Del Cuarto Libro: «un cuarto libro, impreso por Andreas Kolbe y fechado en 1559, no es atribuible a Agripa».
Alquimia: enciclopedia de una ciencia hermética
Alchemie. Lexikon einer hermetischen Wissenschaft
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La enciclopedia alfabética del arte: adjudica pieza por pieza — el Cuarto Libro como falsamente atribuido a Agrippa «Priesner & Figala — Alquimia (enciclopedia) · p. 14», Flamel como escribano legendario de riqueza milagrosa «Priesner & Figala — Alquimia (enciclopedia) · p. 108», la Turba hacia el 900 d.C. «Priesner & Figala — Alquimia (enciclopedia) · p. 190» y el Splendor en el siglo XVI «Priesner & Figala — Alquimia (enciclopedia) · p. 116».
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La entrada de Flamel lo encabeza así: «Flamel, Nicolás, esctibano, supuesto adepto» [sic «esctibano», errata del OCR], y adjudica sin rodeos: «Pero no exisren indicios de que Flamel se hubiese ocupado jamás de alquimia».
Data la Turba: «en la prestigiosa Turba philosophorum (Reunión de filósofos), escrita hacia 900 d.C».
Sitúa el Splendor Solis y su fuente: «Splendor Solis (siglo XVl) que hace referencia explícita a Rósino (Zósimo)» [«XVl» con ele, del OCR].
Data el Rosarium sin adjudicarle autor: «Rosañum philosophorum» (Rosal de los filósofos) bajomedieval» [«Rosañum», del OCR].
«De hecho, la alquimia parte en lo referente al cosmos, a Dios y al hombre en su relación con el cosmos y Dios de un punto de vista radicalmente distinto al de la Ilustración.» — el prefacio de los editores Priesner y Figala fija el marco de toda la enciclopedia: la alquimia no se lee como química fallida sino como un punto de partida distinto sobre el cosmos, Dios y el hombre.
«Mientras que el científico moderno establece relaciones de causalidad y el técnico modifica y reinventa el entorno e intenta adaptarlo a las supuestas o verdaderas necesidades del hombre, el alquimista optaba por el camino de la adaptación interior a la Naturaleza, buscando comprender aquello que une al creador con la creación.» — Priesner y Figala contraponen el proceder del científico moderno, que establece causalidad, con el del alquimista, que buscaba adaptarse interiormente a la naturaleza.
«La devoción por la alquimia tiene menos que ver con la fascinación por el oro -entendida en sentido literal y existente desde tiempos inmemoriales (desde que el hombre es hombre)- que con el velo de misterio que la envuelve.» — los editores atribuyen el atractivo duradero de la alquimia menos a la codicia del oro que al misterio que la envuelve.
«La alquimia jamás tuvo un constructo teórico único y unitario.» — declaración editorial que gobierna toda la obra: no hay un sistema alquímico único, y por eso la enciclopedia procede por entradas y no por exposición unitaria.
«Unicamente existe consenso en el objetivo: la fabricación de la piedra filosofal como culminación y prueba material del conocimiento del alqui-mista acerca de la esencia íntima y oculta de la Creación.» — lo único que Priesner y Figala reconocen como consenso del arte es el objetivo, no la teoría: la piedra filosofal como prueba material del conocimiento de la Creación.
«La teoría del flogisto de Georg Ernst Stahl marca el límite entre un modo de ver alquímico y uno científico (de las ciencias naturales).» — los editores sitúan en el flogisto de Stahl la frontera entre el modo de ver alquímico y el científico.
«Con Antoine Laurent Lavoisier se consuma el verdadero cambio y será el concepto moderno de los elementos, que aparece con el sistema de períodos, lo que demostrará científicamente la inviabilidad de la transformación de metales.» — y datan en Lavoisier el cambio consumado, con el concepto moderno de elemento como razón científica contra la transmutación.
«Esta enciclopedia no aborda estas alquimias, ante todo por dos razones: primero porque excedería la extensión del libro y, segundo, porque resultó arduo encontrar autores que tuviesen unos conocimientos de alquimia india y china equiparables a los que ofrecemos aquí respecto a la alquimia occidental y europea.» — los editores declaran el recorte del volumen y su motivo doble, de extensión y de falta de especialistas: la alquimia india y china quedan fuera.
«Por lo tanto rogamos al lector que comprenda esta limitación, cuya intención está lejos de significar un juicio de valor.» — y piden expresamente que ese recorte no se lea como juicio de valor sobre las tradiciones excluidas.
«La literatura que acompaña cada artículo está destinada a facilitar el acceso a los textos alquímicos originales y a la bibliografía especializada y, por decisión de los editores y autores, se omitió toda publicación considerada poco seria.» — criterio bibliográfico declarado: la literatura de cada artículo excluye por decisión de editores y autores lo que juzgaron poco serio.
«Al final de cada artículo figura el nombre del autor; en las últimas páginas de la obra aparecen todos.» — la nota de uso enuncia la regla que gobierna la atribución de esta obra: cada artículo va firmado al final por su autor, y la lista completa cierra el volumen.
«Todos los artículos fueron revisados a efectos editoriales manteniendo fielmente la opinión de los autores.» — y acota hasta dónde llegó la mano editorial: se revisó la forma, no la opinión de cada autor.
«Este dilema teórico halló su solución en la convicción de que lo que mantenía cohesionados estos cuerpos no era una humedad acuosa sino grasa, viscosa y no evaporable: el aceite.» — la entrada Aceite, de Gad Freudenthal, deriva la cohesión de los sólidos de una humedad grasa y no evaporable, no de la acuosa.
«Los alqui-mistas árabes, que estaban muy influenciados por la teoría aristotélica, retomaron esta idea del aceite como aglutinante.» — Freudenthal traza el paso de esa idea al mundo árabe por vía de la influencia aristotélica.
«En los escritos atribuidos a Yabir b. Hayan, autor árabe de finales del siglo VIII y principios del IX del que por mucho tiempo se creyó que se trataba de Geber, se describe la obtención de aceite por medio de repetidas destilaciones y la naturaleza del mismo se define como un líquido no solidificable y «permanente» — (por esta razón a veces se equipara el aceite al principio mercurial [^mercurio, ^principios]); es la «cualidad grasa que provoca la aglutinación».» — y consigna la atribución con su reserva: los escritos son atribuidos a Yabir b. Hayyan, a quien largo tiempo se identificó con el Geber latino.
«En la medicina esto sirvió para explicar la aparición de piedras en la vesícula, los ríñones y la vejiga, y en la metalurgia para constatar que los metales fundidos no se evaporan.» — la doctrina del aceite aglutinante rendía a la vez en medicina y en metalurgia, y ahí está la razón de su fortuna.
«Otto ^ Tachenius el ácido y la base eran dos principios opuestos de los que el ácido era caliente, seco y masculino, y la base fría, húmeda y femenina («Hippocrates chemicus» — , Venecia 1666).» — Claus Priesner atribuye a Otto Tachenius la lectura de ácido y base como par de contrarios calibrado en las cualidades aristotélicas y sexuado.
«El ácido nítrico es un ácido muy fuerte cuya causticidad, de por sí grande, aumenta por su acción oxidante.» — la entrada Ácidos, de Claus Priesner, distingue en el nítrico dos causticidades: la propia y la que le añade su acción oxidante.
«La mezcla de ácido nítrico y clorhídrico, el agua regia que también diluye el oro, ya se conocía mucho antes del descubrimiento del ácido clorhídrico.» — Priesner data el agua regia muy por delante del ácido clorhídrico: la mezcla se conocía antes de que se aislara uno de sus componentes.
«La denominación agua regia {aqua regís) indica que éste es el rey de todos los ácidos puesto que ni siquiera el oro se le resiste y disuelve al rey de los metales.» — y explica el nombre por la jerarquía de los metales: es rey porque disuelve al rey.
«De la historia del descubrimiento del ácido sulfúrico (H2SO4) se sabe todavía menos que del ácido nítrico.» — reserva expresa sobre el estado del saber: del descubrimiento del ácido sulfúrico se sabe todavía menos que del nítrico.
«En vano se ha intentado hallar una descripción clara del ácido sulfúrico y de su obtención que sea anterior al final del siglo XVI.» — y la datación se deja abierta por el lado de abajo, sin descripción clara anterior al final del siglo XVI.
«Libavius fue el primero en advertir que en ambos casos se trataba del mismo compuesto.» — Priesner adjudica a Libavius el reconocimiento de que las dos vías de obtención daban el mismo compuesto.
«Hasta aproximadamente finales del siglo xviii la sal filmante se denominaba spiritus salis glauberianus (espíritu de sal de Glauber).» — consigna la denominación histórica del ácido clorhídrico y su vigencia hasta finales del siglo XVIII.
«Puesto que el descubrimiento del ácido clorhídrico es bastante tardío, en la alquimia tiene una importancia mucho menor que los otros dos ácidos minerales.» — y saca la consecuencia para el arte: por tardío, el clorhídrico pesa mucho menos en la alquimia que los otros dos ácidos minerales.
«Siguiendo la tradición alquimista los adeptos vivían apartados en lugares recónditos pues temían que se les arrancasen sus conocimientos secretos -mantenidos como tal, entre otras, por cuestiones de ética- por medio de arresto y tortura.» — la entrada Adepto, de Lawrence M. Principe, explica el retiro de los adeptos por el temor al arresto y la tortura, no solo por disciplina de secreto.
«En otros casos el adepto comparecía en público, como el alquimista polaco Michael ^Sendivogius quien, en la corte del emperador ^Rodolfo IL, llevó a cabo con éxito una transmutación de metal.» — Principe registra la transmutación pública de Sendivogius en la corte de Rodolfo II tal como la dan las crónicas.
«O bien el alquimista escocés Alexander ^Seton quien a principios del siglo XVII viajó por Centroeuropa realizando sus transmutaciones ante un público mucho más numeroso.» — y la de Seton, con público más numeroso, a principios del siglo XVII.
«Sin embargo, hasta el día de hoy no disponemos de un estudio detallado de estas crónicas.» — y cierra con la reserva sobre la propia base documental: esas crónicas no cuentan hasta hoy con un estudio detallado.
«Agrícola se estableció como médico en Joachimsthal, centro de la minería de plata de Bohemia.» — la entrada Agrícola, de Lothar Suhling, sitúa el saber minero del autor en su ejercicio como médico en el centro argentífero de Joachimsthal.
«Con estas obras Agrícola sienta las bases de la ciencia minera y metalúrgica.» — Suhling le adjudica la fundación de la ciencia minera y metalúrgica.
«Agrícola era muy escéptico con respecto a la alquimia de su época y no en cambio con la alquimia antigua.» — y matiza su postura ante el arte, escéptico ante la alquimia contemporánea pero no ante la antigua.
«Contrapone y añade a la doctrina de la septenareidad de los metales el bismuto como un metal primario más.» — Agrícola rompe la septenareidad de los metales añadiendo el bismuto como metal primario.
«Con esta idea. Agrícola se apartaba de la doctrina del sulfuro-mercurio {^elementos) y retomaba -e incluso desarrollaba- la teoría aristotélica de los cuatro elementos.» — y se aparta de la doctrina azufre-mercurio para volver a los cuatro elementos aristotélicos.
«En 1518 ocupó el cargo de síndico de la ciudad libre de Metz donde asumió la defensa de una mujer acusada de brujería por la Inquisición.» — la entrada Agrippa, de Wolf-Dieter Müller-Jahncke, registra su defensa de una acusada de brujería ante la Inquisición siendo síndico de Metz.