la bula del papa Juan XXII {\lAA-\iiA) del año 1317 «Spondent quas non exhibent divitias pauperes alchymistae» — («los pobres alquimistas prometen riquezas que no procuran»), aunque tuvo escasa repercusión, como solía suceder con los edictos eclesiásticos y laicos de prohibición.» — y data la bula de Juan XXII, con su íncipit, como el caso más conocido.
«U n acérrimo detractor de la alquimia y de la doctrina de Paracelso {7Paracelso, ^chemiatrid) fue ThomasErastus{y525-\5^5, profesor de medicina en Heidelberg y Basilea) quien además rechazó la transmutación.» — registrando en Erastus un detractor que rechaza a la vez la doctrina de Paracelso y la transmutación.
«En muchos tratados que hablan de la fabricación de la piedra filosofal hay una advertencia preliminar que dice que -por fin- todo se explicará de forma clara e inteligible y que el lenguaje mistificador de los antiguos y sus 7*sobrenombres finalmente se descifrarán, pero nunca se cumple este propósito.» — y describe el gesto retórico recurrente de los tratados, prometer claridad contra el lenguaje mistificador de los antiguos.
«En tanto no se pudieron rebatir las bases filosófico-naturales de la alquimia y sólo juzgar la plausibilidad o las consecuencias sociales de la misma, los críticos sólo podían medir a los alquimistas por su éxito pero no les podían aleccionar.» — tesis de fondo que Figala sostiene: mientras no se pudieron rebatir las bases filosófico-naturales, la crítica solo podía medir al alquimista por su éxito.
«Hacia 1582 obtuvo el gtado de doctor pero no se conoce el lugar ni el tema de su tesis doctoral.» — la entrada Croll, de Claus Priesner, declara lo que no consta del doctorado, ni lugar ni tema.
«En esta obra adopta de 7 Paracelso la teoría del tártaro como causa ubicuista de enfermedades además de la concepción del archaeus como principio activo en la separación de ío puro e impuro en la naturaleza.» — y adjudica a Croll la adopción paracelsiana del tártaro como causa ubicua y del archeus separador.
«Es la primera vez que una prescripción para la preparación del acetato de calcio (Ca(02CCH3)2, que Croll denomina sal corallorurn) aparece escrita.» — con la primicia que la entrada fecha en su obra, la primera receta escrita del acetato de calcio.
«La doctrina de las signaturas constituía una alternativa a la patología humoral áe. Galeno.» — y se presenta como alternativa a la patología humoral de Galeno.
«Croll expone -probablemente influido por Giambattista della 7 Porta al que conoció en Nápolesuna doctrina de las signaturas.» — la doctrina de las signaturas de Croll se atribuye a influencia de Della Porta con un probablemente.
«Los cuadrados eran conocidos en China (taoísmo) y probablemente también entre los babilónico-caldeos que los tenían por símbolos de determinadas relaciones entre el macrocosmos y el microcosmos {7cosmos, acábala, 7magia).» — la entrada Cuadrados mágicos, de Vladimir Karpenko, sitúa su origen en China y, con reserva, entre los babilonios.
«En la alquimia europea los cuadrados tuvieron una importancia secundaria.» — y mide su peso real en el arte occidental, que fue secundario.
«Yabir b. Hayan {7Geber) utiliza los cuadrados para ilustrar la composición de los metales a partir de diferentes proporciones de los cuatro 7 elementos aristotélicos y en este mismo sentido aparecen en los escritos de los «Hermanos Puros» — (hacia 990 d . C , ¡"alquimia medieval!árabe).» — Karpenko adjudica a Yabir el uso de los cuadrados para figurar la composición elemental de los metales.
«En los doce siglos que median entre el Vil a.C. y el V d.C. coexisderon en el mundo grecorromano al lado de los cultos oficiales los cultos mistéricos.» — la entrada Cultos mistéricos, de Heike Hild, acota el arco temporal de su coexistencia con los cultos oficiales.
«Las experiencias de los antiguos cultos mistéricos se aplicaron a la materia que se consideraba animada.» — y explica el traslado a la alquimia por la premisa de la materia animada.
«En este proceso muchas veces no está claro si se trataba del susodicho proceso de transmutación de la materia o si reflejaba las vivencias psíquicas del 7 adepto.» — reserva de método que Hild deja sin resolver: muchas veces no se sabe si el proceso descrito es material o psíquico.
«En un fragmento de ^Maria (siglo i i l ) , recogido en ^Estéfano (siglo V i l ) , se habla explícitamente de una «piedra que no es tal» — {¡"lapis philosophorurri) como símbolo de los misterios de Mitra.» — y data en un fragmento de María, recogido por Estéfano, la piedra que no es piedra.
«Acerca de la vida de Dastin sólo se sabe que fue monje y que se ocupó de alquimia y filosofía.» — la entrada Dastin, de Antonio Clericuzio, declara lo poquísimo que se sabe de su vida.
«En una carta dirigida al papa Juan X X I I Dastin describe una transmutación de metal {7 lapis philosophorum) y habla acerca de la medicina universal {/"panacea).» — y data por su destinatario la carta a Juan XXII donde describe una transmutación.
«A su entender los metales (comunes) deben ser reducidos a su 7* materia prima-G^e para Dastin equivale al mercurius {¡"mercurio)- antes de ser transmutados en oro.» — Clericuzio adjudica a Dastin la identificación de la materia prima con el mercurio.
«Con este pensamiento Dastin se inscribe en una tradición alquimista de índole místico teosófica, al igual que hará más tarde Jakob T^Bóhme.» — y lo inscribe en la tradición mística y teosófica que más tarde continuará Böhme.
«Con sus horóscopos y predicciones astrológicas se ganó el favor en la corte inglesa y fue designado para determinar por medios astrológicos el momento apropiado para la coronación de la joven reina.» — la entrada Dee, de Vladimir Karpenko, registra el encargo de fijar por astrología la fecha de la coronación de Isabel.
«Sin embargo, durante una de sus ausencias de Mortlake, unos lugareños furiosos destruyeron gran parte de esta biblioteca pues temían y odiaban al que, a sus ojos, era un hechicero.» — y consigna la destrucción de su biblioteca por vecinos que lo tenían por hechicero.
«Es posible que Dee se apartase pauladnamente de sus habituales inteteses y dedicase más atención a la alquimia y la 7 magia por influencia de Kelley.» — Karpenko marca como posible, no como cierto, que Dee se volcara en la alquimia por influencia de Kelley.
«Dee se consideraba profeta de una revelación oculta cuyos intermediarios eran ángeles y espíritus y que tenía como objetivo, según R.J. W. Evans, la reforma del orden político laico.» — y atribuye a Evans la lectura de su profetismo angélico como programa de reforma política.
«En la obra de Dee que trata de la magia numérica y la acábala se hace patente una fuerte influencia de ^Agrippa von Nettesheim y de Ramón ^Llull» — con las dos influencias que ve en su cábala numérica, Agrippa y Llull.
«Es, sin embargo, sorprendente que no se adoptase en la alquimia la teotía atómica desarrollada por Demócrito y Leucipo» — la entrada Demócrito, de Heike Hild, subraya como sorprendente que la alquimia no adoptara la teoría atómica de Demócrito y Leucipo.
«A Bolos de Mendes (aproximadamenre 250-150 a.C.) se le atribuye una obra con el mismo nombre; Lippmann y Lindsay opinan que fue Bolos de Mendes, gramático aficionado a la magia, mística y hechicería, quien hacia 200 a.C. concibió en Alejandría gran parte de los escritos de Pseudo-Demócrito.» — y expone la atribución a Bolos de Mendes nombrando a quienes la sostienen.
«Para Hershbell, en cambio, es poco probable que así fuera y niega la identidad con Demócriro de Abdera.» — junto a la posición contraria de Hershbell, sin decidir entre las dos.
«Los escritos de Demócrito se conservan en la Biblioteca de San Marco en Venecia formando parte de un compendio de manuscritos alquímicos que con toda probabilidad se remonta al siglo X.» — data el compendio veneciano que conserva los escritos con un con toda probabilidad.
«Demócrito llega a esta noción -tradicionalmente atribuida al mago egipcio Ostanes, legendario fundador de la sabiduría alquímica- por medio de una revelación en forma de milagro que tuvo en un templo egipcio.» — y describe la revelación en un templo egipcio por la que Demócrito llega a la noción atribuida a Ostanes.
«El arte alquímico de Demócrito trata de la imitación de los metales nobles por medio de aleaciones similares, o simulando materiales más nobles al teñir la superficie de los metales o aplicar una fina capa de oro o plata.» — caracterización del arte pseudodemocríteo que la entrada no eufemiza: imitación de metales nobles por aleación, teñido o baño superficial.
«Por tener un punto bajo de fundición el plomo se consideraba como el metal menor, basándose en la teoría de 7Aristóteles de que el valor de un metal estaba determinado por su contenido en agua (7elementos).» — con la jerarquía de los metales derivada de Aristóteles por su contenido de agua.
«Digby venía de una familia noble católica.» — la entrada Digby, de Martha Baldwin, sitúa su origen en una familia noble católica.
«En la correspondencia entre Samuel Hardib y Robert Boyle queda patente que en 1654 Digby hizo una generosa aportación al laboratorio del círculo Hartlib; en 1661 instaló su propio laboratorio en Londres.» — y data por la correspondencia de Hartlib y Boyle su aportación al laboratorio del círculo.
«Digby estaba particularmente interesado en los fármacos y cosméticos en base a sales metálicas, en la construcción de hornos y en la transformación de metales {¡"opus magnum) mediante el fuego y la luz solar.» — registrando los intereses concretos de Digby, fármacos de sales metálicas, hornos y transformación por fuego y luz solar.
«Así se constata en su célebre descripción del ungüento para armas, bajo el que se entiende un agente que actúa por la fuerza de la simpatía (cuerpos normalmente separados que por efecto de una unión mágica entran en relación) y que tiene la propiedad de curar heridas untando con él el arma que causó la herida.» — Martha Baldwin explica el ungüento de armas de Digby por la doctrina de la simpatía, la unión mágica de cuerpos separados.
«Digby -siempre fiel a sus principios de iatroquímica- recomendaba una solución de sulfato de cobre.» — y su composición como consecuencia de la iatroquímica que Digby profesaba.
«Es una de las primeras obras de alquimia en que el texto está acompañado de ilustraciones que no muestran aparatos de laboratorio u hornos sino que traducen en imágenes las descripciones alegóricas de la fabricación de la piedra filosofal» — la entrada Donum Dei, de Julián Paulus, sitúa su novedad en que las ilustraciones traducen la alegoría del proceso y no el instrumental.
«pero no se sabe quién fue el compilador.» — y declara sin rodeos lo que no se sabe, quién lo compiló.
«Las atribuciones de autoría de estos textos a Georg Aurach (1475) son o bien pseudoepigráficas (es decir, se le atribuían apócrifamente) o bien se basan en menciones esporádicas de los copistas.» — con la adjudicación explícita de la falsa autoría: lo que va a nombre de Georg Aurach es pseudoepígrafo o descansa en menciones sueltas de copistas.
«Están íntimamente relacionadas con las ilustraciones del Rosarium philosophorum (primera impresión 1550) y sirvieron como modelo para las ilustraciones del esplendor Solis; algunos elementos de las imágenes aparecerán a menudo reproducidos en otras obras hasta el siglo xvill.» — Paulus emparenta sus imágenes con las del Rosarium y las señala como modelo de las del Splendor Solis.
«La biografía de Dorn está muy fragmentada y de su origen y educación no se tiene dato alguno.» — la entrada Dorn, de Didier Kahn, declara la fragmentación de su biografía y la ausencia total de dato sobre origen y educación.
«Es probable que Dorn estudiase medicina aunque nada se sabe de su licenciatura ni de su tesis doctoral.» — y marca como probable, con dos huecos declarados, su formación médica.
«Otro rasgo típico de Dorn es su menosprecio hacia el objetivo último de la fabricación de oro, hecho éste que no deja de sorprender pues en sus escritos a menudo se ocupa de la transmutación.» — señala como sorprendente el desprecio de Dorn por la fabricación de oro, siendo que trata a menudo de la transmutación.
«Dorn es uno de los primeros representantes de la alquimia de índole místico-teosófica {7 mística, 7 teosofía) que no obstante mantenía una estrecha vinculación con la práctica.» — y lo cuenta entre los primeros alquimistas místico-teosóficos sin desligarlo de la práctica.
«Sus traducciones al latín, a pesar de ser poco elegantes, contribuyeron en gran medida a la difusión de las doctrinas de Paracelso en ámbitos científicos de Europa.» — con un juicio doble sobre sus traducciones, poco elegantes y decisivas para difundir a Paracelso.
«Hasta ahora no existe un análisis exhaustivo de la obra de Dorn.» — y declara el estado de la investigación: la obra de Dorn no tiene todavía un análisis exhaustivo.
«Si así fuese, Drebbel sería el descubridor del oxígeno pero a falta de notas del propio Drebbel tal suposición no puede ser corroborada.» — la entrada Drebbel, de Claus Priesner, formula el condicional y su límite: sería el descubridor del oxígeno, y sin notas suyas la suposición no se puede corroborar.
«Drebbel era de la opinión que los 7 elementos podían ser transformados unos en ortos: por efecto de los rayos solares el aire se convertía en fuego y el agua en aire.» — registra su tesis de la transmutación de los elementos por acción de los rayos solares.
«N o existen pruebas de que Drebbel introdujese en Inglaterta la fabricación del ácido sulfúrico {7dados) por medio de la calcinación de azufre con nitro, y de hecho no fue» — niega expresamente que haya pruebas de que Drebbel introdujera en Inglaterra el ácido sulfúrico por calcinación.
«Tampoco está claro si Drebbel descubrió la plata o el mercurio fulminantes {fulminato de plata y de mercurio),» — y deja también sin resolver si descubrió los fulminantes de plata y mercurio.
«Sm embargo es acertado atribuir a Drebbel la invención de un mordiente de sales de estaño para la cochinilla, tinte escarlata obtenido de las cochinillas.» — frente a lo que sí da por acertado atribuirle, el mordiente de sales de estaño para la cochinilla.
«Duns considera la alquimia y la 7 magia natural como auténticas ciencias.» — la entrada Duns Escoto, de Priesner, consigna que tiene la alquimia y la magia natural por ciencias auténticas.
«El libre albedrío permite al hombre sustraerse hasta cierto punto a la influencia de éstos; en el caso de no existir Jos seres terrestres y celestes seguirían las leyes de la necesidad mientras que la casualidad estaría eliminada.» — y su límite astrológico, el libre albedrío que sustrae al hombre hasta cierto punto del influjo de los astros.
«Los edicros los emirían las autoridades eclesiásdcas o laicas y con ellos se pretendía o bien prohibir la ¡"fabricación de oro fraudulenta o bien la actividad alquímica como tal.» — la entrada Edictos, de Karin Figala, distingue los dos alcances posibles, prohibir el fraude o prohibir el arte entero.
«Hubo soberanos que pusieron en circulación monedas de ^oro de fabricación alquímica, como por ejemplo Eduardo III de Inglaterra (1312-1377), quien desde 1342 acuñaba las llamadas «monedas alqui-mistas» — conocidas como monedas acuñadas con oro fabricado por Ramón 7Llull.» — y data en Eduardo III las monedas acuñadas con oro alquímico.
«Con estas medidas se provocó un deterioro de la moneda (inflación) y como consecuencia se asoció la alquimia con la falsificación de moneda.» — con la consecuencia que explica la mala fama: el deterioro de la moneda asoció alquimia y falsificación.
«En el año 303 d.C. el emperador romano Diocleciano (245-313) ordenó la quema de escritos alquímicos como medio para frenar la falsificación de moneda.» — Figala data en Diocleciano la quema de escritos alquímicos como medida contra la falsificación.
«Sin embargo, años más tarde, en 1330, este mismo Papa encargaría a su médico personal la compra de aparatos alquímicos de laboratorio.» — y registra la contradicción del mismo papa que había prohibido, comprando aparatos de laboratorio en 1330.
«Así, todavía en 1753 el Gran elector de Kurpfalz-Baviera Karl-Theodor {\72A-\739) se vio obligado, presionado por el Consejo de Mannheim, a proceder contra la proliferante fabricación de oro, con tal vehemencia que incluso se practicaton registros en domicilios de personas de alto rango.» — y prolonga la serie hasta 1753, cuando aún hubo que proceder contra la fabricación de oro.
«También se llama electrón a una aleación de ¡"oro y 7'plata con aproximadamente 20-60 % de plata y un color que va del pardo amarillo al argénteo brillanre y que se da en la naturaleza.» — la entrada Electrón, de Lothar Suhling, la define como aleación natural de oro y plata con su horquilla de proporciones.
«Existe constancia de que ya en el III milenio a.C. se conocía el electrón en la zona del Mediterráneo oriental.» — y data su conocimiento en el III milenio antes de Cristo en el Mediterráneo oriental.
«En el 7 Papiro Leiden más de una cuarta parte de las 101 recetas mencionadas se refieren a la fabricación y aplicación del electrón.» — midiendo su peso en el Papiro de Leiden, más de una cuarta parte de las recetas.
«Estas aleaciones similares al asem susrituían al verdadero electrón (en parte también contenido en cantidades mínimas) y servían para la duplicación («diplosis» — ) y triplicación («triplosis») del oro verdadero o del electfón.» — con el propósito declarado de esas aleaciones, la duplicación del metal noble.
«Al electrón se le atribuían desde la Antigüedad poderes mágicos; 7 Paracelso todavía pondeta la fuetza oculta de los anillos fabricados a partir de electrón «bajo la constelación de Mercurio y Saturno» — , y después de él lo hará Leonhard 7 Thurneysser.» — y registra la persistencia de sus poderes mágicos hasta Paracelso, con los anillos hechos bajo constelación.
«Empédocles (492-432) diferenciaba cuarto 7principios o elementos materiales: la tierra, el agua, el aire y el fuego z los que les» — la entrada Elementos, de Jost Weyer, adjudica a Empédocles los cuatro principios materiales.
«Para Aristóteles los cuatro elementos no eran idénticos a las materias homónimas que se dan en la naturaleza.» — y precisa el punto que suele perderse: para Aristóteles los cuatro elementos no eran las sustancias homónimas de la naturaleza.
«Los antiguos alquimistas adoptaron básicamente la teoría arisrotélica de los elementos pues ofrecía la base teórica para la posibilidad de transmutación de metales.» — tesis central de la entrada: los alquimistas adoptaron la teoría aristotélica porque daba base teórica a la transmutación.
«Paralelamente, aunque independientemente de la teoría occidental de los elementos, se desarrollaron sistemas similares en China e India que, sin embargo, partían de cinco elementos (en China éstos eran la rierra, el agua, el fuego, la madera y el meral; en India, por ejemplo, eran la tierra, el agua, el aire, el fuego y el éter).» — y consigna los sistemas paralelos de China e India, de cinco elementos, como desarrollo independiente.
«Los alquimistas introdujeron cambios en la docrrina en tanto creyeron factible aislar la materia prima y desarrollaron el concepro del proceso de transmutación {7opus magnunt) por el que en primer lugar se reducían las correspondientes materias de partida a la materia prima y a continuación ésta se transfería a los propios metales nobles o a un agente dé transmutación, la piedra filosofal o 7 lapis philosophorum.» — con la innovación propiamente alquímica, tener por factible aislar la materia prima.
«Sin embargo, no se rebatieron los cuatro elementos aristotélicos que siguieron teniendo validez.» — registra que ni el Sceptical Chymist derribó los cuatro elementos, que siguieron vigentes.
«La teoría aristotélica quedó definitivamente rebatida cuando Lavoisier demostró que el agua constaba de hidrógeno y oxígeno.» — y data el derribo en la descomposición del agua por Lavoisier.
«El emblema es la forma literaria de las doctrinas alquímicas que se recogen en los libros de emblemas.» — la entrada Emblema, de Heike Hild, define el emblema como la forma literaria en que se recoge la doctrina alquímica.
«El emblema se compone de una leyenda corta, una imagen y un epigrama que en sí no denen ningún senado pero que en el mejor de los casos se complementan y explican mutuamente.» — y describe su mecánica de tres piezas cuyo sentido solo nace de la combinación.
«Esta estructura la inventó el humanista italiano Andreas Akiatus {\A32-\'b50) con su «Emblematum liber» — creando un género literario de amplia repercusión, cuyo apogeo se sitúa en los siglos XVI y XVIl.» — adjudicando la invención de esa estructura a Alciato, con su libro y sus fechas.
«La mayoría de estos libros versaban sobre temas edificantes y de moral.» — y acotando que el género en general era moral y edificante, no alquímico.
«En su opinión los anriguos ocultaron la sabiduría hermédca en los mitos y son los sabios e iniciados quienes pueden descubrirla.» — Hild expone la premisa hermenéutica de Maier, la sabiduría hermética escondida en los mitos y accesible al iniciado.
«El estudiante de medicina de ongen bohemio, Daniel ^Stolcius, publicó en 1624 la obra «Viridarium chymicum» — y en 1627 «Hortulus hermeticus».» — y data en 1624 el Viridarium chymicum de Stolcius.
«El término se refiere ante todo a la filosofía y metodología aristotélica {7Aristóteles) tal y como se enseñó en las univetsidades del Medioevo.» — la entrada Escolástica, de William R. Newman, acota el término a la filosofía y el método aristotélicos de las universidades medievales.
«En éstas jamás se enseñó alquimia, si bien se conocen unos cuantos textos alquímicos escritos en el latín que solían utilizar los profesores universitarios de la época.» — y sienta la negativa que importa: la alquimia nunca se enseñó en ellas.
«Aunque normalmente se trata de textos apócrifos (o sea que son de otros autores, cuyos nombres por lo general se desconocen), son un tesdmonio de la estrecha lelación que existía entre las universidades y los laboratorios» — consignando que esos textos son normalmente apócrifos de autor desconocido, y aun así testimonio del vínculo entre universidad y laboratorio.
«El alma [anima) tiene la función de mediadoia entie el cuerpo y el espíritu aunque el límite entre ésta y el espíritu no está muy claro [7anima Solis).» — la entrada Espíritu, de Heike Hild, coloca al alma como mediadora y declara borroso su límite con el espíritu.
«Si al calentar la substancia se producía vapor o humo -que quizás se condensaba nuevamente en líquido o polvo- el alquimista cteía haber conseguido aislar el espíritu de la substancia en cuestión.» — y explica la operación por la creencia: el vapor condensado se tenía por espíritu aislado de la sustancia.
«De acuerdo con la idea de que los metales maduran en la tierra para formar el 7oro, se consideraba el estaño como 201 Estaño una 7plata imperfecta, a medio camino entre ésta y el «verdadero» — plomo común.» — la entrada Estaño, de Claus Priesner, lo sitúa como plata imperfecta a medio camino en la maduración de los metales.
«N i en Egipto ni en Babilonia había estaño, razón por la cual era un mineral muy preciado y costoso.» — y explica su alto precio antiguo por su ausencia en Egipto y Babilonia.
«Fue la demanda de estaño lo que en el segundo milenio llevó a los fenicios a comerciar con España y Francia meridional en primer lugar, y más tarde con Inglaterra y las islas del Canal de la Mancha.» — con la consecuencia comercial que Priesner atribuye a esa demanda, el comercio fenicio hacia occidente.
«El estaño era uno de los siete metales clásicos de la alquimia y formaba parte de la tetrásoma {7cobre). Desde aproximadamente el siglo VI se puso en relación con el planeta Júpiter.» — data hacia el siglo VI la puesta en relación del estaño con Júpiter.
«No está claro si este oro musivo, cuyo proceso de fabricación es muy parecido al de las prescripciones alquímicas, era conocido antes de esta fecha.» — y deja abierta la anterioridad del oro musivo respecto de esa fecha.
«Es muy probable que el autor de textos de alquimia, Estéfano, sea la misma persona que el neoplatónico {7platonismo) Estéfano que a principios del siglo VII ejercía de profesor de filosofía en Constantinopla.» — la entrada Estéfano, de Heike Hild, identifica al alquimista con el neoplatónico de Constantinopla con un es muy probable.
«En la alquimia árabe {¡"alquimia medieval/árabe) se le conocía por el nombre de Istafan o Adfar.» — registrando además los nombres bajo los que la alquimia árabe lo conocía.
«Es posible que Estéfano escribiese textos alquímicos inducido por el emperador de Bizancio Heraclio (610-641), él mismo autor de varios tratados sobre alquimia hoy en día perdidos.» — y marca como posible el impulso del emperador Heraclio, que era él mismo autor de tratados hoy perdidos.
«Si bien por un lado rechaza el trabajo práctico de laboratorio porque, en su opinión, todos aquellos que experimentan con aparatos y substancias lo único que pretenden es entiquecetse, por otro se dedica a describir los principales aparatos de laboratorio como hotnos e instrumental de destilación {7^aparatos de laboratorio).» — contradicción que la entrada consigna sin resolver: Estéfano rechaza el trabajo de laboratorio por codicioso y describe sus procedimientos.
«En él la transmutación de los metales es el símbolo de la transformación que deberá sufrir el hombre encadenado a su cuerpo si quiere ser espiritualizado.» — y hace de la transmutación el símbolo de la espiritualización del hombre encadenado al cuerpo.
«A pesar de que Estéfano era un autor poco original, fueron su estilo y su lenguaje portentoso la razón por la cual postetiotmente tuvo muy buena acogida en algunos autores que acostumbraban a citarlo a menudo.» — juicio doble de Hild: Estéfano era poco original, y su estilo portentoso le valió una fortuna posterior de citas.
«N o se sabe con certeza en qué momento Fabre se convirtió en asesoi y médico del rey y sólo al final de su vida hizo uso de esta distinción.» — la entrada Fabre, de Bernard Joly, declara lo que no se sabe con certeza, cuándo pasó a ser médico del rey.
«Contiene una descripción del 7 alkaest como un 7 espíritu puramente metálico-mercurial que está íntimamente unido a su cuerpo natuial, descripción que cita -con admiiación- Hermán Boerhaave {1668-1738) en su «Elementa chemiae» — (Leiden 1732).» — y registra la admiración con que Boerhaave cita su descripción del alkaest.
«Para Fabre la alquimia era la única verdadera filosofía natural que reunía en sí la interpretación de 205 Fabricación de oro los misterios cristianos y de los paganos («Alchymista christianus» — , Toulouse 1632, «Hercules pio-chymicus», ibídem 1634).» — con la tesis que Joly atribuye a Fabre, la alquimia como única filosofía natural verdadera que reúne misterios cristianos y paganos.
«Estos avances en las ciencias exactas sustrajeron la base teórica a la idea de la ttansmutación de metales aun cuando no se desvaneció completamente la creencia en la posibilidad de realizarla.» — la entrada Fabricación de oro, de Karin Figala, separa dos cosas: la base teórica de la transmutación se derrumbó, y la creencia no desapareció con ella.
«Fue posteriormente (aunque todavía en la Antigüedad) cuando se desarrolló a partir de este concepto el 7 lapis philosophorum, a saber, la idea de un agente que, en cantidades ínfimas, podía ttansmutar en plata u oro grandes cantidades» — y data en la Antigüedad tardía la aparición del lapis como agente que transmuta grandes masas con cantidades ínfimas.
«En el 303 d.C. el emperador Diocleciano mandó quemar escritos de alquimia y en 1317 el papa fuanXXII{llAA-lüA) hizo pública una bula contra los alquimistas.» — reuniendo las dos medidas represivas con sus fechas, la quema de Diocleciano y la bula de Juan XXII.
«Los fabricantes de oto casi siempte demostraban una gran habilidad y de las descripciones que se conservan acerca de fabricantes de oro que tenían «éxito» — no siempre se puede saber cuál era el método que unlizaban.» — Figala reconoce la destreza de los fabricantes, contra la imagen del simple embaucador torpe.
«Los fabricantes de oro conocían muchos métodos para estafat y de hecho (algunos) se mencionan en los escritos de la época, como en los de Heinrich ^Khunrath («Caos hileálico» — , 1597) o Michael 7Maier {«Yxímtn Fucorum Pseudo-Chymicorum», 1617) o salían a la luz durante los procesos judiciales contra estafadores.» — y remite a fuentes de la propia época que ya describían los métodos del fraude.
«Se hizo caso omiso de las advertencias de los escépticos acerca de la evidente pobreza de los fabricantes de oro y de su modo de vivir poco cristiano que los hacía indignos de la gratificación divina del lapis.» — con el argumento escéptico que se desoía: la pobreza del fabricante y su vida poco cristiana lo hacían indigno del don divino del lapis.
«Con frecuencia se les investía con cargos militates pot puto fotmalismo para impedir que otros soberanos vecinos se apoderasen del fabricante {-^Caetano).» — y explica los grados militares como formalismo para que un príncipe vecino no se llevara al fabricante.
«Así pues, no era del todo fácil llevar a cabo el engaño y por otro lado la confianza del inversor en una prueba que tenía éxito era proporcional a las medidas de seguridad que se habían tomado.» — observación fina sobre la mecánica del engaño: cuanto más severo el control de la prueba, más confiaba el inversor en el resultado.
«Otro truco consistía en esconder oro en los ingredientes como por ejemplo en el mercurio, en el que el oro se disuelve hasta un 10 % sin que por ello cambie el aspecto o la consistencia del 7 mercurio.» — y describe el truco del oro escondido en el mercurio, que disuelve hasta un décimo sin cambiar de aspecto.
«En el momento de ejecutarse la sentencia se vestía al estafador con unas ropas de las que colgaba oropel o éste adornaba la horca.» — registra el detalle escénico de la ejecución, con oropel en las ropas o en la horca.
«La imagen del alquimista en el atte y en la literatura lleva el estigma del fabricante de oro.» — y saca la consecuencia para la imagen del arte: la figura del alquimista en el arte y la literatura queda marcada por la del fabricante de oro.
«De la vida cotidiana se sabía que una mínima cantidad de masa acida («massa fermentata» — ) tenía efecto sobre la masa de pan cuyo volumen aumenraba y que se llevaba a la fermentación» — la entrada Fermentación, de Karin Figala, deriva la doctrina de una observación doméstica, la masa ácida que leva toda la masa.
«A menudo se le da el nombre de 7 alma (anima) que debe ser unida a la 7 materia prima carente de atributos para que se pueda producir una vivificación y purificación hacia el metal noble.» — y consigna el nombre de alma que a veces recibe el fermento unido a la materia prima.
«N o hay un límite claro entre fermento y 7*semilla.» — reserva conceptual que la entrada deja abierta: entre fermento y semilla no hay límite claro.
«Ficino recibió una educación pagada por Cosimo di Medici y estudió filosofía, teología, medicina y mtisica.» — la entrada Ficino, de Bernard Joly, sitúa su formación bajo el mecenazgo de Cosme de Médici.
«La influencia de Ficino en la alquimia del Renacimiento se debe ante todo a que concilio los dogmas de fe cristianos con la filosofía de Platón.» — y adjudica su influencia en la alquimia renacentista a la conciliación del cristianismo con Platón.
«Con sus traducciones al latín del Corpus Hermeticum {7hermética) de 1463, de los diálogos de Platón (1469) y de las Ennéadasdc Plotino (1484) y por haber creado la imagen de un mundo en el que macrocosmos y microcosmos {-^cosmos) se correspondían y cuyos «magos» — o expertos sabían descifrar los símbolos de la Naturaleza, Ficino había sentado las bases de una gran cantidad de tratados alquímicos de los siglos XVI y XVII.» — con las traducciones fechadas por las que esa influencia pasó, el Corpus Hermeticum, los diálogos y las Enéadas.
«A u n así Ficino no es el autor de ninguno de los escritos alquímicos a él atribuidos, a pesar de que Olaus Borrichius (1626-1690) lo considerase el alquimista italiano más importante.» — adjudicación tajante que la entrada hace pese a la autoridad contraria de Borrichius: ninguno de los escritos alquímicos atribuidos a Ficino es suyo.
«Sería erróneo suponer que la alquimia no ocupa lugar en la obra de Ficino.» — y a la vez advierte contra el exceso opuesto, suponer que la alquimia no ocupa lugar en su obra.
«Parece ser que Paracelso adoptó de Ficino el ideal del «médico-sacerdote» — , la concepción de una medicina o alquimia cuyo objetivo setía convertir en la 7 materia las fuerzas celestes positivas en eficaces.» — Joly atribuye con un parece ser el ideal paracelsiano del médico sacerdote a préstamo de Ficino.
«Flamel era de origen humilde y ejerció la profesión de escribano y copista.» — la entrada Flamel, de Didier Kahn, lo describe por su oficio real de escribano y copista.
«Por su matrimonio o por su profesión o sus especulaciones inmobiliarias se hizo con una fortuna considerable.» — y explica su fortuna por tres vías posibles, matrimonio, oficio o especulación inmobiliaria.
«Parece ser que Flamel dio en París con el «Libro del judío Abraham» — que estaba en un idioma que desconocía.» — la historia del Libro del judío Abraham se transmite con un parece ser, no como hecho.
«Este no es anterior al siglo XVI y refleja la moda, entre los alquimistas de las postrimerías del Renacimiento, de interpretar la antigua mitología y el simbolismo cristiano y confirma la pervivencia y validez de la alquimia medieval en esa época.» — y data el Livre des figures no antes del siglo XVI, leyéndolo como moda tardorrenacentista.
«Hasta el siglo XVlll se sucedieron una serie de falsificaciones del «Livre des figures hieroglyphiques» — , algunas de ellas atribuidas a Flamel mientras que otras eran reproducciones iconográficas y comentarios al «Libro de Abraham».» — Kahn releva la cadena de falsificaciones del Livre des figures que llega hasta el siglo XVIII.
«El mito de Flamel como adepto con éxito sigue vivo hoy día.» — y constata la vigencia presente del mito de Flamel como adepto exitoso.
«En el marco de la reoría aristotélica de la formación de las cuatro cualidades elementales, y partiendo de los cuatro ¡"elementos, la flema está vinculada al agua por su cualidad de frío y hiimedo.» — la entrada Flema, de Bernard Joly, la vincula al agua por las cualidades frío y húmedo del sistema aristotélico.
«Ya que las propiedades activas del agua fueron transferidas al mercurio, la flema ya sólo dispone de virtudes secundarias y por lo tanto no es más que un precipitado.» — y explica su degradación posterior: transferidas al mercurio las virtudes activas del agua, la flema queda en mero precipitado.
«La flema se diferencia del agua natural por ser un producto de destilación.» — con la diferencia técnica que la define frente al agua natural, ser producto de destilación.
«Es el nombre que le daban los alquimistas a los conjuntos cristalinos blandos, en especial a los sublimados.» — la entrada Flores, de Claus Priesner, la define por lo que nombraba, los sublimados y agregados cristalinos blandos.
«Esta palabra se utilizaba para designar la particular fragilidad y finura de las substancias; también se refiere a la concepción que se tenía del parentesco inherente a los tres reinos naturales: la parte más sutil y frágil de las plantas se relaciona con un estado determinado y similar de las substancias minerales.» — y remite el nombre al parentesco supuesto entre los tres reinos de la naturaleza.
«En sus obras de carácter enciclopédico, bellamente ilustradas, Fludd relaciona la alquimia con la astrologia, la ¡"hermética, la Tacábala y la orden de ^Rosacruz pero también con la medicina y las ciencias naturales experimentales.» — la entrada Fludd, de Antonio Clericuzio, describe la trama de saberes que su obra enciclopédica pone en relación.
«Fludd expresó su admiración por los rosacruces; para él éstos eran los cristianos realmente reformados cuyo programa de renovación espiritual equiparó al ^opus magnum alquímico.» — y registra su lectura de los rosacruces como los cristianos verdaderamente reformados, con programa equiparable al opus magnum.
«Fludd hizo una interpretación alquímica del Génesis como un proceso de separación (separación de día y noche, tierra y agua, etc.) y veía en la alquimia la clave para entender la Naturaleza.» — con su interpretación alquímica del Génesis como proceso de separación.
«Investigaciones recientes confirman la poca probabilidad de que Fludd hubiese conocido o hubiese sido amigo de Michael ¡"Maier, tal y como se ha dicho a menudo.» — y niega, por investigación reciente, la amistad con Maier que se le venía atribuyendo, dándola por poco probable.
«Actualmente todavía se sabe muy poco acerca de como se descubrió el fósforo.» — la entrada Fósforo, de Claus Priesner, abre por lo que se ignora: del descubrimiento se sabe todavía muy poco.
«Su descubridor, Henning Brand, del que apenas se sabe nada, era un alquimista de Hamburgo que nunca publicó un informe al respecto.» — y declara doblemente vacío el expediente, ni datos de Brand ni informe publicado por él.
«Habitualmente se fija el año 1669 como fecha del descubrimiento aun cuando no existan pruebas que lo confirmen.» — con la fecha habitual dada como convención y no como prueba.
«El nombre de fósforo viene de una demostración que el 24.4.1676 hizo Kraft ante el elector de Brandenburgo Friedrich Wilhelm (1620-1688).» — y adjudica el nombre fósforo a una demostración fechada de Kraft ante el elector de Brandeburgo.
«Fue el médico de cámara de éste, un tal Johann Sigmund Elsholftjz {\6231688) quien dio el nombre de fósforo a la substancia brillante (nombre que deriva del griego portador de lu¿).» — nombrando a quien lo acuñó y de dónde lo tomó.
«El nombre de Brand no vuelve a aparecer posteriormente en la historia del fósforo y se desconoce el año de su muerte.» — con el final que la entrada deja sin cerrar, el nombre de Brand desaparece y su muerte no consta.
«En 1669 o en los años subsiguientes obtuvo, al destilar el residuo de evaporación de la orina pútrida a una temperatura muy alta, una substancia muy inflamable que brillaba en la oscuridad y a la que dio el nombre de «luego frío» — .» — Priesner data la operación con la horquilla que la fuente permite y consigna el nombre que Brand le dio.
«El ttiángulo representa el fuego y la cruz un ácido, indicando la substancia acida que resulta de la calcinación (es decir, de la liberación del fuego inherente) tanto del azufre como del fósforo.» — y lee el símbolo alquímico como argumento, triángulo de fuego y cruz de ácido para lo que la calcinación deja.
«Esta es la razón por la que no los hemos tratado aquí como tampoco el tema de las cerillas, muy vinculado al fósforo.» — declarando de paso el recorte del artículo, que deja fuera lo posterior y las cerillas.
«No obstante fueron los árabes (sarracenos) primero y después los venecianos y otros, los que descubrieron -y aprovecharon a efectos bélicos- la composición aproximada de esta arma química, los precursores de la cual se encuenttan en la Antigüedad.» — la entrada Fuego bizantino, de Lothar Suhling, adjudica a sarracenos, venecianos y otros el desciframiento aproximado de la mezcla.
«Mientras que la técnica de destilación {^métodosde trabajo) transmitida poi los alquimistas alejandiinos de la Andgüedad tardía no llegó a Occidente hasta 1200, en el siglo VU en Constantinopla el alquimista ^ Estéfano JSL estaba familiarizado con el proceso de destilación.» — y apoya la datación en un desfase medido: la destilación alejandrina no llega a Occidente hasta 1200, y en Constantinopla ya se practicaba en el siglo VII.
«El fuego y sus precursores antiguos pueden ser considerados como las primeras armas químicas de la historia.» — con la tesis que la entrada sostiene, que el fuego y sus precursores fueron las primeras armas químicas.
«Para no crear confusión, en esta enciclopedia damos al corpus de textos del Medioevo europeo el nombre de «corpus» — del Geber latino.» — la entrada Geber, de William R. Newman, declara la convención terminológica que la enciclopedia adopta para el corpus latino.
«En modo alguno se trata de una traducción al latín de un texto del alquimista árabe Yabir b. Hayan (también llamado Dschabir Arábico) que al parecer vivió a mediados del siglo V I I I .» — y niega de plano la lectura corriente: no es traducción de Yabir, cuya propia existencia se data con un al parecer.
«Tal y como demostró en 1991 W.R. Newman éstos no son atribuibles al autor de «Summa» — y se trataría de obras apócrifas de menor importancia.» — Newman se cita a sí mismo por su fecha para negar la atribución de esos apócrifos al autor de la Summa.
«Los agentes del tercer orden son los únicos en transformar los metales no nobles en oro o plata.» — y expone la escala de los transmutatoria, donde solo el tercer orden hace oro o plata.
«Geber explica la diferente eficacia de los transmutatoria en base a un concepto corpuscular, cuanto más finas sean las partículas de un agente, tanto más perfecto es el efecto transmutador.» — con el fundamento corpuscular de esa graduación, cuanto más finas las partículas, más perfecto el efecto.
«Fue de gran importancia para el desarrollo de las ciencias naturales y todavía en el siglo XVII influyó sobremanera en Daniel ^Sennert, Kenelm ^Digby y Koht'ít ^Boyle.» — y mide su alcance por la descendencia que le reconoce en Sennert, Digby y Boyle.
«Se refiere al fraccionamiento y separación de partes de un mismo texto, para que ya no se puedan leer de forma seguida.» — explica la dispersio scientiae como fraccionamiento deliberado del texto para impedir su lectura seguida.
«^Agrippa von Nettesheim empleó esta técnica en su célebre tratado «De occulta philosophia» — .» — y registra su uso por Agrippa en el De occulta philosophia.
«Las primeras noticias que se tienen de él son de una estancia en la ciudad de Wiener Neustadt a partir de 1625, momento en el que halló la sal mirabile Glauberi (sal milagrosa de Glauber) que lleva su nombre.» — la entrada Glauber, de Wolf-Dieter Müller-Jahncke, data por su primera noticia el hallazgo de la sal que lleva su nombre.
«Glauber, a quien en su momento cuestionaban no sólo los antiparacelsistas sino también los partidarios heterodoxos del paracelsismo, es uno de los precursores de la química industrial.» — y sitúa a Glauber como precursor de la química industrial, discutido a la vez por antiparacelsistas y por paracelsistas heterodoxos.
«Glauber mantuvo una posición intermedia en las disputas entre paracelsistas y galenistas, pues si bien no desechó completamente los fármacos galenos, prefirió los medicamentos quimiátricos.» — con su posición intermedia en la disputa, prefiriendo lo quimiátrico sin desechar lo galénico.
«Objetivo de la gnosis es el conocimiento de todas las causas y fenómenos para poder así imitar la virtud creadora de Dios.» — la entrada Gnosis, de Heike Hild, fija su objetivo en conocer causas y fenómenos para imitar la virtud creadora de Dios.
«El apogeo de la gnosis se sitúa en el siglo II en Alejandría.» — y data su apogeo en el siglo II en Alejandría.
«No se considerará aquí la gnosis más tardía que está principalmente marcada por las disputas con el cristianismo.» — declarando lo que el artículo deja fuera, la gnosis tardía marcada por la disputa con el cristianismo.
«Únicamente el alma pura procede del dios supremo pero en su recorrido hacia lo marerial pasa por los demiurgos de los que recoge vicios y defectos.» — Hild expone el descenso del alma que recoge vicios al atravesar a los demiurgos.
«Una de las definiciones o máximas de la alquimia es justamente el «separar lo puro de lo impuro» — .» — y hace de separar lo puro de lo impuro la máxima que enlaza gnosis y alquimia.
«George ^Ripley menciona doce «puertas» — o fases, ^ Basilio Valentino doce «llaves» o grados y /^Paracelso se limita a siete grados.» — con las doce puertas de Ripley como forma de esa gradación.
«El hombre accede al conocimiento (saber) por medio de la revelación y no de la reflexión.» — registra el rasgo epistemológico de la gnosis, el conocimiento por revelación y no por reflexión.
«Estos anhelos van sin embargo acompañados de otros mucho más prosaicos como la promesa de riqueza, salud e inmortalidad por medio de la 7 magia.» — y no idealiza el conjunto: junto a esos anhelos van la riqueza, la salud y la inmortalidad prometidas por la magia.
«T'Zósimo (siglo I l l - i v ) conjuga las instrucciones prácticas con las visiones que tiene durante el trabajo con el «agua divina» — .» — describe en Zósimo la conjunción de instrucción práctica y visión durante el trabajo.
«A raíz de que el médico de cabecera de la familia, Johann Friedrich Metz (17201782), le hubiese curado con un remedio secreto, Goethe empezó a leer a ^Paracelsoy ^Basilio Valentino.» — la entrada Goethe, de Karin Figala, adjudica su lectura de Paracelso y Basilio Valentino a la curación por un remedio secreto.
«Fue Susana Catharina von Klettenberg{\72'i-\774), sobrina del conocido alquimista estafador Johann Héctor von Klettenberg{\68A1720, decapitado) quien acercó a Goethe a la alquimia, que en ese momento era objeto de discusión y se practicaba en los círculos sociales pietistas.» — y nombra a quien lo acercó a la alquimia, con el detalle de que era sobrina de un alquimista estafador decapitado.
«Las invesrigaciones de Goethe no iban dirigidas a dar con el /^lapis philosophorum como clave para fabricar oro, sino a descubrir las relaciones secretas entre el hombre y el cosmos, entre el hombre y Dios.» — acotación que corrige la expectativa: Goethe no buscaba la piedra para hacer oro sino las relaciones secretas entre el hombre, el cosmos y Dios.
«No deja de sorprender que a pesar de los nuevos daros que ofrecía la física, Goethe defendiese durante más de cuarenta años y con un ardor casi religioso, su teoría de los colores.» — y señala como sorprendente su defensa cuarentenaria de la teoría de los colores contra los datos de la física.
«Según la opinión que Goethe se formó tras realizar un breve experimento, la luz no podía ser descompuesta en los colores espectrales a través de un prisma.» — Figala registra el alcance del experimento en que Goethe apoyaba su rechazo, breve y contra la descomposición prismática.
«En cambio fue un impulso decisivo para la química (y no la alquimia) el apoyo que Goethe dio al trabajo de Johann Wolfgang Ddhereiner {US0-IS49) y Friedlieb Ferdinand Runge (1794-1867) en el ^laboratorio de la Universidad de Jena.» — y separa lo que sí rindió: el apoyo de Goethe al laboratorio de Jena fue impulso para la química, no para la alquimia.
«De la vida de Grashof apenas se sabe nada. Nació en Pomerania, estudió Derecho, ejerció de síndico en Stralsund, más tarde fue consejero del arzobispo de Colonia y del príncipe elector de Baviera, Ernst, y al final de su 239 Grashof vida vivió en Liveland como parricular.» — la entrada Grashof, de Claus Priesner, abre declarando que de su vida apenas se sabe nada.
«El magisterio {7opus magnum) está simbolizado con una flor roja y una blanca unidas en un único tallo mientras que la materia prima se representa en forma de piedra recogida del suelo.» — y lee el simbolismo del pequeño campesino, con las dos flores en un solo tallo por magisterio.
«Este simbolismo relativamente simple fue muy bien acogida por parte de los lectores, razón por la cual se realizaron varias ediciones de los escritos mencionados.» — explicando su éxito editorial por la sencillez de ese simbolismo.
«En 1609 fue nombrado «professor chymiatriae» — , inaugurando con ello la primera cátedra de este género en Europa.» — la entrada Hartmann, de Priesner, data en 1609 su nombramiento como professor chymiatriae.
«Hartmann sienta las bases para la entrada de la alquimia al mundo académico.» — y le adjudica la entrada de la alquimia en el mundo académico.
«Esto contribuyó a la desaparición de la alquimia medieval que perseguía el conocimiento de la Naturaleza y la Creación sin una finalidad determinada.» — con el costo que Priesner señala: esa utilidad médica contribuyó a que desapareciera la alquimia medieval, que buscaba conocer sin finalidad determinada.
«En su opinión el auténtico conocimiento se alcanzaba sólo por iluminación divina, a partir de un conocimiento de sí mismo y con la ayuda de la química.» — la entrada Helmont, de Antonio Clericuzio, resume su epistemología, iluminación divina, conocimiento de sí y química.
«Fue el primero en identificar la diversidad de determinados gases independientemente del modo en que se formaron.» — y le adjudica la primera identificación de gases distintos con independencia de su modo de formación.
«Helmont estaba convencido de la posibilidad de transformar metales y dejó una descripción minuciosa de una transmutación de ^ mercurio a -^ow que él mismo realizó.» — registrando además su convicción transmutatoria y la descripción minuciosa de una transmutación propia.
«Se declaraba contrario a la ciencia aristotélica y a la medicina galénica pues éstas, según él, se fundamentaban en la lógica y la razón, aspectos éstos del pensamiento humano que impedían llegar a la esencia de las cosas.» — Clericuzio expone el motivo del rechazo de Helmont a Aristóteles y Galeno, que la lógica y la razón impiden llegar a la esencia.
«Según él existían dos principios, el agua como principio material y las ^semillas como principio espiritual» — y adjudica a Helmont los dos principios, el agua material y las semillas espirituales.
«Según Helmont todos los cuerpos naturales podían ser reducidos a agua mediante el ¡^ alkaest TrnenUAS que los metales se formaban a partit de agua y a través de una etapa intermedia llamada «bur» — .» — con la función del alkaest dentro de esa doctrina, reducir todo cuerpo natural a agua.
«Helmont estaba tan entusiasmado con la eficacia de la piedra que bautizó a uno de sus hijos con el nombre claramente pagano de Mercurio.» — registrando hasta dónde llegaba su entusiasmo por la piedra, que bautizó a un hijo Mercurio.
«Así, con ayuda de la balanza consiguió demostrar que las plantas, al crecer, no disminuían el peso de la tierra.» — y su prueba de balanza sobre el peso de la tierra en que crece la planta.
«Cualquier alteración de este archeus provocada por una semilla (que también contiene un archeus) portadora de enfermedad (y que viene de fuera), conduce a una enfermedad.» — expone su etiología, la semilla portadora de enfermedad que altera el archeus desde fuera.
«Fue el paracelsista más destacado de la generación posterior a Paracelso aun cuando no siempre coincidía con los planteaminetos de éste.» — y lo califica de paracelsista más destacado de la generación siguiente, acotando que no siempre coincidía con Paracelso.
«La importancia de Helvetius para la alquimia radica en el hecho de que un encuentro con un /^adepto auténtico convirtió al detractor en defensor de la alquimia.» — la entrada Helvetius, de Martha Baldwin, sitúa su importancia en la conversión de detractor en defensor tras un encuentro.
«Después de haber proclamado en público su crítica a la alquimia, el 27 de diciembre de 1666 recibió la visita de un extraño que decía poseer la piedra filosofal {¡"lapisphilosophoruní).» — y data con precisión la visita del extraño que decía poseer la piedra.
«El informe de Helvetius constituyó para los defensores de la alquimia un testimonio histórico de gran valor.» — con el uso que la apologética hizo del informe, tenerlo por testimonio histórico de gran valor.
«Ser mixto de dos sexos que, en la fabricación de la piedra filosofal (^lapis philosophorum), simboliza la unión de los contrarios, lo masculino y lo femenino;» — la entrada Hermafrodita, de Heike Hild, lo lee como unión de los contrarios en la fabricación de la piedra.
«El hermafrodita estuvo muy presente en la palabra y en la imagen antes de que la ¡"gnosis lo adoptase a la iconografía alquímica.» — y precisa que la figura circulaba antes de que la gnosis la llevara a la iconografía del arte.
«El hermafrodita reúne en sí el principio y el final de la obra alquímica y refleja con ello la unidad mítica, en la creación, del principio del mundo y del final, en el fin del mundo.» — con la lectura temporal que Hild propone, principio y final de la obra reunidos como creación y fin del mundo.
«Hermes Trismegisto (Hermes Trismegistus), fundador mítico de la alquimia Jamás existió una persona con este nombre y aun así hay muchas obras atribuidas a Hermes Trismegisto que ejercieron una influencia decisiva en el desarrollo de la alquimia como rama de la filosofía narural.» — la entrada Hermes Trismegisto, de Zbigniew Szydlo, abre con la negativa más fuerte posible: nunca existió persona con ese nombre, y aun así su corpus fue decisivo.
«En su origen Thot era una divinidad local del Egipto Medio con cabeza de Ibis, adorada en Khmonou (actual El-Ashmunein), ciudad que los griegos rebautizaron con el nombre de Hermópolis.» — y reconstruye a Thot como divinidad local del Egipto Medio antes del sincretismo.
«Aun cuando las influencias egipcia y griega sean indiscutibles, existen datos acerca del origen persa de gran parte de las concepciones fundamentales.» — consignando la influencia persa junto a la egipcia y la griega, sin descartar ninguna.
«Es probable que se trate de una traducción a partir del siiíaco que a su vez se basaba en un original griego pues la tradición que refleja es, sin lugar a dudas, egipcio-griega.» — y marca como probable la vía siríaca de la traducción, sobre original griego.
«Es verdad, sin mentira, cierto y muy verdadero; lo que está abajo es como lo que está arriba y lo que está arriba es como lo que está abajo pata hacer los milagros de una sola cosa y así como todas las cosas han sido y han venido de uno por mediación de uno, así todas las cosas han nacido de esta cosa única por adaptación.» — la Tabula Smaragdina se reproduce entera, y su primer principio es la correspondencia de lo de arriba con lo de abajo.
«Separa con cuidado y facultad la tierra del fuego, lo sutil de lo denso.» — con el precepto operativo de separar lo sutil de lo denso.
«Desde el siglo Vil al XV el Corpus Hermeticum fue transmirido y ampliado por el Islam árabe.» — Szydlo data en siete siglos la transmisión y ampliación del corpus por el islam árabe.
«En Europa era prácticamente desconocido hasta que Marsilio ^Ficino (1491) lo tradujo al latín.» — y fija en la traducción de Ficino la entrada efectiva en Europa.
«A esto se juntaba la convicción generalizada acerca de la verdad intrínseca de los textos antiguos, a saber, cuanto más viejo el autor tanto más cerca se encontraba de la «prisca sapientia» — , la vasta y primigenia sabiduría de la Edad de Oro.» — explicando la autoridad de esos textos por el criterio de la época, que a mayor antigüedad más cerca de la prisca sapientia.
«Cuando Isaac Casaubon (1559-1614) demostró que el Corpus Hermeticum era en realidad una obra de la era cristiana («Exercitium ad Appendicem Annalium Baronii XVIII» — , Londres 1614.» — y data en Casaubon la demostración de que el Corpus Hermeticum es obra de la era cristiana.
«La Tabula Smaragdina aparece en el Occidente latino a partir del siglo Xlll y las primeras versiones en lengua árabe datan del siglo VIII.» — con las dos dataciones de la Tabula, latina desde el siglo XIII y árabe desde el VIII.
«Eran los sacerdotes del templo los poseedores de estos conocimientos tecnológicos que mantenían en estricto secreto; de este comportamiento nace uno de los preceptos básicos de la alquimia: la ética de mantener el secreto.» — Szydlo deriva la ética del secreto alquímico del secreto sacerdotal egipcio.
«Aun cuando arrancase de un malentendido peculiar, Hermes Trismegisto pasó a ser la fuente de inspiración de los alquimistas del Renacimiento, los cuales se consideraban «hijos de Hermes Trismegisto» — .» — y llama malentendido peculiar al origen de la figura, sin que eso le quite su papel inspirador en el Renacimiento.
«Ya en la Antigüedad se atribuyeron numerosas obras a Hermes, asimilado al dios egipcio Thot y creador mítico de todas las artes y ciencias, mientras que los textos herméticos están datados entre el 100 y el 300 d.C. y son originales del Egipto helenístico.» — la entrada Hermética, de Pamela H. Smith, data los textos herméticos entre 100 y 300 después de Cristo.
«Los textos del corpus hermético son una conjunción de fdosofía griega -en particular 7platonismo y neoplatonismo- 7'estoicismo, religión persa-babilónica y probablemente también algunos elementos judíos, en definitiva, es un clásico producto del pensamiento de la agnosis.» — y los caracteriza como sincretismo de platonismo, estoicismo y religión persa-babilónica, con elementos judíos que marca como probables.
«En Occidente se creía que se trataba de una obra de un sabio egipcio que supuestamente vivió en tiempos de Moisés y al que se consideraba un profeta no judío del cristianismo además de fundador de la filosofía griega.» — registrando la creencia occidental que los tenía por obra de un sabio egipcio contemporáneo de Moisés.
«En 1471 Marsilio ¡^ Ficino ^uhYicó una traducción al latín del «Corpus hermeticum» — que, a razón de los textos que se tenían por muy antiguos, tuvo gran influencia en el surgimiento de la Ciencia Natural, en la alquimia y en las concepciones religiosas.» — Smith data en 1471 la traducción latina de Ficino.
«En 1614 Isaac Casaubon (1559-1614) dató el «corpus» — alrededor del 200 d.C.» — y en 1614 la datación de Casaubon que la impugna.
«Se calcula que el procedimiento de obtención de hierro de las menas mediante calentamiento ya se conocía en el Cáucaso (por los calibdos) y en Asia Menor (por los hetitas) en el año 1500 a.C. aproximadamente.» — la entrada Hierro, de Gerhard Brey, data hacia 1500 antes de Cristo la obtención por calentamiento en el Cáucaso y Asia Menor.
«En todas las culturas estaba rodeado de un aura de misterio y magia.» — y consigna el aura de misterio y magia que rodea al hierro en todas las culturas.
«La propiedad del hierro de separar el ^ cobre metálico a partir de una solución de sulfato de cobre se consideró como prueba de la posibilidad de la transmutación (el hierro se convierte en cobre).» — con el experimento que se tomaba por prueba de transmutación, la separación del cobre por el hierro.
«en el que afirmaba que la alquimia era, al contrario de la química, una pseudocienciapuesto que no mostraba una evolución continua.» — la entrada Historiografía, de Marco Beretta, transmite el juicio que hace de la alquimia una pseudociencia por no mostrar evolución continua.
«Otro intento vano es la obra de Paul Walden (1863-1957), teñida de ideología nacionalsocialista, que define la alquimia como camino errado y «tradición intelectual foránea» — de origen oriental que había impedido que aflorase una ciencia química y tecnológica y que se hallaba en abierta contradicción con la química «alemana».» — y descalifica sin ambages la obra de Walden por su ideología nacionalsocialista.
«En la segunda interpretación, que tuvo una mayor acogida, se legirimaba históricamente la alquimia instaurándola como precursora de la química científica.» — registrando la segunda lectura, más acogida, que legitima la alquimia como precursora de la química.
«En cambio es notable el nivel de ctítica histórica que muestran los trabajos de Hermann Conring(\G0(>-IG8\) u Olaus Borrichius (1626-1690), de principios de la Edad Moderna, aunque ninguno de los dos va más allá de los límites propios» — y reconoce nivel crítico a Conring y Borrichius, acotando que ninguno rebasa los límites de su época.
«Todavía hoy día ésta es la tesis que tiene mayor aceptación entre los historiadores.» — Beretta mide el estado del campo: la tesis de la continuidad entre alquimia y química es hoy la de mayor aceptación.
«La tercera y úinma interpretación considera la alquimia como una doctrina religiosa, filosófica y metafísica mientras que los aspectos químicos pasan a un segundo plano.» — y describe la tercera lectura, que hace de la alquimia doctrina religiosa y metafísica y deja lo químico en segundo plano.
«A Jung sólo le interesaba la alquimia práctica puesto que en el trabajo de laboratorio se manifestaban los procesos psíquicos.» — acotación sobre Jung que evita el tópico: solo le interesaba la alquimia práctica, porque en el laboratorio se manifestaban los procesos psíquicos.
«Es muy probable que la enorme complejidad de la alquimia sólo quede reflejada en aquellos trabajos que ponderen por igual los aspectos metafísico y práctico de la alquimia.» — y cierra con su propia posición, marcada como muy probable, a favor de tratar por igual lo metafísico y lo práctico.
«No existen datos biográficos acerca de ninguno de ellos y se desconoce si se trata de personajes históricos.» — la entrada Hollandus, de Julián Paulus, declara la ausencia total de datos y deja abierta su misma historicidad.
«Aun así hay varios escritos de alquimia y medicina a ellos atribuidos que denotan en parte influencias paracelsistas y que por ello deben ser datados a partir del siglo XVl y no del siglo XV como habitualmente se creía.» — y redata el corpus por sus influencias paracelsistas, del siglo XVI y no del XV como se venía creyendo.
«Tampoco está claro si se trataba de padre e hijo (como afirma la leyenda).» — con la relación de padre e hijo dada como leyenda no aclarada.
«No se ha realizado hasta el momento ningún estudio del contenido de las obras y de su repercusión.» — y declara el estado de la investigación, que no hay estudio del contenido ni de la repercusión.
«La idea del homúnculo probablemente tenga su origen en la /agnosis.» — la entrada Homúnculo, de Wolf-Dieter Müller-Jahncke, remite su origen a la gnosis con un probablemente.
«No parece que haya ninguna relación enríe el homúnculo y el Galgenmannlein o los alrunes, tal y como se solía creer.» — y niega por su cuenta el emparentamiento del homúnculo con el Galgenmännlein y las mandrágoras.
«La creación del homúnculo no constituye un vetdadero objetivo de la alquimia y hay que adsctibirlo más bien al ámbito de la ^ magia.» — adjudicación que reordena el asunto: la creación del homúnculo no es objetivo alquímico sino asunto de magia.
«Apenas se sabe nada de este autor al que se atribuyen algunos textos medievales.» — la entrada Hortulanus, de William R. Newman, abre por lo que no se sabe de este autor.
«Es posible que se llamase Martinus Ortolanus u Hortulanus y que fuese el autor de un comentario de la Tabula Smaragdina Hermes Trismegisto, 7hermética) y un tratado sobre el ¡"lapisphilosophorum.» — y ofrece su nombre y sus obras en forma de posibilidad, no de dato.
«También se podría tratai de dos partes de una obra mayor de la que el resto se ha perdido.» — con una hipótesis alternativa que no descarta, que sean dos partes de una obra mayor perdida.
«Salomón ^ Trismosin comparaba el huevo con los cuatro ^ elementos; así la cascara correspondía a la tierra, la clara al agua, la piel al aire y la yema al fuego.» — con la correspondencia que Trismosin establece entre las partes del huevo y los cuatro elementos.
«En la cosmogonía órfica {¡"cultos mistéricos) el Cronos bisexual crea el huevo del mundo y de este huevo, partido en dos, nace Zeus.» — la entrada Huevo filosófico, de Heike Hild, remite el motivo a la cosmogonía órfica del huevo del mundo.
«En los escritos de alquimia de época helenística el huevo simboliza la semilla del mundo y ^Zósimo lo identifica con Mercurio {¡^mercurio).» — y registra la identificación que Zósimo hace del huevo con Mercurio.
«Plinio el Viejo (23-79) relata la historia del pastor Magnes que caminando con sus zapatos claveteados se quedó pegado a una piedra y que así descubrió el imán.» — la entrada Imán, de Claus Priesner, transmite por Plinio la anécdota del pastor Magnes como relato, no como hecho.
«El término imán se refiere de entrada sólo a la magnetita mientras que los imanes de hierro puro se desconocen hasta la Edad Moderna.» — y acota el alcance del término, que designaba solo la magnetita hasta la Edad Moderna.
«Desde el siglo IX se suele relacionar a Jalid b. Yazid con el príncipe árabe homónimo (aproximadamente 635-704), que se dedicó a patrocinar las artes y las ciencias después de que se le hubo denegado el califato.» — la entrada Jalid b. Yazid, de Heike Hild, data desde el siglo IX la identificación con el príncipe omeya.
«Se le tiene por autor de escritos alquímicos aunque no hay unanimidad al respecto.» — y declara expresamente que no hay unanimidad sobre su autoría.
«Para el alquimista Joachim Tanckius (1557-1609) Jalid era judío y de sus escritos dice que fueron traducidos primero del hebreo al árabe y luego al latín («Promptuarium alchemiae» — , 1610).» — registrando la opinión de Tanckius, que lo hacía judío y sus escritos traducidos del hebreo.
«Estos se limitan a explicaciones meramente teóricas y no hay indicaciones concretas acerca de los materiales de partida o de procesos.» — con el límite del contenido: son explicaciones teóricas sin materiales ni procesos concretos.
«Las doctrinas de Jalid b. Yazid no son especialmente originales pero tuvieron muy buena acogida.» — y su juicio final, doctrinas poco originales y de muy buena acogida.
«Destacó principalmente por haber completado el Román de la Rose de Guillaume de Lorris (hacia 1230), la segunda y mucho más extensa (casi 18 000 versos) parte del cual escribió entre 1269 y 1278.» — la entrada Jean de Meun, de Didier Kahn, lo sitúa por lo que de verdad hizo, continuar el Roman de la Rose.
«Dice un tal E-Y. Badel que Jean de Meun «tenía fama de alquimista gracias a ochenta y cuatro versos» — .» — y cita a Badel para medir de qué depende su fama de alquimista, ochenta y cuatro versos.
«A ello se debe la existencia de varios textos apócrifos de Jean de Meun: varios textos en verso datados entre los siglos XIV y XVI y entre los que se encuentran un pasaje de «La Fontaine des amoureux de science» — de Jean de La Fontaine (1413) y una traducción en verso de Tabula Smaragdina; está además el escrito en prosa titulado «Miroir d'alchimie», publicado en 1557 con el nombre de Jean de Meun y que es la versión francesa del «Speculum alkimiae» falsamente atribuido a Roger ^Bacon.» — con la consecuencia textual, la serie de apócrifos en verso que se le atribuyen entre los siglos XIV y XVI.
«La confusión entre Jean de Meun y el matemático Jean de Murs (primera mitad del siglo Xiv) que se ha venido dando en los manuscritos sólo contribuyó a darle más relevancia.» — Kahn atribuye parte de su relieve a una confusión de manuscritos con el matemático Jean de Murs.
«Cuatro años después fue encarcelado en el monasterio por orden del papa Inocencio V I , al parecer a causa de sus críticas al clero y al papado y de sus profecías políticas.» — la entrada Johannes de Rupescissa, de Julián Paulus, data su encarcelamiento y da su causa con un al parecer.
«En sus escritos proféticos (sólo se conocen cinco de un mínimo de treinta) Johannes de Rupescissa se muestra seguidor de un chiliasmo apocalíptico acompañado de una crítica a la Iglesia, y recurre a los profetas de la Biblia y a la teología histórica apocalíptica de Joachim de Flore (1130-1292).» — y mide lo conservado contra lo escrito, cinco escritos proféticos de un mínimo de treinta.
«En teoría la quintaesencia es el quinto elemento que se añade a los cuatro 7 elementos anstotélicos; se trata de un extracto de metales y de otras substancias naturales en el que se hallan concentrados y potenciados los poderes curativos.» — expone la quintaesencia como quinto elemento añadido a los cuatro aristotélicos, extracto concentrado de poderes curativos.
«Según Johannes de Rupescissa sólo hay una única quintaesencia y el grado de concentración y pureza depende del material de partida.» — con la tesis unitaria de Rupescissa, una sola quintaesencia cuya pureza depende del material de partida.
«En la temprana Edad Moderna se creía en la existencia de varias quintaesencias en función de las substancias y es en este sentido que entró en la farmacología.» — frente a la doctrina posterior de varias quintaesencias, que es la que entró en la farmacología.
«De la vida de Kelley anterior a 1582 apenas se sabe nada.» — la entrada Kelley, de Paulus, declara que de su vida anterior a 1582 apenas se sabe nada.
«aunque probablemente sean producto de posteriores leyendas.» — y marca como probable leyenda posterior lo que se cuenta de esos años.
«El 2 de mayo de 1591 Rodolfo II emitió una orden de detención contra Kelley acusado de homicidio durante una escaramuza.» — data la orden de detención de Rodolfo II y su cargo, homicidio en una escaramuza.
«La detención de Kelley tuvo una repercusión internacional: en toda Europa corrieron rumores acerca de la verdadera causa de su detención, entre ellas la acusación de lesa majestad, espionaje, traición o robo.» — y registra que por Europa corrieron otras causas rumoreadas, sin decidir entre ellas.
«Kelley estuvo detenido como mínimo hasta 1592 y probablemente hasta octubre de 1593.» — con la duración de la prisión dada como mínimo y como probable, sin cerrarla.
«Esto no impidió que a finales del siglo XIX, en Francia, con el resurgir de las ciencias ocultas {y^alquimia moderna) la obra «Amphiteatrum» — fuese comentada por Eliphas Lévi, Stanislas de Guaita, Papus o Marc Haven y que E. Grillot de Givry la tradujese al francés.» — la entrada Khunrath, de Joachim Telle, data en el resurgir ocultista francés de fines del XIX la nueva fortuna del Amphitheatrum.
«Algunos racionalistas como Johann Christoph Adelung {1734-1806) tildaron a Khunrath de «necio» — y de «ogro filosófico».» — y registra el juicio racionalista contrario, con Adelung llamándolo necio.
«No es posible reflejar aquí toda la importancia que tuvo Kircher para los estudios de la naturaleza, del lenguaje y de la antigüedad y sólo se considerará su aportación a la alquimia.» — la entrada Kircher, de Claus Priesner, declara el recorte del artículo, que solo atiende a su aportación alquímica.
«No cuestiona totalmente la posibilidad de ennoblecer los metales pero cree que en la práctica sólo es realizable recurriendo a poderes demoníacos o simulando una» — y precisa el matiz de su crítica: no niega del todo el ennoblecimiento, pero lo cree realizable solo por vía demoníaca o por simulación.
«Al argumentarlo se remite, según él, a un supuesto de ^Aristóteles según el cual no se podía transformar un modo de existencia de la materia en otro.» — con el argumento aristotélico en que Kircher se apoya según él mismo, la imposibilidad de mudar un modo de existencia en otro.
«Contra la opinión de Kircher de que para la realización del ^opus magnum se necesitaba de la ayuda del demonio o del diablo (por lo tanto de ayuda mágica), los alquimistas podían objetar el famoso favor divino como condición indispensable para el éxito de la operación.» — y registra la réplica disponible para los alquimistas, el favor divino frente al auxilio demoníaco.
«Desde la perspectiva actual se podría decir que Kircher no aportó nada nuevo en sus críticas.» — juicio que Priesner formula desde hoy: Kircher no aportó nada nuevo en sus críticas.
«Pero fue su fama y autoridad lo que animó a los defensores de la alquimia a refutarle.» — y explica su efecto por la autoridad del autor, no por la fuerza del argumento.
«Con sus obras Knorr von Rosenroth pretendía contribuir a salvar las diferencias entre cristianismo y judaismo.» — la entrada Knorr von Rosenroth, de Karin Figala, sitúa el propósito de su obra en salvar las diferencias entre cristianismo y judaísmo.
«Con estos trabajos Knorr von Rosenroth hace una valiosa aportación al lenguaje técnico en lengua alemana.» — y le reconoce una aportación al lenguaje técnico alemán.
«No es posible entrar a considerar aquí la importancia de Knorr von Rosenroth como filósofo y autor de poesía cristiana.» — Figala declara lo que el artículo deja fuera, su relieve como filósofo y poeta cristiano.
«Según sus propias palabras entró al servicio de los duques de Sachsen-Lauenburg como «Chymicus y Pharmazeut» — (químico y farmacéutico) y en esta ocasión empezó su trabajo de laboratorio.» — la entrada Kunckel, de Pamela H. Smith, cita sus propias palabras para nombrar el cargo con que entró al servicio ducal.
«El interés de Kunckel por el fósforo, los pigmentos de color y el teñido de vidrio, en particular el vidrio rubí, son una muestra del estímulo que supuso la alquimia para la práctica químico-técnica y el mercantilismo.» — y lee sus intereses técnicos como muestra del estímulo que la alquimia dio a la práctica química y al mercantilismo.
«Ésta fue la razón por la que además de su obtención a partir de la orina humana se creía que constituía una etapa previa al ^ lapis philosophorum.» — con la razón por la que el fósforo se tuvo por etapa previa del lapis.
«También el vidrio rubí de oro, una disolución coloidal de ^oro en la masa de vidrio, se asemejaba a la piedra filosofal por el color y su contenido en oro (según investigaciones recientes el contenido de oro se situaba en 250-700 ppm dependiendo de la intensidad del color).» — y la que acercaba el vidrio rubí a la piedra, color y contenido de oro, con la cifra que da la investigación reciente.
«Asimismo se valoraba como prueba de la multiplicación {^métodos de trabajo) ya que pequeñas cantidades de oro bastaban para teñir mucha masa de vidrio.» — tomándose además por prueba de la multiplicación, porque poco oro teñía mucha masa.
«De hecho Kunckel mantenía en secreto el proceso de obtención del fósforo y del vidrio rubí y exigía grandes sumas para su trabajo.» — registra que Kunckel guardaba en secreto ambos procesos y cobraba caro por su trabajo.
«No cabe duda de que era un químico práctico muy competente y, aunque imbuido de ideas y fines alquímicos, contribuyó al nacimiento de la química científica.» — con el juicio doble de Smith, químico práctico competente e imbuido de fines alquímicos, y contribuyente a la química científica.
«No existe ninguna obra impresa de Kupfermann, es el prototipo de alquimista que trabajaba por su cuenta, de los que hubo varios aunque pocos dejaron su huella en la historia de la alquimia.» — la entrada Kupfermann, de Julián Paulus, lo propone como prototipo del alquimista que trabaja por su cuenta y no deja obra impresa.
«Aun así son testimonio de la amplia difusión que tuvo la alquimia en la sociedad de principios de la Edad Moderna.» — y saca de ahí lo que estos casos permiten medir, la difusión social de la alquimia a comienzos de la Edad Moderna.
«Aun cuando el aspecto práctico de la alquimia confiere al laboratorio una importancia decisiva apenas se sabe nada de él.» — la entrada Laboratorio, de Lawrence M. Principe, abre por una paradoja: siendo decisivo para la práctica, del laboratorio apenas se sabe nada.
«Debido al hábito, entre los alquimistas, de mantener en secreto sus conocimientos y procedimientos, disponemos de muy pocas descripciones al respecto.» — y adjudica ese vacío al secreto profesional de los alquimistas.
«En los textos alquímicos se describen algunas operaciones o instrumentos de laboratorio pero se omite todo acerca de los espacios en los que se trabajaba.» — con la precisión de qué falta en los textos, no las operaciones sino los espacios.
«Las ilustraciones, o bien son interpretaciones del artista (recuérdese por ejemplo los cuadros de laboratorios de alquimia de los pintores holandeses del siglo XVll) o bien son dibujos más o menos idealizados.» — y descarta las ilustraciones como testimonio, por ser interpretación del pintor o dibujo idealizado.
«Una excepción es el laboratorio del astrónomo Tycho Brahe (1546-1601) en Uraniborg, que realmente existió.» — señalando como excepción el laboratorio de Tycho Brahe en Uraniborg, que existió realmente.
«Se solía considerar un acto de gracia divina la capacidad para obtener el lapis, hasta el punto de que, aiin disponiendo de una buena prescripción, no se podía realizar sin la ayuda de Dios.» — la entrada Lapis philosophorum, de Principe, consigna que ni con buena receta se tenía por alcanzable sin gracia divina.
«No obstante desde un principio los alquimistas estaban obligados por un código ético autoimpuesto que era el mantener el secreto de su conocimiento y revelarlo sólo en lenguaje cifrado.» — y describe el código ético autoimpuesto del secreto y del lenguaje cifrado.
«En el siglo Xlll Al-Iraqi describió dos tipos de lapis: el rojo que transmutaba los metales en oro y el blanco en plata.» — data en al-Iraqi, siglo XIII, la distinción entre lapis rojo y blanco por el metal que producen.
«Son muchas y muy variadas las teorías acerca del modo en que el lapis podía provocar la transformación del metal.» — y declara la pluralidad irreducible de explicaciones sobre cómo obraba la piedra.
«actuaba sobre los metales como la levadura o el fermento sobre la masa: en un caso el resulrado era oro, en el otro, pan.» — expone la analogía del fermento, que da oro donde la levadura da pan.
«Para otros alquimistas del Medioevo los metales no nobles estaban enfermos o eran inmaduros y el lapis podía ayudar a curarlos o a madurarlos.» — y la lectura médica, con los metales viles enfermos o inmaduros y el lapis como cura o maduración.
«Según otra teoría el lapis era «pluscuamperfecto» — , a saber, superaba el sumo grado de perfección de la Naturaleza representado por el oro y por lo tanto era una materia más que perfecta.» — con la teoría del lapis pluscuamperfecto que pierde su exceso al transmutar.
«Los alquimistas, en su mayoría, no íe atribulan al lapis poderes sobrenaturales sino que explicaban su efica293 Laskaris cia dentro del contexto de unas determinadas concepciones» — acotación que corrige el tópico ocultista: la mayoría no le atribuía poderes sobrenaturales sino eficacia dentro de una física.
«No obstante, había algunos que atribuían al lapis una fuerza mágica (^magia) aunque no siempre resulta fácil delimitar una y otra.» — y declara que el límite con la magia no siempre es fácil de trazar.
«Para los detractores de la alquimia como Atanasio Kircher. se trataba más que de auxilio divino al adepto, de la obra del diablo.» — registrando la lectura contraria de Kircher, que ve obra del diablo donde el adepto veía auxilio divino.
«No podemos presentar aquí todos los textos alquímicos que tratan del lapis, puesto que signifcan'a citar la totalidad de la litetatura sobre alquimia.» — Principe declara por qué no da bibliografía de la piedra, porque sería citar la literatura alquímica entera.
«Al parecer en 1701 Laskaris tuvo un encuentro con Johann Friedrich ^BoUgeral que entregó un pedazo pequeño de la piedra filosofal.» — la entrada Laskaris, de Julián Paulus, transmite con un al parecer el encuentro de 1701 con Böttger.
«Este dato, junto a una transmutación que Laskaris supuestamente llevó a cabo en el Asch de Bohemia, sirvieron de argumento en 1832 a Karl Schmieder para afirmar que Laskaris era uno de los pocos -^adeptos que habían sabido demostrar la factibilidad de la transformación de los metales.» — y marca como supuesta la transmutación de Asch, señalando de quién es la conclusión que las usa.
«cabe suponer que tenía una función parecida al lenguaje cifrado que utilizaban los gremios de artesanos de la Antigüedad: el objetivo era transmitir y al mismo tiempo custodiar los «secretos de la actividad» — {^sobrenombres).» — la entrada Lenguaje alquímico, de Hans-Werner Schütt, compara su cifra con la de los gremios artesanos, que transmiten guardando.
«De ahí que el lector de un texto alquímico a menudo no sepa de qué se trata «en realidad» — , pero al mismo tiempo puede pensar que se halla ante una «verdad» profunda y manifiesta que todavía le está vedada.» — con la consecuencia para el lector, que a menudo no sabe de qué se está hablando en realidad.
«Aparte del significado simbólico, las palabras o frases también pueden tener un significado mágico {^magia, acábala), es decir, las palabras o los signos tienen «per se» — un poder oculto íntimamente asociado a ellos, del cual el estudioso puede sacar provecho.» — y consigna el nivel mágico del lenguaje, donde palabras y signos tienen eficacia por sí mismos.
«No hay que olvidar la importancia que tuvo la transmisión oral profesor-alumno de los secretos de alquimia.» — recordando además el canal que los textos no registran, la transmisión oral de maestro a discípulo.
«La primera edición de su obra más importante, «Alchemia» — , vio la luz en 1597 en Francfort del Meno (2=^ edición, ibídem, bajo el título de «Alchymia» 1606).» — la entrada Libavius, de Wolf-Dieter Müller-Jahncke, data la primera edición de su obra principal.
«No se sumó al «voto de silencio» — , tan extendido entre los alquimistas de su época y posteriormente, respecto a los conocimientos alquímicos que en todo caso debían ser comunicados en lenguaje cifrado o alusivo.» — y destaca su ruptura con la norma del gremio, no sumarse al voto de silencio.
«Estos conocimientos convierten a Libavius en el experimentador y quúnico práctico más destacado de su época.» — con el juicio de conjunto, el experimentador y químico práctico más destacado de su época.
«La relación de Libavius con Paracelso era desigual; aunque Libavius adoptase los conceptos de quimiatría de éste, por orro lado rechazaba los conceptos de filosofía natural y magia.» — registrando la relación desigual con Paracelso, adoptando su quimiatría y rechazando su filosofía natural y su magia.
«No existe ningún estudio sobre la correspondencia de Libavius con otros eruditos como el famoso botánico y anatomista Gaspar Bauhin (1560-1624) de Basilea.» — y declara un hueco de investigación, que su correspondencia con eruditos sigue sin estudiar.
«defendía la posibilidad de la transmutación de los metales, pero por sus opiniones científicas y éticas, que diferían mucho de la alquimia, se le consideró, con razón, como el primer químico.» — con la coexistencia que la entrada no armoniza: defendía la transmutación y se le tiene con razón por el primer químico.
«de la muerte de Llull, por lo que no se sabe si murió lapidado en» — la entrada Llull, de Antonio Clericuzio, deja abierto el lugar de su muerte.
«Bougie (Algeria) tal como afirma Kopp (1886) o, lo que es más probable, si murió en Mallorca.» — y contrapone la afirmación de Kopp a la alternativa que juzga más probable, sin cerrar la cuestión.
«En 1376 Y tras recibir ataques por parte de la orden de los dominicos, veinte de sus escritos fiaeron incluidos en el «índice» — y en 1390 la Facultad de Teología de la Universidad de París prohibió la difiisión de sus doctrinas.» — data en 1376 la inclusión de veinte escritos suyos en el índice tras los ataques dominicos.
«A pesar de que Llull criticó abiertamente la alquimia, se le atribuyó una serie de textos alquímicos.» — con la adjudicación que define el caso: Llull criticó abiertamente la alquimia y se le atribuyó un corpus alquímico.
«Se desconoce cómo surgió este corpus pseudoluliano pero lo cierto es que desde 1370 se le atribuyeron algunos escritos» — declarando que se desconoce cómo nació ese corpus y datando desde 1370 las primeras atribuciones.
«Una leyenda que circulaba en el siglo XV pretendía que Llull había sobrevivido a la lapidación por parte de los musulmanes, que en un encuentro con ^Arnau de Vilanova se le había despertado el interés por la alquimia y que por medio de ésta había conseguido el dinero para financiar su cruzada contra el Islam.» — y relata la leyenda del siglo XV que lo hacía sobrevivir a la lapidación e iniciarse con Arnau de Vilanova.
«Ya en el siglo XVII se dudaba de esta leyenda, que no fue definitivamente rechazada hasta finales del siglo XIX.» — con las dos fechas de su descrédito, la duda ya en el XVII y el rechazo definitivo a fines del XIX.
«Del autor, cuya idenridad se desconoce, se sabe que hablaba en cata301 l.luU lán, que probablemente estudió medicina en Montpellier, que viajó por Europa y que por un tiempo vivió en Londres donde escribió la obra.» — del autor del corpus se dice lo que puede reconstruirse, sin darle nombre.
«Según ésta, la alquimia persigue tres objetivos: la purificación de las piedras preciosas imperfectas, la transmutación de los metales {^opus magnurri) y la curación del cuerpo humano.» — y se enuncian los tres fines que ese arte se propone, gemas, metales y cuerpo humano.
«En la filosofía estoica {^estoicismo) el fuego creador del lógos penetra la materia en forma de semilla (esperma), la constituye y forma, la vivifica y la fecunda y provoca el desarrollo de cada cosa que hay en ella.» — la entrada Lógos, de María Papathanassiou, expone el fuego creador estoico que penetra la materia como semilla.
«Según la escuela médica estoica {pneumáticos) cualquier modificación en las cualidades de los lógoi spermatikoi constituye la causa de las enfermedades psíquicas y físicas.» — y la etiología de la escuela médica estoica, con las enfermedades por alteración de los lógoi spermatikoi.
«Es imposible traducir esta palabra griega. Por de pronto se refiere a la actividad y eficacia del habla pero también tiene los siguientes significados: palabra, exposición, discurso (retórico), razón universal y humana, significación, cálculo, ley, relación, dar cuenta.» — declarando de entrada la imposibilidad de traducir el término, antes de desplegar sus sentidos.
«Otra forma de magia era la teurgia que, al igual que la magia negra, se fun305 Magia damentaba en el contacto con espíritus y sólo consentía el contacto con los espíritus sumisos a la voluntad de Dios; tenía un clara intención de contribuir al bienestar del hombre tanto en la tierra como en el más allá, aunque a menudo se cuestionó su moralidad, y en lo tocante a la alquimia es de menor importancia.» — y define la teurgia por su límite, el trato solo con espíritus sometidos a la voluntad de Dios.
«En consecuencia, la alquimia pertenece al ámbito de la magia blanca o natural.» — la entrada Magia, de Claus Priesner, adjudica la alquimia al ámbito de la magia blanca o natural.
«La magia en su relación con la alquimia se debe considerar a la luz de tres aspectos: uno se refiere a la importancia del pensamiento mágico en la formación de la teoría alquímica, que definiríamos como aspecto sistemádco del contenido; el aspecto interno que sería la magia vista desde la perspecdva de los alquimistas y, finalmente, el aspecto externo que sería la descripción, desde el punto de vista de una persona ajena, del trabajo de los alquimistas en su relación con la magia.» — Priesner ordena la cuestión en tres aspectos en lugar de responderla en bloque.
«Una idea tal estaba en clara contradicción con el axioma según el cual la alquimia no modifica la naturaleza, sino que la imita. Pero aun así eran de cierta importancia algunas nociones basadas en la astrología, en la magia numérica y en la noción de simpatía, a parte por supuesto de la creencia común, entre alquimistas, en el trasfondo esotérico de la alquimia accesible sólo al iniciado.» — y señala la contradicción con el axioma del arte, que la alquimia imita a la naturaleza y no la modifica.
«A la pregunta de si los alquimistas se consideraban a sí mismos como magos sólo se puede responder en relación a la mencionada definición de magia.» — con la respuesta condicionada que da a si los alquimistas se tenían por magos, que depende de la definición que se use.
«Era habitual, por parte de los profanos, el vincular la alquimia a la magia y no pocas veces esto conllevóque los alquimistas fuesen tachados de magos negros (malvados).» — registrando que el profano los ligaba a la magia y que eso les valió la acusación de magia negra.
«En algunos casos, como el de Leonhard ^ Thurneyssery el de Giuseppe Francesco Bori (1616-1695), se puede hablar de alqui-mistas que no sólo aceptaban esta fama sino que la potenciaban.» — y los casos en que el propio alquimista alimentaba esa fama.
«En los textos alquímicos de la Antigüedad tardía {^Zósimo, ^ María la Judía) se distingue entre la magnesia cipriota, un mineral en forma natural y «nuestro magnesio» — .» — la entrada Magnesia, de Priesner, distingue en los textos tardoantiguos la magnesia cipriota de la propia del arte.
«La magnesia cipriota era probablemente un dióxido de manganeso {manganesa, MnOj).» — identificando la primera con un dióxido de manganeso, con la cautela de un probablemente.
«En los escritos mísricos de Heinrich ^Khunrath la magnesia es el ^ctíwprimordial y la auténtica ^materiaprima.» — y registra la lectura de Khunrath, donde la magnesia es el caos primordial y la verdadera materia prima.
«Después de que en 1774 Cari Wilhelm Scheele {1742-1786) hubiese reducido la manganesa a mangano existía confusión respecto al nombre que se debía dar al nuevo metal.» — con la confusión de nombres que siguió a la reducción de Scheele, que la entrada expone sin resolverla en retrospectiva.
«Sin embargo, no existe constancia de un acercamiento al apologista rosicruciano Robert ^Fluddni de la implicación de Maier en las intrigas políticas instigadas por gentes alrededor del elector del Palatinado Friedrich V» — la entrada Maier, de Ulrich Neumann, niega expresamente lo que suele darse por hecho, su acercamiento a Fludd y su implicación en las intrigas del Palatinado.
«En ella expresa varias veces su parecer de que los mitos antiguos se debían interpretar en realidad como alegorías de un saber secreto de la Naturaleza (por» — y expone su premisa hermenéutica, los mitos antiguos como alegorías de un saber secreto de la naturaleza.
«Por liltimo Meier es conocido por su abierta adhesión al orden de ^Rosacruzal que en «Silentium post clamores» — y en «Themis áurea» define como un tipo de fraternidad secreta de naturalistas.» — con su adhesión declarada a la Rosacruz.
«Desde el punto de vista de la medicina y la farmacia y en sus escritos, en los que Maier buscaba un equilibrio entre teorías galenas y paracelseas y en los que destaca como buen conocedor del estilo y de los modos de descripción litetarios y humanísticos, Maier fue un acérrimo defensor de la alquimia de transmutación, a la que definía como la «verdadera chemia» — .» — y su posición médica intermedia, buscando equilibrio entre lo galénico y lo paracelsiano.
«Es posible que el término proceda del árabe y se menciona en los textos de Vseuáo-^Demócrito escritos en siríaco y datados entre 313 María los siglos VII-IX que son una revisión de textos helenísticos.» — la entrada Marcasita, de Claus Priesner, propone su origen árabe con un es posible y lo data por los textos siríacos.
«Desde el siglo XVI el término marcasita se utilizó mayormente para designar el bismuto o el sulfiiro de bismuto {bismuto brillante, BÍ2S3).» — registrando el desplazamiento del término desde el siglo XVI hacia el bismuto.
«Apenas se sabe nada de la vida de esta célebie primera alquimista.» — la entrada María, de Heike Hild, abre declarando que de la primera alquimista apenas se sabe nada.
«Zósimo (siglo i i l ) , comentador de los escritos de María y a través del cual conocemos a esta alquimista, la identifica con María, hermana de Moisés.» — y consigna que la conocemos por Zósimo, que la identifica con la hermana de Moisés.
«En sus escritos, María hace una descripción detallada de diversos hornos y aparatos que o bien inventó o bien fue la primera en describir; entre ellos está el aparato de destilación de metal, arcilla o vidrio que ya consta de un vaso de llenado, un tubo de salida y un recipiente que sólo podían ser enfriados por medio de aire o de una esponja.» — con lo que sí puede adjudicársele, la descripción de hornos y aparatos que inventó o describió primero.
«El baño María {balneum Mariaé) que se suele relacionar con María no aparece mencionado en ninguno de sus escritos; será ^Arnau de Vilanova A. primero en mencionarlo.» — y corrige la atribución del baño María, ausente de sus escritos y mencionado antes por Arnau de Vilanova.
«Sin duda esta madre de la alquimia fue muy respetada y admirada, tal como atestiguan las numerosas citas literarias de su persona y algunas ediciones de sus obras.» — Hild mide su prestigio por las citas literarias y las ediciones de sus obras.
«Empédocles de Acragas (hacia 500-430 a.C.) resumió la teoría presocrática de los elementos y desarrolló una doctrina sobre la composición de la materia a parnr de los cuatro elementos fuego, agua, aire y tierra {^elementos], teoría que prevaleció hasta el siglo XVIII.» — la entrada Materia, de Karin Figala, adjudica a Empédocles la síntesis presocrática en cuatro elementos.
«Esta idea de mezcla y separación de los elementos estuvo en la base de todo intento alquimista de separar la materia en sus componentes básicos para después volver a formarla; así creyeron poder obtener la proporción ideal para producir T'oro o el 7" lapis philosophorum.» — y deriva de la mezcla y separación de elementos todo el programa alquímico de descomponer y recomponer.
«Paracelso desarrolló este sistema añadiendo la y^salz los dos principios -su famosa tríada- y los puso en relación con el alma/espíritu/cuerpo.» — con la tríada de Paracelso, que añade la sal y la pone en relación con alma, espíritu y cuerpo.
«Joachim Jungius {1587-1657) desarrolló la teoría corpuscular y la aplicó a las transformaciones de la materia que, en su opinión, no tenían que ver con cambios cualitativos en el interior de la materia sino con reacciones recíprocas entre los átomos.» — registra en Jungius la teoría corpuscular que explica el cambio por reacción recíproca y no por mutación cualitativa interna.
«Segtin ésta, todas las cosas están compuestas de un substrato exento de estructura, la ^ materia, que en un principio sólo existía en potencia y que por medio de la forma real adquirió sus cualidades específicas.» — la entrada Materia prima, de Figala, expone el sustrato sin estructura que solo existía en potencia hasta recibir forma.
«El concepto de materia prima que puede ser transformada en cualquier substancia dependiendo de la forma adecuada tuvo buena aco319 Materia prima gida en la alquimia hasta el punto de convertirse en el supuesto» — y explica su fortuna en el arte: una materia transformable en cualquier sustancia según la forma se vuelve el supuesto del oficio.
«Era preciso destruir la antigua forma de un cuerpo para después de la reducción a la materia prima poderle conferir las cualidades deseadas.» — con la operación que de ahí se sigue, destruir la forma antigua para conferir después las cualidades deseadas.
«En teoría era un camino fácil y seguro para alcanzar el objetivo pero en la práctica era muy difícil y fue muy discutido» — y el contraste que la entrada no disimula, fácil en teoría y muy difícil y discutido en la práctica.
«Existían numerosos sinónimos para la materia prima que expresaban la importancia pero también lo inconcebible de una materia excepcional que sólo existía en potencia.» — explicando los muchos sinónimos por lo inconcebible de una materia que solo existe en potencia.
«Sin embargo, para una cualidad existía unanimidad y ésta era el color negro {nigredo, 7colores) como característica principal del estado primordial de toda materia.» — unanimidad que Figala destaca sobre un fondo de discordia: el negro como carácter principal del estado primordial.
«El color negro del principio se equiparó al /^caos del que, en un acto de creación, surgía lo nuevo de la mano del alquimista.» — y su equiparación con el caos del que el alquimista hace surgir lo nuevo.
«Existían diferentes opiniones acerca de la materia bruta de la cual se extraería la misteriosa materia prima.» — desacuerdo que la entrada consigna sin arbitrar, sobre de qué materia bruta se extrae la materia prima.
«Los alquimistas daban diversas indicaciones acerca de esta substancia misteriosa y muy discutida y a menudo éstas eran contradictorias.» — y declara que las indicaciones eran a menudo contradictorias entre sí.
«Otros recomendaban el rocío de mayo (agua fecundada con ¡"semilla astral), la arcilla (la térra adámica primordial con la que Dios había formado al hombre) o incluso las heces (que se basaba en la creencia de que la materia prima era una materia que se encontraba por doquier y que todo el mundo despreciaba).» — enumerando las candidatas propuestas, rocío de mayo, arcilla adámica y hasta heces, con la creencia que las sostenía.
«Para el alquimista británico George ^Rlpleyh materia prima se encontraba en todos los lugares, en todas las cosas y estaba constantemente presente en el tiempo y en el espacio.» — con la posición de Ripley, para quien la materia prima está en todo lugar y todo tiempo.
«Todo el mundo la poseía, era un material de partida omnipresente y barato del cual surgía el lapis por arte del alquimista y la gracia de Dios.» — y la consecuencia social que trae, un material de partida omnipresente y barato del que sale el lapis por arte y por gracia.
«Así la variedad de descripciones de esta apreciada substancia nace de la diversidad de individuos.» — explicación que Figala da a la disparidad de descripciones, la diversidad de los propios autores.
«El médico y alquimista árabe ¡^Avicena dijo al respecto: «Parece ser que el mercurio o algo que se le asemeja, es el componente básico de toda substancia fusible; pues todas ellas, al fundirse, se convierten en éste» — la entrada Mercurio recoge de Avicena la conjetura del mercurio como componente básico de todo lo fusible.
«^Zósimo definió el mercurio como «metal y no metal» — » — y de Zósimo su definición paradójica, metal y no metal.
«El principio de lo metálico, lo líquido y lo evaporable, que no se identificaba con el mercurio comiín, era el mercuriusphilosophicus.» — con la distinción que la entrada mantiene, el mercurius philosophicus no identificado con el mercurio común.
«El nombre de azoth utilizado también pot /^Paracelso deriva del nombre árabe para mercurio, «al-zauq» — .» — y deriva el nombre azoth del árabe para mercurio.
«La primera descripción de los dos principios mercurio y sulfuro {^azufre) aparece en el Codex Gabirianum árabe del siglo VIII-X {^Geber).» — datando la primera descripción de los dos principios en el códice gabiriano árabe.
«La reacción del mercurio con el azufre en modo alguno resultaba en un metal sino en cinabrio, un polvo cuyo color rojo a lo sumo podía evocar la piedra filosofal.» — Figala señala el desajuste entre doctrina y laboratorio: azufre y mercurio no daban metal sino cinabrio, cuyo rojo apenas evocaba la piedra.
«El concepto era tan ambivalente que incorporaba todos los opuestos y estaba abierto a cualquier interpretación.» — y explica la ambivalencia del mercurio como concepto abierto a cualquier interpretación.
«El ourohoros, e! dragón que se devora a sí mismo, simbolizaba el ciclo continuo de muerte y resurrección en la Naturaleza, el «solve et coagula» — , la sucesión de disolución y solidificación, de los alquimistas.» — con la lectura del ouroboros como ciclo de muerte y resurrección y como solve et coagula.
«Paracelso desarrolló la doctrina del azufre y el mercurio añadiendo un tercer principio, la sal.» — registrando la ampliación paracelsiana con la sal como tercer principio.
«Paracelso definió, basándose en la analogía microcosmos-macrocosmos {^cosmos), la correspondencia entre la composición del hombre a partir de cuerpo, espíritu y alma, y la tríada sal, mercurio, sulfuro.» — y la correspondencia que Paracelso establece entre esa tríada y cuerpo, espíritu y alma por analogía microcósmica.
«Durante mucho tiempo se creyó que el trabajo alquímico de laboratorio estaba supeditado al azar y la buena ventura, mientras que hoy en día se ha demostrado que tespecto a muchos alquimistas se puede hablar de un ttabajo de laboratorio sistemático acompañado de teorías concluyentes.» — la entrada Métodos de trabajo, de Lawrence M. Principe, corrige la imagen heredada: hoy se muestra trabajo sistemático donde se suponía azar y fortuna.
«Los alquimistas desarrollaron muchos métodos que hoy en día se siguen aplicando en los ensayos químicos, salvando algunas marcadas diferencias.» — y reconoce continuidad técnica con la química actual, salvando las diferencias.
«Geber constató que en la sublimación sólo ascienden las partes finas de la substancia, de forma que con ello se podía disminuir el tamaño de la pattícula.» — Principe adjudica a Geber la observación de que en la sublimación solo ascienden las partes finas.
«La destilación {destillatió) era probablemente la operación más importante de los alquimistas.» — y da la destilación por la operación probablemente más importante del arte.
«Incluye no sólo el concepto actual de purifi-cación de un líquido mediante calentamiento y condensación de vapores sino casi todos los procesos en los que una substancia es llevada de un lugar a otro (casi siempre en dirección vertical) y que se relacionan con una modificación pasajera (a veces también larga) del estado de agregación.» — con la advertencia de que el término abarcaba mucho más que la purificación por vapores.
«La cohobación consta de vatias destilaciones del líquido de un residuo insoluble.» — y describe la cohobación como serie de destilaciones sobre el residuo insoluble.
«A veces este proceso se representa alegóricamente con un dragón devorando su propia cola.» — con la alegoría del dragón que se devora la cola en que a veces se representa.
«es habitual y erróneo atribuir la invención del mismo a la alquimista María {/"María la Judía) de la que habría tomado el nombte.» — corrección de atribución que la entrada declara habitual y errónea, la del baño María a la alquimista María.
«Esta denominación degeneró en balneum maris (baño de mar) o en balneum virginis (baño de la Virgen), por una asociación de la alquimista María con la Virgen.» — y explica sus deformaciones posteriores en baño de mar y baño de la Virgen.
«En los textos de alquimia aparece la palabra «fuego» — significando «fuego interno», un calor no palpable, oculto en una substancia y que únicamente se muestra en ciertas aplicaciones (cabe recordar aquí la naturaleza «irascible» de muchas hierbas, según la patología humotal).» — con la advertencia de lectura sobre la palabra fuego en los textos del arte.
«El objetivo de la mística alquímica es la fusión del hombre con Dios.» — la entrada Mística, de Heike Hild, fija su objetivo en la fusión del hombre con Dios.
«Las substancias y los aparatos no proporcionan ciencia alguna pero son medios que como tal denen valor.» — y coloca sustancias y aparatos como medios con valor, no como fuente de ciencia.
«Pero la auténfica transformación mística se ptoduce en el alma del adepto al eludir lo racional, de forma que éste accede de nuevo a sí mismo.» — situando la transformación verdadera en el alma del adepto, fuera de lo racional.
«La fabricación de ^ lapis philosophorum y el conocimiento de Dios se presuponen y originan uno a otro.» — con la reciprocidad que la entrada sostiene entre hacer la piedra y conocer a Dios.
«La scientia naturalis medieval se convierte en consecuencia en una magia naturalis que descansa sobte los dos pilares de la doctrina de la simpatía y la unidad del universo (Jakob ^ Bohme).» — y describe el paso de la scientia naturalis medieval a una magia naturalis apoyada en la simpatía y la unidad del universo.
«Hasta el momento ni la historia literaria ni la científica han mostrado mucho interés por la recepción, en la alquimia, de los dioses de la Antigüedad.» — la entrada Mitoalquimia, de Hild, declara el desinterés de la investigación literaria y científica por este asunto.
«En la alquimia medieval no se prestó mucha atención a las figuras legendarias de la Antigüedad.» — y data el fenómeno por contraste, poco atendido en la alquimia medieval.
«Existen pocas alusiones al respecto y una de ellas es la de •^Petrus Bonus, del siglo XIV, quien define a Homero, Virgilio y Ovidio como «autoridades» — de la alquimia.» — con la excepción de Petrus Bonus, que tiene por autoridades a Homero, Virgilio y Ovidio.
«La adopción de temas y figuras mitológicas en las obras de alquimia tuvo su apogeo en los siglos x v i y XVII por iniciativa e impulso de los neoplatónicos italianos {^platonismo) como Marsilio /^Ficinoy ^Pico della Mirándola.» — fijando el apogeo en los siglos XVI y XVII por impulso de los neoplatónicos italianos.
««De forma todavía más absurda los alquimistas creyeron encontrar alusiones a sus experimentos de laboratotio en los entretenidos y frivolos relatos acerca de la transformación de cuerpos» — .» — y transmite el juicio adverso de una fuente que llama absurda esa lectura de las metamorfosis.
«Aun así reconocía que «en varias leyendas los poetas antiguos ocultaban una alegoría y un secreto» — y él mismo se sirvió del orden divino para sus propias especulaciones sobre ciencia natural («De Sapientia Veterum», 1609).» — junto a la concesión de esa misma fuente, que los poetas antiguos sí ocultaban alegoría y secreto.
«No existe ningún dato histórico sobre la figura del eremita cristiano Morienus.» — la entrada Morienus, de Hild, declara que no hay dato histórico alguno sobre el eremita.
«Es muy probable que la invención de este personaje sirviese para demostrar que los ^ adeptos zt\súiiX\o?, ya practicaban la alquimia antes de que ésta alcanzase su máximo esplendor con los árabes.» — y propone con un es muy probable la función de la invención, probar que los adeptos cristianos precedieron a los árabes.
«El libro de Morienus nos ha sido transmitido a través de una traducción del árabe al latín que, según dice el prefacio, se terminó en 1182.» — datando la traducción por lo que dice su prefacio, no por dato externo.
«Por ello se lo consideraba como el primer escrito alquímico que fue traducido del árabe al latín.» — con la consecuencia que se le atribuye, ser el primer escrito alquímico vertido del árabe al latín.
«Puesto que el fracaso -inevitable- se debe únicamente a errores cometidos por el practicante, esta obra tuvo muy buena aceptación debido a las múltiples intetpretaciones a que se prestaba.» — y explica su buena acogida por un mecanismo que blinda la doctrina, el fracaso siempre imputado al practicante.
«Müller von Mühlenfeís amasó una pequeña fortuna vendiendo prescripciones para la fabricación de oro a soberanos apasionados de la alquimia {^fabricación de oro,» — la entrada Müller von Mühlenfels, de Ulrich Neumann, describe su negocio, vender recetas de fabricación de oro a príncipes aficionados.
«Müller von Mühlenfeís no fue ejecutado por incumplir sus promesas como imista sino por un delito de Estado.» — y precisa el motivo de su ejecución, delito de Estado y no incumplimiento de sus promesas de alquimista.
«Es muy posible que en su origen nafta designase el aceite crudo de diversas procedencias y que se diferenciase entre nafta negra y nafta blanca.» — la entrada Nafta, de Lothar Suhling, propone con un es muy posible el sentido primitivo del término.
«En los escritos antiguos y medievales a menudo no se hacía diferencia alguna entre nafta y petróleo, asfalto o bitumen.» — y consigna la indistinción de las fuentes antiguas y medievales entre nafta, petróleo, asfalto y betún.
«Algunos siglos después Yabir b. Hayan (^ Geber) definiría las cualidades constitutivas (caliente, frío, seco, húmedo) de los y" elementos corao naturaleza de los mismos.» — la entrada Naturaleza, de Bernard Joly, adjudica a Yabir la definición de las cualidades constitutivas como naturaleza de los elementos.
«La alquimia medieval pretendía dar a este conocimiento una dimensión a la vez teórica y práctica por lo cual se dedicó a imitar la Naturaleza mejor que cualquier otro arte, ya que el alquimista creía conocer, mejor que cualquier erudito, los secretos de la misma.» — y expone la pretensión del arte medieval, imitar la naturaleza mejor que ningún otro por conocerla mejor.
«En el siglo XVll Pierre-Jean ^Fabre todavía sostenía que el 7 lapis philosophorum existía en la Naturaleza en forma de semilla metálica la cual, por efecto del calor, engendraba los metales en las vetas montañosas.» — registrando que aún en el siglo XVII Fabre situaba el lapis en la naturaleza como semilla metálica.
«Pero además podría perfeccionar este proceso como jamás se había hecho en la Naturaleza.» — con el paso que va de imitar a perfeccionar lo que la naturaleza no había hecho.
«En consecuencia la Naturaleza de los alquimistas no se limita a una simple acumulación de elementos de la esfera sublunar; éstos 345 Naturaleza más bien trascienden el modelo aristotélico y hacen bajar la esencia infinita, inmaterial, que todo lo penetra, de los astros a lo más profundo de las substancias materiales; ahí se obtiene, por medio de la destilación, la 7^ quintaesencia, tal y como lo describe Johannes von ^Rupescissa.» — y señala que esa naturaleza trasciende el modelo aristotélico al hacer bajar la esencia inmaterial.
«Aun así es Una pues son los mismos elementos de los que está constituida, a saber, el 7 mercurio, el azufre y la 7sal Y esta tríada de elementos puede a su vez ser reducida a la unidad pues es siempre el espíritu del mundo {spiritus mundi, 7 espíritu, T'alma del mundo) que crea la Naturaleza.» — con la reducción última a la unidad del spiritus mundi bajo la tríada de principios.
«Para el alquimista la Naturaleza es el prototipo de lo posible.» — y resume la relación del adepto con ella: la naturaleza es el prototipo de lo posible.
«Sin duda alguna, las especulaciones y los experimentos aiquímicos fueron de gran importancia en su vida e influyeron también en sus descubrimientos en el campo de las ciencias naturales exactas; por lo tanto no son en absoluto, como alguna vez se ha dicho, extravíos propios de una mente senil.» — la entrada Newton, de Karin Figala, sostiene que sus trabajos alquímicos influyeron en sus descubrimientos y no fueron una excentricidad.
«La historia de la Iglesia, la teología, la cronología de los Antiguos Imperios y la alquimia eran su gran pasión.» — y enumera sus pasiones sin jerarquizarlas, historia de la Iglesia, teología, cronología y alquimia.
«Abandonó la idea de un éter como intermediario en el contacto entre las partículas de la materia, teoría que había sostenido hasta el momento para desarrollar el concepto de fuerza en la atracción y repulsión entre partículas en el vacío.» — con el abandono del éter en favor de las fuerzas de atracción y repulsión entre partículas.
«Newton creía en la sabiduría de los antiguos que, según él, se conservaba en su forma más pura en los escritos de 7 Mermes Trismegisto.» — Figala registra que Newton tenía la sabiduría antigua por conservada en su forma más pura en los escritos herméticos.
«Newton se familiarizó con el pensamiento alquímico procediendo con su habitual método sistemático y entre 1665-1670 elaboró un glosario titulado «Chemical Dictionary» — en el que reunió los términos más importantes.» — y data entre 1665 y 1670 su glosario alquímico, hecho con su método sistemático habitual.
«En 1697 su biblioteca especializada comprendía 113 títulos (en 1702, 125).» — midiendo su biblioteca especializada por títulos y por fechas.
«Pero jamás los publicó, quizás para no poner en peligro su reputación (es posible que se publicase este texto bajo un pseudónimo que desconocemos).» — y propone con un quizás el motivo de no publicar, no arriesgar su reputación.
«Así, en un diario de laboratorio (1678-1696) figuran sus trabajos prácticos que solía realizar durante seis semanas, normalmente en ptimavera y otoño, en su laboratorio con los hornos encendidos día y noche.» — con el ritmo de trabajo que documenta su diario de laboratorio, seis semanas en primavera y otoño.
«Las substancias altamente tóxicas como el 7*plomo, el 7 antimonio, el 7* mercurio y el T'arsénico fueron minando su salud contribuyendo a su definitivo desmoronamiento en 1693.» — y atribuye a la exposición a sustancias tóxicas su desmoronamiento de 1693.
«A entender de Newton, existe en todo cuerpo visible un núcleo de semilla, equiparable a un mercurio sublimado, que surge de la unión del oro solar masculino y h plata /««ízr femenina.» — expone su doctrina del núcleo seminal en todo cuerpo visible, nacido de la unión del oro solar y la plata lunar.
«Newton procuró por todos los medios mantener en secreto su afición 351 Newton por la alquimia pero a pesar de ello siguió manteniendo el contacto con alquimistas incluso después de abandonar Cambridge (1696), investigando en el tema y ampliando su biblioteca con nueve «alchemica» — franceses.» — registrando que procuró mantener en secreto su afición sin dejar por ello el contacto con alquimistas.
«Newt on considera insondable la matetia sin ordenación puesto que sólo Dios la puede crear.» — con su límite teológico, que la materia sin ordenación es insondable porque solo Dios la crea.
«Esta definición a menudo ha sido tildada de círculo vicioso, pero se explica a la luz de la teoría de la composición de Newton.» — y consigna la objeción de circularidad que se le ha hecho, explicándola desde su propia teoría.
«Aun cuando Newton no publicase ningún escrito sobre alquimia -por lo menos no con su nombre- los estudios que realizó al respecto repercutieron en gran medida en sus principales obras de física.» — conclusión que Figala sostiene: aunque no publicara alquimia con su nombre, sus estudios repercutieron en sus obras de física.
«Mientras que los babilonios ya conocían el nitro en el siglo xvii a.C, no nos consta que lo utilizaran ni los griegos ni los romanos.» — la entrada Nitro, de Lawrence M. Principe, data el nitro en Babilonia y declara que no consta su uso griego ni romano.
«Según los estudios recientes, los árabes no conocían el nitro, ni tampoco en el Medioevo latino anterior al siglo XIII se sabía de él.» — y niega por estudios recientes su conocimiento árabe y latino anterior al siglo XIII.
«Puesto que no disponemos de las fechas exactas para estos textos no se puede decit quién fue el primero en mencionar el nitro.» — declarando expresamente que sin fechas exactas no puede decirse quién lo mencionó primero.
«Puesto que no se enconttaba ninguna explicación para la formación de nitro en la tietra nitrosa, se suponía que era absorbido del aire y por lo tanto se supuso la existencia de un nitro de aire {T'calcinación).» — y explica el nitro aéreo como hipótesis nacida de no hallar explicación para su formación en la tierra.
«En el tiempo que desempeñó cargos piíblicos, Norton se ocupaba de alquimia y en 1477 escribió su Ordinall ofAlchimy.» — la entrada Norton, de Antonio Clericuzio, data en 1477 la escritura del Ordinall durante su ejercicio de cargos públicos.
«No se conocen con certeza ni la fecha ni el lugat de su mueite y el tínico dato que se tiene es la fecha de su testamento, 1513.» — y declara desconocidos lugar y fecha de su muerte, con el testamento como único apoyo.
«En este poema Norton pone en enttedicho la posibilidad (en el ptoceso de transmutación) de multiplicar un metal pero cree en la posibilidad de transformar los metales, que para él no están animados.» — registrando la posición doble de Norton, que duda de la multiplicación y admite la transmutación de metales no animados.
«En su opinión para transformar los metales en oro o en plata se tiene que crear la piedra filosofal {7 lapisphilosophoruni) a partir de la 7 marcasita y \í 7 magnesia (ambos son términos mucho más complejos cuya definición es poco precisa).» — y consigna la oscuridad de sus propios términos de partida, marcasita y magnesia.
«A la transformación del metal le da el nombre de transubstanciación.» — con el nombre que Norton da a la transformación del metal, transubstanciación.
«El nombre de Norton nunca aparece como autor del «Ordinall» — y su autoría se deduce de la primera palabra del proemio y de las primeras letras de cada capítulo que, juntas, conforman su nombre.» — y explica cómo se le adjudica la obra, ya que su nombre no aparece nunca como autor.
«El término ocultismo nos remite a la obra de /"Agrippa von Nettesheim titulada «De occulta philosophia» — (1531) en la que el autor ofrece un resumen del conocimiento oculto acetca de la consritución del mundo.» — la entrada Ocultismo, de Claus Priesner, remite el término a la obra de Agrippa.
«En cambio, de lo que no cabía duda alguna era de la secuencia de colores que debía acompañar todo proceso de obtención del lapis que, tal y como ya aparece en la alquimia griega, era el negro, el blanco, el amarillo y el rojo {/'colores).» — la entrada Opus magnum, de Karin Figala, señala la secuencia de colores como el único punto sin duda del proceso.
«En la literatura alquímica se mencionan un sinmímero de variantes del proceso que se diferencian por el número de etapas a seguir, por los matetiales y por la duración.» — y declara la variedad irreductible de versiones, distintas en número de etapas, materiales y duración.
«El significado de cada operación no estaba establecido y se solía hablar de él de forma muy vaga y ambigua con el lenguaje cifrado y simbólico de los alquimistas cuyo desciframiento fue objeto de múltiples intetpretaciones.» — Figala declara la vaguedad de las operaciones del opus, cuyo sentido no estaba fijado y se decía en lenguaje cifrado.
«Requisitos que la alquimia cristiana no concebía sin la intetcesión divina, es decir, las aptitudes morales no eran de por sí suficientes, en alusión a la «analogía Cristo-lapis» — .» — con la condición que la alquimia cristiana añade a las aptitudes morales, la intercesión divina.
«El punto culminante y final del opus magnum lo constituía la proyección, a saber, la ttansmutación de materiales no nobles en oro (o plata).» — y sitúa la proyección como punto culminante y final del opus magnum.
«Samuel Norton (1548-1604) representó las 14 etapas de su proceso en forma de árbol filosófico (Mercurius redivivus, Francfort del Meno 1630).» — registrando las catorce etapas que Samuel Norton figura como árbol filosófico, con su fecha.
«Para Cari Gustav Jung (1875-1961) el opus alquímico era expresión, en un lenguaje pseudoquímico, de los procesos psíquicos (7psicología de la alquimia).» — y consigna la lectura de Jung, el opus como lenguaje pseudoquímico de procesos psíquicos.
«La orina de uso más común era la orina podrida o «fermentada» — .» — la entrada Orina, de Lawrence M. Principe, describe la orina fermentada como la de uso más común.
«El oro ocupa un lugar preeminente en la alquimia.» — la entrada Oro, de Principe, empieza declarando su lugar preeminente en el arte.
«A causa de su escasa reactividad (metal noble), el oro siempre se da en la Naturaleza en estado virgen (aunque no necesariamente en estado puro sino aleado con aplata o 7 cobre) y por ello ya se conocía en época prehistórica.» — y explica su conocimiento prehistórico por darse nativo en razón de su escasa reactividad.
«Para los alquimistas el oro constituía el metal perfecto pues contenía, en forma pura, los principios elementales mercurius, sulfur {7^ mercurio, /"azufré) y (más tarde) 7sal[7^elementos) en óptima unión.» — con la razón teórica de su perfección, los principios en unión óptima.
«En opinión de varios historiadores, la importancia ptimordial de la crisopeya en la alquimia tiene su otigen en el Egipto helenístico, en las recetas para fabricar metales semejantes al oro o para aleaciones [7Papiro Leiden, /"Papiro Estocolmo).» — y atribuye a varios historiadores el origen de la crisopeya en el Egipto helenístico y sus recetas de imitación.
«Hubo alquimistas del Medioevo latino, como por ejemplo Ramón 363 Oro /"Llullo Roger 7<Bacon, que se attevieron a afirmar que el oro de fabricación artificial era de una calidad superior al natutal.» — registrando que Llull y Bacon llegaron a sostener que el oro artificial superaba al natural.
«Hermann Kopp opina que el uso del término panacea relacionado con la piedra filosofal no es anterior al siglo VIII pero en el comentario de Sinesio a los escritos de Vse\i¿o-7 Demócrito, del siglo IV, aparecen frases muy reveladoras como ésta, «si procedes conforme a mis indicaciones serás feliz y curarás la enfermedad de la pobreza» — (cita de Kopp, «Geschichte der Chemie», tomo n, p. 178).» — la entrada Panacea, de Claus Priesner, contrapone la datación de Kopp a un testimonio del siglo IV que la contradice.
«El símbolo alquímico para el oro, el círculo, es uno de los signos más antiguos y representa en su origen el disco solar.» — Principe data el círculo entre los signos más antiguos y lo remite al disco solar.
«Con la palabra oro también se podía significar otras materias preciosas {7sobrenombres).» — advertencia de lectura que la entrada hace explícita: oro podía nombrar otras materias preciosas.
«El lector tenía que descubrir por el contexto a qué se refería en cada caso la denominación «nuestro» — oro.» — con la carga que eso pone en el lector, descubrir por el contexto a qué se refiere el posesivo.
«Cuando en textos de alquimia se habla de oro no siempre se refiere al metal noble que se conoce con este nombre.» — y que no siempre se trata del metal que hoy llamamos así.
«Salomón Trismosin aseguró haber rejuvenecido por efecto del lapis.» — y transmite en boca de Trismosin el rejuvenecimiento por el lapis, sin hacerlo suyo.
«La desaparición, en el siglo XVIII, de la Escuela latroquímica de Medicina {7chemiatrid) también significó el final de la concepción de la unidad de panacea y «lapis» — .» — datando en la desaparición de la escuela iatroquímica el fin de la unidad entre panacea y lapis.
«la panacea mercurialis [sublimado, cloruro de mercurio, HgCl2) y la panacea ex mercurio Zwelfferi (que toma el nombre de Johannes Zwelffer, 1608-1668) que contenía antimonio y mercurio y cuya composición se desconoce.» — y declara desconocida la composición de una de las panaceas que enumera.
«Pero ninguno de estos nombres estaba asociado al significado de remedio universal y más bien tenían que vet con el término arcanum, es decir, con im remedio secreto.» — con la precisión que ordena la serie: esos nombres ya no significaban remedio universal sino remedio secreto.
«Se desconoce su procedencia y lo más probable es que fuese un objeto funerario procedente de una tumba de las inmediaciones de Tebas.» — la entrada Papiro de Leiden, de Heike Hild, declara desconocida su procedencia y propone la funeraria como más probable.
«Es difícil datar el texto griego y por lo general se deja un margen que va de finales del siglo III a principios del IV.» — y da la datación como margen, no como fecha.
«Este papiro y el papiro Estocolmo consfituyen los dos escritos acerca de procesos químicos y metalúrgicos más antiguos que se conocen.» — con la consecuencia que le reconoce, ser con el de Estocolmo el escrito más antiguo sobre procesos químicos.
«En 99 páftafos se habla del tratamiento, imitación y falsificación de metales nobles, además de tintes de lujo.» — y nombra sin eufemismo el contenido, tratamiento, imitación y falsificación de metales nobles.
«Es imposible saber si en ambos papiros, el de Leiden y el de Estocolmo, se trata del mismo autor y si fiaeron escritos al mismo tiempo.» — declarando imposible saber si los dos papiros son del mismo autor y de la misma época.
«Es bastante ptobable que el Papiro Estocolmo sea una objeto funerario, una colección de instrucciones de trabajo no destinada a ser utilizada.» — y marca como bastante probable el carácter funerario del de Estocolmo, no destinado al uso.
«Con el Papiro Estocolmo no estamos ante un escrito de alquimia.» — adjudicación tajante de Hild: el Papiro de Estocolmo no es un escrito de alquimia.
«De la fotmación tanto escolar como académica de Paracelso no se sabe nada.» — la entrada Paracelso, de Wolf-Dieter Müller-Jahncke, abre declarando que de su formación no se sabe nada.
«1515 es posible que se doctorase en medicina en Ferrara aunque no existen documentos que lo corroboren.» — y marca como posible y sin documentos el doctorado de Ferrara.
«Los primeros escritos firmados con el nombre de Paracelso datan de I52O; este nombre es o bien la fijrma latina de Hohenheim» — datando en 1520 los primeros escritos firmados con ese nombre y dejando abierta su etimología.
«En conttaposición a la patología humoral, Patacelso le atribuía a cada órgano un archeus (término de origen grecolatino que significa algo así como «fuerza vital, espíritu del mundo» — y que Paracelso introdujo en la lengua alemana) que como «alquimista interno» era responsable del buen funcionamiento del órgano.» — expone el archeus de cada órgano frente a la patología humoral.
«Paracelso se distanció de la clásica teotía de los cuatto 7 elementos y cvtó los «tria principia» — o «tria prima» añadiendo a los habituales 7principios sulfuro {T'azufre) y mercurius {/"mercurio) el principio /"sal» — con el apartamiento de los cuatro elementos en favor de los tres principios.
«Paracelso no descartaba la posibilidad de transmutar metales e incluso en alguna ocasión se jactó de tener el 7* lapis philosophorum al que le atribuía las propiedades de una /"panacea.» — registrando que Paracelso no descartaba la transmutación y llegó a jactarse de tener el lapis.
«En todos sus escritos (excepto los apócrifos) el objetivo de la transmutación debía ser la elaboración por medio de la alquimia de fármacos eficaces.» — y acota el fin que la transmutación tiene en sus escritos no apócrifos, elaborar fármacos eficaces.
«Es muy probable que Petrus Bonus fuese natural de Ferrara y que hubiese vivido en el norte de Italia en los primeros decenios del siglo X I V , eso es todo lo que se sabe de su vida.» — la entrada Petrus Bonus, de Antonio Clericuzio, da su origen con un es muy probable y declara que eso es todo lo que se sabe.
«Al tener la alquimia el mismo origen que la religión, a saber, la iluminación divina, forma parte de la experiencia del ser cristiano y por lo tanto está por encima de las otras ciencias.» — y expone su argumento de superioridad, que por venir de iluminación divina la alquimia está sobre las demás ciencias.
«Las fuentes de Petrus Bonus son obra griegas y árabes de alquimia y en cambio no menciona ningún autor latino.» — Clericuzio caracteriza a Petrus Bonus por sus fuentes, griegas y árabes, sin autor latino alguno.
«Y esto a pesar de que, segiin su sobrino, considerase problemática -pero no imposible- la transmutación alquímica, que en su obra apenas hiciese mención de la alquimia y que, a diferencia de su coetáneo Ficino, jamás se le considerase un seguidor de la alquimia.» — la entrada Pico della Mirandola, de Bernard Joly, acota la posición del tío: la transmutación le parecía problemática y no imposible, y nunca se le tuvo por alquimista.
«A Giovanni Francesco, sobrino de Giovanni Pico della Mirándola, se le atribuye el tratado de alquimia «De auro» — (Del oro) publicado por primera vez en Venecia en 1586 y de la que no cade duda que fue concebida en 1528.» — y adjudica el tratado alquímico al sobrino, Giovanni Francesco.
«A pesar de la admiración que Giovanni Francesco tenía por su tío, no estaba de acuerdo con la idea de la magia natural como expresión de una religión pagana de origen demoníaco.» — registrando su desacuerdo con el tío sobre la magia natural como religión pagana de origen demoníaco.
«Al hacer un repaso general a la historia de la alquimia, el joven Pico della Mirándola evoca los inicios de la misma al proponer -y en esto será uno de los primeros- la interpretación en clave alquímica del Vellocino de Oro.» — y le atribuye una de las primeras lecturas alquímicas del Vellocino de Oro.
«En contraposición a los tratados alquímicos del Medioevo, que exponían de forma sistemática la teoría y los resultados, Giovanni Francesco P. introduce un nuevo estilo en el que el informe de transmutación va acompañado de una interpretación alegórica, modalidad ésta que volveremos a encontrar en muchos tratados de los siglos X V I y X V I I .» — con la novedad de estilo que Joly le reconoce frente al tratado medieval, el informe de transmutación acompañado de interpretación.
«Desde siempre se le atribuían a las piedras preciosas, aparte de su valor material, unas propiedades únicas y sobrenaturales.» — la entrada Piedras preciosas, de Karin Figala, expone el fundamento de su valor, unas relaciones secretas que no se comprenden racionalmente.
«La imitación o falsificación de piedras valiosas con pasta de vidrio teñida ya era una prácrica habitual y muy apreciada antes de la era cristiana {^Papiro Fstocolmó) y después experimentó un auge impresionante.» — y data antes de la era cristiana la imitación con pasta de vidrio teñida.
«El saber acerca de la fabricación artificial de piedras preciosas era uno de los secretos que con más celo guardaban los sacerdotes egipcios y más tarde los alquimistas {^vidrió).» — con el secreto sacerdotal egipcio sobre la fabricación artificial de gemas.
«Pero este poder de las piedras podía desaparecer si su propietario cometía faltas.» — y registra la cláusula moral de su eficacia, que el poder se pierde si el dueño comete faltas.
«Heinrich Cornelius ^Agripa von Nettesheim afirma que los anillos confeccionados bajo determinados influjos asttales influían en el ánimo de su portador, otorgándole un cierto reconocimiento y prorección contra el veneno o los enemigos.» — consignando la afirmación de Agrippa sobre los anillos hechos bajo influjo astral.
«Todavía hoy en día se sigue creyendo en la eficacia mágica de las piedras preciosas.» — y cierra observando que la creencia sigue viva hoy.
«Los relaros legendarios que circulan sobre la vida de Pitágoras están llenos de contradicciones que no pueden ser desenmarañadas puesto que no se conserva ningiin escrito del autor.» — la entrada Pitágoras, de Heike Hild, declara irreducibles las contradicciones de su leyenda por no conservarse escrito suyo.
«Las teorías de Pitágoras tratan de la inmortalidady la migración de las almas pero no se conserva noción alguna de matemáticas o de ciencias naturales.» — y acota lo que de él se transmite, inmortalidad y transmigración, sin noticia de matemáticas ni de ciencias naturales.
«Pitágoras es una de las autoridades que, en la prestigiosa Turba philosophorum (Reunión de filósofos), escrita hacia 900 d.C, hablan sobre alquimia y filosofía natural.» — con la Turba philosophorum datada hacia el 900 como el lugar donde Pitágoras habla de alquimia.
«El símbolo químico de la plata deriva del nombre latino argentum.» — la entrada Plata, de Hans-Werner Schütt, deriva su símbolo químico del nombre latino.
«Para el alquimista el hecho de que la tetrasóma sea una substancia negra y por ello muestre un parecido con respecto a la ¡^materia prima, significa que la plata surge por la leucosis {blanqueo) de este cuerpo negro.» — y explica la argiropea como blanqueo de la tetrasoma negra, emparentada con la materia prima.
«Por esta razón el símbolo alquímico de la plata es la media luna.» — con la media luna como símbolo que se sigue de esa carga del blanco.
«Los alquimistas árabes, siguiendo una tradición siríaca, atribuyeron a Platón varios tratados de alquimia como el «Rawabi' Aflatun» — (literalmente: Libro de los Cuartos de Platón, traducida en el siglo X I V al latín con el título «Liber Quartotum» o «Summa Piatonis»).» — la entrada Platonismo, de Bernard Joly, registra la atribución árabe de tratados alquímicos a Platón por tradición siríaca.
«Yabir b. Hayan {^Geber) hace frecuentes alusiones a estos textos pseudoepigráficos que, a su entender, ya sólo tienen vagas reminiscencias de las verdaderas teorías de Platón; al desarrollar su teoría del equilibrio Yabir alude repetidas veces al «Timeo» — .» — y consigna que ya Yabir los tenía por textos con vagas reminiscencias de las doctrinas verdaderas.
«Aun así 385 Platonismo es más probable que se atribuyesen estos textos a la autoridad de Platón según una costumbre muy arraigada de adscribir un texto a una escuela, pero sobre todo para darle relevancia al contenido con el objetivo de hacerlo más atractivo para los coetáneos.» — Joly juzga más probable la atribución por costumbre de escuela, hecha para dar relieve al contenido.
«No se puede descartar la posibilidad de que hubiese otro autor con el nombre Platón, tal y como en el siglo X I ! existió un traductor de textos alquímicos árabes llamado Platón de Tivoli.» — y no descarta un homónimo real, con el traductor Platón de Tívoli como caso.
«La alquimia necesitaba una doctrina que, en el plano teórico, justificase la transformación de los metales.» — con el motivo estructural que explica todo el préstamo, que la alquimia necesitaba una doctrina que justificara la transformación.
«Para Platón, que se apoya en la teoría de los cuatro 7 elementos, cada metal es un conglomerado de poliedros regulares compuestos por triángulos: la tierra está compuesta de cubos, el agua de icosaedros, el aire de octaedros y el fuego de tetraedros (Timeo 53c-56c).» — expone la composición poliédrica de los metales que el Timeo propone.
«Si seguimos a R. Halleux, Platón no pretendía decir que todos los metales estaban compuestos de icosaedros de igual tamaño: por lo tanto no constituyen un grupo específico entre los demás minerales.» — y transmite la objeción de Halleux, que Platón no hacía de los metales un grupo específico entre los minerales.
«Así existe vida en todo tipo de materia, una premisa a partir de la cual se podía desarrollar un concepto acerca de la constitución y reconstitución de los metales a modo de un proceso de crecimiento y maduración subsiguiente a su generación.» — con la premisa que la alquimia extrae del Timeo, la vida en toda materia y por tanto la maduración de los metales.
«El Timeo sirvió para desarrollar y reafirmar la idea de que el alquimista podía imitar, en el laboratorio, los procesos de creación del mundo; en cierto modo el alqui-mista se convertía así en demiurgo.» — y la consecuencia sobre el operador, que imitando la creación se vuelve en cierto modo demiurgo.
«En Yabir, Sócrates y Platón figuran como alquimistas expertos que convierten el mercurio en una parte integrante de la materia, un hecho que está lejos de ser históricamente verosímil.» — Joly declara históricamente inverosímil la figura de Sócrates y Platón como alquimistas expertos que da Yabir.
«Lo que hace Yabir es seguir una antigua tradición de los alquimistas griegos para los cuales Platón fue uno de los precursores de la alquimia.» — y la explica por una tradición griega anterior que tenía a Platón por precursor del arte.
«En el siglo X l l circularon varios manuscritos con su nombre, el contenido de los cuales es, sin embatgo, poco platónico.» — registrando que los manuscritos del siglo XII bajo su nombre tienen contenido poco platónico.
«Hasta el siglo x v i l lo que se suele llamar platonismo en muchos casos estaba muy alejado de lo que conocemos y estudiamos actualmente con este nombre.» — advertencia de método que la entrada hace expresa: hasta el siglo XVII, platonismo nombraba muchas veces algo muy distinto de lo que hoy se estudia con ese nombre.
«Los platónicos de ese momento tomaban como referente la acábala, 7Pitágoras y ^Hermes Trismegisto y para ellos la alquimia significaba una recuperación de la «prisca philosophia» — cuyos orígenes egipcios evocaba justamente el «Timeo».» — con los referentes reales de esos platónicos, la cábala, Pitágoras y Hermes Trismegisto.
«Formaba parte de la tetrasóma {7cobre) pero además se convierte en metal primario innoble «per se» — , puesto que los demás metales de la tetrasóma (cobre, estaño y hierro) resultan de» — la entrada Plomo, de Bernard Joly, lo hace metal primario innoble por sí mismo dentro de la tetrasoma.
«Aquí también representa el plomo que como metal impuro es la antípoda del oro perfecto y es el metal más cercano a la materia prima y al caos.» — y explica su papel como antípoda del oro y vecino de la materia prima y del caos.
«Posteriormente el plomo se asimiló por su gravedad al planeta Saturno, que se consideraba como el planeta más alejado y cuya rotación es lenta y pesada.» — con la asimilación a Saturno por su gravedad y la lentitud del planeta.
«El análisis de los textos antiguos presenta una dificultad puesto que las denominaciones molybdaena y galena se utilizaban para significar tanto el sulfuro de plomo como el litargirio y además porque se suele confundir el minio de plomo con el 7 cinabrio, al ser ambos de color rojo.» — declarando la dificultad de leer los textos antiguos, donde los nombres se solapan entre sulfuro, litargirio y minio.
«La palabra pneúma, que en griego significa «aliento» — y en sentido amplio «hálito de vida» o una substancia cualquiera del aire, es una noción clave de la filosofía estoica {7'Stod}.» — la entrada Pneuma, de Joly, parte del sentido griego de aliento antes de seguir su carrera doctrinal.
«En los alquimistas grecoalejandrinos se pierde toda referencia a los estoicos de forma que para ^Zósimo el pneúma pasa a significar cualquier substancia aérea.» — y registra la pérdida de la referencia estoica en los grecoalejandrinos, donde en Zósimo pasa a nombrar cualquier sustancia aérea.
«Posiblemente la equiparación, en Yabir b. Hayan {•"Geber), del aceite y d aire como causa de la cohesión de los cuerpos, tuviese reminiscencias estoicas.» — proponiendo con un posiblemente reminiscencias estoicas en la equiparación gabiriana del aceite y el aire.
«Pero quien realmente equiparó el pneúma con el spiritus mundi {7^alma del mundo) fue Pierre Jean ^Fabreen» — y adjudica a Fabre la equiparación efectiva del pneuma con el spiritus mundi.
«En Europa se atribuyó la invención de la misma a Berthold Schwarz [Bertoldus niger).» — la entrada Pólvora negra, de Vladimir Karpenko, registra la atribución europea a Berthold Schwarz.
«Hoy día, sin embargo, se cree que fue Roger T^Bacon, que menciona la pólvora negra en sus escritos «Opus maius» — (1267) y «Opus tertmm» (1268), que obtuvo la prescripción de unos monjes que habían estado en China.» — y consigna la opinión hoy vigente, que fue Bacon quien la menciona en sus escritos.
«Aunque a Bacon no se le ocurrió el uso como arma de la misma.» — acotando lo que Bacon no hizo, pensarla como arma.
«La pólvora negra nunca tuvo mucha importancia en la alquimia, aunque se consideraba como invención «fáustica» — , típica del trabajo misterioso y peligroso del alquimista.» — con la medida de su peso real en el arte, que nunca fue mucho aunque se la tuviera por invención fáustica.
«Porta desarrolla una compleja teoría de las substancias partiendo del supuesto que en los fenómenos naturales se oculta un orden racional; para él la magia natural era una ciencia.» — la entrada Porta, de Gundolf Keil, expone su premisa, un orden racional oculto en los fenómenos, que hace de la magia natural una ciencia.
«En suma, lo que se propone Porta es explicar de forma racional y conforme a su teoría de la materia todos los procesos considerados como «sobrenatutales» — y no pone en duda estos procesos o fenómenos.» — y resume su programa, explicar racionalmente todo lo que pasaba por sobrenatural.
«También hizo algunas investigaciones previas a la invención del telescopio aunque eso no significa que fue un precursor de Galiko Galiki (1564-1642).» — acotación que la entrada hace expresa: sus trabajos previos al telescopio no lo vuelven precursor de Galileo.
«Porta fue el primero en intentar explicar científicamente los efectos del ungüento de brujas.» — y le adjudica el primer intento de explicación científica del ungüento de brujas.
«En 1574 fue arrestado por orden de la Inquisición, en Roma le sometieron a un interrogatorio y le obligaron a disolver su «Accademia» — .» — registrando el arresto inquisitorial de 1574 y la disolución forzada de su academia.
«Según estas tesis el vuelo de las brujas era una mera fantasía de éstas y que en definitiva erafi consecuenica de la ingestión de drogas y no de un pacto con el diablo.» — con la tesis que de ahí sale, el vuelo como fantasía por ingestión de drogas y no por pacto diabólico.
«La concepción según la cual los metales están compuestos por dos principios ya se encuentra apuntada en 7 Aristóteles cuando habla de dos vahos que emanan de la rierra y que forman los metales;» — la entrada Principios, de William R. Newman, remonta la doctrina de los dos principios a los dos vahos aristotélicos.
«En el Medioevo árabe se relacionaron estos principios con el 7^azufre y el 7mercurio, aunque ello ya se anunciaba en los escritos tardíos de la alquimia helenística.» — y data en el medievo árabe su identificación con azufre y mercurio, ya anunciada en la alquimia helenística tardía.
«Por un motivo inexplicable Geber añade el arsénico (aquí: sulfuro de arsénico) como tercer principio, aunque es mucho más importante su doctrina del mercurio.» — declarando inexplicable el motivo por el que Geber añade el arsénico como tercer principio.
«Paracelso dio otro giro radical a la doctrina del azufre-mercurio añadiéndole un tercer principio a los dos ya existenres, la 7sal, e hizo derivar los metales y todas las substancias de estos tres principios.» — y adjudica a Paracelso el giro radical de añadir la sal y derivar de los tres principios todas las sustancias.
«No queda muy claro como se imaginaba Paracelso la relación entre los tres principios y los cuatro elementos.» — con la reserva de que no queda claro cómo concebía Paracelso la relación entre los tres principios y los cuatro elementos.
«Esta concepción de Patacelso nacía de consideraciones teológicas acerca del origen trinitario (Padre, Hijo, Espíritu Santo) del acto divino de Creación por lo cual también el 7cosmos fundamentaba necesariamente en esta trinidad.» — Newman deriva esa tríada de una consideración teológica sobre el origen trinitario de la Creación.
«Se convirtieron en los tres tipos del elemento «tierra» — , a saber, la tierra líquida y mercurial, la tierra grasa o flogística y la tierra generadora de vidrio; a éstos se sumaban el agua y el aire mientras que el fuego se dejó de lado como elemento.» — y registra su reinterpretación posterior como tres modos del elemento tierra.
«La aplicación de métodos psicoanalíticos a la interpretación de los tratados y visiones de alquimia y la comparación con los mitos antiguos y los mitos de pueblos menos civilizados abrieron una nueva perspectiva de la alquimia.» — la entrada Psicología de la alquimia, de Heike Hild, sitúa la novedad del enfoque en aplicar el psicoanálisis a los tratados y compararlos con mitos.
«En 1914, el psicoanalista Herbert Silberer {1882-1925) aplicó por primera vez el método psicoanalítico desarrollado por SigmundFreud {18561939) a un texto alquímico titulado «Parábola» — (autor y lugar desconocido, 1625);» — y data en 1914 la primera aplicación, por Silberer, del método freudiano a un texto alquímico.
«Jung detectó la presencia de arquetipos tanto en los tratados como en los sueños del hombre moderno.» — con los arquetipos que Jung detecta a la vez en los tratados y en los sueños del hombre moderno.
«Para Jung, el objetivo de la alquimia no radicaba en la transmutación sino en el desarrollo del individuo hacia el estado de integridad.» — y su tesis de fondo, que el objetivo de la alquimia no era la transmutación sino la integridad del individuo.
«Aun así, el alquimista estaba convencido de que lo que describía eran transformaciones de la materia y no los procesos oculros de su psique.» — objeción que la entrada mantiene en pie contra esa lectura: el alquimista estaba convencido de describir transformaciones de la materia.
«El historiador de las religiones Mircea Eliade (1907-1986) estudió los mitos {7 mito alquimia), las concepciones y costumbres relacionadas con la minería y la meralurgia y rrazó paralelismos con alquimisras que buscaban entender los procesos de formación de los minerales en la Naturaleza 405 Psicología de la alquimia y reproducirlos o perfeccionarlos en sus retortas.» — registrando la línea de Eliade, que compara al alquimista con el minero que ayuda a la naturaleza a perfeccionar el mineral.
«El término quintaesencia (del latín quinta essentid) lo encontramos por primera vez en la filosofía natural de 7Aristóteles.» — la entrada Quintaesencia, de Karin Figala, data el término en la filosofía natural de Aristóteles.
«Este concepto se origina en su teoría del movimiento: al movimiento linear de las materias terrestres, que responden a las leyes de nacimiento y muerte a través del intercambio de materiaa, se contraponía el movimiento circular continuo de los cuerpos celestes cuya esfera por principio debía ser de una naturaleza diferente y divina.» — y lo deriva de su teoría del movimiento, lo lineal terrestre frente a lo circular celeste.
«Al mismo tiempo renunció al concepto de una linica quintaesencia a favor de varias quintaesencias en función de una determinada substancia.» — con el abandono de la quintaesencia única en favor de varias según la sustancia.
«En la literatura alquímica, la quintaesencia aparece como la esencia de toda materia que poseía una fuerza conservadora y curativa.» — Figala define la quintaesencia alquímica por su función, esencia de toda materia con fuerza conservadora y curativa.
«En 7^ Paracelso las quinraesencias ya no están por encima de los demás elementos sino que constituyen el elemento que caracteriza una determinada materia (así el fuego era la quintaesencia del 7'oro).» — y registra el desplazamiento paracelsiano, donde la quintaesencia deja de estar por encima y pasa a caracterizar cada materia.
«En las farmacopeas del siglo XIX este tipo de extractos todavía están definidos como fármacos y atestiguan lo perdurable de la concepción acerca de la existencia, en toda materia, de un micleo esencial aislable.» — con su persistencia medida en las farmacopeas del siglo XIX.
«Razi, Abu Bakr Muhammad b. Zakariya, el célebre Rhazes latino, fue sin duda el médico más destacado del Islam y todavía en el siglo X V I I , en algunas universidades europeas, se enseñaba en base a algunas de sus obras.» — la entrada Razi, de Bernard Joly, lo tiene por el médico más destacado del islam y mide su vigencia por las universidades europeas del XVII.
«La alquimia de Razi está condicionada por su rechazo a las máximas autoridades, en especial las religiosas, y gira entorno a la descripición de substancias, aparatos y experimentos.» — y condiciona su alquimia a un rechazo de las autoridades, sobre todo religiosas.
«Razi es autor de veintiún trarados de alquimia de los que sólo tres fueron traducidos, comentados y publicados: el «Madklila at talimi» — (Introducción a la praxis) y el capítulo alquímico de la Enciclopedia titulado «Mafatih al Ulum» (Clave para las ciencias) fueron vertidas al inglés y comentadas por H.E. Stapleton, R.F. Azo y M . Hidayat Husein en 1926.» — midiendo lo traducido contra lo escrito, tres tratados de veintiuno.
«En estos tratados, Razi, que rechazaba toda especulación sobre los componentes de la materia, no menciona ni la teoría del 7 mercurio o del ^azujre (véase también 7principios) ni la doctrina del equilibrio de Yabir b. Hayan (^Geber; esta doctrina se fundamenta en la concepción pitagórica de la Naturaleza y su orden según una relación numérica armónica.» — con la negativa que lo distingue: Razi no menciona la doctrina azufre-mercurio ni el equilibrio de Yabir.
«Existen varios escritos latinos que en la Edad Media fueron atribuidos a Razi, de los que sin embargo se desconocen los manuscritos originales árabes.» — y declara que de varios latinos atribuidos a Razi se desconocen los originales árabes.
«Denominación derivada del latín que, en traducción literal, sería «pequeño rey» — y que designa los cuerpos metálicos compactos obtenidos por reducción por fusión.» — la entrada Régulo, de Claus Priesner, traduce el término y explica de dónde viene el nombre.
«si se llevaba a cabo la reducción utilizando el 7 hierro como medio de reducción, se obtenía un régulo antimonii martialis con una superficie particularmente radial, también conocido como estrella del antimonio;» — con el régulo estrellado obtenido por reducción con hierro.
«Entre 1710 y 1711, en Brauslava, llevó a imprenta diversos escritos suyos sobre alquimia y teosofía, entre ellos unas indicaciones para la «preparación de la piedra filosofal» — .» — la entrada Richter, de Ulrich Neumann, data entre 1710 y 1711 la impresión de sus escritos.
«En este último escrito aparece mencionada por primera vez la Fraternidad de los Rosacruces de Oro {7Rosacruz), que a partir de la segunda mitad de siglo fue muy poderosa.» — y sitúa en el último de ellos la primera mención de la Fraternidad de los Rosacruces de Oro.
«Es posible que entonces conociese a Georg von 7 Welling, autor del «Opus mago-cabbalisticum et theosophicum» — , parte del cual publicaría Richter en 1719, en contra de la voluntad del autor.» — marcando como posible su encuentro con Welling.
«Después de una postrera publicación sobre el 7aurumpotabile u oro líquido, se le pierde la pista.» — y declara que después de su última publicación se le pierde la pista.
«Si damos crédito a sus propias palabras fue monje agustino y canónico de Bridlington.» — y da su condición de canónico agustino condicionada a sus propias palabras.
«Existen muy pocos datos biográficos de Ripley.» — la entrada Ripley, de Lawrence M. Principe, declara la escasez de datos biográficos.
«Algunos aspectos de su vida, en particular referente a su apoyo financiero a la guerra 413 Ripley conrra los musulmanes, aparecen entremezclados con elementos ficticios de la vida de Ramón 7¿lullpor el que Ripley sentía admiración y cuyas obras utilizó mucho.» — con la advertencia de que su biografía se mezcla con elementos ficticios tomados de la vida de Llull.
«Se le atribuyen al menos 25 escritos de los que algunos sin duda son apócrifos.» — y mide el corpus atribuido declarando apócrifa una parte.
«Rodolfo II era un apasionado de las ciencias secretas, en particular de la alquimia.» — la entrada Rodolfo II, de Julián Paulus, lo describe como apasionado de las ciencias secretas y en especial de la alquimia.
«Por esta razón Rodolfo I I mostró a veces una actitud de desconfianza hacia la alquimia y sus defensores, descontento que manifestó con los espectaculares arrestos de Kelley, Philipp Jakob Güstenhófery Christian Wildeck.» — y registra su desconfianza intermitente, expresada en arrestos espectaculares.
«A menudo eran ellos quienes decidían qué alquimistas iban a obtener audiencia con el rey.» — con el papel de los intermediarios de corte, que decidían a quién se daba audiencia.
«La Antigua Orden Mística de la Rosacruz riene su origen en 1610 en un círculo de amigos y conocidos alrededor del paracelsista Tobías Hess (15681614), abogado letrado, y Johann Valentín Andreae cnTubm^í.» — la entrada Rosacruz, de Ulrich Neumann, data en 1610 el origen de la orden y lo sitúa en el círculo de Hess y Andreae.
«También su artífice espiritual, Andreae, se distanció de la orden aunque hasta su muerte siguió creyendo en la posibilidad de una fraternidad cristiana.» — registrando el distanciamiento del propio Andreae, que siguió creyendo en la fraternidad cristiana.
«Reunía ante todo a los detractores de la -a sus ojosexcesivamente racionalista y antireligiosa Ilustración.» — y define la orden dieciochesca por lo que la reunía, el rechazo a una Ilustración tenida por racionalista y antirreligiosa.
«Los verdaderos orígenes de los rosacruces de oro hay que buscarlos en la francmasonería francesa.» — con el origen real que Neumann le adjudica, la francmasonería francesa.
«Una de las personalidades más influyentes y cercanas al emperador, Heinrich fulius von Braunschweig (1564-1613), dedicó su obra principal a Ruland, el «Lexicón Alchemiae» — , obra que a menudo se había atribuido erróneamente a su padre.» — la entrada Ruland, de Neumann, consigna que el Lexicon Alchemiae le fue dedicado y explica el propósito de la obra.
«Todavía no existe un estudio detallado de Ruland y su padre; en rodo caso el pri» — y declara que Ruland y su padre siguen sin estudio detallado.
«De una parte sigue siendo el nombre común del cloruro sódico {sal común, NaCl), de otra es el nombre genérico de muchos compuestos que, por sus características externas, tienen un mayor o menor parecido con la sal común.» — la entrada Sal, de Claus Priesner, distingue los dos usos que el término acumula.
«La sal en cuanto cloruro sódico no tiene, en la alquimia, una importancia especial.» — acotación que corrige la expectativa: como cloruro sódico la sal no tiene importancia especial en la alquimia.
«Paracelso amplió la acepción de sal, que ya no designaba exclusivamente un conjunto de substancias similares, sino la propiedad básica de todas las substancias, a saber, un principio.» — y adjudica a Paracelso la ampliación que hace de la sal un principio y no un conjunto de sustancias.
«Hay que tener en cuenta que este concepto de elemento no se refiere a unas partes integrantes materiales individuables de todo cuerpo compuesto sino que considera los elementos como causa de determinadas cualidades materiales.» — con la advertencia conceptual que la entrada subraya, que estos elementos son causas de cualidades y no partes materiales.
«Desde el siglo X V I coexistieron las tres acepciones del término sal, lo cual creó cierta confusión respecto a lo que se pretendía significar.» — y consigna la confusión que resultó de convivir tres acepciones desde el siglo XVI.
«Según Georg Ernst Stahl los 7 ácidos, 7^ álcalis, tierras y sales eran cuerpos análogos que podían ser transformados unos en otros; para él «la palabra sal designa de forma indiscriminada cualquier compuesto químico» — (Kopp)» — registrando la definición latísima de Stahl, con la sal como nombre indiscriminado de cualquier compuesto.
«La definición actual de sal como resultado de la reacción de un ácido con una base se remonta al siglo X I X .» — y data en el siglo XIX la definición actual de sal como reacción de ácido y base.
«Maier intentó encontrar una explicación más racional a la supuesta resistencia al fuego de las salamandras y la atribuyó a la mucosa húmeda que les cubría el cuerpo y les permitía atravesar el fuego sin sufrir daño (da la impresión» — la entrada Salamandra, de Lawrence M. Principe, recoge el intento racionalizador de Maier, que explicaba la resistencia al fuego por la mucosa del animal.
«Con la ayuda de un viejo monje de su Orden y sirviéndose de una bola de cera (que, al rodar, indicaba los tesoros escondidos) halló, en la iglesia del monasterio, cuatro envoltorios que contenían el 7 lapis philosophorum.» — la entrada Seiler, de Principe, transmite el relato de hallazgo del lapis con su bola de cera como leyenda, no como hecho.
«Entre los pocos datos fidedignos disponibles está la aparición de Seiler en la corte de Viena en 1675, su nombramiento en 1676 como barón de Reinsberg y director de la Moneda;» — y separa lo fidedigno de lo legendario nombrando los pocos datos firmes con sus fechas.
«El medallón se encuentra actualmente en el Kunsthistorisches Museum de Viena; es una aleación de oro, plata y cobre con un enriquecimiento del oro en la superficie (probablemente por corrosión con nacido nítrico).» — con el análisis del medallón conservado en Viena, aleación con enriquecimiento superficial de oro.
«Seiler es un caso destacado de la multitud de alquimistas cortesanos del Barroco {7fabricación de oro), y fue de los pocos que salió airoso de semejante experiencia.» — y lo sitúa como caso destacado entre los alquimistas cortesanos del barroco, de los pocos que salieron bien parados.
«La semilla alberga el proyecto y la naturaleza de la criatura que nacerá de ella.» — la entrada Semilla, de Karin Figala, define la semilla por lo que contiene, el proyecto y la naturaleza de lo que ha de nacer.
«Según esta concepción la piedra filosofal {7 lapis philosophorurri) actuaba en la transmutación como una semilla pues imprimía a la materia nuevas cualidades.» — y hace del lapis una semilla que imprime a la materia cualidades nuevas.
«Así, la semilla era el punto de partida del proceso de crecimiento y maduración con el que se pretendía imitar la formación de los metales en la tierra.» — con el propósito que ordena la operación, imitar la formación de los metales en la tierra.
«Esta era una concepción muy común que encontramos asimismo expresada en la Biblia con el grano de trigo que no puede dar frutos si antes no muere (Juan 12, 24).» — registrando la analogía bíblica del grano que debe morir para dar fruto.
«Este ciclo ya lo encontramos en el mito de Isis y Osiris en el que el dios (negro, descuartizado) de la fettilidad Osiris (que indica el lodo negro procedente de las inundaciones del Nilo) es resucitado por su hermana-esposa Isis.» — y remite el ciclo al mito de Isis y Osiris, con el limo negro del Nilo detrás del dios descuartizado.
«Puesto que cada cosa engendra su igual, para ^Zósimo el oropel era crisósperma del que, por un proceso similar a la fermentación, debía surgir siempre oro nuevo.» — Figala expone la crisosperma de Zósimo, que hace del oropel semilla de la que nace oro por fermentación.
«Para Basilio Valentino la putrefacción en la tierra era requisito básico para la formación de la semilla con ayuda de los cuatro 7 elementos.» — y adjudica a Basilio Valentino la putrefacción terrestre como requisito de la formación de la semilla.
«Esta es la razón por la cual en la Edad Media se solían cerrar periódicamente las minas, para permitir el desarrollo ininterrumpido del proceso autónomo de maduración de los metales con vistas a su perfección.» — con la práctica minera que se seguía de esa doctrina, cerrar las minas para no interrumpir la maduración.
«El emperador quedó tan impresionado que hizo colocar en el Hradschin una placa conmemorativa con la siguiente inscripción: «Faciat hoc quispiam alius quod fecit Sendivogius Polonus» — (Que otro haga lo que el polaco Sendivogius supo hacer» — la entrada Sendivogius, de Figala, cita la inscripción que Rodolfo II mandó poner en el Hradschin.
«La estancia, entre 1615 y 1616, en el 7 laboratorio de Johannes ^Hartmann en Marburgo, corrobora el interés que sin duda tuvo Sendivogius por la alquimia práctica.» — y apoya su interés por la alquimia práctica en su estancia en el laboratorio de Hartmann.
«A su entender, el mercurio del aire (7 mercurio), un fluido dispensador de vida, se formaba por efecto de los rayos del Sol y de la Luna.» — expone el mercurio del aire como fluido vital formado por los rayos del Sol y de la Luna.
«Su concecpión del nitro de aire constituye, en opinión de muchos estudiosos de la química, un hito en el camino que lleva al descubtimiento del oxígeno.» — con la valoración que otros hacen de esa doctrina, hito hacia el descubrimiento del oxígeno, atribuida y no asumida.
«Alentado por Martin Pansa (1580-1626), Sennert introdujo en W i t - tenberg las doctrinas quimiátricas de ^Paracelsoe intentó conciliar estas teorías con las de Galeno y 7Aristóteles.» — la entrada Sennert, de Gundolf Keil, registra su intento de conciliar la quimiatría paracelsiana con Galeno y Aristóteles.
«Para Sennert la química, es decir la alquimia, era una ciencia autónoma que se proponía investigar y descomponer (análisis) las matetias naturales y aplicar, en la práctica, los resultados obtenidos con el objetivo de fabficar fármacos y de ennoblecer metales.» — y define la química de Sennert como ciencia autónoma de análisis con fin farmacéutico.
«Junto a Fierre Gassendi (1592-1655) fue el precursor de la atomística modetna.» — contándolo junto a Gassendi entre los precursores de la atomística moderna.
«Su pensamiento se fundamenta sobre el concepto de mínima naturalia, a saber, de partículas ínfimas de elemento que se dan en la naturaleza; ya encontramos esbozos de este concepto en Aristóteles, en comentadores tardoantiguos y en el Medioevo, en ^Avicena.» — con el concepto de mínima naturalia y sus antecedentes declarados en Aristóteles y sus comentadores.
«C o n su teoría, Sennert tuvo una fuerte influencia en Joachim Jungius (1587-1657) y Robert ^Boyle.» — y mide su influencia por sus lectores, Jungius y Boyle.
«Se desconoce todo acerca de su origen y es posible que fuese natural de Escocia.» — la entrada Seton, de Julián Paulus, declara desconocido su origen y marca como posible la procedencia escocesa.
«Parece que entre los años 1601 y 1604, en los Países Bajos y en diversas ciudades alemanas, llevó a cabo transmutaciones en púbhco con las que convenció a algunos férreos detractores de la alquimia que a partit de entonces se convirtieron en defensores del «arte» — .» — y transmite con un parece que las transmutaciones públicas que le convirtieron detractores.
«Se cree que éste convenció a Zwinger de que Seton era, en realidad, el alquimista y mago italiano Girolamo o Hieronymo Scotto que nació en 1540 y decía pertenecer a la famila noble Scotto de Piacenza y que después de 1601 todavía aparecía en público.» — registrando la identificación alternativa con el italiano Scotto como creencia ajena, sin suscribirla.
«En alquimia se utilizan a menudo los símbolos en forma de imágenes, palabras o signos pero la relación entre el signo y determinado objeto o término no suele ser clara y tampoco se pretende» — la entrada Símbolos, de Hans-Werner Schütt, advierte que la relación entre signo y objeto no suele ser clara ni pretende serlo.
«U n ejemplo de ello es el círculo con un punto en medio que, en los textos alquímicos, indica el metal 7 oro pero que también puede ser el sol» — con el círculo punteado como caso, que vale a la vez para el oro y para el sol.
«U n ejemplo de alegoría es la serie de imágenes del lobo que devora al rey viejo para después recrear en el fuego, en el cual él mismo se consume, al rey joven.» — y lee la alegoría del lobo que devora al rey viejo como purificación del oro por el antimonio.
«En el sentido más general el ouroboros simboliza lo extremamente malo y -paradójicamente- la superación de este mal.» — con la lectura doble del ouroboros, lo extremamente malo y su superación.
«La idea de una relación entre los planetas (que representaban a los dioses) y los objetos o acontecimientos terrestres o el destino del hombre tiene su origen en la cultura sumerio-babilónica y de aquí nace la astrología y en gran medida ya estaba desarrollada en el siglo VII a.C.» — la entrada Símbolos de planetas, de Vladimir Karpenko, remonta la relación planeta-suceso a la cultura sumerio-babilónica.
«Se desconoce el momento exacto y cómo se estableció p o i primera vez esta analogía entre los metales y los planetas; existen algunos datos bastante fiables que datan de nuestra era.» — y declara desconocido el momento en que se fijó la analogía entre metales y planetas.
«El oro y la plata se relacionaron siempre y exclusivamente con el Sol y la Luna mientras que las otras correspondencias podían variar.» — con la parte estable y la variable de la tabla, oro y plata siempre, el resto no.
«N o existe ningún dato certero acerca del surgimiento de los símbolos de planetas.» — y declara que no hay dato cierto sobre el origen de los símbolos planetarios.
«De lo que no cabe duda es que estos símbolos representaron 441 Simpatía primero los planetas y después los metales y no al revés.» — asentando en cambio el orden de la derivación, primero los planetas y después los metales.
«En el siglo III a.C, el estoico Crisipo introdujo la noción de simpatía en la filosofía griega con el nombre de «sympatheia» — en su acepción de «influjo» más que de simpatía.» — la entrada Simpatía, de Claus Priesner, data en el estoico Crisipo la introducción del término en la filosofía griega.
«El neopitagófico Bolos de Mendes (aptoximadamente 250-150 a.C.) le dio al término simpatía un cariz más mágico que filosófico.» — y adjudica a Bolos de Mendes el giro que le da un cariz más mágico que filosófico.
«La simpatía se caracteriza por lo general por su efecto a distancia, lo cual significa que provocar el efecto de un objeto sobre otro se lleva a cabo sin que exista contacto físico alguno.» — con el rasgo que la define, el efecto a distancia sin contacto físico.
«En ella se basa la relación recíproca entre planetas y metales {/"símbolos de planetas).» — y de ahí deriva la relación entre planetas y metales.
«En el ejercicio de la alquimia, mantener en secreto se consideraba un requisito indispensable.» — la entrada Sobrenombres, de Lawrence M. Principe, hace del secreto un requisito indispensable del ejercicio del arte.
«Resulta particularmente complicado entender los procesos prácticos de laboratorio ya que no hay un único nombre para cada substancia, aparato o procedimiento.» — con la consecuencia práctica que eso deja: sin nombre único por sustancia, los procesos de laboratorio son difíciles de reconstruir.
«Otra manera de crear confusión era dar diversos nombres a una misma substancia.» — y describe el recurso inverso, dar nombres distintos a una misma sustancia.
«A pesar de que los sobrenombres dificultan (e incluso a veces imposibilitan) la comprensión de los escritos de alquimia, en la mayoría de los casos se puede dilucidar el verdadero significado mediante un análisis cuidadoso o descifrando los procesos de laboratorio y los sistemas teóricos preservados y ocultos bajo los sobrenombres.» — acotación optimista y medida: pese a los sobrenombres, en la mayoría de los casos el sentido se dilucida analizando con cuidado.
«Sin embargo hay que remarcar que las tesis de Jung raras veces se han visto confirmadas por trabajos recientes de historia de la alquimia.» — y advierte que las tesis de Jung rara vez se ven confirmadas por la historiografía reciente.
«Debido a este nombte durante mucho tiempo se confundió la sosa o 7potasa con el 7 nitro.» — la entrada Sosa, de Priesner, explica por el nombre la confusión larga entre sosa, potasa y nitro.
«Los nombres de álcali fijo mineraly álcali fijo vegetal para designar la sosa o la potasa provienen de Andreas Sigismund Marggraf{\709-\782), quien en 1759 los utilizó para diferenciarlas del álcali volátil, el carbonato amónico ((NH4)2C03).» — y adjudica a Marggraf, con fecha, los nombres de álcali fijo mineral y vegetal.
«Una obra de texto e imágenes que trata de transmutaciones alquímicas y que apareció entre 1500 y 1530 en lengua alemana.» — la entrada Splendor Solis, de Joachim Telle, la data por horquilla y la sitúa en lengua alemana.
«Se desconoce la identidad tanto del compilador como del artífice de las imágenes de esta obta destacada, que se inscribe en la tradición de la alchemiapicta de la Edad Moderna.» — declarando desconocidos el compilador y el autor de las imágenes.
«La costumbre, prevaleciente desde el siglo XVI, de atfibuirla a Salomón Trismosin, supuestamente profesor de 7Paracelso, carece de todo fundamento.» — con la adjudicación tajante: la atribución a Salomón Trismosin, supuesto maestro de Paracelso, carece de todo fundamento.
«No existen pruebas que confirmen la suposición de que el iluminador de Núremberg Albrecht Glockendon o el taller de Glockendon hubiesen participado en la concepción de las ilustraciones.» — y niega que haya prueba de la participación del taller de Glockendon en las ilustraciones.
«Las traducciones de época moderna al inglés (traducción de William Backhouse, siglo XVIl) y al francés (traducción de L.I., París 1612) son un testimonio de la repercusión intetnacional de la obra.» — midiendo su repercusión internacional por las traducciones inglesa y francesa.
«No cabe duda de que Stahl no era alquimista. Su concepción de la separación de matetia viva y materia muerta así como la del anima {7alma) que rige el comportamiento de los setes vivos, dista mucho de ser alquímica.» — la entrada Stahl, de Hans-Werner Schütt, adjudica sin rodeos que Stahl no era alquimista.
«A u n cuando Stahl (y también Becher) lo desmintiesen, la teoría de los tres tipos de tierra tiene su origen indiscutible en los tres principios de ^Paracelso (que a su vez» — y objeta la negativa del propio Stahl y de Becher, remitiendo su teoría de las tres tierras a los principios de Paracelso.
«Stahl focalizó su atención en la segunda tierra de Becher, el flogisto, suponiendo que éste (que para él también era responsable de la consistencia de los cuerpos) existía en toda materia combustible de los tres reinos naturales.» — expone el flogisto como responsable de la consistencia y presente en todo combustible de los tres reinos.
«Por su capacidad de reacción no era aislable, es decir, no podía ser obtenido por sí solo.» — con la propiedad que lo pone fuera de prueba directa, no ser aislable.
«Es importante señalar una vez más que las teorías químico-especulativas tienen su origen en el pensamiento alquímico y no representan, por lo tanto, una ruptura respecto a él.» — y cierra con la tesis de continuidad: las teorías químico-especulativas vienen del pensamiento alquímico y no rompen con él.
«Durante mucho tiempo se pensó que Starkey y Eireneo Filaletes eran una misma persona.» — la entrada Starkey, de William R. Newman, registra que largo tiempo se tuvo a Starkey y a Filaletes por la misma persona.
«Schmieder creyó que Starkey era discípulo de este último.» — junto a la lectura contraria de Schmieder, que hacía a uno discípulo del otro.
«Starkey se reía de aquellos alquimistas que pretendían obtener el 7 lapis philosophorum (o la ^materia prima) a partir de sales, excrementos, orina, rocío de mayo u otias matetias no metálicas (de ahí el adjetivo «universalista» — ).» — y describe la burla de Starkey a los universalistas que sacaban el lapis de sales, excrementos, orina o rocío.
«Starkey auna estas viejas nociones con el hylozoísmo (según el cual todo el mundo material está animado) de van Helmont y de otros alquimistas y ctea una teoría corpuscular vitalista que supone la existencia de partículas complejas que a su vez constan de subpartículas dispuestas en capas concéntricas.» — con la teoría corpuscular vitalista que resulta de juntar esas nociones con el hilozoísmo helmontiano.
«Según este sistema todas las cosas del cosmos están unidas por una banda natural.» — la entrada Stoa, de Heike Hild, expone la banda natural que une todas las cosas del cosmos.
«El cosmos es destruido periódicamente por una deflagración del mundo, purificado y renovado nuevamente por medio del fuego.» — y la deflagración periódica que destruye, purifica y renueva el mundo.
«En el paso del fuego al agua actúan unas fuerzas germinado ras, los 7 lógoi spermatikoi, base de (a gestación de toda vida y materia.» — con los lógoi spermatikoi como fuerzas germinadoras en el paso del fuego al agua.
«En el proceso de conocimiento de la Naturaleza los esroicos inrerpretaron y reinterpretaron los mitos y preceptos religiosos como si fuesen alegorías'.» — registrando la lectura alegórica que los estoicos hacían de mitos y preceptos religiosos.
«Se desconoce cuándo y dónde concluyó su carrera de medicina pero lo cierto es que entre 1630 y 1633 ejercía en Krons-» — la entrada Stolcius, de Karin Figala, declara desconocidos el cuándo y el dónde del fin de su carrera médica.
«Para esta ocasión obtuvo de su editor Lucas Jennis (1590-después de 1631) una serie de dibujos -ya publicados- de contenido alquímico, entre ellos los maravillosos grabados de varias obras de Michael 7Maier, de «Tripus aureus» — 4J7 Stolcius von Stolzenberg (1618), de «Lusus serius» (1616), de «Symbola aureae mensae duodecim nationum» (1617), de «Septimana philosophica» (1629) y también de la obra «Philosophia Reformara» (1622) de Johann Daniel Mylius (\585-áespués de 1628), que completó en 7emblemas acom'pañináoXos de sus epigramas.» — y explica el material de sus libros de emblemas, grabados ya publicados que su editor le facilitó.
«Estos libros de emblemas son un vasto compendio de todas las teorías alquímicas de la última época floresciente de la alquimia y tuvieron muy buena acogida.» — Figala presenta los dos libros de Stolcius como compendio de la teoría alquímica de su última época floreciente.
«Si bien Stolcius no aportase nada propio a la teoría y «praxis» — de la alquimia, sus poemas aclaratorios, enriquecidos por su impresionante conocimiento, constituyen una valiosa ayuda para descifrar la iconografía misteriosa y compleja de las imágenes.» — y acota su mérito, que no aportó nada propio a la teoría ni a la práctica.
«El término substancia tiene varios significados, como ya indicaba 7 Aristóteles.» — la entrada Substancia, de Bernard Joly, arranca de la polisemia que el propio Aristóteles señalaba.
«En contraposición a la doctrina de Aristóteles, que da más importancia al carácter individual de la substancia, está la concepción de la 7 Stoa que equipara la substancia a la primera materia pasiva, a la cual el 7pneüma confiere sus propiedades.» — y opone a la doctrina aristotélica de la sustancia individual la estoica, que la iguala con la primera materia pasiva.
«Siguiendo esta doctrina sólo exisdría una tínica substancia cuyas diferentes partes integrantes son especificaciones correspondientes a los tres reinos de la naturaleza.» — con la consecuencia monista, una sola sustancia cuyas partes se especifican en los tres reinos.
«Esta idea se expresa en el término húmedo radical [humidum radicalé) utilizado con frecuencia por los alquimistas del Renacimiento y del siglo XVll.» — registrando el humidum radicale como nombre renacentista de esa idea.
«Esta substancia única, que puede ser de origen celeste, recibe diferentes nombres a lo largo de la historia de la alquimia.» — y declara que esa sustancia única recibe nombres distintos a lo largo de la historia del arte.
«Suchten ponía en duda la posibilidad de ttansformar metales y practicó la alquimia al modo de Paracelso, es decir, con el objetivo de obtener nuevos fármacos.» — la entrada Suchten, de Claus Priesner, registra sus dudas sobre la transmutación y su práctica paracelsiana orientada a fármacos.
«Acerca de su origen y juventud apenas se sabe nada; todos los datos al respecto provienen de sus detractores.» — la entrada Tachenius, de Antonio Clericuzio, declara que casi todo lo que se sabe de su origen procede de sus detractores.
«A partir de este momento se desconoce su paradero.» — y declara que a partir de cierto momento se desconoce su paradero.
«Según esta teotía el ácido eta por naturaleza caliente, seco y masculino, la base en cambio era húmeda, fría y femenina.» — Clericuzio expone la teoría dual de Tachenius, con el ácido caliente, seco y masculino frente a la base húmeda, fría y femenina.
«Pero de lo que no hay duda es que Tachenius dio a conocer en Italia la concepción del ácido-base (en la que se fundamenta la 7 chemiatria) de Johann Baptist van 7 Helmont y Franciscus Sylvius de la Boe (1614-1672).» — y le adjudica con seguridad lo que sí puede adjudicársele, haber difundido en Italia la concepción ácido-base de Helmont y Sylvius.
«En contra de la opinión común no se puede afirmar que Tachenius hubiese identificado correctamente la composición de las sales a partir de base y ácido; puesto que para él todo tipo de materia constaba de ácido y base, las sales entraban necesariamente en este esquema pero el concepto de ácido-base de Tachenius no tenía nada que ver con la actual definición química del término.» — objetando de paso la opinión común, que no puede afirmarse que identificara correctamente la composición de las sales.
«A pesat de las difamaciones como charlatán por parte de sus adversarios, sus obras fueron m u y bien acogidas por alquimistas reputados y por los precursores de las ciencias naturales modernas como Robert 7 Boyle t Isaac 7Newton.» — y consigna su buena acogida entre Boyle y Newton pese a las difamaciones de charlatán.
«Está relacionado con el término griego tártaros o^xe designa el submundo, aun cuando no tiene una relación semántica directa con éste y tampoco hay consenso sobre la edmología de la palabra.» — la entrada Tártaro, de Claus Priesner, declara que no hay consenso sobre la etimología del término.
«pero el concepto de ácido-base de Tachenius no tenía nada que ver con la actual definición química del término.» — con la advertencia de que su ácido-base no tiene que ver con la definición química actual.
«Fue Cari Wilhelm Scheele (1742-1786) quien aisló por primera vez el ácido tartárico.» — y adjudica a Scheele el primer aislamiento del ácido tartárico.
«El tétmino, que deriva del griego, significa aproximadamente «sabiduría acerca de las cosas divinas» — .» — la entrada Teosofía, de Priesner, traduce el término y lo define como género de los sistemas místicos que buscan conocer a Dios en el mundo.
«En el siglo XVI las doctrinas de carácter teosófico de /"Paracelso /narcaron la evolución de la alquimia y continuaron ejerciendo influencia en las obras de Robert 7Fludd,]o\iann Baptist van /"Helmonty Valentín Weigel^Vb'b'i-l^^^).» — y data en el siglo XVI el impulso paracelsiano que marca la evolución de la alquimia.
«Después de un período de aprendizaje como joyero en el taller de su padre y de realizar trabajos como fámulo (por ejemplo, recolectar plantas y prepararlas o estudiar los escritos de 7 Paracelso) para el profesor de medicina de Basilea, Johannes Huber (1507-1571), Thurneisser emprendió un viaje por Francia, Inglaterra (1547) y Alemania.» — la entrada Thurneisser, de Wolf-Dieter Müller-Jahncke, sitúa su formación entre la joyería paterna y el trabajo de fámulo.
«En 1571 fue nombrado médico personal del príncipe elector de Brandenburgo Johann 6'í'or^(1525-l 598) por lo que se estableció en Berlín donde ejerció, con mucho éxito, de médico, astrólogo, fabricante de fármacos y productos químicos (entre ellos el 7 nitro, el 7 alumbre y d 7 vidrio de color) e impresor (normalmente de sus propias obras).» — y data su instalación en Berlín como médico del elector de Brandeburgo.
«Sus buenos negocios le procuraron muchos enemigos y difamaciones, la mayoría de las cuales eran infundadas, por lo que sabemos actualmente, pero aun así le crearon muchos problemas.» — con un juicio expreso sobre las difamaciones que sufrió, infundadas en su mayoría por lo que hoy se sabe.
«A u n así considera la alquimia como un subapartado de la filosofía natural (en su comentario al «De trinitate» — de Anido Boecio (hacia 480-524; Quaestio Quinta, 1-5).» — la entrada Tomás de Aquino, de William R. Newman, sitúa la alquimia como subapartado de la filosofía natural en su comentario.
«El pasaje de su comentario a la Meteorológica de Aristóteles, en el que habla de alquimia, en realidad no es suyo sino de uno de sus alumnos.» — y desatribuye el pasaje sobre alquimia de su comentario a la Meteorológica, que es de un alumno.
«En sus escritos, Tomás de Aquino adopra por lo general una acrirud moderada respecto a la alquimia pero no respecto a la transmutación de metales, que considera con mucho escepticismo.» — con su postura doble, moderada ante la alquimia y muy escéptica ante la transmutación de metales.
«Era un convicto seguidor de Paracelso y al igual que éste era un espíritu inquieto sobre el que constantemente pendían acusaciones.» — y lo describe como paracelsista convicto y espíritu inquieto perseguido por acusaciones.
«Carece de todo fundamento la afirmación de un tal M . - L . von Franz, segiín el cual que Tomás de Aquino escribió «Aurora» — en el lecho de muerte.» — y declara sin fundamento la afirmación de que escribiera la Aurora.
«En particular revolucionó la interpretación de la Tabula Smaragdina {^Hermes Trismegisto) haciendo una lectura literal del mismo, con lo cual echaba por la borda la convicción de que se trataba de una receta cifrada.» — la entrada Trithemius, de Newman, le adjudica una lectura literal de la Tabula que rompía con su condición de receta cifrada.
«Todas las obras mencionad.as son atribuidas a Trithemius.» — advirtiendo que todas las obras mencionadas le son atribuidas, no acreditadas.
«El último libro tampoco fue traducido por Basilio Valenrino, con lo que es doblemente apócrifo.» — con un caso doblemente apócrifo, ni suyo ni traducido por quien se dice.
«Se supone que Trithemius fue uno de los ptimeros profesores que tuvo 7'Paracelso.» — y marca como suposición que Trithemius fuera de los primeros maestros de Paracelso.
«Murió entre 1665 y 1666, al parecer por un accidente de laboratorio con 7 mercurio de por medio.» — la entrada Vaughan data su muerte por horquilla y da la causa con un al parecer, un accidente de laboratorio con mercurio.
«Es probable que Vaughan creyese poder extraer esta sal de la tierra común, que equiparaba al dragón filosófico o a Saturno, o del rocío de mayo.» — la entrada Vaughan, de William R. Newman, marca como probable su creencia de poder extraer la sal de la tierra común o del rocío de mayo.
«N o se le debe confundir con Eireneo Filaletes o George 7 Starkey cuyo trabajo era primordialmente experimental, aspecto éste que Vaughan rechazaba.» — y advierte expresamente contra confundirlo con Filaletes, cuyo trabajo experimental Vaughan rechazaba.
«En 550, Eneas de Gaza llamó «metamorfosis de la materia a un estado superior» — a la formación de vidrio brillante a partir de primeras materias sencillas (R. Forbes);» — la entrada Vidrio, de Lothar Suhling, cita a Eneas de Gaza para el vidrio como metamorfosis de la materia a un estado superior.
«Alberto Magno, entre otros, sostuvo que existía un parentesco entre el rubí (artificial o auténtico) o el carbunco con la piedra filosofal {^piedraspreciosa^.» — y registra el parentesco que Alberto Magno sostiene entre el rubí y la piedra filosofal.
«En Fenicia se produjo, en el 50 a.C, la invención decisiva, a saber, el vidrio soplado con la pipa.» — data en Fenicia la invención decisiva del soplado con pipa.
«Al poder ser teñido, el vidrio constituía para los alquimistas un ejemplo de la modificación de las cualidades {^elementos, ^principios, tintura, ^lapis philosophorurri}, por lo tanto un material indispensable en el ^laboratorio y además un agregado para las diferentes mezclas, los tipos de fusión, etc.» — con la razón por la que el vidrio importaba al arte, ser ejemplo palpable de modificación de cualidades.
«Aunque es muy probable que ya se conociese en la Antigüedad (así, el atramentum sutorium de los romanos sería vitriolo de hierro impuro), fue en el siglo XII (con Ti Alberto Magno) cuando se individualizaron por primera vez los vitriolos como un género propio y diferente de las demás yesales.» — la entrada Vitriolo, de Claus Priesner, marca como muy probable su conocimiento antiguo y data en el siglo XII la individualización de los vitriolos.
«Desde un punto de vista químico, esta diferenciación es incorrecta puesto que los vitriolos también son sales; el equívovo se debe a que en esa época se desconocían los metales de álcali y de álcali terroso por lo cual los vitriolos sólo podían ser la base de un metal.» — y explica el error de la distinción entre vitriolos y sales por lo que entonces se desconocía.
«El nombre victriol o victriolum que aparece en Basilio Valentino es una tergiversación del término.» — registrando la deformación del término en Basilio Valentino.
«Wedel fue durante muchos años profesor de medicina en Jena y es autor de más de 350 obras de erudición, de disertaciones y libelos, muchos de ellos en defensa de la alquimia.» — la entrada Wedel, de Lawrence M. Principe, mide su producción y su orientación, más de trescientas cincuenta obras, muchas en defensa de la alquimia.
«En 1661 entró en la Universidad de Jena y estudió filosofía y medicina con Werner Rolfinck (1599-1673), un acérrimo detractor de la alquimia.» — y sitúa su formación con un detractor declarado del arte.
«Se trata de una inscripción en mármol, cuyo significado está completamente velado y que fue objeto de múltiples interpretaciones por parte de eruditos de diferentes disciplinas.» — con el enigma de mármol que se propuso descifrar, de sentido completamente velado y muchas lecturas.
«No existe dato alguno ni de la juventud ni de los estudios que realizó Welling; lo tínico que se conoce es que pertenecía a un antiguo linaje noble de Württemberg.» — la entrada Welling, de Julián Paulus, declara la ausencia total de datos sobre su juventud y sus estudios.
«Algunos coetáneos suyos, de tendencia racionalista, consideraban el «Opus» — como un batiburrillo de incongruencias pero esto no consiguió dañar la difusión de la obra.» — y registra el juicio racionalista contemporáneo sobre su obra, sin suscribirlo.
«en opinión de GeorgForsterj también de Theodor Sómmering, Welling era una de las autoridades en la materia con más renombre.» — junto al juicio contrario de Forster y Sömmering, que lo tenían por autoridad de renombre.
«En esta obra Welling aboga por un alquimia teosófica en el sentido de Jakob ^Bohme.» — con la posición doctrinal que la entrada le adjudica, una alquimia teosófica al modo de Böhme.
«Fue ante todo en los círculos pietistas muy vinculados a la alquimia (sobre todo el médico Johann Friedrich Metz o Susanna Catharina von Klettenbergqut estaba en contacto con el joven ^Goethe) donde Welling cosechó mayor aprobación pues en sus escritos se aunaban la ^teosofía, la doctrina hermética de la Naturaleza y la enseñanza de práctica alquímica.» — y localiza el medio donde más cundió, los círculos pietistas ligados al joven Goethe.
«A continuación estudió derecho en Londres sin mucho convencimiento y fue entonces cuando se aproximó al mundo de la alquimia, que a partir de entonces sería su gran pasión.» — la entrada Winthrop, de Karin Figala, sitúa su acercamiento a la alquimia en el abandono del derecho.
«No es el objeto de este artículo hablar de las actividades políticas y colonizadoras de Winthrop, que no fueron pocas.» — declarando lo que el artículo deja fuera, su actividad política y colonizadora.
«La celebridad de Winthrop se debe a que fue primer ^adepto del Nuevo Mundo, conocido como el «Hermes Christianus» — de allí.» — con el título por el que se le recuerda, primer adepto del Nuevo Mundo.
«Entre otros compró una parte importante de la biblioteca de John ^Deey por otro lado Hartlib le conseguía siempre nuevos libros.» — y registra que compró parte de la biblioteca de John Dee.
«Zósimo vivió a finales del siglo lll y principios del IV y es el autor de alquimia más antiguo conocido hasta el momento {^alquimia antigua).» — la entrada Zósimo, de Heike Hild, lo data y lo declara el autor alquímico más antiguo conocido hasta ahora.
«No existe ninguna edición satisfactoria de la misma.» — con la reserva sobre el estado del texto, que no existe edición satisfactoria de su obra.
«Para Zósimo la materia de partida en la práctica alquímica es la tetrasóma (cuaternidad, a saber, aleación) de los metales ^cobre, ^hierro, ^estaño y aplomo, que ya identifica como tal 400 años antes la alquimista ^María la judía.» — y adjudica a María la Judía la identificación de la tetrasoma cuatro siglos antes que él.
«En la Turba philosophorum (cuyos inicios datan alrededor del 1140) se incluyeron pasajes de sus escritos sin nombrarle como autor.» — registrando que la Turba incorporó pasajes suyos sin nombrarlo.
«Zósimo se autodefinía como compilador y comentador y en los textos árabes -y las respectivas traducciones al latín- se le cita a menudo como uno de los autores helenísticos más renombrados.» — Hild consigna la autodefinición de Zósimo como compilador y comentador, no como autor original.
«Otros pasajes de su obra se publicaron bajo el nombre de Rosinus en forma de sentencias recurrentes, sentencias que los autores posteriores gustaban de citar.» — y explica la circulación de otros pasajes suyos bajo el nombre de Rosino.
«Los alquimistas no empleaban ni fórmulas ni ecuaciones sino símbolos.» — el apéndice de símbolos de la enciclopedia arranca por lo que distingue al arte de la química, que no había fórmulas ni ecuaciones.
«Un símbolo alquímico, en cambio, es un símbolo escogido arbitrariamente cuya constitución generalmente permite deducir la naturaleza de la substancia que designa y la concepción teórica en que se fundamenta.» — y define el símbolo alquímico como signo arbitrario del que suele deducirse la naturaleza de la sustancia y la teoría que lo sostiene.
«La ambigüedad inherente de los símbolos dificulta el estudio de los textos de alquimia (que de por sí ya son ambiguos).» — con la consecuencia para el lector, que la ambigüedad del símbolo se suma a la del texto.
«Por supuesto la lista no recoge la totalidad de símbolos conocidos sino una selección de los mismos.» — la lista se declara selección y no repertorio completo.
«La conversión de las medidas antiguas en medidas modernas no siempre es posible puesto que aunque las denominaciones siempre eran las mismas no así los pesos que designaban.» — y advierte que la conversión de medidas antiguas no siempre es posible, porque el nombre se mantenía y el peso no.
«La conversión que ofrecemos no tien validez general y sigue las indicaciones del tratado de Andreas Sigismund Marggraf «Chemische Untersuchungen eines sehr bemerkenswertens Salzes, welches die Saure des Phopshors enthált» — .» — declarando además la fuente única de la que toma su tabla de conversión.