Finis Gloriae Mundi
Finis gloriae mundi (así, en minúsculas, en la portada y en el índice del ePub) · El Fin de la Gloria del Mundo · El fin de la Gloria del Mundo
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El volumen se presenta como la tercera obra de Fulcanelli, la que su autor retiró de toda publicación y que da nombre a un lienzo sevillano «Finis Gloriae Mundi — Fulcanelli (edición española de 2001) · p. 2». El prefacio de Jacques d'Arés cuenta que a finales de julio de 1999 recibió por internet un manuscrito con ese título, acompañado de una carta cuya última línea firma un Frater Adeptus Heliopolitensis «Finis Gloriae Mundi — Fulcanelli (edición española de 2001) · p. 5»; la carta distingue este texto del manuscrito antiguo, que dice haber retirado más de setenta años antes de manos de Eugenio Canseliet y haber entregado a las llamas «Finis Gloriae Mundi — Fulcanelli (edición española de 2001) · pp. 6, 16».
La atribución es materia del propio volumen y queda sin arbitrar. D'Arés llama seudónimo al nombre, recuerda que desde 1926 se han contemplado todas las hipótesis sin prueba ni indicio serio, consigna que algunos hablaron de montaje y declara su propia lectura: que la obra firmada Fulcanelli era la expresión escrita del Colegio de los Hermanos de Heliópolis, escrita acaso por varias manos «Finis Gloriae Mundi — Fulcanelli (edición española de 2001) · p. 9». Su conclusión, tras leer el manuscrito, es que se trata efectivamente del Adepto Fulcanelli «Finis Gloriae Mundi — Fulcanelli (edición española de 2001) · p. 10». La página de derechos imprime Fulcanelli, 2001 y Traducción: Luis Miguel Martínez Otero «Finis Gloriae Mundi — Fulcanelli (edición española de 2001) · p. 4».
El texto toma como eje el lienzo de Juan de Valdés Leal conservado en el Hospital de la Santa Caridad de Sevilla y lo lee como tratado de la vía breve, con la balanza de ni más ni menos por advertencia central «Finis Gloriae Mundi — Fulcanelli (edición española de 2001) · pp. 20, 23»; de ahí pasa a la inversión de los polos magnéticos, al secreto alquímico y a su levantamiento, a la prohibición de operar sobre lo viviente, a un comentario de la Tabla de Esmeralda leído como programa de los demiurgos americanos, y a la multiplicación de la Piedra «Finis Gloriae Mundi — Fulcanelli (edición española de 2001) · pp. 35, 42, 46, 53, 79».
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recorded, never asserted«Finis Gloriae Mundi — Fulcanelli (edición española de 2001) · pp. 3, 4, 5, 19»
«Finis Gloriae Mundi — Fulcanelli (edición española de 2001) · p. 9»
The chain of the work
the processed witness, in emeraldClaims
723 entries — the work's own voice, with its passage«No es costumbre que un Adepto tome la pluma de nuevo tras haber atravesado su propia transmutación. Sólo razones imperiosas que ponen en juego el destino de la humanidad, han podido convencernos para transgredir esta regla de ordinario infranqueable, abandonando el manto de silencio que envuelve a quien ha pasado por el brasero del Fénix.» — el texto declara por qué existe: un Adepto no vuelve a tomar la pluma tras su propia transmutación, y solo el destino de la humanidad justifica transgredir esa regla y abandonar el manto de silencio
«Si uno de nuestros alumnos, a saber, nuestro devoto Eugenio Canseliet, estimó oportuno dar alguna vana notoriedad mundana al nombre que blasonaba nuestra obra todavía inacabada, que esta candidez sirva hoy por lo menos para sellar la advertencia que, por desgracia, hemos tenido el deber de lanzar en estos días turbulentos.» — quien firma imputa a Eugenio Canseliet haber dado notoriedad mundana al nombre que blasonaba una obra todavía inacabada, y dice servirse hoy de esa candidez para sellar su advertencia
«El hombre está como suspendido entre el abismo y la regeneración, y el error sería literalmente fatal.» — la situación que el texto se atribuye por motivo: el hombre suspendido entre el abismo y la regeneración, con el error por fatal
«Este trabajo no es el manuscrito que hace años retiramos de las manos del querido Canseliet; aquel antiguo escrito, imperfecto, no habría podido sino extraviar al estudioso, como nosotros lo estuvimos durante un tiempo. Fue entregado a las llamas sin remordimientos.» — el texto niega ser el manuscrito antiguo: lo llama imperfecto, capaz de extraviar al estudioso, y dice haberlo quemado
«Habíamos tenido la audacia de escrutar las ultimidades y el renuevo de los tiempos antes de que se produjeran en nuestro propio crisol; antes de que la experiencia nos enseñara las últimas sutilezas del arte.» — y da la razón del error de aquel escrito: haber escrutado el fin de los tiempos antes de verlo en el propio crisol y antes de que la experiencia enseñara las sutilezas del arte
«Sin embargo la humanidad ha alcanzado un umbral de lo más peligroso, sobre cuya cercanía ya habíamos pronunciado una advertencia definitiva. De este modo reiteramos, con la insistencia que requiere la inminencia del peligro, las necesarias amonestaciones que, quizás, le evitarán comprometerse más tarde por caminos en los que el daño sería irrecuperable.» — reitera la amonestación por la inminencia del peligro, para evitar caminos en que el daño sería irrecuperable
«El señor Bergier tuvo la bondad antaño de hacerse eco de las advertencias que le ofrecimos por entonces, cuando sus colegas y él mismo buscaban desencadenar las energías considerables encerradas en la estructura profunda de la materia» — el texto adjudica a Bergier haberse hecho eco de sus advertencias cuando los físicos buscaban desencadenar las energías de la materia; el tramo se corta antes de la llamada de nota
«Los hombres de ciencia eran niños deslumbrados, y no nos hacíamos ilusión alguna sobre el alcance de este paso.» — y llama niños deslumbrados a los hombres de ciencia de entonces, sin hacerse ilusiones sobre el alcance del paso
«Hoy, la ciencia moderna ha vuelto a encontrar numerosos secretos alquímicos, sin que este parentesco cada vez más estrecho haya generado, en los modernos sopladores, la agudeza de conciencia y la disciplina espiritual necesarias para la conducta de la Obra.» — sostiene que la ciencia moderna ha reencontrado secretos alquímicos sin la agudeza de conciencia ni la disciplina espiritual que la Obra pide, y llama sopladores a quienes la practican así
«El arte del V.I.T.R.I.O.L exige una tal prudencia, que es de temer que carezcan de ella los que se dejan dominar por la ebriedad de su propio poder, si acaso éste permanece siendo puramente exterior y, por ello mismo, ilusorio.» — enuncia la prudencia que exige el arte del V.I.T.R.I.O.L y la niega a quienes se dejan dominar por un poder que llama exterior e ilusorio
«Abordar las cuestiones pavorosas del fin y de la restauración de los tiempos significa paradójicamente sondear los orígenes.» — la paradoja que ordena el libro: tratar del fin y de la restauración de los tiempos obliga a sondear los orígenes
«Cuando retiramos a Eugenio Canseliet las líneas escritas demasiado apresuradamente sobre este tema, las excavaciones arqueológicas no habían levantado más que una ínfima parte de la oscuridad que rodea al nacimiento del hombre. Desde entonces la cuestión se ha clarificado, siempre que tengamos en cuenta todos los datos de un problema más complejo de lo que se pensaba. Las enseñanzas de la paleontología han limpiado el panorama de quimeras, para confrontarnos al misterio.» — el texto adjudica a la arqueología y a la paleontología haber limpiado el panorama de quimeras desde que se retiró aquel manuscrito, y haber dejado el misterio en pie
«Según los trabajos de Wilson, Cann y Stoneking sobre el ADN mitocóndrico, tendríamos que pensar en unos 50.000 años de silencio entre la aparición biológica del hombre dicho» — cifra en unos cincuenta mil años el silencio entre la aparición biológica del hombre moderno y sus primeras obras, apoyándose en los trabajos sobre el ADN mitocóndrico; el impreso escribe *mitocóndrico* y el tramo se corta antes del término entrecomillado
«Sólo muy tardíamente habría mirado la humanidad hacia la transformación de la materia. ¿Qué fueron esos cerca de 50.000 años, que representan un doble giro de rueda del Gran Año precesional? Nos acercamos al final del segundo giro de rueda complementario que, al contrario, contempla la proliferación de las obras humanas.» — lee esos cincuenta mil años como un doble giro de rueda del Gran Año precesional y sitúa el presente al final del segundo giro complementario
«Sometidas a la implacable verificación del crisol, las revelaciones transmitidas por las tradiciones adquieren una limpidez que barre con todas las especulaciones puramente intelectuales.» — el criterio que el texto se da: las revelaciones de las tradiciones se verifican en el crisol, y esa verificación barre la especulación intelectual
«Ya nos habíamos adherido a la doctrina de las cuatro Edades según expone el Libro de Daniel, confirmada por Hesíodo entre los griegos, e igualmente entre los hindúes. Esta doctrina es verdadera, aunque hay que entenderla de modo distinto al de un engranaje mecánico, ya que no es sino el desarrollo cósmico de ciertas fases de la Obra, y también su trastocamiento.» — sostiene la doctrina de las cuatro Edades tal como la expone el Libro de Daniel, pero no como engranaje mecánico: la lee como desarrollo cósmico de fases de la Obra y como su trastocamiento
«Una comprensión parcial o demasiado simplista sería, en estos terrenos, más peligrosa que la vulgar ilusión metafísica del progreso lineal o el de evoluciones azarosas.» — declara más peligrosa una comprensión simplista de esos ciclos que la ilusión del progreso lineal o la del azar evolutivo
«Nos es especialmente penoso constatar que algunos de nuestros antiguos alumnos y sobre todo sus propios discípulos, han cedido a la tentación de una lectura literal o de una interpretación estrecha de los ciclos temporales que regulan el destino del cosmos.» — reprocha a antiguos alumnos y a sus discípulos la lectura literal o estrecha de los ciclos temporales
«Los mismos filósofos certifican que jamás hablan tan oscuramente como cuando parecen expresarse con precisión. Su claridad aparente engaña a quienes se dejan seducir por el sentido literal, sin querer asegurarse de si concuerda o no con la observación, la razón y la posibilidad de la naturaleza» — y se cita a sí mismo por Las moradas filosofales para la regla de lectura: los filósofos hablan más oscuramente cuando parecen precisos, y la claridad aparente engaña a quien se queda en el sentido literal
«Los ofuscados habrían debido verificar si la revolución de los polos, tal como se la imaginaron leyendo nuestra exégesis del obelisco de Dammartin-sous-Tigeaux con la fe del carbonero, obedece a tales certezas.» — objeta a quienes leyeron su exégesis del obelisco de Dammartin-sous-Tigeaux con la fe del carbonero que no verificaron la revolución de los polos
«Limitándose al arte del papagayo, aumentaron las ilusiones de los hombres de débil inteligencia y, desgraciadamente, contribuyeron a reforzar las Más turbias intrigas de los sopladores que intentan jugar un papel demiúrgico propiamente luciferino.» — les imputa haber aumentado las ilusiones y reforzado las intrigas de los sopladores; el impreso escribe *las Más turbias* con mayúscula a media frase
«Nuestro propósito no es poner aquí de manifiesto cada uno de sus errores. Nos deja indiferentes el uso que hicieron de nuestro nombre para cubrirse. Pero es importante rectificar lo que han emprendido los aprendices de brujo porque, en la fina punta de la hélice cíclica, tendría incalculables consecuencias.» — declara no querer enumerar esos errores y sí rectificar lo emprendido por los aprendices de brujo, por sus consecuencias en la punta de la hélice cíclica
«Este libro escrito en la urgencia, será el último que firmará Fulcanelli. Ojalá podamos tras ello, cumplido ya el deber que nos incumbe, volver a entrar en el Silencio del adeptado, para obrar únicamente conforme a las vías que el mismo requiere.» — el cierre de la introducción: el texto se anuncia como el último que firmará ese nombre y promete volver al Silencio del adeptado
«El Hospital de la Santa Caridad de Sevilla conserva un curioso cuadro de Juan de Valdés Leal, que no dudaremos en calificar de» — el texto abre declarando filosófico el cuadro de Valdés Leal; el adjetivo cae ya en la plana siguiente y el tramo se corta en el cambio de plana
«Este pintor del siglo XII, contemporáneo de Zurbarán y de Murillo, representa con ellos lo que los críticos de arte consideran los comienzos del realismo español, que arroja una mirada implacable sobre las miserias materiales y morales de ese tiempo.» — sitúa al pintor junto a Zurbarán y Murillo en los comienzos del realismo español; el impreso da *siglo XII* donde el contexto pide el XVII, y la errata se consigna tal cual
«Pese a ello, lo mismo que en el resto de Europa, florecieron escuelas de alquimistas en Compostela y en Sevilla que, sin embargo, bajo velo de las artes de la botica, de la industria de los tintoreros o de la trituración de los colores que necesitaban los pintores, tuvieron que operar en una casi total clandestinidad.» — sostiene que hubo escuelas de alquimistas en Compostela y en Sevilla, obligadas a operar bajo velo de botica, tintorería y molienda de colores
«Los hidalgos y monjes que instalaron sus hornos y sus matraces en el fondo de los castillos y conventos, tuvieron que buscar una razón plausible para limitar las habladurías; en general la de la destilación de medicinas y remedios, ya que su estado no les ponía al abrigo de una acusación de brujería o de herejía, que inmediatamente les habría valido cárcel u hoguera.» — y da la razón del disimulo: sin una coartada de destilación de medicinas, una acusación de brujería o herejía llevaba a la cárcel o a la hoguera
«No encontraremos por tanto, ni en Galicia ni en Andalucía, esas composiciones mitológicas o simbólicas que nos hemos complacido en descifrar en Las moradas filosofales. Los artistas españoles, y particularmente Juan de Valdés Leal, transmitieron los secretos de la Obra a través de temas religiosos y, más raramente, de escenas picarescas.» — niega que haya en Galicia y Andalucía las composiciones mitológicas que dice haber descifrado en Las moradas filosofales, y adjudica a los artistas españoles la transmisión por tema religioso y escena picaresca
«A este respecto, Finis Gloriae Mundi representa sin duda alguna el más perfecto mensaje de la escuela hermética sevillana.» — y coloca a este cuadro como el mensaje más perfecto de lo que llama la escuela hermética sevillana
«Encima de una cripta donde yacen en féretros abiertos tres cuerpos en diferente estado de descomposición aparente, las nubes se abren sobre una mano elegante y casi femenina marcada con los estigmas de la Pasión, que sostiene una balanza cuyos platillos desbordantes, timbrados con las palabras ni más ni menos» — la descripción de la escena: tres cuerpos en distinto estado, la mano estigmatizada y casi femenina que sale de las nubes y la balanza con las dos palabras; la frase se corta en el cambio de plana
«Ante una escalera débilmente iluminada y que parece ascender hacia un mundo más acogedor, quizás el mismo desde donde surge la mano fatídica, la lechuza de Minerva vigila la metamorfosis de los cadáveres.» — la escalera que asciende y la lechuza de Minerva, que el texto pone a vigilar la metamorfosis de los cadáveres
«En primer plano yace un obispo con capa y mitra de un oro muy pálido, casi blancos, asiendo todavía su báculo de oro entre las manos cruzadas sobre el pecho, mientras que los terciopelos escarlatas que recubren el interior del féretro se desgarran, dejando aparecer la madera de roble, de la que está hecho.» — el obispo del primer plano, con mitra de oro pálido casi blanco y el terciopelo escarlata del féretro desgarrándose hasta dejar ver el roble
«En segundo plano, en posición invertida para con el primer personaje, reposa un caballero que, según atestigua el estandarte que lo cubre, pertenece a una de las órdenes religiosas militares, Calatrava, San Juan o Santiago, que fueron, en sentido propio como en el figurado, la punta de lanza de la Reconquista.» — el caballero en posición invertida, que el estandarte adscribe a una de las órdenes religiosas militares
«El tercer féretro, al fondo, no contiene más que un esqueleto sin atributos, a cuyos pies se amontonan huesos y cráneos desarticulados.» — el tercer féretro, con un esqueleto sin atributos y el osario a sus pies
«Delante del obispo, una filacteria abandonada negligentemente sobre el suelo porta las siguientes palabras: Finis Gloriae Mundi. El conjunto de la escena aparece bañado en una luz purpúrea que apenas tiñe, más que ilumina, la neblina fuliginosa en la que se reabsorben las paredes del sepulcro.» — la filacteria con el título del cuadro y la luz purpúrea que tiñe la neblina del sepulcro
«La mayor parte de los historiadores de arte no ha visto en este lienzo sino una alegoría moral: las vanidades mundanas no sobreviven a la tumba y acaban en la podredumbre, hasta llegar, por fin, al anonimato del último osario. En la balanza se amontonan los atributos de los nobles personajes tendidos en su último sueño, y tendría el sentido del bíblico Mane, técel, phares.» — consigna la lectura corriente de los historiadores del arte —alegoría moral de las vanidades, con el Mane, técel, fares por sentido— para separarse de ella
«Esta interpretación, que ciertamente no compartimos, no da cuenta de las sutilidades de la pintura, sumamente sugestivas en cuanto a la lectura alquímica a la que nos vemos impelido. Entonces aparece como una obra mayor del filósofo químico, que seguramente fue Valdés Leal.» — y declara la suya: niega esa alegoría moral y llama al cuadro obra mayor de un filósofo químico, que sería el propio Valdés Leal
«Los platillos de la balanza parecen perfectamente equilibrados, aunque una mirada atenta detectaría un ligero exceso de peso en el de la derecha. Éste contiene los símbolos litúrgicos, pero en cambio gravita sobre el cuerpo del caballero.» — observa un ligero exceso de peso en el platillo derecho y el cruce de los símbolos litúrgicos sobre el cuerpo del caballero
«Como vemos, los símbolos están cruzados: encima del obispo vemos los emblemas de la caballería, yelmo, mastín y joyas timbradas con un corazón» — el cruce visto desde el obispo: sobre él, los emblemas de la caballería; la frase se corta en el cambio de plana, donde sigue el color del corazón
«escarlata; mientras que encima del caballero distinguimos una estrella, un pan ya comenzado, un libro, un mortero de cristal con su almirez y el corazón rojo coronado con la cruz.» — y desde el caballero: estrella, pan comenzado, libro, mortero de cristal con su almirez y corazón rojo coronado; el tramo continúa la frase de la plana anterior
«Hay intercambio de platillos para efectuar la pesada de los corazones. Ello, y la disposición invertida de ambos personajes, designan una vía demasiado poco evocada en los escritos alquímicos, conocida como vía breve.» — lee el cruce y la disposición invertida como designación de la vía breve, que dice poco evocada en los escritos alquímicos
«Consagrándole su Ars brevis, Raimundo Lulio no describe sino los principios, y además de una manera particularmente oscura. Esta vía permite abocar rápidamente en la Piedra, pero su práctica se revela ser particularmente peligrosa. La maestría de los pesos y equilibrios es esencial a cada instante, en un trabajo que se opera pavorosamente a ciegas.» — señala que el Ars brevis de Raimundo Lulio solo da principios y de manera oscura, y describe la vía breve como rápida, peligrosa y operada a ciegas, con la maestría de pesos y equilibrios por condición
«Los vestidos litúrgicos blancos que visten al obispo se portan únicamente en dos tiempos: Navidad y Pascua, el nacimiento del niño y la resurrección; y ambos ocurren en el seno oscuro de una gruta.» — adjudica sentido a los ornamentos blancos del obispo: se usan solo en Navidad y Pascua, nacimiento y resurrección, ambos en gruta
«Los Padres griegos de la Iglesia establecían la analogía entre la tumba y la cuna, entre las fajas que envuelven al recién nacido y las que mantienen la mortaja. En Navidad, Dios muere para nacer hombre limitado; durante la Semana Santa este último es el que muere, para que en la mañana de Pascua resurja hombre-Dios en su perfección.» — trae la analogía de los Padres griegos entre tumba y cuna, mortaja y fajas, y la aplica a las dos muertes de Navidad y Semana Santa
«Lo que aquí se nos muestra mediante un simbolismo cristiano ya fue conocido por los egipcios. Representaban a Ptah trabado en la minera-muerte del neter y nacimiento al mundo bajo la forma limitada de una piedra opaca. Después, era entregado por la leona Sekhmet, llama viva y devorante.» — traslada ese doble movimiento a Egipto: Ptah trabado en la minera-muerte y entregado después a la leona Sekhmet
«Esta segunda operación de muerte y resurrección debía ser reconducida con la mayor prudencia, ya que si Sekhmet escapaba de control, la potencia de Ptah, liberada demasiado bruscamente, llega a ser devastadora.» — y enuncia el peligro de la segunda operación: si Sekhmet escapa al control, la potencia de Ptah se vuelve devastadora
«Así lo comprendió muy bien, sola entre todos los egiptólogos, la Sra. Isha Schwaller de Lubicz» — atribuye ese entendimiento a Isha Schwaller de Lubicz, sola entre los egiptólogos; el tramo se corta antes de la llamada de nota
«Pasados los siglos, es lo que han descubierto los sabios atómicos. No les reprocharemos por nuestra parte haber intentado leer las páginas más interiores del Liber nature, aunque nos parece sobremanera enojoso que su primera preocupación haya sido la puesta a punto de la bomba A.» — equipara ese descubrimiento al de los físicos atómicos, a quienes no reprocha leer el Liber nature y sí haber empezado por la bomba
«La pintura de Valdés Leal posee un sentido muy preciso en cuanto a la perfección de los metales, y acabamos de ver por las indicaciones litúrgicas que las dos operaciones que abren y finalizan» — afirma que el cuadro dice algo preciso sobre la perfección de los metales y remite a las indicaciones litúrgicas; la frase se corta en el cambio de plana y allí concluye que las dos operaciones se parecen cruzando significados
«La elección de los personajes comporta una advertencia de lo más oculta, que como poco habría sido inoportuno desvelar claramente antes de hoy.» — anuncia que la elección de los personajes esconde una advertencia que dice inoportuno desvelar hasta ahora
«Contemplamos un obispo, un caballero y un hombre sin atributos particulares, que debemos suponer un agricultor o un artesano: estamos en presencia de la división medieval de los tres órdenes, oratores, bellatores et laboratores.» — identifica a los tres personajes con la división medieval de los tres órdenes
«Vemos en ello la alegoría de las tres operaciones a efectuar en la materia que perfecciona la obra: la recogida del espíritu celeste, el combate de las dos naturalezas, y el humilde trabajo en la oscuridad, precisando cada una la virtud que se atribuye a cada uno de los tres estados.» — y lee los tres órdenes como las tres operaciones de la obra: recogida del espíritu celeste, combate de las dos naturalezas y trabajo humilde en la oscuridad
«Se trata igualmente de la triple maestría que necesita el obrero para conducir el arte: la del ars sacer, la de la iniciación caballeresca o ars regis, y en fin, la del compañero perfecto o magisterio.» — y como la triple maestría del obrero: ars sacer, iniciación caballeresca o ars regis, y magisterio del compañero perfecto
«Valdés Leal sugiere con su elección que el proceso alquímico, a mayor escala, se aplica a las sociedades humanas; revelación que por entonces no se podía hacer más que bajo cubierto de una especulación religiosa.» — atribuye al pintor la sugerencia de que el proceso alquímico se aplica a mayor escala a las sociedades humanas, revelación que entonces solo cabía bajo cubierto religioso
«No estaba en el espíritu de la época, en tanto no se desorientó hacia ambiciones exageradas o mercantiles, jerarquizar los órdenes según el modelo rígido de castas que sobrevino en la decadencia de la India.» — niega que la jerarquía medieval de los órdenes fuera un sistema rígido de castas como el que llama decadencia de la India
«El mismo Mahabharata reconoce que la pertenencia a las castas no debe deducirse únicamente del nacimiento, sino en primer lugar del temperamento, tal como lo definen los escritos ayur-védicos» — y apoya esa distinción en el Mahabharata: la casta no se deduce solo del nacimiento sino del temperamento; el tramo se corta antes de la llamada de nota
«Los órdenes tradicionales imprimen un sello visible sobre las virtutes mismas que en alquimia designamos como sal, azufre y mercurio.» — hace corresponder los tres órdenes con las virtudes que la alquimia llama sal, azufre y mercurio
«Este último secreto de Hermes, a saber, la aplicación del arte a las sociedades humanas, no debía ser revelado ni siquiera en la transmisión oral de maestro a discípulo, en tanto el artista no lo descubriera con la minuciosa observación de su crisol y la de la naturaleza.» — declara que ese secreto —el arte aplicado a las sociedades— no se transmitía ni de maestro a discípulo hasta que el artista lo descubriera observando su crisol y la naturaleza
«Desgraciadamente algunos, en este siglo, han creído juicioso arrancar los velos de Ishtar, en vez de incitarla a su despojamiento progresivo mientras desciende a los infiernos de Ereshkigal.» — reprocha a algunos de este siglo arrancar los velos de Ishtar en vez de dejar que se despoje al descender a los infiernos de Ereshkigal
«es el que observamos en el cuadro bajo la forma de la escalera vigilada por la lechuza de Minerva, ave cuya mirada, penetrando en la oscuridad, guía a los hombres durante la travesía» — identifica ese descenso con el V.I.T.R.I.O.L y con la escalera del cuadro vigilada por la lechuza, cuya mirada guía en la oscuridad; el tramo arranca tras la llamada de nota y se corta en el cambio de plana
«Notemos que la lechuza se encuentra a la altura de los platillos de la balanza divina. Juan de Valdés Leal insiste en la necesidad de equilibrio; de una regulación del proceso.» — coloca a la lechuza a la altura de los platillos y saca de ahí la necesidad de equilibrio y de regulación del proceso
«La mano celeste que sostiene la balanza indica claramente que esta regulación debe venir de lo alto: de la porción ya sublimada de la materia, del hombre o quizás de la naturaleza, ya que, aunque exhiba los estigmas de la Pasión, esta mano se parece a la de una mujer.» — sostiene que la regulación debe venir de lo alto, de la porción ya sublimada de la materia, del hombre o de la naturaleza, y apoya la lectura en que la mano parezca de mujer
«La naturaleza alcanzaría entonces su perfección, ya que habría cumplido su Pascua. Se trata aquí de un arcano temible, y todavía sería muy inoportuno exponerlo más claramente.» — declara temible ese arcano —la naturaleza que habría cumplido su Pascua— y se abstiene de exponerlo con más claridad
«No es sin graves consecuencias que, ajenos a esta prudencia tan filosófica, los hombres de ciencia hayan abandonado el control de su trabajo a los nuevos príncipes de la política.» — imputa a los hombres de ciencia haber dejado el control de su trabajo a los políticos, ajenos a la prudencia que llama filosófica
«Los Adeptos del pasado pusieron siempre en guardia a sus discípulos contra el apetito de riqueza y poder que tenían los reyes.» — recuerda que los Adeptos ponían en guardia a sus discípulos contra el apetito de riqueza y poder de los reyes
«La alquimia de las sociedades humanas que sugiere Valdés Leal, sigue las mismas vías de perfeccionamiento que la de la materia mineral, y ya sabemos las dificultades que acarrea la explosión accidental del crisol.» — equipara la alquimia de las sociedades con la de la materia mineral, y con ella el riesgo de que el crisol reviente
«Para emplear un lenguaje contemporáneo, conocemos los traumatismos a los que se expone el» — traslada ese riesgo al operador, a quien el impreso llama entre comillas *laborator*; el tramo se corta antes del término entrecomillado, y la frase sigue con la curación que le permitiría volver al laboratorio
«El lanzamiento de la bomba A sobre Hiroshima fue criminal, no sólo por los sufrimientos infringidos a las víctimas directas, sino también por el quebranto que resultó para el alma y el espíritu de la humanidad.» — llama criminal el bombardeo de Hiroshima no solo por las víctimas sino por el quebranto para el alma y el espíritu de la humanidad
«Se duplicó el crimen por la fecha elegida, un 6 de agosto, fiesta litúrgica de la Transfiguración, para la que el fulgor atómico representaba una falsificación literalmente diabólica.» — y dobla el cargo por la fecha: el 6 de agosto, fiesta de la Transfiguración, para la que llama al fulgor atómico falsificación diabólica
«No compensa este primer seísmo ni corrige el que los sabios, después, hayan encontrado la manera de regular la acción de Sekhmet para fabricar electricidad.» — niega que el uso civil posterior de esa energía compense aquel primer seísmo
«Por aquí se habría tenido que empezar, de quererse realizar de verdad, a escala industrial, lo que los filósofos no intentaban a lo largo de su vida sino sobre unas pocas onzas de materia.» — sostiene que por el uso civil se habría tenido que empezar, y recuerda que los filósofos no trabajaban sino unas pocas onzas de materia
«obra apenas excede el estadio preparatorio, de donde la acumulación de tantos residuos envenenados» — sitúa la obra de las centrales apenas en el estadio preparatorio y de ahí deriva los residuos; el tramo se corta antes de la palabra que el impreso entrecomilla, tratamiento, que llama siniestra farsa
«Podemos esperar sin duda, una vez adquirida la experiencia, que con el envejecimiento de las centrales y la necesidad de substituirlas, los sabios atómicos encontrarán medios más canónicos para concluir un trabajo emprendido tan imprudentemente.» — espera que el envejecimiento de las centrales lleve a los sabios atómicos a medios más canónicos para concluir el trabajo
«Desde los primeros experimentos de Rutherford en 1912 hasta los aceleradores de partículas gigantes como los del CERN o el de Brookhaen, los físicos se han contentado con quebrar la materia para descubrir su estructura interna.» — reduce la física de los aceleradores a quebrar la materia para verle la estructura; el impreso escribe *Brookhaen* donde se lee Brookhaven
«Lo más a menudo se trata de bombardeos violentos mediante flujos de electrones que se precipitan y percuten contra la delicada arquitectura de los núcleos atómicos. Bajo el choque, los físicos obtienen transmutaciones reales, bien de los cuerpos atacados o bien de las partículas atacantes.» — reconoce que del choque salen transmutaciones reales, de los cuerpos atacados o de las partículas atacantes
«Sólo muy recientemente se han dado cuenta de que perturbando ligeramente y a débil energía los equilibrios internos del átomo, también podían recibir una respuesta de la materia; pero esta innovación —de hecho esos reencuentros con la ciencia de los filósofos— no ha franqueado todavía las puertas del laboratorio.» — señala que perturbar a débil energía los equilibrios internos del átomo también obtiene respuesta de la materia, y llama a eso un reencuentro con la ciencia de los filósofos que aún no sale del laboratorio
«La industria de las centrales nucleares sigue utilizando todavía el choque redoblado para arrancar la energía de los cuerpos espontáneamente inestables, que se mantienen al límite de las posibilidades de equilibrio de la naturaleza. En los ciclotrones gigantes este método exige sin embargo energías tales, que no se podría conseguirlas sino rompiendo los enlaces de la fuerza dicha fuerte que asegura la cohesión de los quarks.» — opone a esa vía la industria del choque redoblado, que en los ciclotrones gigantes exige romper los enlaces de la fuerza fuerte
«Las vías canónicas de la alquimia, traducidas al lenguaje de la ciencia contemporánea (ciertamente menos poética que los símbolos utilizados por los antiguos, pero por lo menos tan precisa y aceptable, mal que les pese a los que confunden tradición y trastos viejos), juegan sobre la fuerza dicha electro débil.» — traduce las vías canónicas de la alquimia al lenguaje de la física y las sitúa en la fuerza electrodébil, defendiendo de paso que esa traducción es tan precisa como los símbolos antiguos
«Nuestro arte es un arte de música, afirmaban los filósofos; lo que nos recuerda el laúd colocado detrás del mortero sobre el platillo» — trae el adagio de que el arte es un arte de música y lo hace ver en el laúd del cuadro; la frase se corta en el cambio de plana, donde sigue con una ilustración de Robert Fludd
«derecho de la balanza del lienzo de Valdés Leal, y que se muestra más claramente todavía en una célebre ilustración fuera de texto de un tratado de Robert Fludd» — y remite a una ilustración fuera de texto de un tratado de Robert Fludd; el tramo continúa la frase de la plana anterior y se corta antes de la llamada de nota
«Es por tanto un arte de resonancia y no de colisiones, y la interacción entre la capa electrónica responsable de las reacciones químicas ordinarias y la arquitectura nuclear, se obtiene modulando dichas resonancias.» — la tesis operativa del capítulo: arte de resonancia y no de colisión, con la interacción entre capa electrónica y arquitectura nuclear obtenida modulando resonancias
«Ya no dudamos hoy en revelarlo: sería vano guardado en secreto por amor del secreto, cuando se enseña en las publicaciones especializadas de físico-química, e incluso a veces, en las revistas de vulgarización que se encuentran en los kioscos.» — declara vano el secreto por el secreto cuando lo mismo se enseña en publicaciones de físico-química y en revistas de divulgación
«Sería criminal inclusive retener un conocimiento capaz de ayudarnos a cruzar la cota peligrosa a la que la técnica de los choques a gran escala condujo a la humanidad.» — y llama criminal retener un conocimiento capaz de ayudar a cruzar la cota peligrosa a que llevó la técnica de los choques
«La abertura alquímica de la materia establece tales resonancias a nivel del núcleo. Se acompaña en ciertas vías de una actividad violenta descrita como un combate de dragones mitológicos, que es absolutamente necesario dominar y contener.» — sitúa la abertura de la materia en esas resonancias del núcleo y describe la actividad que la acompaña como combate de dragones que hay que contener
«Pero esta violencia de reacción no tiene nada en común con la violación que representa el método del Sr. Rutherford y el de sus émulos.» — y separa esa violencia de la que llama violación del método de Rutherford y sus émulos
«Sin embargo, puesto que aquí es cuestión de la vía breve, deberemos poner sobre aviso a los que tengan por misión retomar la tarea y llevada a término.» — advierte a quienes hayan de retomar la tarea de la vía breve; el impreso escribe *llevada* donde se lee llevarla
«La explosión del crisol, o bien, para las centrales nucleares, lo que hoy se llama eufemísticamente la» — nombra la explosión del crisol y su equivalente nuclear; el tramo se corta antes de los dos eufemismos que el impreso entrecomilla, excursión al corazón y síndrome de China
«Volvamos al cuadro de Valdés Leal. El ataúd del obispo está tapizado con una tela cuyo color rojo podría evocar a la Piedra filosofal, y que sin embargo se cae en jirones, mientras que el prelado parece congelado en un estado que ni es el de la descomposición de la carne, ni el de su total revitalización.» — vuelve al cuadro: el rojo del ataúd podría evocar la Piedra y sin embargo se cae a jirones, con el prelado ni descompuesto ni revitalizado
«En la materia se traduce este estado por una cristalización demasiado apresurada. Su coloración superficial puede engañar al investigador.» — traduce ese estado a la materia como cristalización demasiado apresurada, cuya coloración superficial engaña
«En el Apocalipsis de Juan se simboliza a la Prostituta vestida de escarlata, y lejos de asegurar la perfección de la Obra, esta mesalina justo disfrazada con oropeles reales, atrae las impurezas y no alimenta sino a sí misma.» — identifica ese engaño con la Prostituta escarlata del Apocalipsis: lejos de asegurar la perfección, atrae impurezas y solo se alimenta a sí misma
«De este modo, todo parece correr el riesgo de fijarse en una estasis que ya no participa en la evolución de la» — y describe el riesgo como una estasis fuera de la evolución de la naturaleza, sometida a lenta degradación; la frase se corta en el cambio de plana
«Los filósofos insistían en la necesidad de apresurarse lentamente y de seguir las vías de la naturaleza» — recuerda el precepto de apresurarse lentamente y seguir las vías de la naturaleza; el tramo se corta antes de la llamada de nota
«La aparición de la Prostituta escarlata significa siempre que uno se ha salido de los caminos naturales.» — lee la aparición de la Prostituta como signo cierto de haberse salido de los caminos naturales
«para quienes practiquen una ciencia sin conciencia, la tentación será todavía mayor; y no hablamos aquí de conciencia moral.» — reitera la advertencia para quien practique una ciencia sin conciencia, y aclara que no habla de conciencia moral
«Siempre es peligroso objetivar lo que se toca, creerse dueño de las fuerzas ciegas en el interior de las estructuras inertes.» — declara peligroso objetivar lo que se toca y creerse dueño de las fuerzas ciegas encerradas en lo inerte
«Du gleichst dem Geist den du hegleichst, replica Mefistófeles en el segundo Fausto» — trae la réplica de Mefistófeles en el segundo Fausto, que el impreso traduce a continuación entre comillas —*te parecerás al espíritu que concibes*— y escribe *hegleichst* donde el alemán dice begreifst
«Lástima para quien no concibe más que un espíritu petrificado, y no una Piedra Viviente.» — y saca la consecuencia: quien solo concibe un espíritu petrificado no obtiene una Piedra Viviente; el impreso pega esta frase a la llamada de nota anterior, sin espacio
«El artista reproduce a una escala más reducida el proceso que sustenta la evolución del cosmos, hasta eso que lo que los antiguos llamaban reintegración» — la tesis de correspondencia del texto: el artista reproduce a escala menor el proceso del cosmos hasta lo que los antiguos llamaban reintegración o transfiguración; el tramo se corta antes del término griego que el impreso trae a continuación
«No discutiremos aquí las interpretaciones teológicas de estos términos, y que, lo más a menudo, traducen la incapacidad del profano para anticipar el fin hacia el que tiende la naturaleza entera.» — se abstiene de discutir las lecturas teológicas de esos términos y las atribuye a la incapacidad del profano para anticipar el fin de la naturaleza
«Sólo los Adeptos, los Sabios y los Santos, conocían su significado exacto, pero como dice el Apóstol» — reserva ese significado a Adeptos, Sabios y Santos; el tramo se corta antes de la frase del Apóstol que el impreso entrecomilla, sobre la creación que gime en dolores de parto
«No somos dueños para cambiar a nuestro gusto las vías inscritas por el Artista divino en la estructura íntima de cada átomo del universo.» — niega que se puedan cambiar a gusto las vías que el Artista divino inscribió en la estructura de cada átomo
«El relato de la Caída en la tradición judeocristiana, o los comentarios del Kali-Yuga en el Vedanta hindú, muestran que existen potencialidades secundarias cuya expresión desordenada conduce a callejones sin salida.» — trae el relato de la Caída y el comentario del Kali-Yuga como testimonios de potencialidades secundarias cuya expresión desordenada no lleva a ninguna parte
«Estas potencialidades secundarias juegan su propio papel en ciertas etapas del proceso cósmico. Acudir demasiado tarde o demasiado pronto, o creer alcanzarlas por una especie de atajo sin afianzar antes la preparación de la materia, basta para asegurar la concreción de los sueños de inmortalidad, de omnipotencia o de ciencia infusa.» — sitúa esas potencialidades en etapas concretas del proceso y avisa de que buscarlas por atajo produce los sueños de inmortalidad, omnipotencia y ciencia infusa
«He aquí el medio más seguro para llegar a las aberraciones que la Prostituta, por su parecido superficial con la Piedra, representa como ejemplo más espectacular.» — y llama a eso el medio más seguro de llegar a las aberraciones que la Prostituta ejemplifica por su parecido superficial con la Piedra
«En la época en que Valdés Leal realizó su pintura, la civilización española se empantanaba como resultado de una cristalización de la jerarquía» — aplica el diagnóstico a la España del cuadro: una civilización empantanada por la cristalización de la jerarquía eclesiástica; la frase se corta en el cambio de plana
«eclesiástica, y por la requisición de la Obra por parte de los oratores y los bellatores, dejando a los laboratores en la indigencia de una muerte sin recursos simbolizada por el esqueleto casi totalmente desencarnado del tercer ataúd.» — y completa la lectura social: oratores y bellatores requisan la Obra y dejan a los laboratores en la muerte sin recursos que simboliza el esqueleto del tercer ataúd
«Aunque revestidos con los colores de la Obra, los primeros no consiguen levantarse de la tumba, y los cuatro cráneos del osario, al fondo del sepulcro, no rematan sino un montón de osamentas secas.» — observa que los revestidos con los colores de la Obra no se levantan de la tumba y que el osario solo remata osamentas secas
«Sólo los emblemas que vemos sobre los platillos de la balanza tienen el frescor de la ida.» — solo los emblemas de los platillos conservan frescor; el impreso escribe *la ida* donde se lee la vida
«Sin embargo un rayo de luz ilumina la frente del último muerto, indicando que él también espera la resurrección.» — y señala el rayo de luz sobre la frente del último muerto como signo de que también él espera la resurrección
«Los cuatro cráneos del osario representan las cuatro Edades muertas, el fin de un ciclo ya acabado y olvidado.» — identifica los cuatro cráneos con las cuatro Edades muertas y con el fin de un ciclo acabado
«Pero tendremos que observar antes el quinto cráneo, apenas distinto tras los otros cuatro que todos pueden ver y contar. Los cráneos así dispuestos corresponden en la obra química a los cuatro elementos, y el quinto, a la quinta esencia.» — manda ver un quinto cráneo apenas distinto tras los otros cuatro y hace corresponder los cuatro con los elementos y el quinto con la quinta esencia
«Pero deberemos insistir que se trata de elementos muertos, reducidos al estado de osamentas. Esta afirmación sorprenderá a los aprendices que creen que la quintaesencia está activa desde el momento de su separación de lo que Hermes Trismegisto llamaba lo denso o lo espeso.» — insiste en que son elementos muertos y objeta a los aprendices la creencia de que la quintaesencia esté activa desde que se separa de lo denso
«Sin embargo —y vamos a revelar por primera vez uno de los secretos del arte más celosamente guardados— para proseguir la obra más allá de la sola regeneración mineral y perfeccionarla plenamente, la quintaesencia misma debe ser purificada y separada de» — anuncia como revelación primera que, para llevar la obra más allá de la regeneración mineral, la quintaesencia misma ha de purificarse; el tramo se corta antes de las palabras que el troceo parte renglón a renglón
«El artista interfiere permanentemente con su crisol. Muchos principiantes comprenden que, de este modo, la materia trabajada les trabaja a su vez a ellos, y les hace pasar progresivamente del estado profano al de Adepto. No es más que un aspecto del arcano.» — consigna que la materia trabaja al operador y lo hace pasar de profano a Adepto, y llama a eso un solo aspecto del arcano
«La primera quintaesencia obtenida, aunque indiferenciada, porta en sí como la marca del operador. Es éste el que introduce en ella, por resonancia, las superfluidades que todavía porta en sí mismo. Por lo tanto, todavía le queda por realizar en sí mismo una última purificación, para evitar volver a introducir gérmenes de muerte en el elemento vital.» — el núcleo del secreto que anuncia: la primera quintaesencia porta la marca del operador, que le traspasa por resonancia sus superfluidades, de modo que falta una última purificación del artista mismo
«Ha llegado el momento de revelar este secreto mayor. Hablar de ello a las claras no aumenta el riesgo, porque se trata de una» — justifica revelarlo diciendo que hablar claro no aumenta el riesgo, por tratarse de una barrera infranqueable; la frase se corta en el cambio de plana
«Quien quisiera transgredirla sin purificar con esta purificación, sólo conseguiría que el poder de la primera quintaesencia —quintaesencia mortífera— rebote contra él, padeciendo personalmente la catastrófica respuesta.» — y enuncia la sanción: el poder de la quintaesencia mortífera rebota contra quien transgreda la barrera sin purificarse
«Sabemos que las potencias militares han escudriñado los escritos alquímicos para encontrar los remedios que les preservarían de sus propias armas, y algunos, envalentonados por los éxitos obtenidos con pequeños particulares, acarician esperanzas demiúrgicas.» — imputa a las potencias militares haber escudriñado los escritos alquímicos buscando remedios contra sus propias armas, envalentonadas por pequeños particulares
«Vaya para ellos la más caritativa de las advertencias: no basta con haber fabricado no sabemos qué oro potable capaz de invertir los efectos fisiológicos de una irradiación atómica, para remodelar el universo a la propia conveniencia.» — y les advierte que fabricar un oro potable contra la irradiación no basta para remodelar el universo
«Bajo su presente forma, los cráneos, o los elementos, podrían perdurar hasta deshacerse en polvo. El estado de muerte, en su último estadio, es tan estable y estéril como la Prostituta.» — equipara el último estadio de la muerte con la esterilidad estable de la Prostituta
«La luz de resurrección no les alcanza directamente: inunda a los cuerpos quizá momificados, pero en los que persiste el principio de la carne, el germen de la revitalización.» — y reserva la luz de resurrección para los cuerpos en que persiste el principio de la carne
«Esta constatación es la llave para entender las cuatro Edades tradicionales.» — declara esa constatación la llave para entender las cuatro Edades
«se acaba con la irrupción de la piedra arrojada desde el cielo que viene a romper su encadenamiento.» — resume el Libro de Daniel: la sucesión de los cuatro reinos acaba con la piedra arrojada desde el cielo; el tramo arranca tras la palabra que el impreso entrecomilla, *reinos*
«También el Avesta iraní describe el combate cósmico, en cuyo decurso serán definitivamente vencidos los señores de las tinieblas. Ni los hindúes ni Hesíodo precisan cómo se efectuará el pasaje.» — añade el combate cósmico del Avesta y consigna que ni los hindúes ni Hesíodo precisan cómo se opera el pasaje
«Desde hace un siglo, la mayor parte de los exégetas han concluido con la sucesión descendente y obligatoria desde la Edad de Oro a la de Hierro y, en discrepancia con todo lo que han podido aprender en su propio crisol, ciertos autores que practican sinceramente el arte de Hermes, se han hecho eco de tales especulaciones puramente abstractas.» — objeta a los exégetas del último siglo la sucesión descendente y obligatoria de Oro a Hierro, y reprocha a alquimistas practicantes haberse hecho eco de ella contra su propia experiencia
«Tanto la naturaleza como la humanidad alcanzan entonces un tal estadio de desagregación y polución, que es tentador confundirlo con el sole alquímico.» — describe la tentación de confundir la desagregación final con el sole alquímico; el impreso escribe *sole* donde se lee solve
«aquí, por medio de un cataclismo, o por el toque de la varita mágica de algún hada hasta ahora bien silenciosa, la remontada hasta el Oro se opera de un solo golpe, para iniciarse otra vez un nuevo ciclo y una nueva declinación.» — y la remontada de un solo golpe hasta el Oro que esa lectura supone, con cataclismo o varita mágica; el tramo continúa la frase de la plana anterior
«Al menos el Sr. René Guénon ha conseguido convencer a sus lectores, tanto que ya no es cuestión de contemplar la tradición fuera del marco así trazado.» — adjudica a René Guénon el éxito de esa lectura entre sus lectores
«Sin duda el Sr. Guénon tenía un buen conocimiento de los textos del Vedanta, pero a menudo hemos observado que simplificaba abusivamente los datos que le fueron transmitidos.» — le reconoce buen conocimiento del Vedanta y le objeta simplificar abusivamente lo que recibió
«En todo caso nos parece lamentable que los alquimistas, alertados por su propia práctica en el laboratorio, no hayan rectificado una aproximación tan ingenua.» — y lamenta que los alquimistas no hayan enmendado esa aproximación desde su práctica de laboratorio
«Deberemos repetido: el artista se reduce a imitar a la naturaleza; sus modos operatorios son los del mismo cosmos.» — repite el principio del que todo cuelga: el artista imita a la naturaleza y sus modos operatorios son los del cosmos; el impreso escribe *Deberemos repetido* donde se lee repetirlo
«Incluso admitiendo que la última de esas Edades sea una putrefacción, sería muy insólito que viéramos surgir de ella espontáneamente a la Piedra, sin que interviniera antes el trabajo de la segunda y de la tercera obra.» — niega que de una putrefacción final surja la Piedra sin el trabajo previo de la segunda y la tercera obra
«Pero si damos fe al profeta Daniel, instruido que estaba en la ciencia avéstica en la corte de los reyes medos, e inspirado de Dios, ¿qué nos describe exactamente? Las cuatro Edades o los cuatros reinos que se encadenan perdiendo a cada etapa parte de su nobleza y vitalidad, no retornan después» — vuelve a Daniel, a quien llama instruido en la ciencia avéstica e inspirado de Dios, y describe los cuatro reinos que pierden nobleza a cada etapa; la frase se corta en el corte de chunk
«de haber sido golpeados por la Piedra. Dejan sitio a la montaña, que acaba por llenar todo el espacio.» — completa el resumen de Daniel: los reinos no retornan tras el golpe de la Piedra y dejan sitio a la montaña; el tramo continúa la frase cortada por el corte de chunk
«El sueño de Nabucodonosor no describe por tanto un proceso cíclico natural, sino una de esas aberraciones análogas a la Prostituta, de las que antes hemos hablado, que se alejan de las vías de la naturaleza.» — la tesis con que el texto se aparta de la lectura cíclica corriente: el sueño de Nabucodonosor no describe un proceso natural sino una aberración análoga a la Prostituta
«señala el descarrío de una Obra que no puede concluir —si la dejamos proceder— sino en el cúmulo de osamentas secas pintada por Valdés Leal.» — lee la degeneración de las cuatro Edades como descarrío de una Obra que solo puede acabar en el osario del cuadro; el tramo arranca tras el sintagma que el impreso entrecomilla
«Si este proceso arranca accidentalmente, es muy difícil, por no decir imposible, intervenir antes de que llegue a una conclusión. En ese momento, el estado caótico resultante permite al artista una mayor amplitud, y se le ofrecen varias vías de rectificación, de las que encontramos eco en los filósofos de la Edad Media y entre los autores árabes.» — declara casi imposible intervenir una vez arrancado el proceso, y remite a los filósofos medievales y a los autores árabes por las vías de rectificación que el estado caótico abre
«Por otra parte, no aconsejamos otra técnica en el crisol a los imprudentes que hayan sobrepasado sin quererlo las reglas del arte» — y reserva esa técnica para los imprudentes que hayan sobrepasado las reglas sin quererlo; la frase se corta en el cambio de plana
«de Edad en Edad hasta recuperar las condiciones que prevalecían antes del error de manipulación; no queda sino retomar correctamente el trabajo inacabado.» — y la completa: recuperadas las condiciones anteriores al error de manipulación, no queda sino retomar el trabajo inacabado
«Daniel evoca otra posibilidad. Consiste en tomar la Piedra ya obtenida en otro crisol, e incorporada a la materia descompuesta; pero tras ello hará falta purificar de nuevo esta Piedra aumentada, si acaso no había alcanzado un grado suficiente de perfección.» — la segunda vía, que adjudica a Daniel: incorporar a la materia descompuesta una Piedra obtenida en otro crisol, y purificar después esa Piedra aumentada
«En fin, una de las soluciones consistirá en dejar hacer a la naturaleza, que es lo que describe el ragnarök: las fuerzas disolventes se combaten hasta agotamiento, pero, como al mismo tiempo está en marcha el perfeccionamiento del universo, puede aparecer una materia nueva, reemprendiéndose el trabajo desde su inicio.» — y la tercera, que identifica con el ragnarök: dejar que las fuerzas disolventes se agoten hasta que aparezca materia nueva
«Sin embargo, el parecido superficial de este proceso con la obra al negro, ha engañado a más de un filósofo.» — advierte que el parecido de ese proceso con la obra al negro ha engañado a más de un filósofo
«Un pasaje del Desiderabile atribuido no sin buenas razones a Nicolás Flamel, que distingue en la obra cuatro colores, podría inducir a error al despistado, haciéndole pensar que, en cualquier circunstancia, la remontada de las Edades representa el camino alquímico» — atribuye el Desiderabile a Nicolás Flamel y avisa de que su lista de cuatro colores puede hacer creer que la remontada de las Edades sea el camino alquímico; el tramo se corta antes de la cita que el impreso entrecomilla
«Nuestra agua toma cuatro colores principales: la negra como el carbón, la blanca como la flor de lis, la amarilla semejante al color de los patas del esmerejón, y la roja parecida al color del rubí» — la lista de colores del pasaje atribuido a Flamel, tal como el volumen la imprime: negro de carbón, blanco de flor de lis, amarillo de patas de esmerejón y rojo de rubí; el impreso escribe *del color de los patas*
«Si se tratara de los colores simbólicos de las Edades, habría que invertir el amarillo del Bronce o del latón y el blanco de la Plata.» — objeta que, si esos colores fueran los de las Edades, habría que invertir el amarillo del bronce y el blanco de la plata
«A decir verdad, el color amarillo que se desliza entre la segunda y la tercera obra, representa haber alcanzado el éxito por vía breve.» — y da su propia lectura del amarillo: el que se desliza entre la segunda y la tercera obra señala el éxito por vía breve
«En ésta, a causa de la potencia de la operación, que de escapar al control del artista podría devastar más que su laboratorio, la Piedra no debe ser exaltada más allá de un color azafranado claro.» — fija el límite operativo de la vía breve: la Piedra no debe exaltarse más allá del azafranado claro, so pena de devastar más que el laboratorio
«Cuenta la leyenda budista que el rey Azoka se quedó de tal modo aterrado por haberlo elevado hasta el naranja, que prohibió imitarle a todos sus súbditos, y quemó los textos cuyas indicaciones le habían permitido llegar hasta allí.» — trae la leyenda budista del rey que, aterrado por haber llevado el color hasta el naranja, prohibió imitarle y quemó los textos; el impreso escribe *Azoka*
«Tenemos que proclamarlo con toda fuerza: la aparición del ciclo de las cuatro Edades es siempre consecuencia de un error, o bien de» — proclama que la aparición del ciclo de las cuatro Edades es siempre consecuencia de un error; la frase se corta en el cambio de plana y allí lo iguala con lo que el Génesis describe como pecado original
«Como con la Prostituta escarlata, pero en una modalidad inestable y por tanto más fácilmente rectificable, se trata de un accidente que interviene cuando se quiere tomar un atajo y saltarse una etapa necesaria.» — lo describe como accidente rectificable que sobreviene cuando se toma un atajo y se salta una etapa necesaria
«En el crisol se habrá perdido el tiempo, y a menudo años de trabajo que se convierten en vanos. Pero una falsa interpretación del ciclo de las cuatro Edades, o, peor, la tentación de obtener un resultado estable antes de que el fruto esté maduro, son de lo más temible en la» — mide el daño en el crisol en años perdidos y lo declara mucho más temible en lo que llama alquimia humana, sea por falsa interpretación del ciclo, sea por querer un resultado estable antes de tiempo
«les hacían tender la mano hacia un fruto todavía verde.» — ve esa prisa figurada en los pintores del Renacimiento que ponen a Adán y a Eva tendiendo la mano hacia un fruto verde al pie del árbol del conocimiento; el impreso escribe *Ea* por Eva y entrecomilla el nombre del árbol
«El primer error va a provocar la llegada del cataclismo, suponiéndole necesariamente salvador; lo más a menudo sólo generará sufrimientos inútiles.» — el primero de los dos errores: suponer salvador el cataclismo, cuando lo corriente es que solo produzca sufrimiento inútil
«El segundo, la voluntad de salir del tiempo histórico cuando nada se ha conseguido todavía, ha petrificado civilizaciones enteras de las que no quedan sino muros enterrados en la arena y tumbas expoliadas.» — y el segundo: querer salir del tiempo histórico sin haber conseguido nada, que habría petrificado civilizaciones enteras
«Sometidas a la decadencia de las cuatro Edades o cristalizadas al modo de la Prostituta, las civilizaciones, reemplazadas por otros pueblos, desaparecen para siempre.» — consigna el desenlace de ambas: las civilizaciones son reemplazadas por otros pueblos y desaparecen
«El fin de este siglo ve resurgir a las dos tentaciones juntas: la de acabar con la civilización» — sitúa las dos tentaciones juntas al fin de este siglo; el tramo se corta antes del adjetivo que el impreso entrecomilla, y la segunda tentación es acelerar la degeneración para alcanzar una nueva Edad de Oro
«La conjunción de estos peligros, junto con una maestría incompleta de los poderes de Sekhmet-Path, podría arrastrar a la humanidad a un desastre irreparable.» — advierte que la conjunción de esos peligros con una maestría incompleta de los poderes de Sekhmet y Ptah puede llevar al desastre; el impreso escribe *Sekhmet-Path*
«Felizmente existen límites a lo que está permitido, cuya transgresión no le es posible al hombre.» — y consigna que hay límites cuya transgresión no le es posible al hombre
«Aquí se rompe la soberbia de tus oleajes» — la frase que el texto adjudica al autor del Libro de Job para fijar ese límite
«Pusiste un límite que no sobrepasarán» — y la que adjudica al salmista, en el mismo pasaje y con la misma función
«Pero, como ocurre en el cuadro de Valdés Leal, si la intervención de la mano divina es indispensable para la regulación cósmica, cuanto más profundo sea el desequilibrio alcanzado más duras serán las oscilaciones que repondrán a los platillos en su posición óptima.» — vuelve a la balanza del cuadro: la mano divina regula, y cuanto más hondo el desequilibrio más duras las oscilaciones que devuelven los platillos a su sitio
«Como ya lo había presentido el Sr. Bergier no sin una cierta profundidad, el mito de la Atlántida, tal» — adjudica a Bergier haber presentido lo que dirá del mito de la Atlántida; la frase se corta en el cambio de plana
«como lo describen los ocultistas y los novelistas desde hace un siglo, no sólo evoca antiquísimos traumatismos colectivos, sino que también nos previene de un posible futuro catastrófico para cuya venida, desgraciadamente, algunos están ya trabajando.» — y lo completa: la Atlántida de ocultistas y novelistas no solo evoca traumatismos colectivos antiquísimos, sino que previene de un futuro catastrófico para el que algunos ya trabajan
«Cuando brevemente comentábamos el obelisco de Dammartin-sous-Tigeaux, lo descifrábamos a partir de las Escrituras[22] y de la tradición griega. Aseguran que el mundo pasa alternativamente por el agua y por el fuego purificadores, con intervalos que estimábamos de» — recuerda su propio comentario del obelisco de Dammartin-sous-Tigeaux, descifrado desde las Escrituras y la tradición griega; el tramo se corta ante la cifra que el impreso entrecomilla, mil doscientos años
«Evidentemente no había que tomar literalmente este último número: no éramos tan ignorante como para pensar que un diluvio —y sobre todo el diluvio bíblico— habría devastado el planeta en los alrededores del año 700.» — niega haber tomado ese número al pie de la letra y rechaza que un diluvio devastara el planeta hacia el año 700
«Aun así es verdad, si aceptamos el testimonio del cronista Gregorio de Tours, que los dos siglos durante los cuales reinaron sobre los Francos los reyes de la primera raza, habrían visto numerosos trastornos climáticos y cósmicos tales como auroras boreales sobre las Ardenas, caída de meteoritos inflamados en el golfo del Morbihan, o la sumersión del bosque de Avranches formando, desde entonces, la bahía del Mont-Saint-Michel.» — y sí admite, por el testimonio de Gregorio de Tours, trastornos climáticos y cósmicos en los dos siglos de los reyes francos de la primera raza
«Estas convulsiones limitadas no podrían compararse con una purificación integral de nuestro globo» — pero niega que esas convulsiones limitadas equivalgan a una purificación integral del globo; el tramo se corta antes de la llamada de nota
«Nos sonrojamos por tener que precisar unos puntos tan elementales, pero las glosas, cuando por azar llegamos a conocerlas, nos hicieron caer en una mezcla de hilaridad y de furor.» — declara la razón de estar precisando estas cosas: las glosas que llegó a conocer le produjeron hilaridad y furor
«No por ello habrían merecido una sola línea de rectificación pública, si no hubieran contribuido a mantener la expectativa malsana de un cataclismo inminente. Expectativa exacerbada por aprendices demiúrgos que no son más que sopladores; pero desgraciadamente sopladores muy peligrosos.» — y la razón de rectificar en público: esas glosas mantienen la expectativa de un cataclismo inminente, exacerbada por quienes llama sopladores peligrosos
«¿Qué es, pues, un año para el alquimista que sigue las enseñanzas de la naturaleza, sino un ciclo que abraza la totalidad del zodíaco? De tal modo se calculará, según las necesidades, el año» — define el año del alquimista como ciclo que abraza el zodíaco entero; la frase se corta en el cambio de plana
«solar y el año precesional, los años planetarios y los draconíticos que regulan los eclipses, y también esos largos años que recorre el Sol Negro y que los griegos designaban con el mito de Faetón.» — y enumera las clases de año que la obra distingue: solar, precesional, planetarios, draconíticos y los largos que recorre el Sol Negro, que asocia al mito de Faetón
«Los mil doscientos años que evocábamos antes sin haber precisado la unidad de base representan, por tanto, la elevación del zodíaco a una potencia y perfección del orden de las centenas, un número simbólico a la manera del Libro de Daniel o del Apocalipsis, cuando San Juan habla de los mil doscientos días durante los cuales el hijo varón será alimentado en el desierto.» — reinterpreta su propia cifra: los mil doscientos años son el zodíaco elevado al orden de las centenas, número simbólico como los del Libro de Daniel o del Apocalipsis
«Sin embargo no habíamos observado aun en nuestro crisol la última revolución, y éramos tributarios para nuestros comentarios de las incertidumbres y perspectivas de la época.» — reconoce que entonces no había observado en su crisol la última revolución y dependía de las incertidumbres de la época
«Cuando remitimos a Eugenio Canseliet el manuscrito de Las moradas filosofales, los geólogos acababan justo de descubrir, inscrita en la memoria de las rocas, la alternancia enigmática del norte y del sur magnéticos a lo largo de las edades.» — fecha el estado de la geología cuando entregó el manuscrito de Las moradas filosofales: la alternancia magnética recién descubierta en la memoria de las rocas
«Teníamos razones para pensar que una tal inversión se explicaba por haberse volteado toda la esfera sobre su propio eje, lo que no sucedería sino acompañado de espantosos cataclismos.» — consigna lo que entonces pensaba: que la inversión magnética suponía el volteo de la esfera entera y cataclismos espantosos
«Las revoluciones magnéticas que también se producen en el crisol, se observan alquímicamente de modo más fácil en la vía breve que en las demás.» — afirma que esas revoluciones magnéticas se dan también en el crisol y se observan mejor por la vía breve
«Tuvimos la intensa sorpresa de constatar en nuestras operaciones que no se producían fatalmente esos sensibles sobresaltos convulsivos, si el campo se transformaba en trabajo alrededor de la materia.» — y consigna la sorpresa de su propia operación: los sobresaltos convulsivos no son fatales si el campo se transforma en trabajo alrededor de la materia
«Después, conocidos con mayor precisión por los progresos de la ciencia geológica los misterios del fuego central, sabemos que la inversión de los polos magnéticos no significa la rotación de la masa planetaria.» — enmienda lo que había supuesto: la inversión de los polos magnéticos no implica que gire la masa planetaria
«Por tanto, la doble helicoide del obelisco de Dammartin-sous-Tigeaux no simboliza la marcha aparente del sol, como lo habíamos supuesto imprudentemente, sino, relacionándolo con el movimiento del sistema entero hacia su ápice, la doble espiral magnética interna a nuestro globo y la formación temporal de un tetrapolo.» — y enmienda con ello su propia exégesis del obelisco: la doble helicoide no sería la marcha aparente del sol sino la doble espiral magnética interna del globo y la formación temporal de un tetrapolo
«Este conocimiento es reciente. Un artículo de los Sres. Valet y Courtillot[24] describe con inteligencia la historia geomagnética de nuestro planeta junto con algunas de sus causas.» — remite al artículo de Valet y Courtillot sobre la historia geomagnética del planeta; la llamada de nota queda dentro del tramo, tal como la imprime el volumen
«Vemos en sus diagramas sucederse rápidamente la inversión de los polos, y después, cesar éstas durante larguísimos períodos de cerca de cien millones de años solares, a saber, un cuarto o una estación de la rotación media de nuestra galaxia.» — lee en esos diagramas inversiones rápidas seguidas de paradas de unos cien millones de años, que iguala a un cuarto de la rotación media de la galaxia
«Cuando, luego de tales paradas los polos reinician su danza, esta nueva puesta en movimiento coincidirá, tal como nos muestra la paleontología, con la renovación drástica de la fauna y la flora, al mismo tiempo que parecen situarse entonces las convulsiones volcánicas y las inundaciones purificadoras.» — hace coincidir el reinicio de la danza de los polos con la renovación de fauna y flora, las convulsiones volcánicas y las inundaciones
«Dos de estas estasis han sido fechadas con una precisión suficiente. El fin de la segunda corresponde a la extinción de los grandes saurios de la era secundaria.» — fecha dos de esas estasis y liga el fin de la segunda con la extinción de los grandes saurios
«Desde la aparición de la actual humanidad, pese a que nos encontremos a escala geológica en una fase de alternancia rápida, la Tierra no ha conocido sino una breve inversión de polos. Hemos calculado la fecha aproximada gracias a los diagramas de Valet y Courtillot: el movimiento que volvió a situar al polo magnético en los alrededores del norte geográfico, tuvo lugar hacia el año 8000 a. C.» — sitúa hacia el año 8000 a. C. la única inversión breve conocida desde la aparición de la humanidad actual, calculada sobre los diagramas de Valet y Courtillot
«Entonces la humanidad dejó tras sí la vida salvaje de cazadores nómadas, domesticó a los animales, cultivó el suelo, construyó las primeras aldeas y, de este modo, cimentó el germen de las grandes civilizaciones históricas. Esta coincidencia no es la del solo azar.» — hace coincidir esa inversión con el paso del nomadismo a la domesticación, el cultivo y las primeras aldeas, y niega que la coincidencia sea azar
«En el breve tiempo en que las líneas de fuerza del campo magnético terrestre se despliegan como una rosa mística, significa que el hombre se despierta a una conciencia superior. Traducir en obras este despertar le ocupará, sin duda, toda la duración del siguiente ciclo.» — lee el despliegue de las líneas de fuerza como rosa mística y como despertar del hombre a una conciencia superior, cuyo desarrollo ocupa el ciclo siguiente
«Escrutando de este modo el pasado de la tierra como los físicos sondean las profundidades de los mares, los geólogos vuelven a descubrir algunos fragmentos del secreto del Gran Arte cuyo crisol es la naturaleza y el Artista el Creador mismo.» — adjudica a los geólogos el redescubrimiento de fragmentos del Gran Arte, cuyo crisol sería la naturaleza y cuyo Artista el Creador
«Pese a la inconmensurabilidad de la escala de los tiempos, el ritmo de revolución de los polos magnéticos terrestres reproduce, con asombrosa exactitud, el ritmo que se observa en la vía breve: mil años son para Dios como un día, dicen el salmista y el Apóstol» — hace que el ritmo de los polos reproduzca el de la vía breve y lo apoya en la fórmula que adjudica al salmista y al Apóstol; el tramo se corta antes de la llamada de nota
«en relación con las vías de la naturaleza, en las vías más lentas el trabajo del alquimista, aunque más fácil de dominar, introduce un ligera desviación rítmica, margen que hay que corregir con las numerosas purificaciones de la Piedra.» — y completa la comparación: las vías lentas son más fáciles de dominar pero introducen una desviación rítmica que hay que corregir purificando la Piedra
«Cuanto más se acerque el ritmo al modelo divino, más sensibles serán las fases iluminadoras, comparables en nuestra escala al despertar del neolítico.» — liga la proximidad al ritmo divino con fases iluminadoras, comparables al despertar neolítico
«Cada una de las revoluciones de los polos magnéticos se acompañan, según parece, con perturbaciones en los climas y en las tierras.» — acompaña cada revolución de los polos con perturbaciones del clima y de las tierras
«Al iniciarse el movimiento de inversión hacia el año 10.000 a. C., ocurrió el fin de la última era glaciar. Los bancos de hielo retrocedieron, mientras las aguas marinas se inflaban progresivamente y sumergían las zonas litorales.» — fecha hacia el año 10.000 a. C. el inicio de una inversión y el fin de la última era glaciar, con el retroceso de los hielos y la subida de las aguas
«Ahora bien, se trata de la fecha dada por los sacerdotes de Sais al legislador ateniense Solón para la desaparición de la Atlántida, según el testimonio de Platón.» — hace coincidir esa fecha con la que los sacerdotes de Sais dieron a Solón para la desaparición de la Atlántida, según Platón
«El esfuerzo de los arqueólogos nos ha convencido de que los sacerdotes de Sais tenían un conocimiento parcial de sus propios archivos, y que confundían dos cataclismos de un alcance incomparable.» — enmienda la lectura del relato platónico: los sacerdotes de Sais tendrían un conocimiento parcial de sus archivos y confundirían dos cataclismos de alcance distinto
«los ejércitos diezmados por el maremoto e incluso la reunión anual de los príncipes, se refieren a acontecimientos mucho más recientes: a la explosión de la isla volcánica de Santorín (Θηρα) a comienzos del siglo XV antes de nuestra Era.» — adjudica la lucha con los atenienses y el maremoto a la explosión de Santorín, mucho más reciente; el tramo arranca tras el gentilicio que el impreso entrecomilla y conserva el nombre griego de la isla entre paréntesis
«Más mortífero que el Krakatoa, la erupción del Santorín abismó Egipto y el Asia menor en una oscuridad que duró varios días, mientras que una ola alta de doscientos o trescientos metros asolaba las costas del Mediterráneo oriental.» — describe esa erupción como más mortífera que la del Krakatoa, con días de oscuridad y una ola de doscientos o trescientos metros
«La brillante civilización minoica no levantó cabeza, y los aqueos, antes de combatir una Troya igualmente debilitada, hicieron tributarios a los príncipes mercaderes del Egeo.» — y le atribuye el fin de la civilización minoica y el tributo de los príncipes del Egeo a los aqueos
«Pero más allá de este reciente cataclismo, todavía dominaba en el templo de Sais la memoria de convulsiones océanas y la de una submersión que intervino milenios» — distingue de ese cataclismo la memoria más antigua del templo de Sais; la frase se corta en el cambio de plana, donde la sitúa allende las columnas de Hércules
«Podría tratarse del cataclismo que, debido a la crecida de las aguas océanas y a la actividad sísmica que acompaña la inversión de los polos, abrió el estrecho de Gibraltar. Notemos que también ocurría en esta misma época la submersión del delta del Eúfrates, dando lugar al Golfo Pérsico.» — propone para esa memoria más antigua el cataclismo que abrió el estrecho de Gibraltar, y le añade la submersión del delta del Éufrates que formó el Golfo Pérsico; el impreso escribe *Eúfrates*
«Esa Atlántida que naufragó con ocasión de esta ruptura, fuese isla o costa, ¿sustentaba ya una civilización comparable con las que, ulteriormente, debían surgir sobre el perímetro del Mediterráneo? Hoy todavía es imposible tener una seguridad en este tema.» — se abstiene expresamente: no hay seguridad sobre si esa Atlántida sostenía ya una civilización comparable a las mediterráneas
«En cambio, si no la memoria del pasado, la Atlántida que reconstruyeron hace un siglo los poetas, novelistas y ocultistas, atestigua de una angustia premonitoria.» — y sí adjudica valor a la Atlántida reconstruida por poetas, novelistas y ocultistas: la lee como testimonio de una angustia premonitoria
«No importa que esa Atlántida venga acicalada con los atuendos del renacimiento veneciano, las sutilidades de Bizancio o que resuene con las conchas marinas de Cnossos: condensa en sí todas las civilizaciones desaparecidas por haber querido transgredir el límite alquímico del que hablábamos antes; por utilizar una quintaesencia mancillada de impurezas.» — y la hace condensar todas las civilizaciones desaparecidas por transgredir el límite alquímico y usar una quintaesencia mancillada
«Los autores que entonan su canto fúnebre coinciden con este punto esencial: la Atlántida se habría venido abajo por el abuso cometido por sus sacerdotes-magos sobre la materia y sobre las almas.» — señala el punto en que coinciden esos autores: el abuso de los sacerdotes-magos sobre la materia y sobre las almas
«Cuando escribía esas páginas, muy pocos otorgaban crédito a las ciencias tradicionales. Su advertencia caía en el vacío.» — consigna que entonces casi nadie daba crédito a las ciencias tradicionales y la advertencia cayó en el vacío
«No ocurre lo mismo en nuestros días: todas las ciencias modernas se acercan peligrosamente a la alquimia.» — sostiene que hoy todas las ciencias modernas se acercan peligrosamente a la alquimia
«La opción de especialización les hace redescubrir fragmentos dispersos del conocimiento hermético, alejándolas de la síntesis que únicamente permitiría abordar, con la conciencia y prudencia suficientes, los aspectos más peligrosos del arte.» — y da la razón del peligro: la especialización devuelve fragmentos del conocimiento hermético pero aleja de la síntesis que permitiría abordarlos con prudencia
«Los alquimistas que nos precedieron tuvieron el discernimiento de trabajar únicamente sobre cantidades muy pequeñas de materia, no porque el instrumental de laboratorio fuera entonces demasiado primitivo, sino porque sabían hasta qué límite podían seguir controlando su trabajo, siendo hombres imperfectos.» — explica por qué los antiguos trabajaban cantidades mínimas: no por instrumental primitivo sino por saber hasta dónde podían controlar el trabajo
«Si necesitaban cantidades superiores de elixir, como sucedía a los médicos en tiempo de peste, reiteraban el trabajo, siempre en la medida de sus» — y qué hacían cuando necesitaban más elixir, como los médicos en tiempo de peste: reiterar el trabajo en la medida de sus fuerzas; la frase se corta en el cambio de plana
«Los evangelistas que testimonian la transfiguración de Cristo nos dicen que los discípulos cayeron rostro a tierra, incapaces de soportar la intensidad lumínica que emanaba de Él, aunque la manifestación de ese fuego de fuegos y de esa claridad de claridades no duró ni siquiera el tiempo necesario para que el apóstol Pedro pronunciara una sola palabra» — trae el testimonio evangélico de la Transfiguración —los discípulos en tierra, incapaces de soportar la luz— y mide en una palabra de Pedro lo que duró; el tramo se corta antes de la llamada de nota
«Imaginemos por tanto un fuego menos perfecto, pero por lo menos tan intenso, desencadenado por imprudentes sopladores que lo alimentan además durante meses porque, a causa de su misma imperfección, es de momento más soportable» — y proyecta esa intensidad sobre un fuego menos perfecto alimentado durante meses por sopladores imprudentes, más soportable justamente por imperfecto
«La dificultad de la alquimia reside en la mesura necesaria, en la graduación de esos fuegos secretos que, si pueden llevar la transmutación a su madurez y término, pueden lo mismo provocar la explosión del crisol, la aparición del ciclo de las cuatro edades y el de la misma Prostituta.» — sitúa la dificultad del arte en la graduación de los fuegos secretos, que llevan a la transmutación o a la explosión del crisol, al ciclo de las cuatro edades y a la Prostituta
«¡Qué razón tiene Valdés Leal, que en su cuadro da un lugar central a la ponderación, ni más ni menos!» — y devuelve la lección al cuadro, que da lugar central a la ponderación
«En cualquier caso y todo considerado, sería mucho mejor un fuego demasiado débil: el aprendiz no obtendría nada o como mucho estados aberrantes, que pronto se convertirían en materia muerta ordinaria.» — prefiere el fuego demasiado débil: el aprendiz no obtendría nada, o estados aberrantes que pronto vuelven a materia muerta
«La falta de paciencia, la voluntad de obtener resultados imaginados por adelantado, muy lejos de las potencialidades de regeneración de la naturaleza, o en fin, la loca sed de un poder demiúrgico, llevan lo más a menudo a intensificar los fuegos más allá de lo necesario, como si su intensidad compensara la inmadurez de la obra.» — enumera lo que lleva a intensificar los fuegos: impaciencia, resultados imaginados de antemano y sed de poder demiúrgico, como si la intensidad supliera la inmadurez
«La última de las amas de casa sabe muy bien que, si aumenta el calor de la plancha para alisar una arruga recalcitrante» — y lo dice con el símil de la plancha, que al subir el calor chamusca el tejido; la frase se corta en el corte de chunk
«quemadura podrá ser irremediable. Más vale humedecer la ropa y secada con suavidad.» — cierra el símil de la plancha con el remedio, humedecer y secar con suavidad; el tramo continúa la frase cortada por el corte de chunk y el impreso escribe *secada* por secarla
«Pero las lecciones de esta sabiduría práctica son quizás las más difíciles de transmitir a esos sopladores poderosos, poderosos de y en este mundo, ebrios de sus pasiones, nutridos de todas las quimeras que evoca en el profano el término mismo de alquimia.» — y declara esa sabiduría práctica la más difícil de transmitir a los sopladores poderosos, nutridos de las quimeras que la palabra alquimia evoca en el profano
«En el siglo de Luis XIV los sopladores soñaban con llenar sus bodegas con montones de oro, compitiendo así con el vano» — opone los sopladores del siglo de Luis XIV, que soñaban con oro, a los de hoy; la frase se corta en el cambio de plana
«esplendor de los reyes. Las necedades de hoy apenas son menores y menos ingenuas, aunque resultan considerablemente más siniestras.» — y juzga las necedades de hoy no menores ni menos ingenuas, sino más siniestras
«Es del poder oculto sobre el alma del mundo y la de los pueblos de lo que se embriagan, usando para conseguido, indiferentemente, los medios triviales de la política o de la economía, y los conocimientos surgidos de una ciencia rebosante.» — cifra la embriaguez de hoy en el poder oculto sobre el alma del mundo y la de los pueblos, servido por la política, la economía y la ciencia; el impreso escribe *para conseguido*
«Por un lado se osa tocar al germen de la vida fabricando, para propagar el terror, virus con efectos incurables para la medicina ordinaria —algunos tan fulminantes que ni siquiera la medicina universal tendría tiempo de operar» — la primera práctica que denuncia: fabricar virus incurables para propagar el terror, algunos tan fulminantes que ni la medicina universal alcanzaría
«Por otro lado se simula la inversión de los polos magnéticos o se efectúan distorsiones sobre el campo terrestre, para traer a las multitudes a estados de hipnosis, de disponibilidad mediúmnica o de furor ciego.» — la segunda: simular la inversión de los polos o distorsionar el campo terrestre para inducir hipnosis, disponibilidad mediúmnica o furor ciego en las multitudes
«O se ataca deliberadamente la regulación del climas y del tiempo.» — la tercera, atacar la regulación del clima y del tiempo; el impreso escribe *del climas*
«Se pervierte, en fin, la teurgia, y se invocan monstruos que ni los magos asirios más degenerados habrían osado sacar de sus abismos.» — y la cuarta: pervertir la teurgia e invocar monstruos que ni los magos asirios más degenerados habrían sacado de sus abismos
«Los atlantes míticos se arriesgaron a estas prácticas degradantes a plena luz; los sopladores reales de hoy, añaden a la perversión de las prácticas, la del secreto.» — cierra el capítulo separando a los atlantes míticos, que obraban a plena luz, de los sopladores de hoy, que añaden la perversión del secreto
«La alquimia es oscura porque está escondida. Los filósofos que quisieron transmitir a la posteridad la exposición de su doctrina y el fruto de sus trabajos, se libraron bien de divulgar el arte presentándolo bajo una forma común, para que el profano no pudiera darle un mal uso» — se cita a sí mismo por Las moradas filosofales para la razón del secreto: la alquimia es oscura porque está escondida, y los filósofos evitaron la forma común para que el profano no le diera mal uso
«Esta regla de ocultación duró siglos si no milenios, sin que ningún filósofo la transgrediera.» — afirma que ningún filósofo transgredió esa regla de ocultación en siglos o milenios
«El mantenimiento del secreto, el uso de una lengua oscura, los símbolos y la cábala fonética de la que ya hemos dado suficientes ejemplos en nuestras obras precedentes, se justifican por la distancia entre los conocimientos alquímicos y las preocupaciones del mundo.» — justifica secreto, lengua oscura, símbolos y cábala fonética por la distancia entre el conocimiento alquímico y las preocupaciones del mundo
«la química es la ciencia de los hechos, como la alquimia es la ciencia de las causas» — y vuelve a citarse por la misma obra para la distinción entre química y alquimia
«Había que mantener el velo sobre los arcanos más fundamentales; la utilización de la química en los horrores de la guerra de trincheras, no podía sino incitarnos a ocultar el temible potencial que se embosca en las profundidades de la materia más humilde.» — da la razón coyuntural del velo: el uso de la química en la guerra de trincheras aconsejaba ocultar el potencial de la materia más humilde
«Desde entonces la ciencia moderna, que ha franqueado los límites que la separaban de la alquimia, comienza a interesarse por las causas más que por los efectos puramente materiales.» — consigna el cambio: la ciencia moderna ha franqueado los límites que la separaban de la alquimia y empieza a interesarse por las causas
«Hemos visto descritos en revistas de vulgarización algunos de nuestros pequeños particulares, y también algunas fases de la obra.» — y dice haber visto descritos en revistas de divulgación sus pequeños particulares y fases de la obra
«En estas condiciones ya no tiene utilidad usar un lenguaje simbólico, tanto más cuanto que su empleo perverso —tentación tan temida por los filósofos— se ha vuelto el juego cotidiano de las potencias militares y de sus servicios especiales.» — la razón que da para levantar el secreto: el lenguaje simbólico ya no sirve, y su empleo perverso se ha vuelto juego cotidiano de las potencias militares
«Algunos alquimistas se siguen aficionando a las metáforas tradicionales por un sentimiento» — atribuye a sentimiento estético y a la conservación de las claves de lectura el apego de algunos alquimistas a las metáforas tradicionales; la frase se corta en el cambio de plana, donde lo reduce a elegancia de dandis
«estético, o para salvaguardar las claves de lectura de los antiguos tratados; y no hay en ello sino la elegancia de los dandies» — y así lo remata; el tramo continúa la frase de la plana anterior y se corta antes de la llamada de nota
«No desconocemos la necesidad de preservar los pocos últimos secretos que permanecen oscuros para la ciencia profana, y no tenemos la intención de facilitarles la faena a los bárbaros. Pero, obedeciendo al espíritu que animaba a los antiguos filósofos, antes que a la letra que mata, los tiempos actuales requieren hablar alto y fuerte.» — acota esa apertura: conserva los últimos secretos aún oscuros para la ciencia profana, y sostiene que el espíritu de los antiguos filósofos, y no su letra, pide hoy hablar alto y fuerte
«Cuando el ladrón está ya en la casa, de nada sirve echar los cerrojos.» — y lo dice con el refrán del ladrón ya dentro de la casa
«El secreto se vuelve el manto de sombra que rodea a los que, desbaratadas las precauciones de los alquimistas del pasado, han descifrado, gracias a los trabajos de físicos y biólogos, los indicios que aquellos dejaron.» — invierte el sentido del secreto: ahora cubre a quienes descifraron, por la física y la biología, los indicios que dejaron los alquimistas
«Mientras que las ecuaciones de los unos, o los símbolos mitológicos de los antiguos Adeptos, no sean inteligidos más que por un puñado de hombres, esos bandoleros se reservarán el poder que da la comprensión de las causas, y reducirán a los pueblos a la peor de las servidumbres: la del alma.» — y enuncia la consecuencia: mientras esas ecuaciones y símbolos solo los entienda un puñado, quienes los poseen reducirán a los pueblos a la servidumbre del alma
«Su casta y soberbia busca reinar desde una fortaleza inexpugnable rodeada de lo que Sir Winston Churchill llamaba una» — describe esa casta reinando desde una fortaleza inexpugnable; el tramo se corta ante la expresión que el impreso entrecomilla y adjudica a Winston Churchill, muralla de mentiras
«Escribir ahora en lengua oscura, confortaría perfectamente sus artimañas. El deber actual de un alquimista consiste en revelar lo que estos salvajes han sustraído, dando a sus víctimas los medios de asegurarse su propia protección.» — enuncia el deber actual del alquimista: revelar lo que esos salvajes sustrajeron y dar a las víctimas medios de protegerse. El prefacio cita esta misma frase con otras palabras en la plana 11, y la divergencia queda consignada
«Vemos claramente la dificultad de la tarea, puesto que no basta con lanzar advertencias, como algunos hacen.» — y reconoce la dificultad de la tarea: no basta con lanzar advertencias
«El artista descubre en su laboratorio que un estrecho lazo, espiritual, emocional y físico, se establece entre su ser y la substancia que borbotea en su crisol.» — la tesis de correspondencia aplicada al operador: entre su ser y la sustancia del crisol se traba un lazo espiritual, emocional y físico
«Gracias a los obstáculos encontrados constata qué debe apaciguarse y qué rectificar en su misma persona, para seguir siendo capaz de guiar al mineral hacia su perfeccionamiento. Y ésta es a menudo la tarea más ruda.» — y saca de ahí la obligación del artista de rectificarse a sí mismo para seguir guiando al mineral, que llama la tarea más ruda
«Aprende a rozar, sin caer, los abismos de la sinrazón, cuando las emanaciones magnéticas vienen a perturbar su equilibrio psíquico.» — consigna el riesgo psíquico del oficio: rozar los abismos de la sinrazón cuando las emanaciones magnéticas perturban el equilibrio
«Pero ¿cómo proponer como remedio a los hombres ordinarios, a los que se impone artificialmente parecidas condiciones, esta ascesis larga y difícil? La ignorancia, la incredulidad, lo difícil de la tarea, los desanimarán tanto más cuanto que no están acostumbrados a las habilidades de introspección que se requiere.» — y se plantea la objeción: esa ascesis no puede proponerse como remedio a hombres ordinarios, sin costumbre de introspección
«qué punto resiste la materia si, por inadvertencia, fuerza su evolución. Y es esta resistencia la que se trata de favorecer.» — el otro aprendizaje del laboratorio: cuánto resiste la materia cuando se fuerza su evolución, y que esa resistencia hay que favorecerla; el tramo continúa la frase de la plana anterior
«El secreto alquímico no se limita a la necesidad de alejar a las almas malvadas de un poder que sólo hay que usar con el mayor respeto.» — amplía la razón del secreto más allá de alejar a las almas malvadas de un poder que pide respeto
«Las metáforas amorosas con las que los antiguos filósofos esmaltaban sus escritos, traducen el grado de intimidad que se establece entre el artista y su obra, y que ninguna ecuación podría expresar.» — lee las metáforas amorosas de los antiguos como traducción de una intimidad entre artista y obra que ninguna ecuación expresa
«San Mateo, que nos relata las enseñanzas de Cristo sobre la montaña, es su mejor intérprete» — llama a San Mateo mejor intérprete de ese secreto; el tramo se corta ante la frase evangélica que el impreso entrecomilla, sobre orar en lo secreto
«A su vez Valentín Andreae, en sus Noces chymiques, precisa que Christian Rosenkreutz comete una falta contemplando a Venus en su desnudez, sin haber sido invitado» — y trae el episodio de las Bodas químicas en que Christian Rosenkreutz falta al contemplar a Venus sin ser invitado; el tramo se corta antes de la llamada de nota
«Conviene extender el velo del pudor y del silencio sobre estas bodas, que son los que permiten que ellas sean verdaderamente operativas.» — y hace del pudor y el silencio la condición para que esas bodas sean operativas
«Dudamos que los sopladores con intenciones demiúrgicas puedan alcanzar la intensidad de tales esponsales. Su relación con la materia no puede reflejar sino su voluntad de someterla; la tratan como a esclava y no como a amante» — niega a los sopladores demiúrgicos esa intensidad: tratan la materia como esclava y no como amante
«y si consiguen arrancarla bastante sumisión para evitar volverla estéril, no obtienen sino una piedra imperfecta, capaz sin duda de obrar alguna transformación en la estructura metálica, pero muy alejada de la medicina de los sabios.» — y les concede a lo sumo una piedra imperfecta, capaz de alguna transformación metálica pero lejos de la medicina de los sabios
«Para llegar a la perfección de la obra necesitarían, en primer lugar, curarse de su propia lepra de orgullo.» — y pone por condición previa que se curen de lo que llama su lepra de orgullo
«Ahora bien, si la medicina imperfecta consigue frenar durante un tiempo la decrepitud corporal, o reparar los accidentes que amenazan la vitalidad del hombre, acaba siempre por revolverse contra su genitor.» — enuncia la ley de esa medicina imperfecta: frena la decrepitud o repara accidentes, pero acaba revolviéndose contra quien la hizo
«La leyenda de Fausto lo ilustra con abundancia: el recurso a Mefistófeles, que se presenta a sí mismo como» — ilustra esa ley con Fausto; el tramo se corta ante la fórmula que el impreso entrecomilla, el espíritu que niega siempre, tras la cual la ilusión de juventud eterna acaba en espanto y abandono
«El nombre de Mefistófeles está construido a partir de una cábala fonética en griego. Comienza con la negación Μη; tras ella podemos oír la raíz φης-, futuro del verbo φημι, que significa afirmar, aconsejar, mandar: el poder que él hace refulgir, se ve negado antes de que Fausto lo saboree» — desarma el nombre de Mefistófeles por cábala fonética griega: la negación y la raíz del verbo afirmar, de modo que el poder queda negado antes de saborearse
«la terminación del nombre construye un substantivo alrededor del verbo τυφοω, volver orgulloso.» — y cierra la etimología por el verbo griego que traduce como volver orgulloso
«lo evoca en la desesperación de sus fracasos, ya son temibles las consecuencias de la llamada a Mefisto, pero también desencadenan en el crisol un cataclismo incontrolable: φυσις, la naturaleza, o, mejor, la fuerza del crecimiento interno, se exacerba en τυφω, que se enardece en τυφον, el tornado, de donde viene nuestra palabra tifón.» — encadena esa cábala con la del crisol: la naturaleza como fuerza de crecimiento interno se exacerba hasta el tornado, de donde deriva la palabra tifón; el tramo continúa la frase de la plana anterior, que hablaba del imprudente que evoca a Mefisto
«Además φυσα designa el soplo, el viento o la arrogancia.» — y añade el término griego que reúne soplo, viento y arrogancia
«Quien siembra vientos recoge tempestades, dice la sabiduría popular. La que promete el espíritu negador, será una tromba de fuego que se revolverá como castigo preparado por la justicia divina contra quien intente imponerla al universo.» — traduce el refrán al crisol: lo que promete el espíritu negador es una tromba de fuego que se revuelve contra quien pretenda imponerla al universo
«Se trata bien de la quema purificadora de la que habla el apóstol Pablo evocando los últimos días, cuando dice que no morirán todos, pero que todos serán transformados; que, probadas sus obras, el hombre será salvado como a través del fuego» — identifica esa quema con la que el apóstol Pablo pone en los últimos días: no todos morirán, todos serán transformados, y el hombre se salvará como a través del fuego; el tramo se corta antes de la llamada de nota
«Mientras no llegue la hora fijada para la Tierra, el tornado ígneo no podrá extenderse, y sólo devorará a los que, en su orgullo, lo hayan evocado.» — acota el alcance del tornado ígneo: hasta la hora fijada solo devora a quienes lo evocaron
«Por tanto, que se afiancen los corazones. Los falsos profetas hablan de paz, y habría que armarse para el combate[34]; aterran a los débiles con el anuncio de las llamas, que sólo quemarán a los que las desencadenan.» — objeta a los falsos profetas que hablan de paz y aterran a los débiles con unas llamas que solo quemarían a quien las desencadena; la llamada de nota queda dentro del tramo
«¡Basta de cometas deletéreos, meteoritos vagabundos, estaciones espaciales erráticas, en tanto que el Ángel no haya desenvainado la espada del Juicio!» — rechaza el catálogo de señales catastróficas mientras el Ángel no desenvaine la espada del Juicio
«¡Basta de traicionar al viejo Nostradamus! ¿Acaso no impuso silencio a los orgullosos y a los necios» — objeta también el uso que se hace de Nostradamus, que según el texto impuso silencio a orgullosos y necios; el tramo se corta antes de la llamada de nota, y lo precede la sentencia evangélica de que nadie conoce el día ni la hora
«Como lo hemos escrito, conviene esperar con sangre fría la hora suprema[37]; pero nunca recomendaremos espantar a los pueblos con cuentos de la vieja, ni nos atreveremos a asignar una hora humana al Fin de los tiempos. Ya es bastante para el alquimista, que guste las primicias cuando la trompeta resuene en su crisol.» — la formulación del texto sobre la hora del fin: esperarla con sangre fría, sin espantar a los pueblos ni asignarle hora humana, y bastarle al alquimista gustar las primicias. El prefacio la cita con otras palabras en la plana 11
«Los alquimistas han obrado sólo, desde siempre, sobre la materia mineral: es mucho más que una regla del arte.» — la regla que abre el capítulo: los alquimistas han obrado siempre sobre la materia mineral, y eso es más que una regla del arte
«No que la alquimia no pueda operar sobre otras materias, y ya hemos visto que se aplica al gobierno de las sociedades humanas.» — y la acota: no es que la alquimia no pueda operar sobre otras materias, puesto que se aplica al gobierno de las sociedades
«Pero aunque la inspiración divina, que estableció a los primeros maestros del hermetismo, les permitió saborear el conocimiento en toda inocencia, no por ello levantó la prohibición sobre el Árbol de la Vida.» — de dónde viene el arte, según el texto: de una inspiración divina que instituyó a los primeros maestros del hermetismo, sin levantar por ello la prohibición sobre el Árbol de la Vida
«Algunos boticarios han sabido superar las recetas espagíricas, extrayendo de las plantas remedios verdaderamente quintaesenciales.» — reconoce a algunos boticarios el haber superado la receta espagírica hasta remedios quintaesenciales
«Sólo conocemos a tres que han practicado sobre el vegetal según el arte de Hermes, y dejado algunos tratados: Hildegarda de Bingen, Paracelso y, en este siglo, Armand Barbault.» — y nombra a los tres que, según el texto, practicaron sobre el vegetal según el arte de Hermes y dejaron tratados
«Si ha habido otros, como así lo sospechamos entre los grandes médicos árabes o judíos, tal como Geber o Ibn Kaldûn, trabajaron en un secreto más absoluto que los filósofos químicos, no dejando a la posteridad sino las recetas de algunos pequeños particulares, útiles, pero que no necesitaban una iniciación más avanzada.» — sospecha otros entre los médicos árabes y judíos, y dice que trabajaron en secreto más absoluto dejando solo recetas de pequeños particulares; el impreso escribe *Ibn Kaldûn*
«Tales maestros son todavía más raros que los Adeptos del arte metálico.» — y los declara más raros aún que los Adeptos del arte metálico
«Si tienen el permiso para trabajar el vegetal, es porque Dios dio a los animales y al hombre como alimento, en primer lugar, los frutos y las hierbas; y colocó a Adán en el jardín del Edén» — da la razón del permiso sobre el vegetal: Dios dio por alimento frutos y hierbas y puso a Adán en el Edén; el tramo se corta ante la fórmula del Génesis que el impreso entrecomilla
«Cuando Caín intentó recuperar esta obra vegetal fuera del Edén, no consiguió sino ofrendas impuras, y sus descendientes, Yubal y Tubal-Caín, sólo pudieron trabajar el arte de la música y el de los metales.» — y el límite de ese permiso fuera del Edén: Caín solo obtuvo ofrendas impuras y sus descendientes quedaron en la música y los metales
«entregándose, con la invención del vino, a un trabajo más próximo a la alquimia que la sola espagiria.» — opone el caso de Noé, que al plantar la vid al salir del Arca e inventar el vino hace algo más próximo a la alquimia que a la sola espagiria; el tramo continúa la frase de la plana anterior
«Pero ningún hijo de Hermes fue autorizado nunca a practicar sobre el mismo animal, o sobre las secreciones de los cuerpos vivientes. Los menstruos, leches, orinas o lágrimas que encontramos en los textos alquímicos, deben tomarse de modo metafórico, como tropos para las exudaciones minerales.» — la prohibición central del capítulo: nunca se autorizó operar sobre el animal ni sobre las secreciones de los vivientes, y los menstruos, leches, orinas y lágrimas de los textos han de leerse como tropos de exudaciones minerales
«Hasta el siglo XVIII, la prohibición se extendió también a la ciencia profana, aunque ligeramente atemperada, ya que para la mayor parte de los espagiristas y artesanos era lícito el uso de cueros, orinas, grasas y hasta, en contados casos, de la sangre de los animales sacrificados para las necesidades humanas» — extiende la prohibición a la ciencia profana hasta el siglo XVIII, atemperada por el uso lícito de cueros, orinas, grasas y, en contados casos, sangre de animales sacrificados; el tramo se corta antes de la llamada de nota
«Para asegurar la subsistencia de una humanidad privada de sus recursos anteriores, no estaba permitido ir más allá de la autorización dada por Dios después del Diluvio, y de utilizar a los animales como alimento, término que hay que entender significando necesidades vitales.» — fija el alcance de esa licencia en la autorización dada después del Diluvio y en el término alimento entendido como necesidad vital
«Con todo vemos a Moisés reglamentando severamente el uso, sometiéndolo a rituales de expiación.» — y añade que Moisés reglamentó severamente ese uso con rituales de expiación
«tuvieron el mérito de rechazar numerosas supersticiones y obstáculos acumulados por la costumbre, la pereza o la incomprensión de los antiguos reglamentos; pero también cometieron la imprudencia de romper los lindes que Dios puso para la gestión humana, y entre éstos, la prohibición de incentivar la investigación sobre los seres vivientes más allá de las necesidades.» — reconoce a los libertinos de las luces el mérito de rechazar supersticiones y les imputa la imprudencia de romper los lindes puestos a la investigación sobre lo viviente; el tramo arranca tras el término que el impreso entrecomilla
«Las experiencias de Galvani ni servían a la medicina ni a la física naciente; Volta fue más útil en lo que concierne a la electricidad.» — niega utilidad médica y física a las experiencias de Galvani y adjudica a Volta lo aprovechable en electricidad
«Finalizando el último siglo, vimos a médicos renegar del juramento de Hipócrates e infligir verdaderas torturas eléctricas a los pensionistas de asilos y de cárceles, sin hablar de animales vivos, bajo pretextos de investigación; y comprendimos así que la ciencia profana bordeaba los abismos.» — imputa a médicos del siglo pasado haber renegado del juramento de Hipócrates con torturas eléctricas a internos de asilos y cárceles, y de ahí concluye que la ciencia profana bordeaba los abismos
«Ahora bien, no teníamos ninguna señal de que Dios hubiera levantado su prohibición de tocar al Árbol de la vida.» — y declara no tener señal alguna de que la prohibición sobre el Árbol de la vida se haya levantado
«Admitamos en último término que valga más ensayar los nuevos medicamentos sobre cultivos virales in vitro, que hacerlo de entrada en los hospitales; y admitamos todavía que se comprueban los remedios con monos o con ratas: se podría justificar tales sacrificios con el alivio que más tarde aportarán a los enfermos.» — concede el ensayo in vitro y la prueba con monos o ratas, justificables por el alivio que traigan a los enfermos
«se torturan conejos en las fábricas de cosméticos, o se descerebran gatos para establecer ritmos del sueño perfectamente conocidos en el hombre con métodos más suaves, entonces la justificación es pura hipocresía.» — y niega esa justificación a los conejos de la cosmética y a los gatos descerebrados para medir ritmos del sueño ya conocidos por métodos suaves; el tramo continúa la frase de la plana anterior
«Escapa a nuestro entendimiento —debemos confesarlo— la utilidad de esa esclavitud que consiste en implantar electrodos en el cerebro de animales y de seres humanos, para dirigir su comportamiento por medio de emisiones hertzianas.» — declara no entender la utilidad de implantar electrodos en cerebros de animales y de hombres para dirigir su comportamiento por emisiones hertzianas
«Insensiblemente, al acceder a tratar a los seres vivos a ejemplo del mineral, aun manteniéndose a nivel de las ciencias profanas, los sabios se transforman en verdugos.» — y enuncia la consecuencia: tratar a los vivos a ejemplo del mineral convierte a los sabios en verdugos
«La prohibición divina tenía por objeto, en primer lugar, impedir esta abominación, con la que el hombre pierde mucho más de lo que pueda ganar su insaciable curiosidad.» — da a la prohibición divina ese objeto: impedir una abominación en la que el hombre pierde más de lo que gana su curiosidad
«Cada uno sabe o presiente que con la ingeniería genética se franquean los últimos límites, como lo prueban los angustiosos debates de los legisladores y de los comités de ética.» — sitúa en la ingeniería genética el franqueo de los últimos límites, y toma por indicio los debates de legisladores y comités de ética
«Los biólogos fabrican nuevos virus como los espagiristas hacían oro, pudiéndose aplicarles el adagio que dice que es más fácil de hacer que de deshacer.» — compara la fabricación de virus con la del oro de los espagiristas y le aplica el adagio de que es más fácil hacer que deshacer
«¿Cómo han osado los médicos transgredir su juramento más solemne, hasta el punto de investigar armas de exterminio, y no los remedios para el sufrimiento humano?» — objeta a los médicos investigar armas de exterminio en vez de remedios
«Esta transgresión va mucho más allá del desorden causado por una situación de decadencia.» — rechaza que esa transgresión sea un asalto obligatorio del Kali-Yuga o una manifestación de la degradación cíclica: la declara mucho más que desorden de decadencia
«Lo que comprobamos, es una alquimia invertida que se acerca peligrosamente al irremediable pecado contra el espíritu, y los que justifican tales abominaciones, amontonan carbones encendidos sobre su propia cabeza.» — y la nombra alquimia invertida, cercana a lo que llama pecado contra el espíritu
«La presente pasividad traduce la impotencia de las gentes para deshacerse de un puñado de demiurgos dementes; si consiguieran de ellos más todavía, el asentimiento del corazón, entonces el planeta lo tendría listo; entonces sí que se abatiría el diluvio de fuego, o algún astro errante destruiría por colisión el nido de escorpiones en el que se habría convertido.» — lee la pasividad general como impotencia frente a un puñado de demiurgos, y advierte que el asentimiento del corazón dejaría el planeta listo para el diluvio de fuego
«Habrían bastado diez justos para salvar Sodoma, y por justos Abrahán entendía hombres cuyo corazón se negara a violar a los Ángeles; no seres perfectos ni santos.» — trae los diez justos de Sodoma y define al justo por el corazón que se niega a violar a los Ángeles, no por la perfección ni la santidad
«perder el respeto por sí mismo ni por los demás, y sabiendo dónde situar los límites puestos a los hombres[39]. En este sentido, se encontrarían más de los diez justos necesarios para retener la mano divina.» — y completa el ejemplo: sabiendo dónde situar los límites, hoy se encontrarían más de los diez justos que retendrían la mano divina
«La ingeniería genética se encuentra en sus primeros y blasfemos balbuceos, pero ya no se trata únicamente hoy en día de un saber empírico. Sin embargo le falta aun el conocimiento esencial, sin el que cualquier tentativa de obra alquímica se desviará fatalmente hacia la inversión (y eso siempre que el fracaso repetido no le ponga fin): la revelación divina de la perfección a alcanzar.» — señala lo que falta a la ingeniería genética y sin lo cual toda obra alquímica se desvía hacia la inversión: la revelación divina de la perfección que hay que alcanzar
«Desde el instante que enciende su primer fuego, el hermetista que intenta realizar la Gran Obra sabe que busca la quintaesencia. Aunque no tengan sino una vaga premonición de lo que ésta pueda ser, se dejará guiar por los escritos de los antiguos y las indicaciones de sus maestros.» — consigna que el hermetista sabe desde el primer fuego que busca la quintaesencia, aun con solo una premonición vaga, y se deja guiar por los antiguos y por sus maestros
«Hasta los arquimistas[40] de antaño buscaban alcanzar el oro y la plata, arrancándolos de la ganga de los cuerpos vulgares, sabiendo de oídas que eran los metales más nobles.» — concede que hasta los arquimistas sabían de oídas cuál era el término, el oro y la plata; la llamada de nota queda dentro del tramo y remite a la nota del traductor que distingue arquimistas de alquimistas
«Pero la prohibición de trabajar sobre la materia animal tiene por corolario la ignorancia que todos tenemos de lo que podría ser la perfección en este reino, y del proyecto divino hacia las ranas, saltamontes, gatos, perros, ballenas o jirafas.» — y el corolario de la prohibición: nadie sabe qué sería la perfección en el reino animal ni cuál es el proyecto divino sobre cada especie
«A este propósito, los mitos sumerios o griegos, y el midrash hebraico, contienen advertencias clarísimas de lo que cabe esperar de un trabajo inconsiderado sobre la materia viva.» — remite a los mitos sumerios y griegos y al midrash hebraico por advertencias sobre el trabajo inconsiderado en lo vivo
«Cuando una vez acabado su tiempo, por accidente o rebelión sale de su reposo Tiomat, Γη o Lilith, que simboliza la materia matrix de los orígenes, no engendra más que monstruos ávidos de vida humana, tales como hidras, gorgonas, vampiros o quimeras.» — las nombra: la materia matrix de los orígenes, salida de su reposo, solo engendra monstruos ávidos de vida humana; el impreso escribe *Tiomat*
«Entre los sumerios fue necesaria la reunión de los dioses para acabar con ellos, mientras que los griegos dejaban a los héroes nacidos de la unión de un dios y una mortal, el trabajo de matar a los monstruos.» — y compara las dos salidas míticas: la reunión de los dioses entre los sumerios y los héroes semidivinos entre los griegos
«No hay mejor manera para afirmar que las fuerzas humanas no bastan para deshacer las producciones anárquicas de la matrix vitae imprudentemente liberada.» — lee esos mitos como afirmación de que las fuerzas humanas no bastan para deshacer lo que la matrix vitae liberada produce
«Dejemos que se extiendan las plantas transgénicas: si al final sus efectos se revelarán mortales, ¿cómo asegurarse, aun arrancando todas las plantas conocidas, que ningún polen hubiera transmitido sus genes supernumerarios a otros campos, o a alguna variedad silvestre, o que no lo hayan libado las» — traslada el argumento a las plantas transgénicas: aun arrancándolas todas, nadie asegura que el polen no haya pasado los genes a otros campos o a variedades silvestres; la frase se corta en el cambio de plana
«¡Al menos la hidra de Lernio hacía que todas las cabezas salieran del mismo cuerpo!» — y remata con la hidra, cuyas cabezas al menos salían de un solo cuerpo; el impreso escribe *Lernio*
«La vida forma un todo, como ya lo han descubierto los ecologistas. No hablamos de los movimientos políticos, sino de los sabios que observan la imbricación de los reinos y los ciclos naturales de transformación.» — concede a los ecologistas —no a los movimientos políticos, precisa, sino a los sabios que observan la imbricación de los reinos— haber descubierto que la vida forma un todo
«tienen como primera consecuencia incitarlos a modificar sus propios genes para seguir alimentándose. Poco a poco, de reacción en reacción, ¿hasta dónde vamos a llegar?» — y da el ejemplo del maíz cuyos genes incitan al insecto a modificar los suyos; el tramo arranca tras el adjetivo que el impreso entrecomilla, parásitos
«Nadie sabría predecirlo; como nadie sabría anticipar las mutaciones correctoras que exigirá la prosecución de la Obra divina, hombre comprendido.» — declara impredecible esa cadena, y también las mutaciones correctoras que exigirá la prosecución de la Obra divina, el hombre incluido
«¿Cuándo se entenderá que la prohibición que gravita sobre el Árbol de la vida está para nuestra propia salvaguardia, y no por ningún capricho tiránico?» — y lee la prohibición como salvaguardia y no como capricho tiránico
«para quienes la sabiduría consiste en retornar a los modos de vida o pensamiento y a las técnicas que conocían nuestros abuelos…, en cuyo caso también habría que guarecerse en cabañas hechas de cortezas y tallarse cuchillos de sílex.» — se separa de los tradicionalistas inamovibles, cuya sabiduría reduce a volver a la cabaña de cortezas y al cuchillo de sílex; el tramo arranca tras el término que el impreso entrecomilla
«Más bien, el esfuerzo desplegado para forjar las civilizaciones, aumentar el saber y el saber hacer, debiera arrancarnos gritos de admiración. Tanta ingeniosidad, tanta labor paciente y tanto valor, no son pura vanidad, y ya hemos dicho anteriormente hasta qué punto los sabios profanos merecen nuestro respeto.» — y declara admirable el esfuerzo por forjar civilizaciones y aumentar el saber, con respeto expreso a los sabios profanos
«La prohibición de la que hablamos no significa que Dios prefiera a los ignorantes: ¿acaso habría colocado tanta curiosidad en el corazón del hombre si sólo hubiera querido un animal devoto?» — niega que la prohibición signifique preferencia divina por los ignorantes, y lo argumenta por la curiosidad puesta en el corazón del hombre
«Nuestros primeros padres recibieron el dominio de todos los reinos inferiores, y por tanto la licencia para descubrir las leyes que regulan en un cosmos que el Creador ordenó con» — adjudica a los primeros padres el dominio de los reinos inferiores y la licencia de descubrir las leyes del cosmos; el tramo se corta ante la fórmula que el impreso entrecomilla, número, peso y medida
«La complejidad misma de las trabazones ecológicas, no nos deben disuadir de su estudio.» — y niega que la complejidad ecológica sea razón para no estudiarla
«El problema de la prohibición y el de su transgresión es mucho más sutil que una simple barrera moral.» — declara el problema de la prohibición más sutil que una barrera moral
«Interrogado por los saduceos sobre el sentido de la resurrección, a través de una casuística llena de trampas a propósito del matrimonio, Cristo» — introduce la respuesta de Cristo a los saduceos sobre la resurrección; la frase se corta en el cambio de plana, donde dice que el hombre llegará a ser igual que los Ángeles
«responde con una frase a la que conviene conceder todo su alcance: el hombre —dice— llegará a ser igual que los Ángeles» — la frase a la que el texto concede todo su alcance: el hombre llegará a ser igual que los Ángeles; el tramo se corta antes de la llamada de nota, donde el volumen coteja el griego de Mateo, Marcos y Lucas
«Le correspondería por tanto realizar para sí y para la naturaleza un trabajo angélico de la que la alquimia es el germen o la anticipación.» — y de ahí deriva qué es la alquimia según el texto: el germen o la anticipación de un trabajo angélico que el hombre habría de realizar para sí y para la naturaleza
«Tal obra no podría llevarse a cabo a ciegas. No solamente nada se puede hacerse sin conocer la finalidad, y repitámoslo, todavía no se ha revelado la de lo viviente, sino que por añadidura habría que afrontar el peligro de una quintaesencia impura.» — y sus dos condiciones: conocer la finalidad, que en lo viviente dice no revelada, y afrontar el peligro de una quintaesencia impura
«La experiencia adquirida con el trabajo sobre los metales, nos ha convencido de la dificultad de esta última purificación. Tocar a la vida exigiría mucha más pureza todavía, más de la que el hombre actual soportaría sin perecer.» — mide esa dificultad por la experiencia metálica: tocar la vida exigiría más pureza de la que el hombre actual soportaría
«Tal es pues el sentido de la interdicción y el de la presencia del kherub con la espada flameante ante el Árbol de la vida.» — y así lee la interdicción y el querubín de la espada flameante
«El hombre no sabría franquear la barrera de llamas sino en la medida en que reencuentre la estatura angélica que fue suya en el Paraíso.» — fija la condición para franquear esa barrera: reencontrar la estatura angélica del Paraíso
«Pero este límite temporal, fruto de la caída y del oscurecimiento de su alma, no está inscrito en ninguna parte del hombre ni en el universo tangible, y Dios no nos ha retirado la promesa del arte real en todos» — acota el límite: es temporal, no está inscrito en el hombre ni en el universo tangible, y la promesa del arte real no se ha retirado; la frase se corta en el corte de chunk
«los reinos. La prohibición se extiende ante el hombre como un horizonte sin fin, y no como la muralla de una fortaleza en la que se estaría encerrado.» — la figura con que el texto enmienda la idea de límite: horizonte sin fin, no muralla de fortaleza; el tramo continúa la frase cortada por el corte de chunk
«Por lo tanto, nadie sabría establecer claramente dónde se encuentra la raya, como tampoco un niño encontraría un tesoro al pie del arco iris. Sin embargo, un paso de más, y cae la espada flameante.» — y la consecuencia: nadie puede fijar dónde está la raya, y sin embargo un paso de más la hace caer
«La razón, la prudencia, el respeto de la naturaleza y de la vida —de quienes el hombre tiene por vocación primera ser el servidor, el jardinero o el pastor— y la discreción de espíritus, son la única guía segura en estos terrenos, con la certeza de que Dios no nos permitirá acceder al concierto angélico antes de que la última purificación no nos haga dignos.» — da la única guía que admite en ese terreno —razón, prudencia, respeto de la naturaleza y discreción de espíritus— y coloca al hombre como servidor, jardinero o pastor de lo vivo
«Salvo, quizás, que a los sedientos de transgresión se les deje, durante un tiempo, una ilusoria familiaridad con los ángeles de las tinieblas.» — con la reserva de que a los sedientos de transgresión se les deje por un tiempo una familiaridad ilusoria con los ángeles de las tinieblas
«Cristo evoca este punto en la parábola de las bodas.» — y remite a la parábola de las bodas
«Pasemos sobre los invitados recalcitrantes y sobre la llamada a los tullidos, mendigos y desgraciados que van por los caminos (lo que no nos permite hacernos ilusiones sobre nuestro propio valor), para fijarnos en el destino del hombre rechazado de la sala del banquete.» — fija dónde quiere leerla: no en los invitados recalcitrantes ni en la llamada a los tullidos, sino en el hombre rechazado del banquete
«novio quien, a la puerta de la casa, reviste a sus invitados con un vestido de bodas, una túnica ligera y blanca tejida con hilos de oro o de plata, para cubrir o reemplazar los vestidos ordinarios, de modo que ninguno de los huéspedes se avergüence si es pobre o se vea tentado de acaparar la atención con unas vestiduras ostentosas.» — la costumbre: el novio reviste a los invitados con una túnica tejida de oro o plata para que ninguno se avergüence ni destaque; el tramo continúa la frase de la plana anterior
«Si el Rey sorprende a alguien sin esta túnica de luz, es porque ha rehusado llevarla cuando le fue ofrecida.» — y de ahí saca que quien aparece sin túnica es porque rehusó llevarla
«Ahora bien, ¿qué es la vestidura de luz, sino el signo de la purificación?» — identifica la vestidura de luz con el signo de la purificación
«Estamos ante un ladrón que quiere gozar de las capacidades angélicas dadas otra vez al hombre, pero sin querer pasar por la purificación, es decir, por el fuego (πυρ en griego) del kherub, y que rehúsa por tanto practicar en la inocencia.» — llama ladrón a quien quiere las capacidades angélicas sin pasar por el fuego del querubín ni practicar en la inocencia
«Si, evitando las llamas del Guardián, consigue entrar por efracción, su destino será peor que el que muestra la condición problemática del hombre actual: se verá atado; a saber, en él, en su naturaleza, se inhibirán las capacidades angélicas potenciales, y será arrojado a las tinieblas exteriores, y por lo tanto privado de cualquier revelación esotérica.» — y describe la sanción: inhibidas en él las capacidades angélicas, arrojado a las tinieblas exteriores y privado de toda revelación esotérica
«Nada nos asegura que este estado tenga que ser definitivo, pero antes de recuperar la integridad de su humanidad, deberá dar pruebas sin duda de que acepta someter su corazón y su voluntad al fuego del Ángel.» — acota esa sanción: nada asegura que sea definitiva, pero se pedirán pruebas de que acepta someter corazón y voluntad al fuego del Ángel
«Cuando el Presidente Truman ordenó lanzar sobre Hiroshima la primera bomba A —inútil desde un punto de vista estratégico, ya que el Japón exangüe se preparaba a la rendición, y que está no se vio adelantada sino en unos pocos días—, adquirimos la seguridad de que un grupo de hombres perseguía en secreto un fin más exigente que terminar una guerra.» — abre el capítulo declarando estratégicamente inútil la bomba de Hiroshima y afirmando que un grupo de hombres perseguía en secreto un fin distinto de terminar la guerra; el impreso escribe *que está no se vio adelantada*
«El Sr. Truman y sus consejeros no sólo querían experimentar su juguete mortal en condiciones reales, sino garantizar al gobierno americano una primacía sin par, y dar la prueba ante los ojos del mundo.» — les atribuye dos propósitos: ensayar el arma en condiciones reales y garantizar al gobierno americano una primacía sin par, exhibida ante el mundo
«No comprendimos el alcance exacto de su proyecto, que entonces podía pasar por la ambición de imperio universal de una nueva Roma. A lo largo de los decenios siguientes, el proyecto se volvió claro ante nuestros ojos. Se inspiraba estrechamente en el más breve y esencial de los escritos alquímicos: la Tabla de esmeralda.» — la tesis que da nombre al capítulo: el proyecto, incomprendido entonces, se habría inspirado en la Tabla de esmeralda
«Releamos este texto mayor, para comentar las adaptaciones que ellos hicieron para conseguir el gobierno orientado de las sociedades y el desarrollo de las ciencias.» — anuncia el método del capítulo: releer la Tabla y comentar las adaptaciones hechas para gobernar sociedades y orientar las ciencias
«Es verdad, sin mentira, cierto y muy verdadero: Lo que está abajo es como lo que está arriba, y lo que está arriba es como lo que está abajo; por tales cosas se hacen los milagros de una sola cosa. Y como todas las cosas son y provienen de UNO, por la mediación de UNO, así todas las cosas nacen de esta cosa única por adaptación.» — el texto de la Tabla de esmeralda tal como el volumen lo imprime, desde la fórmula de veracidad hasta la generación de todas las cosas por adaptación desde el UNO
«La unidad substrato de todas las cosas, fue presentida desde la antigüedad por los filósofos hindúes y griegos, como lo atestiguan los Upanishad y el Poema de Parménides.» — adjudica a los filósofos hindúes y griegos el presentimiento de esa unidad, con los Upanishad y el Poema de Parménides por testigos
«numerosos comentarios el sentido profundo de ese pasaje, y no insistiremos sobre este punto.» — se abstiene de comentar ese pasaje por estar ya muy comentado; el tramo continúa la frase cortada por el cambio de plana
«Los físicos que conocimos antes de la guerra le daban el nombre de campo unitario, y desesperaban a veces de alcanzarlo con sus cálculos y de penetrarlo en sus efectos. En este sentido, ni alentábamos ni desalentábamos sus esfuerzos.» — consigna que los físicos de antes de la guerra llamaban campo unitario a esa unidad, y declara no haber alentado ni desalentado sus esfuerzos
«Conscientes de las amenazas que las convulsiones de Alemania y la cristalización de las fuerzas oscuras hacían pesar sobre el mundo, varios de estos sabios soñaban por entonces con unificar a las sociedades humanas en una misma civilización apacible, que sería como el reflejo del campo unitario en la materia.» — atribuye a varios de esos sabios el sueño de unificar las sociedades humanas como reflejo del campo unitario en la materia
«Eran —ya lo hemos dicho— como niños deslumbrados por la luz del Umbral, ignorantes de los peligros y desbordantes de entusiasmo.» — y repite el juicio sobre ellos: niños deslumbrados por la luz del Umbral, ignorantes del peligro
«¿Cómo llegaron a tantas ilusiones sobre lo que se cocía desde hace decenios en las sociedades iniciáticas occidentales, que sin embargo algunos de ellos habían frecuentado? ¿Cómo pudieron entregarse a los jefes militares y políticos de América, no ya atados de pies y manos, sino corriendo traviesos como críos tras el flautista de Hamelín?» — se pregunta cómo se entregaron a los jefes militares y políticos de América sin ver lo que se cocía en las sociedades iniciáticas que algunos frecuentaban
«Los primeros trabajos en los que fueron empleados versaban sobre el campo unitario. En vano, como ya lo preveíamos.» — sitúa los primeros trabajos en el campo unitario y los declara vanos, como dice haber previsto
«Algunas raras confidencias que nos fueron trasladadas del Sr. Rosen, ayudante del profesor Einstein, se referían al abandono de las investigaciones a causa de accidentes espantosos de los que no comprendían nada, y que sus ecuaciones no habían permitido prever.» — refiere confidencias atribuidas a Rosen, ayudante de Einstein, sobre el abandono de esas investigaciones tras accidentes que las ecuaciones no preveían
«Los comanditarios, almirantes de la Navy o directores de agencias creadas para la circunstancia dependientes del Secretario de Defensa, exigieron el secreto más riguroso y aislaron a los testigos.» — y adjudica a los comanditarios militares el secreto riguroso y el aislamiento de los testigos
«Si el campo físico se resistía a todos los esfuerzos posibles, la idea de la unificación de los hombres seguía empero su camino, y los accionistas de la industria proseguían con sus cálculos, seducidos menos por la esperanza de la desaparición de las guerras, que por la perspectiva de un imperio mundial invisible al servicio de América.» — sostiene que, fracasado el campo físico, la unificación de los hombres siguió su camino movida menos por el fin de las guerras que por un imperio mundial invisible
«¿Fue entonces cuando algunas mentes febriles se dieron cuenta del parecido entre las preocupaciones de los sabios y los primeros versículos de la Tabla de esmeralda, o acaso acariciaban ya la ambición de remodelar al mundo» — se pregunta si fue entonces cuando alguien vio el parecido entre las preocupaciones de los sabios y los primeros versículos de la Tabla; el tramo se corta ante el verbo que el impreso entrecomilla, reconciliando
«No tenemos una respuesta para esta pregunta.» — y se abstiene expresamente de responderla
«Desde finales del pasado siglo, el esoterismo occidental se manifestaba como un terreno vallado en el que se afrontaban voluntades y proyectos que no tenían de tradicional más que la apariencia, y entre los que el nazismo ofrecía el más lamentable de los ejemplos.» — describe el esoterismo occidental desde finales del siglo XIX como terreno vallado de voluntades y proyectos solo tradicionales en apariencia, con el nazismo por ejemplo más lamentable
«Al menos hasta entonces esas quimeras se cocían en circuito cerrado, en las reboticas de algunas librerías polvorientas o en los salones privados de ciertos cuentacorrentistas devorados por el aburrimiento.» — sitúa esas quimeras, hasta entonces, en circuito cerrado: reboticas de librerías polvorientas y salones privados
«Pero la aventura nazi daba a muchos la ilusión que el poder estaba al alcance de la mano de los audaces.» — y adjudica a la aventura nazi el haber dado la ilusión de que el poder estaba al alcance de los audaces
«La sinarquía de Mr. d’Alveydre, que en su origen no era sino la pálida imitación de la sociedad medieval, tomaba el aspecto de una dictadura oculta de» — describe la sinarquía de Saint-Yves d'Alveydre como pálida imitación de la sociedad medieval convertida en dictadura oculta; el tramo se corta ante el sintagma que el impreso entrecomilla, superiores desconocidos
«y cada cual entre los sopladores, por poco que se mezclara con los ritos mágicos a la moda, se sentía la talla de un Cagliostro.» — y a los sopladores que se mezclaban con los ritos mágicos de moda les atribuye sentirse de la talla de Cagliostro
«Tras el fracaso parcial de los trabajos sobre el campo unitario en 1943, el interés reculó a las energías intra-atómicas.» — fecha en 1943 el fracaso parcial del campo unitario y el repliegue hacia las energías intraatómicas; el pasaje va bajo el versículo de la Tabla que el volumen imprime aparte, el Sol es su padre
«y fue el miedo a la reacción en cadena lo que contuvo a los sabios de intentar liberar el poder explosivo de Ptah.» — atribuye al miedo a la reacción en cadena la contención de los sabios ante el poder explosivo que llama de Ptah; el tramo arranca tras el término que el impreso entrecomilla, pilas
«La carta del Sr. Einstein al presidente Roosevelt sirvió de pretexto. ¡Pero hablen de huesos a los perros y de bombas a los militares, y les oirán aullar de placer!» — reduce a pretexto la carta de Einstein a Roosevelt y lo remata con el símil de los huesos y los perros
«El Sr. Oppenheimer, citando ante el fuego de los Álamos los versos del Mahabharata» — consigna la cita del Mahabharata que Oppenheimer hizo ante el fuego de Los Álamos y que, según el texto, dio por exacta la Tabla a los ojos de los aprendices demiurgos; el tramo se corta ante los versos que el impreso entrecomilla
«Todavía se necesitaba que ese Sol concebido de mano del hombre apareciera ante el mundo en el resplandor de las nubes; los pícaros conocían la Biblia y su salmo 18» — señala que faltaba hacer aparecer ese sol de mano humana en el resplandor de las nubes, y adjudica a los responsables el conocimiento del salmo que el impreso cita a continuación
«Con lo que el Presidente Truman dio la orden de bombardear Hiroshima y Nagasaki, para dejar bien probado que los» — cierra el versículo del Sol con la orden de bombardear Hiroshima y Nagasaki; la frase se corta en el cambio de plana, donde dice que el rayo y el poder de los astros ya no son solo de Zeus sino de ciertos hombres
«rayos y el poder de los astros no pertenecen únicamente a Zeus olímpico, sino al hombre… a ciertos hombres.» — y así la remata, con la restricción a ciertos hombres; el tramo continúa la frase de la plana anterior
«Obtenido el dominio del sol nuclear y acabada la guerra, no pararon hasta conseguir los servicios del Sr. von Braun y perfeccionar sus V2. La carrera del espacio alcanzó su punto culminante cuando sus astronautas, enfundados en escafandras, dieron algunos pasos sobre nuestro satélite.» — pasa al versículo de la Luna: los servicios de von Braun, las V2 y los pasos sobre el satélite como punto culminante de la carrera espacial
«Una interpretación tan literal podría haber sido un trabajo de soplador, pero su aplicación parece aun más tortuosa.» — llama trabajo de soplador a esa lectura literal y le atribuye una aplicación más tortuosa
«de la Luna poco tiempo después de aquel torpe paseo: sin duda sólo se quería marcar con una huella simbólica el alma de las gentes.» — y da su razón: abandonada la Luna poco después del paseo, lo que se quería era marcar simbólicamente el alma de las gentes; el tramo arranca tras el término que el impreso entrecomilla, conquista
«Al igual que con la bomba de Hiroshima, un acto tan ostensible debía persuadir a los hombres del dominio conseguido sobre las fuerzas cósmicas, dando la ilusión que, tras ellos, todos participaban en un proceso que, de hecho, se reservaban para sí.» — lee el acto ostensible como persuasión del dominio sobre las fuerzas cósmicas y como ilusión de participación en un proceso reservado a unos pocos
«Lo mismo que con la Luna, hicieron del viento una lectura literal, y se dedicaron seguidamente a controlar el clima, y a retener las masas de aire mediante» — pasa al versículo del viento y le adjudica el control del clima; el tramo se corta ante el sintagma que el impreso entrecomilla, muros de ondas, comparados con el confinamiento magnético de los aceleradores
«Las primeras experiencias de 1975 y 1976, escaparon a todo control durante varios meses; las segundas, en 1983, tuvieron mejores resultados; pero no se levantó el secreto, pese a los rumores que habían circulado en las universidades.» — fecha esas experiencias en 1975, 1976 y 1983, dice que las primeras escaparon a todo control y que el secreto no se levantó pese a los rumores universitarios
«La contrapartida social de dominar los vientos, se tradujo con la tentativa de controlar la opinión, que Virgilio denominaba fama volans, tan fugaz y movediza como la brisa.» — y da la contrapartida social del viento: el control de la opinión, que nombra con el fama volans de Virgilio
«Para asegurar el regreso a alguna forma de materia densa, eligieron entonces favorecer los trabajos sobre los seres vivientes y la ingeniería genética, de la que ya hemos dicho las reservas que nos inspira.» — cierra con el versículo de la tierra: los trabajos sobre los vivientes y la ingeniería genética, sobre los que ya declaró sus reservas
«Las cuatro menciones que abren este versículo de la Tabla de esmeralda, cuya traducción en actos acabamos de comentar, corresponden, en una lectura alquímica canónica —aunque en un orden raro— a los cuatro elementos: fuego, agua, aire y tierra, alternando lo sutil y lo espeso, lo caliente y lo frío.» — hace corresponder las cuatro menciones del versículo con los cuatro elementos, en orden que llama raro, alternando lo sutil y lo espeso, lo caliente y lo frío
«Observemos la evolución, correspondiendo a los cuatro primeros días del Génesis, desde el éter hasta concluirse la corporificación.» — y las alinea con los cuatro primeros días del Génesis, del éter a la corporificación
«La Obra divina de la creación revelada por el gran Hermes sigue estrechamente el» — hace seguir a la Obra divina revelada por Hermes el ciclo de las cuatro Edades; el tramo se corta ante el término que el impreso entrecomilla, ciclo
«de las cuatro Edades: edad de oro del Sol, edad de plata de la Luna, edad de bronce de los héroes vagabundos cuya errancia posee la libertad del viento, edad de hierro densificada al extremo.» — y despliega la correspondencia: oro del Sol, plata de la Luna, bronce de los héroes errantes con la libertad del viento, hierro densificado al extremo
«El lector comprenderá mejor por qué la aparición de ese ciclo, acabado ya el proceso de Creación, significa que se cometió un error.» — y saca de ahí su tesis: concluida la densificación, la aparición del ciclo señala que se cometió un error
«Admitamos incluso, por analogía, que dicho ciclo se aplica a las civilizaciones: tendría que compendiar su nacimiento pero, una vez que han tomado cuerpo, ¿para qué destruirlas recomenzando ad libitum la germinación de abortos?» — y lo argumenta por analogía con las civilizaciones: nacido el cuerpo, destruirlo para recomenzar no tiene razón
«Pese a lo absurdo de una tal rueda loca que girara sin fin, podríamos admitir ese ciclo si la enseñanza de Hermes se parara ahí; pero, tras haber comentado brevemente esta primera etapa de la Obra divina, e introducido a sus discípulos en la contemplación de los orígenes, continúa describiendo otras operaciones.» — el argumento de fondo contra la lectura cíclica: la enseñanza de Hermes no se detiene en la creación acabada, sino que sigue describiendo otras operaciones
«La inopinada aparición en el crisol del ciclo de las cuatro Edades, tiende a recuperar de modo natural lo que, por accidente, se desbarató demasiado, o a veces a obtener el» — explica para qué sirve el ciclo cuando aparece en el crisol: recuperar lo que por accidente se desbarató; el tramo se corta ante el término que el impreso entrecomilla, correctivo
«Sin embargo ocurre en la historia de las civilizaciones que ello introduzca en ellas una creación real, aunque no conocemos más que un ejemplo que se extiende sobre varios milenios, a partir del despertar suscitado por la última inversión de los polos.» — concede que en la historia ese ciclo puede introducir una creación real, y dice conocer un solo ejemplo, el del despertar tras la última inversión de los polos
«Si se lo observa en una escala más corta, obedece indefectiblemente a algún furor sangriento o a la desmesura del orgullo, y conduce a una fase a la vez caótica y petrificada cuya salida» — en escala corta hace obedecer ese ciclo a furor sangriento o a desmesura de orgullo, con salida por la violencia de un pequeño ragnarök; el tramo se corta ante el adjetivo que el impreso entrecomilla, natural
«Éste fue planificado aquí, y programado por demiurgos perversos que parecen haber» — acusa a esos demiurgos de haber planificado y programado ese ragnarök; la frase se corta en el cambio de plana, donde les atribuye querer imponer al mundo una recreación análoga a la revolución neolítica
«comprendido el sentido primero y querían imponer al mundo, fuera de los tiempos marcados por el Creador, una recreación de la civilización análoga a la» — y así la completa; el tramo continúa la frase de la plana anterior y se corta ante el sintagma que el impreso entrecomilla, revolución neolítica
«Ningún alquimista ha intentado una tal inducción forzada en su crisol, o al menos nadie habla de ello» — consigna que ningún alquimista dice haber intentado esa inducción forzada en su crisol; el pasaje sigue diciendo que no llevaría a un mundo nuevo sino a los desórdenes habituales
«Notemos también las equivalencias simbólicas, rígidas y no filosóficas, introducidas entre los elementos y las practicas científicas o sociales. Al fuego corresponde la energía del átomo; al agua lunar, la conquista espacial asimilada a una navegación; al aire, el clima y la opinión; a la tierra, los seres vivos.» — enumera las equivalencias que atribuye a esos demiurgos entre elementos y prácticas: fuego y energía atómica, agua lunar y conquista espacial, aire y clima y opinión, tierra y seres vivos
«Los antiguos no habrían admitido nada de esta clasificación, que distribuye factores heterogéneos de un modo bastante arbitrario; pero la encontramos hasta en las metáforas populares o en el trabajo de los escritores. Es en todo caso sofística, como, con nosotros, lo hubieran proclamado los antiguos maestros.» — y la rechaza por arbitraria y sofística, aunque reconozca encontrarla en las metáforas populares y en los escritores
«El Padre de todo, el Telema del mundo universal, está aquí. Su fuerza o potencia permanece entera, si se reconvierte en tierra.» — los dos versículos siguientes de la Tabla tal como el volumen los imprime, sobre el Padre de todo y la potencia que permanece entera al reconvertirse en tierra
«Hermes Trismegisto resume y comenta con estas frases el estado de la Creación acabada. Nuestros demiurgos no lo han entendido como el descanso del séptimo Día» — lee esos versículos como resumen de la Creación acabada y reprocha a los demiurgos no haberlos entendido como el descanso del séptimo día sino como instrucción para proseguir la obra
«han aplicado sus fuerzas en hacer surgir seres hasta entonces inexistentes,» — les atribuye haber leído ese versículo como instrucción para hacer surgir seres inexistentes; la frase se corta en el corte de chunk, que reemite el marcador de la misma plana
«nuevos virus en biología, cuerpos superpesados en física, ya que por suerte su arte no les permite suscitar especies más allá del primer grado estructural de corporificación. Las bacterias o las plantas transgénicas son sólo organismos modificados, y no criaturas inéditas.» — y la completa: virus nuevos y cuerpos superpesados, con la acotación de que bacterias y plantas transgénicas son organismos modificados y no criaturas inéditas
«Tú separarás la tierra del fuego, lo sutil de lo espeso, suavemente, con gran industria.» — el versículo siguiente de la Tabla tal como el volumen lo imprime
«Tanto más límpida es esta frase para un alquimista, tanto más nos fue difícil comprender cómo aquellos otros la interpretaron para sus propios fines. Separar lo sutil de lo espeso tenía un sentido en la» — declara límpido ese versículo para un alquimista y difícil de rastrear en el uso ajeno; la frase se corta en el cambio de plana, donde lo lleva a la teoría de la información
«teoría de la información: la distinción entre el hard (espeso) y el soft (sutil).» — y la remata con la distinción entre hard y soft; el tramo continúa la frase de la plana anterior
«En lo concerniente a la tierra y al fuego, ¿se trataba de aislar la biología de la física? ¿Acaso de oponer ambas técnicas de manipulación del átomo, sirviendo la fisión de elementos pesados para producir energía doméstica, y quedando reservada la fusión — analogon del fuego estelar— para la bomba H?» — se pregunta si la separación de tierra y fuego se aplicó a separar biología de física, o fisión doméstica de fusión reservada a la bomba H
«Esta última solución explicaría por qué se desalentaron sistemáticamente las investigaciones sobre la fusión controlada, aunque sólo fuera rehusando a los investigadores los subsidios y los laboratorios necesarios para su puesta a punto.» — y con esa hipótesis explica el desaliento sistemático de la investigación en fusión controlada, por la vía de negar subsidios y laboratorios
«Una indiferencia tal no tiene sentido económico: el hidrógeno abunda en la naturaleza; mientras que el uranio sólo se encuentra en escasas minas y requiere los más caros procedimientos de extracción.» — niega sentido económico a esa indiferencia: el hidrógeno abunda y el uranio escasea y cuesta extraerlo
«Tampoco se justifica por los riesgos corridos, pues la fisión produce residuos mortales que luego hay que almacenar, vigilar o tratar de nuevo.» — y tampoco por los riesgos, dado que la fisión deja residuos mortales que hay que almacenar y vigilar
«La aberración de esta política ha llamado la atención de numerosos sabios, a los que siempre se rehusó una explicación convincente.» — consigna que numerosos sabios advirtieron esa aberración sin recibir explicación convincente
«Sube de la tierra y desciende del cielo, y recibe la fuerza de las cosas superiores y de las cosas inferiores.» — el versículo del ascenso y el descenso, tal como el volumen lo imprime
«Quien se haya ocupado de escritos alquímicos comprenderá que este pasaje describe la subida del águila, de la que ya nos hemos ocupado en diversas ocasiones.» — lo identifica con la subida del águila, de la que dice haberse ocupado en otras obras
«El águila figura en el escudo de los Estados Unidos, y además, desde la caída de los imperios europeos, es la única potencia que todavía lo exhibe.» — y traslada el emblema a los Estados Unidos, única potencia que según el texto sigue exhibiéndolo
«Exotéricamente, en la sucesión de realizaciones ostensibles destinadas a fijar en el alma de los pueblos estrechas alegorías a modo de símbolos, la construcción de la naveta espacial y sus públicas idas y venidas respondería a las exigencias de su programa ilusorio.» — adjudica a la naveta espacial y a sus idas y venidas públicas la función exotérica de fijar alegorías estrechas en el alma de los pueblos
«De modo más secreto vemos, aquí y allá, intentos de relacionar la tecnología más material con operaciones mágicas confundidas con el cielo espiritual.» — y denuncia, en lo secreto, intentos de ligar la tecnología material con operaciones mágicas confundidas con el cielo espiritual
«No se contentan con dirigir la opinión por medio de la prensa o de la televisión; se quiere penetrar con ondas en las mentes, para reordenar los más íntimos pensamientos como si cada ser humano fuera una limadura de hierro entre los brazos del imán.» — describe el propósito que les atribuye: penetrar las mentes con ondas para reordenar los pensamientos como limaduras de hierro ante un imán
«Tendrás por ese medio la gloria del mundo, y toda oscuridad huirá de ti.» — el versículo de la gloria del mundo, del que la obra toma su título
«No despreciemos jamás a esos maestros ocultos de la alquimia faustiana. A imitación de los sabios, también trabajan en este mundo, y no por él y ni siquiera con él.» — advierte contra el desprecio de esos maestros ocultos de la alquimia faustiana, que a imitación de los sabios trabajan en este mundo y no por él
«Si buscaban la gloria en el sentido vulgar del término, no se cubrían con el velo casi totalmente opaco del secreto, poco propicio a exaltar las vanidades.» — y lo argumenta por el secreto mismo: quien buscara gloria vulgar no se cubriría con un velo opaco
«Entre los antiguos la gloria es una energía luminosa que los sabios persas llamaban xvarnah, la misma que el Cristo manifestó cuando su transfiguración.» — define la gloria antigua como energía luminosa, la nombra con el término persa xvarnah y la identifica con la de la Transfiguración
«¿Cómo aspirar al nimbo de esta gloria, si se rehúsa proseguir las vías de la divina revelación y de operar sobre sí las purificaciones más elementales?» — y niega el acceso a esa gloria a quien rehúse la revelación divina y las purificaciones sobre sí mismo
«¿Qué es pues esta gloria mundi, si no la entendemos ni en el sentido exotérico ordinario, ni en su verdadero y espiritual significado?» — plantea la pregunta que da nombre al libro: qué queda de la gloria mundi si no se la entiende ni en sentido exotérico ni en sentido espiritual
«Acabamos de ver que se quiere reunir y ajustar las mentes como para hacer de ellas los relevos individuales de un alma única; una especie de artificial» — y da su respuesta: se quiere hacer de las mentes relevos de un alma única; el tramo se corta antes del término griego que el volumen imprime a continuación
«El padre Teilhard de Chardin, como última perspectiva de la evolución, había anunciado la formación de lo que denominó una noosfera.» — trae la noosfera de Teilhard de Chardin como última perspectiva de la evolución
«como una especie de punto de orgullo de la historia humana, no advenía sino al fin de los tiempos, su emergencia no reducía en nada la libertad personal.» — y acota la lectura de Teilhard: ese fin no advenía sino al término de los tiempos y no reducía la libertad personal
«Se trataba en su espíritu de una fusión de amor e inteligencia, análoga a lo que los teólogos más inequívocos han descrito hablando de las relaciones trinitarias de Dios.» — y la describe como fusión de amor e inteligencia, análoga a lo que los teólogos dicen de las relaciones trinitarias
«No nos pertenece juzgar la perspicacia de los asertos de los teólogos, pues las revelaciones que hemos recibido, sin las que nuestra labor alquímica hubiera sido vana, se referían a la perfección de materia y a la purificación de nuestra propia naturaleza.» — se abstiene de juzgar a los teólogos y declara de dónde viene su propio saber: revelaciones recibidas, sin las cuales la labor alquímica habría sido vana, referidas a la perfección de la materia y a la purificación de la propia naturaleza
«Jamás nos ha convencido el optimismo de Teilhard de Chardin, la imagen lineal y dulce que se hacía de la evolución.» — y sí objeta el optimismo de Teilhard y su imagen lineal de la evolución
«Y si la noosfera que invocaba con toda su esperanza de visionario debiera manifestarse un día, dudamos que ocurriera antes de la formación de los nuevos cielos y de la nueva tierra anunciados por San Juan.» — y aplaza esa noosfera, de manifestarse, a después de los nuevos cielos y la nueva tierra de San Juan
«Una noosfera impuesta para explotar el poder mágico o centuplicar la intuición intelectual de unos cuantos falsos demiurgos, se emparenta con aquella violación de los Ángeles que hizo que Sodoma desapareciera bajo el fuego y el azufre.» — emparenta la noosfera impuesta por falsos demiurgos con la violación de los Ángeles que destruyó Sodoma
«Porque se trata verdaderamente del Ángel que encierra el hombre en germen, y que quieren desviar de su vocación última.» — y da la razón: se trata del Ángel que el hombre encierra en germen, desviado de su vocación
«jacten de llegar a ser ellos los únicos hombres verdaderos, enviando a todos los demás a un atolladero, como simples células de una máquina pensante sojuzgada.» — la otra posibilidad que deja abierta: que se reserven la condición de únicos hombres verdaderos y manden a los demás a ser células de una máquina pensante sojuzgada; el tramo continúa la frase de la plana anterior
«Todavía más grave: si relacionamos el brillante y parlante satélite artificial previsto para la entrada en un tercer milenio embaucador, con las divagaciones fomentadas alrededor del eclipse de 11 de agosto de 1999, parecería que se hubieran fijado una fecha para tener éxito; lo que les obliga a intensificar su presión sobre la gente. ¡Pura locura este paredón!» — liga el satélite del tercer milenio con las divagaciones sobre el eclipse del 11 de agosto de 1999 y deduce de ahí una fecha fijada que obliga a intensificar la presión
«Hasta un aprendiz se da cuenta de que se aleja de las vías de la naturaleza desde sus primeros errores y sus primeros fiascos, y frena la obra, si acaso no se ve obligado a volver a empezarlo todo desde el principio.» — opone a esa prisa la experiencia del aprendiz, que ve el desvío desde los primeros fiascos y frena la obra
«El soberbio ni oye ni ve; en su crisol la materia puede resistirse permanentemente, porque él continuará hasta que todo se destruya irremediablemente entre sus manos, destruyéndolo también de paso.» — y la del soberbio, que sigue hasta destruir la materia y destruirse con ella
«No iremos más lejos en nuestro comentario de la Tábula esmeraldina. Ya que hagan lo que hagan aquéllos, jamás alcanzarán ni siquiera la ilusión de la verdadera fuerza fuerte de toda fuerza que vencerá toda cosa sutil y penetrará toda cosa sólida, y que el Cosmopolita llama justamente la sal de la tierra» — cierra el comentario declarando que esos demiurgos no alcanzarán ni la ilusión de la fuerza fuerte de toda fuerza, que el Cosmopolita llama sal de la tierra; el impreso escribe *Tábula esmeraldina* y el tramo se corta antes de la llamada de nota
«Bajo sus aspectos, distintos del de los minerales, la quintaesencia yace más allá de la espada del kherub.» — y sitúa la quintaesencia, bajo aspectos distintos del mineral, más allá de la espada del querubín
«¡Finis gloriae mundi! Las nubes cubren la última luz en el cuadro de Valdés Leal, y no se abren sino desde arriba, revelando la púrpura que reviste la mano divina y sin embargo natural.» — devuelve el título al cuadro: las nubes cubren la última luz y solo se abren desde arriba, sobre la púrpura de la mano divina y a la vez natural
«Recibiendo esta revelación, sin duda alguna el alquimista sincero alcanzará el éxito y la verdadera Gloria del mundo reposará sobre él.» — y promete al alquimista sincero que recibe esa revelación el éxito y la verdadera Gloria del mundo
«Sin embargo, la obra que al hombre le es posible no manifiesta, incluso en su plenitud, sino la esperanza de las cosas por venir.» — acota esa promesa: la obra posible al hombre, aun en su plenitud, solo manifiesta la esperanza de las cosas por venir
«Tal los Magos en el portal de Belén o Salomón construyendo el Templo, tendrá que depositar su verdadero tesoro sobre el altar invisible de Aquél ante quien tiembla toda carne de terror, en sus extravíos o en su ignorancia primera, y de amoroso Gozo cuando, cumplida su parte de la obra y sin poder determinar por adelantado ni el día ni la hora, contemple, no la apertura de su materia, sino la de los Cielos y la claridad de Su Gloria.» — y le pide depositar su tesoro en el altar invisible, como los Magos o como Salomón, para contemplar no la apertura de su materia sino la de los Cielos
«¡Cuánto más necio será quien prefiera la vana gloria de este mundo, al Don divino todavía más luminoso que el carbunclo de los sabios!» — la última frase del capítulo, que opone la vana gloria de este mundo al Don divino más luminoso que el carbunclo
«No se pueden imponer a la fuerza ni la Tabla de esmeralda ni la sucesión de los regímenes planetarios que describe Ireneo Filaleteo» — abre el capítulo negando que la Tabla de esmeralda y los regímenes planetarios de Ireneo Filaleteo puedan imponerse a la fuerza; el tramo se corta antes de la llamada de nota
«La alquimia difiere de la ciencia exotérica en el hecho de respetar los tiempos de maduración propios a la materia en trabajos de parto.» — y da la diferencia con la ciencia exotérica: respetar los tiempos de maduración propios de la materia
«A nada que se encuentren en presencia los cuerpos necesarios, cualesquiera que sea el lugar, el tiempo y las cantidades a tratar se producirá una reacción química ordinaria; lo que ocurre en primer lugar en los tubos de ensayo se aplicará igualmente, mediante algunas precauciones, en las cubas industriales.» — describe por contraste la reacción química ordinaria, indiferente a lugar, tiempo y cantidad y escalable del tubo de ensayo a la cuba industrial
«La alquimia debe tener en cuenta la interdependencia universal; todo no es reproducible en cualquier momento.» — y opone la regla del arte: la interdependencia universal, y que no todo es reproducible en cualquier momento
«El Mutis Liber muestra la recogida del rocío bajo los ojos del carnero y del toro, emblemas evidentes de los meses solares primaverales en el hemisferio norte.» — toma por testimonio la recogida del rocío bajo el carnero y el toro, que lee como meses primaverales del hemisferio norte; el impreso escribe *Mutis Liber*
«Fuera del breve período en el que la savia sube y la vegetación vuelve a tomar vigor y se multiplica, el rocío indispensable para los espagiristas carecería de fuerza, y nada se produciría por su mediación.» — y acota la ventana: fuera del tiempo en que sube la savia, el rocío de los espagiristas carecería de fuerza
«Sin embargo, una recogida en abril en los alrededores de Valparaíso no serviría de nada, ya que allí la primavera comienza en septiembre.» — y lo lleva al hemisferio sur: abril no sirve cerca de Valparaíso, donde la primavera empieza en septiembre
«Y sólo hablamos de las condiciones estacionales de la espagiria y de la fabricación de remedios vegetales, un arte de boticarios que, por eminentemente respetable y útil que sea, no exige ni la décima parte de las precauciones que requiere el arte de Hermes.» — gradúa las dos artes: la espagiria y los remedios vegetales son arte de boticarios, respetable y útil, que no exige ni la décima parte de las precauciones del arte de Hermes
«Cuanto más breves sean las vías practicadas más aumentará la cantidad de materia, si no se toma la precaución de fraccionarla operando a cada vez con masas débiles, reiterando el trabajo u ocupándose a la vez de varios crisoles.» — y da la precaución de la vía breve: fraccionar la materia, operar con masas débiles, reiterar el trabajo o llevar varios crisoles
«materia, tanto más deberá estar atento el artista a las fluctuaciones de las condiciones cósmicas.» — liga la sutileza de la materia con la atención del artista a las fluctuaciones cósmicas; el tramo continúa la frase cortada por el cambio de plana
«Conocemos un criadero de pollos en el Poitou que perdió toda la cría de una determinada semana. Los pollitos presentaban malformaciones letales en la eclosión. Los propietarios recurrieron a su compañía de seguros, que envió sobre el terreno a sus mejores expertos, que no pudieron explicar esta mutación súbita sino por un flujo particularmente intenso de la radiación cósmica: el paisano fue reembolsado de sus pérdidas, y el asunto se quedó ahí.» — trae por caso el criadero del Poitou cuya cría entera salió con malformaciones, que los peritos del seguro solo supieron explicar por un flujo intenso de radiación cósmica
«Si no vigila el menor síntoma proveniente de su crisol para rectificar e intervenir al momento, el alquimista puede perder en pocos instantes, por culpa de tales imponderables, todo un año de trabajo.» — y aplica el caso al oficio: sin vigilancia continua, esos imponderables pueden costar un año de trabajo en pocos instantes
«También habrá que cazar al vuelo los fugitivos estados de gracia que favorecen a la obra, si se quiere consolidar el beneficio.» — y el reverso: cazar al vuelo los estados de gracia que favorecen la obra
«La extrema sensibilidad de la materia en trabajo exige tantos cuidados como un niño de pecho y, como este último, regula su crecimiento mediante influencias más misteriosas que el ciclo regular de los relojes.» — compara la materia en trabajo con un niño de pecho, regulada por influencias más misteriosas que el reloj
«Nadie se atrevería a dar alimento sólido al bebé que todavía no ha echado sus dientes. Si es bueno conocer por adelantado las fases de la obra, de nada sirve provocar artificialmente un régimen planetario, si el precedente no ha llegado a término por el movimiento propio a la naturaleza del sujeto de los sabios.» — y saca la regla: no sirve provocar artificialmente un régimen planetario si el anterior no llegó a término por movimiento propio del sujeto de los sabios
«A fortiori será vano pensar en abrir una materia no preparada o cuya preparación no fuera completa.» — y la extiende: es vano abrir una materia no preparada o preparada a medias
«En fin, una de las trampas, y no de las menores, es que cualquier materia trabajada canónicamente como sujeto de los sabios, puede dar resultados particulares, alentadores sin duda, pero ilusorios, incluso (y sobre todo) si éstos se parecen hasta el engaño al resultado esperado.» — la trampa que declara mayor: una materia trabajada canónicamente puede dar resultados alentadores pero ilusorios, y tanto más cuanto más se parezcan al esperado
«Los maestros antiguos son muy claros a este respecto: la transmutación del plomo en oro no basta para afirmar que se haya obtenido la Piedra.» — y cita la regla de los maestros antiguos: transmutar plomo en oro no basta para afirmar que se tenga la Piedra
«La aplicación forzada de la Tabla de esmeralda tal como la hemos visto desarrollarse desde hace medio siglo, nunca ha tomado en cuenta el adagio alquímico según el cual todo es viviente. Al contrario, es la vida la tratada como una cosa inerte o como algo mecánico.» — reprocha a la aplicación forzada de la Tabla no haber contado con el adagio de que todo es viviente, y haber tratado la vida como cosa inerte
«Por ello dudamos que los demiurgos hayan sacado la lección necesaria de las resistencias que no ha cesado de oponerles su materia, trátese de los elementos de la naturaleza o de las» — y duda de que esos demiurgos hayan sacado lección de las resistencias que su materia les opone; la frase se corta en el cambio de plana
«La unificación política del planeta, su primera etapa, no se ha producido en mayor medida cuando la creación de la ONU que hoy mismo, cuando la estaban esperando de la noosfera impuesta por ellos, pese a sus esfuerzos por mezclar los pueblos, haciendo tábula rasa de las identidades culturales, con un olvido tan voluntario como insidioso de la Historia anterior al pistoletazo de salida de su proyecto, a saber, antes de 1914.» — mide el fracaso de la primera etapa, la unificación política, y describe el método que le atribuye: mezclar los pueblos, hacer tabla rasa de las identidades culturales y olvidar la Historia anterior a 1914
«Incluso asistimos a contrario —y este movimiento no cesará de profundizarse— al resurgimiento de la memoria propia de los pueblos.» — y consigna el movimiento contrario, que dice creciente: el resurgimiento de la memoria propia de los pueblos
«La unión planetaria se hará un día, sin duda al fin de la presenta era; pero será sinfónica y no monódica, y más espiritual que política.» — declara que la unión planetaria llegará al fin de esta era, pero sinfónica y no monódica, y más espiritual que política; el impreso escribe *la presenta era*
«Paralelamente a la Tabla de esmeralda, los falsos demiurgos utilizaron otros textos alquímicos sin comprenderlos mejor.» — consigna que esos demiurgos usaron además otros textos alquímicos sin comprenderlos
«¿Por qué el presidente Truman quiso la guerra fría, que por entonces no deseaba Stalin[45], sino porque sus consejeros habían leído los comentarios al combate de las dos naturalezas cuando la apertura de la materia?» — adjudica la guerra fría a una lectura del combate de las dos naturalezas hecha por los consejeros de Truman, y consigna que Stalin no la deseaba entonces; el tramo lleva dentro la llamada de nota
«¡Lástima que no hubieran seguido la lectura hasta el final! No hay vencedor en esta lucha hermética; ambos adversarios, extenuados y destruidos, dejan el sitio a los cuerpos nuevos y vigorosos que recogen ambas herencias.» — y da el final que dice omitido: en la lucha hermética no hay vencedor, los dos adversarios se destruyen y dejan sitio a cuerpos nuevos que recogen ambas herencias
«Pero no quisieron ese retoño; apostaron a ganador, América, pensando que con su victoria se insuflaría las energías vitales y los recursos de una Rusia extenuada (como lo da a pensar una primera lectura del combate de la Rémora y la Salamandra, descrito por Sabino de Cyrano Bergerac[46]) y sería ella misma el viejo atleta y el joven brote.» — les imputa haber apostado a un ganador, América, según una primera lectura del combate de la Rémora y la Salamandra; el impreso escribe *Sabino de Cyrano Bergerac*
«No han logrado in fine sino levantar a todos los pueblos contra este insolente vampiro.» — y mide el resultado: haber levantado a todos los pueblos contra lo que llama insolente vampiro
«Si hubiesen alcanzado el verdadero fin del combate, ni Rusia ni los Estados Unidos, o más exactamente, ni la economía de estado ni el capitalismo habrían sobrevivido al día de hoy. Se habrían hundido ambos para dar lugar a un modo de intercambio y producción enteramente nuevo, del que nadie habría sabido imaginar las formas.» — y el desenlace que habría tenido el combate bien leído: ni economía de estado ni capitalismo habrían sobrevivido, y habría surgido un modo de intercambio y producción nuevo
«Tales acontecimientos ya han ocurrido a lo largo de la Historia. Roma, perpetuada como Bizancio, y Persia, se afrontaron hasta agotar recíprocamente sus fuerzas. Sobre la ruina de sus imperios antagonistas pudo crecer la maravillosa civilización árabe, que resplandeció hasta el siglo XVII y contó con tantos artistas y sabios antes de su presente decadencia.» — trae por precedente el agotamiento mutuo de Bizancio y Persia, sobre cuya ruina creció la civilización árabe
«También el imperio romano surgió de la destrucción mutua de Cartago y de la» — añade el precedente de Cartago y la República de Rómulo; la frase se corta en el cambio de plana
«Por no haber comprendido esta necesidad del arte, América se prepara el destino de la orgullosa Asiria, contra la que se revolvieron coligados los pueblos oprimidos y saqueados y que, pese a su aparente poderío, debió ceder su lugar a los Medos.» — y anuncia a América el destino de Asiria, contra la que se coligaron los pueblos oprimidos hasta que hubo de ceder el lugar a los medos
«Sin embargo, el cuento bíblico de Jonás nos enseña la alternativa menos peligrosa que se ofrece: volver a la humildad, el abandono voluntario de la preeminencia.» — ofrece la alternativa que lee en Jonás: volver a la humildad y abandonar voluntariamente la preeminencia
«La asiria Nínive no cedió por desgracia a los avisos divinos sino en este relato imaginario, que, como sabemos, fue colocado en las Escrituras para invitar a las futuras potencias a un mayor discernimiento.» — y consigna que Nínive solo cedió en el relato, que llama imaginario y puesto en las Escrituras para invitar al discernimiento de las potencias futuras
«Ya hemos visto que los demiurgos le han asignado el cometido de las águilas. De acuerdo en este punto con todos los autores, Filaleteo limita sus vuelos a siete o a nueve. Incentivar más esta fase no conduce sino a la pérdida tanto del sublimado como del compost.» — vuelve a la subida del águila: Filaleteo limita los vuelos a siete o nueve, y forzarlos pierde el sublimado y el compost
«Si la equivalencia simbólica que ellos han impuesto es un mínimo operativa, el obstinarse a promover a los Estados Unidos por encima de las demás naciones no nos llevará sino a su fragmentación, ya que el alma egregórica del Estado federal no podrá mantener más lejos su cohesión.» — y aplica el límite a la equivalencia impuesta: obstinarse en promover a los Estados Unidos llevaría a su fragmentación, porque el alma egregórica del Estado federal no sostendría la cohesión
«Por lo tanto, debiéramos asistir a la dispersión de los Estados que lo componen, y vamos ya viendo las señales precursoras con la formación de un movimiento independentista en Texas.» — y da por señal precursora de esa dispersión el movimiento independentista de Texas
«Conducida demasiado mal, la experiencia lleva seguramente a la explosión del crisol, y ya lo estamos viendo fisurarse.» — cierra el paralelo: mal conducida, la experiencia lleva a la explosión del crisol, que dice ya fisurándose
«Además podemos predecir esta fragmentación por otra vía. Cuando la Guerra del Golfo, se concibió el modelo estratégico para realizar con artificio la profecía del Ángel Gabriel en el octavo capítulo del Libro de Daniel» — anuncia la segunda vía de predicción y la sitúa en el modelo estratégico de la Guerra del Golfo, que lee como realización artificiosa de la profecía del Ángel Gabriel; el tramo se corta ante la cita que el impreso entrecomilla
«y aplasta al ciervo o al carnero de la visión sin que este último pueda resistirse ni encontrar salvación.» — resume el desenlace de la visión: el macho cabrío aplasta al carnero sin que este pueda resistir; el impreso escribe *al ciervo o al carnero*
«Sin duda era preciso que ese carnero de arrogante crecimiento representara a Babilonia. Daniel precisa que su visión tuvo lugar en Susa, y que el animal se encontraba sobre la otra orilla del río Ulai, actualmente el río Karun, es decir, en Persia.» — consigna la adjudicación que se hizo del carnero a Babilonia y precisa, contra ella, que Daniel sitúa la visión en Susa y al animal en la otra orilla del Ulai, es decir en Persia
«Incluso si ese río se junta hoy con el Tigris y el Eúfrates en un delta» — abre la precisión geográfica sobre el delta común; la frase se corta en el cambio de plana, donde concluye que la orilla opuesta a Susa está en Irán y no en Irak
«común, la orilla opuesta a Susa[48], hasta la confluencia, se encuentra en Irán y no en Irak.» — y así la remata; el tramo continúa la frase de la plana anterior y lleva dentro la llamada de nota
«Es cierto que el nombre del río Ulai significa en lenguas semíticas el devastador y que, en el salmo 136 Babilonia se ve calificada de devastadora, Admitamos como aceptable esta lectura cabalística, pese a que la consideremos muy dudosa.» — concede la lectura cabalística que hace del Ulai y de Babilonia dos devastadores, y la declara a la vez aceptable y muy dudosa; el impreso pone coma donde iría punto, *devastadora, Admitamos*
«La continuación de la profecía, sin embargo, tendría que haber dado de qué pensar a los estrategas que vieron en el pequeño Irak la encarnación de la Babilonia del Apocalipsis» — advierte que la continuación de la profecía habría debido dar que pensar a los estrategas que vieron en Irak la Babilonia del Apocalipsis; el tramo se corta ante la cita que el impreso entrecomilla, sobre el gran cuerno que se parte en cuatro
«Nadie juega impunemente con los símbolos activos.» — la máxima que sostiene todo el argumento del capítulo
«En los escritos y pinturas de la antigüedad, el cuerno ha designado siempre el poder de crecimiento. Es por eso que se suspendía un bucráneo junto a los campos o en los dinteles de las puertas de las propiedades, o es la razón de representar a las diosas de la naturaleza teniendo entre sus brazos el cuerno de la abundancia, desbordante de frutos espigas y flores.» — documenta el cuerno como signo del poder de crecimiento, del bucráneo sobre los campos al cuerno de la abundancia de las diosas
«Los comentarios del ángel Gabriel sobre el sentido de la visión evocan, a los ojos de un historiador, la conquista de Persia por Alejandro y la fragmentación de su imperio en los cuatro reinos helenísticos.» — consigna la lectura histórica de la visión: la conquista de Persia por Alejandro y la partición de su imperio en cuatro reinos helenísticos
«Pero los modelos proféticos se inscriben fuera del tiempo histórico, aplicándose cuando se reúnen las condiciones necesarias, como ya lo hemos visto para el ciclo de las cuatro Edades.» — y enuncia su propia regla de lectura profética: los modelos están fuera del tiempo histórico y se aplican cuando se reúnen las condiciones
«Conceder a los Estados Unidos el papel de chivo occidental, o, más exactamente, hacer de esta nación el cuerno que reúne a todas las fuerzas de la coalición, era, por la magia misma del símbolo, convocar sobre su cabeza a la cuádruple fractura.» — y de ahí deriva la predicción: dar a los Estados Unidos el papel del chivo occidental fue convocar sobre ellos la cuádruple fractura
«En la época de Alejandro, pasaron veinte años entre la victoria de Rabeles y el comienzo de la división del imperio, que duró todavía diez años.» — fecha el precedente: veinte años entre la victoria y el comienzo de la división, y diez más de partición; el impreso escribe *la victoria de Rabeles*
«Nos debemos considerar tales números como intervalos absolutos; pero retengamos la rapidez con la que se rompe el cuerno único del macho cabrío, pues se realiza, tras el triunfo, en menos de una generación.» — acota esas cifras como no absolutas y retiene lo que le importa: el cuerno único se rompe en menos de una generación tras el triunfo
«Las reglas sucesorias para la elección del presidente de los Estados Unidos no preservarán su imperio secreto, ni su integridad, de las causas inscritas en los cielos angélicos.» — niega que las reglas sucesorias presidenciales preserven ese imperio de las causas que llama inscritas en los cielos angélicos
«Los herederos de Alejandro no pudieron mantenerse, no por incompetencia o debilidad personal, sino porque les fue retirado el sello divino del poder, no pudiendo» — explica la caída de los herederos de Alejandro no por incompetencia sino por habérseles retirado el sello divino del poder; la frase se corta en el cambio de plana
«obtener de este modo el reconocimiento indispensable del alma de los pueblos.» — y cierra la explicación: sin ese sello no se obtiene el reconocimiento del alma de los pueblos
«Si bajo este punto de vista Europa es asimilable a la coalición macedonia, será la primera en retirarse de la zona de influencia americana.» — aplica el modelo a Europa, asimilada a la coalición macedonia, y predice que será la primera en retirarse de la influencia americana
«Por otra parte ya asistimos a los primeros estremecimientos de esta retirada, ya sea con la picrocolina[49] guerra del buey y de la mostaza, o, más gravemente, con la decisión de construir un ejército independiente del Pacto Atlántico.» — y da por señales de esa retirada la guerra comercial que el impreso llama picrocolina y la decisión de construir un ejército independiente del Pacto Atlántico
«Los demás reinos helenísticos fueron construidos alrededor de las capitales de Alejandro. Como América no transfirió las suyas fuera de su suelo, apostaremos razonablemente por New-York, Chicago, Dallas o San Francisco.» — cierra el capítulo apostando por las capitales de la fragmentación americana, ya que América no trasladó las suyas fuera de su suelo
«No se rompe el cuerno del macho cabrío porque haya emprendido la conquista de las tierras del carnero, sino porque no supo moderar su rabia para destruirlo. Daniel dice» — fija la causa de la rotura del cuerno: no la conquista, sino no haber moderado la rabia; el tramo se corta ante la frase de Daniel que el impreso entrecomilla
«Los escritores que izaron la aventura de Alejandro a las dimensiones de epopeya, le reprocharon, todos ellos, la cólera ciega y ese desbordamiento del equilibrio que los griegos denominaban υβρις, término que tanto significa la audacia como la insolencia, la injuria como los malos tratos, y que parece derivarse de υβρος, la excrecencia.» — reúne el reproche unánime de los escritores a Alejandro —cólera ciega y desbordamiento del equilibrio— con el término griego que abarca audacia, insolencia, injuria y malos tratos
«Es el más español, el exceso contra el que nos previene Juan de Valdés Leal.» — y devuelve ese exceso al cuadro; la frase, tal como el impreso la da, parece incompleta antes del adjetivo
«Si el artista no sabe medir el furor del régimen de Marzo por vía seca o breve, sólo obtiene la piedra quemada y prostituida, y además el crisol explota bajo la violencia de la operación.» — traduce el exceso al crisol: sin medir el furor del régimen de Marzo por vía seca o breve solo se obtiene piedra quemada y prostituida, y el crisol explota
«Cuando construían un imperio, los soberanos más sabios de la antigüedad tenían buen cuidado con respetar la distinción de las cuatro partes espaciales, correspondientes a los cuatro cuartos[50] de las ciudades y a las cuatro funciones.» — y al imperio: los soberanos antiguos respetaban la distinción de las cuatro partes espaciales, correspondientes a los cuartos de las ciudades y a las cuatro funciones; el tramo lleva dentro la llamada de nota
«De este modo, Sargón de Agade se hizo nombrar rey de las cuatro regiones. La unidad se hacía en el centro[51], analogon de la quintaesencia.» — trae por caso a Sargón de Agade, rey de las cuatro regiones, y sitúa la unidad en el centro, que hace analogon de la quintaesencia
«Cuando su intronización, los reyes de Tara o del quinto reino de Irlanda, que tradicionalmente aseguraba la cohesión de toda la isla, posaban el pie sobre una piedra llamada Lia Fail. Si el impetrante era legítimo la piedra gritaba y se hendía, temporal y simbólicamente, en cuatro partes, representando a los cuatro reinos y a las cuatro islas del norte donde, según la leyenda, habían descendido los Thuata de Danán.» — y el rito de Tara: la piedra Lia Fail grita y se hiende en cuatro partes ante el impetrante legítimo, por los cuatro reinos y las cuatro islas del norte
«Después de una tal iniciación, el rey del centro nunca se permitía perder el sentido de su función» — lee esa iniciación como garantía de que el rey del centro no perdiera el sentido de su función unificadora; la frase se corta en el cambio de plana, donde añade el respeto a las cuatro partes de Irlanda
«Pero si el υβρις del soberano le llevaba a olvidar el sentido de la centralidad, tendiendo a aplastar y uniformizar en lugar de unir, el exceso mismo de la cohesión que pretendía obtener, provocaba el retomo explosivo de esa cuatrinidad de la que desconocía provenir y haber surgido.» — y enuncia el reverso: el soberano que aplasta y uniformiza en vez de unir provoca el retorno explosivo de la cuatrinidad de la que salió; el impreso escribe *retomo*
«Verdaderamente, visto que América, dominada por la υβρις de insolentes sopladores, se comporta en relación con los cuatro continentes como el mismo Alejandro nunca lo hubiera osado, descartando hasta la diversidad de estilos en el arte de vivir, sería pura justicia que padeciera el castigo que tiene a los Ángeles como perfectos garantes, a menos que su pueblo no elija la alternativa caritativa ofrecida por Jonás.» — cierra el capítulo aplicando el diagnóstico a América, que compara con Alejandro por su trato a los cuatro continentes, y le deja la alternativa de Jonás
«Acabamos de ver los excesos que mancillan la obra de los demiurgos americanos. También, con la misma seriedad, la balanza que pesa las funciones y los corazones en el cuadro de Valdés Leal, pone en guardia al alquimista contra las carencias.» — abre el capítulo del otro platillo: si los capítulos anteriores trataron el exceso, la balanza del cuadro pone también en guardia contra la carencia
«el muy caritativo Cyliani cuenta en un sueño maravilloso y terrorífico, cómo le autorizó la ninfa a servirse en los dos vasos que contienen las substancias necesarias al trabajo del artista, después de la abertura de la materia.» — trae el sueño de Cyliani, en que la ninfa lo autoriza a servirse de los dos vasos con las sustancias necesarias tras la abertura de la materia; el tramo arranca tras el título que el volumen imprime en francés
«Llenó por lo tanto, con harto esfuerzo, dos bocales de cristal. Examinando después esta primera recogida, su egeria le hizo el siguiente reproche» — y la primera recogida de Cyliani; el tramo se corta ante el reproche que el impreso entrecomilla
«Uno de tus bocales contiene más materia andrógina de la que necesitas, pero no has cogido suficiente espíritu astral; te hace falta infinitamente más. Como dice Arnaldo de Vilanova, se necesita profusión de agua, de espíritu destilado» — el reproche mismo, tal como el volumen lo imprime: sobra materia andrógina y falta espíritu astral, con la autoridad de Arnaldo de Vilanova para pedir profusión de agua y de espíritu destilado
«La timidez en recoger este espíritu estelar desde el comienzo de la obra, ha llevado al fracaso a muchos aprendices.» — y la lección que saca: la timidez al recoger el espíritu estelar desde el comienzo ha hecho fracasar a muchos aprendices
«No es sin razón que los antiguos filósofos dieron el nombre de espíritu a este agente imponderable, viendo constituido el universo, al igual que el hombre, de un σομα tangible, de una ψυχη o alma movediza, sede de las emociones y de la razón inferior, y de un νους o espíritu que Platón, en su célebre metáfora, considera como el conductor del carro tirado por caballos.» — justifica el nombre de espíritu para ese agente imponderable y despliega la tripartición del universo y del hombre en cuerpo, alma movediza y espíritu, con la metáfora platónica del auriga
«Es lo que confirma el apóstol Pablo cuando distingue al hombre carnal, en quien sólo actúan el σομα y la ψυχη y el hombre espiritual o noético, el cual» — y la apoya en la distinción paulina entre hombre carnal y hombre espiritual o noético; el tramo se corta ante la frase que el impreso entrecomilla
«Sin embargo en la visión griega, incluso el despertar noético quedaba insuficiente si no estaba bañado de una Respiración o» — añade que en la visión griega el despertar noético no basta sin el hálito; la frase se corta en el cambio de plana, donde lo nombra en griego
«hálito misterioso llamado πνευμα. Los hindúes lo citan en sus Upanishad, como es caso en la Kaushitaki» — nombra ese hálito con el término griego y lo hace citar por los Upanishad; el tramo se corta ante la cita de la Kaushitaki que el impreso entrecomilla
«Yo soy la respiración, pues soy el consciente Sí mismo; asimílame a la duración de la vida, a lo inmortal… En efecto, por dicho hálito se alcanza la inmortalidad en este mundo, y por la consciencia la ideación verdadera» — la cita de la Kaushitaki tal como el volumen la imprime: la respiración como el consciente Sí mismo, por la que se alcanza la inmortalidad
«La misma distinción existía entre los autores latinos para corpus, anima, mens y spiritus.» — y la misma tripartición entre los latinos, con los cuatro términos que el texto conservará como criterio
«Al fin de la Edad Media, la civilización occidental parece haber perdido unas nociones tan claras para los griegos y latinos. Los teólogos confundieron parcialmente la mens con el alma, y después, el término spiritus ha designado indiferentemente el soplo y la dimensión noética.» — fecha la pérdida de esas nociones al fin de la Edad Media y la imputa a los teólogos, que confundieron la mens con el alma
«Los arquimistas lo aplicaron a los alcoholes y a otros productos volátiles de la destilación.» — sigue la deriva del término: los arquimistas lo aplicaron a los alcoholes y volátiles de la destilación
«vieron en ello la razón aplicada a la contemplación de los fenómenos.» — y los filósofos de las luces a la razón aplicada a los fenómenos; el tramo arranca tras el término que el impreso entrecomilla
«En fin, los teósofos del último siglo lo asimilaron a lo que los físicos denominaron éter, aunque las experiencias de los Sres Michelson y Morley en 1881 demostraron su naturaleza de construcción intelectual completamente ilusoria y a posteriori.» — y los teósofos del siglo XIX al éter de los físicos, del que consigna que las experiencias de Michelson y Morley lo dieron por construcción intelectual; el impreso fecha esas experiencias en 1881
«¿Cómo, tras tantos malentendidos, evitar que un principiante que enfrente sus primeras lecturas de escritos alquímicos, no se forme una opinión errónea del espíritu? Más valdría pensar que el término es voluntariamente vago para velar un secreto del arte y no perderse entre ideas preconcebidas.» — y saca de esa deriva una regla de lectura: tener el término por vago a propósito, para velar un secreto del arte, antes que formarse una opinión errónea
«No podían quedarse sin surgir muchas otras confusiones para los físicos que, desde comienzos de siglo, se maravillaban del parecido entre lo que descubrían en el laboratorio y las antiguas sabidurías.» — atribuye otras confusiones a los físicos que desde comienzos de siglo se maravillaban del parecido entre laboratorio y sabidurías antiguas
«A lo largo de sus estudios se les había dicho que éstas eran sólo los testigos polvorientos de los sueños; las quimeras de los tiempos» — y a lo que se les había enseñado: que esas sabidurías eran testigos polvorientos de sueños; el tramo se corta ante el adjetivo que el impreso entrecomilla, pre-lógicos
«Ese espíritu tan misterioso del que hablaban los antiguos, ¿no sería la triple radiación que emanaban las sales de uranio o de radio tan bellamente bautizadas por Pierre y María Curie en 1989, y que parecían desafiar las leyes de la termodinámica?» — recoge la primera hipótesis de aquellos físicos: que el espíritu fuera la triple radiación de las sales de uranio o de radio; el impreso fecha el bautismo de los Curie en 1989
«¿O acaso el término designaba campos entre los que el del electromagnetismo era un ejemplo, tal como los rayos X descubiertos por Roentgen en 1895?» — y la segunda: que designara campos como el electromagnético o los rayos X
«Quienes entonces operaban en el crisol, no desdeñaron someter su materia, en sus diferentes fases de transformación, al test de la placa fotográfica, o acercarla a la aguja de la brújula.» — consigna que los operadores de entonces sometieron su materia a la placa fotográfica y a la brújula
«esas verificaciones, no encontrando nada que pudiera contradecir a los filósofos químicos cuyas lecciones seguíamos.» — y cierra el resultado de esas verificaciones: nada que contradijera a los filósofos químicos cuyas lecciones seguía
«Algunos tuvieron entonces la idea de que la alquimia, tal como nos fue transmitida de edad en edad por los Adeptos dispersos desde la China hasta el antiguo Egipto, podría no ser más que la memoria oscurecida o las migajas de una ciencia más antigua y completa, el eco ensordecido de una civilización comparable a la que los físicos contribuyen a alumbrar ahora.» — expone la hipótesis ajena que va a rechazar: que la alquimia fuera solo la memoria oscurecida de una ciencia más antigua y completa, eco de una civilización comparable a la que alumbran los físicos
«En sus obras, el Sr. Bergier da numerosos ejemplos de tales especulaciones.» — adjudica a Bergier la difusión de esas especulaciones
«En primer lugar, se habría ocultado el saber como resultado de una desastrosa utilización del mismo. De este modo el Mahabharata hindú nos cuenta el espanto causado y, después de 1945, el arma fulgurante de Indra, al igual que el fuego y e] azufre vertidos sobre Sodoma y Gomorra, evocaba con toda evidencia el fulgor atómico.» — las resume: el saber se habría ocultado tras un uso desastroso, y el arma de Indra o el fuego sobre Sodoma se leerían como fulgor atómico; el impreso escribe *e] azufre*
«Pasado el tiempo, a medida que esta supuesta civilización se difuminaba en el recuerdo de los pueblos, se habría dado un significado místico a expresiones que ya no se entendían.» — y el segundo paso de la hipótesis: el sentido místico dado después a expresiones ya incomprendidas
«Los mismos alquimistas no habrían obtenido su piedra filosofal, sino siguiendo literalmente instrucciones y recetas, pero sin disponer del cuadro teórico necesario para la comprensión de su trabajo, condenados a repetir a ciegas las operaciones descritas por sus predecesores.» — y el tercero, que reduciría a los alquimistas a repetir recetas a ciegas sin cuadro teórico
«revisada de este modo fue sin duda útil como advertencia, y para dar conciencia de su responsabilidad a los que manejaban unas fuerzas al límite de lo que el hombre puede controlar, y quizás haya contribuido, además, a contener a los gobiernos para no desencadenar otro conflicto mundial.» — concede a esa leyenda utilidad como advertencia y quizá como freno a otro conflicto mundial; el tramo arranca tras el adjetivo que el impreso entrecomilla, atlanteana
«Pero también tuvo como efecto perverso el sustentar la confusión sobre el spiritus astralis necesario para la obra, dejando creer, a los que así se extraviaban, que no se trataba sino de un efecto de campo que, a lo más, inducía en el cerebro humano estados de conciencia superiores al estado ordinario de vigilia.» — y le imputa un efecto perverso: sostener la confusión sobre el spiritus astralis, reducido a un efecto de campo que induciría estados de conciencia superiores a la vigilia
«Les parecía que estos estados, aunque obtenidos por energías más físicas que sutiles, resultaban de una auténtica sublimación y constituían el secreto alquímico por excelencia. De este modo, matando dos pájaros de un tiro, habrían obtenido si se nos permite de una sola Piedra dos efectos: transmutar la materia, y generar un superhombre.» — y describe la doble expectativa que eso alimentó: transmutar la materia y generar un superhombre con una sola Piedra
«americanos fueron o sean agnósticos. ¿Acaso no fueron al principio nuestros hermanos en la ciencia? Pero una representación demasiado humana y demasiado estrecha de Dios y de su Obra, ocasiona a veces más estragos que el ateísmo impregnado de deseos animales.» — y la completa: fueron hermanos en la ciencia, y una representación demasiado humana y estrecha de Dios hace más estragos que el ateísmo de deseos animales
«advierte San Juan al final de su primera Carta.» — y respalda esa advertencia con la de San Juan sobre los ídolos, que el impreso entrecomilla antes del tramo
«Los colonos llegados de Inglaterra a principios del siglo XVII, pertenecían en su mayoría a las sectas calvinistas reprimidas en el reino.» — sitúa el origen del caso americano en los colonos calvinistas reprimidos en Inglaterra
«La necesidad que tuvieron de dar garantías a las ciudades que les toleraban, imprimió en sus descendientes una parte del pesimismo puritano hacia la naturaleza, esa especie de dualismo moderado que presta al diablo más poder sobre los seres y las cosas que el que realmente posee.» — y les atribuye un pesimismo puritano hacia la naturaleza, un dualismo moderado que da al diablo más poder del que tiene
«Pensaron que si es por culpa de la caída de Adán que la muerte ha entrado en el mundo, está entonces en ello el origen de la esterilidad de los metales, como de la crueldad de los animales privados de razón, como de la maldad de los hombres.» — y la doctrina que de ahí sacaron: la caída de Adán por origen de la esterilidad de los metales, la crueldad de los animales y la maldad de los hombres
«San Agustín, que fue manqueo, veía en la gracia divina una sobrenaturaleza capaz de paliar a las debilidades intrínsecas de la naturaleza humana.» — trae a San Agustín, que habría visto en la gracia una sobrenaturaleza que suple las debilidades de la naturaleza humana; el impreso escribe *manqueo*
«Calvino llevó estas ideas al extremo, hasta pretender que todo lo que Dios no salva será condenado.» — y a Calvino llevando esas ideas al extremo, hasta que lo que Dios no salva queda condenado
«concluyeron contra toda razón que, dejado a sí mismo, el cosmos no conduciría sino al desorden.» — y la conclusión que les imputa, apoyada en la sentencia de los llamados y los elegidos: que el cosmos dejado a sí mismo solo lleva al desorden
«De este modo la naturaleza tendría siempre la necesidad de verse redimida, salvo que se sumara una gracia substancial que Dios no habría distribuido sino con una avaricia parsimoniosa.» — y su consecuencia: una naturaleza siempre necesitada de redención por una gracia distribuida con avaricia
«Es eminentemente peligroso abordar la alquimia en este contexto. Por una parte, los filósofos hermetistas recomiendan seguir las vías de la naturaleza; por otra parte afirman que sin el don de Dios que le revela al artista el modo de operar, su labor será en vano.» — señala por qué ese contexto hace peligrosa la alquimia: los hermetistas piden a la vez seguir las vías de la naturaleza y contar con el don de Dios que revela el modo de operar
«El primer adagio es inadmisible para las personas educadas en el puritanismo; el segundo, sólo podía significar una elección personal, y no podían sustraerse a ella de haber recibido algunas luces sobre el arte y obtenido un primer resultado. Tampoco necesitaban que se les empujara para que llevaran demasiado lejos su razonamiento; para asimilar ese don de Dios a una gracia sobrenatural impuesta, no ya al hombre, sino a la materia.» — y describe el choque: el primer adagio es inadmisible para el puritano, y el segundo lo llevó a asimilar el don de Dios a una gracia sobrenatural impuesta a la materia
«Alimentados en las primeras universidades del Nuevo Mundo con las lecturas bíblicas y las ciencias naturales, los que llamaremos desde ahora estudiantes de la alquimia de Boston no disponían para guiar su trabajo, en el siglo XIX, sino de algunos tratados importados a precio de oro, sin que, desgraciadamente, parezca que leyeran los autores más caritativos.» — describe a los que llama estudiantes de la alquimia de Boston: formados entre lecturas bíblicas y ciencias naturales, con pocos tratados importados a precio de oro y sin los autores más caritativos
«El calamitoso Dom Pernety pasaba por dar las claves del lenguaje abstruso de los hijos de Hermes, cuando se limitaba a añadir sus propias y envidiosas trampas a todos los ardides ya establecidos por su maestro Ireneo Filaleteo.» — imputa a Dom Pernety haber añadido sus propias trampas a las de Filaleteo mientras pasaba por dar las claves del lenguaje hermético
«Conducidos por tales psicompopos —si se nos permite expresarnos así— nuestros jóvenes artistas tenían que correr candorosamente de desengaño en desengaño, hasta que les fueran accesibles los textos de los hindúes.» — y a esos guías la sucesión de desengaños de aquellos aprendices; el impreso escribe *psicompopos*
«Todo se mezclaba, la Tabla de esmeralda con las del monte Horeb, la ley de Moisés con la de la naturaleza, ambas concebidas como una gracia perentoria, como la fustigación divina necesaria para evitar la caída en el abismo; se mezclaba la elección de los santos entre los hombres, con la de la Piedra entre los minerales. La perla perfecta no se obtendría —entendían ellos— sino al precio de innumerables escorias. Cierto, de la transmutación final cabía esperar la salvación de esos residuos rechazados a lo largo del proceso de elección, pero primero había que nutrir el germen de la Piedra a costas de todo ese resto considerable.» — describe la mezcla resultante —la Tabla con las tablas del Horeb, la ley de Moisés con la de la naturaleza— y la doctrina de la perla obtenida al precio de innumerables escorias
«Permanentemente hemos puesto en guardia a nuestros alumnos contra una tal interpretación de los escritos herméticos, y en ello no hemos sido ni el único ni el primero.» — declara haber puesto en guardia a sus alumnos contra esa interpretación, sin atribuirse ser el primero
«Tampoco los aprendices de Boston fueron los solos confundidos con la insistencia de Filaleteo de no emplear más que el vaso precioso, precisamente cuando describe vías o fases en las que únicamente el trabajo sobre el vaso vil tiene alguna posibilidad de éxito.» — y señala la fuente de la confusión en el propio Filaleteo, que insiste en el vaso precioso justo donde solo el trabajo sobre el vaso vil tiene alguna posibilidad
«Verdaderamente, cuanto más breve es una vía tanto más la materia necesaria parece ser vulgar. Perfeccionar el oro ordinario para volverlo filosofal, exige más tiempo y trabajo que partiendo de minerales inferiores.» — y enuncia la regla contraria: cuanto más breve la vía, más vulgar parece la materia, y perfeccionar el oro ordinario cuesta más que partir de minerales inferiores
«Es el sentido de la parábola del fariseo y del publicano en la alquimia humana. El primero da gracias por su perfección, y no cesa de compararse con los que contempla a su alrededor, menos perfectos: ¿cómo había de aceptar la apertura que tenía que deshacerlo, no fuera sino un momento, para rehacerlo en un estado más elevado? El segundo sabe que está en lo más bajo de la escala» — lee esa regla como la parábola del fariseo y el publicano aplicada a la alquimia humana: el que se cree perfecto no puede aceptar la apertura que lo deshace para rehacerlo más alto; la frase se corta en el cambio de plana
«tiene que vencer tantas resistencias. Pero sin la abertura, que es la que hace de la materia un vaso o un ciborio, ¿cómo recoger el espíritu astral?» — y cierra el argumento: sin la abertura que hace de la materia un vaso o un ciborio no hay modo de recoger el espíritu astral
«Aplicado a la alquimia social que han querido intentar los demiurgos herederos de los alquimistas de Boston, el error de Filaleteo les ha conducido a ver en América el germen aurífico de la Piedra que transmutaría a la humanidad.» — traslada el error de Filaleteo a la alquimia social: ver en América el germen aurífico de la Piedra que transmutaría a la humanidad
«además de hacerles sostener todas las bajezas y saqueos dictados por el interés de algunos industriales y financieros, les impidió proceder verdaderamente a la apertura de su farisaica materia.» — y su consecuencia doble: sostener bajezas y saqueos dictados por intereses, y no proceder a la apertura de la propia materia; el tramo arranca tras el sintagma que el impreso entrecomilla, pueblo elegido
«Además, asimilando el espíritu astral con la gracia divina tal como la concebía el puritanismo, es decir, expresada por una ley perentoria junto con la imposición de una sobrenaturaleza como si» — y el segundo error: asimilar el espíritu astral a la gracia puritana, ley perentoria y sobrenaturaleza impuesta; la frase se corta en el corte de chunk
«fuera una estampilla, el mejor servicio que podía rendir esta América a la materia vil o a los desechos de la obra —el resto del mundo— era, ellos lo creían, el someterlos a algún» — y la conclusión que les atribuye: el mejor servicio de América al resto del mundo, tenido por materia vil, sería someterlo; el tramo se corta ante el sintagma que el impreso entrecomilla, nuevo orden mundial
«El resultado previsible que no cosecharon sino muy poco del verdadero espíritu astral, demasiado insuficiente para la menor operación verdaderamente alquímica.» — y el resultado que declara previsible: muy poco espíritu astral verdadero, insuficiente para la menor operación
«Con ocasión de su primera operación, Cyliani nos dice haber embebido progresivamente las dos naturalezas metálicas con el espíritu astral, y precisa que llegó a» — vuelve a Cyliani, que embebió las dos naturalezas metálicas con el espíritu astral; el tramo se corta ante la expresión que el impreso entrecomilla, sobrenadar la materia
«Cuando procedió después a la primera separación, habla de desecar el cuerpo más sólido» — y a la primera separación, en que deseca el cuerpo más sólido; el tramo se corta ante la expresión entrecomillada, a la luz solar
«Así, coincide curiosamente con los testimonios de los grandes ascetas del desierto que describen las operaciones del espíritu pneumático sobre el alma.» — hace coincidir esas operaciones con las que los ascetas del desierto describen del espíritu pneumático sobre el alma
«Emplean igualmente la metáfora del agua para las consolaciones del Espíritu Santo, y la de la sequedad y la aridez para los ayunos impuestos desde lo alto a la» — y apareja las metáforas: el agua para las consolaciones del Espíritu Santo, la sequedad para los ayunos impuestos al alma
«Estos santos maestros de la vida espiritual, así como los filósofos químicos, determinan que de nada sirve trabajar una materia que no haya recibido ese rocío vital.» — y saca la regla común a esos maestros y a los filósofos químicos: no sirve trabajar una materia que no haya recibido el rocío vital
«La sequedad del desierto no es activa sino para un alma abierta al νους y llena del πνευμα que le despierte a la vida. Un alma seca con la antigua sequedad de la muerte, no haría más que acartonarse como un cuero olvidado en el fondo de un desván.» — acota esa sequedad: solo es activa en un alma abierta al espíritu y llena del hálito; el alma seca con la sequedad de la muerte solo se acartona
«Esta regla vale para todas las materias. Por lo tanto, si uno se aventura a laborar el alma colectiva de la humanidad, ¡cuánto más debería invocar y recoger con el mayor de los cuidados ese Espíritu Paráclito del que» — extiende la regla a toda materia: quien se aventure a laborar el alma colectiva de la humanidad ha de invocar y recoger el Espíritu Paráclito; la frase se corta en el cambio de plana
«Los aprendices de Boston no desconocieron por completo esta necesidad, pero parecen haber confundido los diferentes espíritus tratados en los textos alquímicos, que con tanto esfuerzo coleccionaron y descifraron desde 1945, al mismo tiempo que perpetuaban la confusión inicial entre alma, espíritu noético y espíritu pneumático, entre anima, mens y spiritus; en la materia, entre espíritu y campo unitario.» — les imputa haber confundido los espíritus de los textos que coleccionaron desde 1945, perpetuando la confusión entre alma, espíritu noético y espíritu pneumático, y en la materia entre espíritu y campo unitario
«Si el artista comete el error que reprocha Cyliani, y de entrada sólo recoge una cantidad demasiado justa de espíritu astral, ya se sabe que existen diversos tramos para hacerlos crecer. No los discutiremos aquí, temiendo que ello conforte las confusiones que acabamos de evocar.» — consigna que hay tramos para hacer crecer el espíritu astral mal recogido, y se abstiene expresamente de discutirlos por temor a confortar esas confusiones
«Socialmente, la primera consecuencia de este defecto fue lo que el Sr. Gauchet denunciaba como el» — adjudica a Gauchet la denuncia del desecamiento del mundo; el tramo se corta ante los sintagmas que el impreso entrecomilla, y Gauchet carga la responsabilidad sobre la tradición judeocristiana entera
«Ese desecamiento se debe sólo a una inteligencia demasiado estrecha y casi dualista de esta tradición.» — y le objeta el diagnóstico: el desecamiento vendría de una inteligencia estrecha y casi dualista de esa tradición, no de la tradición misma
«nuestros demiurgos buscaron el equivalente del coadyuvante que se utiliza en la obra mineral.» — les atribuye la búsqueda de un coadyuvante para una materia demasiado seca; el tramo arranca tras el término que el impreso entrecomilla
«Favorecieron por tanto el desarrollo de doctrinas y prácticas destinados, según ellos, a permitir la efusión del alma y a prepararla para lo que creían ser la acogida del espíritu.» — y el favor prestado a doctrinas y prácticas que permitieran la efusión del alma
«En el siglo XIX alentaron al espiritismo —¡spiritualism en inglés!— para atajar el avance del ateísmo; en nuestro siglo, el New Age se benefició de todos sus favores.» — nombra las dos: el espiritismo en el siglo XIX, para atajar el ateísmo, y el New Age en el XX; el impreso añade entre rayas el nombre inglés
«En ambos casos se tomaba un sucedáneo por el verdadero aguardiente, sucedáneo quizás emoliente, pero en ningún casi vitalizante.» — y las juzga sucedáneos emolientes y no vitalizantes; el impreso escribe *en ningún casi*
«Saturada de este agua inerte, la materia no sacia el ardor de su sed, y ya no tiene la fuerza de recibir el verdadero rocío.» — con la consecuencia: saturada de agua inerte, la materia pierde la fuerza de recibir el verdadero rocío
«Comprobamos en la Historia que hay civilizaciones que se pierden por sequedad y falta de espíritu.» — enuncia la tesis histórica del capítulo: hay civilizaciones que se pierden por sequedad y falta de espíritu
«Los antiguos etruscos, pueblo bastante amable en sus orígenes a juzgar por los frescos de sus enterramientos, lo reemplazaron con el ritualismo y la minucia en la adivinación.» — toma por primer caso a los etruscos, que habrían sustituido el espíritu por el ritualismo y la minucia adivinatoria
«La inquietud que esta práctica no podía dejar de ocasionar aumentó progresivamente, y el arte nos muestra el alma de este pueblo invadida por górgonas y genios devoradores, sucumbiendo bajo el peso de sus terrores.» — y lee en el arte etrusco la consecuencia: un alma invadida por górgonas y genios devoradores
«Algo de todo ello pasó a Roma, tomando, hasta en el culto a los dioses, la forma de una» — traslada a Roma esa deriva; la frase se corta en el cambio de plana, donde la remata como exaltación de lo jurídico hasta en el culto a los dioses
«Disertando de la religión romana, el Sr. Kerényi observa justamente que carecía de mitología y de arte[56]: todo lo tomaron de los griegos en la época de Augusto, cuando el gran poeta Virgilio buscó sus modelos en Homero.» — adjudica a Kerényi la observación de que la religión romana carecía de mitología y de arte, tomados de los griegos en tiempos de Augusto; el tramo lleva dentro la llamada de nota
«Antes de él, salvo algunos relatos sobre las aventuras de Hércules, todo lo religioso se concentraba en las pietas, un conjunto de obligaciones semi rituales o legales y semi morales, cuyo respeto bastaba —se creía— para satisfacer a los dioses y asegurar la buena marcha de la ciudad.» — y describe la pietas romana como conjunto de obligaciones semirrituales y semimorales cuyo cumplimiento bastaba, se creía, para satisfacer a los dioses
«Se sabe en qué desorden naufragó la república romana, e igualmente, pese al reinado luminoso de Augusto, la primera época del imperio, antes que la dinastía de los Antoninos no le diera forma de nuevo.» — y mide el resultado en el naufragio de la república y de la primera época del imperio, hasta los Antoninos
«El desorden mismo que acecha a cualquier sociedad que además se encuentre desecada, sometida al imperio puntilloso del reglamento, privada de la esencia vital de la fe y laborada por sucedáneos puramente psíquicos, está creciendo en estos momentos, en América primero y después, por las tensiones que impone, en el conjunto del mundo occidental.» — aplica el diagnóstico al presente: una sociedad desecada, sometida al reglamento, privada de la fe y laborada por sucedáneos psíquicos, primero en América y después en el resto del mundo occidental
«Se ha querido encontrar la causa de estos males que los sociólogos engloban bajo el término de anomia, en el desarrollo de la ciencia profana o en los repiqueteos de la maquina industrial, en la primacía de lo económico sobre lo político y, recientemente, en el invento del ordenador.» — enumera las causas que se suelen dar de la anomia: ciencia profana, máquina industrial, primacía de lo económico y ordenador
«Ni los romanos ni los etruscos usaban la mecánica, y no inventaron la Bolsa ni la electrónica, y también sus sociedades cayeron en la angustia, la orgía y la pérdida del gusto por vivir.» — y las rechaza por el contraejemplo antiguo: sin mecánica, Bolsa ni electrónica, romanos y etruscos cayeron igual en la angustia y la pérdida del gusto de vivir
«Anomia viene de ανομος que significa sin ley, sin costumbres o sin manera de ser, pero igualmente sin lugar de pastoreo.» — y abre el término griego hasta el sentido que le interesa: sin lugar de pastoreo
«El desmoronamiento de las estructuras sociales orgánicas a favor del desorden, o de lo que la ciencia moderna llamará entropía, se desprende de la pérdida de las praderas del alma, es decir, del verdor nutricio, de la esmeralda de los filósofos.» — hace derivar el desmoronamiento social, o la entropía, de la pérdida de las praderas del alma, que identifica con la esmeralda de los filósofos
«En los romances medievales, el remedio a la tierra gasta, es decir, desecada y estéril como fruto de un error de combate, del golpe doloroso, se encuentra en la busca del Grial que Chrétien de Troyes nos describe como un carbunclo, y Wolfram von Eschenbach como una esmeralda.» — y busca el remedio en la busca del Grial de los romances, carbunclo en Chrétien de Troyes y esmeralda en Wolfram von Eschenbach
«Los símbolos del verdor y del resplandor flameante también se encuentran en el Ars brevis o en el Ars magna de Raimundo Lulio, y entre los posteriores autores.» — y señala los mismos símbolos en el Ars brevis y el Ars magna de Raimundo Lulio
«Las sociedades antiguas alcanzadas por la anomia no pudieron enderezarse mientras que la falta del Espíritu no se volviera consciente y vociferante hasta en las entrañas.» — fija la condición del enderezamiento: que la falta del Espíritu se vuelva consciente y vociferante
«Entonces les vemos agotar uno a uno todos los substitutos, religiones mistéricas, gnosis, sectas y cultos a cada cuál más extraño, aspirando de esos caños el delgado hilillo de agua viva que podían proporcionar.» — describe la fase de los sustitutos: religiones mistéricas, gnosis, sectas y cultos, de los que se aspira un hilillo de agua viva
«Cuando, a través de la Iglesia todavía naciente, alcanzaron por fin un manantial más abundante, se vieron renovadas hasta el punto que los historiadores distinguen dos civilizaciones casi heterogéneas, antes y después de Constantino.» — y el desenlace antiguo: la Iglesia naciente como manantial más abundante, con dos civilizaciones casi heterogéneas a uno y otro lado de Constantino
«Occidente está en el extremo en el que la sed comienza a volverse lo bastante intensa para ser percibida, y en el que los pueblos buscan la menor gota de verdor para apagarla.» — sitúa a Occidente en el punto en que la sed empieza a percibirse y los pueblos buscan cualquier gota de verdor
«recuerda a las multitudes estrujadas en los templos de Esculapio, y la importación de los budismos o de los yogas de India responde a la acogida que dio Roma a las escuelas de los misterios de Tracia o de Asia menor, o del culto de la diosa de Eleusis.» — y compara la multiplicación de sectas, prácticas y terapias, y la importación de budismos y yogas, con los templos de Esculapio y la acogida romana a los misterios; el tramo arranca tras el adjetivo que el impreso entrecomilla
«Como en el imperio de los primeros siglos, las autoridades políticas pasan sin saber por qué de la desconfianza represiva a la tolerancia, quizá porque, con una sequedad tal, la conciencia de la sed parte del pueblo, como, en el crisol, la avidez comienza en lo más íntimo de la materia.» — explica el vaivén de las autoridades entre represión y tolerancia porque la conciencia de la sed parte del pueblo, como en el crisol la avidez empieza en lo íntimo de la materia
«Es imposible predecir cuánto tiempo durará esta fase ni las formas exactas que tomará: irán desde los cultos más delirantes y los integrismos más obtusos, a las gnosis más sabias, sin poder apartar de su traza las magias perversas ni la provocación de las tinieblas.» — se abstiene de predecir la duración y las formas de esa fase, y admite entre ellas desde las gnosis más sabias hasta las magias perversas
«Todo lo que la experiencia histórica nos enseña es que nada detendrá esta búsqueda desordenada, nada, ni leyes, ni persecuciones, ni un discurso racional o moral, ni tentaciones superficiales de bienestar, ni presiones mágicas que intenten canalizarla, en tanto los pueblos no hayan encontrado la Fuente verdadera, y no se hayan abrevado de ella.» — y enuncia lo único que dice saber: nada detiene esa búsqueda —ni leyes, ni persecuciones, ni discurso racional, ni bienestar, ni presiones mágicas— hasta que los pueblos encuentren la Fuente
«Pero cuando hayan probado este agua, se darán cuenta de que las viejas estructuras ideológicas, sociales, políticas, económicas y hasta religiosas, se habrán transformado en profundidad, lo que también vale para las Iglesias, forzadas de abandonar lo superfluo bajo el poder del flujo que las atraviesen.» — y lo que seguirá: la transformación profunda de las estructuras ideológicas, sociales, políticas, económicas y religiosas, Iglesias incluidas
«Es el tiempo que profetizaron Oseas y Joel» — adjudica a Oseas y a Joel la profecía de ese tiempo; el tramo se corta ante las citas que el impreso entrecomilla
«Estas profecías del Día del Señor que acaba y renueva el mundo, tienen valor de modelo para cualquier revivificación, tanto de la materia como de las civilizaciones.» — y les da valor de modelo para cualquier revivificación, tanto de la materia como de las civilizaciones
«No se reconoce al manantial sino por la sed, y la sed no obra sino cuando alcanza un grado suficiente de intensidad, atizada no sólo por la sequedad, sino por el recuerdo del frescor de las aguas.» — enuncia la ley de la sed: solo obra cuando alcanza intensidad suficiente, atizada por la sequedad y por el recuerdo del frescor
«Hasta entonces no se probarán sino las fuentes aberrantes, pues ya no se soportará más un verdor más verde ni un agua más ígnea.» — y explica por qué hasta entonces solo se prueban fuentes aberrantes
«Al igual que el imperio de Constantino no abandonó al transformarse las realizaciones de la civilización romana, tampoco la presente civilización deberá desechar sus descubrimientos científicos y técnicos para recibir al Espíritu.» — niega que la civilización presente deba desechar sus descubrimientos científicos y técnicos para recibir al Espíritu, como el imperio de Constantino no desechó lo romano
«Sin duda, tras su efusión, el sentido y la finalidad asignados a los conocimientos modernos se verán reorientados; pero sería bastante extraño y perjudicial que desaparecieran.» — y acota: el sentido y la finalidad de esos conocimientos se reorientarían, pero su desaparición sería extraña y perjudicial
«Tras el reparto efectuado por el emperador Teodosio, no fue el cristianismo de imperio el que produjo una regresión en la parte occidental, por otra parte menos importante de lo que se estimó; fueron las destrucciones engendradas por las guerras de sucesión y la ambición de Atila, y más tarde las reyertas de los reyes francos.» — adjudica la regresión occidental no al cristianismo de imperio sino a las guerras de sucesión, a Atila y a las reyertas de los reyes francos
«En el norte de las Galias fueron particularmente violentas; y muchos saberes se perdieron. Se libró el sur hasta el siglo VIII, donde se conservaron las artes y las ciencias; y también en Irlanda.» — localiza la pérdida de saberes en el norte de las Galias y la conservación de artes y ciencias en el sur y en Irlanda
«Pensar que el renuevo espiritual barrería a las gentes de nuestro tiempo, es creer todavía que en ellos es donde reside el pecado del siglo y la razón del desecamiento; cegarse en la coincidencia de los hechos y confundirlos con las causas, siempre más sutiles y profundas de lo que piensa el profano.» — cierra el capítulo objetando que se ponga el pecado del siglo en las gentes de hoy: eso sería confundir la coincidencia de los hechos con las causas
«Aun llevada canónicamente y el artista alcanzado su objetivo, la gran obra no se termina con la obtención de la Piedra. Es necesario, otra vez, retomar el trabajo para purificarla y afinarla. A cada una de las vueltas de rueda se acorta el tiempo de trabajo.» — abre el capítulo negando que la gran obra termine con la Piedra: hay que retomar el trabajo para purificarla, y cada vuelta de rueda acorta el tiempo
«Tuvimos la curiosidad de medir la duración de estas vueltas de rueda con una mayor exactitud que la relacionada en las indicaciones de los autores que nos han precedido. Varía más de lo que oscilan las velocidades de reacción simplemente químicas, pero la progresión, de una vuelta de rueda a la siguiente, parece obedecer a una ley exponencial decreciente con el tiempo y creciente según la velocidad.» — dice haber medido esas vueltas con más exactitud que los autores anteriores y describe su progresión como ley exponencial, decreciente en el tiempo y creciente en la velocidad
«Puesto que los alquimistas recomiendan seguir las vías de la naturaleza, tuvimos también la intuición de comparar los parámetros con los que se desprenden del estudio de la evolución cósmica o de la aparición de las especies vivientes[60]. Son los mismos, como ya lo habíamos pensado de entrada.» — y afirma haber encontrado los mismos parámetros en la evolución cósmica y en la aparición de las especies; el tramo se corta antes de la llamada de nota
«Obtuvimos así una confirmación suplementaria de que la verdadera Gran Obra, es la que conduce el Artista divino sobre el cosmos que ha creado y que no cesa de perfeccionar.» — y saca de ahí la tesis del capítulo: la verdadera Gran Obra es la que el Artista divino conduce sobre el cosmos que no cesa de perfeccionar
«Sin embargo constatamos una diferencia entre lo que el alquimista tiene la posibilidad de operar en su crisol, y lo que realiza el único y verdadero Artista.» — pero marca la diferencia entre lo que el alquimista puede operar en su crisol y lo que realiza ese Artista
«Cuando llevamos la materia a su perfección debemos limitarnos a diez giros de rueda como mucho, pues la Piedra se torna entonces tan sutil y volátil que ningún recipiente material puede contenerla más, sino que difunde en todo el universo, pasando así más allá de la intervención de nuestro arte» — fija el límite operativo en diez giros de rueda, pasados los cuales la Piedra se vuelve tan volátil que ningún recipiente la contiene; el tramo se corta antes de la llamada de nota
«Ya en el segundo giro de rueda, o en el tercero, no tiene la solidez del cristal, sino la blandura de la cera.» — y describe los estados sucesivos: al segundo o tercer giro la Piedra pierde la solidez del cristal y toma la blandura de la cera; la frase sigue en la plana siguiente
«obtenemos un líquido, y cuanto más reiteremos, más se volverá volátil.» — al quinto giro un líquido, y cada vez más volátil; el tramo continúa la frase de la plana anterior
«Estas transiciones de fase —por emplear el lenguaje de la ciencia moderna— no obedecen a las leyes ordinarias, ni dependen apenas de la temperatura o de la presión exterior, sino de la pureza de ese cuerpo imposible a identificar en la tabla de Mendeliev.» — hace depender esas transiciones no de temperatura ni presión sino de la pureza de un cuerpo que dice imposible de identificar en la tabla periódica; el impreso escribe *Mendeliev*
«Lo que se parece a nuestras vueltas de rueda en el universo, entre dos etapas de la creación, hace ya largo tiempo que ha sobrepasado las diez reiteraciones fatídicas sin que su materia se volatilice.» — y observa que en el universo esas vueltas pasaron hace mucho de las diez fatídicas sin que la materia se volatilizara
«La Obra cósmica parece poseer dos componentes temporales, uno cíclico y periódico y el otro exponencial.» — atribuye a la Obra cósmica dos componentes temporales, uno cíclico y periódico y otro exponencial
«Si continuamos sobre nuestra Tierra la curva obtenida con el examen de la diferenciación de las especies, obtendremos fechas, o más exactamente, la horquilla de fechas de los grandes descubrimientos que modifican en profundidad a las sociedades humanas, tales como la aparición de la agricultura, la escritura, la utilización de los metales o las abstracción filosófica en el sentido común del término.» — y dice obtener de la curva de diferenciación de las especies la horquilla de fechas de los grandes descubrimientos: agricultura, escritura, metales y abstracción filosófica
«Entra en juego un tercer componente, el que hemos evocado al mostrar que, en los diversos momentos de la Historia, se aplican los modelos revelados por los profetas. Se trataría de modelos intemporales que se manifiestan para corregir un extravío colectivo, o para asegurar la transición entre las diferentes fases de la Obra.» — añade un tercer componente: modelos intemporales revelados por los profetas, que se manifiestan para corregir un extravío colectivo o asegurar la transición entre fases de la Obra
«La humanidad entra en el período crítico de la curva exponencial. Hasta aquí, un giro de la rueda del Gran Artista se desplegaba sobre varias generaciones, y antes todavía sobre varios siglos o milenios. Desde hace poco duran menos que la vida de un hombre, lo que significa que, en una fecha incalculable por culpa de las horquillas de variación, pero relativamente próxima, del orden de veinte a treinta años, el proceso se volverá literalmente explosivo.» — sitúa a la humanidad en el tramo crítico de esa curva y fecha en veinte o treinta años el punto en que el proceso se vuelve explosivo
«No se trata de la entrada en la era de Acuario, reclamada a grandes voces por los que sólo consideran la componente cíclica.» — y separa expresamente ese punto de la entrada en la era de Acuario, que atribuye a quienes solo miran la componente cíclica
«sino constelaciones reales: Piscis, Aries, Capricornio, vistos desde la Tierra forman un todo imbricado como las escamas de una tortuga, de tal modo que la entrada del punto vernal en Acuario ocurrirá hacia el 2100, y la salida definitiva de Piscis hacia el 2700.» — y da sus fechas: entrada del punto vernal en Acuario hacia 2100 y salida definitiva de Piscis hacia 2700, por estar las constelaciones imbricadas como escamas de tortuga
«Esto de que hablamos ahora, es el nudo crucial de la componente exponencial.» — y vuelve a situar su propio anuncio en la componente exponencial y no en la cíclica
«Las tentativas actuales para reportar esta excepcional transición de fase a una fecha más satisfactoria para la razón inferior, como» — niega sentido a fechar esa transición en una fecha cómoda para lo que llama la razón inferior; la frase se corta en el cambio de plana, donde nombra 1999 y el año 2000
«este 1999 en el que nos encontramos, o el año 2000, que dibuja sobre el calendario una fecha redonda, no tiene ningún sentido.» — y las nombra: 1999, año en que el texto se sitúa, y el 2000 por redondo; el tramo continúa la frase de la plana anterior
«Fue un vano esfuerzo ese año 1 calculado por Deis el Menor a partir de las indicaciones históricas de los evangelios: sabemos que se equivocó al menos en tres años, si no son seis o siete.» — y descalifica la cuenta misma: el año 1 se calculó con error de tres años o más; el impreso escribe *Deis el Menor*
«Contado a partir del verdadero nacimiento de Cristo, el año 2000 sería de hecho el 2003 o 2006… Pero dejemos estas pueriles incoherencias.» — y saca la cuenta corregida antes de abandonar el asunto
«La sombra de las cosas por venir de las que habla el apóstol Pablo, se proyecta lo bastante fuertemente sobre la humanidad en veinte o treinta años, como para que cada uno sienta ya el insistente roce.» — nombra con el apóstol Pablo la sombra de las cosas por venir y la proyecta sobre los veinte o treinta años siguientes
«La humanidad corre hacia una excepcional transmutación, cuya naturaleza nadie sabe. ¿Se trata de lo que los profetas del Antiguo Testamento denominaban el día del Señor?» — declara desconocida la naturaleza de esa transmutación y se pregunta si es el día del Señor de los profetas
«En las Escrituras, este término se refiere a cada una de las intervenciones divinas en las que el Artista opera directamente sobre su crisol cósmico, desde los límites fijados a la arrogancia de un pueblo, hasta el Día último en el que la estructura espacio-tiempo se verá convulsionada y transformada.» — y define ese término como cada intervención en que el Artista opera directamente sobre su crisol cósmico, hasta el Día último en que se convulsiona la estructura espacio-tiempo
«Eso hacia lo que nos encaminamos será sobre todo el Día del Hombre, la aparición de la quintaesencia bajo la forma propia a su naturaleza.» — y nombra lo que viene: el Día del Hombre, la aparición de la quintaesencia bajo la forma propia de su naturaleza
«Esta transición es tanto más crítica cuanto que depende de nosotros, de lo que somos y de nuestro fíat tanto como del toque del Artista divino.» — hace depender esa transición de lo que seamos y de nuestro fiat tanto como del toque del Artista divino
«Por ello, los esfuerzos demiúrgicos desordenados que hemos denunciado a lo largo de estas páginas, nos parecen tan poco a propósito.» — y de ahí saca el juicio sobre los esfuerzos demiúrgicos denunciados en el libro
«Mil veces más valdría dejar libre a la naturaleza que intentar violentarla: las resistencias que no pueden dejar de producirse contra esta presión parásita, vuelven más peligroso y quizás más doloroso el pasaje crucial.» — prefiere dejar libre a la naturaleza antes que violentarla, porque las resistencias a esa presión parásita vuelven el pasaje más peligroso y doloroso
«No se puede excluir el fracaso. No significaría la destrucción de la humanidad ni la pérdida de todas sus conquistas —aunque habría un riesgo de retroceso técnico si se mezclara la guerra—, sino la pérdida de la tensión espiritual acumulada desde los orígenes del mundo.» — no excluye el fracaso y dice en qué consistiría: no la destrucción de la humanidad sino la pérdida de la tensión espiritual acumulada desde los orígenes
«No creemos que las cosas lleguen a ese punto. Al contrario, comenzando por la proliferación de las sectas y los falsos profetas, todo muestra que la sed espiritual es demasiado profunda para que el pasaje, por desecación y falta de fermento, fracase del todo.» — y descarta que se llegue ahí: la proliferación de sectas y falsos profetas le parece señal de una sed espiritual demasiado profunda para que el pasaje fracase por desecación
«Cuando en el laboratorio suceden tales fases cruciales, ocurre que las fuerzas en juego sean demasiado importantes para la» — traslada la fase crítica al laboratorio, donde las fuerzas pueden exceder la resistencia del vaso; la frase se corta en el cambio de plana
«capacidad de resistencia tanto del vaso alquímico como del crisol que lo contiene, y que todo explote. Pero el vaso de la naturaleza fue previsto por el Artista divino en función de su Obra; ni siquiera la Caída adámica podía romper la cohesión fundamental.» — y marca la diferencia con el vaso de la naturaleza, previsto por el Artista divino y que ni la Caída pudo romper
«No temamos, pues, la aniquilación de la humanidad ni la de la Tierra que la porta, ya que ello sería dudar de la Sabiduría preter-eterna que da el ser y el devenir a la creación, y que incubó bajo su ala al caos anterior a la luz.» — descarta por eso el temor a la aniquilación de la humanidad o de la Tierra, que sería dudar de la Sabiduría que incubó el caos anterior a la luz
«La única cosa que podemos temer, si excluimos la deflacción espiritual o la explosión, sería que las resistencias no nos volvieran el pasaje inútilmente doloroso, o que la quintaesencia obtenida no contenga demasiadas superfluidades impuras.» — y deja lo único temible: un pasaje inútilmente doloroso o una quintaesencia con demasiadas superfluidades
«Ya en este estadio el alquimista se libra muy bien de exigir demasiado a su materia, pese a que pueda intentar algunas últimas rectificaciones.» — consigna la prudencia del alquimista en ese estadio, que no exige demasiado a su materia
«Pero lo que aparece en nuestro crisol no es sino la promesa de las cosas por venir, que sólo el Artista divino conoce perfectamente.» — y el límite de lo que el crisol muestra: la promesa de las cosas por venir, que solo el Artista divino conoce
«Intervenir con una comprensión limitada del proceso cósmico sobre lo que no puede ser sino Su Obra, sería a la vez loca temeridad y vanidad de vanidades. Nadie puede razonablemente creerse llamado a una tal labor, incluso si piensa haber recibido luces particulares para la conducta de la obra.» — declara temeridad y vanidad intervenir en la Obra divina con comprensión limitada, y niega que nadie pueda creerse llamado a ello aunque piense haber recibido luces
«No serían sino ilusiones en un tal Día.» — y llama ilusiones a esas luces en semejante Día
«Tenemos que precisar un punto esencial para esta conducción de la obra, como caritativa advertencia a quienes se ven consumidos por la ambición demiúrgica, sobre todo si imaginan conducir al mundo hacia un bien superior y hierven con la indignación de Elías ante los idólatras.» — anuncia la advertencia final, dirigida a quienes imaginan conducir el mundo a un bien superior con la indignación de Elías
«Cuando el artista estrella el proceso alquímico siguiendo una vía canónica, sigue un camino trazado e inmutable, y sin embargo lo hace en la libertad total.» — enuncia la paradoja de la vía canónica: camino trazado e inmutable recorrido en libertad total; el impreso escribe *el artista estrella el proceso*
«Una de las fuentes de los errores acumulados por los aprendices filósofos americanos, que no hemos cesado de denunciar en la presente obra, podría deberse a la traducción de vía canónica por el inglés rule way.» — y localiza una fuente de los errores americanos en una traducción: vía canónica vertida al inglés como rule way
«El término canónico viene del griego κανον, que en sí mismo no es sino la importación a estas lenguas del acadio kanûn, que significa caña, junco —a menos que esa palabra no sea más arcaica todavía y provenga del sumerio.» — rastrea el término canónico hasta el acadio, con el sentido de caña o junco, y deja abierta una raíz sumeria
«En un país de deltas desprovisto de árboles, los arquitectos de los templos utilizaban una junco o vara para efectuar las medidas, y es de ese kanún de donde procede en línea» — y explica el uso: la vara de medir de los arquitectos de templos en un país sin árboles; la frase se corta en el cambio de plana
«directa la vara de los maestros constructores. Se trata por tanto, en su origen, de una medida-patrón y no de una ley jurídica.» — y la hace llegar a la vara de los maestros constructores, con la consecuencia que le importa: medida-patrón y no ley jurídica
«La alquimia ha conservado el sentido primigenio del término: una vía canónica es en primer lugar un modo de operar, cuyas medidas ya son conocidas y experimentadas. Ni más ni menos.» — aplica esa definición a la alquimia —vía canónica como modo de operar de medidas conocidas y experimentadas— y cierra con la fórmula que da título al capítulo y al cuadro
«Los obispos que empleaban el término de canon para designar las decisiones disciplinares de los concilios, entendían todavía el sentido primitivo. No se servían de la lex, el reglamento escrito y perentorio; sabían que se limitaban a indicar las justas medidas dictadas por la experiencia espiritual, y que ellos habían recibido la autoridad de los padres, consejeros o pedagogos, y no de los legisladores.» — y sostiene que los obispos de los concilios entendían todavía ese sentido: medidas justas dictadas por la experiencia, con autoridad de padres y no de legisladores
«Desgraciadamente, el significado del rule inglés se aproxima mucho más al de la lex romana, exterior, que al κανον, que es una simple medida útil. Más les habría valido traducir vía canónica por standar way.» — y sitúa el desplazamiento en el inglés rule, más próximo a la lex romana que al canon; el impreso escribe *standar way*
«En su laboratorio el artista es libre, completamente libre de su obra, incluidos sus propios errores mediante los cuales aprende a distinguir lo posible de lo imposible.» — declara libre al artista en su laboratorio, errores incluidos, porque por ellos aprende a distinguir lo posible de lo imposible
«Nada le impide intentar, por absurdo o inepto que sea, fundir sin más preparación acero en un hornillo de gas, o triturar entre los dientes cristal de roca como si fuera una avellana.» — y lo lleva al extremo con dos ejemplos ineptos que nada prohíbe intentar
«Pero traducir canon por rule, equivaldría a sustituir la distinción entre posible e imposible por la de permitido o prohibido.» — y enuncia el daño de la traducción: sustituir la distinción entre posible e imposible por la de permitido y prohibido
«Estas notas, válidas para la ciencia profana, son esenciales en alquimia, y ¡cuánto más se aplican a la Obra del Artista divino!» — y extiende el criterio de la ciencia profana a la alquimia y a la Obra divina
«Según el comentario constante de los rabinos y de los Padres de la Iglesia, la Torah dada por Dios a Moisés era una vía canónica, una medida espiritual y ritual operativa; y no una coacción externa o interna.» — adjudica a rabinos y Padres de la Iglesia la lectura de la Torah como vía canónica, medida espiritual y ritual operativa, y no como coacción
«Si se hubiera tratado de una coacción interna, la tendríamos tejida en nuestra propia naturaleza, lo mismo que la gravitación integra la textura del espacio.» — y lo argumenta: una coacción interna estaría tejida en nuestra naturaleza como la gravitación en el espacio
«Si la hubiera dictado como una lex exterior fustigante y apremiante, ¿cómo imaginar que no se hubiera erigido como gendarme, para que el castigo siguiera inmediatamente a la primera transgresión?» — y por el reverso: dictada como lex fustigante, el castigo habría seguido inmediatamente a la primera transgresión
«ordenó la masacre en el campo de 3.000 hombres?» — toma por caso a Moisés, que ordenó la masacre recién recibida la sentencia que el impreso entrecomilla, *No matarás*
«¿No fue su error tomar como ley del Faraón, como distinción entre lo permitido y lo prohibido, una revelación divina de los comportamientos más útiles para el» — y llama error suyo el haber tomado por ley al modo del Faraón una revelación de los comportamientos más útiles al crecimiento espiritual; la frase se corta en el cambio de plana
«el conocer y respetar las que son activas en el interior de los elementos del κοσμος, hombre comprendido, distingue siempre lo posible de lo imposible.» — cierra la distinción en las leyes de la naturaleza: conocerlas y respetarlas distingue lo posible de lo imposible, el hombre incluido en el cosmos; el tramo arranca tras el sintagma que el impreso entrecomilla
«Desde la prehistoria, el hombre ha trazado senderos en las selvas y montañas. Sabe por experiencia que más vale seguirlos que perderse lejos del campamento hacia el que se va; que dirigirse recto hacia un precipicio.» — trae el símil del sendero prehistórico: se sigue por experiencia, no por mandato
«Ningún guía ordenancista o dictatorial le prohíbe salirse del sendero, sino que es él mismo el que reconoce» — y remata que nadie le prohíbe salirse del sendero; la frase se corta en el corte de chunk, donde concluye que el propio caminante reconoce la utilidad del trazado
«por experiencia la utilidad del trazado establecido por sus mayores. Pero el hombre es libre, libre de abrir nuevos caminos, libre de retozar en las praderas que los bordean, y de irse a respirar algunas flores.» — completa el símil del sendero: el caminante reconoce por experiencia la utilidad del trazado y sigue libre de abrir caminos nuevos; el tramo cruza el corte de chunk
«Cuando utilizamos en alquimia la metáfora de la vía o del camino calificándolo de canónica, entendemos procesos debidamente repertoriados, en los que las dificultades han sido reconocidas y balizadas.» — define así la vía canónica: procesos repertoriados con las dificultades reconocidas y balizadas
«Nada nos asegura que los hermetistas hayan seguido y descrito todas las vías posibles. Pero tenemos la certeza nacida de la experiencia de todos los artistas, que, alejándonos de las vías canónicas, quizás demos con nuevas y fecundas maneras de operar, pero más probablemente encontraremos peligros, callejones sin salida, o caminos que sólo conducen la inversión espiritual demoníaca.» — y acota su alcance: nadie asegura que se hayan descrito todas las vías, pero apartarse de las canónicas da más peligros, callejones sin salida e inversión espiritual que hallazgos
«No impide que sea infranqueable la libertad de la persona que debe expresarse en su camino alquímico. La disciplina espiritual a la que, cargado de razón, se obliga el artista, no tiene nada de una autocensura.» — declara infranqueable la libertad de la persona en su camino y niega que la disciplina espiritual del artista sea autocensura
«Sic alii, quos experiendo, maxima rerum Visere jam decuit summo quaesita labore, Angustum per iter, recto de tramite nunquam, Qua prius ingressi declinavere, nec ante Desinare optarunt, licuit quam tangere laetis Tandem exoptatum longo post tempore finem.» — los versos latinos que el volumen atribuye a Jean-Aurel Augurelle sobre el sendero estrecho y la línea recta
«En cuanto a los demás, a los que gracias a su práctica les convino considerar por adelantado lo que finalmente será la mejor de las cosas que buscaban con su labor, eligieron pasar por el sendero estrecho tomado desde el principio, sin jamás separarse de la línea recta pasando entre caminos de travesía o parándose antes» — y la traducción que el volumen imprime a continuación, entrecomillada en el impreso; el tramo se corta en el cambio de plana, donde acaba en *del final*
«Es por tanto porque se habían fijado su objetivo después de haberlo presentido, que se plegaron a la regla o canon del arte por razón, y no por obligación moral; por elección libre y no forzados a ello.» — lee en esos versos la razón de plegarse al canon: haber presentido el objetivo, y elegir por razón y no por obligación moral
«Augurelle no denigra los caminos de través, y nos los prohíbe al alumno; simplemente subraya su inutilidad para quien quiera alcanzar la Piedra.» — y acota la lección: no se prohíben los caminos de través, solo se subraya su inutilidad para quien quiera la Piedra; el impreso escribe *y nos los prohíbe al alumno*
«A estos caminos son a los que llamamos pequeños particulares. No conducen al fin, pero nada impide que el artista explore algunos de paso; no fuere sino para perfeccionar su conocimiento de la naturaleza o para jalonar, para la posteridad, los que no llevan a ninguna parte.» — identifica esos caminos con los pequeños particulares y admite explorarlos de paso, para conocer la naturaleza o para jalonar los que no llevan a ninguna parte
«Sin embargo el tiempo nos está contado. Quien quiera llegar, comprenderá razonablemente que más vale limitar los vagabundeos, o incluso abandonarlos totalmente, para consagrar sus fuerzas a la búsqueda de la perla preciosa.» — y pone el límite: el tiempo está contado, y quien quiera llegar limita o abandona los vagabundeos
«Las reglas del arte sacadas de la experiencia de los antiguos hermetistas y de la revelación divina, no son más que un corpus de consejos prácticos para evitar perderse, y nada más.» — define las reglas del arte como corpus de consejos prácticos sacados de la experiencia de los antiguos y de la revelación divina
«Como el código de la circulación, buscan prevenir los accidentes, y si se atiene a él, de hecho aumenta la libertad de los viajeros, y no colectivamente la de todos, sino la de cada uno en particular.» — y las compara con el código de la circulación, que atenido aumenta la libertad de cada viajero en particular
«También la materia posee su libertad, que los físicos modernos reconocen y expresan como principio de incertidumbre o, mejor, de indeterminación. Cuanto más subimos en los reinos, más aumenta esta libertad.» — atribuye libertad también a la materia, que hace corresponder con el principio de indeterminación, y la hace crecer al subir en los reinos
«En el primer capítulo del Génesis el Artista divino opera según tres modos.» — abre la lectura del primer capítulo del Génesis por los tres modos de operar del Artista divino
«usándose un verbo lícito también para las obras de los hombres.» — el primer modo, crear, con un verbo que el impreso entrecomilla en la cita y que declara lícito también para las obras humanas
«Los rabinos judíos nos dicen que, en hebreo, el verbo bará, que no aparece más que en este libro y nunca en otra parte, guarda todo su misterio, ya que no puede tener sino un solo sujeto: Dios.» — adjudica a los rabinos la observación de que ese verbo hebreo no aparece fuera de este libro y no admite más sujeto que Dios
«Sólo después va a decir, y lo que nombra aparecerá en un mundo en trabajos de parto, ya que Él separa, o más exactamente, distingue.» — el segundo y el tercer modo: decir, con lo nombrado apareciendo en un mundo en trabajos de parto, y separar, que él mismo precisa como distinguir
«Los mayores comentaristas piensan que ese verbo bará designa el don del ser libre.» — y adjudica a los mayores comentaristas la lectura de ese verbo como don del ser libre
«En efecto, no es utilizado sino en tres ocasiones: cuando la creación del caos primordial, cuando la aparición de los animales, y cuando el nacimiento del hombre.» — con las tres ocasiones en que el Génesis lo emplea: caos primordial, animales y hombre
«Entre los dos primeros bará, en cada uno de los Días, Dios» — introduce la fórmula que el impreso entrecomilla, con que Dios aprueba cada Día; la frase se corta en el cambio de plana, donde la llama aprobación casi pasiva o contemplativa
«aprobación casi pasiva o contemplativa.» — y así la califica; el tramo continúa la frase de la plana anterior
«Tras el segundo bará, y después tras el triple bará que suscita a la humanidad, Dios bendice a la criatura, poniendo de este modo en el universo un sello operativo que le permita» — y describe la bendición que sigue al bará como sello operativo puesto en el universo; el tramo se corta ante la fórmula que el impreso entrecomilla, crecer y multiplicarse
«Y en esta bendición reside toda la Gran Obra.» — la última frase del libro, que sitúa en esa bendición toda la Gran Obra
«Jacques Bergier y Louis Pauwels, Le matin des magiciens (El retorno de los brujos), París 1961.» — la nota 7 identifica el libro de Bergier y Pauwels en que el texto dice haber sido citado
«Allan C. Wilson, Rebecca Cann y Mark Stoneking» — la nota 8 da los tres autores del artículo sobre el ADN mitocondrial, publicado en Nature en 1987; el tramo se corta ante el título que el impreso entrecomilla
«Les Demeures Philosophales, tomo 2, pág. 208 de la 3.ª edición.» — la nota 9 remite a Las moradas filosofales por la tercera edición francesa: es la fuente de la autocita sobre la oscuridad de los filósofos
«Isha Schwaller de Lubicz, Her-Bak» — la nota 11 da la referencia de Isha Schwaller de Lubicz; el tramo se corta ante el término que el impreso entrecomilla dentro del título
«Cada cual sabe ya traducir este acrónimo por la divisa latina Visita Interiore Terre Rectificando Inveniens Occultum Lapidem. Su ilustración gráfica más caritativa se encuentra en la obra clásica de Basilio Valentin Les douze clefs de la Philosophie, felizmente reproducida en la reedición moderna de las Ed. de Minuit.» — la nota 13 desarrolla el acrónimo V.I.T.R.I.O.L. en su divisa latina y remite a las Doce claves de Basilio Valentín por su ilustración
«Robert Fludd, Utriusque cosmi historia, 1617. La ilustración muestra las divisiones del mango de una viola.» — la nota 14 identifica el tratado de Fludd y precisa que la ilustración muestra las divisiones del mango de una viola
«En la ilustración del duodécimo epigrama de la Quête chimique, retornada en la segunda edición del Atalanta fugiens de Michel Maier, se ve al filósofo provisto de una linterna, perseguir las huellas de la naturaleza, figurada por una ninfa, que le precede en el camino. Por tanto, es la observación de los procesos naturales y su desciframiento lo que debe guiar al artista, y no cualquier idea preconcebida sobre el mundo.» — la nota 15 describe el duodécimo epigrama del Atalanta fugiens de Michael Maier y saca de él la regla: guía la observación de los procesos naturales, no la idea preconcebida
«Para la Edad Media pensamos más particularmente en Juan de Salisbury, Chrétien de Troyes, Allain de Lille o Raimundo Lulio, sin olvidar a Alberto Magno. Están raramente traducidos los tratados árabes, pero podríamos leer con provecho De l’homme universel, de Abd al-Karîm al-Jîlî, traducido por Titus Burckhardt, Lyon 1953.» — la nota 19 nombra a los medievales en que piensa para las vías de rectificación y consigna que los tratados árabes están raramente traducidos
«La mejor reedición de este texto se encuentra en Nicolás Flamel, Le Livre des figures hiéroglyphiques seguido de Le sommaire philosophique y Le désir désire, prefacio de Eugenio Canseliet, SGPP-Denoel, París 1970.» — la nota 20 da la reedición en que se encuentra el texto atribuido a Flamel, con prefacio de Canseliet
«Gregario de Tours, Historia francorum.» — la nota 23 identifica la crónica de Gregorio de Tours; el impreso escribe *Gregario*
«Tiempos rudos en el mundo - adulterio universal - tiempo de hachas, tiempo de espadas - los escudos están hendidos - tiempos de tempestad, tiempo de lobos - antes que el mundo se desmorone: - nadie - nadie se salvará» — la nota 18 reproduce la estrofa 45 de la Völuspa sobre el tiempo de los lobos, en la traducción francesa de Régis Boyer que el volumen declara a continuación
«En una narración que escribió en colaboración con el Sr. André Ruellan.» — la nota 26 precisa que la fórmula sobre la Atlántida procede de una narración escrita por Bergier con André Ruellan
«Hemos quedado agradablemente sorprendidos leyendo a Atorène, Le Laboratoire alchimique, Trédaniel, París 1981, por la incisiva claridad con la que guía a los neófitos, sin jamás sobrepasar los límites de la prudencia.» — la nota 30 elogia a Atorène por la claridad con que guía a los neófitos sin sobrepasar los límites de la prudencia
«Valentin Andreae, Les noces chymiques de Christian Rosenkreutz (Las bodas alquímicas de Christian Rosenkreutz, Ed. Obelisco, Barcelona, 1996» — la nota 32 da la referencia de las Bodas químicas y su traducción española; el tramo se corta antes del cierre de paréntesis
«Sólo los tintoreros de Israel podían, sin atraer sobre su cabeza la cólera celeste, blanquear la lana en la sangre del cordero; pero en este caso se trataba de una práctica profética.» — la nota 38 salva del veto a los tintoreros de Israel que blanqueaban la lana en la sangre del cordero, por tratarse de una práctica profética
«Mateo 20,30 y Marcos 12,25 utilizan el griego αλλ εισιν ως αγγελοι, expresión muy vaga que sugiere que los hombres serán lo que son los ángeles.» — la nota 41 coteja el griego de Mateo y Marcos y lo llama expresión muy vaga
«Lucas 20,36 precisa en una lengua más» — y le opone la formulación de Lucas, que el impreso traduce entrecomillada a continuación como *serán iguales a los ángeles*
«No se trata de trocar la naturaleza humana contra la naturaleza angélica, ni de una simple cuestión de abstinencia sexual.» — y acota qué no significa esa igualdad con los ángeles: ni trueque de naturaleza ni abstinencia sexual
«Mahabharata, libro VI. Observemos que estos versos no se aplican a las» — la nota 42 enmienda la cita que Oppenheimer hizo ante la bomba: los versos no se refieren a las armas de Indra; el tramo se corta ante el sintagma que el impreso entrecomilla
«Para el Sr. Oppenheimer, el fulgor mortal de la bomba era la revelación de la gloria de la materia. Todavía no sabía nadie cuáles serían las consecuencias.» — y cierra esa nota adjudicando a Oppenheimer la lectura del fulgor como revelación de la gloria de la materia, sin que nadie supiera aún las consecuencias
«Sethon, Les oeuvres de Cosmopolite. Traducción de Antoine Du Val, París 1669.» — la nota 43 identifica al Cosmopolita y la traducción por la que el volumen lo cita
«Su propio interés le llevaba a buscar la benevolencia de los Aliados, y por tanto a concesiones inhabituales para obtener el sostén que le hubiera permitido reconstruir rápidamente una Rusia arruinada por la invasión alemana, y por el esfuerzo de guerra que tuvo que suministrar para asegurarse la victoria de Stalingrado.» — la nota 45 razona por qué Stalin no deseaba la guerra fría: buscaba la benevolencia de los Aliados para reconstruir una Rusia arruinada
«No otorgamos ningún satisfecit al dictador soviético; no es menos cierto que fue el Sr. Truman quien, deliberadamente, endureció el tono en 1947 y denunció, sin decirlo claramente, los acuerdos de Yalta firmados por su predecesor. Se piense lo que se piense de este período de la Historia que, por nuestra parte, contemplamos con igual desapego filosófico que cualquier otro, los hechos son los hechos.» — y el resto de esa nota, que no absuelve a Stalin y adjudica a Truman el endurecimiento del tono en 1947 y la denuncia tácita de Yalta, con el desapego filosófico que declara
«en L’autre monde, Histoire comique des Etats et Empires de la Lune et du Soleil, 1667, reedición Jean-Jacques Pauvert, París, 1962.» — la nota 46 identifica el libro de Savinien de Cyrano Bergerac de donde toma el combate de la Rémora y la Salamandra; el cuerpo escribe el nombre como *Sabino* y el tramo arranca tras el título de la pieza, que el impreso entrecomilla
«Hemos seguido aquí la traducción de André Chouraqui aparecida en 1975 en Desclée de Brouwer. En cuanto a los libros proféticos presenta el inmenso mérito de no favorecer ninguna interpretación preconcebida, ninguna mira de dominación teológica, ateniéndose al texto de un modo casi literal, y no adaptando sino la gramática.» — la nota 47 declara la traducción bíblica seguida y su criterio: no favorecer ninguna interpretación preconcebida ni mira de dominación teológica
«Observamos que la visión tuvo lugar en una de las tres ciudades sagradas del imperio persa. Parsagadesh representaba el origen de la dinastía aqueménida; Persépolis, otra Parsagadesh diferente a la que los historiadores dejaron su nombre griego para distinguirla de la primera, fue la capital real del pueblo persa; Susa, o mejor, Shûsh, había sido la antigua capital del imperio de Elam, y simbolizaba la unión de las civilizaciones del Creciente Fértil bajo la égida de Ciro, que todos reconocían como el» — la nota 48 sitúa la visión de Daniel en Susa y distingue las tres ciudades sagradas del imperio persa; el tramo se corta ante el sintagma que el impreso entrecomilla, ungido del Señor
«Cyliani, Hermes dévoilé, Locquin, París 1832, visión preliminar.» — la nota 52 identifica la obra de Cyliani y sitúa el pasaje citado en su visión preliminar
«Kaushitaki Upanishad, traducción de Jean Varenne en Le Veda, Denoël, París 1967, réédition Les deux océans, 1984.» — la nota 54 da la traducción francesa por la que el volumen cita la Kaushitaki
«Charles Kerényi, La religion antique, Georg, Genéve 1957, cap. VI.» — la nota 56 identifica el libro sobre la religión romana; el impreso da el nombre como *Charles Kerényi*
«No por ello nos adherimos a la doctrina darwinista. Pero tanto como esta interpretación, apenas científica y de una indigencia metafísica lamentable no retiene un segundo nuestra atención, tanto más deben ser escrutados a la doble luz del arte y de las revelaciones más sagradas los hechos confirmados, es decir, la transformación del universo de era en era, la de la Tierra y la de los seres vivos que porta en su seno, según el proceso de una Obra divina que sobrepasa y transciende la inteligencia del hombre.» — la nota 60 separa expresamente su uso de la evolución de la doctrina darwinista, a la que llama de indigencia metafísica, y pide escrutar los hechos que llama confirmados a la doble luz del arte y de la revelación
«Quizás fuera concebible una undécima vuelta de rueda, si pudiéramos echar mano, como en la física nuclear, del confinamiento magnético. Pero además de que la manipulación necesaria para instalarlo justo al instante de la eclosión del Huevo plantean dificultades que hasta ahora nos parecen insalvables, se trataría del último límite. Todo nos indica que ni siquiera un agujero negro sabría retenerla en una duodécima vuelta.» — la nota 61 imagina una undécima vuelta de rueda por confinamiento magnético, la declara último límite y niega que ni un agujero negro retuviera una duodécima
«Ioannis Aurelii Augurelli P. Ariminensis, Crysopoeia et Gerontico, Basilae, 1518. Hemos traducido este pasaje porque la traducción en versos clásicos que debemos a François Habert, muestra a nuestros ojos la incomprensión de su significado hermético.» — la nota 62 identifica la Chrysopoeia de Augurello y declara por qué traduce el pasaje en prosa: la versión en verso de François Habert le parece incomprensiva del sentido hermético
«Eyrénée Philaléthe, L’entrée ouverte au palais fermé du roi, Amsterdam, 1667, capítulo 23, ss. (Hay traducción española: La entrada abierta al palacio del Rey, Ed. Obelisco, Barcelona, 1986.)» — la nota 44 identifica la obra de Filaleteo por la que cita los regímenes planetarios y su traducción española; es cita de bibliografía, releída entera, y se extrajo con la guarda anticosido desactivada
«Quid legent hosce versu, mature censunto // Profanum vulgus et inscium ne attrectato: // Omnesque Astrologi Blenni, Barbari procul sunto // Qui aliter facit, is rite sacer esto» — la nota 36 reproduce el aviso latino de Nostradamus contra los críticos ineptos, que el texto invoca para reprochar a quien lo traiciona; el tramo arranca dentro de la cita que el impreso entrecomilla
«Les Demeures Philosophales, tomo 1, p.147 de la 3.ª edición. << [29] Ibidem, p.115.» — las notas 28 y 29 remiten las dos autocitas del capítulo del secreto al primer tomo de Las moradas filosofales: la de la oscuridad de la alquimia y la que opone la química, ciencia de los hechos, a la alquimia, ciencia de las causas. El tramo conserva dentro las marcas de retorno de nota y el número de la nota siguiente, tal como el ePub los imprime
About the work
87 entries — what the apparatus and scholarship say about it«Este título designa también un sorprendente cuadro conservado en hospital de la Santa-Caridad en Sevilla. Este panel de dos metros de lado fue ejecutado por el artista Juán de Valdés Léal en 1672.» — [CONTRACUBIERTA] la sinopsis editorial identifica el título con el lienzo sevillano y lo fecha en 1672; imprime el nombre del pintor con acentos que el cuerpo del libro no usa, *Juán de Valdés Léal* por Juan de Valdés Leal, y deja sin artículo *en hospital de la Santa-Caridad*
«Se puede ver en primero plano el cadáver de un obispo en descomposición avanzada, en el fondo de su ataúd. Frente a él, cabeza laya, se encuentra a su vez en su ataúd un caballero para nada afectado por la putrefacción y cuyos ojos abiertos y la frescura del tinte dejan comprender que descansa pacíficamente y escapa así a todo desgaste del tiempo.» — [CONTRACUBIERTA] la contraposición de los dos cuerpos, el obispo en descomposición y el caballero intacto de ojos abiertos, tal como la editorial la resume
«En segundo plano, una mano que lleva la marca de la crucifixión, pero curiosamente femenina, sale de los nubarrones, llevando el mástil de una balanza en la en que cada una de las bandejas está subrayada por las inscripciones» — [CONTRACUBIERTA] la mano estigmatizada y femenina que sostiene la balanza; el tramo se corta antes de las dos inscripciones, que la plana imprime entre comillas altas
«A la izquierda, en la entrada de la cripta, se sitúa una lechuza en postura hierática, símbolo de la sabiduría, pareciendo juzgar gravemente la situación.» — [CONTRACUBIERTA] la lechuza a la entrada de la cripta, leída por la editorial como símbolo de la sabiduría
«tan inquietante pues parece que la Iglesia esté aquí destruida para siempre con el único provecho del despertar iniciático simbolizado por el caballero que simula la muerte.» — [CONTRACUBIERTA] la lectura que la editorial propone de la escena: la Iglesia destruida y el despertar iniciático del caballero que simula la muerte
«Fulcanelli realiza en este libro, con contenido diferente al que no fue publicado, la interpretación alquímica del cuadro en conexión con los sucesos que han acontecido tras la segunda guerra mundial, advirtiendo del enorme peligro de la carrera nuclear y de sus residuos por saltarse los límites, cuidados y reglas filosóficas mantenidas en secreto por los alquimistas desde antiguo.» — [CONTRACUBIERTA] y la que la editorial da del libro: interpretación alquímica del cuadro ligada a la carrera nuclear, con contenido distinto del manuscrito que no se publicó
«Fulcanelli Finis gloriae mundi ePub r1.4 Titivillus 29.07.2020» — [PORTADA] la portada del ePub: el nombre, el título en minúsculas y el sello del editor digital con su fecha
«Título original: Finis Gloriae Mundi Fulcanelli, 2001 Traducción: Luis Miguel Martínez Otero Editor digital: Titivillus ePub base r2.1» — [DERECHOS] la página de derechos entera, que es cuanto el troceo imprime de la edición: título original, año, traductor y editor digital; no nombra editorial, ciudad ni lengua de partida
«Confieso haberme sorprendido —uno lo estaría por muchísimo menos, y hasta debo decir que me quedé estupefacto— cuando a finales de julio de 1999 recibí una larga carta fechada el 25 del mismo mes, acompañando a un manuscrito con el título FINIS» — [D'ARÉS] el relato de la llegada del manuscrito: una carta de finales de julio de 1999, fechada el 25, con el título del libro en versales; el tramo se corta en la palabra que abre el título porque la línea siguiente parte GLORIAE MUNDI
«gracias a mi fiel amigo Eugenio Canseliet a quien, por medio de Paul Le Cour, tuve el honor y la alegría de conocer en 1934, teniendo yo 9 años.» — [D'ARÉS] declara de dónde le viene el trato con la obra firmada Fulcanelli: de Eugenio Canseliet, a quien conoció en 1934 por medio de Paul Le Cour; el tramo arranca después del nombre entrecomillado por el impreso
«Las moradas filosofales, que de nuevo tenemos el honor de presentar, no debía ser el último libro de Fulcanelli. Existía una tercera parte bajo el título de Finis Gloriae Mundi (El fin de la Gloria del Mundo) que su autor retiró, y que habría transformado su tarea didáctica en la más extraordinaria trilogía alquímica» — [CANSELIET] la primera frase del prefacio de Eugenio Canseliet de febrero de 1958 a la segunda edición de Las moradas filosofales, tal como d'Arés la reproduce: el tercer libro existía bajo este título y su autor lo retiró
«A Jacques d’Arés en testimonio de fiel amistad esta obra que tan bien conoce en la que el Filósofo-Adepto examinó la Ciencia para nuestro siglo estableciendo las bases materiales de la Filosofía atlanteana En la Avenida de, los Campos Elíseos, este 9 de Septiembre de 1960» — [CANSELIET] la dedicatoria manuscrita de Canseliet a d'Arés en el ejemplar de la segunda edición, fechada el 9 de septiembre de 1960; el impreso desliza una coma en *En la Avenida de, los Campos Elíseos*
«Es un hecho que por entonces ya conocía Las moradas filosofales y también El misterio de las catedrales.» — [D'ARÉS] declara conocer los dos libros anteriores de la trilogía en sus primeras ediciones, dedicados por Canseliet a Paul Le Cour
«Por desgracia estos volúmenes desaparecieron en 1943, cuando el autor de La era del Acuario[1] padeció delante de mí una perquisición de la Gestapo que arrambló con un número importante de libros de su biblioteca.» — [D'ARÉS] cuenta la pérdida de esos ejemplares en 1943, en un registro de la Gestapo a Paul Le Cour, a quien nombra por su libro; la llamada de nota va pegada al título en el impreso
«En la esfera filosófico-esotérica de la época, Paul Le Cour habría sido el primero, en enero de 1927 y en la revista Æsculape en la cual colaboraba, en dar cuenta de El misterio de las catedrales.» — [D'ARÉS] adjudica a Paul Le Cour la primera reseña de El misterio de las catedrales, en enero de 1927 y en la revista Æsculape
«He aquí una extraña manera de felicitarle en el día de su santo, y sin embargo esperamos que el presente que le acompaña no pesará excesivamente sobre su conciencia. Hemos optado por dirigirle nuestra última obra.» — [CARTA] la carta que d'Arés reproduce abre llamándole por su santo y anunciando el envío como regalo
«En efecto, entonces nos pareció que concurrían todos los signos para sacar a la luz el modus operandi de la vía seca» — [CARTA] la razón que la carta da para haber retirado el manuscrito antiguo: entonces parecían darse los signos para sacar a la luz el modus operandi de la vía seca; la frase sigue en la plana siguiente
«Nuestra prudencia se vio más que confirmada a la vista de esa plaga inmunda y creciente que fue el nazismo» — [CARTA] y lo que la carta invoca a favor de esa prudencia: el nazismo; el tramo se corta antes de la llamada de nota que el impreso pega a la palabra
«Por lo tanto, liberado de las escorias de la inexperiencia y teniendo en cuenta las más recientes locuras humanas, hemos puesto de nuevo en marcha nuestro Finis Gloriae Mundi. A Vd. la misión de publicarlo a su conveniencia, ya que, repasando sobre nuestras propias huellas, nos sería penoso adoptar otra vez el nombre de "Fulcanelli" que, para el mantenimiento de nuestra tranquilidad, arrastra ya demasiadas quimeras románticas.» — [CARTA] anuncia la nueva puesta en marcha del libro y encarga a d'Arés publicarlo, diciendo penoso volver a adoptar el nombre de Fulcanelli por las quimeras románticas que arrastra; el impreso entrecomilla ese nombre con comillas altas
«Pero como sin duda sabe, el juramento de Heliópolis nos mueve, y nos obliga a ayudar y a sanar, y ya no podíamos escamotearnos más tiempo sin traicionarlo.» — [CARTA] la razón que se da para romper el silencio: el juramento de Heliópolis obliga a ayudar y a sanar
«Sin embargo no debe intentar contactar con nosotros. Como los antiguos rosa-cruces ejercemos estancia visible e invisible. Nadie conseguirá alcanzarnos, ni por mera curiosidad ni por necesidades de enseñanza, y menos a fortiori para intentar forzarnos a servir intereses que recusamos.» — [CARTA] prohíbe el contacto y se compara con los antiguos rosa-cruces por su estancia visible e invisible
«Por ello mismo, para contactar con Vd., hemos elegido este medio informático, más seguro para nuestro anonimato que un envío especial, en el que el tampón podría dar alguna indicación a quienes quisieran jugar a detectives de lo oculto» — [CARTA] explica la elección del medio informático por el anonimato, frente al matasellos de un envío postal
«Y así fue; este manuscrito, acompañado de la carta, me ha llegado por medio de internet a través del Centro Europeo de Mitos y Leyendas, que me tiene como uno de sus presidentes honoríficos.» — [D'ARÉS] consigna la vía de llegada: internet, a través del Centro Europeo de Mitos y Leyendas, del que es presidente honorífico
«Ahora bien, según me parece, esta vía dicha informática puede acarrear, y de hecho acarrea, lo mejor —digamos lo que viene del Espíritu— tanto como lo peor —es decir lo satánico» — [D'ARÉS] lee la vía informática como capaz de traer a la vez lo que viene del Espíritu y lo satánico
«Esta antinomia constituye a mis ojos una de las características más flagrantes de este» — [D'ARÉS] llama a esa antinomia una de las marcas del fin de los tiempos; el tramo se corta antes de la expresión que el impreso entrecomilla
«categorías pertenece el manuscrito que me han transmitido? La lectura me hizo comprender que esta obra dimana sin ninguna duda de la primera categoría: la del Espíritu.» — [D'ARÉS] resuelve la pregunta que abre en la plana anterior —a cuál de las dos categorías pertenece el manuscrito— adjudicándolo a la del Espíritu; el tramo arranca donde la frase continúa
«Evidentemente no es fortuita la fecha elegida para enviarme el manuscrito, del 25 de Julio, fiesta del Apóstol Santiago el Mayor, ya que la peregrinación a Compostela reviste incontestablemente un carácter alquímico, teniendo a la Transfiguración como la meta última del caminar.» — [D'ARÉS] lee la fecha del envío, 25 de julio, como deliberada, y atribuye carácter alquímico a la peregrinación a Compostela con la Transfiguración por meta
«El hecho que esa fecha coincida con la fiesta de mi santo patrono no explica suficientemente por qué he sido yo elegido para recibir ese» — [D'ARÉS] dice que la coincidencia con su santo no basta para explicar la elección; el tramo se corta antes del término que el impreso entrecomilla
«pues jamás he operado en el atanor. Es verdad que no he vivido ajeno a las preocupaciones alquímicas, y que he peregrinado tres veces a Compostela por diferentes caminos.» — [D'ARÉS] declara no haber operado nunca en el atanor y sí haber peregrinado tres veces a Compostela
«Para mí la Alquimia es la ciencia de la vida» — [D'ARÉS] la definición de la alquimia que dio en la radio y que, según cuenta, Canseliet le celebró al día siguiente por teléfono
«Jacques, ayer dio Vd. la mejor definición posible de la Alquimia» — [CANSELIET] la respuesta de Canseliet a esa definición, tal como d'Arés la reproduce
«No se inquiete Vd. demasiado por las razones que motivaron la elección unánime de su persona para recibir este depósito. Son de lo más simple: elegir a uno de los herederos en el arte de nuestro fiel Canseliet, no habría faltado de atizar importunas envidias, rencores y dudas lesivas para el trabajo.» — [CARTA] la carta explica la elección de d'Arés como depositario: elegir a un heredero de Canseliet habría atizado envidias y dudas
«En cambio, reconocemos y honramos su integridad, y vemos en Vd. al heredero de Paul Le Cour y» — [CARTA] y la razón positiva: le reconoce integridad y le tiene por heredero de Paul Le Cour; la frase se corta en el cambio de plana y sigue con Philéas Lebesgue
«de Philéas Lebesgue, que supieron acoger y animar a nuestro propio alumno cuando se encontró solo en su laboratorio. Reciba pues, a cambio, este don de confianza, teniendo la certeza de que Vd. dará buen uso de él» — [CARTA] el cierre de la carta, que continúa la frase de la plana anterior y entrega el depósito con confianza
«Me vi obligado a reconocer lo justo de esta argumentación, y tanto más que había yo conocido a Philéas Lebesgue por la misma época. Fue Paul Le Cour quien le puso en contacto con el Maestro de Savignies, hasta el punto que este último llego a ser su ejecutor» — [D'ARÉS] acepta el argumento y aporta el dato que lo sostiene: conoció a Philéas Lebesgue, a quien Le Cour puso en contacto con el Maestro de Savignies; el impreso escribe *llego* sin tilde
«Una primera cuestión me vino entonces en mente: ¿era posible descubrir quién se ocultaba tras el pseudónimo de Fulcanelli?» — [D'ARÉS] plantea la cuestión de la identidad y llama seudónimo al nombre, sin resolverla
«Desde 1926, y más exactamente desde 1929, año de la aparición del segundo libro de Fulcanelli, se han contemplado todas las hipótesis sin ninguna prueba auténtica o indicio serio que no tuviera su contrapartida.» — [D'ARÉS] consigna que todas las hipótesis sobre esa identidad se han contemplado sin prueba ni indicio que no tuviera contrapartida
«Ya desde entonces, algunos han tenido la audacia de hablar de» — [D'ARÉS] recoge que algunos hablaron de montaje —palabra que el impreso entrecomilla y que el tramo deja fuera— y replica que ojalá hubiera más montajes así
«Haré observar, pese a que después de tres mil años se plantea el tema de saber si Homero ha existido o no, continuando todavía sin respuesta, que estamos bien obligados de constatar la existencia de la Iliada y la Odisea, obras a las que se concede un inmenso interés.» — [D'ARÉS] opone a la cuestión de la identidad el caso de Homero: la existencia de la Ilíada y la Odisea no depende de que se resuelva quién fue el autor
«Esta obra está ahí, con un valor incontestable, y ha sido escrita de mano humana (¿o acaso por varias manos?» — [D'ARÉS] declara incontestable el valor de la obra firmada Fulcanelli y deja abierta la pregunta de si la escribió una mano o varias
«La tercera obra de Fulcanelli, que fue sustraída según el deseo de su autor, a toda eventual publicación, se titulaba Finis Gloriae Mundi (El Fin de la Gloria del Mundo» — [CONTRACUBIERTA] la sinopsis editorial abre declarando que la tercera obra fue retirada por su autor y se titulaba así, y traduce el título
«Inmediatamente busqué la firma de esta carta, duplicándose mi sorpresa al leer la última línea: Suyo, Fulcanelli - Frater Adeptus Heliopolitensis» — [D'ARÉS] el momento en que busca la firma, con la línea que la carta trae al pie: la única firma que el volumen imprime de su autor
«Aunque lleva el mismo título, no es la misma que retiramos hace más de setenta años de las manos de nuestro fiel y buen discípulo Eugenio Canseliet.» — [CARTA] la carta separa este texto del manuscrito que dice haber retirado más de setenta años antes de manos de Canseliet
«Era indispensable intentar cerciorarse, en la medida de lo posible, que este Finis Gloriae Mundi estaba estrictamente en la línea de Fulcanelli, siendo por tanto del mismo autor. La atenta lectura me ha convencido de que se trata efectivamente del Adepto Fulcanelli.» — [D'ARÉS] su conclusión sobre la autoría, declarada como convencimiento de lectura y no como prueba
«Por mi parte siempre he pensado que El misterio de las catedrales y Las moradas filosofales eran, bajo el nombre de Fulcanelli, la expresión escrita del Colegio de los Hermanos de Heliópolis al que se decía pertenecer Eugenio Canseliet, el discípulo incontestable del Adepto.» — [D'ARÉS] su lectura de la autoría: las dos obras anteriores serían, bajo el nombre de Fulcanelli, la expresión escrita del Colegio de los Hermanos de Heliópolis, al que se decía pertenecer Canseliet
«Sepa Vd. también que no somos en nuestro opúsculo sino el heraldo del Colegio de los Adeptos» — [CARTA] la frase de la carta en que d'Arés apoya esa lectura: quien escribe se dice heraldo del Colegio de los Adeptos
«Y ello confirma perfectamente mi intuición.» — [D'ARÉS] declara que esa frase confirma su intuición sobre el carácter colectivo de la firma
«Además esta búsqueda obstinada de un autor identificable me parece vana y depender únicamente del» — [D'ARÉS] declara vana la búsqueda del autor identificable y la hace depender del tener frente al Ser; el tramo se corta antes de los dos términos que el impreso entrecomilla
«Por otra parte se constatan numerosas contradicciones (¿quizás voluntarias?) que no se pueden resolver. Pienso en una de ellas» — [D'ARÉS] consigna contradicciones irresolubles en lo que se dice de Fulcanelli, y las deja sin resolver
«de la publicación (a cargo de Jean Schemit, que he conocido personalmente) de la primera edición en 1929 de Las moradas filosofales; y que Fulcanelli habría desaparecido en 1930.» — [D'ARÉS] la versión corriente que él mismo va a poner en cuestión: el manuscrito retirado tras la primera edición de Las moradas filosofales en 1929 y la desaparición de Fulcanelli en 1930; el tramo continúa la frase de la plana anterior
«El autor de este libro ya no está desde hace tiempo entre nosotros. El hombre se ha desvanecido. Sólo su imagen permanece» — [CANSELIET] el primer párrafo del prefacio de Canseliet a la primera edición de El misterio de las catedrales, fechado en octubre de 1925, que d'Arés opone a esa cronología
«Dicho de otro modo, es el Espíritu y no la letra la que todavía y siempre debemos buscar.» — [D'ARÉS] la consecuencia que saca de la contradicción: buscar el Espíritu y no la letra
«Para comenzar, encontramos aquí las suficientes consideraciones irrebatibles sobre la evolución de nuestras civilizaciones, como para justificar ampliamente el título de la obra.» — [D'ARÉS] su primer argumento a favor de la continuidad: las consideraciones sobre la evolución de las civilizaciones justifican el título
«Ya ocurría así hace setenta años, pero la aceleración de la Historia se ha amplificado de tal modo que se comprende que el autor haya puesto su obra nuevamente» — [D'ARÉS] y el segundo: la aceleración de la Historia explica que el autor haya puesto la obra de nuevo en marcha; el tramo se corta antes del término que el impreso entrecomilla
«Además, según el método ya utilizado en las dos obras precedentes se nos dan —intencionalmente veladas como sin duda procede— preciosas indicaciones sobre el modus operandi, para desvelar, a los que intentan acceder al Adeptado, los arcanos del ars brevis; lo que hasta ahora nunca se había hecho.» — [D'ARÉS] su tercer argumento: el libro daría indicaciones veladas sobre el modus operandi y los arcanos del ars brevis, cosa que dice no haberse hecho antes
«Mil detalles confirman casi a cada página la identidad de pensamiento que, desde El misterio de las catedrales hasta Finis Gloriae Mundi, atraviesa las tres obras del Maestro, al mismo tiempo que constatamos una progresión en la amplitud del mismo; lo que, tal como lo veo, es de una lógica imperturbable en función de la profunda finalidad de esta magistral trilogía.» — [D'ARÉS] cierra el argumento con la identidad de pensamiento que atraviesa las tres obras y con una progresión en su amplitud
«Para mí queda excluido analizar o comentar los elementos apasionantes que esmaltan el presente trabajo, incluso si, sobre ciertos detalles, cabría extrañarse por algunas de sus formulaciones. Esta reflexión no me compromete sino a mí.» — [D'ARÉS] se abstiene de comentar el libro y reserva para sí la extrañeza que le producen algunas de sus formulaciones
«El presente deber de un alquimista consiste en revelar lo que aquellos ladrones han sustraído, dando a sus víctimas los medios de asegurar» — [D'ARÉS] cita así la frase sobre el deber del alquimista; el cuerpo del libro la imprime distinta —deber actual y estos salvajes, en la plana 43—, y la divergencia queda consignada sin armonizar. El tramo termina donde el troceo corta el chunk
«Como ya lo hemos dicho, conviene esperar con sangre fría la hora suprema, pero jamás hemos recomendado espantar a las gentes con sandeces, o atreviéndose a asignar al fin de los tiempos una hora completamente humana. Le basta al alquimista con saborear sus primicias cuando la trompeta resuene en su crisol» — [D'ARÉS] cita así la frase del libro sobre la hora del fin; el cuerpo la imprime con otras palabras en la plana 45 —nunca recomendaremos espantar a los pueblos con cuentos de la vieja—, y la divergencia entre la cita del prefacio y el texto queda consignada sin armonizar
«Pero sucede que Fulcanelli me confía su último trabajo el año mismo del centenario del nacimiento de su discípulo Eugenio Canseliet. No me parece cosa del azar.» — [D'ARÉS] señala la coincidencia del envío con el centenario del nacimiento de Canseliet y la declara no casual
«Mientras que algunas personas se complacen al parecer en minimizar (es lo menos que se puede decir a veces) el conjunto de la obra de Canseliet, pienso, al contrario, que este Finis Gloriae Mundi contribuye a subrayar la importancia de sus trabajos.» — [D'ARÉS] opone a quienes minimizan la obra de Canseliet su propia lectura: este libro subraya la importancia de esos trabajos
«Porque, en efecto, conviene reconocer el aporte extraordinario que ha realizado para mantener, en este siglo XX tan materialista, la Tradición hermética que tanta importancia ha tenido a lo largo de las edades.» — [D'ARÉS] adjudica a Canseliet el haber mantenido la Tradición hermética en un siglo que llama materialista
«Ello me recuerda la reflexión que hizo René Alleau con ocasión del banquete que había yo organizado en honor de Eugenio Canseliet para sus 80 cumpleaños: deploraba que no se enseñara en la Universidad la historia de la Alquimia.» — [D'ARÉS] recoge la queja de René Alleau en el banquete por los ochenta años de Canseliet: que la historia de la alquimia no se enseñara en la Universidad
«Muchos de nuestros contemporáneos, y más particularmente algunos investigadores y dirigentes, no son más que» — [D'ARÉS] abre la crítica a la especialización; el tramo se corta antes del término que el impreso entrecomilla
«Convirtiéndose en aprendices de brujo, no pueden realizar las consecuencias que padecemos de la profunda transformación del mundo. El nuevo texto de Fulcanelli, en la introducción del Finis Gloriae Mundi, es particularmente revelador a este propósito.» — [D'ARÉS] remite a la introducción del libro como lo más revelador sobre esos aprendices de brujo
«propio de los que se aplican la célebre fórmula orare, orare et laborare (ora, ora y labora).» — [D'ARÉS] echa en falta el espíritu de síntesis y lo cifra en la fórmula orare, orare et laborare, que el impreso traduce entre paréntesis
«Estas consideraciones se inscriben perfectamente en la recta línea de las reflexiones de Philéas Lebesgue en su notable Au-delà des grammaires [Más allá de las gramáticas] y en el conjunto de su obra» — [D'ARÉS] inscribe el libro en la línea de Philéas Lebesgue; el tramo se corta antes de la mención de Paul Le Cour, que el impreso trae con el año de su muerte entre paréntesis
«El lector comprenderá así por qué Fulcanelli me considera el heredero espiritual de Paul Le Cour y Philéas Lebesgue, cuya obra, del uno y otro, se inscriben tan perfectamente en la línea preparatoria de ese Finis Gloriae Mundi, cuyo título es perfectamente revelador» — [D'ARÉS] explica por qué la carta lo elige: se lo considera heredero espiritual de Paul Le Cour y de Philéas Lebesgue, cuya obra sería preparatoria de este libro
«este libro escrito en situación de urgencia sea el último que firmará Fulcanelli» — [D'ARÉS] cita así la frase final de la introducción; el cuerpo la imprime en la plana 19 como *Este libro escrito en la urgencia, será el último que firmará Fulcanelli*, y la divergencia queda consignada
«Cuenta habida de lo que precede y vista su actualidad, pronto me convencí de la necesidad de publicar esta tercera parte.» — [D'ARÉS] declara haberse convencido de la necesidad de publicar el texto, y de ahí pasa a la elección de editor
«me volví con toda naturalidad hacia su Presidente, Jean-Marc Savary, que a su vez, al margen de los» — [D'ARÉS] nombra a Jean-Marc Savary, presidente del Centro Europeo de Mitos y Leyendas, como el editor elegido; el tramo se corta antes de la expresión que el impreso entrecomilla
«A mayor abundancia, conociendo desde hace tiempo y personalmente su integridad, me ha parecido normal confiarle este manuscrito, como una» — [D'ARÉS] da su razón: la integridad del editor; el tramo se corta antes del término que el impreso entrecomilla para la entrega del manuscrito
«Con este mismo espíritu me permito precisar que no percibiré ningún derecho de autor.» — [D'ARÉS] declara que no percibirá derechos de autor por la publicación
«pueda realizar en sí el equilibrio perfecto simbolizado por la Esmeralda hexagonal, lo que sin duda, pese a él pero de modo positivo, le permitiría participar en la renovación del mundo.» — [D'ARÉS] cierra deseando al lector el equilibrio que simboliza la Esmeralda hexagonal y una parte en la renovación del mundo
«Fulcanelli y su discípulo Eugenio Canseliet, Adeptos ejemplares, no quieren otra cosa.» — [D'ARÉS] y la última frase del prefacio, que llama Adeptos ejemplares a los dos
«JACQUES D’ARÉS Presidente de Honor del Centro Europeo de Mitos y Leyendas.» — [D'ARÉS] la firma del prefacio, con el cargo que declara
«L’ére du Verseau. Hay una nueva edición corregida y aumentada por Jacques d’Arés, en las Ediciones Dervy, octubre 1999.» — [NOTA AL PREFACIO] la nota 1 remite a la nueva edición del libro de Paul Le Cour corregida y aumentada por el propio d'Arés
«En el mismo orden de ideas se podría evocar la otra plaga, al menos tan inmunda, que fue el comunismo estaliniano. Poniéndolo en paralelo con el nazismo bastaría, desgraciadamente, con comparar el número de víctimas de cada lado. Todo ello forma parte integrante de las innumerables locuras humanas de nuestro siglo XX, que Fulcanelli no podía enumerar de modo exhaustivo.» — [NOTA AL PREFACIO] la nota 2 añade el comunismo estaliniano a la plaga que la carta nombra y habla de Fulcanelli en tercera persona, de modo que no es voz del texto sino del aparato
«N. del T.: Organisation de la Radio Television Française.» — [N. DEL T.] la nota 3 desarrolla la sigla de la radiotelevisión francesa
«N. del T.: Los Compagnons des Devoirs du Tour de France (asociación tradicional gremial de los diferentes oficios, con sede en París junto a la iglesia de San Gervasio y San Protasio) reciben en régimen de internado una formación integral, profesional y humana.» — [N. DEL T.] la nota 4 explica la asociación gremial de los compañeros del Tour de France; el tramo se corta ante el término que el impreso entrecomilla, compañón de los deberes
«recorren el país (es el tour de France) aprendiendo su oficio con los compañones ya establecidos a lo largo y ancho. No conocen el paro.» — [N. DEL T.] y la continuación de esa nota, sobre el recorrido de aprendizaje y el empleo asegurado
«La reproducción del cuadro de Valdés Leal Finis Gloriae Mundi puede verse en internet, en la página web de las ediciones Liber Mirabilis, y puede descargarse gratuitamente.» — [NOTA AL PREFACIO] la nota 5 remite al sitio de las ediciones Liber Mirabilis para ver el cuadro, y es el único lugar del troceo donde se nombra a la editorial
«N. del T.: Arquimistas y no alquimistas. Los arquimistas también intentaban la transmutación de los metales, pero por medios exotéricos o puramente químicos, por ejemplo, los que describió a este respecto el eminente científico Marcelin Berthelot, etc.» — [N. DEL T.] la nota 40 distingue arquimistas de alquimistas: aquellos intentaban la transmutación por medios exotéricos o puramente químicos
«N. del T.: Tendre (Ternura) es un país imaginario ideado por novelistas franceses en el siglo XVLI. Levantaron el mapa utópico de dicho país con una toponimia alegórica, localidades apropiadas (Tendre-sur-Estime, Tendre-sur-Reconnaissance, Jolis-Vers…) etc.» — [N. DEL T.] la nota 10 explica el país imaginario de Tendre y su toponimia alegórica; el impreso escribe *siglo XVLI*
«N. del T.: Picrochole es un personaje del Gargantúa de Rabelais. Viene del griego picrós, amargo, y kholé, bilis. Rabelais estigmatiza con este personaje las guerras de conquista –en nuestro texto, referencia a los EEUU–, de modo que la guerre picrocholine designa al conjunto de este episodio de Gargantúa.» — [N. DEL T.] la nota 49 explica el adjetivo picrocolino por el personaje de Rabelais y lo aplica a la referencia a los Estados Unidos
«N. del T.: El original francés dice quartiers, a saber, barrios, arrabales, suburbios, aledaños, extramuros, etc. Se trata en realidad de las cuatro partes en que el arado de los bueyes, trazando los perpendiculares cardo y decumanus, van a dividir el espacio de la» — [N. DEL T.] la nota 50 es el único lugar del troceo que declara la lengua de partida al hablar del original francés, y explica los cuatro cuartos de la ciudad trazados por el cardo y el decumano; la frase se corta en el cambio de plana
«N. del T.: Llamado mundus ubicado en el decussus o cruce de cardo» — [N. DEL T.] la nota 51 sitúa el mundus en el cruce del cardo y el decumano, lugar del altar primigenio; el tramo se corta ante el término que el impreso entrecomilla al glosar el latín
Concepts treated
Piedra filosofal (lapis philosophorum) — La obra no termina con la Piedra: hay que retomarla para purificarla, y por vía breve no debe exaltarse más allá de un color azafranado claro; transmutar plomo en oro no basta para afirmar que se haya obtenido.
Quintaesencia (quinta essentia) — Se revela como secreto mayor que la quintaesencia misma debe purificarse y separarse de las superfluidades mortales, porque la primera obtenida porta la marca del operador; bajo aspectos distintos del mineral yace más allá de la espada del querubín.
Cuatro elementos (fuego, aire, agua, tierra) — Los cuatro cráneos del osario corresponden a los cuatro elementos y el quinto a la quinta esencia, pero como elementos muertos; las cuatro menciones de la Tabla de Esmeralda se leen igual, alternando lo sutil y lo espeso.
Materia prima — El sujeto de los sabios ha de llegar a término por movimiento propio: es vano abrir una materia no preparada, y trabajada canónicamente puede dar resultados alentadores pero ilusorios.
Nigredo (la obra al negro) — El parecido superficial de la vía que deja hacer a la naturaleza con la obra al negro habría engañado a más de un filósofo; el pasaje atribuido a Flamel distingue cuatro colores del agua, negro, blanco, amarillo y rojo.
Putrefacción (putrefactio) — Aun admitiendo que la última de las cuatro Edades sea una putrefacción, se niega que de ella surja la Piedra sin el trabajo previo de la segunda y la tercera obra.
Spiritus mundi (espíritu del mundo) — El espíritu astral es el agente imponderable que hay que recoger en profusión desde la abertura de la materia; la timidez al recogerlo habría hecho fracasar a muchos aprendices, y confundirlo con un efecto de campo es el error que se imputa a los demiurgos.
Microcosmos (el hombre-mundo) — El artista reproduce a escala menor el proceso que sustenta la evolución del cosmos, y el universo se compone como el hombre de cuerpo, alma movediza y espíritu.
Azufre (principio sulfúreo) — Los órdenes tradicionales imprimen su sello sobre las virtudes que la alquimia designa como sal, azufre y mercurio.
Secreto (lo que se jura no fijar por escrito) — La regla de ocultación se declara vencida: ya no tiene utilidad el lenguaje simbólico cuando su empleo perverso es juego de las potencias militares, y el deber actual del alquimista sería revelar lo sustraído.
Decknamen (nombres cubiertos) — Los menstruos, leches, orinas o lágrimas de los textos alquímicos han de tomarse como tropos de exudaciones minerales, nunca al pie de la letra.
Iniciación (recepción por grados / metamorfosis del ser) — La triple maestría del obrero incluye la iniciación caballeresca o ars regis, y el rito de Tara se presenta como iniciación que fija al rey el sentido de su función unificadora.
Theurgia (obra divina) — Se denuncia que la teurgia se pervierte y que se invocan monstruos que ni los magos asirios más degenerados habrían sacado de sus abismos.
Anima mundi (alma del mundo) — El poder que se busca es el poder oculto sobre el alma del mundo y la de los pueblos; el mismo registro nombra el alma colectiva de la humanidad y el alma egregórica del Estado federal.
Gnosis (conocimiento salvífico) — En la fase de sed espiritual los pueblos agotan los sustitutos, de las religiones mistéricas y las gnosis a las sectas, sin que nada detenga la búsqueda hasta hallar la Fuente.
Atanor (el horno de fuego constante) — Jacques d'Arés declara en el prefacio no haber operado nunca en el atanor, y toma ese dato por objeción a haber sido elegido depositario.