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El deseo deseado

Le Désir désiré · Thresor de Philosophie, ou Original du desir desiré

francésversión francesa del Thesaurus philosophiae; impresa en 1612 y recogida por Sendivogius en 1618 (adjudicación académica)Alquimia

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Abre con Aristóteles y los Meteoros: los metales no se transmutan sin reducción a su primera materia «El deseo deseado (atribuido a Flamel) · p. 1». Su doctrina: «Sabed pues, que nuestra ciencia consiste en el conocimiento de los cuatro elementos, cuyas cualidades son cambiadas recíprocamente las unas en las otras» «El deseo deseado (atribuido a Flamel) · p. 1», y avanza por las «palabras de los filósofos» — solución, cocción, mundificación, sublimación — «El deseo deseado (atribuido a Flamel) · p. 2», citando a la Turba con María la profetisa, Parménides y Morien.

119 claims · 1 source · 4 attributions

Attribution

recorded, never asserted
DECLARED
el tratado se presenta como obra de Nicolás Flamel — soporte de un solo punto: una única línea de la lista de actores
per El deseo deseado (atribuido a Flamel)
«El deseo deseado (atribuido a Flamel) · p. 1»
DISCARDED
el «Désir désiré» es la versión francesa del Thesaurus philosophiae, falsamente vinculada a Flamel; impresa en 1612 y recogida en la recopilación de Sendivogius (1618)
per Hanegraaff (ed.) — Dictionary of Gnosis & Western Esotericism, ed. inglés
«Hanegraaff (ed.) — Dictionary of Gnosis & Western Esotericism, ed. inglés · p. 403»
DISCARDED
el aparato académico lo consigna como escribano legendario al que se le atribuyen los escritos alquímicos
per Priesner & Figala — Alquimia (enciclopedia)
«Priesner & Figala — Alquimia (enciclopedia) · p. 108»
DISCARDED
notario medieval asociado a la piedra filosofal en la cultura popular; la historiografía trata el corpus como pseudepigrafía flameliana
per Principe — The Secrets of Alchemy (2013)
«Principe — The Secrets of Alchemy (2013) · p. 11»

The chain of the work

the processed witness, in emerald
TRANSLATION · PROCESSED
El deseo deseado (atribuido a Flamel)
castellano

Claims

119 entries — the work's own voice, with its passage

«Sabed pues, que nuestra ciencia consiste en el conocimiento de los cuatro elementos, cuyas cualidades son cambiadas recíprocamente las unas en las otras»

El deseo deseado (atribuido a Flamel)«El deseo deseado (atribuido a Flamel) · p. 1»

Abre con Aristóteles (los Meteoros): los metales no se transmutan sin reducción a su primera materia.

El deseo deseado (atribuido a Flamel)«El deseo deseado (atribuido a Flamel) · p. 1»

El mercurio es semilla universal de los metales, cocido y congelado en la tierra por el calor del azufre.

El deseo deseado (atribuido a Flamel)«El deseo deseado (atribuido a Flamel) · p. 1»

«La primera palabra de los filósofos es lo que ellos han llamado solución y fundamento del arte»La serie: cocción (agua→tierra hasta la negrura), mundificación (putrefacción y blanqueamiento), sublimación (el agua espesada asciende como aire).

El deseo deseado (atribuido a Flamel)«El deseo deseado (atribuido a Flamel) · p. 2»

«Así, por la gracia de Dios, tienes ya un elemento, que es el agua, así como tienes la reducción del cuerpo en agua líquida»

El deseo deseado (atribuido a Flamel)«El deseo deseado (atribuido a Flamel) · p. 2»

«cuando el aire le tocará y le golpeará, le congelará, y será hecho un cuerpo; aquí reside el secreto.»

El deseo deseado (atribuido a Flamel)«El deseo deseado (atribuido a Flamel) · p. 4»

«el espíritu no se une al cuerpo hasta que el cuerpo está perfectamente purgado y limpio de su inmundicia»

El deseo deseado (atribuido a Flamel)«El deseo deseado (atribuido a Flamel) · p. 4»

«la piedra es una sola cosa, una sola sustancia, una raíz, una naturaleza»

El deseo deseado (atribuido a Flamel)«El deseo deseado (atribuido a Flamel) · p. 4»

«la vida de toda cosa es el agua»puesto en boca de Sócrates.

El deseo deseado (atribuido a Flamel)«El deseo deseado (atribuido a Flamel) · p. 6»

«nuestra piedra está compuesta por los cuatro elementos»con las correspondencias agua↔fijo, aire↔tranquilo, tierra↔firme, fuego↔envuelve todo, y el axioma «arriba ↔ abajo» por sublimación y constipación.

El deseo deseado (atribuido a Flamel)«El deseo deseado (atribuido a Flamel) · p. 6»

«el agua del aire vivifica la muerte»

El deseo deseado (atribuido a Flamel)«El deseo deseado (atribuido a Flamel) · p. 6»

«Esta piedra es pájaro, y no es piedra ni pájaro»

El deseo deseado (atribuido a Flamel)«El deseo deseado (atribuido a Flamel) · p. 8»

«la conjunción supone la mixtión, y las semillas se mezclan como la leche»en boca del rey Merlín; y la serie generativa: conjunción → corrupción → impregnación → alumbramiento → nutrición.

El deseo deseado (atribuido a Flamel)«El deseo deseado (atribuido a Flamel) · pp. 8, 9»

«El fuego supera al agua, y el Fénix administra y abrasa el alimento.»

El deseo deseado (atribuido a Flamel)«El deseo deseado (atribuido a Flamel) · p. 9»

La alegoría de la generación: Gabertín y Beya como macho y hembra alegóricos, y la piedra final como «El Hijo Nacido», hijo del Sol y la Luna.

El deseo deseado (atribuido a Flamel)«El deseo deseado (atribuido a Flamel) · p. 8»

La ceniza de Hermes: el residuo blanco de destilar fuego, «diadema del corazón» del alquimista.

El deseo deseado (atribuido a Flamel)«El deseo deseado (atribuido a Flamel) · p. 2»

El «pequeño mundo»: la piedra como microcosmos, ligada a Hermes, Platón y Pitágoras.

El deseo deseado (atribuido a Flamel)«El deseo deseado (atribuido a Flamel) · p. 4»

El azot es el mercurio empleado para blanquear el latón y expulsar la oscuridad; el «metal blanco» no vulgar, elixir del filósofo, consume todo pero perfecciona al asociarse con la piedra — dicho de Ismindrius y Eximius en la Turba.

El deseo deseado (atribuido a Flamel)«El deseo deseado (atribuido a Flamel) · pp. 6, 7»

Autoridades que el propio texto invoca: los Meteoros y el Régimen de los Príncipes de Aristóteles, Los Humores de Avicena, el Libro Perfecto del Arte y el Libro de las Raíces de Geber, el Lilium sin autor, y el Libro de los Minerales de Alberto el Grande.

El deseo deseado (atribuido a Flamel)«El deseo deseado (atribuido a Flamel) · pp. 1, 2, 3, 6»

«Sabed además que en todas las cosas que han sido creadas por debajo de los cielos, se encuentran cuatro elementos que no se muestran a la vista pero que en efecto existen.»asienta el axioma de partida: los cuatro elementos están en todo lo creado bajo los cielos aunque no se dejen ver. Todo el tratado se sostiene sobre esa invisibilidad postulada.

El deseo deseado (atribuido a Flamel)«El deseo deseado (atribuido a Flamel) · p. 1»

«He reconocido en ellos la verdadera materia, o esperma y semilla de todos los metales, y qué cosa significa que el mercurio es cocido y congelado en el vientre de la tierra por el calor del azufre, que lo ha cocido por su propia virtud, y a partir de la multiplicación del cual diferentes metales son procreados y producidos en el interior de la tierra, pues su semilla o materia es similar mientras que los diversos metales son diversos por una acción accidental, a saber, por la cocción o nutrimiento mayor o menor, más o menos temperado, más o menos ardiente, cosa que lo filósofos afirman de común acuerdo.»expone la teoría mineralógica que el texto da por consenso de los filósofos: el mercurio es la semilla única de todos los metales, cocido y congelado en el vientre de la tierra por el calor del azufre, y la diferencia entre metales es accidental —más o menos cocción—, no de sustancia.

El deseo deseado (atribuido a Flamel)«El deseo deseado (atribuido a Flamel) · p. 1»

«Pues es cierto que todas las cosas son de aquello en lo que se resuelven por su disolución, como puede verse por el hielo que, cuando se encuentra en forma de agua, se resuelve en agua por la acción del calor.»funda la transmutación en una regla general de la disolución: cada cosa es aquello en lo que se resuelve, y pone el hielo por caso a la vista de cualquiera.

El deseo deseado (atribuido a Flamel)«El deseo deseado (atribuido a Flamel) · p. 1»

«Si es manifiesto que el hielo, siendo agua, se convierte en agua, del mismo modo los metales, que en sus principios han sido mercurio, se convertirán en mercurio, cosa que demostraré en el presente discurso.»traslada el argumento del hielo a los metales y anuncia que lo va a mostrar en el discurso; es la voz autoral en primera persona, sin ningún rasgo del relato flameliano.

El deseo deseado (atribuido a Flamel)«El deseo deseado (atribuido a Flamel) · p. 1»

«Una vez supuesto esto, resolveremos fácilmente el argumento de Aristóteles, que en el libro de los Meteoros dice: Saben todos los artistas que las especies de los metales no se pueden transmutar si no son reducidos a su primera materia, reducción de la que hablaremos a continuación.»cita a Aristóteles por el libro de los Meteoros para el requisito que gobierna toda la obra: no hay transmutación de especies metálicas sin reducirlas antes a su primera materia.

El deseo deseado (atribuido a Flamel)«El deseo deseado (atribuido a Flamel) · p. 1»

«La multiplicación de los metales es fácil, pero no su transmutación, pues toda cosa que nace en la tierra y crece en ella, se multiplica; esto se ve en las plantas, los árboles y los animales, pues de un grano se engendran mil granos, de un árbol surgen miles de ramas o, mejor dicho, una infinidad de otros árboles, y de un solo hombre ha tenido lugar la procreación de todo el género humano.»distingue dos cosas que suelen confundirse: multiplicar es fácil y transmutar no lo es. Deriva la multiplicación de lo que ve en granos, árboles, animales y en la propia especie humana.

El deseo deseado (atribuido a Flamel)«El deseo deseado (atribuido a Flamel) · p. 1»

«Así pues, todas las cosas se aumentan y se multiplican en su especie, por lo que de la misma manera el metal puede aumentarse y multiplicarse, sin ninguna diferencia respecto el resto de cosas.»cierra la analogía con una equiparación fuerte: el metal se aumenta y multiplica en su especie igual que el resto de las cosas, sin diferencia.

El deseo deseado (atribuido a Flamel)«El deseo deseado (atribuido a Flamel) · p. 1»

«Aristóteles se pregunta si este aumento y multiplicación tiene lugar en las minas naturales o artificiales.»recoge de Aristóteles la pregunta abierta —si ese aumento ocurre en minas naturales o artificiales— y no la responde.

El deseo deseado (atribuido a Flamel)«El deseo deseado (atribuido a Flamel) · p. 1»

«Siendo constante que todos los metales nacen y crecen en la tierra, es posible que tenga lugar en ellos un aumento y una multiplicación hasta el infinito.»de que los metales nacen y crecen en la tierra saca la posibilidad de un aumento infinito, sin poner tope declarado.

El deseo deseado (atribuido a Flamel)«El deseo deseado (atribuido a Flamel) · p. 1»

«Pero esto no puede hacerse sino a partir de aquello que es perfecto en la luna u orden de los metales, en la generación y perfección de los cuales está la perfecta medicina, que es el elixir de los filósofos, y que no puede llegarse a hacer sino por un medio próximo o cosa interpuesta, puesto que no hay movimiento de una extremidad a otra extremidad sino por un medio que le es cercano.»acota lo anterior: la perfección solo se alcanza desde lo perfecto en el orden de los metales, y siempre por un medio próximo, porque no hay movimiento de un extremo a otro sin cosa interpuesta. Esa mediación es el elixir de los filósofos.

El deseo deseado (atribuido a Flamel)«El deseo deseado (atribuido a Flamel) · p. 1»

«Yo he conocido la naturaleza de este medio o cosa mediadora, la cual contiene las extremidades, que son el azufre y el mercurio.»el autor declara conocer esa cosa mediadora y la define por lo que contiene: los dos extremos, azufre y mercurio.

El deseo deseado (atribuido a Flamel)«El deseo deseado (atribuido a Flamel) · p. 1»

«Así pues, querido lector, guárdate de errar y faltar, pues el hombre sólo recogerá en función de lo que haya sembrado.»advierte al lector con un proverbio agrícola de fondo bíblico: se recoge según lo sembrado. La advertencia es moral, no operativa.

El deseo deseado (atribuido a Flamel)«El deseo deseado (atribuido a Flamel) · p. 1»

«si no convertís la cosa corporal en incorporal, trabajáis en vano.»pone en boca del profeta la regla que abre la primera palabra de los filósofos: sin convertir lo corporal en incorporal el trabajo es vano.

El deseo deseado (atribuido a Flamel)«El deseo deseado (atribuido a Flamel) · p. 2»

«no puede ser permanente sin ser disuelta, unida y hecha una sola cosa con su cuerpo;»recoge de Parménides, a quien también nombra Egadímene, la doctrina del agua permanente: no es agua de mar, y no permanece si no se disuelve, une y hace una sola cosa con su cuerpo.

El deseo deseado (atribuido a Flamel)«El deseo deseado (atribuido a Flamel) · p. 2»

«María la profetisa también dice: conserva bien el espíritu, y cuida que nada se vaya con el vapor»adjudica a María la profetisa la advertencia de gobierno del fuego: conservar el espíritu y no dejar que nada se vaya con el vapor.

El deseo deseado (atribuido a Flamel)«El deseo deseado (atribuido a Flamel) · p. 2»

«dice Avicena en el capítulo de los Humores, el calor, produciendo su acción en un cuerpo húmedo, engendra y hace aparecer el color negro»adjudica a Avicena, por el capítulo de los Humores, la explicación del color negro: el calor obrando sobre un cuerpo húmedo lo engendra, como se ve en la cal común.

El deseo deseado (atribuido a Flamel)«El deseo deseado (atribuido a Flamel) · p. 2»

«no despreciéis la ceniza, pues es la diadema de vuestro corazón y una ceniza permanente.»adjudica a Morien la defensa de la ceniza, que es el residuo que el operador tiende a tirar: la llama diadema del corazón y ceniza permanente.

El deseo deseado (atribuido a Flamel)«El deseo deseado (atribuido a Flamel) · p. 2»

«cuando habrás obtenido el agua del aire, el aire del fuego y el fuego de la tierra, entonces tendrás plenamente y perfectamente todo el arte»pone en boca de Aristóteles la condición de completud del arte: tener el agua del aire, el aire del fuego y el fuego de la tierra.

El deseo deseado (atribuido a Flamel)«El deseo deseado (atribuido a Flamel) · p. 2»

«Por ello dice Calib: nadie ha podido hasta el presente, ni podrá jamás, teñir la tierra foliada si no es a partir del oro.»adjudica a Calib la exclusión: nadie ha teñido ni teñirá la tierra foliada si no es a partir del oro. Es una negativa, y el texto la usa para cerrar la lista de materias admisibles.

El deseo deseado (atribuido a Flamel)«El deseo deseado (atribuido a Flamel) · p. 3»

«Por ello dice Morien: aunque nuestra piedra tenga ya en sí misma la tintura, sin embargo, el oro en cuerpo no tiene en sí mismo movimiento si antes no recibe una mayor perfección por el arte y por cierta operación.»adjudica a Morien el límite del oro común: aunque la piedra tenga ya la tintura, el oro en cuerpo no se mueve hasta recibir mayor perfección por el arte.

El deseo deseado (atribuido a Flamel)«El deseo deseado (atribuido a Flamel) · p. 3»

«Geber, en el libro de las Raíces dice también: la operación se hace para que la tintura del oro sea mejorada y perfeccionada más de lo que lo es por sí misma en su propia naturaleza; y para que sea hecho el elixir, según la alegoría o el lenguaje oscuro de los sabios; debe hacerse confitura compuesta de especie de piedra, y debe ser hecha una medicina para curar, purgar y transformar o transmutar todos los cuerpos en verdadera luna.»adjudica a Geber, por el libro de las Raíces, el fin de la operación: mejorar la tintura del oro más allá de lo que da su naturaleza, hasta hacer una medicina que cure, purgue y transmute los cuerpos en verdadera luna.

El deseo deseado (atribuido a Flamel)«El deseo deseado (atribuido a Flamel) · p. 3»

«Pero para saber si necesitamos sólo oro, y no ningún otro cuerpo, escuchemos a Hermes, que nos dice: en la primera composición, su padre es el sol y su madre es la luna: el padre es cálido y seco, engendrando tintura, y su madre es fría y húmeda, alimentando a quien ha sido engendrado.»adjudica a Hermes la pareja generadora de la primera composición: el sol por padre, cálido y seco, que engendra la tintura, y la luna por madre, fría y húmeda, que alimenta lo engendrado.

El deseo deseado (atribuido a Flamel)«El deseo deseado (atribuido a Flamel) · p. 3»

«Por esta razón, el sol y la luna son por sí mismos y por su propia naturaleza difíciles de fundir; y al ser conjuntados como si se soldara oro, se disuelven rápidamente.»observa que el sol y la luna son de suyo difíciles de fundir y que se disuelven aprisa al conjuntarse, con la soldadura del oro por comparación.

El deseo deseado (atribuido a Flamel)«El deseo deseado (atribuido a Flamel) · p. 3»

«Por ello María dice: toma el cuerpo, lanza sobre él mercurio claro, que no se obtiene ni se retiene sino por putrefacción; toma también la tintura del espíritu y aproxímala al fuego hasta que todo se funda, y vierte también sobre él a su hembra, que es la luna.»adjudica a María la receta del mercurio claro, que dice no obtenerse ni retenerse sino por putrefacción, con la luna añadida después como hembra.

El deseo deseado (atribuido a Flamel)«El deseo deseado (atribuido a Flamel) · p. 3»

«Pues si uno de ellos es teñido en nuestra piedra, la medicina jamás fundirá fácilmente, no se volverá líquida y no dará ninguna tintura; y el mercurio huirá y se irá en forma de humo porque no tendrá en él el cuerpo apropiado para recibir la tintura.»advierte del fallo simétrico: si uno de los dos queda teñido en la piedra, la medicina no funde ni tiñe y el mercurio se va en humo por falta de cuerpo que reciba la tintura.

El deseo deseado (atribuido a Flamel)«El deseo deseado (atribuido a Flamel) · p. 3»

«Es cierto que la conjunción de estos dos cuerpos es necesaria en nuestra obra, pues como dice Geber en el Libro Perfecto del Arte: es el más precioso de los metales, porque es la tintura del rojo, que transmuta todos los cuerpos.»adjudica a Geber, por el Libro Perfecto del Arte, la primacía del oro entre los metales, por ser la tintura del rojo que transmuta todos los cuerpos.

El deseo deseado (atribuido a Flamel)«El deseo deseado (atribuido a Flamel) · p. 3»

«pues sin este fermento, las gomas no pueden medrar ni corregirse, como escribe Meridius diciendo: esto no puede medrar ni corregirse si antes no es sutilizado por arte y por operación.»adjudica a Meridius la necesidad de sutilizar el fermento por arte antes de usarlo: sin eso las gomas ni medran ni se corrigen.

El deseo deseado (atribuido a Flamel)«El deseo deseado (atribuido a Flamel) · p. 3»

«Así la preparación o sutilización del fermento o levadura nos es necesaria, como podemos comprender por el símil de un niño, el cual, en cuanto a su creación, nace perfecto, pero no puede alcanzar la perfección de operación o de vida si primeramente no es alimentado con un poco de leche, y si después no se le continúa dando leche aumentando poco a poco y de forma prudente su nutrición.»explica la sutilización del fermento con el símil del niño, que nace perfecto en cuanto criatura y aun así no alcanza perfección de vida sin leche dosificada poco a poco.

El deseo deseado (atribuido a Flamel)«El deseo deseado (atribuido a Flamel) · p. 3»

«por reiteración, hasta que estos dos cuerpos den lugar a uno solo sin ninguna diferencia de color.»fija el criterio de fin de la reiteración: que los dos cuerpos den uno solo sin ninguna diferencia de color.

El deseo deseado (atribuido a Flamel)«El deseo deseado (atribuido a Flamel) · p. 4»

«A este sujeto Morien dice: cuando el cuerpo blanco será calcinado, pon en su interior la cuarta parte del fermento del oro;»adjudica a Morien la proporción de la sexta palabra: una cuarta parte de fermento de oro sobre el cuerpo blanco ya calcinado.

El deseo deseado (atribuido a Flamel)«El deseo deseado (atribuido a Flamel) · p. 4»

«el fermento, a saber, el oro, es como la levadura del pan, que convierte a su propia naturaleza toda la masa de la pasta.»explica qué hace el fermento con el símil de la levadura del pan, que convierte a su naturaleza toda la masa.

El deseo deseado (atribuido a Flamel)«El deseo deseado (atribuido a Flamel) · p. 4»

«Cuécela pues en su propia agua hasta que sea hecho una cosa y un cuerpo seco.»prescribe cocer el fermento en su propia agua hasta que quede una sola cosa y un cuerpo seco.

El deseo deseado (atribuido a Flamel)«El deseo deseado (atribuido a Flamel) · p. 4»

«Esto es también lo que dice Morien: si tu no pones e introduces el cuerpo lavado hasta el fondo, si no lo vuelves blanco y no pones en él el alma, entonces no has aprendido nada en este secreto.»adjudica a Morien la condición sin la cual todo lo anterior no cuenta: lavar el cuerpo hasta el fondo, blanquearlo y ponerle el alma.

El deseo deseado (atribuido a Flamel)«El deseo deseado (atribuido a Flamel) · p. 4»

«Es necesario pues hacer comixtión del fermento con el cuerpo puro y limpio, y no con un cuerpo sucio e impuro.»insiste en que la comixtión del fermento pide cuerpo puro y limpio, nunca sucio.

El deseo deseado (atribuido a Flamel)«El deseo deseado (atribuido a Flamel) · p. 4»

«Pues, como dice Bafius, estos cuerpos no pueden recibirse ni mezclarse si antes no han sido limpiados y bien purgados;»adjudica a Bafius la misma exigencia de limpieza previa a la recepción y la mezcla de los cuerpos.

El deseo deseado (atribuido a Flamel)«El deseo deseado (atribuido a Flamel) · p. 4»

«porque el cuerpo no recibe el espíritu, ni el espíritu recibe el cuerpo, de suerte que lo espiritual no se vuelve corporal ni lo corporal espiritual si antes de su comixtión no han sido bien limpiados y perfectamente purificados de toda mácula y de toda impureza;»formula la simetría entera: ni el cuerpo recibe al espíritu ni el espíritu al cuerpo mientras no estén limpios y purgados de toda mácula.

El deseo deseado (atribuido a Flamel)«El deseo deseado (atribuido a Flamel) · p. 4»

«pero cuando han sido bien limpiados y bien purgados, el espíritu abraza instantáneamente al cuerpo, y el cuerpo abraza parecidamente al espíritu, y por su abrazo mutuo tiene lugar una perfecta operación de la obra.»y da el reverso: purgados, el espíritu abraza al cuerpo y el cuerpo al espíritu al instante, y de ese abrazo mutuo sale la operación perfecta.

El deseo deseado (atribuido a Flamel)«El deseo deseado (atribuido a Flamel) · p. 4»

«La alteración se hace también por naturaleza, y lo que es espeso y grosero se vuelve sutil y tenue.»consigna que la alteración también la hace la naturaleza, y que lo espeso y grosero se vuelve sutil y tenue.

El deseo deseado (atribuido a Flamel)«El deseo deseado (atribuido a Flamel) · p. 4»

«Es lo que también dice Ascanius en la Turba: el espíritu no se une al cuerpo hasta que el cuerpo está perfectamente purgado y limpio de su inmundicia»adjudica a Ascanius, y lo sitúa en la Turba, la regla de que el espíritu no se une al cuerpo hasta que el cuerpo está purgado. Ascanius es orador de la propia Turba: el texto atribuye la obra a uno de sus personajes, y se consigna como dicho suyo, no como historia.

El deseo deseado (atribuido a Flamel)«El deseo deseado (atribuido a Flamel) · p. 4»

«En el momento de la conjunción, se ven aparecer muchas cosas milagrosas.»anota que en la conjunción se ven aparecer muchas cosas milagrosas, sin enumerarlas.

El deseo deseado (atribuido a Flamel)«El deseo deseado (atribuido a Flamel) · p. 4»

«Entonces el cuerpo imperfecto, mediando el fermento, toma un color firme y permanente, y este fermento es el alma del cuerpo imperfecto:»define el fermento como alma del cuerpo imperfecto, y el color firme y permanente por señal de que ya obra como tal.

El deseo deseado (atribuido a Flamel)«El deseo deseado (atribuido a Flamel) · p. 4»

«Este dulce elixir, como dice Avicena, se tiñe con su propia tintura, se hunde y se sumerge en su aceite, y se fija con su cal, de la cual nosotros hemos encontrado el agua, que es la plata viva entre los minerales, y su aceite es el azufre o arsénico;»adjudica a Avicena la composición del elixir dulce, con el agua identificada como la plata viva entre los minerales y el aceite como azufre o arsénico.

El deseo deseado (atribuido a Flamel)«El deseo deseado (atribuido a Flamel) · p. 4»

«Pues, en fin, aunque los filósofos hayan multiplicado los nombres y sus sentencias, sin embargo no entienden sino una sola cosa, una sola vía, un medio de operar y una demostración de colores, y notad que esta diversidad de colores sólo aparece y se muestra en el momento de la conjunción del alma con el cuerpo.»declara que la multiplicación de nombres y sentencias de los filósofos encubre una sola cosa, una sola vía y un solo modo de operar, y acota que la diversidad de colores solo se muestra en la conjunción del alma con el cuerpo.

El deseo deseado (atribuido a Flamel)«El deseo deseado (atribuido a Flamel) · p. 5»

«Por ello dice Morien: no puede haber mercurio si no es de los cuerpos disueltos por licuefacción, pero no por una licuefacción vulgar y común, sino por aquella que se mantiene permanente hasta que el marido y la esposa se unen, cosa que dura hasta el blanco o blanqueamiento»adjudica a Morien la distinción entre licuefacción vulgar y la que se mantiene hasta que marido y esposa se unen, que dura hasta el blanqueamiento.

El deseo deseado (atribuido a Flamel)«El deseo deseado (atribuido a Flamel) · p. 5»

«Por ello dice Bonelus: cuando veáis que la negrura es eminente y que empieza a aparecer sobre el agua, sabed que entonces el cuerpo ya está liquificado y disuelto.»adjudica a Bonelus la lectura de la negrura sobre el agua como señal de que el cuerpo ya está licuado y disuelto.

El deseo deseado (atribuido a Flamel)«El deseo deseado (atribuido a Flamel) · p. 5»

«Es por lo que, según dice Dardarius en la Turba, Mercurio es el agua permanente, sin la cual nada se hace;»adjudica a Dardarius, y lo sitúa en la Turba, la sentencia de que el Mercurio es el agua permanente sin la cual nada se hace. Dardarius es también nombre de orador de la Turba: segundo caso del mismo patrón.

El deseo deseado (atribuido a Flamel)«El deseo deseado (atribuido a Flamel) · p. 5»

«Pues, como dice Morien, no hay nada que pueda desprender al latón de su sombra a no ser el azot al ser cocido con él, hasta volverlo coloreado y blanco como los ojos de pescado;»adjudica a Morien el papel del azot: es lo único que desprende al latón de su sombra al cocerse con él, hasta dejarlo blanco como ojos de pescado.

El deseo deseado (atribuido a Flamel)«El deseo deseado (atribuido a Flamel) · p. 5»

«Por ello dice María: el cuerpo fijo es de la materia de Saturno, comprendiendo digestión y separación de tinturas y de colores, y sin este cuerpo fijo nuestro secreto no muestra ningún efecto, hasta que el sol y la luna se conjuntan en un sólo cuerpo;»adjudica a María el cuerpo fijo de materia de Saturno, y con él la condición de que el secreto no obra hasta que el sol y la luna se conjuntan en un cuerpo.

El deseo deseado (atribuido a Flamel)«El deseo deseado (atribuido a Flamel) · p. 5»

«Lo cual es cierto, pues en nuestro arte hacemos, en primer lugar, de una cosa espesa una cosa sutil, es decir, del cuerpo hacemos agua, después de lo cual, de una cosa húmeda hacemos una cosa seca, a saber, del agua hacemos tierra, y de este modo cambiamos y convertimos las naturalezas, pues de una cosa corporal hacemos una cosa espiritual, y de una cosa espiritual hacemos una cosa corporal.»describe el ciclo entero del arte como una doble conversión: de espeso a sutil —del cuerpo, agua— y de húmedo a seco —del agua, tierra—, y con ello de lo corporal a lo espiritual y de vuelta.

El deseo deseado (atribuido a Flamel)«El deseo deseado (atribuido a Flamel) · p. 5»

«Y a este sujeto Hermes dice: convierte y cambia las naturalezas y encontrarás aquello que buscas.»adjudica a Hermes la fórmula que resume ese ciclo: convertir y cambiar las naturalezas para hallar lo que se busca.

El deseo deseado (atribuido a Flamel)«El deseo deseado (atribuido a Flamel) · p. 5»

«Por ello dicen los filósofos: no hagas entrar en él ninguna cosa extraña, ni polvo, ni agua ni ninguna otra cosa, pues si entra alguna cosa heterogénea y de naturaleza distinta, lo corromperá y lo destruirá por completo.»recoge de los filósofos la prohibición de materia extraña: cualquier cosa heterogénea corrompe y destruye por completo el compuesto.

El deseo deseado (atribuido a Flamel)«El deseo deseado (atribuido a Flamel) · p. 6»

«Cosa que confirma el rey Aros diciendo: que no sea aglutinado sino con su noble azufre, el cual le es semejante al ser de él.»adjudica al rey Aros el corolario: que no se aglutine sino con su noble azufre, el que le es semejante en el ser.

El deseo deseado (atribuido a Flamel)«El deseo deseado (atribuido a Flamel) · p. 6»

«Y por esta razón Hermes dice: lo que está encima por sublimación es como lo que está abajo por descensión; y lo que está abajo por constipación es como lo que está arriba por ascensión, para preparar cosas milagrosas de una cosa.»adjudica a Hermes el axioma de correspondencia, y lo enuncia con los dos movimientos que lo operan: sublimación o ascensión hacia arriba y constipación o descensión hacia abajo.

El deseo deseado (atribuido a Flamel)«El deseo deseado (atribuido a Flamel) · p. 6»

«Ciertamente nos dicen la verdad, porque toda nuestra obra se hace con nuestra agua, y de ella, en ella y por ella son todas las cosas necesarias; pues esta agua disuelve los cuerpos, mas no por solución vulgar y común, como piensan los ignorantes al creer que las nubes fundentes se convierten en agua, sino a partir de una solución verdaderamente filosófica, convirtiéndose en una agua untuosa y aglutinada, a partir de la cual son procreados los cuerpos.»separa la solución filosófica de la vulgar, y objeta a los ignorantes que creen ver la operación en las nubes fundiéndose en agua; la verdadera da un agua untuosa y aglutinada de la que se procrean los cuerpos.

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«Por ello dice Sócrates: la vida de toda cosa es el agua, pues este agua da lugar a la disolución del cuerpo y del espíritu, y de una cosa muerta hace una cosa viva.»adjudica a Sócrates la sentencia de que la vida de toda cosa es el agua, y la aplica a la obra: esa agua disuelve cuerpo y espíritu y de lo muerto hace lo vivo.

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«Escuchad lo que dice sobre esto el rey Martas: nuestra agua congela los cuerpos y los vuelve negros, y esta agua limpia todos los cuerpos expulsando toda negrura, tiñe toda materia blanca y la hace roja.»adjudica al rey Martas los cuatro efectos del agua en serie: congela los cuerpos, los ennegrece, expulsa la negrura y tiñe de blanco y de rojo.

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«Morien dice: el azot y el fuego blanquean el latón y expulsan toda oscuridad.»adjudica a Morien el par azot y fuego como lo que blanquea el latón y expulsa la oscuridad.

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«Así pues, nuestra agua sublima los cuerpos, pero no por sublimación vulgar, como creen los ignorantes al pensar que nuestra sublimación asciende hacia lo alto, por lo que toman los cuerpos calcinados y los mezclan con espíritus sublimados como el azufre, el mercurio, el agua, la sal amoniacal y el arsénico y los unen, de manera que a fuerza de fuego producen una sublimación tal que los cuerpos ascienden junto con los espíritus, y entonces dicen que los espíritus y los cuerpos son sublimados, purgados y purificados de todas sus superfluidades; pero están equivocados, pues después de su sublimación, lo encuentran todo más impuro que antes, porque el arte es más débil que la naturaleza.»objeta la sublimación vulgar con detalle de laboratorio —cuerpos calcinados mezclados con azufre, mercurio, sal amoniacal y arsénico— y concluye que el resultado sale más impuro que antes porque el arte es más débil que la naturaleza.

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«Alberto el Grande, en su libro de los Minerales, dice a este respecto: cuando los humores extraños son purgados de la sustancia del azufre por el artificio de la naturaleza, el arte no los puede volver a purgar más, porque el artificio de la naturaleza es más sutil que el del arte.»adjudica a Alberto el Grande, por el libro de los Minerales, el límite del arte: purgados por la naturaleza los humores extraños del azufre, el arte ya no puede purgarlos más, porque el artificio natural es más sutil.

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«Tomad, dice Alquímedes, la materia de sus propias minas, y sublimadla en sus lugares altos, enviadla hasta lo más alto de sus montañas y reducidla a sus raíces.»adjudica a Alquímedes la instrucción de sublimar la materia hasta lo más alto de sus montañas y reducirla a sus raíces; el nombre es de los inestables del digest y va como lo imprime la edición.

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«Sobre esto dice Hermes: sublima sutilmente e ingeniosamente, y separa lo sutil de lo espeso; pues desde la tierra asciende hasta el cielo y a continuación vuelve a descender hasta la tierra, a fin de penetrar en los inferiores de gravedad y de pesadez, para permanecer y detenerse en ellos.»adjudica a Hermes la sublimación sutil que separa lo sutil de lo espeso, con el ascenso al cielo y el descenso a la tierra para penetrar en lo pesado y quedarse ahí.

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«Calib dice a este respecto: al ver que el agua se congelaba por sí misma, comprendí que la ciencia era cierta, y creí por este signo que el secreto era verdadero.»adjudica a Calib un criterio de certeza por signo: ver el agua congelarse por sí misma le bastó para tener por cierta la ciencia y por verdadero el secreto.

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«Sobre esto dice Senior: en el agua se encuentra la tintura de las tinturas, cuya agua huye del paño por desecación, y la tintura propia permanece en él por impresión.»adjudica a Senior la tintura de las tinturas que reside en el agua, con el símil del paño del que el agua huye por desecación y en el que la tintura queda por impresión.

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«Hermes llama a este agua El agua de la espuma de oro o flor de azafrán, porque tiñe la tierra calcinada.»adjudica a Hermes dos nombres de esa agua —espuma de oro y flor de azafrán— y los justifica por lo que hace: teñir la tierra calcinada.

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«Por ello dice Platón: todo oro es metal, pero todo metal no es oro; pues en naturaleza de oro, es más parecido al metal por la pesadez y por la dureza,»adjudica a Platón la asimetría entre oro y metal: todo oro es metal y no todo metal es oro.

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«Morien dice a este respecto: hay una piedra oculta, escondida y sepultada en lo más profundo de una fuente vil, abyecta y poco estimada, y está cubierta de heces y excrementos, y aunque no es más que una, se le dan una gran cantidad de nombres.»adjudica a Morien la piedra oculta en lo profundo de una fuente vil y cubierta de heces, y con ella el motivo de la materia despreciada: siendo una sola, recibe muchísimos nombres.

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«Además, nuestra agua mortifica los cuerpos, los vivifica, los dirige hacia occidente y después los hace regresar a oriente.»añade al agua un movimiento direccional: mortifica y vivifica los cuerpos, los lleva a occidente y los hace volver a oriente.

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«Esta piedra es más resplandeciente y reluciente que todas las demás, incluso que la luna, pues siendo plata, llegará a ser oro,»afirma que la piedra supera en brillo a todas y aun a la luna, y que siendo plata llegará a ser oro.

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«De manera que los filósofos cambian y varían los nombres, porque no quieren manifestar un secreto tal a los locos y a los ignorantes,»explica por qué la nomenclatura es inestable: los filósofos cambian y varían los nombres para no manifestar el secreto a locos e ignorantes. El texto declara así su propio método de ocultación.

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«El mismos Morien añade: nuestra piedra es la confección o composición de nuestro secreto,»adjudica a Morien la definición de la piedra como composición del secreto, en un orden parecido al de la creación del hombre.

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«Entiende y sopesa bien las palabras de este filósofo y no volverás a extraviarte del camino de la verdad.»cierra la sección pidiendo al lector que sopese las palabras de ese filósofo para no volver a extraviarse del camino.

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«Abre tus ojos, querido lector, observa y comprende que el esperma de los filósofos es un agua viva,»identifica el esperma de los filósofos con un agua viva y la tierra con el cuerpo imperfecto, y a esa tierra la llama madre porque contiene todos los elementos.

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«Y cuando el cuerpo y el alma se ajustan y se conjuntan, cada uno de ellos obra en contra de su compañero para hacerlo su semejante.»describe la conjunción como pugna: unidos cuerpo y alma, cada uno obra contra su compañero para hacerlo semejante a sí.

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«La tierra y el agua nos proporcionan un ejemplo de esto, pues cuando el agua se junta con la tierra, este agua, por su humedad, se esfuerza en disolver la tierra,»ilustra esa pugna con tierra y agua, donde el agua por su humedad se esfuerza en disolver la tierra.

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«El alma hace lo mismo en el cuerpo, y por eso el agua se vuelve espesa con la tierra y se vuelve semejante a ella en cuanto a espesura,»y da el otro lado del mismo forcejeo: el agua se espesa con la tierra y se le vuelve semejante en espesura, como hace el alma en el cuerpo.

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«Y no se conoce ninguna diferencia de tiempo ni de forma de operar en la conjunción del agua con la tierra, por la misma razón que no se conoce ninguna diferencia de tiempo ni de modo de operar cuando la semilla del hombre se mezcla con el esperma de la hembra en el momento de su conjunción;»declara que no se conoce diferencia de tiempo ni de modo en la conjunción del agua con la tierra, y lo equipara a lo que ocurre con la semilla del hombre y el esperma de la hembra.

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«El rey Merlín dijo a este respecto: la conjunción supone la mixtión, y las semillas se mezclan como la leche, lo cual se observa cuando la mixtión es perfecta, y de esta mixtión perfecta se sigue la generación.»adjudica al rey Merlín la cadena de la generación: la conjunción supone mixtión, las semillas se mezclan como la leche y de la mixtión perfecta se sigue la generación.

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«Sobre esto, dice Arisleus en la Turba: los hombres no engendran entre ellos, ni las hembras conciben solas, pues la generación sólo tiene lugar por macho y hembra;»adjudica a Arisleus, y lo sitúa en la Turba, el requisito de macho y hembra para toda generación. Arisleus es el atribuido canónico de la epístola que prefija la Turba: tercer caso del patrón, y el más llamativo de los tres.

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«Y aunque Gabertín es más cálido que Beya, sin embargo no da lugar a ninguna generación»presenta a Gabertín y Beya como el par alegórico, y hace notar que el calor mayor del macho no engendra nada por sí solo.

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«He aquí lo que añade además el rey Merlín: lo que en la concepción es como la leche, se transmuta en sangre; lo que es blanco se vuelve negro, y después aparece el rojo resplandeciente.»adjudica al rey Merlín la secuencia cromática de la concepción: lo que era leche se transmuta en sangre, lo blanco se vuelve negro y después aparece el rojo resplandeciente.

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«Sobre esto dice Haly: toma lo que ha descendido al fondo del vaso, y límpialo y lávalo bien con el calor del fuego hasta que la negrura sea expulsada,»adjudica a Haly la limpieza del fondo del vaso con el calor del fuego hasta expulsar la negrura.

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«Entonces la tierra es pura y está preparada para recibir el alma.»marca el punto de llegada de la mundificación: la tierra queda pura y dispuesta para recibir el alma.

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«La impregnación, corroborando y confrontando lo que ha sido mudado y cambiado, nos promete, después de la concepción, alguna cosa de una perfección mayor; y aquello que ha sido bien purgado y lavado se liga y conjunta rápidamente en una gran paz.»define la impregnación como lo que promete, después de la concepción, una perfección mayor, y ata esa promesa a que lo purgado se ligue en gran paz.

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«El alumbramiento tiene lugar cuando el fermento del alma se ajusta con el cuerpo, es decir, el cuerpo o tierra blanqueada, de manera que de todo ello se hace uno solo, tanto en sustancia como en color.»define el alumbramiento como el ajuste del fermento del alma con la tierra blanqueada, hasta hacerse uno solo en sustancia y en color.

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«Entonces nuestra piedra nace y es hecha, y tiene una vida perpetua.»sitúa ahí el nacimiento de la piedra y le atribuye vida perpetua.

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«Escuchad lo que dice Haly sobre este punto: esto, dice, se hace por putrefacción y matrimonio, y este matrimonio no es otra cosa que mezclar lo sutil con lo espeso, y ajustar e inserir el alma con el cuerpo;»adjudica a Haly la equiparación de putrefacción y matrimonio: mezclar lo sutil con lo espeso e injertar el alma en el cuerpo.

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«y la putrefacción consiste en cocer y asar la tierra, y rociarla hasta que se mezclen y que todo esto sea hecho uno solo.»y desglosa la putrefacción en operaciones de cocina: cocer, asar la tierra y rociarla hasta que todo sea uno solo.

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«Entonces la tierra, al ser mezclada con el agua, se esforzará en retener lo espeso, y lo sutil tendrá el deber de purgar el alma con el fuego, a fin de poderlo endurecer y soportar.»reparte los papeles en el régimen del fuego: la tierra retiene lo espeso y lo sutil purga el alma con fuego para poder endurecerla.

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«Sabed pues que nada puede engendrarse o procrear sin calor; que un exceso de calor consume o hace perecer el compuesto; que el baño demasiado frío expulsa y hace huir lo que le había sido conjuntado, mientras que el calor templado expulsa, por su dulzura, los humores corruptores del cuerpo.»expone el régimen térmico por sus tres fallos posibles: sin calor no se engendra, el exceso consume el compuesto, el baño demasiado frío expulsa lo conjuntado, y solo el calor templado saca los humores corruptores.

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«Por ello dice Morien: lo que primero ha nacido, es alumbrado y, a continuación, alimentado y mantenido.»adjudica a Morien el orden de crianza de lo nacido: primero alumbrado, después alimentado y mantenido.

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«Por ello nuestra piedra es llamada El Hijo Nacido, al respecto del cual se dice en la Turba: honrad a vuestro rey, que procede del fuego; coronadle con una diadema e iluminadlo hasta que alcance una edad perfecta.»llama a la piedra El Hijo Nacido y remite otra vez a la Turba, ahora sin nombre de orador, para la coronación del rey que procede del fuego y su crianza hasta edad perfecta.

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«No hagáis que por un excesivo calor arda o huya, pues si lo provocáis con un calor mayor que el necesario, os quitará su régimen y su gobierno.»advierte contra el exceso de calor con una imagen de gobierno: la piedra le quitaría al operador su régimen y su gobierno.

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«Entonces, como dice Haly, el cuerpo hace retener la tintura, y la tintura hace aparecer el color, y el color muestra la tintura, en la que se encuentra la luz, la vida y la naturaleza.»adjudica a Haly la cadena tintura–color–luz: el cuerpo retiene la tintura, la tintura hace aparecer el color y el color muestra la tintura, donde están la luz, la vida y la naturaleza.

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«Por todo lo que acabo de decir, tú puedes, mi querido lector, entender fácilmente las oscuras palabras de los filósofos, y podrás así ver que todos ellos están de acuerdo en este punto, que no hay más medio para operar sabiamente en nuestro arte que el que yo te he declarado.»cierra el tratado con una pretensión de exclusividad: no hay más medio de operar en el arte que el declarado, y todos los filósofos estarían de acuerdo en eso.

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«Pues entonces tiene lugar la destilación de la humedad que está en él; y lo que se eleva y asciende de la tierra se vuelve en naturaleza de aire y la tierra permanece calcinada; y entonces es el fuego de naturaleza.»describe la destilación final: lo que asciende de la tierra se vuelve naturaleza de aire, la tierra queda calcinada y entonces se tiene el fuego de naturaleza.

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«Es por ello, dice Monalibus, que recomienda a los que vendrán después de él, que vuelvan las cosas corporales en incorporales por disolución, en la que es necesario tomar mucho cuidado de que el espíritu no se convierta en humo y no se evapore por un calor excesivo.»adjudica a Monalibus la conversión de lo corporal en incorporal por disolución, con la cautela de que el espíritu no se vaya en humo por calor excesivo. El nombre está entre los inestables del digest y va como lo imprime la edición.

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«esto es lo que Philipus dice en La Turba: blanqueadla y destiladla rápidamente por el fuego hasta que salga un espíritu que encontraréis en él y que es llamado La ceniza de Hermes.»adjudica a Philipus, y lo sitúa en la Turba, el blanqueo y la destilación rápida de la que sale el espíritu llamado ceniza de Hermes. Philipus es nombre de orador de la propia Turba: cuarto caso del mismo patrón de atribución.

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«Es por ello que Ismindrius y Lucas dicen en la Turba: sabed, todos vosotros, los que buscáis nuestra ciencia, que no se hace verdadera tintura sino por nuestro metal blanco, que no es un metal vulgar, pues éste lo consume y lo corrompe todo.»adjudica a Ismindrius y a Lucas, en la Turba, la doctrina del metal blanco que no es metal vulgar, único capaz de dar verdadera tintura. Los dos son también nombres de oradores de la Turba, y esta ficha traía a Ismindrius emparejado con Eximius: la fuente dice Lucas.

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«Parménides o Egadímene, hablando de esta solución o conversión, dice en la Turba que algunos, al oír hablar de esta solución, piensan que se trata de agua de mar»adjudica a Parménides, a quien da por segundo nombre Egadímene, la advertencia contra tomar la solución por agua de mar, y también lo sitúa en la Turba.

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«Añadid pues, como se dice en La Turba, la sequedad de la tierra negra con la humedad de su propia agua, y hacedla cocer hasta que se vuelva blanca.»remite a la Turba sin nombre de orador para la tercera palabra de los filósofos: sumar a la sequedad de la tierra negra la humedad de su propia agua y cocer hasta el blanco.

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Works cited

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