Testamento
Le Testament de Nicolas Flamel
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Abre con el mismo incipit del Breviario — «El primer paso en la sabiduría es el temor de Dios.» «Testamento (atribuido a Flamel) · p. 3» — y opera con la tríada Mercurio–Sol–Luna: «La razón de la naturaleza es el Mercurio, el Sol y la Luna.» «Testamento (atribuido a Flamel) · p. 3». La voz se dirige al sobrino por vía del parentesco: Perrenelle figura como «tía fallecida» y colaboradora «Testamento (atribuido a Flamel) · p. 3», y el escritor se autonombra «el pobre de la campiña de Pontoise» «Testamento (atribuido a Flamel) · p. 8».
Su leyenda está adjudicada: el aparato consigna el «Libro de Abraham el Judío» como invención probable del pseudo Flamel «Testamento (atribuido a Flamel) · p. 3», y el Dictionary recoge la posición de Kahn — el mito de Flamel alquimista se origina en los siglos XV–XVI «Hanegraaff (ed.) — Dictionary of Gnosis & Western Esotericism · vol. I p. 403».
58 claims · 1 source · 4 attributions
Attribution
recorded, never asserted«Testamento (atribuido a Flamel) · p. 3»
«Testamento (atribuido a Flamel) · p. 3»
«Principe — The Secrets of Alchemy (2013) · p. 11»
«Newman — Newton the Alchemist (2019) · p. 118»
The chain of the work
the processed witness, in emeraldClaims
58 entries — the work's own voice, with its passage«El primer paso en la sabiduría es el temor de Dios.» — idéntico al incipit francés del Breviario.
«La razón de la naturaleza es el Mercurio, el Sol y la Luna.» — y «No buscar otro cosa que el Sol, la Luna y el Mercurio preparado por la industria filosófica».
«Debe dar el oro a comer a nuestro viejo dragón.»
«Esto es entonces el magisterio entero hecho con solo el mercurio, que algunos no lo tienen por verdadero»
«haced una pasta con siete partes de Mercurio filosófico, que son nuestra Luna» — y «la señal de la muerte y la putrefacción del Oro».
El destinatario es el sobrino, por parentesco declarado: el Testamento se escribe «después de la muerte de mi fiel compañera Perrenelle, recordando que me tomé la fantasía y la satisfacción de escribir en su nombre, querido sobrino».
«El Artista» — declara haber preparado su agua permanente y el Mercurio caduceo — segunda persona autoral dentro del texto; y en la dedicatoria final «Flamel» entrega el tesoro al lector.
«un pobre de la campiña de Pontoise realizé tres veces en París» — la autorreferencia del escritor.
El Saturno real es el agente mineralizador que enriquece el Mercurio, «que no debe confundirse, por supuesto, con el agua regia».
de Llave y Cuchilla dice el texto que «es difícil dar una correspondencia bien definida a la llave o a la cuchilla que representa una sola y misma sustancia»; el Plomo de los Sabios representa la unión del Sol y la Luna, descrita como esponjosa.
El rocío de mayo o «tierra de las hojas», llamado aceite de mercurio y comparado con nitro filosófico, se nombra «de Hermes»; su denominación alternativa es «Kibrich o Zubteh», también «espada de miel».
Solve y Coagula aplicados a los dos dragones: Dragón de fuego ↔ Dragón de agua.
La secuencia cromática completa: «la materia pasará por todos los colores, negro, color de ceniza, azul, verde, blanco, anaranjado, y finalmente rojo tan rojo como la sang» —«sangre»—.
El arcángel Gabriel señala que aplica el primer agente sobre la tierra de las hojas; Salomón aporta el «digamma de Salomón» [grafía dudosa] usado como lodo de sabiduría.
La figura del libro de Abraham: dos serpientes entrelazando un árbol de oro en las siete primeras páginas — variante del Breviario, que dice «vara de oro» y «séptima hoja».
El aparato de la edición consigna el «Libro de Abraham el Judío» como invención probable del pseudo Flamel.
Opera con la tríada Mercurio–Sol–Luna guiada por el «agente metálico» para la tintura.
«Pero yo he errado considerablemente durante 23 años y medio, trabajando sin poder casar la Luna, que es la Plata Viva,» — la voz que firma como Flamel abre el tratado confesando veintitrés años y medio de fracaso: sin el agente mediador no pudo casar la Luna con el Sol, y de esa carencia hace el hilo didáctico de todo lo que sigue.
«pero esto debe ser hecho por un intermediario espiritual, a saber la clave que abre todos los metales, que voy a hacerle conocer.» — nombra intermediario espiritual y clave a una misma cosa, y promete decir cuál es; esa promesa diferida es el motor retórico del texto entero.
«Pues sin esos tres, no hay nada en todo el mundo capaz de realizar dicho tinte filosófico y medicinal.» — pone la tríada Sol, Luna y Mercurio como condición sin la cual no hay tintura filosófica ni medicinal, y no admite sustituto para ninguno de los tres.
«[este volátilla quien Filaleteo llama ladrón, no es otro que el primer Mercurio que el pseudo Flamel llamó supra.» — el aparato de la propia edición, en corchete, llama pseudo Flamel al autor del texto que está comentando, y de paso adjudica a Filaleteo el mote de ladrón para ese volátil. La atribución descartada la trae la edición misma, no un tercero.
«Sabe, por lo tanto, de qué manera el Mercurio debe ser enriquecido por un agente metálico, sin quien nunca puede penetrar en el vientre del Sol y la Luna; después qué debe endurecerse, lo que no puede efectuarse sin el espíritu sulfuroso del Oro o de la Plata.» — encadena dos requisitos que otros textos dan por uno: primero el Mercurio ha de enriquecerse con un agente metálico para poder penetrar el Sol y la Luna, y solo después endurecerse con el espíritu sulfuroso del oro o de la plata.
«que abre y corta a través de todos los metales, pero principalmente al Sol, la Luna y Venus, que come, devora y guarda en su vientre, y por este medio su arte estará en el camino recto si operó correctamente.» — describe la llave por lo que hace a los metales —abrirlos y cortarlos—, con el Sol, la Luna y Venus por objeto principal, y con verbos de ingestión: comer, devorar, guardar en el vientre.
«Pues este Saturno es la hierba real triunfante, porque es el pequeño rey imperfecto, que elevamos por un artificio filosófico al mayor grado de gloria y honor.» — presenta a Saturno como rey imperfecto y punto de partida, no como meta: el artificio filosófico lo eleva desde la imperfección, que es parte de la doctrina y no un defecto del material.
«Es igualmente la reina, es decir la Luna y la esposa del Sol: es pues a la vez el varón y la hembra, y nuestro mercurio hermafrodita.» — atribuye a esa misma sustancia los dos sexos a la vez —reina, Luna y esposa del Sol—, y de ahí sale el nombre de mercurio hermafrodita.
«Prestad atención de preparar una cantidad suficiente de los mismos, pues es necesario mucho, es decir alrededor de 12 ó 13 libras, o incluso más, según que desee trabajar en gran o pequeña escala.» — baja a la cantidad concreta, cosa rara en el tratado: alrededor de doce o trece libras, y deja la escala del trabajo al criterio del operador.
«Case pues al joven dios Mercurio, es decir la Plata Viva (mercurio) con ella que es el mercurio filosófico, para que por él afile y fortifique la Plata Viva (mercurio) fluyente, 7 o incluso 10 u 11 veces con dicho agente, que se llama la llave, o afilado de la espada de acero, porque corta, siega y penetra todos los cuerpos de los metales.» — prescribe repetir la operación entre siete y once veces, y da por sinónimos del mismo agente la llave y el afilado de la espada de acero, por lo que corta y penetra los cuerpos metálicos.
«así tendrán el agua doble y triple representado por el rosal en el libro de Abraham el Judío, que sale del pie de un roble, a saber nuestro Saturno, que es la clave real, y va a precipitarse en el abismo, como dice el mismo autor, es decir, en el receptáculo, adaptado al pico de la retorta, donde el doble mercurio se lanza por sí mismo por medio de un fuego apropiado.» — lee el rosal del Libro de Abraham el Judío como el agua doble y triple, el roble como Saturno y el abismo como el receptáculo adaptado al pico de la retorta: la figura del libro perdido se resuelve en instrumento de laboratorio.
«Pero encontrará espinas y dificultades insuperables, a menos que Dios le indique este secreto, o que un maestro os lo conceda.» — advierte que sin indicación divina o concesión de un maestro el camino queda cerrado, y pone así la transmisión personal por encima del texto que el lector tiene delante.
«Ya que mercurio no se casa con el Saturno real: es esencial encontrar a un mediador secreto para unirlos: a menos que conozca el artificio por el que esta unión y paz sean efectuadas entre esas Platas Vivas susodichas, no conseguirá nada bueno.» — sostiene que mercurio y Saturno real no se unen por sí solos y que todo depende de un mediador secreto, que se abstiene de nombrar en la misma frase en que lo declara imprescindible.
«como dijo Berthelot en su Química del Antiguos, no es necesario confundir la sal armoniaco de los viejos autores con nuestro clorhidrato de amonio, ya que nosotros no tenemos que hacer una sal volátil...» — el comentarista moderno acota, apoyándose en la Química de los Antiguos de Berthelot, que la sal amoniaco de los viejos autores no es el clorhidrato de amonio: química del siglo XIX puesta al margen de un texto que se dice de 1414.
«le digo, por lo tanto, que sin el Sol o la Luna este trabajo no les aprovechará de ningún modo.» — insiste en que el mercurio solo no rinde: sin Sol ni Luna el trabajo no aprovecha de ningún modo.
«Así este viejo hombre o lobo voraz, [Saturno o el Mercurius senex; los alquimistas fingen escribir actuaba del lobo de los metales vulgares: el antimonio]» — el corchete editorial identifica al viejo hombre o lobo voraz con Saturno y el Mercurius senex, y en la práctica con el antimonio; la identificación es del comentarista, no del cuerpo del tratado.
«Porque si da poco oro al Saturno fundido, el Oro estará en efecto abierto, pero el Mercurio no lo tomará; y ahí tienes una incongruencia, que no es en absoluto ventajosa.» — objeta la dosis corta con su consecuencia exacta: con poco oro el metal queda abierto pero el Mercurio no lo toma.
«Si pues le da demasiado Oro a devorar, éste en no será totalmente abierto ni estará bien dispuesto, pero entonces tomará el mercurio, y se casarán ambos.» — y da el reverso de la dosis larga: el oro se une al mercurio sin haberse abierto antes. Entre los dos errores el texto deja el punto justo sin decir.
«es el estado del Mercurio animado que se describe aquí, es decir del Mercurio filosófico, no confundir con el Mercurio de los Filósofos]» — el aparato distingue el Mercurio animado o filosófico del Mercurio de los Filósofos y avisa de no confundirlos; la distinción es del comentarista del siglo XX.
«Se le comparó al Nitro filosófico. Se le conoce, también, como Kibrich o Zubteh que se da, de otra parte, para Zub o Zubd.» — reúne los nombres de la sustancia —nitro filosófico, Kibrich, Zubteh, Zub, Zubd— sin jerarquizarlos. Las grafías árabes van como las imprime la edición, y son de las más inestables del digest.
«Hermes la llamó la tierra de las hojas, sobre la cual se aplica — por el arcángel Gabriel - el primer agente.» — adjudica a Hermes el nombre tierra de las hojas y hace del arcángel Gabriel el aplicador del primer agente: nomenclatura hermética y agente angélico en una sola frase.
«Cuando la masa es suave como mantequilla, la conjunción del Oro con el Saturno real dorada está hecha.» — da por señal de la conjunción del oro con el Saturno real un criterio táctil, no cromático: que la masa quede suave como mantequilla.
«Se lo doy bajo el sello del secreto y su conciencia, Por el amor que os tengo.» — entrega la receta bajo sello de secreto y apelando al afecto por el destinatario; el pacto de silencio es parte de la forma testamentaria que el texto adopta.
«Ahora subir un grado en la etapa de la escala del arte.» — marca el paso de sección como un peldaño: la exposición se organiza como escala del arte, y cada operación es un grado.
«El Breviario ha dicho que es necesario hacer salir de la retorta todas los “humos saturninos, mientras que el Testamento prescribe al contrario añadir más pronto» — el aparato hace notar que el Breviario manda sacar de la retorta los humos saturninos y el Testamento prescribe lo contrario; las piezas del corpus flameliano se contradicen entre sí y la edición lo consigna.
«Esté seguro que le escribo ahora las cosas que ningún filósofo nunca ha declarado o ha escrito.» — reclama para sí una primicia absoluta, y la formula como negativa sobre toda la tradición anterior: nadie lo declaró ni lo escribió antes.
«Algunos creen que tienen el magisterio en totalidad, cuando han preparado el Mercurio celestial; pero se equivocan groseramente.» — objeta a quienes dan el magisterio por completo al haber preparado el Mercurio celestial, y califica el error de grosero.
«Es verdad en efecto, que si incluyeran el peso, el régimen del fuego, y la vía apropiada, no tendrían mucho que hacer, y no podrían ni siquiera fallar si lo quisieran.» — condiciona el acierto a tres cosas —el peso, el régimen del fuego y la vía apropiada— y afirma que con las tres no se podría fallar ni queriendo.
«Pues dicho Mercurio es ígneo, aguzado, completamente embarazado del azufre masculino, y enriquecido con el jugo astral que estaba en las vísceras profundas del Oro y de nuestro dragón saturnino.» — describe el Mercurio ya preparado como ígneo y aguzado, cargado de azufre masculino y enriquecido con el jugo astral extraído del oro y del dragón saturnino.
«Ahora se hace y se completa la preparación del Mercurio, vuelto aguzado y susceptible de disolver en su naturaleza el Oro y la Plata, para natural y simplemente elaborar la tintura filosófica, o el polvo que transmuta todos los metales en Oro o Plata.» — cierra la preparación diciendo para qué sirve: un Mercurio capaz de disolver oro y plata, del que sale la tintura o polvo que transmuta todos los metales.
«Es debido a esto que encuentran espinas antes de que deshojen la rosa, por falta de comprensión.» — explica el fracaso ajeno por falta de comprensión, con la imagen de las espinas encontradas antes de deshojar la rosa.
«Pero en este arte hay una manera de trabajar.» — afirma que el arte tiene una manera de trabajar, en singular: no admite variantes de método aunque admita escalas.
«pero no puede fallar, trabajando como te lo enseño.» — garantiza el resultado condicionándolo a seguir su enseñanza, después de haberse abstenido de dar tiempos porque dependen de la habilidad del artista.
«Fulcanelli describió esta operación cuando examinó la chimenea del castillo de Fontenay-Le-Comte.» — el aparato adjudica a Fulcanelli la lectura de esta operación en la chimenea del castillo de Fontenay-le-Comte: exégesis del siglo XX sobre piedra tallada, incorporada al margen del tratado.
«es así como lo interpreta Chevreul en sus estudios sobre la alquimia, véase Chevreul» — y adjudica a Chevreul otra lectura de la misma operación, remitiendo a sus estudios sobre la alquimia.
«el autor, al decirnos que hagamos trituraciones, quiere comunicarnos que es necesario hacer fundir este azufre con el vidrio o el alabastro» — el comentarista traduce a operación de taller lo que el texto dice en clave: las trituraciones querrían decir fundir el azufre con vidrio o alabastro.
«Cocedla hasta que el Oro y el Mercurio no suben más, ni descienden, pero que ambos permanezcan en paz, así la paz y la unión se hará entre los dos dragones, que son fuego y agua» — fija el fin de la cocción en un criterio de quietud —que ni el Oro ni el Mercurio suban ni desciendan— y llama paz y unión de los dos dragones, fuego y agua, a ese estado.
«Si desea multiplicar su polvo, toma 1 parte, y riégala con 2 partes de su mercurio animado; ponga todo ello en pasta suave y consistente; póngala en un vaso como ya hizo, en el mismo horno y con el mismo fuego, y cuécela.» — abre la Multiplicación con la receta: una parte de polvo regada con dos de mercurio animado, amasada y cocida en el mismo vaso, horno y fuego de la primera vuelta.
«Y se hará en menos tiempo que el primero, y su polvo tendrá diez veces más fuerza. Si rehacen esta rueda de nuevo será mil veces más potente, y así sucesivamente cuanto quiera.» — cuantifica el rendimiento de esa segunda vuelta de rueda: diez veces más fuerza, mil veces a la tercera, y sin tope declarado.
«Tendrá entonces un tesoro sin precio, superior a todos los que hay en el mundo, y no puede desear nada más aquí abajo, ya que tiene la salud y la riqueza, si lo utiliza correctamente.» — cierra la promesa material con una condición moral —si lo utiliza correctamente— y suma salud y riqueza como los dos bienes del polvo.
«GLOSARIO Medidas de peso y capacidad» — el tratado termina en la plana 9 y lo que sigue es aparato de la edición: un glosario de escrúpulo, grano, gros, libra, lotes, marco, onza y pinto, con equivalencias en gramos.
About the work
8 entries — what the apparatus and scholarship say about itEl Dictionary consigna la posición de Didier Kahn: el mito de Flamel alquimista se origina en los siglos XV–XVI. Y aparte, la sugerencia de Béroalde de Verville como posible autor del Livre des figures hiéroglyphiques (1612) es de Claude Gagnon, no de Kahn — dos adjudicaciones distintas.
La cadena editorial del mito, con fechas (Priesner): Le Livre Flamel (s. XV tardío, «que originó la leyenda»), The Warke of Nycolas Flamyng (versión inglesa ~1538), Le sommaire philosophique (en el compendio de Robert Duval, 1561), Auriferae artis (1572), Le Livre des figures hieroglifiques (1612, ed. P. Arnauld de la Chevaliere), el Thresor de Philosophie en Sendivogius (1618), y la Musique de Flamel (París 1624).
«El mito de Flamel como adepto con éxito sigue vivo hoy día.» — El Livre des figures, «editada por un tal P. Arnauld de la Chevaliere».
Newman adjudica el AGENTE de la leyenda: Pierre Arnauld de la Chevallerie, autor del Livre des figures hiéroglyphiques (1612), que afirma haber traducido un latín perdido — con el Master Canches del relato y el Book of Abraham no era de papel ni de pergamino y contenía tres veces siete hojas.
Robertus Vallensis es el primer exegeta que describió los símbolos del cementerio de los Inocentes, en su De antiquitate et veritate artis alchemiae — el eslabón anterior a 1612.
Principe data el Exposition of the Hieroglyphical Figures «alrededor de 1600», pese a atribuirse al siglo XIV, con el testimonio de la voz pseudo-flameliana, que dice haber hecho proyección de la piedra roja en presencia de Perrenelle only», traducido por Irenaeus Orandus.
El Testamento cita al Breviario como obra propia anterior tres veces (Saturno regio vs. agua regia; los «humos saturninos» de la retorta; la Multiplicación) y remite a «véase las Figuras Jeroglíficas; el Deseo deseado; el Sumario» [el sumario» — el corpus flameliano se autoconstituye como corpus desde dentro.
La edición comenta el texto con Fulcanelli (El misterio de las catedrales), Berthelot (la sal armoníaco no es clorhidrato de amonio), Canseliet, Chevreul y el Mutus Liber — aparato del s. XX, jamás la voz de 1414.