Obras completas (selección)
Paracelso — Obras completas
El corpus corre editado bajo el nombre completo — Aureolus Philippus Theophrastus Bombastus von Hohenheim «Paracelso — Obras completas, trad. castellano · p. 1» — y la edición de Palthenius (1603) es consignada como la más completa y la constantemente consultada por los traductores posteriores «Paracelso — Obras completas, trad. castellano · p. 7». En él, el Paragranum declara los cuatro pilares del arte médico y el Opus Paramirum el origen de la enfermedad y el arqueo «Moran — Distilling Knowledge (2005) · pp. 81, 82, 85».
Su estratigrafía se adjudica pieza a pieza: el De natura rerum — el del homúnculo — es pseudo-Paracelso de autenticidad debatida, mientras el De homunculis se tiene por genuino «Newman — Promethean Ambitions (2004) · pp. 215, 234».
1268 afirmaciones · 3 fuentes · 1 atribución
Atribución
se consigna, jamás se afirma«Paracelso — Obras completas, trad. castellano · p. 1»
Cadena de la obra
el testimonio procesado, en esmeraldaAfirmaciones
1268 entradas — la voz de la obra, con su pasaje«la edición más completa sigue siendo la de Paltemus, de 1603, en latín, que ha sido y es, por otra parte, la más constantemente consultada y referida por los sucesivos traductores, comentaristas y» — exégetas — la grafía *Paltemus* es la del impreso; se lee Palthenius.
Moran cita con locator cinco obras del corpus paracélsico (por la edición Sudhoff): Great Surgery y Concerning the Nature of Things (la transmutación como pérdida de forma y nueva virtud), Archidoxis, Paragranum —«The Paragranum described the discipline of medicine as resting on four pillars, namely, philosophy, astronomy, alchemy, and the virtue of the physician»— y Opus Paramirum (el origen de la enfermedad y el arqueo).
Newman consigna la estratigrafía de atribuciones del corpus: el De natura rerum (el del homúnculo, publicado por Bodenstein en 1572) es de autenticidad debatida —«Sudhoff rejected the authenticity of the De natura rerum in its present form, though he suggested that it might contain some genuine material»— mientras el De homunculis se tiene por genuino.
La castellana declara su método y su deuda: «siguiendo la línea de concepto — no de texto, pues la haría a menudo incomprensible en castellano— de la traducción francesa de 1912, de Grillot de Givry».
El título del tomo: «OBRAS MÉDICO-QUÍMICAS O PARADOJAS del muy noble, ilustre y erudito Filósofo y Médico AUREOLUS FILIPPUS TEOFRASTO BOMBASTO DE HOHENHEIM, llamado PARACELSO».
La edición declara sus huecos, y son del original, no de la traducción: «El primero de los libros paramíricos, el de la generación de las cosas sensibles y los tres últimos capítulos del V Tratado del segundo libro paramírico, se han perdido».
«He aquí, Excelentísimo Señor de Wadt, cómo no me ha sido posible dejar de publicar este primer libro de mis obras paramíricas (liber meorum Paramirorum operum), en el cual y luego de largos estudios, pacientemente proseguidos día y noche, he aspirado a instruir e informar a mis oyentes en los secretos de la Ciencia Médica. Creo que esto ha de procurarles mayor provecho del que ahora pudieran imaginar, por más que no falten los que me acusen por ello del pecado de soberbia.» — Dedicatoria del primer libro paramírico a Joaquín de Wadt: Paracelso declara publicarlo tras largos estudios para instruir a sus oyentes, y anticipa la acusación de soberbia
«Sepa el corrompido por los Filósofos que ello le incapacita ya para mi ―Monarquía‖. Tampoco espero el menor elogio de los Humoristas ni de los Augures, así como de los aficionados a la Astronomía. Bien sé qué dirán que mi Física, mi Cosmología, mi Teoría y mi Práctica son singulares, nuevas, sorprendentes y aún absurdas. ¡Cómo podría ser de otro modo si ninguno se ha vestido como yo sobre la faz de la tierra!» — En la misma dedicatoria Paracelso excluye de su Monarquía a los corrompidos por los filósofos y da por descontado que humoristas, augures y aficionados a la astronomía llamarán absurdas su física y su cosmología
«No me asustan, puedo decirlo, las multitudes de sectarios, sean de Aristóteles, de Ptolomeo o de Avicena. Mucho más me preocupa la mala voluntad, el derecho injusto, la rutina, el orden pre-establecido y el llamado hábito de la Jurisprudencia.» — Paracelso dice temer menos a los sectarios de Aristóteles, Ptolomeo o Avicena que a la rutina y al orden preestablecido
«Pues en verdad os digo que nadie posee otros dones que aquellos que ha sabido ganar o adquirir.» — El principio con que cierra el argumento de la dedicatoria: los dones no se reciben, se ganan
«Sea, pues, Dios con nosotros, protector y preservador nuestro en la Eternidad.» — La fórmula con que Paracelso cierra la dedicatoria a Wadt
«Conviene que sepas previamente, amigo lector, que todas las enfermedades tienen, universalmente, cinco tipos de tratamientos diferentes y fundamentales.» — Apertura del Libro de los Prólogos: la afirmación de que toda enfermedad admite universalmente cinco tratamientos
«Empezaremos pues el estudio de nuestra medicina por el tratamiento (curatio) y no por las causas, ya que la debida aplicación de los tratamientos nos conducirá como de la mano a desentrañar el origen mismo de las dolencias (ex juvantibus). El punto esencial y primer argumento de nuestro libro será la afirmación de estos cinco tratamientos (curationes quinque), lo que deberás aceptar como si fueran cinco ciencias en Medicinas cinco artes o cinco facultades del entendimiento.» — El orden de exposición que Paracelso elige —tratamiento antes que causa, porque la curación conduce al origen— y la equivalencia de los cinco tratamientos con cinco ciencias, artes o facultades; los términos latinos entre paréntesis son la convención de esta traducción
«Cada una de ellas es capaz por sí sola de constituir un medio terapéutico completo para la curación de todas las enfermedades (facultas medicinæ) en manos de un médico hábil, competente y experto, el cual sin embargo deberá saber cuál es el mejor (insígnito) y escogerlo así para cada caso.» — Cada uno de los cinco tratamientos basta por sí solo para curarlo todo en manos hábiles, con la condición de saber cuál conviene a cada caso
«Será bueno de esta manera que cada médico se esfuerce en un estudio cotidiano y constante para alcanzar la máxima ciencia y experiencia en cualquiera de los cinco métodos, sin olvidar que tanta o más importancia tiene alcanzar el conocimiento del alma que el del cuerpo de sus pacientes. Asimismo poseerá sólidos fundamentos en sus estudios y aún en otros, más allá de la estricta medicina. La base de su ciencia estará en él mismo y no en esta o aquella subjetividad extraña» — Paracelso pide al médico estudio cotidiano en los cinco métodos, iguala o antepone el conocimiento del alma al del cuerpo y sitúa la base de la ciencia en el médico mismo, no en autoridad ajena
«El que quiera ser médico debe tener presente por lo pronto, que la medicina es doble: Clínica o Física y Quirúrgica, lo que no quiere decir que tenga dos orígenes distintos sino más bien dos expresiones; se trata de una división puramente específica que encierra en sí misma su propia razón de ser. La fiebre y la peste, por ejemplo, aun proviniendo de la misma fuente, tienen, según es notorio, manifestaciones propias y diferentes. Cuando esa fuente, o causa mórbida, expresa una putrefacción interna se produce la fiebre; que en ocasiones obliga a guardar cama (clínice) y en otras se termina en peste, es decir, abandona el centro y se manifiesta en la superficie externa del cuerpo» — Prólogo segundo: la medicina es doble, clínica y quirúrgica, pero la dualidad es de expresión y no de origen; fiebre y peste salen de la misma fuente y se separan según la putrefacción interna quede dentro o gane la superficie
«Toda afección que va del centro a la periferia debe considerarse como física (clínica) y toda aquella que, por el contrario, gana el centro partiendo de la periferia, será tributaria de la Cirugía6. Aclarando esto, debe considerarse que todo lo que se resuelve por los emunctorios naturales del cuerpo, por propia secreción de la natura1‘a, es enteramente físico. Y quirúrgico, en cambio, todo lo que haga irrupción por emunctorios no naturales.» — El criterio con que Paracelso reparte las dolencias entre física y cirugía: la dirección del movimiento y la vía de salida, natural o no
«De la misma manera, todo lo que pueda ser visible en la superficie del cuerpo debe ser considerado como una herida, propio de la cirugía, y de orden físico por el contrario, si permanece escondido.» — La regla se completa por la visibilidad: lo que aflora es herida y toca a la cirugía; lo escondido es de orden físico
«En fin, si como queda dicho, debe conocer cada secta todos y cada uno de estos cinco orígenes —lo que podría dar lugar a su vez a cinco sectas distintas para cada uno de los dos grandes grupos o especialidades—, no es menos cierto que en último término sólo, existe una secta para el verdadero conocimiento e intelectualización de las causas.» — Aun repartidos en dos grandes grupos y cinco orígenes, Paracelso sostiene que para conocer de verdad las causas hay una sola secta
«I. — Medicina natural: Concibe y trata las enfermedades como enseña la vida y la naturaleza de las plantas, según lo que convenga en cada caso, por sus símbolos o concordancias. Así curará el frío por el calor la humedad por la desecación, la superabundancia por el ayuno y el reposo y la inanición por el aumento de las comidas. La naturaleza de estas afecciones enseña que las mismas deben ser tratadas por rechazo de acciones contrarias. Los defensores y comentaristas de esta secta fueron, entre otros, Avicena, Galeno, Rasis y sus discípulos.» — Primero de los cinco modos de curar: la medicina natural trata por contrarios —frío con calor, humedad con desecación— y Paracelso le adjudica como defensores a Avicena, Galeno y Rasis
«II. — Medicina específica: Los que pertenecen a esta secta tratan las enfermedades por la forma específica o ―Entidad específica‖ (Ens specificum). El imán, por ejemplo, atrae el hierro no por intermedio de cualidades elementales sino a través de fuerzas y afinidades específicas. Los médicos de esta secta curan las enfermedades por la fuerza específica de los correspondientes medicamentos.» — Segundo modo: la Entidad específica cura por afinidad y no por cualidades elementales, como el imán atrae el hierro
«III. — Medicina caracterológica o cabalística: Los que la profesan curan las enfermedades, según lo que sabemos a través de sus libros y escritos, por el influjo de ciertos signos dotados de extraño poder, capaces de hacer correr a aquel a quien se le ordena o darle o sustraerle determinados influjos o maleficios. Ello puede lograrse también por la acción de la palabra, siendo en su conjunto un método eminentemente subjetivo. Los maestros y- autores más destacados de esta secta fueron: Alberto el Grande, los Astrólogos, los Filósofos y los dotados del poder de hechicería.» — Tercer modo: signos y palabra con poder de dar o sustraer influjos y maleficios, método que Paracelso llama eminentemente subjetivo y cuyos maestros adjudica a Alberto el Grande, los astrólogos y los dotados de hechicería
«IV. — Medicina de los espíritus7: Sus médicos cuidan y curan las enfermedades mediante filtros o infusiones en los que aciertan a coagular (cogere) el espíritu de determinadas hierbas o raíces, cuya propia substancia ha sido responsable anteriormente de la enfermedad (similia similibus curantur). Ocurre de la misma manera que cuando un juez, habiendo hecho encadenar un reo, resulta luego el solo salvador de aquel condenado, al que únicamente su poder y su palabra serán capaces de devolver la libertad. Los enfermos que se consumen de estas dolencias pueden curar gracias al espíritu de esas hierbas, según el arte que se expresa en los libros de esta secta, de la que formaron parte gran cantidad de médicos famosos, como Hipócrates y su escuela.» — Cuarto modo: coagular el espíritu de la hierba que causó el mal, con el símil del juez que encadena y luego libera al reo; Paracelso adscribe a esta secta a Hipócrates y su escuela
«La fe resulta aquí el arma de lucha y de victoria contra las enfermedades; fe del enfermo en sí mismo, en el médico, en la favorable disposición de los dioses o en la Piedad de Jesucristo.» — Quinto modo: la fe como arma, repartida en cuatro depositarios —el enfermo, el médico, la disposición de los dioses y la Piedad de Jesucristo—, con la vida de Cristo y sus discípulos por ejemplo
«Entretanto y antes de comenzar los cinco libros prometidos hemos de daros ¡oh, médicos de cada secta! una advertencia nueva y distinta, que es lo que vamos a llamar ―Paréntesis médico‖.» — Paracelso anuncia el Paréntesis médico como advertencia previa a los cinco libros, dirigida a los médicos de cada secta
«A vosotros, médicos y cirujanos que leáis este Paréntesis, con cuyo provecho os será dado alcanzar la categoría de verdaderos médicos, debo deciros para empezar, que no debéis considerarme inhábil o ignorante en vuestros libros sólo porque marchemos por diferentes caminos.» — Apertura del Paréntesis médico: Paracelso pide a médicos y cirujanos que no lo tengan por ignorante de sus libros solo porque su camino sea otro
«No es la rareza de vuestras curaciones milagrosas ni la abundancia de los enfermos que, habiéndose sometido a vuestros cuidados, os han abandonado luego, lo que menos nos asombra, sino que a pesar de ello sigáis glorificando más allá de toda medida a vuestros maestros Caldeos, Griegos y Árabes.» — Lo que dice asombrarle no son los pocos éxitos ni los enfermos que abandonan el tratamiento, sino que aun así se siga glorificando a los maestros caldeos, griegos y árabes
«Sin embargo, no nos expresamos nunca de ese modo más que cuando hablamos de los métodos de la Medicina natural, en la que vosotros pretendéis con notoria insolencia ser considerados como sabios eminentes.» — Paracelso acota el alcance de su ataque: solo habla así de la medicina natural, donde dice que sus adversarios pretenden pasar por eminentes
«A pesar de lo que afirmáis, os diré también que Hipócrates ha estado mucho más cerca de la secta espiritualista que de la Medicina natural, por más que no haya hecho mención de tales diferencias en sus escritos;» — Paracelso reasigna a Hipócrates: lo tiene por más cercano a la secta espiritualista que a la medicina natural, y concede que Hipócrates no consignó tales diferencias
«La verdad es que ni esos libros debilitan los nuestros, ni sus métodos (de los que en realidad no tenéis la menor idea) impugnan ni destruyen los que nosotros practicamos.» — Paracelso niega que las doctrinas rivales debiliten la suya y les imputa desconocer los métodos que atacan
«Igualmente os diré que si bien es cierto que los Secretos, Misterios y Fuerzas sobrenaturales (Facultates) pueden ser considerados a justo título como ―Magnalia artis‖, en la mayoría de los casos permanecen ocultos o escondidos (supprimuntur),» — Los secretos y fuerzas sobrenaturales merecen el nombre de magnalia artis pero suelen estar ocultos, así que Paracelso recomienda la vía lenta, la observación repetida y comparada
«En este Paréntesis vamos a explicaros los fundamentos universales de la ciencia médica, que podéis reconocer lo mismo en Avicena y en Rasis que en Averroes, Hipócrates o Galeno.» — Paracelso presenta los fundamentos del Paréntesis como reconocibles en Avicena, Rasis, Averroes, Hipócrates y Galeno: la continuidad con los clásicos la afirma él mismo, no un comentarista
«Explicaremos ahora brevemente el contenido de este Paréntesis. En él vamos a ocuparnos de las Entidades (Ens) como orígenes engendradores de todas las enfermedades, separadas en los cinco grupos clásicos, desde cada uno de los cuales pueden producirse todos los males pasados, presentes o futuros.» — Las Entidades quedan definidas como orígenes engendradores de toda enfermedad, y cada uno de los cinco grupos basta por sí solo para producirlas todas
«Un ejemplo aclarará lo que acabo de decir: supongamos el caso de la peste y preguntémonos de dónde proviene. Los adictos a la Medicina natural me diréis que de la disolución de la Naturaleza; los afiliados con los astrónomos preferiréis considerarla como consecuencia del movimiento del cielo y del curso de los astros. ¿Cuál de los dos estará en lo cierto? Pues yo digo que los dos y que cada cual lleva su parte de razón, e incluso que hay además otras razones, ya que la Naturaleza es una Entidad y los Astros otra Entidad...» — El caso de la peste: contra quien la deriva solo de la disolución de la naturaleza y contra quien la deriva solo del curso de los astros, Paracelso da la razón a los dos y añade que hay más razones
«Debe saberse que existen cinco pestes, no distintas por sus géneros, esencias, formas o especies, sino por los orígenes de donde provienen. Diremos, por lo tanto, para terminar, que nuestro cuerpo está sometido (subjectum) a cinco entidades, cada una de las cuales posee en potencia todas las enfermedades. Y que deberán considerarse cinco hidropesías, cinco ictericias, cinco fiebres, cinco chancros y así sucesivamente.» — La consecuencia del reparto: las cinco pestes no difieren en género ni en especie sino en origen, y lo mismo vale para hidropesías, ictericias, fiebres y chancros
«La Entidad es la causa o cosa que tiene el poder de dirigir (regendi) el cuerpo.» — Definición de Entidad en el Prólogo tercero del Paréntesis
«Cuando habláis tendenciosamente contra nosotros y afirmáis que la peste proviene de humores cuya malignidad está mantenida latente en el interior del cuerpo, sentáis una notoria falsedad. En vez de entreteneros en ver cómo está el cuerpo cuando se halla atacado de infección, deberíais ocuparos en averiguar cuál es o qué es el veneno que lo contamina.» — Paracelso llama notoria falsedad la explicación de la peste por humores latentes y desplaza la pregunta del estado del cuerpo al veneno que lo contamina
«De esta manera veremos cómo cinco fuegos invaden y surgen del organismo toda vez que cada una de las Entidades lo alcanza con su tremendo poder aflictivo (afficere).» — Los cinco fuegos que invaden el organismo cuando cada Entidad lo alcanza con su poder aflictivo
«Con lo cual os diré que el médico que no llegue a precisarlas y poseerlas completamente, está verdaderamente ciego y no logrará jamás la curación de ninguna otra enfermedad.» — La consecuencia práctica ante un paralítico es examinar cuál Entidad produjo el mal; quien no las precise queda ciego
«Continuaremos aquí con el estudio de la naturaleza de las Entidades. Previamente diremos que en los escritos de gran número de nuestros antepasados y predecesores se encuentran alusiones e ideas plenamente acordes con nuestro concepto de la medicina, cuyo principio quíntuple condensaban ellos en uno solo, que llamaban ―soplo vital‖.» — Paracelso reclama antecedentes: adjudica a los predecesores un principio quíntuple condensado en uno solo que llamaban soplo vital, y dice no menospreciar sus recetas
«Como final del exordio de este paréntesis vamos a definir las Entidades como las directoras, moderadoras y reguladoras de nuestro cuerpo.» — Segunda definición, esta vez por función: las Entidades dirigen, moderan y regulan el cuerpo
«La segunda fuerza o potencia es la Entidad de los Venenos (Ens veneni), cuya acción es siempre perturbadora (alterat) y violenta. En este sentido debéis observar la diferencia esencial que distingue a estas dos Entidades, pues así como la influencia de los astros es intrínsecamente saludable e incapaz de proporcionarnos perjuicios de ninguna clase, la de los venenos resultará siempre nociva.» — La Entidad de los Venenos frente a la Astral: Paracelso declara la influencia de los astros intrínsecamente saludable e incapaz de dañar, y solo la venenosa siempre nociva
«La tercera fuerza es aquella que debilita y desgasta nuestro cuerpo por el simple hecho de vivir y puede coexistir o no con las demás. La llamaremos Entidad Natural. Estaremos expuestos a esta Entidad en todas aquellas ocasiones en que exijamos abusos o esfuerzos inmoderados a nuestro cuerpo o el mismo se halle debilitado por una complexión deficiente, de lo cual pueden resultar todas las enfermedades sin excepción, aunque las otras entidades aparezcan favorablemente dispuestas.» — La Entidad Natural desgasta por el mero hecho de vivir, y se agrava con el abuso o la complexión deficiente; de ella sola pueden salir todas las enfermedades
«La cuarta Entidad proviene del poder de los Espíritus, que hieren (violant) y debilitan los cuerpos que caen bajo su influencia.» — La cuarta Entidad, la de los Espíritus, hiere y debilita los cuerpos que caen bajo su influencia
«La quinta Entidad que puede afectarnos, no obstante nos sean favorables las otras cuatro y a pesar y por encima de ellas, es la Entidad de Dios (Ens Dei); Entidad que debemos considerar con la mayor atención y antes que toda otra cosa, pues en ella está la razón de todas las enfermedades.» — La quinta Entidad, la de Dios, opera aun cuando las otras cuatro sean favorables, y en ella pone Paracelso la razón de todas las enfermedades
«Entendéis acerca de setenta clases de fiebres cuando verdaderamente existen cinco veces ese número. Ello ocurre porque vosotros sólo dirigís vuestro espíritu y vuestra inteligencia hacia la Entidad Natural, única que habéis adoptado.» — Paracelso explica el defecto de sus adversarios por reducción: cuentan setenta fiebres donde hay cinco veces esa cifra, porque solo atienden a la Entidad Natural
«En cuanto a mí, puedo deciros que si el febricitante ha sido abrasado (inflamatus est) por el astro, sólo él y nadie más que él será capaz de matarlo o de devolverle la salud (restituitur).» — Si el astro abrasó al febricitante, solo el astro puede matarlo o devolverle la salud
«No es serio que deis los medicamentos de manera fantástica, haciendo beber al enfermo una farmacia entera, pues según se demuestra en el tratado de la Entidad Astral, ello será de dudosa eficacia para el enfermo, aparte de resultar un negocio deplorable para vosotros mismos.» — Advertencia contra el medicamento a ciegas: hacer beber una farmacia entera es de dudosa eficacia y deplorable negocio
«Previamente debo declarar que aún reconociéndonos hijos del cristianismo, hemos utilizado en nuestros escritos el lenguaje de los gentiles y paganos.» — Prólogo donde Paracelso se previene de que lo tengan por hereje: declara escribir en lenguaje de gentiles y paganos sin dejar de reconocerse cristiano
«Por encima de todo, ha sido la fe sin embargo la que nos ha permitido no omitir en nuestros estudios la consideración de las cuatro Entidades: Astral, Natural, del Veneno y de los Espíritus, que son verdaderamente Entidades de estilo pagano, ya que sólo la Entidad divina es de estilo cristiano.» — El reparto de estilos que Paracelso declara: Astral, Natural, del Veneno y de los Espíritus son de estilo pagano, y solo la divina de estilo cristiano
«Prestadnos pues en adelante toda vuestra atención, ahora que hemos establecido las cinco dominaciones (principatus) a las que el cuerpo se halla sometido y a través de las cuales experimenta el estado de enfermedad. Seguiremos en cinco tratados todo lo referente a la Entidad Astral, a la Entidad venenosa, a la Natural, a la de los Espíritus y a la de Dios.» — El plan anunciado: cinco dominaciones y cinco tratados, uno por Entidad
«TRATADO DE LA ENTIDAD DE LOS ASTROS SOBRE LOS CUERPOS INFERIORES» — Título del primero de los cinco tratados anunciados, el de la Entidad Astral
«Vamos a probaros la nulidad de vuestros conceptos y de vuestras ideas sobre el particular y para empezar vamos a declarar lo siguiente: Adán y Eva han sido, es cierto, resultado de la creación, pero se han continuado y se continuarán hasta el fin del mundo gracias a la Entidad del Semen.» — Contra la generación por los astros: Adán y Eva vienen de la creación, pero la continuidad de la especie la pone la Entidad del Semen
«Los Astros en efecto no ocupan ninguna parte del cuerpo ni le infunden complexión, color, naturaleza o substancia.» — La negación central del tratado: los astros no ocupan parte alguna del cuerpo ni le infunden complexión, color, naturaleza ni substancia
«Sin embargo, como se ha dicho que la Entidad Astral puede perjudicarnos (loedere) de diversas maneras, yo debo decir a mi vez que ello es falso y que ya es hora que desterréis de vuestros espíritus esos absurdos juicios, basados en la naturaleza o en la posición de las estrellas, que sólo pueden mover a risa.» — Paracelso llama falso que la Entidad Astral pueda dañar y despacha como risibles los juicios fundados en la naturaleza o posición de las estrellas
«Aparte de lo cual, y aunque ese planeta no hubiera operado su ascensión a la esfera celeste, habrían habido y existirían hombres dotados del carácter de ese astro.» — El argumento con que desmonta la adjudicación planetaria del carácter: habría hombres saturninos aunque Saturno no hubiera ascendido
«E igualmente existirían lunáticos, aunque jamás hubiera aparecido ninguna luna en la naturaleza del firmamento.» — El mismo argumento aplicado a la Luna: existirían lunáticos aunque nunca hubiese aparecido luna en el firmamento
«Tampoco debéis creer que la ferocidad y la crueldad de Marte sean responsables de la existencia y de la descendencia de Nerón, pues una cosa es que ambas naturalezas hayan coincidido en ese punto y otra que se hayan mezclado o tomado entre sí.» — La distinción con que separa coincidencia de causa: que Marte y Nerón compartan naturaleza no significa que se mezclen ni se tomen entre sí
«Ambas fueron indudablemente de la misma naturaleza y sin embargo Helena habría sido adúltera aunque Venus no hubiera existido jamás .» — Helena habría sido adúltera aunque Venus no hubiera existido: misma naturaleza, ninguna causación
«A lo que añadiremos que aunque Venus sea en la historia mucho más antigua que Helena, las cortesanas existieron mucho antes que una y otra.» — El argumento por anterioridad: las cortesanas son más antiguas que Venus y que Helena
«El movimiento de Saturno no afecta a la vida de ningún hombre y menos la prolonga o la abrevia.» — Contra la astrología de la duración de la vida: el movimiento de Saturno ni la prolonga ni la abrevia
«Debemos advertir a todo médico que las Entidades del hombre son dos: la Entidad del Semen y la Entidad de la Potencia, (Ens seminis et Ens virtutis) las cuales deben retener cuidadosamente y recordar en el momento oportuno.» — Las dos entidades propias del hombre que sustituyen a la causación astral: la del Semen y la de la Potencia
«A pesar de lo que acabamos de decir debéis pensar que el firmamento y los astros han sido creados de tal modo que ni los hombres ni las criaturas animales podrían vivir (vigere) sin ellos, no obstante la incapacidad (de los astros) que tienen para llevar a cabo nada por sí mismos.» — El límite que Paracelso pone a su propia negación: sin firmamento ni astros no habría vida, aunque los astros nada puedan por sí mismos
«La semilla que se deposita en la tierra, por ejemplo, produce el fruto por ella misma, esto es, porque lleva en si la Entidad del Semen (o de la semilla). Pues aunque es cierto que si el sol no hubiera calentado la tierra durante algún tiempo no habría germinado la semilla, ello ha resultado justamente así gracias a la acción del calor y de la digestión que dicho estímulo provoca.» — La semilla fructifica por la Entidad del Semen que lleva dentro; el sol solo aporta el calor que provoca la digestión
«Sabed bien lo que es la digestión y consideradla como el resultado de una cocción lenta (digerere) que reduce las cosas a sus principios constitutivos esenciales. La digestión es sólo una operación estimulada por la temperatura, pero cuya acción está y existe ya en la cosa misma que se digiere. Sin digestión no podría prosperar el desarrollo de los fetos, el cual se realiza dentro de la matriz justamente a expensas de su propia digestión.» — Definición de digestión como cocción lenta que reduce las cosas a sus principios, con la acción ya presente en la cosa digerida y solo estimulada por la temperatura
«En la comparación y ejemplo que os hemos dado, la digestión de la semilla se realiza en la tierra, que es la que necesita el sol, en tanto que en la matriz la digestión no necesita de ningún astro, sea Sol, Mercurio o cualquier otro, engendrándose, creciendo y desarrollándose el feto en ella sin que nada le falte.» — El caso decisivo del feto: en la matriz la digestión no necesita de Sol, Mercurio ni ningún otro astro
«Considerad aún otros ejemplos: De dos soldados igualmente feroces o combativos ¿podréis decir cuál es el que engendra, provoca o estimula (ingeniat) el natural del otro (naturat)? ¡Ninguno! Y entre dos mellizos exactamente semejantes ¿podréis saber cuál es el que da al otro su semejanza? ¡Ninguno tampoco! ¿Por qué pues llamar a éstos o a aquéllos Jupiterinos o Lunáticos cuando, al igual que en el ejemplo de los mellizos, todos y cada uno llevamos en nosotros mismos nuestra propia razón de ser?» — Los dos ejemplos con que niega la adjudicación planetaria: ni de dos soldados feroces ni de dos mellizos iguales se puede decir cuál causa al otro
«Os digo que el feto viene a ser como la semilla de su propia substancia; por eso el mellizo es según la semilla que lo produce y no una progenitura del Sol como hasta ahora se ha venido sosteniendo.» — El feto es semilla de su propia substancia: el mellizo sale de la semilla que lo produce y no del Sol
«A pesar de todo lo que hemos dicho hasta aquí y sin que esto implique concesión o redundancia, es cierto que los astros pueden herirnos o matarnos. Hasta ahora se os ha enseñado que estamos dirigidos por los astros y que consiguientemente encaminamos esta inclinación hacía la naturaleza particular del planeta que nos domina. Y aunque sobre el particular, e incluso sobre la manera de resistir y combatir las influencias astrales, se ha escrito no poco, puedo deciros que todo ello no es sino ganas de perder el tiempo.» — Capítulo de la supremacía de la sangre sobre los astros: Paracelso concede que los astros pueden herir o matar, y aun así declara perdida la literatura sobre resistir sus influencias
«Poco importa el sentido que deis a este proverbio: ―El hombre sabio tiene mayor poder que los astros y dispone y manda sobre ellos‖, pues nosotros lo interpretamos tal cual acabamos de enunciarlo.» — Paracelso cita el proverbio del sabio que manda sobre los astros y declara interpretarlo en su propio sentido, no en el recibido
«Los astros en efecto no coagulan, adaptan, forman ni dirigen nada en nosotros, así como tampoco nos imbuyen de su similitud.» — Los astros no coagulan ni forman nada en nosotros, y son libres en sí mismos tanto como nosotros en nuestro albedrío
«Notad sin embargo que la vida no es posible sin los astros: en efecto, el frío, el calor, y la digestión de las cosas que constituyen nuestro sustento, provienen justamente de ellos.» — Segundo límite de la negación: frío, calor y digestión del sustento vienen de los astros
«Únicamente aprovechamos la luz y el calor del Sol, ya que de ello se producen las frutas y las hermosas estaciones en las que crece y se da todo cuanto la vida proporciona.» — Del Sol se aprovechan solo luz y calor, de donde salen frutos y estaciones; la gloria del Sol, el arte de Mercurio y la belleza de Venus las declara de poco servicio
«Cuando el feto, que ha sido concebido y que ha nacido bajo la influencia favorable y generosa de los astros, toma una naturaleza diferente y aun absolutamente contraria a la que por tal motivo debería corresponderle, obedece indudablemente a alguna razón. Pues bien; os diré que esa razón proviene (defluxit) de la sangre de sus ascendientes, lo cual está plenamente de acuerdo con todo cuanto sabemos acerca de la generación.» — Cuando el nacido contradice su cielo, Paracelso remite la razón a la sangre de los ascendientes
«Si la hora prescripta para la acción de cada cual coincide con la de los planetas, ello se debe a la sangre y nada más. Lo cual no invalida la lógica de que las buenas influencias vayan a menudo de acuerdo con los buenos resultados, e igualmente las malas influencias con los malos resultados. Sin embargo, insistimos en que, de las dos influencias que ahora hemos estudiado —la astral y la generativa—, sólo una posee la potencia necesaria para actuar de verdadera causa determinante. Y esa es la segunda, quiere decir, la Entidad del Semen.» — La coincidencia entre hora propia y hora planetaria se la adjudica a la sangre, y concede la correlación de buenas influencias con buenos resultados; de las dos influencias, solo la generativa es causa determinante
«Debéis admitir pues la Entidad Astral como aquella cosa indefinida e invisible que mantiene y conserva nuestra vida, así como la de todas las cosas del universo dotadas de sentimiento y que proviene (profluit) de los astros.» — Definición de la Entidad Astral: cosa indefinida e invisible que mantiene la vida y fluye de los astros, sin ser por eso causa determinante
«El fuego necesita un combustible para arder, pongamos por caso la madera, sin el cual no puede existir.» — La analogía con que introduce la necesidad de un principio conservador: la vida consume el cuerpo como el fuego su combustible
«En compensación a esto resulta necesario que el cuerpo posea algo que impida su consumición por la vida y que tienda a conservarlo (perduret) en su propia substancia.» — De ahí la exigencia: el cuerpo necesita algo que impida su consumición por la vida y lo conserve en su propia substancia
«Este ―algo‖, que emana de los astros o del firmamento es justamente la ―Entidad‖ de que os hemos venido hablando.» — Ese algo emanado de los astros o del firmamento es la Entidad de que viene hablando
«Debo decir a esto que existe aún algo que sostiene el cuerpo y que el mismo cuerpo alimenta, cuya pérdida no es menos soportable que la pérdida del aire mismo.» — Junto al aire, cuya falta mataría todo, Paracelso postula otro sostén cuya pérdida es igual de insoportable
«Este ―principio‖ que hace vivir el firmamento, que conserva y calienta (fovetur) el aire y sin el cual se disolvería la atmósfera y perecerían los astros, lo llamamos M12. Nada existe en efecto más importante ni nada más digno de ser tenido en cuenta por el médico. Por otra parte, ese ―principio‖ no está en el firmamento, ni emana de los cuerpos celestes, ni os proyectado por ellos hacia nosotros ¡pobres mortales!, siendo mucho más y distinto que todo esto junto.» — El principio M, que hace vivir el firmamento y calienta el aire, y la acotación decisiva: no está en el firmamento ni emana de los cuerpos celestes
«Sea como fuere, tened por cierto que dicho ―principio‖ conserva todas las criaturas del cielo y de la tierra, viviendo de él y en él todos los elementos.» — M conserva todas las criaturas del cielo y de la tierra, y en él viven los elementos
«Recibid cuanto acabo de deciros como una opinión justa, que podéis referir en todo cuanto concierne al primer ser de la creación y de todo cuanto expliquemos a propósito de M en el presente discurso.» — Paracelso ofrece lo dicho sobre M como opinión justa, no como demostración, y la extiende al primer ser de la creación
«Más aún: cuando hablamos de la Entidad Astral, nos referimos precisamente al aire.» — La identificación que cierra el capítulo: hablar de Entidad Astral es hablar del aire
«He aquí un hornillo (hipocaustum) cerrado y obstruido, en el que la viciosa combustión os produce un olor desagradable.» — El símil del hornillo cerrado cuya combustión viciosa da mal olor, con que explica la contaminación del aire
«El aire proviene (defluit) del bien soberano y ha existido anteriormente a todas las criaturas; sólo después ha sido creado lo restante.» — El aire viene del bien soberano y es anterior a toda criatura
«Vosotros creéis que el aire nace del movimiento de los astros, lo cual es falso, pues ocurre que confundís el aire con el viento y la atmósfera con el soplo, lo que por otra parte explica perfectamente la meteorología.» — Paracelso imputa a sus adversarios confundir aire con viento y atmósfera con soplo, y con eso explica la meteorología que profesan
«El mismo firmamento vive del aire y se conserva en el aire como los demás seres y no resulta un producto de aquél sino al revés.» — La inversión de la dependencia: el firmamento vive del aire y no el aire del firmamento
«Puede decirse que si todos los firmamentos se parasen, el aire seguiría existiendo, pues sólo por falta de aire podría perecer el Mundo y el firmamento entero, incluido por supuesto el hombre y todos los elementos.» — Aunque se detuvieran todos los firmamentos el aire seguiría; solo por falta de aire perecería el mundo
«Los venenos están en el hombre y sólo pasan al aire extrasubstancialmente, lo mismo que en la comparación del hornillo, que huele porque quema mal su combustible.» — Los venenos están en el hombre y solo pasan al aire extrasubstancialmente, como el hornillo que huele por quemar mal
«En definitiva, lo que M corrompe (inquinat) existe en el cuerpo y sale precisamente de él.» — Lo que M corrompe sale del cuerpo mismo, no de fuera
«Deduciéndose de este modo que los astros no pueden ejercer influencia alguna por sí mismos (nihil inclinare), si bien su emanación (halitus) pueda contaminar a M y de esta manera, por su intermedio, alcanzar a afligirnos o envenenarnos.» — La fórmula que concilia la negación con la nocividad astral: los astros nada inclinan por sí, pero su emanación puede contaminar a M y por ese rodeo envenenarnos
«Sin embargo, ese poder maléfico no alcanza a la totalidad del aire del Mundo sino solamente a una parte, mayor o menor según la importancia de su fuerza.» — El límite del maleficio astral: alcanza una parte del aire del mundo, mayor o menor según la fuerza del astro, nunca su totalidad
«Debéis considerar pues, nuevamente, que ciertos astros son venenosos y que emponzoñan el aire por contagio, a lo que sigue que los mismos males aparecerán y se propagarán hasta el último lugar que haya alcanzado el aire libre venenoso, es decir, el maleficio del astro.» — Ciertos astros son venenosos y emponzoñan el aire por contagio; el mal se propaga hasta donde llegue el aire libre envenenado
«Sepa pues todo médico y téngalo presente por absolutamente cierto, que ninguna enfermedad se manifestará en parte alguna sin la presencia evidente de algún veneno, siendo el veneno el principio y origen de todas las enfermedades sin excepción, sean externas o internas.» — El principio del tratado del veneno anunciado ya aquí: no hay enfermedad sin veneno presente, interna o externa
«Al Arsénico corresponden así más de cien enfermedades distintas, por más que todas provengan del único Arsénico del Universo.» — Más de cien enfermedades salen del arsénico, y todas del único Arsénico del Universo; lo mismo vale para Sal, Mercurio, Azufre y Realgar
«Os indicamos todas estas cosas a fin de que sepáis y comprendáis que no es posible alcanzar habilidad alguna sobre las enfermedades sin un perfecto conocimiento de los orígenes o del origen, ya que una sola puede ser la causa del mal. Cuando hayáis percibido bien esto, os será fácil ir conociendo todas las causas, a propósito de lo cual la observación diaria y la práctica, os serán de gran utilidad.» — Paracelso cierra el capítulo remitiendo al conocimiento del origen y a la observación diaria, y sostiene que la causa del mal puede ser una sola
«nosotros no creemos que el verano o el invierno solos sean perjudiciales (damnosæ) para los cuerpos; el perjuicio y el daño vienen de los planetas o estrellas,» — Paracelso niega que verano e invierno dañen por sí mismos y traslada el perjuicio a los planetas y estrellas
«Cuando la vida que existe en todo nuestro ser se corrompe por la influencia del veneno emanado de los astros, la mayor debilidad aparece en las piernas» — Del veneno astral que corrompe la vida, la mayor debilidad aparece en las piernas
«Todas las demás Entidades astrales poseen a su vez su veneno correspondiente y así, unas visitan solamente la sangre, como la ―realgárica‖, otras los huesos y las articulaciones, como las derivadas de la Sal» — El reparto de los venenos astrales por sedes del cuerpo: realgárica a la sangre, la Sal a huesos y articulaciones
«sólo la cabeza, como las mercuriales, éstas engendran tumefacciones e hidropesías, como las auripigmentadas y aquéllas producen la fiebre, como los amargos» — Continuación del mismo reparto: las mercuriales a la cabeza, las auripigmentadas a las tumefacciones e hidropesías y los amargos a la fiebre
«De esta manera echaréis de ver cómo algunas de estas cosas penetran profundamente en nuestro cuerpo, afectando el mismo licor vital y produciendo las enfermedades clínicas, en tanto que otras, que determinan las heridas, ponen en actividad a la potencia expulsadora (supuración). Toda la teoría re halla universalmente en estas dos cosas.» — Las dos vías en que Paracelso resume toda la teoría: unas cosas penetran hasta el licor vital y dan enfermedades clínicas, otras hacen herida y activan la potencia expulsadora
«El saber, aparte de esto, a qué estrella corresponde cada veneno es cosa más propia de la Astronomía que de la Medicina.» — Paracelso pone el reparto de venenos por estrellas fuera de la medicina y dentro de la astronomía
«De cualquier manera no olvidéis que los venenos que engendran la hidropesía, por ejemplo, son quíntuples, reunidos en un solo género, pero difiriendo en cinco naturalezas.» — Los venenos que engendran una sola hidropesía son quíntuples: uno de los astros y los otros cuatro de las demás Entidades; lo mismo vale para los cinco azufres
«Pretender curar las enfermedades astrales mientras se mantenga dominante en el firmamento la estrella específica del morbo, es tarea vana, trabajo inútil y tiempo perdido, pues el poder del astro es siempre superior al poder del médico.» — Cierre del tratado astral: mientras domine en el firmamento la estrella del morbo, la cura es tarea vana, porque el poder del astro supera al del médico
«De ello deduciréis como enseñanza y prudencia elemental, según conviene a médicos de conciencia, observar con todo detenimiento el tiempo en que vayáis a operar o a emprender cualquier tratamiento, pues por más grande que sea vuestro esfuerzo, no lograréis nada antes o después del tiempo verdaderamente propicio para tal fin.» — De ahí la prudencia que pide: observar el tiempo de la operación, porque fuera del momento propicio, sostiene, nada se alcanza
«Cuando la exaltación de las estrellas arsenicales alcanza el centro de la tierra o del agua, la tierra o el agua resultan contaminadas por la potencia arsenical.» — La exaltación de las estrellas arsenicales contamina el centro de la tierra o del agua con potencia arsenical
«Cuando el agua se infecta de esta manera, los peces que viven en ella emigran a otras aguas y se ponen a salvo nadando desde la profundidad a la superficie» — Señal del agua infectada: los peces emigran y suben de la profundidad a la superficie
«Cuando en un lugar cualquiera se congrega una cantidad de peces como no se ha en varios años, seguramente vamos a ver aparecer una epidemia» — El pronóstico que saca de esa señal: una congregación insólita de peces anuncia epidemia
«Otro tanto puede decirse a propósito de las demás especies de venenos emitidos por los astros, que, luego de alterar a M, no solamente debilitan a los hombres y a los peces sino que envenenan los frutos de los campos y a todos los seres vivos de la tierra.» — Los demás venenos astrales, tras alterar a M, envenenan también frutos y seres vivos, no solo hombres y peces
«Terminada nuestra disertación sobre la Entidad Astral, vamos a ocuparnos, siguiendo un orden lógico, de la Entidad del Veneno (Ens Veneni), segunda causa de» — Apertura del segundo libro pagano, el Tratado de la Entidad del Veneno, segunda causa de enfermedad
«Es sabido que todos los cuerpos necesitan vivir, para lo cual utilizan determinados vehículos que los nutren y conservan, resultando imposible la vida allí donde faltan tales medios.» — Todo cuerpo necesita vehículos que lo nutran y conserven; sin ellos no hay vida
«Hay una cosa cierta: y es que nuestro cuerpo nos ha sido dado exento de venenos, los que se encuentran precisamente en los alimentos que ingerimos.» — La tesis del tratado: el cuerpo fue dado exento de venenos y el veneno está en el alimento
«De esta manera, sólo cuando una cosa es tomada del exterior en calidad de alimento adquiere la propiedad del veneno, de la que carece en sí y para sí misma.» — La propiedad de veneno la adquiere la cosa al ser tomada como alimento, no la tiene en sí misma
«Vamos a detenernos aún en estas consideraciones: Quiero deciros que no existe cosa alguna que no sea perfecta dentro de su propio ser ni para su propia razón de existencia y que sólo cuando la destinamos a usos diferentes puede hacerse mala, aunque no necesariamente.» — Nada es imperfecto en su propio ser; solo al destinarse a otro uso puede hacerse malo, y aun así no necesariamente
«El fundamento de nuestra segunda Entidad, o Entidad del Veneno, radica en el hecho de la perfección de todas las cosas de la naturaleza en cuanto se manifiestan en sí mismas como obra de Dios.» — El fundamento de la Entidad del Veneno: la perfección de todas las cosas en sí mismas por ser obra de Dios
«Un ejemplo os hará más fácil esta comprensión: Considerad un Príncipe o Señor cuya naturaleza fuera perfecta según cuadra y conviene en tales personajes; ese Príncipe no puede serlo y manifestarse como tal sin una corte de servidores y vasallos que le rindan pleitesía, pues aunque tal cosa pueda ser un veneno o un perjuicio, resulta indudablemente al mismo tiempo una necesidad.» — El símil del Príncipe que no puede serlo sin corte: la misma cosa es a la vez veneno y necesidad
«Claro es que de acuerdo con esto podríamos pensar que el Creador ha dado la vida y el sustento para esclavizarnos, pero la realidad es que las criaturas conservan siempre su libre albedrío y que Dios ha dejado a cada una librada a su propia capacidad» — Paracelso se plantea la objeción de un Creador que esclaviza por el sustento y la resuelve por el libre albedrío
«Dado que toda cosa, por más que sea perfecta en sí misma, puede transformarse en venenosa o bien persistir en su carácter saludable y benéfico bajo la influencia de las demás de su ambiente, tenemos que convenir en que Dios ha creado y permitido la existencia de un Alquimista con tal habilidad que pueda llegar a discernir perfectamente el veneno contenido en las cosas extrañas 16 del alimento adecuado para el cuerpo.» — El Alquimista puesto por Dios en la criatura para discernir el veneno contenido en las cosas extrañas del alimento propio del cuerpo
«Con lo que os he dicho del Alquimista de la Naturaleza, podéis tener por cierto que Dios mismo le ha conferido la ciencia que necesita, exactamente como a un Príncipe.» — La ciencia del Alquimista de la Naturaleza la confiere Dios mismo, como a un Príncipe
«Esa es la razón por la que ha creado las cosas de tal suerte que en todo lo que sea necesario a otra cosa se esconda (lateat) una virtud, arte o eficacia, capaz de separar el veneno de lo que no lo es, y que el equilibrio entre la salud del cuerpo y la necesidad de alimentos se mantenga mutuamente.» — En cada cosa necesaria a otra se esconde una virtud capaz de separar el veneno, y de ahí el equilibrio entre salud y alimentación
«Ejemplo: El pavo real devora las serpientes, los lagartos y las arañas, animales que aunque sanos, perfectos y salubres para ellos mismos, no lo son para los demás animales, excepción hecha del pavo real.» — El pavo real come serpientes, lagartos y arañas: sanos para sí mismos, no para los demás animales
«La razón de este fenómeno estriba en que el Alquimista del pavo real es más particular y sutil que el de ningún otro animal, ya que puede separar exquisitamente lo que es venenoso de lo que no lo es y conseguir que ese alimento sea perfectamente apto para él, es decir, para el pavo real.» — La razón que da: el Alquimista del pavo real es más sutil y separa lo venenoso de lo que no lo es
«Sobre esto debo deciros que cada animal tiene asignado un alimento especial y un Alquimista propio que se lo prepara.» — La generalización: cada animal tiene alimento asignado y un Alquimista propio que se lo prepara
«El Alquimista del avestruz por ejemplo, tiene el poder de separar el hierro, es decir, el excremento, del alimento, habilidad que le es peculiar y exclusiva.» — El Alquimista del avestruz separa el hierro como excremento, habilidad que Paracelso le da por exclusiva
«El de la salamandra permite que dicho animal pueda alimentarse del propio cuerpo del fuego.» — El de la salamandra le permite alimentarse del cuerpo del fuego
«El del cerdo ha hecho posible que el excremento le sirva de alimento a la vez que de veneno, razón por la cual el Alquimista de la Naturaleza ha excluido a este animal del cuerpo del hombre, demostrando así que el Alquimista del cerdo es mucho más sutil que el Alquimista del hombre.» — El del cerdo hace del excremento alimento y veneno a la vez, y de ahí concluye que supera en sutileza al del hombre
«Esa es la razón por la que vemos cómo el excremento del cerdo no sirve de alimento para animal alguno, lo que indica que ningún Alquimista es capaz de hacer lo que hace el Alquimista del cerdo, cuya habilidad en separar y seleccionar los alimentos es superior a todo lo que puede imaginarse.» — Prueba de la superioridad del Alquimista del cerdo: su excremento no alimenta a ningún otro animal
«Todo esto no debe hacernos olvidar sin embargo que las cosas que pueden dañar al hombre y a las cuales está sometido, son cinco.» — Recordatorio del marco: son cinco las cosas que pueden dañar al hombre
«Con la Entidad de los Venenos la cuestión cambia fundamentalmente y el hombre dará buena muestra de prudencia aprendiendo a temerla y a defenderse contra ella, pues la verdad es que en este punto se halla desprovisto de toda protección o defensa y en permanente estado de contaminación.» — Frente a la Entidad de los Venenos el hombre queda sin defensa y en permanente contaminación, y por eso Paracelso pide temerla
«A continuación tendremos en cuenta la existencia del Alquimista que Dios ha colocado en nosotros para separar lo bueno y lo malo de nuestros alimentos y evitarnos así todo perjuicio.» — Contra esa indefensión, el Alquimista que Dios colocó dentro para separar lo bueno de lo malo del alimento
«Ahora os diré que cuando los Astrónomos se refieren a las enfermedades y afirman la existencia de un cuerpo feliz (fortunatum) y salutífero en nuestro organismo, divagan y fantasean por demás.» — Paracelso llama divagación la doctrina astronómica de un cuerpo feliz y salutífero en el organismo
«Ello no es posible por la sencilla razón de que las otras cuatro Entidades tienen la propiedad de poder dañar nuestro cuerpo, propiedad que en cambio no poseen los astros.» — La razón que da: las otras cuatro Entidades pueden dañar el cuerpo y los astros no
«Por eso nos mueven a risa los libros de esos autores cuando prometen la salud con tanta liberalidad, sin tener en cuenta para nada a las cuatro Entidades restantes, cada una de las cuales tiene tanto poder como la Entidad Astral y por eso rechazamos firmemente esta doctrina.» — Rechazo expreso de los libros que prometen la salud atendiendo solo a la Entidad Astral, cuando las otras cuatro tienen tanto poder
«En verdad os digo que tampoco el Fisiomántico conseguirá con sus histonas merecer nuestra seriedad.» — El fisiomántico tampoco merece seriedad; la palabra impresa es histonas donde el sentido pide historias
«Pues es notorio que cuando promete la salud no piensa en las otras cuatro Entidades... sencillamente porque las ignora, lo que le permite hacer augurios basado en la sola Entidad Natural, mientras guarda un celoso silencio sobre lo demás.» — Lo que imputa al fisiomántico: augura desde la sola Entidad Natural porque ignora las otras cuatro, y calla sobre ellas
«Así el Entista17 Quiromántico, basa sus principios y juicios en el estudio del espíritu, el Fisionómico lo hace según la naturaleza del hombre, el Teólogo lo considera según el impulso de Dios (ex cursu Dei) y el Astrónomo por los efluvios de los astros.» — El reparto de los especialistas por Entidad: el quiromántico juzga por el espíritu, el fisionómico por la naturaleza del hombre, el teólogo por el impulso de Dios y el astrónomo por los efluvios de los astros
«Sin embargo yo os digo que cada uno considerado aisladamente es un farsante y que sólo resultan verdaderos y justos cuando se reúnen en uno solo.» — El juicio con que Paracelso cierra ese reparto: aislado cada especialista es un farsante y solo se hacen verdaderos reunidos en uno
«Hemos querido poneros sobre aviso acerca de todo esto para evitaros esa cómica ignorancia que resulta de conocer las cinco Entidades a través de una sola.» — El defecto que nombra: conocer las cinco Entidades a través de una sola, que llama cómica ignorancia
«El Alquimista, pues, se ocupa de separar lo malo de lo bueno, que transforma en tintura para así distinguirlo mejor.» — La operación del Alquimista descrita en términos de taller alquímico: separa lo malo de lo bueno y transforma en tintura para distinguirlo
«Comprended ahora que en cada cosa que el hombre toma para su sustento se encuentra constantemente el veneno escondido bajo la buena substancia.» — En todo sustento el veneno va escondido bajo la buena substancia
«Sin embargo, mientras bajo lo bueno se halla el veneno escondido, bajo lo malo no existe nunca nada bueno.» — La asimetría que sostiene: bajo lo bueno se esconde veneno, pero bajo lo malo nunca hay nada bueno
«Y que no hay ningún color que no provenga de algún determinado veneno, con lo que pueden constituirse en el indicador preciso de su veneno correspondiente.» — Todo color viene de un veneno determinado, y por eso el color sirve de indicador preciso del veneno
«Para vuestro mejor entendimiento os diré ahora que la corrupción se realiza siempre por dos vías: la local y la de los emunctorios (Localiter et Emunctorialiter).» — Las dos vías de la corrupción, local y por los emunctorios
«Corrupción local es la que se produce en el estómago a causa de una digestión perturbada, capaz de vencer o descomponer al Alquimista durante su trabajo de separación de las materias sanas y venenosas, con lo que en lugar del Alquimista, queda libre el veneno, o sea la putrefacción.» — Definición de la corrupción local: la digestión perturbada vence al Alquimista y en su lugar queda libre el veneno, la putrefacción
«La putrefacción corrompe entonces todo lo bueno, substituyéndolo por lo venenoso, más peligroso aún en este caso por cuanto conserva las apariencias de lo innocuo o de lo saludable.» — El peligro que atribuye a la putrefacción: sustituye lo bueno por lo venenoso conservando apariencia inocua
«Ahora bien, cuando en esta situación, sea por debilidad de la naturaleza de los emunctorios o por la especial potencia putrescente del veneno, se retarda o se retiene la eliminación, pueden desarrollarse todas las enfermedades que dependen del mismo.» — Cuando la eliminación se retiene, por debilidad de los emunctorios o por potencia del veneno, pueden desarrollarse todas las enfermedades que dependen de él
«Dos causas se manifiestan pues, universalmente, en todas las enfermedades.» — Las dos causas que declara universales en toda enfermedad
«Todavía, y aunque todas las circunstancias previas citadas sean favorables, pueden ocurrir diversos accidentes que hieran, manchen, pudran u obstruyan los instrumentos, reservorios y emunctorios referidos.» — Aun con todo favorable pueden herirse, mancharse, pudrirse u obstruirse los instrumentos, reservorios y emunctorios
«El fuego, el agua y el aire son, por ejemplo, tan necesarios en sus diversas combinaciones como perjudiciales en estado de pureza, lo que ocurre igualmente con todos los accidentes externos de gran potencia que puedan romper o alterar los instrumentos y emunctorios, haciéndolos inaptos para las funciones que les están encomendadas.» — Los elementos son útiles combinados y perjudiciales puros; en estado de pureza pueden romper los instrumentos y emunctorios
«La presencia de estos elementos puede poner fuera de uso los delicados medios del Alquimista provocando su enfermedad o su muerte.» — Su presencia puede inutilizar los medios del Alquimista y provocar su enfermedad o su muerte
«Sobre la esencia del gran veneno de la digestión» — Encabezado del capítulo sobre el gran veneno de la digestión
«También la boca puede ser puerta de entrada para la corrupción, bien por medio del aire, de los alimentos, de las bebidas o de otras cosas semejantes.» — La boca como puerta de entrada de la corrupción por aire, alimentos o bebidas
«El mecanismo por el que esto llega a producirse es sencillo, tanto más cuanto que en el aire se encuentran habitualmente grandes cantidades de veneno, al que estamos permanentemente expuestos.» — El aire trae habitualmente grandes cantidades de veneno y estamos permanentemente expuestos
«En cuanto a los alimentos y bebidas, será conveniente precisar que no sólo resulta dañina su calidad sino también su cantidad, la que puede igualmente discordar con la capacidad de los instrumentos del cuerpo, que puede llegar a lesionarse, con la consiguiente perturbación del Alquimista y de todas las funciones que realiza.» — No solo la calidad del alimento daña, también la cantidad, que puede discordar con la capacidad de los instrumentos
«Con todo y aunque conocieseis el remedio que correspondería usar en cada caso, es más que probable que aun cometieseis numerosos errores.» — La reserva con que cierra: aun conociendo el remedio de cada caso se cometerían numerosos errores
«Vamos a comunicaros aquí una breve enseñanza acerca de los venenos, a fin de precisaros lo que debe entenderse por veneno y en qué consiste su propia naturaleza. Ya hemos indicado que en todos los alimentos existe un veneno, Y también que de los alimentos extraemos una cierta ―Entidad de potencia‖, superior a nuestros propios cuerpos. Asimismo hemos explicado la naturaleza del Alquimista que hay en cada uno de nosotros, el que por medio de su industria, con los instrumentos y en los reservorios que le son propios, separa los venenos de los alimentos en beneficio del cuerpo, terminado lo cual deja a la esencia nutritiva incorporada en forma de tintura y de color, en tanto que el veneno es dirigido hacia los emunctorios para su expulsión fuera del organismo.» — Resumen de la doctrina de la digestión: el Alquimista separa el veneno del alimento, deja la esencia nutritiva en forma de tintura y color, y manda el veneno a los emunctorios
«Todas las cosas se administran en este mismo orden y el hombre luego, bajo esta ―Entidad de potencia‖, se hace sano y fuerte.» — Cumplido ese orden, la Entidad de potencia extraída del alimento hace al hombre sano y fuerte
«Sin embargo, cuando dicha Entidad resulta debilitada o destruida a consecuencia de cualquier accidente hostil, vemos aparecer y desarrollarse lo que hemos llamado madre de las enfermedades, con referencia y aptitud para toda clase de venenos.» — Debilitada o destruida esa Entidad aparece lo que llama madre de las enfermedades, apta para toda clase de venenos
«Ya sabéis cuáles y cuántos emunctorios hay: estudiadlos ahora y llegaréis así al conocimiento de los venenos. Según esto, todo lo que se exuda substancialmente por los poros de la piel proviene del mercurio; y del azufre blanco lo que se destila por las narices. A su vez las orejas rechazan el arsénico, los ojos el azufre, la vejiga de la orina la sal y el ano el azufre en estado de descomposición.» — El reparto de venenos por emunctorio: mercurio por la piel, azufre blanco por las narices, arsénico por las orejas, azufre por los ojos, sal por la vejiga y azufre descompuesto por el ano
«En el libro ―De humana constructione‖ os daré los fundamentos de la filosofía que necesita conocer el médico: allí encontraréis ampliamente expuestos los remedios exigidos por las numerosas causas que provienen de la putrefacción y la forma y modos con que el veneno se oculta en los alimentos.» — Remisión a otra obra propia, De humana constructione, para los fundamentos filosóficos y los remedios de la putrefacción
«El no contar al moco que destilan las narices entre los venenos, como hasta ahora se ha venido haciendo, es un gran error, pues se trata en verdad de uno de los venenos más malignos, del que nacen todas las enfermedades catarrales (morbi destillationum), según puede verse perfectamente en los cuadros clínicos de estas dolencias.» — Paracelso cuenta el moco nasal entre los venenos más malignos y le adjudica todas las enfermedades catarrales, contra la costumbre de no contarlo
«El buey con su apariencia (ornatus) se basta perfectamente a sí mismo: la piel defiende a su carne de todo accidente y sus emunctorios sirven perfectamente al trabajo de su Alquimista. Este animal ha sido creado con la forma que le es propia en atención a su actividad y a sus necesidades, que son en definitiva servir de sustento al hombre. De este modo resulta para el hombre un veneno a medias, ya que si hubiese sido creado efectivamente por el hombre mismo para su provecho, carecería de cuernos, de pezuñas y de huesos, dado que ninguna de estas cosas constituye alimento ni reporta utilidad alguna. Veis pues que, en cuanto buey, dicho animal ha sido muy bien creado, pues nada le falta ni nada le resulta superfluo.» — El ejemplo del buey: perfecto en cuanto buey, resulta veneno a medias para el hombre, porque cuernos, pezuñas y huesos no alimentan
«Cuando el hombre lo emplea como alimento, absorbe con él todo lo que le conviene y a la vez todo lo que le es contrario, por más que nada de ello sea contrario ni venenoso para el buey.» — Al comer el buey el hombre absorbe lo que le conviene y lo que le es contrario, sin que nada de ello sea veneno para el buey
«TERCER LIBRO PAGANO (Pagoyum) ACERCA DE LAS ENTIDADES MORBOSAS. TRATADO DE LA ENTIDAD NATURÁL (De Ente Naturali) Capítulo primero (Concepto de la Naturaleza de hombre)» — Encabezado del tercer libro pagano y del Tratado de la Entidad Natural
«En la definición que vamos a darle no usaremos los términos de vuestra lengua materna, tal como fuera dicho por Heinrichmann19, a pesar de lo cual quisiera recordaros que nada de esto es demasiado nuevo y que, no obstante su simplicidad, gran parte de estos conocimientos estuvieron presentes en los viejos autores, injustamente olvidados hoy día.» — Paracelso declara no usar la lengua materna para definir la Entidad Natural y a la vez reclama antigüedad para su doctrina, presente en los viejos autores
«Esa doctrina por la cual llamáis al hombre ―Microcosmos‖ tiene de exacto el nombre, pero no la interpretación demasiado cargada, en efecto, de confusión y obscuridad; así pues será necesario que os expliquemos claramente lo que es el Microcosmos.» — Paracelso acepta el nombre de Microcosmos y rechaza la interpretación corriente por confusa y oscura
«Así como el cielo existe según sus atributos, por él y para él mismo, así el hombre aparece en su interior constelado de astros. Y al igual que el firmamento, que está en el cielo en su propio poder (pro se), libre de toda dependencia, el firmamento del hombre está en él libre también de toda obediencia, poderoso e independiente de las influencias de todas las criaturas.» — El firmamento interior del hombre, constelado de astros y libre de toda obediencia, tan independiente como el del cielo
«De lo cual debéis concluir que hay en verdad dos clases de seres: una, el cielo y la tierra (Macrocosmos) y otra, el hombre (Microcosmos).» — La conclusión que separa los dos órdenes: cielo y tierra por un lado, hombre por otro
«Lo único que nos extraña es que no hayáis reconocido ese mismo Universo en el hombre, al considerar los admirables movimientos de los cuerpos de los planetas y de las estrellas, sus exaltaciones, conjunciones y oposiciones y todo lo que la abstrusa y profunda doctrina astronómica encierra; tanto más cuanto que nadie que ignore la astronomía puede llegar a alcanzar una verdadera sabiduría médica.» — El reproche de no haber reconocido el mismo universo dentro del hombre, y la exigencia de astronomía para toda sabiduría médica
«En otras palabras, os diré que los miembros son los alimentos del cuerpo, cuyo desarrollo sigue las mismas leyes que las que rigen el crecimiento de los frutos de la tierra. Y que, al igual de los frutos de la tierra destinados al cuerpo, los alimentos que el cuerpo produce van a parar a los miembros, también, al fin y al cabo, productos del» — La inversión del alimento: los miembros son alimento del cuerpo y crecen según las mismas leyes que los frutos de la tierra
«El cuerpo, semejante en todo a la tierra, provee de alimentos a sus cuatro miembros, que no necesitan de ninguna otra cosa más, ya que sus cuatro espíritus se robustecen y nutren en el propio cuerpo.» — El cuerpo, semejante a la tierra, provee de alimento a sus cuatro miembros, cuyos cuatro espíritus se nutren en el propio cuerpo
«Observad que el cuerpo se nutre exclusivamente a través de esos cuatro miembros y que todo lo demás son planetas que no necesitan alimentarse, al igual que el resto del firmamento.» — El resto de los órganos son planetas que no necesitan alimentarse, como el firmamento
«Os hemos dicho todo esto a fin de que comprendáis que los miembros del cuerpo no necesitan ningún alimento extraño20 y que es el cuerpo el que se lo procura por propia elaboración.» — La conclusión del capítulo: los miembros no necesitan alimento extraño y el cuerpo se lo procura por elaboración propia
«Escuchad pues cuanto os digo y tened por cierto que el hombre no tiene más remedio que aceptar un alimento exterior que su propio destino le proporciona, alimento destinado exclusivamente al cuerpo, en la misma comparación con que el humus lo está a la tierra. Este fruto no es suyo, ni nace de él, ni se desarrolla por él y su única misión es robustecer la substancia del cuerpo y hacerla prolífica, en igual finalidad y semejanza que el humus con la tierra de los campos. Ese fruto o alimento nutre al hombre como si fuera su propio humus, pues en verdad os digo que ni la vida, ni el intelecto, ni el espíritu, ni ninguna otra cosa tic este género tienen su principio en la comida o la bebida y no pueden mejorarse o deteriorarse por ellas.» — El alimento exterior es al cuerpo lo que el humus a la tierra: robustece la substancia, y ni la vida ni el intelecto ni el espíritu tienen principio en la comida ni empeoran por ella
«Y así como el humus calienta y ―engorda‖ misteriosamente a la tierra, así obra el alimento con el cuerpo, aunque sin ejercer acción alguna sobre las cosas que en el cuerpo existen.» — El humus calienta y engorda la tierra sin obrar sobre lo que en ella hay, y así el alimento con el cuerpo
«Sírvaos esto de introducción para comprender los capítulos siguientes y para saber que nosotros colocamos al hombre en el firmamento de su cuerpo, en su propia tierra (et suoe ipsius terrae) y en todos sus elementos.» — La operación de todo el tratado dicha en una línea: el hombre queda colocado en el firmamento de su propio cuerpo, en su propia tierra y en sus elementos
«Abordaremos ahora el estudio del firmamento teniendo en cuenta su dos principios: la Creación y el Destino; en el intervalo de los cuales, desde el principio, encarnado por la primera, hasta el fin, que representa el segundo, todo debe consumarse.» — Los dos extremos del firmamento interior, Creación y Destino, entre los cuales debe consumarse todo
«Notemos igualmente que los siete miembros del cuerpo, como si fueran otros tantos planetas, se bastan a sí mismo sin necesitar alimentos de ninguna clase.» — Los siete miembros del cuerpo se bastan a sí mismos como otros tantos planetas
«El planeta Júpiter es de tal naturaleza que no necesita de ningún abono para proveer al sustento de su cuerpo, ya que desde el momento mismo de su creación recibió suficientes provisiones, exactamente igual que ocurre con el hígado.» — Júpiter recibió provisiones desde su creación y no necesita abono; igual el hígado
«Por eso, cuando insistís en vuestras objeciones y habláis de la digestión del hígado, no podemos por menos de retorcernos de risa (id nos in risum detorquebimus), lo mismo que cuando oímos los líricas tonterías de algún poeta alemán hablando del color azulado de las montañas, en lugares completamente llanos. En cuanto a la descripción del modo de realizar la cocción, preferimos que sea el campesino quien os la haga, pues a él le corresponde por derecho propio, por ser el Alquimista del campo que con su trabajo abona y hace fructificar. Porque en tocante al cuerpo, ninguno de sus siete miembros requiere el menor abono.» — Paracelso se burla de la digestión del hígado y remite la descripción de la cocción al campesino, a quien llama Alquimista del campo
«Así pues, si deseáis diagnosticar una enfermedad y conocer su punto crítico (si cognituri crisiu estis) es necesario que sepáis ante todo cuál es el curso o movimiento natural que se está produciendo en el cuerpo, sin lo cual os digo verdaderamente que no podréis de ninguna manera tratar las crisis de las enfermedades naturales, pues, al igual que las crisis de las enfermedades que resultan de la Entidad Astral, están muy distanciadas entre sí.» — Para diagnosticar y fijar la crisis hay que conocer antes el curso natural que se produce en el cuerpo
«Así la naturaleza obra igual con los seres de la creación y por lo tanto sabe perfectamente cuánto durará el curso de su Entidad, disponiendo el tiempo con más o menos amplitud según la distancia recorrida o por recorrer y adaptando los movimientos de los astros de manera que todas sus influencias se cumplan en el tiempo que va desde la creación a la predestinación.» — La naturaleza conoce cuánto durará el curso de cada Entidad y dispone el tiempo según la distancia por recorrer
«Ocurrirá que todos los planetas corporales cumplirán su curso en ese plazo, lo mismo que si ese niño hubiese vivido 10 años, Los centenarios no tienen un curso vital diferente que el niño que vive una hora o menos, pues ambos son de igual naturaleza y sólo se diferencian por la longitud o dimensión de su desarrollo.» — El curso vital del centenario y el del niño de una hora son de igual naturaleza y solo difieren en longitud
«Ahora diremos que si bien uno y otro engendran e influyen mutuamente su curso vital y su predestinación, no pueden nada en cambio sobre su descendencia.» — El hombre y su firmamento se influyen mutuamente en curso vital y predestinación, pero nada pueden sobre la descendencia
«La crítica o explicación astronómica del final o crisis de la Entidad Natural es completamente arbitraria. En efecto: todo lo que debilita el cuerpo a través de la Entidad Natural manifiesta la crisis según su propio movimiento y no según el firmamento del cielo.» — Paracelso llama arbitraria la explicación astronómica de la crisis: la crisis sale del movimiento propio de la Entidad Natural y no del firmamento del cielo
«Considerada de esta manera la Entidad Natural, se comprende que no haya —por ejemplo— relación alguna entre Saturno y el bazo» — La consecuencia que él mismo saca contra la correspondencia planetaria en el terreno de la Entidad Natural: no hay relación entre Saturno y el bazo
«Lo indudable es que el padre no puede tener más relación con el hijo que el hijo con el padre y que, abstracción hecha del temperamento y de la complexión, ningún niño puede recibir ninguna influencia exterior una vez que alcance y viva su propia vida.» — Ningún niño recibe influencia exterior una vez que vive su propia vida, hecha abstracción del temperamento y la complexión
«Nadie pues recibe nada de nadie por afinidad ni influencia de la Entidad, pues si alguien conociese o llegase a conocer la predestinación del cielo, conocería también la de los hombres lo cual sólo es atributo de Dios, único conocedor de la predestinación y de la crisis.» — Nadie recibe nada de nadie por afinidad de Entidad, y la predestinación y la crisis quedan reservadas a Dios
«Sólo el espíritu y los planetas determinan los movimientos por los cuales se crece o de decrece. Por eso llamamos al planeta ―Entidad durable‖ (Ens longum) y al hombre ―Entidad breve‖ (Ens breve).» — La pareja de nombres con que cierra: Entidad durable el planeta, Entidad breve el hombre
«El corazón es el Sol del cuerpo.» — La correspondencia central: el corazón es el Sol del cuerpo
«Por eso, aunque el Sol no se manifieste esplendorosamente, puede el cuerpo aparecer de este modo, debido justamente al corazón.» — Y el cuerpo puede resplandecer por el corazón aunque el Sol del cielo no se manifieste
«De la misma manera resultan equivalentes la luna y el cerebro, aunque en este caso las semejanzas e influencias corresponden a la esfera espiritual y no a la substancia, lo cual explica el gran número de accidentes que afligen al cerebro.» — Luna y cerebro se corresponden en la esfera espiritual y no en la substancia, y de ahí los muchos accidentes cerebrales
«A su vez la bilis corresponde a Marte, aunque no de manera absoluta substancial.» — La bilis corresponde a Marte, con la acotación de que no de manera absoluta substancial
«La naturaleza y la exaltación de Venus se encuentra en los riñones, en el grado y predestinación que corresponde al planeta o a las entrañas. Ahora bien, como que la operación que realiza Venus está conducida hacia los frutos de la tierra que deben engendrarse, resulta así que la potencia de los riñones se concentra en el fruto humano21 con lo cual Venus no llegará nunca a consumir al cuerpo.» — Venus se exalta en los riñones, y como su operación mira al fruto, la potencia renal se concentra en la generación sin consumir el cuerpo
«Así, cuando Venus, por ejemplo, recibe de la Gran Entidad la potencia de la concepción, los riñones sacan su fuerza del sentimiento (sensus) y de la voluntad del hombre.» — Cuando Venus recibe de la Gran Entidad la potencia de la concepción, los riñones sacan su fuerza del sentimiento y de la voluntad del hombre
«Mercurio es el planeta correlativo de los pulmones. Uno y otros son muy poderosos en sus firmamentos respectivos, pero conservan entre sí una gran independencia.» — Mercurio y pulmones son poderosos en sus firmamentos y guardan entre sí gran independencia
«Lo mismo que habéis comprendido lo precedente sobre Júpiter y el hígado, entended ahora que la Luna es el cerebro, el Sol el corazón, Saturno el bazo, Mercurio» — La lista planetaria de los órganos: Júpiter hígado, Luna cerebro, Sol corazón, Saturno bazo; la frase sigue en la plana siguiente con Mercurio y los pulmones
«los pulmones, Venus lo riñones..., etc., y que de manera semejante podréis juzgar el curso de los firmamentos inferiores.» — Continuación de la lista en la plana siguiente: Mercurio los pulmones y Venus los riñones, y de ahí el juicio sobre los firmamentos inferiores; el impreso da lo riñones por los riñones
«Sobre la circulación de los espíritus corporales» — Encabezado del capítulo sobre la circulación de los espíritus corporales
«Será preciso, sin embargo, que conozcáis esto: El movimiento de los espíritus de los astros corporales va desde su origen o principio de les miembros hasta la extremidad de dichos miembros, retornando luego a su origen, como una reflexión al centro de donde partió.» — El movimiento de los espíritus de los astros corporales va del origen del miembro a su extremidad y vuelve al centro
«He aquí un ejemplo: El corazón envía (diffundit) su espíritu por todo el cuerpo, exactamente como lo hace el Sol sobre la tierra y los demás astros; dicho espíritu (del corazón) sirve para el sustento del cuerpo, pero no para el de los otros siete miembros.» — El corazón difunde su espíritu por todo el cuerpo como el Sol sobre la tierra, y ese espíritu sostiene el cuerpo pero no los otros siete miembros
«El hígado hace circular su espíritu hacia la sangre sin mezclarlo en ninguna otra parte. El bazo dirige su corriente por los flancos (latera) y los intestinos. Los riñones fraguan su camino los lomos, vías urinarias y partes vecinas. La vía de los pulmones se halla en el perímetro del pecho y en la garganta. Y la bilis toma su movimiento del ventrículo a los intestinos.» — Las rutas asignadas a cada espíritu: el hígado a la sangre, el bazo a flancos e intestinos, los riñones a lomos y vías urinarias, los pulmones al pecho y la garganta, la bilis del ventrículo a los intestinos
«Dado pues que cada una de estas partes tiene un destino perfectamente establecido, no podréis ignorar que si cualquiera de ellas se extravía y penetra en las vías que no le corresponden —por ejemplo cuando el bazo toma las vías de la bilis— necesariamente se producirán diversos trastornos todo lo cual os explicaremos con mayor claridad y amplitud» — Cuando un espíritu se extravía y toma vías ajenas —el bazo por las de la bilis— se producen trastornos
«A modo de introducción diremos —y debéis comprenderlo así— que hay siete vidas, ninguna de las cuales puede identificarse exclusivamente con aquella en la que reside el alma o mentalidad (anima seu mens), que es la auténtica y verdadera vida (genuina et vera).» — Las siete vidas, ninguna de las cuales se identifica con aquella en que reside el alma, que es la vida genuina y verdadera
«De todo lo dicho resulta que los otros miembros toman la vida de esas siete clases de vidas, cada una de las cuales lo hace a su vez de su planeta correspondiente, en el movimiento que le ha sido adjudicado.» — Cada miembro toma su vida de una de esas siete clases, y cada clase de su planeta correspondiente
«Todos los elementos del cuerpo dominan en la Entidad Natural: así, ciertas enfermedades nacen efectivamente de las estrellas, tales otras provienen de las cualidades, éstas se originan en los humores, aquéllas resultan de las complexiones o temperamentos... etc.» — Dentro de la Entidad Natural las enfermedades se reparten por origen: estrellas, cualidades, humores, complexiones
«El fuego se origina en el séptimo movimiento, ya que el movimiento que poseen los elementos expulsa de ellos el calor. El fuego de los Elementos es invisible en el cuerpo y no se revela más que a través de las heridas o contusiones (ictus). En tales casos las chispas salen por las lesiones (doctus patent), especialmente cuando se encuentran cerca de los ojos, pues es sabido que allí las chispas se disimulan muy difícilmente.» — El fuego del cuerpo nace del movimiento de los elementos, es invisible y solo se revela por heridas y contusiones, con chispas que salen sobre todo cerca de los ojos
«El fuego pues está escondido en el cuerpo y lo mismo que el del mundo en general, estamos incapacitados para poseerlo, a menos que lo hagamos surgir por la fuerza (excutiatur). El agua a su vez inunda el cuerpo entero, venas, partes nerviosas, huesos, carne y miembros. Los miembros en particular están rodeados y sumergidos (perfusum) exactamente como los árboles en la tierra.» — El fuego corporal solo se posee arrancándolo por fuerza, y el agua inunda venas, nervios, huesos y carne, con los miembros sumergidos como árboles en la tierra
«En cuanto al aire, su presencia en el cuerpo obedece a los vientos que crea el movimiento continuo de los miembros, cuyos vientos, al igual que los que surgen (exoriuntur) en el mundo, existen en número de cuatro. Finalmente, la tierra es aquello para lo cual han sido producidos los alimentos.» — El aire del cuerpo son los cuatro vientos que crea el movimiento continuo de los miembros, y la tierra es aquello para lo cual se producen los alimentos
«De esta manera encontramos los cuatro Elementos en el hombre, con las mismas predestinaciones que poseen en el Mundo.» — Los cuatro elementos están en el hombre con las mismas predestinaciones que en el mundo
«Sobre esto pensamos sin embargo que el Creador debió formar a la criatura libre inicialmente de los cuatro Elementos, por cuanto los mismos no se han originado (oriuntur) tampoco en los otros miembros.» — El límite que Paracelso pone a esa doctrina: el Creador debió formar la criatura inicialmente libre de los cuatro elementos, y lo remite a los libros de la Primera Criatura
«Existe una complexión colérica, otra sanguínea, otra melancólica y otra flemática; ninguna de las cuales existe por los astros ni por sus elementos, como insisten en afirmar algunas erróneas opiniones contemporáneas.» — Las cuatro complexiones, colérica, sanguínea, melancólica y flemática, y la negación de que existan por los astros o por sus elementos
«En cambio estamos dispuestos a cederos en un punto, y es aquél en que afirmáis que todas ellas (las complexiones) han sido dadas al cuerpo de todas y de cada una de las criaturas.» — La concesión expresa a sus adversarios: sí acepta que las complexiones fueron dadas al cuerpo de todas las criaturas
«Es sabido que en el cuerpo encontramos los cuatro sabores de la tierra: el ácido, el amargo, el dulce y el salado.» — Los cuatro sabores de la tierra en el cuerpo, reconocibles sobre todo en el hombre
«La cólera saca su principio de la amargura, la cual es siempre caliente y seca como el fuego, por más que no aparezca en ningún caso afectada por él. La acidez produce melancolía, la que a su vez es siempre fría y seca, como la tierra, sin que ninguna de las dos tenga tampoco nada que ver con la tierra. La flema proviene de la dulzura, que, como el agua, es fría y húmeda, a pesar de lo cual resultan notorias las diferencias entre la flema y el agua. Finalmente, la sangre proviene de la sal; todo lo salado puede decirse que es sangre y todo ello resulta siempre caliente y húmedo.» — El reparto de complexiones por sabor: la cólera de la amargura, caliente y seca; la melancolía de la acidez, fría y seca; la flema de la dulzura, fría y húmeda; la sangre de la sal, caliente y húmeda, y cada vez con la aclaración de que no tiene que ver con el elemento homónimo
«De todo lo anterior podemos concluir que si la Entidad de la Complexión del hombre ha dado un predominio a la sal, el hombre será sanguíneo; colérico si prevalece la amargura; melancólico cuando su influencia mayor corresponde a la acidez, o bien flemático, cuando la dulzura sea la nota temperamental dominante.» — La regla de predominio: sal da sanguíneo, amargura colérico, acidez melancólico y dulzura flemático
«Las cuatro complexiones están pues en el cuerpo del hombre como en un jardín en que crecieran la amarisa22 , el polipodio, el vitriolo y la sal de nitrato, todas las cuales pueden subsistir conjuntamente, aunque siempre bajo el mayor predominio de una de ellas.» — El símil del jardín en que las cuatro complexiones coexisten con predominio de una
«A pesar de cuánto acabamos de referir a propósito de las complexiones, debéis saber que nada de lo que conviene a la esencia del hombre puede ser considerado como fijo o definitivo.» — El límite que Paracelso pone a su propia doctrina de las complexiones: nada de la esencia del hombre puede tenerse por fijo
«Así pues no es necesario que el sanguíneo sea alegre o el melancólico triste. Más aún; diremos que esto es falsa. Y ello así, porque estamos persuadidos de que la alegría, la tristeza, la ciencia, etc., no son fruto de la naturaleza, razón por la cual llamamos a vuestras propiedades de la naturaleza, propiedades del espíritu.» — Paracelso llama falsa la equivalencia entre complexión y ánimo, y traslada alegría, tristeza y ciencia del terreno de la naturaleza al de los espíritus
«Entre todo lo que significa la Entidad Natural, debéis prestar la mayor atención al humor, pues él es el verdadero licor de la vida del cuerpo. Sobre esto, sabed que existe un cierto humor que calienta y sostiene el cuerpo y que es la vida de los miembros. Este humor es por sí mismo una verdadera Entidad, que engendra los metales de la tierra y la bondad o la malicia en el hombre.» — El humor como verdadero licor de la vida del cuerpo: una Entidad que engendra los metales de la tierra y la bondad o la malicia en el hombre
«El hombre ha sido dispuesto para que pueda tener mil virtudes y otras tantas malicias, lo cual no le proviene (defluxit) de los astros ni de las estrellas del firmamento, sino que le nace (emersit) precisamente del humor.» — Las mil virtudes y mil malicias del hombre no bajan de los astros: nacen del humor
«El que tenga el color sonrosado estará sometido a la influencia del Sol, ya que ese noble color corresponde a la rosa y al oro.» — El color sonrosado sujeta al hombre a la influencia del Sol, por corresponder ese color a la rosa y al oro
«En cambio no podréis afirmar que el hombre sonrosado sea ya un sanguíneo por esta sola razón, ni que deban ser coléricos todos los de tinte cerúleo o amarillento.» — La cautela que acompaña a la lectura de los colores: ni el sonrosado es por eso sanguíneo ni el cerúleo o amarillento es por eso colérico
«Por eso hemos dicho antes que los colores atestiguan el humor y que de ello debéis serviros para vuestros juicios, pues en verdad son muchas las enfermedades sometidas a su influjo (del humor), superior a la potencia de cualquiera de las demás causas.» — Los colores atestiguan el humor y sirven al juicio, porque muchas enfermedades quedan bajo el influjo del humor, superior a las demás causas
«Según la Entidad Natural, todas las enfermedades están distribuidas en cuatro géneros: el género de las estrellas, de donde emanan las enfermedades crónicas; el de los elementos, que da las afecciones agudas; el de las Complexiones, de donde resultan las enfermedades naturales; y el de los Humores, de donde provienen las eruptivas (tingentes) y las que provocan manchas.» — Los cuatro géneros en que reparte las enfermedades de la Entidad Natural: estrellas para las crónicas, elementos para las agudas, complexiones para las naturales y humores
«Para terminar, os diremos que a pesar de que hayamos dedicado once capítulos a la Entidad Natural, no debéis olvidar que el cuerpo no llega a ser atacado por ella más que cuando las demás Entidades lo permiten.» — Cierre del tratado: tras once capítulos, la Entidad Natural solo ataca el cuerpo cuando las demás Entidades lo permiten
«Definiremos la Entidad Espiritual diciendo que es una potencia perfecta cuyo fin consiste en maltratar el cuerpo entero (ad corpus universum violandum) con todo género de enfermedades.» — Definición de la Entidad Espiritual, cuarta del tratado: potencia perfecta cuyo fin es maltratar el cuerpo entero con todo género de enfermedades
«Ya sé que no faltarán los que objeten este criterio tan absoluto y que incluso nos insultarán por ello, pero a todo hemos de hacer oídos sordos.» — Paracelso anticipa la objeción a lo absoluto de esa definición y declara que hará oídos sordos
«Es cierto que esta Entidad ha sido descrita por los Teólogos con mayor cuidado y detalle que las otras Entidades, pero de todos modos su nombre y su texto son completamente distintos de los de nuestro IV libro pagano, cuyas demostraciones son sistemáticamente negadas por ellos.» — Concede que los teólogos describieron esta Entidad con más cuidado que las otras, y consigna que niegan sistemáticamente sus demostraciones
«En una cosa coincidimos sin embargo: En afirmar que el conocimiento de esta Entidad no proviene en absoluto de la fe cristiana.» — El punto en que dice coincidir con ellos: el conocimiento de esta Entidad no viene de la fe cristiana
«Por ello os digo que no debéis considerar a esta Entidad como una Entidad cualquiera entre los espíritus, pues eso sería tanto como aceptar que los malos Demonios (Cacodœmones) pueden constituirse en Entidad:» — La Entidad Espiritual no es un espíritu cualquiera: eso equivaldría a hacer Entidad de los malos demonios
«Observad a este propósito que en la Entidad Espiritual no se encuentra el Diablo ni ninguna de sus obras, efectos ni conspiraciones.» — Exclusión expresa del Diablo y de sus obras del terreno de la Entidad Espiritual
«Habiéndoos dado en el capítulo anterior los consejos necesarios para que no tengáis en cuenta las fantasías y las despreciables opiniones de los que se titulan Teólogos, vamos a enseñaros ahora cómo debéis comprender el espíritu.» — Paracelso pide desatender lo que llama fantasías de quienes se titulan teólogos antes de exponer su propia noción de espíritu
«Lo que debéis entender por Espíritu es lo siguiente: Es espíritu lo que suscita las enfermedades sin ningún impedimento y en grado y forma semejante a como lo hacen las demás Entidades.» — Definición operativa: espíritu es lo que suscita las enfermedades sin impedimento, igual que las otras Entidades
«El espíritu es lo que engendramos en nuestras sensaciones y meditaciones y carece de materia dentro del cuerpo vivo, siendo diferente también del alma, que es lo que nace de nosotros en el momento de morir (Quod ab obitu nostro nascitur id anima est).» — La distinción entre espíritu y alma: el espíritu se engendra en sensaciones y meditaciones y carece de materia en el cuerpo vivo; el alma es lo que nace de nosotros al morir
«El espíritu puede sufrir, tolerar y soportar por sí mismo las mismas enfermedades que el cuerpo, razón por la cual ha sido designado como Entidad Espiritual (Ens Spirituale).» — El espíritu padece por sí mismo las mismas enfermedades que el cuerpo, y de ahí el nombre de Entidad Espiritual
«A pesar de esta aparente división debéis pensar que allí donde sufre el espíritu, el cuerpo sufre también y que el cuerpo puede mostrar las perturbaciones del espíritu.» — El límite de esa división: donde sufre el espíritu sufre también el cuerpo, y el cuerpo puede mostrar las perturbaciones del espíritu
«Esto se explica por la existencia en el Universo de dos clases de enfermedades: las materiales, que se caracterizan porque poseen o modifican el color (tinguntur) y que se nutren de las tres primeras Entidades, y las espirituales, emanadas de la Entidad Espiritual y de la Entidad Divina, no impregnadas de color material.» — Las dos clases de enfermedades: las materiales toman color y se nutren de las tres primeras Entidades; las espirituales vienen de la Espiritual y la Divina y no se impregnan
«Su finalidad es conservar el cuerpo ni más ni menos que el aire protege a las criaturas contra la sofocación.» — La finalidad del espíritu es conservar el cuerpo, como el aire protege a las criaturas de la sofocación
«Nuestro propio espíritu, por ejemplo, puede entablar conocimiento con el espíritu de otro hombre cualquiera y ambos tratarse y conocerse entre sí exactamente cómo podemos hacerlo corporalmente él y yo.» — Los espíritus pueden trabar conocimiento entre sí exactamente como los cuerpos
«De todo esto puede resultar, como comprenderéis, que dos espíritus mantengan entre ellos afinidades, enemistades u odios y que el uno alcance a herir al otro, igual que los hombres entre sí.» — De ahí que dos espíritus tengan afinidades, enemistades u odios, y que uno alcance a herir al otro
«Cuando dos seres se buscan y se unen en un amor ardiente y aparentemente insólito, hay que pensar que su afecto no nace ni reside en el cuerpo, sino que proviene de los espíritus de ambos cuerpos, unidos por mutuos lazos y superiores afinidades o bien por tremendos odios recíprocos, en los que pueden perdurar extrañamente.» — El amor ardiente e insólito no reside en el cuerpo sino en los espíritus, unidos por afinidades o por odios recíprocos
«Para aclarar aún más este discurso debo expresaros que los espíritus no están engendrados por la razón, sino por la voluntad.» — El principio que separa las dos genealogías: los espíritus no los engendra la razón sino la voluntad
«De la razón nace el alma y no el espíritu, el cual es obra exclusiva de la voluntad, esto es, del ―querer‖.» — De la razón nace el alma; el espíritu es obra exclusiva del querer
«A propósito de la natividad de los espíritus, observad que éstos no existen en los niños, lo cual se explica porque los niños no poseen todavía una voluntad perfecta.» — Los niños no tienen espíritus porque aún no poseen voluntad perfecta
«Sólo los que poseen una voluntad perfecta y actúan de acuerdo a ella, son capaces de engendrar un espíritu substancial y constructivo, que nunca es un envío o una gracia del cielo, sino un producto que el hombre logra de sí mismo» — Solo la voluntad perfecta engendra espíritu substancial, y Paracelso subraya que no es envío ni gracia del cielo sino producto del hombre
«Del mismo modo que el pedernal produce el fuego, es engendrado el espíritu por la voluntad, pudiéndose afirmar que el espíritu será del mismo grado que haya alcanzado la voluntad.» — El símil del pedernal: la voluntad engendra el espíritu, y el espíritu es del grado que la voluntad alcance
«Tened así por cierto que todos los que van en la voluntad poseerán un espíritu; el cual podrá registrar todas las enfermedades que aflijan al cuerpo en que tal espíritu mora.» — Quien va en la voluntad tiene espíritu, y ese espíritu registra las enfermedades del cuerpo en que mora
«Conociendo este mecanismo de la natividad de los espíritus, debéis tener en cuenta que existen dos mundos substanciales: uno para los cuerpos y otro para los espíritus, no obstante se hallen ambos unidos en vida.» — Los dos mundos substanciales, el de los cuerpos y el de los espíritus, unidos en vida
«Ahora bien; es notorio que si nosotros hemos logrado que los hombres puedan llegar a vivir según su libre albedrío, deberemos conseguir otro tanto para sus espíritus, pues, si bien es cierto que cuando los cuerpos se hieren mutuamente los espíritus no sufren el menor perjuicio, no ocurre lo mismo cuando son los espíritus los que se dañan entre sí, en cuyo caso los cuerpos resultan afectados aparentemente por su propia culpa, aunque en realidad no hagan sino traducir la injuria íntima que sus espíritus han recibido.» — La asimetría entre los dos mundos: los cuerpos pueden herirse sin daño para los espíritus, pero no al revés
«Retened, pues, la doctrina de que, así como la cosa pensada (sententia) produce la palabra y se hace ―madre‖ del discurso, del mismo modo donde no hay pensamiento, ni la palabra ni el discurso pueden producirse.» — El símil del pensamiento y la palabra con que explica la generación del espíritu por la voluntad
«Por eso el espíritu estará en nosotros según que nuestra voluntad sea plena y perfecta.» — El espíritu está en nosotros en la medida en que la voluntad sea plena y perfecta
«Luego, si ese espíritu es dañado —aunque no lo sea el cuerpo correspondiente— acaba dejando en él (en el cuerpo) una huella de pena o sufrimiento, de naturaleza espiritual en su origen aunque corporal en algunas de sus manifestaciones.» — El espíritu dañado deja en el cuerpo huella de pena, espiritual en su origen y corporal en algunas manifestaciones
«Por otra parte, cuando los espíritus se traban en una de estas luchas, acaba venciendo siempre aquél que más ardor y vehemencia ha puesto en el combate.» — En la lucha de espíritus vence siempre el que puso más ardor y vehemencia
«Según este principio debéis comprender que en tales contiendas han de producirse heridas y otras enfermedades no corporales.» — De esas contiendas salen heridas y enfermedades no corporales
«Y que, consecutivamente, una serie de padecimientos del cuerpo pueden comenzar así, continuándose y desarrollándose luego según la substancia espiritual, como más adelante hemos de ver en el libro en que nos ocupemos del ―Origen de las enfermedades‖.» — Padecimientos del cuerpo pueden empezar así y desarrollarse según la substancia espiritual, remitido al libro del Origen de las enfermedades
«Cuando formáis una imagen de cera y la enterráis y cubrís de piedras, proyectando sobre ella la voluntad de vuestro espíritu, en contra de la persona representada por dicha imagen, es sabido que esa persona será atacada de ansiedad, especialmente en el sitio correspondiente a aquél sobre el cual habéis acumulado las piedras, no quedando libre de su angustia hasta que su imagen no es desenterrada.» — La imagen de cera enterrada bajo piedras con la voluntad proyectada sobre ella causa ansiedad a la persona representada, en el sitio correspondiente
«Igualmente si durante esas pruebas se rompe una de las piernas de la imagen de cera, la persona viva representada sufrirá esa misma lesión.» — Rota una pierna de la imagen, la persona viva sufre la misma lesión
«La Nigromancia, en efecto, puede crear figuras e imágenes inexistentes, aunque dotadas de todos.los atributos de la realidad.» — La nigromancia crea figuras inexistentes dotadas de todos los atributos de la realidad
«En cambio no es capaz de herir el cuerpo de un hombre más que si el espíritu de ese hombre ha procurado algún daño a otro espíritu cualquiera.» — El límite que Paracelso pone al maleficio: solo hiere el cuerpo si el espíritu de ese hombre dañó antes a otro espíritu
«Sin embargo, cuando esto ocurre y por más que el daño sea perceptible en el cuerpo de esa persona, el verdaderamente atacado ha sido el espíritu.» — Aunque el daño se vea en el cuerpo, el atacado ha sido el espíritu
«Componed en cambio el medicamento del Espíritu y veréis entonces cómo el cuerpo sana inmediatamente, ya que, como os hemos dicho, es el espíritu y no el cuerpo el que está herido.» — La consecuencia terapéutica: componer el medicamento del espíritu y el cuerpo sana, porque el herido no es el cuerpo
«Pensad ahora que si mi voluntad se colma de odio contra alguien, necesitará que ese sentimiento se exprese por algún medio, el cual viene a ser justamente el cuerpo.» — La voluntad colmada de odio necesita expresarse por algún medio, y ese medio es el cuerpo
«Sin embargo, si mi voluntad es demasiado violenta o ardiente puede ocurrir que mi deseo llegue a perforar y herir el espíritu de la persona odiada.» — Una voluntad demasiado violenta puede perforar y herir directamente el espíritu del odiado
«Así, cuando alguien modela una figura parecida a la del hombre que se quiere castigar o bien se la dibuja en un muro y se le infligen (a la imagen) pinchazos, golpes o heridas, todo ello le será infligido al mismo tiempo a la persona real representada.» — La figura modelada o dibujada en un muro traslada a la persona real los pinchazos, golpes y heridas que se le infligen
«La voluntad del espíritu traspasa así la injuria de la figura al cuerpo vivo representado en ella.» — Lo que traspasa la injuria de la figura al cuerpo vivo es la voluntad del espíritu
«Por lo que debéis concluir que los espíritus combaten entre sí de igual modo que los hombres.» — La conclusión general: los espíritus combaten entre sí igual que los hombres
«Todo lo que deseéis pues que reciba aquél que os robó, le alcanzará sin ningún género de duda si proyectáis vuestra acción y vuestro deseo sobre su efigie.» — El caso del robo: proyectar la acción y el deseo sobre la efigie del ladrón alcanza sin duda su objeto
«Esto no puede ser producido en cambio en los hombres probos y honestos por la sencilla razón de que sus espíritus se defienden y protegen viril y enérgicamente, lo que no ocurre con el espíritu del ladrón, todo él turbado y agitado por el temor.» — El límite del procedimiento: no prende en los hombres probos, cuyos espíritus se defienden, y sí en el del ladrón, turbado por el temor
«Finalmente en el caso de que no se posea la imagen del ladrón, puede todavía influirse sobre él a través de otro espíritu intermedio o ―médium‖.» — Sin imagen del ladrón, la influencia puede pasar por otro espíritu intermedio o médium
«Cuando todo este trabajo de la voluntad se ha consumado por el espíritu influídor en el sujeto donde mora el espíritu influenciable, o bien en su figura o efigie, el segundo habrá quedado prisionero del primero, obligándose a concurrir y ejecutar cuanto le ordene.» — Consumada la operación, el espíritu influenciable queda prisionero del influidor y obligado a ejecutar lo que le ordene
«De todo lo que acabamos de explicaros se deduce que los espíritus dominan a los criminales y son susceptibles de expresar e influir en los sentimientos de deseo y de odio.» — De ahí concluye que los espíritus dominan a los criminales y pueden influir en el deseo y el odio
«Ello debe llevaros a comprender lo imperiosamente que la Entidad Espiritual es capaz de manifestar su fuerza, la que puede por supuesto aplicarse a todas las enfermedades que afligen al hombre.» — La misma fuerza de la Entidad Espiritual puede aplicarse a todas las enfermedades del hombre
«En tales casos no debéis administrar los medicamentos exigidos por las enfermedades naturales, sino los que corresponden al espíritu, que es el verdadero enfermo.» — La regla terapéutica que se deriva: administrar los medicamentos del espíritu y no los de las enfermedades naturales, porque el enfermo es el espíritu
«Aun debemos haceros saber que hay algunos que sufren del espíritu por simple acción de una voluntad más fuerte, sin que intervengan para nada los malos tratos dados a efigies o imágenes suyas, como puede ocurrir en personas que ignoran estos medios.» — Hay quien sufre del espíritu por la sola acción de una voluntad más fuerte, sin efigies ni imágenes de por medio
«Mientras dos personas duermen, los sueños del uno completan los del otro, de manera que vuestro espíritu, por ejemplo, puede atraer (adducat) los sueños de otro durmiente, al cual podéis herir aun en plena inconsciencia, precisamente a través del sueño, por medio del verbo que proferís en él.» — Los sueños de dos durmientes se completan, y por el verbo proferido en sueños se puede herir al otro en plena inconsciencia
«Ante semejante situación será preciso que os diga y que sepáis, que sólo Dios da la salud y las enfermedades, así como los remedios que a ellas corresponden.» — Apertura del tratado de la Entidad Divina: solo Dios da salud, enfermedad y remedios
«Lo cual puede resumirse en el aforismo de que ―ningún médico puede conocer el término de la salud‖, el que sólo está en las manos de Dios.» — El aforismo con que lo resume: ningún médico conoce el término de la salud
«Asimismo debéis saber que toda enfermedad es un purgatorio (Morbus quilibet purgatorium est) y que ningún médico puede curar si Dios con su divina Gracia no ha dispuesto que ese Purgatorio termine.» — Toda enfermedad es un purgatorio, y ningún médico cura si Dios no ha dispuesto que ese purgatorio termine
«Si la predestinación no es de tal inminencia que podáis conocerla anticipadamente, tened por cierto que no curaréis la enfermedad con ninguna medicina y que por el contrario conseguiréis los éxitos más espectaculares en aquellos enfermos cuya hora de predestinación esté próxima.» — La consecuencia incómoda que Paracelso saca contra su propio oficio: los éxitos más espectaculares se dan en enfermos cuya hora está próxima
«Observad bien esto y no lo olvidéis: Cuando os traigan un enfermo al que podáis devolver la salud con vuestros cuidados, sabed que ha ocurrido así porque Dios os lo ha confiado y que no curaréis nunca en cambio a aquellos enfermos que no os hayan sido enviados en la voluntad de Dios.» — Solo se cura al enfermo que Dios confía; a los demás no se los cura nunca
«Por eso los médicos inhábiles (imperiti) no son sino los demonios del Purgatorio que Dios ha dispuesto para cada enfermo.» — Los médicos inhábiles quedan definidos como los demonios del purgatorio que Dios dispuso para cada enfermo
«El médico esclarecido es el de los enfermos a los que Dios ha adelantado la hora de la salud.» — Y el médico esclarecido, como el que toca a los enfermos cuya hora de salud Dios adelantó
«Es necesario pues compenetrarse bien de este principio: así la predestinación no podrá dejar de ser tenida en cuenta por más hábil y afamado (generosissimus) que sea el médico.» — Por hábil y afamado que sea el médico, la predestinación no puede dejar de contarse
«Lo que importa por lo tanto, es buscar o averiguar cuál es la hora en que debe terminar ese Purgatorio; y que todo aquél que no reciba al médico del bienestar y de la curación, sepa que ello es así porque Dios no le ha acordado aún la salud.» — Lo que importa es averiguar la hora en que termina el purgatorio; quien no recibe al médico de la curación es porque Dios aún no le acordó la salud
«Dios en efecto, creador de todas las enfermedades, ha creado no sólo lo que nos es útil o cómodo, sino también lo que nos es adverso y constituye nuestro Purgatorio.» — Dios, creador de todas las enfermedades, creó lo útil y también lo adverso que constituye nuestro purgatorio
«Os diré ahora que el hecho de que en tiempos de Hipócrates, de Rasis, de Galeno... etc., haya habido algunas curaciones tan felices y perfectas, se debe a que los purgatorios de aquellas épocas eran muy pequeños. Luego, al aumentar las enfermedades, las curaciones se fueron haciendo cada vez más ineficaces, hasta llegar a» — La explicación que da de los éxitos de los antiguos: los purgatorios de aquellas épocas eran pequeños, y al aumentar las enfermedades las curaciones se hicieron ineficaces
«Tan es así que no dudamos que si los médicos de otros tiempos pudieran salir de sus tumbas y volver entre nos otros, su arte sería ciego y nulo.» — Si los médicos antiguos volvieran hoy, dice, su arte sería ciego y nulo
«Ahora os diré que no es verdaderamente cristiano el enfermo que pone toda su esperanza en la medicina.» — El enfermo que pone toda su esperanza en la medicina no es verdaderamente cristiano
«Por el contrario, aquél que cree en Dios y confía en Él para encontrar el camino de la salud de sus dolencias es verdaderamente cristiano y en él la curación podrá alcanzarse milagrosamente» — Quien confía en Dios para el camino de la salud sí lo es, y en él la curación puede alcanzarse milagrosamente
«Retened pues esto, cristianos, y sabed que siempre el supremo médico es Dios.» — La fórmula que cierra el argumento: el supremo médico es siempre Dios
«Dado que el hombre y todas las criaturas del Mundo están sometidas a la Voluntad Divina, a Dios corresponderá hacerlas felices o desgraciadas.» — Sometidas todas las criaturas a la Voluntad Divina, a Dios toca hacerlas felices o desgraciadas
«Observad a continuación que de las dos penas gemelas que pueden alcanzarnos, una concierne a la vida y otra a la muerte.» — Las dos penas gemelas, la de la vida y la de la muerte
«La muerte, como sabéis bien, nos viene del pecado del primer hombre, pecado que sin embargo no fue cometido por él» — La muerte viene del pecado del primer hombre, con la acotación de que no fue él quien lo cometió
«Notad ahora que esa Causa, que pronunció para todos los hombres el fallo de la muerte, no actúa en modo alguno directamente contra nosotros» — La Causa que dictó el fallo de la muerte no actúa directamente contra nosotros
«Aprenderéis aquí que no hay ninguna medicina eficaz contra la muerte y que las mismas sirven únicamente y actúan contra la enfermedad.» — No hay medicina eficaz contra la muerte: los remedios actúan solo contra la enfermedad
«De la misma manera ningún enfermo podrá ser curado antes de la hora de la recolección (hora messis), que es también de orden divino, como indica la predestinación.» — El nombre que da a la hora de la curación, hora messis, hora de la recolección, también de orden divino
«Entiendo que el médico es el servidor y ministro de la Naturaleza; lo que quiero decir que el médico no podrá curar a nadie si Dios no lo envía al lugar propicio.» — El médico definido como servidor y ministro de la Naturaleza, incapaz de curar si Dios no lo envía al lugar propicio
«Verdaderamente os digo que el arte del médico, así como la dosis de los remedios, la práctica y el principio, emanan de Dios, el cual» — Arte, dosis, práctica y principio del médico emanan de Dios
«Es preciso pues, cristianos, que os declaréis constituidos con anterioridad y superioridad a la naturaleza (super et supra); puesto que ciertamente os será vedado el arte de curar, no obstante hayáis avanzado notablemente en su conocimiento,» — Paracelso pide a los cristianos declararse constituidos por encima de la naturaleza, y aun así les niega el arte de curar fuera de la hora divina
«Sin embargo a fin de que el arte y la práctica progresen y que el hombre mismo perciba su ayuda más allá de los simples milagros, ha permitido que su influencia sea reconocida en todos los artificios de la Medicina.» — Dios permitió que su influencia se reconociera en los artificios de la medicina para que el arte progrese y el hombre perciba su ayuda más allá del milagro
«Asimismo resulta imposible averiguar de qué manera, por quién, ni cómo, son infligidas las enfermedades de origen divino, lo cual se consigue precisar siempre en cambio en las otras cuatro Entidades.» — La asimetría epistémica que declara: en las otras cuatro Entidades siempre se precisa el cómo, y en la divina es imposible averiguarlo
«Sólo en la tremenda mutación de la hora de la muerte terminan todas las enfermedades, pudiéndose afirmar que en tanto dure la enfermedad, no podrá producirse la muerte.» — La proposición más extraña del tratado: mientras dure la enfermedad no puede producirse la muerte, y solo en la hora de la muerte terminan todas las enfermedades
«cuando por el contrario representa esa causa superior por la que algunas enfermedades pueden curar sin ayuda de ninguna especie (nulla ope).» — La Entidad Divina como causa superior por la que algunas enfermedades curan sin ayuda de ninguna especie
«Por el contrario debéis siempre dirigiros hacia la Entidad de Dios, la que os asegurará en todo caso un resultado favorable.» — El consejo práctico que se sigue: dirigirse siempre a la Entidad de Dios, que asegura resultado favorable
«el primero no opera en contra de la naturaleza y el segundo sí, queriendo a toda costa que» — La línea que separa al médico cristiano del pagano: el segundo opera contra la naturaleza
«De cualquier manera la medicina es la miseria de los médicos, que Dios ha permitido justamente debido a la utilidad privada que proporciona y al poco amparo que presta la República a los médicos.» — La medicina llamada miseria de los médicos, permitida por Dios por la utilidad privada que da y por el poco amparo que la República presta
«Quizás si sois médicos naturalistas o astrólogos sintáis la necesidad de criticarnos o menospreciarnos, pero ciertamente os diré que nada —ni aún los escritos de los Teólogos— alcanzará a perturbar nuestro espíritu ni a apartarlo del camino que hemos emprendido, ya que hasta ahora, si vamos a hablar de los fundamentos o de los verdaderos principios, no hemos encontrado gran cosa en vuestras doctrinas.» — Paracelso declara que ni la crítica de naturalistas y astrólogos ni los escritos de los teólogos apartarán su espíritu del camino emprendido
«Dado que no puede comprenderse nada sólidamente sin el conocimiento de los principios y de los preceptos, es justo que esta obra Paramírica sea dedicada a vos, señor doctor Joaquín de Wadt, hombre eminente y único entre todos, que abrís y estimuláis todos los caminos y las obras que cultivan y buscan la verdad.» — Dedicatoria del Paramirum a Joaquín de Wadt, fundada en que nada se comprende sin conocimiento de principios y preceptos
«Es justo pues que yo os consagre esta obra, que procura esclarecer los asombrosos errores cometidos en el arte de la Medicina.» — El propósito que Paracelso declara para la obra: esclarecer los asombrosos errores del arte médico
«Yo sé además, y espero, que seréis un censor benevolente, que no se avergonzará por rechazar los errores conocidos y que sabrá asimilar y afirmar la verdad allí donde se encuentre.» — Lo que espera del dedicatario: un censor benévolo que no se avergüence de rechazar los errores conocidos
«Por todo lo cual, en mérito de excelencia y de justicia, os dedico mi obra Paramírica que aquí comienza.» — La fórmula con que cierra la dedicatoria del Paramirum
«No basta pues conocer los orígenes de la enfermedad sino también los modos cómo puede perturbarse la salud.» — No basta conocer los orígenes de la enfermedad: hay que conocer también los modos en que se perturba la salud
«no puede existir ninguna verdad fundamental en las enfermedades o en el hombre que no haya recibido su luz de la Naturaleza, según puede probarse siempre por numerosos testimonios.» — Ninguna verdad fundamental sobre la enfermedad o el hombre existe sin luz de la Naturaleza, probada por testimonios
«Lo primero que todo médico debe saber es que el hombre puede componerse de tres substancias, pues por más que provenga de la nada, siempre habrá tenido que construirse con alguna cosa, la cual precisamente dividimos en tres. En ellas el hombre posee, en cuanto entidad física, todo lo bueno y todo lo malo. Por eso interesará al médico conocerlas íntimamente, tanto en su división y en su composición como en su conservación y su disolución. La salud o la enfermedad, en sus tres grados, mínima, mediana y total, resultan de ello, así como también su peso y cantidad.» — Apertura del Paramirum: el hombre se compone de tres substancias, y de ellas salen salud y enfermedad en sus tres grados, mínima, mediana y total
«Peso, número y medida (in pondere, in número, in mesura) son propiedades específicas del estado de enfermedad, cuyo fundamento debe ser establecido inequívocamente y que vamos a examinar con todo detenimiento en esta introducción.» — Peso, número y medida quedan declarados propiedades específicas del estado de enfermedad
«De esas tres substancias provienen todas las causas, orígenes y conocimientos de las enfermedades, así como los signos y propiedades de todo cuanto el médico debe saber. Ellas constituyen la ciencia que ha de daros el conocimiento de cómo el hombre puede enfermar y sanar de sus enfermedades, debiendo saberse que no sólo la enfermedad nace de la salud, sino también la salud de la enfermedad.» — De las tres substancias salen todas las causas y signos, y la reciprocidad que Paracelso subraya: no solo la enfermedad nace de la salud, también la salud de la enfermedad
«Lo que ocurre es que los médicos inhábiles han acabado por ensombrecer la luz de la Naturaleza a fuerza de ignorar sus tres substancias y de construir su ciencia sobre la única base de las fantasías que han producido sus pobres cerebros.» — Lo que imputa a los médicos inhábiles: ignorar las tres substancias y construir la ciencia sobre fantasías propias
«Esa es en efecto la gran luz del Mundo. Y os digo que así como el oro puede contrastarse hasta siete veces por el fuego, así el médico debe probarse siete y más veces aún por el fuego, ya que el fuego probará a su vez las tres substancias, mostrándolas al desnudo, puras, limpias y sencillas.» — El símil del oro contrastado siete veces: el médico ha de probarse por el fuego, que muestra las tres substancias al desnudo
«Por eso no puede decirse que nada haya sido probado debidamente en tanto no haya sido sometido a la prueba del fuego.» — El criterio de prueba que hace regla en todo el libro: nada está probado si no pasó por el fuego
«El fuego prueba todas las cosas y siempre, al separar las impurezas, acaba haciendo aparecer las tres substancias puras. Así el médico será probado no por propia naturaleza sino según el arte teórico y práctico en que se haya iniciado bajo el bautismo» — El médico no se prueba por su propia naturaleza sino por el arte en que se inició bajo lo que llama el bautismo del fuego
«Porque estas tres cosas, estos tres principios, no son perceptibles para los ojos de los rústicos y no se dejan captar fácilmente, siendo justamente el fuego el que develará la obscuridad que los envuelve, exponiéndolos nítidamente ante nuestros sentidos.» — Los tres principios no son perceptibles a los ojos de los rústicos y es el fuego el que los expone a los sentidos
«Esta ha de ser la forma en que deberá explicarse la Ciencia de la Medicina. Así pues, el que la Medicina y los médicos sean obra de Dios explica porqué una y otros han sido creados del fuego y en el fuego.» — Medicina y médicos son obra de Dios, y por eso creados del fuego y en el fuego
«El médico por otra parte existe, no por sí mismo, sino por la medicina: razón por la cual resulta necesario que se someta al examen de la naturaleza, del mundo y de todo cuanto ella contiene.» — El médico existe por la medicina y no por sí mismo, y de ahí la obligación de someterse al examen de la naturaleza
«En semejantes condiciones todo cuanto aprenda de la naturaleza debe confiarlo a su sabiduría, sin pretender, al contrario, interpretar la naturaleza desde las especulaciones de su inteligencia; finalmente, una vez que haya percibido los buenos conocimientos, deberá depositar la doctrina y la experiencia que aquéllos le hayan deparado, en el fichero de su memoria.» — La regla de método: confiar a la sabiduría lo aprendido de la naturaleza y no interpretar la naturaleza desde las especulaciones propias
«Por eso el médico es médico por la medicina y no sin la medicina, pues ésta es anterior a él y existe por sí misma; de lo que se deduce que su estudio está en la observación de los hechos y no en la imaginación del médico.» — La medicina es anterior al médico y existe por sí misma; su estudio está en la observación de los hechos, no en la imaginación
«Sólo los médicos en efecto podrán refutar y declarar como error todo lo que no se encuentre en la naturaleza y sea solamente resultado de una opinión preconcebida.» — Solo los médicos pueden declarar error lo que no se halle en la naturaleza; el fuego, dice, se confirió a los maestros y no a los discípulos
«Os aclararé esto: Digo que no hay nada en el interior del hombre, por más brillante que sea su genio, que pueda hacer de él un médico.» — Nada del interior del hombre, por brillante que sea su genio, lo hace médico
«Nada en él pertenece al arte de la medicina, pues en esto su espíritu está tan vacío como una cesta; a pesar de ello ese espíritu —esa cesta— se halla en disposición de albergar las cosas que le sean entregadas y que son verdaderos tesoros.» — El símil de la cesta: el espíritu está vacío para el arte médico y a la vez dispuesto a albergar lo que se le entregue
«Ved el vidriero y preguntaos de dónde, o de quién, ha recibido su arte. Convendréis conmigo en que no ha sido de él mismo, ya que su razón no ha podido aún penetrarse de los fundamentos de su arte, a pesar de lo cual le ha bastado tomar la materia y echarla en el fuego para que la luz de la naturaleza haga aparecer el cristal ante sus ojos.» — El ejemplo del vidriero: su razón no penetró los fundamentos del arte, y bastó echar la materia al fuego para que la luz de la naturaleza hiciera aparecer el cristal
«En el primero de estos grupos están todas las verdades que el fuego proporciona cuando, por medio del arte de Vulcano, realiza la trasmutación, fijación, exaltación, reducción, trasposición y demás operaciones conexas.» — El primer grupo de verdades, las que da el fuego por el arte de Vulcano: transmutación, fijación, exaltación, reducción y transposición
«En el segundo grupo en cambio, están todas aquellas cosas que se descubren fortuitamente, sin experiencia alguna anterior.» — El segundo grupo, lo hallado fortuitamente y sin experiencia anterior
«En tales casos, cuando se encuentra una vez una cosa verdadera, no puede afirmarse que la misma se repita siempre con igual exactitud, que es lo que se necesita para poderle otorgar plena confianza y para poderla utilizar como base firme en nuestros estudios ulteriores.» — El defecto del hallazgo fortuito: no se puede afirmar que la cosa verdadera se repita con igual exactitud, y eso hace falta para fundar estudios ulteriores
«¿Qué experiencia puede haber alcanzado aquel que sólo haya pensado de esta manera? Os digo que absolutamente ninguna.» — Quien solo pensó de esa manera no ha alcanzado experiencia ninguna
«Los ignorantes de la ciencia médica, es decir, los que no han nacido de la naturaleza y que, ateniéndose a su propia razón se satisfacen con ella sin querer reconocer preceptor alguno, son sencillamente amasadores de arena, pues yo os digo que todo cuanto el fuego enseña no puede ser probado ni comprendido sin el fuego.» — Llama amasadores de arena a los que se satisfacen con su propia razón sin reconocer preceptor, porque lo que el fuego enseña no se prueba de otro modo
«El edificio que se construye sin esos requisitos carece de fundamento y apenas está sostenido por otra cosa que por errores, sofismas y ficciones.» — El edificio levantado sin esos requisitos se sostiene en errores, sofismas y ficciones
«Más bien debéis preguntaros y averiguar cuál fue el primitivo método de enseñanza y comprobar entonces que ese es nuestro método.» — La reivindicación de antigüedad: quien averigüe cuál fue el método primitivo de enseñanza hallará que es el suyo
«Por eso, cuando queráis conseguir una base cierta conviene que discurráis y tratéis, no sobre cosas invisibles, sino sobre cosas perfectamente visibles y palpables, pues no hay mejor motivo de reflexión para el médico que contemplar lo que Dios mismo pone ante nuestros ojos y saber así, directamente por nuestro Salvador, el fundamento de toda verdad.» — La regla de discurrir sobre lo visible y palpable, no sobre lo invisible, porque no hay mejor materia de reflexión que lo que Dios pone ante los ojos
«Es necesario que la medicina esté presente y nos resulte tangible con una evidencia máxima, de tal suerte que podamos tocarla visiblemente, no como en un sueño, y palparla materialmente, no como a una sombra.» — La medicina debe ser tangible con evidencia máxima, no como un sueño ni como una sombra
«La medicina del cuerpo es visible sin ninguna fe. Aparte esto, hay ciertamente cosas erróneas, como hay religiones erróneas.» — La medicina del cuerpo es visible sin ninguna fe, y aun así hay cosas erróneas como hay religiones erróneas
«No todos los que dicen ―¡Señor Señor!‖ se ven curados del exorcismo; del mismo modo que cuando un falso médico dispone una medicina y dice a su enfermo: ―¡Haz esto o aquello!‖, no consigue el menor resultado.» — El símil evangélico contra el falso médico: no todos los que dicen Señor Señor quedan curados
«Por eso sólo aquél cuya presencia se reclama es el verdadero médico, capaz de dar toda la medicina de la Tierra.» — Verdadero médico es aquel cuya presencia se reclama, capaz de dar toda la medicina de la Tierra
«Las explicaciones que acabamos de daros no bastan sin embargo para comprender cómo existen cuatro humores distintos en el hombre.» — El límite que reconoce a su propia exposición: lo dicho no basta para comprender cómo hay cuatro humores distintos en el hombre
«Quiere decir que siempre que tomáis en vuestras manos un cuerpo cualquiera, tenéis invisiblemente en ellas las tres substancias bajo una sola forma o especie. Hablaremos pues de estas tres cosas, ya que en la forma bajo la cual existen, se encuentra toda la salud.» — Todo cuerpo tomado en las manos lleva invisiblemente las tres substancias bajo una sola forma, y en esa forma está toda la salud
«Así, cuando tenéis en la mano un trozo de madera, el testimonio de lo que veis os dirá que se trata de un solo cuerpo. Sin embargo esto no puede seros de ninguna utilidad ni beneficio, ya que el último aldeano puede ver lo mismo. Vosotros en cambio debéis saber que en vuestras manos están el Azufre, el Mercurio y la Sal, y si realmente llegáis a percibir por separado estas tres cosas, bien sea por su aspecto o por su contacto, os digo que habréis adquirido al fin los ojos y la visión de un verdadero médico, ya que el médico debe percibir estas tres substancias con la misma precisión con que el aldeano ve la simple madera.» — El ejemplo de la madera: la vista del aldeano da un solo cuerpo, y el médico ha de percibir por separado Azufre, Mercurio y Sal con la misma precisión
«Así, aunque en los huesos humanos están juntos el Azufre, el Mercurio y la Sal, sólo cuando lleguéis a poderlos examinar por separado podréis decir que sabéis lo que es un hueso» — Solo separando las tres substancias del hueso se puede decir que se sabe qué es un hueso y de qué enferma
«Pues por más que la percepción de las apariencias exteriores esté al alcance de todos, corresponde a los médicos esa especial visión interior (contuitio) por la cual nos es dado el secreto de las cosas.» — La visión interior, contuitio, reservada al médico frente a la percepción de apariencias que está al alcance de todos
«Será necesario pues que las hagamos visibles y aunque la medicina sea relativamente defectuosa para esta manera de mirar, tendremos que ir levantando los velos que las cubren con toda paciencia y acabar mostrando la naturaleza en sus estrictas substancias.» — Paracelso concede que la medicina es defectuosa para esa manera de mirar y aun así propone ir levantando los velos con paciencia
«Es preciso por lo tanto conocer primero estas tres substancias y sus propiedades en el Macrocosmos (in magno mundo) para poderlas referir y hallar después fácilmente en el hombre (Microcosmos), comprendiendo así lo que él es y lo que en él existe.» — El orden del conocimiento: primero las tres substancias en el macrocosmos y después referidas al hombre
«Para vuestro mejor entendimiento volveremos al ejemplo de la madera: Si quemáis el cuerpo de la madera y observáis lo que ocurre, veréis que hay una cosa que arde —el Azufre—, otra que echa humo —el Mercurio— y otra que queda en cenizas —la Sal—. Este fenómeno de quemar la madera confunde el entendimiento del rústico, pero da al médico en cambio un principio inicial de la mayor importancia, ya que lo prepara a poseer el ojo clínico.» — La madera quemada como demostración: arde el Azufre, humea el Mercurio y queda en ceniza la Sal, fenómeno que confunde al rústico y da al médico el ojo clínico
«Sólo el Azufre arde; y nada puede sublimarse en humo fuera del Mercurio; así como nada puede dejar cenizas que no sea la Sal.» — La forma exclusiva de la regla: solo el Azufre arde, solo el Mercurio sublima, solo la Sal deja ceniza
«Y aunque ella sea la última y no la primera substancia, sirve para testimoniar (testatur) la existencia de la primera materia, al lado de la cual —y también de la segunda— se halla unida en el cuerpo vivo.» — La ceniza, siendo última substancia y no primera, testimonia la existencia de la primera materia
«No he de referirme aquí a la primera substancia porque no os hablo ahora de filosofía y sí solamente de Medicina.» — La abstención expresa con que Paracelso deja fuera la primera substancia: dice hablar de medicina y no de filosofía
«En cambio os diré que allí donde veáis humo, estará la segunda substancia, volatilizada y sublimada por el fuego. Pues por más que el Mercurio no sea visible aislado en su primer estado, sí lo es en el momento de su huída, para la cual se transforma en humo, último estado bajo el cual no puede fijarse, permaneciendo así inaprehensible.» — El Mercurio no es visible aislado en su primer estado y sí en la huida, cuando se hace humo y ya no puede fijarse
«De todo lo que acabamos de exponer debemos deducir la teoría que nos permita establecer claramente la naturaleza del Mercurio, del Azufre y de la Sal, que hallamos en la madera y en todas las demás materias, y además el grado y forma en que contribuyen a la composición del Microcosmos (del hombre). Pues ya sabéis que el cuerpo del hombre no es otra cosa que Azufre, Mercurio y Sal, substancias en las que se aloja la salud y la enfermedad y todo lo que con cualquiera de ambos estados se relaciona.» — El cuerpo del hombre no es otra cosa que Azufre, Mercurio y Sal, y en ellas se alojan la salud y la enfermedad
«Os insisto en esto porque es verdaderamente en estas tres substancias donde asienta la razón de las enfermedades y no en los cuatro elementos o cualidades.» — El desplazamiento que funda el libro: la razón de las enfermedades asienta en las tres substancias y no en los cuatro elementos ni en las cualidades
«Así por ejemplo, aunque las piedras, los metales y muchas otras substancias no puedan arder y carezcan de propiedades combustibles, pueden sin embargo llegar a hacerse incandescentes (flagrabilia), como lo demuestra la ciencia de la Alquimia.» — Piedras y metales no arden y aun así pueden hacerse incandescentes, y eso, dice, lo demuestra la alquimia
«Si ahora estos tres principios se mezclan en el mismo cuerpo, sus tres naturalezas se manifestarán bajo una sola forma; que expresará no obstante la predominancia de cada naturaleza individual y no la de la substancia común resultante.» — Mezclados los tres principios en un cuerpo se manifiestan bajo una sola forma, que expresa el predominio de cada naturaleza y no el de la substancia común
«A esta primera materia vamos a llamarla ‗Fiat‖.» — El nombre que da a la primera materia; el impreso mezcla los signos de apertura y cierre de la comilla
«Entretanto, el fuego de Vulcano nos ha enseñado algo sobre estas cosas al hacernos conocer las tres primeras substancias. Dichas cosas se identifican con el Azufre por el Azufre, con el Mercurio por sus semejantes y con la Sal, por cuanto provienen de una sola y semejante operación.» — El fuego de Vulcano es lo que dio a conocer las tres primeras substancias, cada una identificada por sus semejantes
«Y aunque todas ellas correspondan esencialmente al gran Mundo —o Macrocosmos—, deben ser interpretadas y referidas también al pequeño Mundo —o Microcosmos—, que es la naturaleza del hombre, cuya primera materia resulta de la coagulación de las tres substancias y de los cuatro elementos en el limbo» — Las tres substancias se refieren también al microcosmos, cuya primera materia resulta de la coagulación de las tres substancias y los cuatro elementos en el limbo
«El médico debe pues saber que las enfermedades resultan de la perturbación de las tres substancias y no de los cuatro elementos, pues ni su naturaleza ni su fuerza tienen relación alguna con la Medicina, debido precisamente a que los humores no son más que verdaderas matrices, como tendremos ocasión de explicar cuando nos ocupemos de ese Paréntesis.» — La reducción de los humores a matrices: ni su naturaleza ni su fuerza tienen relación con la medicina
«En principio todas las naturalezas son buenas, a pesar de lo cual pueden no ser favorables, en cuyo caso la enfermedad aparecerá.» — Todas las naturalezas son buenas en principio, y la enfermedad aparece cuando dejan de ser favorables
«Por eso es de la mayor importancia para nuestra atención de médicos que pongamos todo interés en el estudio del proceso de esta separación, pues en verdad que sólo la vida —que es como un paño que esconde todas estas cosas— nos oculta los principios de las substancias.» — El símil del paño: la vida esconde los principios, y por eso importa el estudio de la separación
«Ello tiene aún mayor interés por cuanto, según es sabido, no puede el hombre durante su vida ver en él esos tres principios, los que sólo se hacen perceptibles después de la destrucción.» — En vida el hombre no puede ver en sí los tres principios, que solo se hacen perceptibles tras la destrucción
«Sin embargo no debéis olvidar que todo lo que es en la muerte, lo es también en la vida, sólo que entonces con menos brillo y ornato.» — El límite de esa afirmación: lo que hay en la muerte lo hay también en la vida, aunque con menos brillo
«Así repetimos: Todo cuerpo que conserva unidas sus tres substancias, se mantiene en buena salud.» — La regla de la salud: el cuerpo que conserva unidas sus tres substancias se mantiene sano
«En cambio, cuando esas substancias se disuelven o disgregan, ocurrirá que una se corromperá, otra se inflamará, otra se disipará de uno u otro modo...» — Y disueltas o disgregadas, una se corrompe, otra se inflama y otra se disipa
«Resumiendo: el Azufre, el Mercurio y la Sal, son las tres primeras substancias que dura a vida permanecen ocultas y que con la separación de la vida se revelan y manifiestan.» — Resumen del capítulo: Azufre, Mercurio y Sal permanecen ocultos en vida y se revelan con la separación; el impreso da dura a vida por durante la vida
«En cuanto al humor, no es cierto, como vosotros pretendéis, que asiente en él la enfermedad, pues ni asienta en él ni es producida por él.» — Contra la teoría humoral: la enfermedad ni asienta en el humor ni la produce el humor
«Con lo cual queda definitivamente descartada la influencia de los Humores que, como es sabido, no poseen nada que provenga de los astros.» — La razón con que descarta a los humores: nada tienen que provenga de los astros
«Esa es la razón por la cual todas las enfermedades: deben ser del género masculino26.» — La consecuencia que saca: todas las enfermedades son de género masculino
«Cuando sobre cualquiera de estas cosas cae el fuego, único astro verdadero como su nombre indica, se realiza la primera parte de una operación que llamaremos: materia pecante.» — El fuego llamado único astro verdadero, y el nombre de la primera parte de la operación, materia pecante
«A propósito de la Sal debéis saber que existe como humor material, pero que no conduce la enfermedad ni se une al astro, siendo su astro la resolución que la viriliza (masculat). Pues la Sal, lo mismo que el espíritu del Vitriolo, del Alumbre, del Tártaro y del Nitro, se manifiesta tumultuosamente al ser disuelta (resolvitur). ¿Cómo podría ser enviada una naturaleza semejante a los humores si no es por la influencia del astro?» — La Sal existe como humor material y no conduce la enfermedad: su astro es la resolución que la viriliza, como en el espíritu del vitriolo, el alumbre, el tártaro y el nitro
«Y os digo que aunque no hubiesen cometido otro error que el de omitir sistemáticamente la influencia del astro en todas las causas y tratamientos de las enfermedades, bastaría esto para afirmar que han construido su edificio sobre arena o sobre barro.» — Bastaría omitir la influencia del astro para decir que los médicos construyeron su edificio sobre arena o sobre barro
«Sabed que existen también muchas sales: unas son cales, otras cenizas. También las hay arsenicales, de antimonio, de marcasita y otras más, todas las cuales provocan y engendran enfermedades especiales que inmediatamente toman nombres y naturalezas propias.» — Las muchas sales —cales, cenizas, arsenicales, de antimonio, de marcasita— y las enfermedades propias que cada una engendra
«En cuanto al Mercurio, cuya naturaleza no es viril por sí misma, necesita la influencia astral del Sol para sublimarse, dando lugar a numerosísimas preparaciones, pero conservando siempre en un solo cuerpo su propia esencia.» — El Mercurio no es viril por sí mismo y necesita la influencia solar para sublimarse, conservando siempre su esencia en un solo cuerpo
«La diferencia con la Sal y con el Azufre radica principalmente en esto, pues en tanto que estos cuerpos pueden manifestarse bajo múltiples formas, el Mercurio es siempre único, dependiendo sus naturalezas y las diversas enfermedades que determina, de las distintas variaciones del astro, que es el que, repetimos, le confiere el carácter masculino.» — Sal y Azufre se manifiestan bajo múltiples formas y el Mercurio es siempre único; sus variaciones vienen del astro, que le da el carácter masculino
«Todas las enfermedades, con sus nombres y títulos especiales, están pues contenidas en estas tres substancias. De entre ellas corresponderá asignar al Azufre todo lo que sea sulfuroso y capaz, por ello mismo, de arder; al Mercurio lo que soporte la sublimación y a la Sal todo cuanto pueda reducirse finalmente a Sal» — El criterio de asignación de las enfermedades a las tres substancias: lo que arde al Azufre, lo que sublima al Mercurio, lo que se reduce a Sal a la Sal
«Debéis saber pues que el hombre ha sido colocado entre estas tres substancias y un cuerpo intermediario que es el ―cuerpo vivo‖, ―entidad viviente‖, ―soplo vital‖ o ―ánima‖, razón de ser de los médicos y de las enfermedades, siendo primera materia todo lo que está antes de esa vida y última materia todo lo que está después.» — El cuerpo intermediario entre las tres substancias, llamado con cuatro nombres —cuerpo vivo, entidad viviente, soplo vital, ánima—, y la definición de primera y última materia por su posición ante esa vida
«Lo que llamaremos el ―sujeto‖ del cuerpo intermediario, no es sólo el principio que hemos enunciado, sino que está constituido por tres substancias, a saber: la vida por separado (seposita), la esencia y la naturaleza, a la que nada podemos añadir ni sustraer.» — Las tres substancias que constituyen el sujeto del cuerpo intermediario: la vida por separado, la esencia y la naturaleza
«Ahora que sabéis cómo existe nuestro ―sujeto‖, os diré que puede ser herido o roto de tres maneras: la primera le viene por sí mismo; es lo que ocurre cuando la vida lo derriba, pues hay que saber que la misma razón de ser tiene la vida que la paz, que la concordia existe allí donde existe la paz y que tan pronto como, la concordia se disuelve perecen la paz y la vida misma. Por eso cuando estas tres cosas no quieren continuar unidas (indivisa) entre sí, la vida se va y el cuerpo se desintegra.» — Primera de las tres maneras de romperse el sujeto, la que le viene por sí mismo: disuelta la concordia perecen la paz y la vida
«excitamos a los astros en contra nuestra. En cuanto a la tercera, proviene espontáneamente, aunque el cuerpo permanezca unido y sin disolverse, sin que podamos atribuirla a fuerza exterior alguna y representa sencillamente el Fin.» — Segunda y tercera maneras: la disolución violenta en que excitamos a los astros contra nosotros, y la espontánea que sobreviene sin fuerza exterior y representa el Fin
«Debéis saber pues que la razón de esta diversidad está en las palabras de Cristo: ―todo reino que se divida contra sí mismo, perecerá‖, y que si las cosas deben perecer, será necesario que se produzcan guerras intestinas en los diversos miembros y que el cuerpo, disuelto así, muera de una u otra manera, ya que no será posible en definitiva investigar sólo las apariencias.» — Paracelso funda la diversidad de las substancias en la sentencia de Cristo sobre el reino dividido contra sí mismo, y de ahí las guerras intestinas de los miembros
«Por lo demás la medicina en sí, es una cosa caduca, que nace y muere con cada hombre, lo que puede compararse con los círculos (anni) de Platón, en los que todas las cosas se renuevan continuamente, según explica Arnaldo de Villanueva.» — La medicina en sí llamada cosa caduca que nace y muere con cada hombre, comparada con los círculos de Platón según los explica Arnaldo de Villanueva
«Con ello queda establecido que si el médico quiere conocer al hombre y a sus enfermedades, debe empezar por descubrir las enfermedades de todas las cosas universales que la naturaleza padece en el gran Mundo o Macrocosmos y que son las que en definitiva dan al hombre sus sufrimientos: así, tal cosa sufre de esta manera y tal otra de este modo, pero todo sufre en el hombre.» — El orden del estudio: primero las enfermedades del macrocosmos, que son las que dan al hombre sus sufrimientos
«El médico en efecto, sólo debe serlo de las enfermedades que conozca, pero no de las que ignora.» — El límite del oficio: el médico solo lo es de las enfermedades que conoce
«Por eso no debe preocuparse como no nos preocupamos nosotros, de ser influido por los Árabes, Bárbaros o Caldeos. Y no creer en nada de los otros que no haya sufrido la prueba del fuego, pues eso no es verdadera Medicina, ya que, como hemos dicho repetidamente, el fuego crea al médico.» — Paracelso declara no preocuparse de ser influido por árabes, bárbaros o caldeos, y no creer nada ajeno que no haya pasado la prueba del fuego
«Aprended pues la Alquimia, también llamada Spagiria, y ella os enseñará a discernir lo falso de lo verdadero. Con ella poseeréis la luz de la Naturaleza y con ella por tanto podréis probar todas las cosas claramente, discurriéndolas de acuerdo a la lógica y no por la fantasía, de la que nada bueno puede resultar, como no sean esas infundadas y artificiosas historias de los cuatro humores, impropias de un genio rico y brillante.» — El mandato con que cierra el capítulo: aprender la alquimia, también llamada spagiria, que enseña a discernir lo falso y da la luz de la naturaleza, contra las historias de los cuatro humores
«Cuando se dice: tal persona es sanguínea, colérica, flemática o melancólica, se afirma algo que está completamente fuera de razón, lo cual puede probarse de muchas maneras.» — Llamar a alguien sanguíneo, colérico, flemático o melancólico queda declarado fuera de razón y demostrable de muchas maneras
«Igual falsedad se desprende cuando se afirma que las costumbres, los hábitos o las maneras provienen de la complexión, pues verdaderamente provienen de los astros.» — La corrección que introduce: costumbres y hábitos no vienen de la complexión sino de los astros
«No es la bilis sino Marte quien provoca la cólera.» — El desplazamiento de la causa de la cólera: no es la bilis sino Marte
«Así, cuando la bilis se acumula y derrama como una bebida que hubiera llenado excesivamente el estómago, es Marte quien lo determina.» — Y cuando la bilis se acumula y derrama, quien lo determina es Marte
«La complexión es algo doble y simultáneo; caliente y seco, o caliente y húmedo, o bien frío y seco, o frío y húmedo, que se converge (vergit, accedit) hacia la naturaleza elemental, de la que nos abstendremos de hablar aquí.» — La complexión definida como algo doble y simultáneo, y la abstención expresa de tratar aquí la naturaleza elemental
«Las condiciones de las enfermedades pueden ser calientes o frías, pero no a la vez húmedas o secas,» — Las condiciones de las enfermedades son calientes o frías, no a la vez húmedas o secas
«Así las manías son una cosa caliente, sin sequedad ni humedad alguna sobreañadidas, y la hidropesía una humedad, sin calor ni frío de ninguna especie.» — Los dos ejemplos que da: la manía es cosa caliente sin más, y la hidropesía humedad sin calor ni frío
«En Medicina, en efecto, no se considera más que un solo grado y una única condición, sin complexiones dobles o bigeminadas.» — En medicina no se considera más que un grado y una condición, sin complexiones dobles
«Por el contrario, si queréis saber absolutamente lo que es el calor solo, el frío solo, la sequedad sola o la humedad sola, tenéis que representaros por fuerza algo que esté solo.» — Para saber qué es el calor solo o el frío solo hay que representarse por fuerza algo que esté solo
«Cuando el cuerno se abrasa, es señal que algo, pero sólo una cosa, lo invade (invadit).» — El ejemplo del cuerno abrasado como señal de que lo invade una sola cosa
«En la hidropesía son igualmente esas cosas de la encarnación las que expulsan las sales disueltas y no lo que es frío o caliente, ya que la medicina no ha sido constituida así.» — En la hidropesía son las cosas de la encarnación las que expulsan las sales disueltas, y no lo frío ni lo caliente
«La misma razón explica la virtud purgante de la coloquíntida y de la turbita29, que tampoco tienen nada que ver con la complexión y que sacan dicha virtud, no de la complexión sino de la naturaleza masculina. Razón por la cual todas las virtudes de las cosas son verdaderos ―Arcanos‖ en cuanto curan las enfermedades que les corresponden, sin intervención de complexión alguna.» — Coloquíntida y turbita purgan por naturaleza masculina y no por complexión; de ahí que las virtudes de las cosas sean verdaderos Arcanos
«Recordad todo cuanto acabo de deciros pues se encierra en ello una verdad muy grande.» — El énfasis con que cierra el argumento de los Arcanos
«Sabed ahora que todo lo que viene con la naturaleza, con la naturaleza se va. Así, cuando el agua apaga el fuego, el responsable no es el frío sino la humedad. Y cuando el fuego calienta, la causa está en el calor y no en la sequedad.» — Cuando el agua apaga el fuego la responsable es la humedad y no el frío; cuando el fuego calienta, el calor y no la sequedad
«Lo que gobierna la enfermedad es algo perdurablemente semejante y no los accidentes transitorios de la materia (sed non quod materia peccans sit), como por ejemplo el color, que no dan ni» — Lo que gobierna la enfermedad es lo perdurablemente semejante, no los accidentes transitorios de la materia como el color
«La verdad es que toda enfermedad tiene que ser caliente o fría.» — Toda enfermedad tiene que ser caliente o fría, y aun así esos colores no son la enfermedad
«Otrosí que aquel que tome los signos por la materia se engañará fatalmente.» — El error que declara fatal: tomar los signos por la materia
«Quiere decir por cierto que hay una enfermedad, aunque en modo alguno esos signos sean la enfermedad y sí únicamente su imitación o expresión.» — Los signos indican que hay enfermedad y no son la enfermedad, sino su imitación o expresión
«Entretanto podemos afirmar que no son esas afecciones las que nos poseen y nos hacen sufrir, pues si, por ejemplo, alcanzáis a librar a vuestro enfermo de la constipación, todos los otros accidentes desaparecerán inmediatamente.» — La prueba que ofrece: librada la constipación, los demás accidentes desaparecen de inmediato
«Con lo cual queda dicho que el cuchillo será el ―Arcano‖ de la piedra» — El caso extremo del Arcano: para la piedra, el arcano es el cuchillo
«Os digo con esto que aquel que piense que las cosas frías deben combatirse con las calientes y las secas con las húmedas, no comprende la naturaleza de la enfermedad.» — Quien crea que lo frío se combate con lo caliente y lo seco con lo húmedo no comprende la naturaleza de la enfermedad
«Si alguien ahora quisiera decir que tal hombre sano es además melancólico, usaría un término inexacto, pues la luz de la naturaleza ignora lo que es la melancolía.» — Llamar melancólico a un hombre sano es término inexacto: la luz de la naturaleza ignora qué es la melancolía
«Por lo cual no deberá ser admitida en medicina ni adoptada como columna fundamental en nuestra ciencia.» — Y por eso la melancolía no debe admitirse en medicina ni servirle de columna
«A Saturno corresponde también la fiebre cuartana, que no determina melancolía. Por lo cual concluimos afirmando la falsedad del humor melancólico.» — La fiebre cuartana se adjudica a Saturno sin determinar melancolía, y de ahí concluye la falsedad del humor melancólico
«Echemos pues lejos de nosotros el pensamiento de que el cuerpo puede esclavizarse entre cuatro simples columnas de humores o de Elementos, pero conservemos la idea de que estos cuatro Elementos existen positivamente.» — El deslinde: hay que echar la doctrina de las cuatro columnas de humores y conservar la existencia positiva de los cuatro elementos
«Si me preguntáis qué es el elemento os contestaré que es la matriz de su fruto (matrix sui fructus) de igual modo que, según toda evidencia, la Tierra es también la matriz de su fruto. El cual no tiene nada que ver con la sequedad o el frío de la tierra y que nada representa por sí mismo, pero que necesita la reunión de los cuatro Elementos para desarrollarse.» — Definición del elemento como matriz de su fruto, con la Tierra por evidencia, y con el fruto necesitando la reunión de los cuatro
«Otro tanto podremos decir del Agua, del Aire y del Fuego, ya que si fuéramos a fiarnos de las descripciones que hacéis de ellos, tendríamos que convenir en que jamás los habéis conocido. Pues a poco que los hubierais comprendido no habríais explicado tan groseramente la naturaleza del hombre (Microcosmos) y habríais dejado en cambio sobre ello observaciones más inteligentes.» — Paracelso imputa a sus adversarios no haber conocido nunca los elementos, y de ahí su explicación grosera del microcosmos
«Acabamos de demostrar que el verdadero ―sujeto‖ de la Medicina son ―las tres substancias‖, al lado de las cuales ―el cuerpo intermediario‖ se diferencia netamente gracias a sus admirables construcciones y perversiones. Esa mutación o perversión no es otra cosa que lo que el pintor o el escultor expresan al realizar una estatua de madera o al trazar una imagen sobre un muro, en donde nadie llega a ver la madera y todos en cambio perciben la imagen dibujada.» — El símil del pintor y el escultor: nadie ve la madera y todos ven la imagen, como el cuerpo intermediario oculta las tres substancias
«Sin embargo, basta con que frotemos ligeramente el lienzo con una esponja humedecida para que desaparezca todo cuanto el pintor ha añadido allí con su oficio.» — Y la esponja húmeda que borra lo que el pintor añadió, imagen de lo que la muerte hace con la vida
«Lo mismo pasa con la vida. Así, una vez que Dios nos ha esculpido y aglutinado en las tres substancias, la vida nos anima, permitiéndonos andar, detenernos y movernos en una palabra. A pesar de esto, cualquier ―esponja‖ puede hacer desaparecer todas estas cosas: lo que quiere decir que no debemos dejarnos seducir por la vida ni por todo cuanto ella encierra.» — Dios esculpe y aglutina en las tres substancias, la vida anima, y cualquier esponja lo borra: de ahí la advertencia de no dejarse seducir por la vida
«Por lo demás, ese pintor32 es tan hábil, que ha pintado las tres substancias con los colores del Sol, de la Luna, de Venus... etc., ya blancas, negras o de otros colores distintos, obteniendo con ello el más alto grado de maestría, inalcanzable para nosotros, puesto que en verdad sus colores y pigmentos no están desleídos en la cola o en el aceite, como los nuestros, sino que son ligeros como el aire o las sombras, a pesar de lo cual llegan a tener en el hombre vivo la propiedad exacta de su color.» — El pintor, que una nota al pie identifica con Dios, pinta las tres substancias con los colores del Sol, la Luna y Venus, con pigmentos ligeros como el aire
«Es preciso pues que conozcáis bien estas dos clases de colores —los de la vida y los de la muerte—. Su comprobación no os significará por sí misma sin embargo, el menor conocimiento de la enfermedad, de la cual son sólo signos exteriores. La naturaleza de los signos es, en efecto, tan incierta y falsa como lo es la palabra que se escapa de los labios, ya diga una cosa seria o una simple chanza.» — Hay que conocer los colores de la vida y los de la muerte, y a la vez saberlos signos exteriores tan inciertos como la palabra que sale de los labios
«Tampoco debéis creer que por el hecho de conocer sus colores se os someterán las cosas de la naturaleza, pues la verdad es que la tierra y el cielo están por encima de todo esto y no pueden limitarse a vosotros mismos.» — Conocer los colores no somete las cosas de la naturaleza: tierra y cielo están por encima
«Debéis pensar y saber ahora que todas las cosas tienen una imagen o efigie (sunt effigiatæ) que es lo que llamamos su anatomía. Así el hombre está revestido de una forma (fictus est): de ahí que interese al médico conocer la anatomía antes que nada, y no sólo la del hombre normal sino también la del hombre enfermo, pues todas las enfermedades tienen su anatomía propia.» — Definición de anatomía como la imagen o efigie de cada cosa, extendida del hombre sano al enfermo, porque cada enfermedad tiene la suya
«La hidropesía por ejemplo, tiene una efigie característica, y así todas las demás» — El ejemplo de la hidropesía, con efigie característica, y la advertencia de que sin conocer esas anatomías la naturaleza no reconoce al médico
«Oíd este ejemplo a propósito de las rosas y los lirios Dios ha dado a las rosas y a los lirios esa forma y efigie por la razón de que ambos son productos de la tierra y que el médico y su medicina deben conocer lo que la tierra produce y así, conociendo la anatomía de las diversas hierbas, conocer la anatomía de las enfermedades. Sólo de esta manera podrá establecer las concordancias, semejanzas y relaciones de unas y otras, pues sólo por medio del estudio de las anatomías comparadas podrá hacer progresar su ciencia.» — Rosas y lirios recibieron su efigie por ser productos de la tierra, y de la anatomía de las hierbas se pasa a la de las enfermedades: solo el estudio de las anatomías comparadas hace progresar la ciencia
«Y en verdad os decimos que así como Dios es conocido por la grandeza de sus obras, así la multiplicidad de las imágenes que existen dentro de nosotros, es también obro suya» — Así como Dios se conoce por la grandeza de sus obras, la multiplicidad de imágenes dentro de nosotros es también obra suya; el impreso da obro por obra
«Las enfermedades provienen (descendunt), en efecto, de la trasmutación de las imágenes o del gusto del estado sano.» — Las enfermedades descienden de la transmutación de las imágenes o del gusto del estado sano
«Según esto, os digo que es una mala medicina dar ajenjo en lugar de azúcar.» — La consecuencia práctica sobre el gusto: es mala medicina dar ajenjo en lugar de azúcar
«En este sentido se comprende que todo aquél que no sea suficientemente hábil y conocedor de la anatomía tendrá grandes dificultades para mantenerse en el justo medio, aunque en definitiva baste para esto una elemental probidad y estar libre de toda emoción maligna o de toda infamia, asegurándoos que los que no obren así, son verdaderos enemigos de la luz de la Naturaleza.» — Quien no conozca la anatomía difícilmente se mantendrá en el justo medio, aunque Paracelso concede que basta con probidad elemental y estar libre de emoción maligna
«Yo os digo que no. Y os digo además que es de la mayor importancia que no veáis en esto una simple frase, una semejanza, un juego o una broma, pues si lo tomamos al pie de la letra, podríais confesar sencillamente vuestra locura.» — Sobre el vino y el aceite de la parábola: Paracelso niega la lectura literal y advierte que tomarla al pie de la letra sería confesar locura
«Es necesario que el vino y el aceite existan en suficiente cantidad.» — Y aun así exige que vino y aceite estén presentes en cantidad suficiente
«Pues así como el grano no puede fructificar cada año, a menos que haya sido previamente sembrado y que luego se haya podrido en la tierra, así es preciso saber, para la otra verdad, que el campo viene a ser una herida y el aceite y el vino sus semillas.» — El símil del grano sembrado y podrido: la herida es el campo y el aceite y el vino sus semillas
«El magisterio de esos hombres está así lleno de los más bajos errores, por lo que no es de extrañar que los cimientos de su edificio se asienten en el barro, que nosotros deberemos limpiar incesantemente, desenmascarando sus sofismas, fantasías y demás y haciendo ver que sus simulaciones no son sino gestos de bufón, desprovistos de toda medida.» — El juicio con que cierra: el magisterio de esos hombres asienta sus cimientos en el barro, y hay que desenmascarar sus sofismas y fantasías
«Sólo la muerte puede borrar dichos colores, dando en cambio su pigmento especial, ya que cuando se aposenta en el cuerpo impone su propio color, desplazando a» — Solo la muerte borra los colores de la vida e impone el suyo; la frase continúa en la plana siguiente concluyendo que los colores de la muerte significan la muerte de la enfermedad
«Es preciso pues someter a experiencias todo cuanto constituye el cuerpo medio (in medio corpore) disolviendo unas cosas en otras y viceversa, haciendo que aquello que ocupa el primer rango sea buscado también en el último. La vida en efecto, nace para las artes y no para beneficio del alma, pues en verdad os decimos que la vida no puede ser una simple hostería del alma.» — El cuerpo medio debe someterse a experiencia disolviendo unas cosas en otras, porque la vida nace para las artes y no es hostería del alma
«La rosa, que es magnífica en su primera vida, cuando la anima la esplendidez de su perfume (gustus), no tiene utilidad médica alguna, siendo preciso que se pudra, muera y renazca después nuevamente, para que adquiera tal virtud. Sólo entonces podréis hablar de sus propiedades medicinales y administrarla en vuestras recetas.» — El ejemplo de la rosa: en su primera vida no tiene utilidad médica y ha de pudrirse, morir y renacer para adquirir virtud
«Pues así corno todo lo que pasa por el ventrículo experimenta la putrefacción, con cuyos productos se construye el ser humano, así nada de lo que ha de formar la Medicina puede quedar imputrefacto.» — El principio de la putrefacción: como el ventrículo, la medicina no puede quedar imputrefacta; el impreso da corno por como
«La razón por la cual no existen remedios para la primera vida está en que no hay en ella nada que escrutar, dado que toda su complexión y todo su ser está destinado a perecer sin dejar ningún rastro.» — No hay remedios para la primera vida porque nada hay en ella que escrutar: todo su ser está destinado a perecer sin rastro
«Así pues nada de lo que no perdure y de lo que no se resuelva en una nueva natividad está sometido a la Medicina. De lo que resulta que todo el trabajo del médico no estará encaminado sino a conseguir una nueva natividad. Ahí están y de ahí provienen el verdadero Azufre, el Mercurio y la Sal auténtica, en los que se contienen (extent) todos los ―Arcanos‖, obras, curaciones y fundamentos.» — Todo el trabajo del médico se encamina a una nueva natividad, de donde salen el verdadero Azufre, Mercurio y Sal con todos los Arcanos
«Sólo cuando la segunda vida ha sido introducida y que la primera se ha retirado del cuerpo, estamos en condiciones de usar y aprovechar la primera materia y de encontrar allí mismo la última.» — Solo retirada la primera vida e introducida la segunda cabe usar la primera materia y hallar allí la última
«De esta vida media ha de salir pues la nueva vida libre ya de toda otra enfermedad o muerte que no sea el gran fin en el que todas las cosas han de perecer. La razón por la cual ninguna nueva vida puede perdurar está justamente en su fragilidad, lo cual es a la vez el motivo y fundamento de la muerte.» — De la vida media sale la nueva, libre de enfermedad y muerte salvo el gran fin, y su fragilidad es a la vez el fundamento de la muerte
«Todo el fundamento de esto está por consiguiente en que el hombre considere que sólo cuando se exponga y separe el cuerpo medio, han de manifestarse las cosas primeras.» — Solo al exponer y separar el cuerpo medio se manifiestan las cosas primeras
«Sobre esto existen dos partes (subjecta): Una constituida por el enfermo, a solas con su vida media vegetativa y cuya nueva vida, o sea la salud se le ha escapado transitoriamente. Y otra, en la que está la Medicina, que trata de proteger la vida media a través de la nueva vida.» — Las dos partes del asunto: el enfermo a solas con su vida media vegetativa, y la medicina que protege esa vida media a través de la nueva
«Por eso los ―Arcanos‖ están en la vida nueva y no en la primera ni en la media.» — Los Arcanos están en la vida nueva y no en la primera ni en la media
«Busquemos ahora la doble anatomía del Microcosmos, local y material. Llamamos anatomía local a la que el hombre presenta en sí mismo, cuando por medio de la disección podemos considerar los huesos, la carne, las venas. . . etc., en los sitios que a cada cual corresponden37. La anatomía material, mucho más importante, estudia las trasmutaciones por las cuales se introduce en el hombre la vida nueva, luego de la primera y de la media, así como la naturaleza de su sangre, de los elementos Azufre, Mercurio y Sal y del funcionamiento del corazón, del cerebro y de todos los miembros del cuerpo 38. Esta es la verdadera y auténtica (genuina) anatomía, origen de todo y en la que todo médico debe formarse.» — La anatomía local, la de la disección, frente a la material, que estudia las transmutaciones y el Azufre, Mercurio y Sal de cada miembro y que Paracelso declara la genuina
«Esos sin embargo son justamente los que no quieren dar descanso a su fantasía y que prestan mayor confianza a su imaginación que a la luz de la verdad.» — Paracelso concede que su discurso resulta duro, y adjudica la resistencia a quienes confían más en su imaginación que en la luz de la verdad
«Conociendo esto a fondo lograremos descubrir cómo la primera materia puede señalarnos el estado de enfermedad, es decir, conoceremos la trasmutación de la anatomía. De lo que se deduce que aún existe otra anatomía, por más que no vayamos a ocuparnos de ella ahora, que es la anatomía de la enfermedad» — La transmutación de la anatomía como señal del estado de enfermedad, y el anuncio de una tercera anatomía que aquí no trata
«Reconoceremos pues tres anatomías: la local, que indica la efigie del hombre, su proporción y naturaleza y todo cuanto con ello se relacione; la material, que se ocupa del Azufre vivo, del Mercurio volátil y de la Sal amarga, en cada miembro; y la que muestra la nueva anatomía que da la muerte, así como la naturaleza y efigie por las que sobrevive. Esta anatomía de la muerte llega y se presenta bajo formas tan variadas como puedan serlo las especies que provienen de los Elementos.» — Las tres anatomías enumeradas: la local con la efigie del hombre, la material con el Azufre vivo, el Mercurio volátil y la Sal amarga de cada miembro, y la de la muerte, tan variada como las especies de los elementos
«Habrá pues tantas clases de muertes como de corrupciones, y os digo que cada vez que una corrupción engendra algo diferente, allí mismo hay ya una anatomía, que irá sucesivamente cambiando hasta que la totalidad del ser se haya consumido en la corrupción.» — Tantas muertes como corrupciones: cada corrupción que engendra algo distinto es ya una anatomía, cambiante hasta consumirse el ser
«Antes de todo esto, sin embargo, ya la ciencia de la anatomía de la Medicina obedecía a la misma ley, pues ya el cielo, la tierra, el aire y el agua, se comportaban de la misma manera.» — La anatomía médica obedecía ya a la misma ley que cielo, tierra, aire y agua
«La perfección actual está precisamente en haber podido hacer aparecer el firmamento de los astros en la vida nueva y que allí Saturno reproduzca a Saturno y Marte a Marte.» — Lo que reclama como logro propio: haber hecho aparecer el firmamento de los astros en la vida nueva, con Saturno reproduciendo a Saturno y Marte a Marte
«En efecto, fiebre viene de fervor, que quiere decir calor, lo cual es sólo un signo de una enfermedad pero no su materia ni su causa, que es justamente de donde debería haber tomado el nombre.» — La crítica del nombre fiebre: viene de fervor, que es calor, y el calor es signo y no materia ni causa, que es de donde debería tomarse el nombre
«Así el ―mal caduco‖, que fue curado por Viridellus40, debería llamarse ―viridella morbus‖.» — El nombre alternativo que propone para el mal caduco, tomado de quien dice que lo curó
«Es preciso pues que todas nuestras enfermedades, tanto internas como externas, sean examinadas por las más diversas vías, ya que no hay nada invisible en nosotros que no tenga algún signo exterior, aunque en muchos casos no alcance a poseer una verdadera forma (effigiatum).» — Nada invisible hay en nosotros sin algún signo exterior, aunque en muchos casos no alcance forma verdadera
«El que aún haya cosas sin explicación se debe solamente a que el trabajo intelectual necesario no ha sido aún proyectado con la profusión debida.» — Lo que queda sin explicación se debe solo a que el trabajo intelectual no se proyectó con la profusión debida
«Puede decirse que la ceguera de los ojos, el glaucoma, la catarata y la mancha blanca, invaden también las otras profesiones.» — La ceguera, el glaucoma, la catarata y la mancha blanca invaden también las demás profesiones
«El ventrículo, según esto, es el verdadero escultor del cuerpo, cuya función cumple a pesar de permanecer invisible.» — El ventrículo declarado verdadero escultor del cuerpo, invisible en su función
«De lo que se deduce que el alimento es el artesano de la forma, que contiene ya en sí la forma de la imagen esculpida por Dios, con la que se funde al aumentarla y amplificarla, puesto que todo lo que crece, crece por el alimento.» — El alimento es el artesano de la forma y lleva ya en sí la imagen esculpida por Dios, con la que se funde al amplificarla
«En este punto habrá algunos que duden de que los miembros y el cuerpo necesiten alimentarse y que incluso no se explican que los alimentos sean necesarios y que estén destinados a una finalidad, pero en verdad os digo que los tales no han comprendido lo que es el alimento, lo que representa, ni para lo que sirve.» — Contra quienes dudan de que los miembros necesiten alimento: Paracelso les imputa no haber comprendido qué es el alimento
«Así, todo lo que se haya separado de algún miembro puede volver a ponerse en él por la salud, lo cual no es tan extraordinario como parece, como vais a ver» — Lo separado de un miembro puede volver a él por la salud, y dice que no es tan extraordinario como parece
«Así, la lluvia y los jugos de la tierra poseen ya al árbol en sí mismos, el cual crece justamente por esos alimentos, de los que el jugo de la tierra representa la comida y la lluvia la bebida.» — La lluvia y los jugos de la tierra poseen ya al árbol: el jugo es la comida y la lluvia la bebida
«De esta manera todas las formas están ya contenidas en el exterior de todas las cosas capaces de crecer.» — Todas las formas están ya contenidas en el exterior de cuanto es capaz de crecer
«Por eso, cuando esas formas nos abandonan quedamos incapacitados para crecer, acabando por morir en un estado precario y bajo una forma elemental (deserta).» — Perdidas esas formas se pierde la capacidad de crecer y se muere bajo forma elemental
«Ved un ejemplo: cuando nosotros tenemos ante nuestra vista un trozo de madera, no vemos más que eso: sin embargo, un escultor puede sacar de él una figura a fuerza de cortar y sacar todo lo que sobre. Lo que quiere decir que la madera tenía oculta una estatua que nosotros no veíamos.» — El símil del escultor que saca la figura de la madera quitando lo que sobra, aplicado a la forma escondida en el alimento
«Y que aunque la forma se halle invisible en el bolo alimenticio, el hueso existe positivamente en él.» — La forma es invisible en el bolo alimenticio y el hueso existe positivamente en él
«De este modo, el alimento contiene al hombre en sí mismo, repartiéndose desde su cuerpo a todos sus miembros, no subsistiendo como una porción aparte, sino elaborándose con una enorme complejidad (artificiosissima). Pues el gran cincelador, o sea Dios, es el que ha dispuesto así los miembros y las últimas extremidades del hombre.» — El alimento contiene al hombre y se elabora con enorme complejidad, porque el gran cincelador, que nombra a Dios, dispuso los miembros
«Es preciso pues que sepamos extraer las debidas conclusiones médicas del hecho de que, tanto los hombres como los árboles y todos los seres vivientes, se comen y se beben a sí mismos.» — La conclusión médica que pide extraer: hombres, árboles y vivientes se comen y se beben a sí mismos
«Pues por más que nos nutramos directamente de huesos, venas, ligamentos, cerebros, corazones, páncreas o intestinos, todas estas cosas se hallan reunidas a la vez en el bolo alimenticio, ya que debéis saber que el hueso no engendra hueso ni cerebro el» — Todo está reunido en el bolo alimenticio, y el hueso no engendra hueso: la forma no viene por identidad de materia
«El pan por ejemplo, es a la vez sangre, manteca y grasa (lardum) y sin embargo nadie puede verlo ni tocarlo, por más que todo esto engendra en él y por él mediante el industrioso artesano que opera semejantes cosas en el ventrículo.» — El pan es a la vez sangre, manteca y grasa sin que nadie pueda verlo, por obra del artesano que opera en el ventrículo
«Quiero deciros con esto, que existen dos hombres: uno visible y otro invisible. El visible es doble y se compone de cuerpo y alma y el invisible, único, se refiere solamente al cuerpo41.» — Los dos hombres: el visible, doble, de cuerpo y alma, y el invisible, único, que solo se refiere al cuerpo
«Los hombres pues, aumentan y crecen por los hombres; es decir, que sus alimentos son el hombre mismo.» — La proposición extrema: los hombres crecen por los hombres, y su alimento es el hombre mismo
«Sabed pues que todas las cosas viven mediante la conservación de la forma y que el hambre y la sed no son sino manifestaciones de la destrucción de esa forma, cuya satisfacción conduce de nuevo a su restauración y renovación.» — Todas las cosas viven por la conservación de la forma; hambre y sed son manifestaciones de su destrucción
«Justamente así veis cómo aumenta la gordura con los alimentos y cómo el ayuno conduce a la delgadez y al aniquilamiento, estando perfectamente establecido que cuando la falta de nutrición alcanza a las partes principales del cuerpo, se produce la muerte repentina, ya que la vida no puede perdurar cuando faltan la imagen y la forma interior del cuerpo.» — El ayuno lleva a la delgadez y, cuando la falta alcanza las partes principales, a la muerte repentina
«El hombre en cambio no necesita nada de esto, ya que sus frutos no se producen de la misma manera que los de los árboles, siendo en verdad, en relación al fruto, una criatura completamente diferente.» — El hombre no produce sus frutos como los árboles y es, respecto del fruto, criatura completamente distinta
«Todo esto prueba hasta la saciedad que nuestros dos cuerpos son uno en realidad: lo que ocurre es que el mismo ha sido creado de una manera doble, por el esperma y por el alimento, bajo cuyos dos aspectos sin embargo sigue conservando igual semejanza.» — Los dos cuerpos son uno solo, creado de manera doble por el esperma y por el alimento, y conservando igual semejanza
«Observad ahora que todas las criaturas, cualesquiera que sean, son dobles: una constituida por el esperma y otra por el alimento.» — Toda criatura es doble: una parte constituida por el esperma y otra por el alimento
«El que estando presente todos los días pueda fabricar hierro partiendo del azufre, puede también por este artificio fabricar al hombre.» — Quien puede fabricar hierro partiendo del azufre puede también fabricar al hombre por ese artificio
«Nuestros dos cuerpos pueden asignarse por esto a la Justicia y a la Misericordia, a las que corresponden justamente las dos clases de medicinas que podemos prescribir, unas para el cuerpo que nos han dado nuestros padres y otras para el que nos procuran los alimentos.» — Los dos cuerpos asignados a la Justicia y a la Misericordia, y con ellos dos clases de medicina: una para el cuerpo de los padres y otra para el que dan los alimentos
«Esa es la razón por la que Cristo nos ha enseñado que al pedir nuestro pan cotidiano, pensemos que el cuerpo que recibimos de nuestra madre es bien poca cosa y que puede morir hoy mismo o haber muerto ayer o hace mucho tiempo; que sólo el pan será nuestro cuerpo en el futuro; que cuidemos de no vivir de la justicia que nuestros padres nos legaron, sino del cuerpo de la Misericordia y que por todo ello dejemos de rogar a nuestro Padre celeste para que nos dé la substancia de nuestro cuerpo en el pan de cada día y con él, el cuerpo de su Misericordia, del que hemos de vivir en adelante, sin conservar el cuerpo de la Justicia más que al principio (initium) de nuestra natividad.» — La lectura del pan cotidiano: el cuerpo de la madre es poca cosa, solo el pan será el cuerpo futuro, y el de la Justicia se conserva únicamente al principio de la natividad
«El hombre debe pues pensar en esto de tal suerte que no le quepa duda de que, por más que haya salido de útero de la madre, ya no será en adelante el hijo de su padre y de su madre, sino de aquél que lo alimenta, que es justamente nuestro Padre celestial y que sigue siéndolo aún después de nuestra muerte.» — Salido del útero, el hombre deja de ser hijo de sus padres y pasa a serlo de quien lo alimenta, el Padre celestial, aun después de la muerte
«Perteneciéndole como le pertenecemos, a Él y no al cuerpo de la Justicia hemos de elevar nuestras plegarias, pues os digo que si el cuerpo de su gracia no existiese, el de la Justicia podría sucumbir en cualquier momento.» — Sin el cuerpo de la gracia, el de la Justicia podría sucumbir en cualquier momento
«Todo lo que acabamos de deciros debe serviros para meditar con la mayor atención acerca de lo que somos en realidad y si vivimos por la Gracia, es decir, por el pan, o bien por la Justicia, según el cuerpo que nuestra madre nos dio.» — La pregunta con que cierra el capítulo: si vivimos por la Gracia, es decir por el pan, o por la Justicia del cuerpo materno
«De ello podremos deducir inmediatamente el estudio del Régimen y de la Dieta, encontrando así la ocasión de describir las enfermedades que sobrevienen por el exceso de las comidas, también llamado saciedad o inmoderación, así como las que resultan de la mala calidad e inconveniencia de algunos alimentos.» — El régimen y la dieta entran por dos vías: las enfermedades del exceso, que llama saciedad o inmoderación, y las de la mala calidad del alimento
«Pues por más que el ventrículo transmute en nuestra propia substancia todo cuanto llega a su seno por la ingestión, la petición de la oración del Padre Nuestro sólo se refiere al pan. De otra manera, lo cierto es que los alimentos son tanto más saludables cuanto más se asemejan al pan y que con ellos nos renovamos y rejuvenecemos, en tanto que decaemos y nos aniquilamos a medida que rechazamos su semilla.» — La petición del Padre Nuestro solo se refiere al pan, y de ahí que los alimentos sean tanto más saludables cuanto más se asemejan al pan
«Sólo una enfermedad nos ha conferido el cuerpo de la Justicia, a pesar de que la Justicia no engendra propiamente enfermedades, al igual que el pan por el que rezamos.» — Una sola enfermedad confirió el cuerpo de la Justicia, aunque la Justicia no engendra propiamente enfermedades
«Por eso, por más que debamos esencialmente hablar y escribir sobre los diversos regímenes, no nos es posible determinar ninguna dieta que no obedezca a la ley de la Justicia y de los alimentos que cotidianamente pedirnos a Dios, con los que la salud se preserva y toda enfermedad se evita.» — Ningún régimen puede fijarse fuera de la ley de la Justicia y de los alimentos que se piden cotidianamente a Dios
«Los delitos de este género y el desprecio de los regímenes dados por Dios no llegan a atraernos sin embargo su venganza, sino que más bien estimulan su bondad, a cuyo efecto han sido creados los médicos a su imagen y semejanza.» — El desprecio de los regímenes dados por Dios no atrae venganza sino que estimula su bondad, y para eso fueron creados los médicos a su imagen
«Por eso Cristo dijo a sus discípulos: ―Solamente después de pecar muchas veces llegará el pecador a avergonzarse de sus pecados‖.» — La sentencia que Paracelso pone en boca de Cristo sobre el pecador que solo se avergüenza tras pecar muchas veces
«Razón por la cual San Juan Bautista y algunos otros han podido vivir libres de toda enfermedad.» — San Juan Bautista y algunos otros pudieron por eso vivir libres de toda enfermedad
«La Medicina y los médicos actúan pues de tal modo que conservando la potencia del cuerpo, llegan a conservar en él la propia alma.» — La medicina, al conservar la potencia del cuerpo, conserva en él la propia alma
«El ejercicio de la Medicina resulta así algo más arduo y excelente que lo que algunos quieren admitir con notoria ligereza.» — De ahí que el ejercicio de la medicina sea más arduo y excelente de lo que se admite con ligereza
«Persuadíos de que Dios ha creado los médicos no sólo para que curen el catarro, el dolor de cabeza, los abscesos y los dolores de muelas, sino también la lepra, la apoplejía, la epilepsia y todas las enfermedades sin excepción.» — Dios creó los médicos no solo para el catarro y el dolor de muelas sino para la lepra, la apoplejía, la epilepsia y todas las enfermedades sin excepción
«Y os digo que si los que recogen los frutos de la verdadera Medicina saben sobreponerse a los sofismas y a las falsedades, podrán efectivamente purificar a los leprosos y devolver la vista a los ciegos, ya que la virtud de todo está en la tierra en cantidades cada vez mayores.» — Quien se sobreponga a los sofismas podrá purificar leprosos y devolver la vista, porque la virtud está en la tierra en cantidades crecientes
«Por el contrario, la jactancia de los sofistas impide que se manifiesten los misterios de la Naturaleza y la magnificencia de Dios, ya que en efecto, no pueden considerar las cosas de la Medicina más que con su propio estilo de sofistas, cuya ciencia y probidad no vale más de un dracma» — La jactancia de los sofistas impide que se manifiesten los misterios de la naturaleza, y Paracelso tasa su ciencia y probidad en un dracma
«Toda su insuficiencia se ve cuando dicen: ―Esa enfermedad es incurable‖, con lo que ponen de manifiesto una estupidez y, por supuesto, una mentira, pues jamás ha creado Dios ninguna enfermedad para la que al mismo tiempo no haya creado también la medicina apropiada y el médico adecuado.» — Llamar incurable a una enfermedad queda declarado estupidez y mentira: Dios nunca creó enfermedad sin su medicina y su médico
«Lo que ocurre es que nos hemos familiarizado a tal punto con nuestra propia ignorancia, que hemos llegado al extremo de olvidar que es Dios quien nos ha dado nuestro cuerpo y el que nos lo renueva cotidianamente.» — La raíz que asigna a esa insuficiencia: familiaridad con la propia ignorancia y olvido de que Dios da y renueva el cuerpo
«Pero aun podemos investigar muchas cosas en este punto: Una de ellas consistirá en saber si Dios quiere verdaderamente que los hombres vivan media vida sanos y media vida enfermos.» — Una de las preguntas que deja abiertas: si Dios quiere que se viva media vida sano y media enfermo
«No obstante, es indudable que el que malgaste sus ojos en el juego, o en hacer trampas o bellaquerías, no los necesita.» — El límite moral que introduce: quien malgasta sus ojos en el juego o en trampas no los necesita
«Por lo cual procede que se excuse al médico no sólo en una, sino en todas las enfermedades que sirven para impedir un mal peor, ya que los que padecen de semejante manera, son en verdad mucho más felices que los malvados que disfrutan de una salud aceptable.» — Excusa al médico en las enfermedades que impiden un mal peor, y tiene por más felices a esos enfermos que a los malvados con salud
«Sin embargo debemos reconocer qué esta Medicina tiene ante sí aún, un largo camino y que al lado de numerosas páginas todavía en blanco hay también muchas otras llenas de frivolidades y de cosas absurdas.» — El reconocimiento del propio estado del arte: a la medicina le queda largo camino, con páginas en blanco y otras llenas de frivolidades
«Cuando observamos algunos de los sorprendente milagros de la Naturaleza, llegamos a convenir que no hay nada tan admirable como el hecho de nacer y de morir, Cuando el león nace muerto, por ejemplo, y la vida le llega de improviso con un gran rugido44, comprendemos que estamos ante un fenómeno mucho más importante que el de hacer recuperar a un ciego el sentido de la vista.» — Nacer y morir le parecen más admirables que curar la ceguera, con el ejemplo del león que nace muerto y recibe la vida con un rugido
«Seguramente no sólo el león posee este privilegio, sino muchos otros que nosotros ignoramos o que no hemos descubierto todavía pues, en definitiva, lo único que nos demuestra con esto la Naturaleza es la inmensa cantidad de cosas que faltan a nuestro conocimiento.» — El privilegio no será solo del león, y lo único que la naturaleza le muestra, dice, es la inmensa cantidad de cosas que faltan al conocimiento
«Es por lo tanto completamente injusto que sólo nos enorgullezcamos y pavoneemos de simples apariencias, pues en verdad que jamás alcanzaremos esos límites que creemos vanamente haber franqueado tiempo atrás.» — Contra el orgullo de las apariencias: nunca se alcanzarán los límites que se cree haber franqueado tiempo atrás
«Os aconsejo por el contrario que os hagáis dueños de la llave de la sabiduría por medio de la Ciencia y que sepáis que hay siempre, a pesar de todo, misterios escondidos en lo más profundo (penetralia) de las cosas, cuyo conocimiento no ha de sernos permitido.» — El consejo y su límite: hacerse dueño de la llave de la sabiduría sabiendo que hay misterios cuyo conocimiento no será permitido
«No en vano había de haberse introducido el Bien y el Mal en la manzana que Adán comió bajo la sugestión de la serpiente.» — El Bien y el Mal introducidos en la manzana que Adán comió por sugestión de la serpiente
«Lo cierto es que en el mismo lugar de la tierra donde existe un veneno mortal, existe también un exacto contraveneno y que del mismo modo que se engendran las enfermedades se produce la salud.» — Donde hay veneno mortal hay en el mismo lugar de la tierra su exacto contraveneno
«Lo lamentable es que haya tan pocos médicos que se interesen por estas cuestiones y las estudien como se merecen. Y que la mayoría se anulen en la simple profesión de contempladores de orinas. Sus sórdidas y culinarias ganancias bastan a esos tales para colmarlos de satisfacción y para persuadirlos de vivir en sus casas, contentos de no hacer nada, ya que sólo ejercen la Medicina para acumular el dinero que con tanta liberalidad les procura el examen de las orinas. ¿Para qué han de complicarse la vida con trabajos más penosos?» — El reproche a los médicos que se anulan en la profesión de contempladores de orinas y ejercen solo por el dinero que el examen de orinas les procura
«de su propia naturaleza, aunque no hasta el punto de dejar manifestar lo que debe ser mantenido en secreto y que muy difícilmente se aparenta.» — La naturaleza deja ver, pero no hasta manifestar lo que debe quedar en secreto
«OPUS PARAMIRUM LIBRO II CAUSAS Y ORIGENES DE LAS ENFERMEDADES QUE PROVIENEN DE LAS TRES PRIMERAS SUBSTANCIAS (Continuación) Capítulo primero (Naturaleza de las tres substancias e influencia de las estaciones y de la putrefacción)» — Encabezado del segundo libro del Opus Paramirum, sobre las causas de las enfermedades que vienen de las tres primeras substancias
«Toda semilla es triple, es decir, contiene tres substancias confundidas, ya que todo cuanto hay en la semilla está junto y no dividido, por cuanto la semilla representa la conjunción misma de la unidad. Así, cuando en una nuez encontramos madera, corteza y raíces, comprendemos que por más que esas tres cosas estén efectivamente presentes, la realidad de la semilla hace que las tres cosas aparezcan unidas.» — Toda semilla es triple y la unidad es la conjunción misma; la nuez, con madera, corteza y raíces presentes y unidas, es el ejemplo
«En el hombre ocurre lo mismo: él es también una semilla, cuya corteza está representada por el esperma. Nadie ha podido ver jamás esta semilla, dada su sutilidad y pequeñez, pero lo cierto es que en ella se engendran los hombres. Cuando la generación comienza, estas tres cosas se entrecruzan, mezclándose (permixta) y uniéndose cada una de ellas con su propia naturaleza en un solo cuerpo y no en tres, del mismo modo que el hombre crece o declina hecho hueso, carne y sangre, como un ser único, dentro del cual los tres componentes permanecen invisibles durante todo el tiempo de la vida (ad suum usque tempus) como un árbol que creciera dentro de la misma médula.» — El hombre también es semilla, con el esperma por corteza; iniciada la generación las tres cosas se mezclan en un solo cuerpo y quedan invisibles toda la vida, como un árbol que creciera en la médula
«La médula es a su vez una substancia triple, hecha de una sola madera, cuyas tres substancias se demuestran perfectamente, tanto en el Arte como en la Naturaleza y en la Muerte.» — La médula, triple y de una sola madera, con las tres substancias demostrables en el Arte, en la Naturaleza y en la Muerte
«Sabed pues que el principio de estas cosas está en su unión en una sola, dentro de la cual cumple cada parte su oficio, contribuyendo así a completar la totalidad del cuerpo» — El principio está en la unión, y dentro de ella cada parte cumple su oficio para completar el cuerpo
«El Azufre dispone el crecimiento del cuerpo. En realidad todo el cuerpo es Azufre, aunque de tal sutilidad que constantemente se está consumiendo por un fuego invisible. Existen numerosos Azufres (plura sunt); la sangre, la carne, las partes nobles (partes principes), la médula... etc., son los llamados Azufres volátiles. En cambio los huesos están formados por Azufres fijos, encontrando a cada uno de ellos en su estado originario cuando la ciencia realiza su separación.» — El oficio del Azufre: dispone el crecimiento, se consume en fuego invisible, y se reparte en volátiles —sangre, carne, partes nobles, médula— y fijos, los de los huesos
«La Sal está encargada de obtener la aglutinación del cuerpo. Sin ella nada parece tangible. La dureza del diamante y del hierro, la blandura del plomo y la suavidad del alabastro, se deben a la Sal, así como todas las congelaciones y coagulaciones.» — El oficio de la Sal: aglutina y hace tangible; a ella se deben la dureza del diamante y el hierro, la blandura del plomo y la suavidad del alabastro
«Existe una sal en los huesos, otra en la sangre, otra en la carne, otra en el cerebro... etc., en igual número y proporción que el Azufre. El tercer principio es el Mercurio, al que llamamos también ―licor‖, que se encuentra a su vez en todas partes, en las mismas proporciones que el Azufre y la Sal.» — Las sales de hueso, sangre, carne y cerebro van en igual número y proporción que los azufres, y el Mercurio, llamado también licor, en las mismas
«La congelación y la propiedad compacta corresponden al licor, con lo que éste se hace así absolutamente necesario a la constitución del cuerpo, demostrándonos que el hombre se compone de tres cosas formadas en un solo cuerpo.» — Al licor le tocan la congelación y lo compacto, con lo que se hace necesario a la constitución del cuerpo
«El Azufre arde a causa de su pureza; la fijeza de la Sal la transforma en álcali y la fuerza del fuego provoca la huida (secedens) del Mercurio en forma de humo (effumat), a pesar de lo cual nunca llega a arder verdaderamente.» — El comportamiento de cada substancia ante el fuego: el Azufre arde por puro, la Sal se hace álcali por fija y el Mercurio huye en humo sin arder nunca
«Lo mismo que un árbol se seca si se le retira la savia, así ninguna forma puede subsistir sin el Azufre, pues en verdad que todas las disoluciones nacen de las tres substancias. De igual modo, tampoco podrá lograrse ninguna aglutinación en ausencia de la Sal, pues en ese caso el tronco del árbol se abatiría desgajado como una rama privada de su tutor.» — Sin Azufre no subsiste forma alguna y sin Sal no hay aglutinación: el tronco se desgajaría como rama sin tutor
«Con el crecimiento, el cuerpo se incrementa en una sola dirección; quiere decir en una sola naturaleza, como si fuese un peral. Y como el peral, sólo producirá una sola y constante especie de peras. Claro que todo esto debe admitirse también para los demás árboles, pues en el Microcosmos existen verdaderamente tantas especies como frutos en la Naturaleza.» — El cuerpo crece en una sola naturaleza como el peral, que solo da peras, y en el microcosmos hay tantas especies como frutos en la naturaleza
«Según esto, debe quedar bien establecido que cuando veáis un enfermo debéis poder decir: esto es una pera o una manzana.» — La consecuencia clínica: ante un enfermo hay que poder decir esto es una pera o una manzana
«La medicina conveniente para estas enfermedades será, según lo que acabamos de expresar, un fuego que las consuma, esto es, el fuego de la Esencia (Ignis Essentiæ), ya que sin él no existe ninguna medicina.» — La medicina que corresponde es un fuego que consuma, el fuego de la Esencia, sin el cual no hay medicina
«Ya que hablamos de la naturaleza de las cosas y de las enfermedades, conviene que sepáis que cada fruto se designa con un solo nombre genérico.» — Cada fruto se designa con un solo nombre genérico
«La Medicina debe ser constituida del mismo modo que el fuego.» — La medicina debe constituirse del mismo modo que el fuego
«La gran virtud radica en el alejamiento, que constituye la verdadera naturaleza de los arcanos.» — La gran virtud radica en el alejamiento, y en eso pone la verdadera naturaleza de los arcanos
«Cuando arrancáis las peras del árbol, el peral queda vacío.» — El símil con que lo ilustra: arrancadas las peras, el peral queda vacío
«Sin embargo el tratamiento de la ictericia existe, como existe el hacha que abate el árbol y el fuego que consume las substancias volátiles.» — El tratamiento de la ictericia existe, como existen el hacha que abate el árbol y el fuego que consume lo volátil
«Nadie dirá, sin embargo, que las naturales vicisitudes que experimenta cada estación al suceder a la precedente sean verdaderas enfermedades, pues el hombre está sometido sucesivamente al verano y al invierno.» — El límite que pone a las estaciones: las vicisitudes de verano e invierno no son verdaderas enfermedades
«El calor de las digestiones provoca la exteriorización de diversos colores, latentes hasta entonces, así como el florecimiento del Mercurio.» — El calor de las digestiones exterioriza colores latentes y hace florecer el Mercurio
«El que consigue eludir el Sol evitará también las enfermedades.» — Quien logre eludir el Sol evitará también las enfermedades
«como Platearius45 y otros botánicos han comprobado cada vez que cualquier cosa extraña penetra en el ventrículo.» — Paracelso invoca a Platearius y a otros botánicos por lo que ocurre cuando algo extraño entra en el ventrículo
«A veces, sin embargo, ocurre que algunos medicamentos se mezclan con cosas de naturaleza caliente, como las especias, por ejemplo en épocas de peste, pero entonces resulta que al no entrar en putrefacción, quedan inactivos, ya que ningún medicamento puede curarnos de aquellos venenos que el ventrículo no puede destruir.» — Contra la costumbre de mezclar los medicamentos con especias calientes en tiempo de peste: al no entrar en putrefacción quedan inactivos
«De lo que se deduce que la rapidez de la putrefacción es proporcional a la rapidez de la curación y que todo lo que impide la putrefacción se opone en igual grado a la salud.» — La regla que se deriva: la rapidez de la putrefacción es proporcional a la de la curación, y lo que impide la putrefacción se opone a la salud
«Podéis según esto deducir que nada de lo que se establece gradualmente o según las complexiones reporta utilidad alguna para el cuerpo.» — Nada de lo establecido por grados o complexiones reporta utilidad al cuerpo
«Ya que en el cuerpo las enfermedades no son, según sus raíces, calientes o frías y nada podrán hacer en ellas los remedios que no tengan más virtud que sus diferencias de temperatura.» — Las enfermedades no son en su raíz calientes ni frías, y nada pueden los remedios que solo difieran en temperatura
«Recordad que es preciso arrancar las peras por el tallo y hacerlas caer así del árbol.» — El precepto de arrancar las peras por el tallo, imagen del modo de tratar
«Los Arcanos no son cosas antiguas ni engendradas tiempo atrás; por el contrario han sido concebidos hace poco.» — Los Arcanos no son cosas antiguas: Paracelso los declara concebidos hace poco
«Para su utilización actual es necesario que estas substancias se disuelvan y renueven y que se liberen de todas sus antiguas propiedades, como son el frío y el calor.» — Para usarlas, las substancias deben disolverse y renovarse liberándose de sus antiguas propiedades, el frío y el calor
«Así, vemos que sólo abandonando su frialdad podrá el Solatrum46 ser utilizado como medicina, de igual modo que los Anacardios47, que sólo podrán aplicarse corno remedios si suprimen su calor.» — Los dos ejemplos: el Solatrum solo sirve abandonando su frialdad y los Anacardios suprimiendo su calor
«Sólo cuando las antiguas naturalezas mueren o se rebajan (Deponantur) al punto de conducirse hacia una nueva natividad, pueden adquirir el carácter de verdaderas medicinas.» — Solo cuando las antiguas naturalezas mueren o se rebajan hacia una nueva natividad adquieren carácter de verdaderas medicinas
«La separación del Bien y del Mal está precisamente en esta abolición.» — En esa abolición pone la separación del Bien y del Mal
«La Medicina contemporánea se nos aparece pues como un Arcano puro y absoluto, desprovista de toda complexión y de todas las demás cosas de este estilo.» — La medicina que propone queda definida como Arcano puro, desprovisto de toda complexión
«¿Por qué pues opinan los observadores equivocados que nosotros, que podemos realizar el primer grado, no podemos igualmente alcanzar el tercero y el cuarto?» — La objeción que se plantea a sí mismo sobre por qué no alcanzar el tercero y el cuarto grado
«La causa sería que el estómago no podría soportar las cosas de los grados superiores, es decir, no podría lograr la putrefacción debido a su propia debilidad, indicando esto que su calidad y eficacia serían proporcionales a su frialdad y que su dosis podría ser proporcionalmente disminuida.» — La respuesta: el estómago no soportaría los grados superiores ni lograría la putrefacción, con la dosis disminuida en proporción
«Es un error notorio decir que tal cosa tiene mayor cantidad de frío que tal otra, puesto que no hay más que un solo grado en la frialdad.» — El error que denuncia en la doctrina de los grados: no hay más que un solo grado en la frialdad
«Lo correcto sería decir: esta hierba posee media onza de frío y tal otra dos onzas, considerando para las dos la misma unidad de peco. Por eso concluiré diciéndoos: Recetad un dracma de frío allí donde lo encontréis y hacedlo beber en los casos de ardor o calor interno. Y tomadlo de hierbas especiales, como por ejemplo el nenúfar o la manzanilla, pero no de la pimienta o las ensaladas.» — La forma correcta de dosificar, en onzas y dracmas de frío, tomado de hierbas como el nenúfar o la manzanilla y no de la pimienta; el impreso da peco por peso
«Con ello buscaréis, no el frío o el calor, sino los arcanos de esos mismos grados.» — Lo que se busca con esa dosificación no es el frío ni el calor sino los arcanos de esos grados
«Los que nos combaten habrían abandonado de buen grado su tesis si hubieran sabido que en realidad no hay más que un frío, un calor, una humedad y una sequedad.» — Lo que concede a sus adversarios: habrían dejado su tesis de saber que no hay más que un frío, un calor, una humedad y una sequedad
«Por nuestra parte diremos que si hubiésemos logrado establecer con la debida precisión la existencia de dos o tres clases de frío, de calor, de humedad o de sequedad, no habríamos dudado en adherirnos de buen grado a su opinión.» — Y la reciprocidad que ofrece: si hubiera establecido dos o tres clases de frío se habría adherido a la opinión contraria
«Todo cuanto acabamos de decir no ha tenido otra finalidad que hacer conocer el gran error que se ha estado cometiendo hasta ahora en la observación de los grados, así como acerca de las complexiones de las cosas, las cuales son en realidad cuatro, pero fundidas en una sola.» — El propósito declarado del pasaje: mostrar el error de los grados y de las complexiones, que son cuatro pero fundidas en una sola
«Volviendo ahora al Mercurio, vemos que sus enfermedades se producen cuando su licor, verdaderamente grande y admirable y creado por Dios por encima de todas las maravillas se eleva hacia el cielo. Igual que el espíritu de Lucifer, cuando, elevándose al Cielo sobre su propio orgullo, excita todas las guerras intestinas. Cuando el Mercurio asciende sin mantenerse (per sistit) en su rango (gradus), se transforma en el principio de la discordia.» — El licor de Mercurio que se eleva al cielo comparado con el espíritu de Lucifer, y el Mercurio que asciende fuera de su rango convertido en principio de la discordia
«Otro tanto puede decirse del Azufre y de la Sal Cuando la Sal se separa y se presenta de ese modo, aparece como una cosa que nos devora, cuyo orgullo (fastus) estará allí donde puede manifestar su corrosión, de la cual resultan las úlceras, el cáncer y la gangrena. De lo que puede deducirse que si la Sal se hubiera mantenido quieta en su lugar de residencia normal, el hombre no habría tenido úlceras en su cuerpo jamás.» — La Sal separada devora por orgullo y produce úlceras, cáncer y gangrena; quieta en su lugar no habría habido nunca úlceras
«Cuando el Azufre se hincha de ambición, el cuerpo se licúa, igual que la nieve bajo el Sol.» — El Azufre hinchado de ambición licúa el cuerpo como la nieve bajo el Sol
«Cuando la sutilidad del Mercurio es tanta que llega a separarse y ascender, saliendo más allá de sus grados normales, puede provocar una muerte imprevista y repentina. Así la razón y la naturaleza deben conservarse sin orgullo, cumpliendo su oficio dentro de sus propias jerarquías.» — El Mercurio que asciende más allá de sus grados puede dar muerte repentina; de ahí que razón y naturaleza deban conservarse sin orgullo dentro de sus jerarquías
«Cada cabeza debe tener un sentido propio y diferente del de las demás y debe poder romper sus límites cuando una fuerza determinada se lo imponga; de todos modos conviene saber que es siempre funesto contrariar los principios del cuerpo.» — Cada cabeza puede romper sus límites bajo una fuerza determinada, y aun así contrariar los principios del cuerpo es siempre funesto
«La Naturaleza ha dado las mismas propiedades y virtudes al oro que a la plata. Por eso, el que el primero se considere más valioso que la segunda, no se debe más que a la avaricia» — Naturaleza dio iguales virtudes al oro y a la plata, y la mayor estima del oro la adjudica a la avaricia
«Por lo demás, ni el escarbucle (?) es mejor que la piedra pómez, ni el ciprés mejor que el pino, pues ello sería rechazado por la luz de la Naturaleza.» — Ni el escarbucle es mejor que la piedra pómez ni el ciprés mejor que el pino, y la luz de la naturaleza rechazaría lo contrario
«Sin embargo, si sólo se ha introducido o dominado en una parte, entonces la Medicina puede cooperar y auxiliar a la Naturaleza, restituyéndola en su integridad. La sosa cura lo que la Sal ha corroído; el azafrán restablece y restaura lo que el Azufre ha disuelto y el oro devuelve la consistencia a lo que el Mercurio hizo demasiado sutil, viniendo todo ello en ayuda de la Naturaleza.» — Los remedios por correspondencia de substancia: la sosa cura lo que la Sal corroyó, el azafrán restaura lo que el Azufre disolvió y el oro devuelve consistencia
«Sin embargo, igual que ningún reino puede ser invadido y conquistado sin que se produzcan en él daños y perjuicios irreparables, así la carne que ha sido atacada y corroída por la Sal, sólo puede restaurarse imperfectamente y no puede, después de haber sido dañada una vez, manifestarse tan bien como antes.» — El límite de esa reparación: como el reino conquistado, la carne corroída por la Sal solo se restaura imperfectamente
«Muchos son los que han intentado describir esta generación, pero hay que convenir que han perdido todas las esperanzas de realizarlo, lo que no es demasiado de lamentar, ya que no es prudente en todo caso dejar en libertad un cerdo en un jardín.» — Sobre los que intentaron describir esta generación y perdieron la esperanza, con el dicho del cerdo suelto en un jardín
«Pues debéis tener por cierto que nada es tan negro que no conserve algo de blancura ni nada tan blanco que no posea alguna sombra, lo que, por supuesto, concierne igualmente a todos los colores.» — Nada es tan negro que no conserve blancura ni tan blanco que no tenga sombra, y lo mismo vale para todos los colores
«En este sentido vemos que la Sal, que es blanca, contiene todos los colores, que el Azufre arde porque posee todos los aceites y que el Mercurio fluye porque encierra todos los humores.» — Cada principio contiene la totalidad de su género: la Sal todos los colores, el Azufre todos los aceites y el Mercurio todos los humores
«De esta manera resulta que el hombre es su propio médico, ya que a poco que ayude (opitulatur) a la Naturaleza, ésta transforma su anatomía en un jardín, con la mejor asistencia imaginable.» — El hombre es su propio médico: ayudada la Naturaleza, ella transforma su anatomía en un jardín
«Si estudiamos y escrutamos bien las causas de todas las cosas, vemos que nuestra naturaleza es nuestro mejor médico, ya que posee en sí todo cuanto podemos necesitar.» — La naturaleza es el mejor médico porque posee en sí cuanto puede necesitarse
«Las heridas no son sino pérdidas de carne, para cuya curación debe nacer nuevamente la carne del interior y no añadirse desde afuera.» — Las heridas son pérdidas de carne, y la carne debe nacer de dentro y no añadirse desde afuera
«De esta manera la curación de las heridas no es más que una protección (defensio) que evita que la naturaleza sea comprimida por ninguna clase de obstáculos exteriores, permitiendo a la vez que pueda actuar sin inconveniente alguno (inoffensa); con ello la herida cura por sí misma rellenándose a plano (complanat), como enseña la cirugía de los más hábiles maestros.» — La curación definida como defensio: evitar obstáculos exteriores para que la herida cure por sí misma
«En cambio, si, aparte esta acción defensiva, empleamos nuestra ciencia, actuamos como verdaderos médicos curadores (curatores)52.» — Junto a la acción defensiva, el empleo de la ciencia hace del médico un curador
«Cuando alguien resulta herido, puede tratarse, según esto, de dos maneras: (más arriba nos hemos ocupado del método defensivo).» — Las dos maneras de tratar una herida, una de las cuales es el método defensivo ya expuesto
«Así podéis juzgar, según este principio, cómo en todas las enfermedades hay una ciencia en el médico y otra en la naturaleza del Microcosmos53.» — En toda enfermedad hay una ciencia en el médico y otra en la naturaleza del microcosmos
«La adaptación de estos conocimientos a la conveniencia de nuestra medicina nos enseña que cuando administremos los medicamentos debemos dar con ellos el número total, es decir, que contengan todas las virtudes del cielo, de la tierra, del aire y del agua.» — El medicamento debe darse con el número total: todas las virtudes del cielo, la tierra, el aire y el agua
«Esto lo vemos bien, cuando cualquier enfermedad penetra en el cuerpo y que todos sus miembros sanos, absolutamente todos, combaten contra el cuerpo enfermo, defendiendo a la vez el todo y las partes, ya que la enfermedad lleva en sí la muerte de todos los miembros.» — Ante la enfermedad todos los miembros sanos combaten al cuerpo enfermo, porque la enfermedad lleva en sí la muerte de todos
«Y por eso la Naturaleza, llamando en su ayuda al cielo, a la tierra y a todas sus virtudes y potencias, puede resistir a la muerte con tanta intensidad.» — La Naturaleza llama en su ayuda al cielo y a la tierra y por eso puede resistir la muerte con tanta intensidad
«Ocurre como cuando el Alma, al invocar a Dios con todas las fuerzas de su corazón, puede luchar, resistir y llegar a vencer al Diablo.» — El paralelo con el Alma que, invocando a Dios, resiste y vence al Diablo
«Así también la Naturaleza pone igual cuidado en reunir y emplear todos los medios que Dios ha creado para rechazar a la muerte, por más que ésta pueda sacudirnos y estremecernos de horror con la amargura y la crueldad de su terrible mirada, a pesar de que no podamos verla con nuestros ojos ni tocarla con nuestras manos;» — La Naturaleza reúne todos los medios creados por Dios para rechazar la muerte, aunque no podamos verla ni tocarla
«Sabed que la muerte es verdaderamente horrible, cruel y acerba.» — La afirmación sin atenuantes con que cierra el pasaje
«Esa conjunción entre los dos cielos hace que existan también afinidades entre los elementos de la tierra. Así la melisa de la tierra se relaciona con la melisa del Microcosmos y el alelí del Microcosmos prende (assumit) por idéntica razón en el alelí de la tierra. La Caquimia54 del agua adopta la Caquimia del Microcosmos, así como el talco55 , el rocío y la Terebiana de uno y otro elemento.» — Las afinidades entre macrocosmos y microcosmos puestas planta por planta: la melisa de la tierra con la del microcosmos, el alelí, la caquimia del agua, el talco, el rocío y la terebiana
«Todas estas cosas pueden explicarse teniendo en cuenta que tanto el cielo como la tierra, el aire y el agua, no son cuatro cosas, ni tres, ni dos siquiera, sino una sola cosa única, en la que las cuatro se conjugan (conjugantur) y de la que pueden dividirse y separarse.» — La razón de fondo de esas afinidades: cielo, tierra, aire y agua no son cuatro cosas ni tres ni dos, sino una sola en que las cuatro se conjugan
«Por eso, a medida que sea mayor el conocimiento de la muerte, mayor debe ser la prudencia y el cuidado en la investigación que emprenda contra ella el hombre verdaderamente sabio (vir sapiens).» — A mayor conocimiento de la muerte, mayor prudencia debe poner el sabio en la investigación que emprenda contra ella
«La Gran Farmacopea (magnum compositum), esto es, la verdadera Medicina, procede como hemos explicado, de las virtudes de todos los elementos del cielo y de la tierra.» — La Gran Farmacopea, magnum compositum, procede de las virtudes de todos los elementos del cielo y de la tierra
«De ella debe el médico aprender a hacer sencillas sus recetas, no sólo por el número y cantidad de los medicamentos, sino por su composición, de cuya ordenada reunión formará todo el hombre exterior.» — De ella el médico aprende a hacer sencillas sus recetas, no por número sino por composición
«Lo mismo que con la madera que tiene en sus manos el artesano —la cual puede ser esculpida de centenares de formas— ocurre con las enfermedades, cuyo número puede ser igualmente elevado, no obstante actúen y se produzcan sobre un mismo cuerpo.» — El símil de la madera esculpible de cien formas: otras tantas enfermedades pueden darse sobre un mismo cuerpo
«En cuanto a las medicinas particulares o locales, conviene que se administren según el orden prescripto (legitimo ordine) a pesar de lo cual no siempre están exentas de peligro.» — Las medicinas particulares se administran según el orden prescrito y aun así no siempre están exentas de peligro
«Hemos visto que en el ―gran compuesto‖ se encuentra el Mundo entero, es decir, el cielo, las virtudes de la tierra y el hombre microcósmico, encerrados en una gota.» — En el gran compuesto están el cielo, las virtudes de la tierra y el hombre microcósmico encerrados en una gota
«Esa composición sobrepasa a todas las demás medicinas, del mismo modo que el Sol supera a todos los otros astros.» — Esa composición sobrepasa a las demás medicinas como el Sol a los otros astros
«¿En qué se diferencia en efecto el Sol de la Luna o el día de la noche? Diremos que únicamente en la luz.» — La diferencia entre el Sol y la Luna, y entre el día y la noche, la pone únicamente en la luz
«El médico debe conocer los medicamentos con tal exactitud que pueda llegar a separar en ellos las tinieblas de la luz y el día de la noche, y una cosa justamente cada día, como hace el Dios Padre, según nos cuenta Moisés en el libro del Génesis.» — La exigencia con que compara la obra del médico a la del Génesis: separar en el medicamento las tinieblas de la luz y el día de la noche, una cosa cada día
«Pensad con esto que lo que tenemos en nuestras manos es algo tan parecido a lo que Dios mismo posee, que debemos poner en ello toda la ciencia y llegar a separar y» — Lo que el médico tiene en las manos lo declara parecido a lo que Dios posee, y de ahí la exigencia de poner en ello toda la ciencia
«Declararemos que Dios no quiere que se realicen como si se tratara de cortar árboles a golpes de hacha, exigiendo por el contrario que semejantes obras sean consideradas de acuerdo a los principios de la medicina, con cuya eficacia, virtud y trabajo debe procederse a fin de curar (sanavit) estas enfermedades como Él mismo ha dispuesto sobre la tierra.» — Dios no quiere que estas obras se hagan a golpes de hacha sino según los principios de la medicina
«Asimismo debernos tener en cuenta las faltas de los enfermos y, finalmente, otra serie de ellas que sólo Dios conoce y que nosotros no debemos investigar.» — Hay faltas de los enfermos que solo Dios conoce y que el médico no debe investigar
«Por otra parte los Elementos no son enfermedades propiamente dichas sino indicadores de enfermedades, del mismo modo que las ramas indican el árbol sin ser ellas mismas el árbol.» — Los elementos no son enfermedades sino indicadores, como las ramas indican el árbol sin ser el árbol
«Todas las cosas tienen un tiempo prefijado, es decir, una duración que ha de consumirse indefectiblemente ya sea en el bien o en el mal.» — Todas las cosas tienen un tiempo prefijado que se consume indefectiblemente, en el bien o en el mal
«Ni el Santo más piadoso podría sobrepasar este plazo, por más útil o saludable que pudiera ser su existencia para los hombres de su pueblo.» — Ni el santo más piadoso puede sobrepasar ese plazo, por útil que fuera su vida para su pueblo
«Una vez que el tiempo de la muerte se acerca, nada puede subsistir (nihil superest, nihil spectatur) y cuando se oyen las palabras que nos dicen: ―Levántate y anda‖ (surge et abi), el término de ese tiempo se ha consumado.» — Llegada la hora, nada subsiste, y con las palabras de levantarse y andar el término se ha consumado
«pero a pesar de todo jamás podrá la muerte desobedecer los designios y las órdenes que desde el cielo le dicta Nuestro Señor.» — La muerte no puede desobedecer los designios que el cielo le dicta
«Y sin embargo, ¿cómo, aun suponiendo que esté perfectamente defendido, puede venir una bala y atravesarlo?» — La pregunta con que ilustra esa sujeción: cómo puede una bala atravesar a quien está perfectamente defendido
«Bienaventurados pues los hombres a los que la muerte sorprende en igual disposición de corazón que a San Juan Bautista, los Profetas y los Apóstoles.» — Bienaventurados los que mueren en la disposición de San Juan Bautista, los profetas y los apóstoles
«Es preciso pues que velemos constantemente y tengamos puesta en ella (la muerte) la mirada con toda vigilancia, pues ciertamente ha de llamarnos al juicio en que hemos de dar cuenta del uso de nuestro tiempo, hasta el más pequeño de los instantes, como un verdadero Heraldo del Tribunal de Dios.» — La vigilancia que pide: la muerte llamará a dar cuenta del uso del tiempo hasta el más pequeño instante, como heraldo del Tribunal de Dios
«Y os digo que ese día será un día de verdadera miseria, en el que la tierra y el cielo se levantarán (attollentur) temblando y en el que las trompetas despertarán (suscitabunt) a todos los que deban ser llamados, vivos y difuntos.» — El día final descrito con la tierra y el cielo temblando y las trompetas despertando a vivos y difuntos
«Cuando la muerte nos resucite nos devolverá todo lo que nos llevó (abstulit), con lo cual esperaremos al lado de nuestro ángel56 el fallo de este Tribunal, cuyas celdas de prisión no son otra cosa que la vida en la tierra.» — La muerte al resucitarnos devolverá todo lo que se llevó, y la vida en la tierra queda definida como celda de prisión
«Sin embargo, apenas percibimos la invitación de la muerte, el espíritu se eleva hacia el Señor, en tanto que el cuerpo queda solo en su prisión de la tierra.» — Percibida la invitación de la muerte, el espíritu se eleva y el cuerpo queda solo en su prisión terrena
«Ocurre como con Lucifer, cuyo orgullo no es resultado de su naturaleza, sino que lo recibe de fuera, por lo cual puede así elevarse sobre todo.» — El orgullo de Lucifer, dice, no sale de su naturaleza sino que lo recibe de fuera, y por eso puede elevarse sobre todo
«En ese momento no habrá ya ninguna enfermedad, ningún médico, ni ningún enfermo y será verdaderamente el fin de todas las cosas.» — El fin de todas las cosas dicho desde el oficio: no habrá enfermedad, ni médico, ni enfermo
«El calor es pues, aun accidental, la virtud digestiva que determina la ascensión del Mercurio y tanto más poderosa cuanto más intensa.» — El calor, aun accidental, es la virtud digestiva que hace ascender al Mercurio, tanto más poderosa cuanto más intensa
«Tres calores extraños pueden pues determinan la ascensión del Mercurio y la consiguiente precipitación de su orgullo en las enfermedades y en la muerte, todas las cuales deben ser bien conocidas por el médico, quien distinguirá perfectamente cuándo el calor proviene de los astros y cuándo de los ejercicios o experiencias (calor exercitii).» — Los tres calores extraños que hacen ascender al Mercurio, y la exigencia de distinguir si el calor viene de los astros o de los ejercicios
«Sólo así podrá proteger convenientemente a sus enfermos, prescribiendo para cada uno las consideraciones y regímenes adecuados.» — Solo con esa distinción puede el médico prescribir a cada enfermo su régimen
«Es sabido que el Mercurio se encuentra en todos los miembros del cuerpo y en tantos espacios como miembros, cada uno de los cuales tiene su función propia: razón, visión, audición... etc., de lo que resultan las diversas especies de enfermedades.» — El Mercurio está en todos los miembros, cada uno con su función —razón, visión, audición—, de donde salen las distintas especies de enfermedad
«el enfermo siente en unos casos que pierde la razón, en otros que se abren las venas y ligamentos, en otros en fin, que se le seca lengua..., con todo lo cual se inicia el calor.» — Los signos con que empieza el calor: perder la razón, abrirse venas y ligamentos, secarse la lengua
«destilándose como si el cuerpo fuera un Pelícano57 y alcanzando su verdadera malignidad (nequitia) al elevarse al más alto grado.» — El cuerpo como pelícano de alquimista, donde el Mercurio se destila y alcanza su malignidad al elevarse al grado más alto
«sutilizado al extremo, ya espontáneamente, por sublimación, destilación o precipitación, llega a alcanzar su esencia suprema, en cuyo punto es rechazado de su lugar normal, sobreviniendo rápidamente la enfermedad del cuerpo y la muerte.» — Alcanzada su esencia suprema, el Mercurio es rechazado de su lugar y sobreviene la enfermedad y la muerte
«La inquietud del Mercurio al exaltarse (agitur) por el calor exterior, no es sino expresión del movimiento de repulsión o rechazo que determina la aparición de las enfermedades.» — La inquietud del Mercurio exaltado por el calor exterior es el movimiento de repulsión que determina las enfermedades
«Las tres vías o modos como se manifiesta la capacidad del Mercurio para engendrar enfermedades son pues: la destilación, la precipitación y la sublimación. La destilación conduce a la muerte repentina en todos sus aspectos: la precipitación introduce la gota en los pies (Podagra), la de las manos (Chiragra) y la de las articulaciones (Arthetica); determinando finalmente la sublimación, el frenesí y la locura (Manía).» — Las tres vías del Mercurio y sus enfermedades: la destilación lleva a muerte repentina, la precipitación a Podagra, Chiragra y Arthetica, la sublimación al frenesí y la Manía
«Las substancias que alcanzan su última materia sobrepasando y superando sus propios grados normales son muy numerosas. Esta diversidad se refiere aquí a las substancias mercuriales, a las funciones de las partes, las naturalezas, a los modos y a las propiedades, siendo las enfermedades en todo caso tanto más extraordinarias cuanto mayor número de coincidencias reúnan entre estos diferentes elementos.» — Las enfermedades resultan tanto más extraordinarias cuantas más coincidencias reúnan las substancias mercuriales, las funciones y las propiedades
«Deberéis saber sin embargo que esa ascensión del Mercurio no sólo provoca calor, sino que puede también provocar frío, terror y estremecimiento (rigorem horroremque suscitavit) tantas veces como sobrevenga en su paroxismo58.» — La ascensión del Mercurio no solo da calor: también frío, terror y estremecimiento cada vez que sobreviene en su paroxismo
«Terminada nuestra disertación sobre el Mercurio, vamos a acordar igual atención a la Sal, otra de las tres substancias, de la que nos ocuparemos en el presente capítulo. Sabed ante todo que la Sal alcanza en su soberbia cuatro modos de transformación. Son éstos: la resolución, la calcinación, la reverberación y la alcalinización.» — Paso del Mercurio a la Sal, con los cuatro modos de transformación que le adjudica: resolución, calcinación, reverberación y alcalinización
«Esa diversidad de naturalezas explica las distintas especies de la Sal y de sus preparaciones. Muchas sales están calcinadas, otras reverberadas, otras alcalinizadas y otras en resolución, pero todas se comportan en el interior del hombre del mismo modo que lo hacen en su exterior.» — Las sales calcinadas, reverberadas, alcalinizadas o en resolución se comportan dentro del hombre igual que fuera
«Primeramente debe saberse porqué se disuelve (infringitur) la Sal y porqué asciende hasta las preparaciones del grado supremo, a las que normalmente no debería llegar. Tres son las causas de esto:» — El planteo de las tres causas por las que la Sal se disuelve y asciende al grado supremo que no le corresponde
«La primera es la inmoderación en las comidas, lo que perturba la digestión haciendo fuertemente lascivas las partes, demasiado lúbrica la carne, que se vuelve delicada, blanda y medulosa y excesivamente impetuosa (luxurians) la sangre.» — Primera causa, la inmoderación en las comidas, que perturba la digestión y vuelve lasciva la carne e impetuosa la sangre
«Cuando todos estos estados se producen, la Sal no puede mantenerse en la esencia e integridad en que habitualmente le conviene permanecer. De modo semejante a como los frutos que crecen en campos excesivamente abonados maduran y se pudren con mayor facilidad en cuanto cae sobre ellos una lluvia abundante.» — El símil de los frutos de campo demasiado abonado, que maduran y se pudren antes con la lluvia
«Esto quiere decir que el exceso y la abundancia (luxus) excitan la exaltación de la Sal, tanto más pronta e intensamente cuanto la lujuria o el coito han sobrevenido por irritaciones pruriginosas, por transpiraciones intensas o por alteraciones de la sangre.» — El exceso excita la exaltación de la Sal, más aún cuando la lujuria o el coito vienen de prurito, transpiración o alteración de la sangre
«Como consecuencia de toda esta agitación el cuerpo engendra un espíritu frío que se manifiesta en forma de soplo (flatus), el que convierte la naturaleza de la Sal dándole otra mucho más poderosa.» — De esa agitación el cuerpo engendra un espíritu frío en forma de soplo que cambia la naturaleza de la Sal por otra más poderosa
«Igualmente cuando el esperma retenido es desviado en su excesiva abundancia fuera de sus conductos naturales, la naturaleza de la Sal se rompe, determinándose una gran necesidad de agua, la que es atraída abundantemente, conduciendo así a la Sal hacia otra naturaleza.» — El esperma retenido y desviado rompe la naturaleza de la Sal y provoca gran necesidad de agua
«Otro tanto ocurre cuando el astro penetra (incidens) en las partes de la Sal, a las que deseca lo mismo que el viento y a las que funde igual que granizo bajo el Sol, ya que en definitiva las sales están en el cuerpo como el granizo en el campo después de la tormenta.» — El astro que penetra en las partes de la Sal las deseca y las funde; las sales están en el cuerpo como el granizo en el campo tras la tormenta
«La naturaleza del granizo es tal que le permite permanecer en el mismo estado durante algún tiempo, aunque sin poder resistir demasiado, pues al fin acaba por romperse, deshacerse y disgregarse.» — La naturaleza del granizo, que dura un tiempo y acaba rompiéndose y disgregándose
«El sudor no es pues más que Sal disuelta, según acabamos de decir.» — La definición del sudor que se sigue de todo esto: no es más que sal disuelta
«Así se producen las manchas de la piel (serpígines), las costras (impetígines), los picores (pruritus), las grietas (scabies) y otras tantas lesiones de ese género que sólo enunciamos ahora aquí, pero de las que nos ocuparemos detalladamente en nuestros libros de Cirugía.» — Las lesiones cutáneas enumeradas —serpígines, impetígines, prurito, escabies— y la remisión a los libros de cirugía
«El afán de la brevedad ha hecho que sólo señalemos aquí lo más fundamental, pero en otros volúmenes de nuestro tratado volveremos sobre esto en la debida y necesaria amplitud.» — La justificación del recorte: por brevedad solo se señala lo fundamental y se remite a otros volúmenes del tratado
«Cirugía llamo ―heridas de herrumbre‖, ya que cada herrumbre debe ser expulsada por los poros de dentro afuera, consumándose al aire libre.» — El nombre que da en su Cirugía a estas lesiones, heridas de herrumbre, porque la herrumbre debe salir por los poros y consumirse al aire
«Sabed pues que ninguna úlcera o enfermedad exterior puede existir si no se produce la Sal, la que, justamente con el aire, actúa en la piel atrayendo todo hacia fuera. Según el modo como la Sal se comporta se producen las úlceras secas, húmedas, fluyentes, saniosas, purulentas» — Ninguna úlcera externa existe sin que se produzca la Sal, que junto con el aire atrae todo hacia fuera y da úlceras secas, húmedas, fluyentes, saniosas o purulentas
«De este modo engendra la Sal sus heridas, ya ambulantes, pasajeras (peregrina), corrosivas, cancerizantes, profundas, pútridas, secas. . . etc., así como otras no cancerosas, como la calvas (alopecia), pústulas y cicatrices, los tumores del ano (condylomata), el muermo60 , la lepra y otras de esta especie.» — El catálogo de heridas de la Sal, de las corrosivas y cancerizantes a la alopecia, las pústulas, los condilomas, el muermo y la lepra
«Según el género de la Sal será la clase del dolor y del sufrimiento, así como la influencia o movimiento que determine la estrella que se exalta, según cada una de estas circunstancias.» — El género de la Sal fija la clase del dolor, y sobre él actúa el movimiento de la estrella que se exalta
«Importa pues saber que todas las clases de las citadas lesiones corresponden a la constitución de las naturalezas de la Sal Y que la Sal, que ha dado forma a todas ellas como demuestra la luz de la Naturaleza, condiciona igualmente las enfermedades según los individuos, haciendo que en unos sean agudas, en otros crónicas, breves en éstos o mortales en aquéllos.» — Las lesiones corresponden a las naturalezas de la Sal, que además hace que en unos sean agudas y en otros crónicas o mortales
«La misma cosa ocurre con el Azufre, el cual es separado también por los cuatro» — Apertura del capítulo del Azufre, separado también por los cuatro elementos
«Quiere decir que los cuatro Elementos son los artesanos y artífices que realizan las trasmutaciones del Azufre, al que quitan de su función habitual, haciéndolo suscitar o intervenir en la aparición de las más variadas enfermedades en sus más diversos géneros o especies, los que se comportan en cada caso según la naturaleza de la materia del Azufre, que es así atacado en su cuerpo y en sus miembros.» — Los cuatro elementos declarados artesanos y artífices de las transmutaciones del Azufre, que lo sacan de su función y le hacen suscitar las más variadas enfermedades
«Cuando domina la Tierra, el Azufre se enfría, permaneciendo en tal estado, o bien se calienta en las circunstancias contrarias, esto es, cuando el Fuego o el Firmamento demuestran su mayor poder.» — Dominando la Tierra el Azufre se enfría, y se calienta cuando el Fuego o el Firmamento muestran mayor poder
«Cuando el Azufre se enfría, la Tierra lo hace fijo o volátil, según las cuatro formas en que el frío puede manifestarse: congelación, resolución, coagulación o» — Enfriado el Azufre, la Tierra lo hace fijo o volátil según las formas del frío: congelación, resolución, coagulación
«El Azufre sale así (emergit) de estos cuatro elementos comprendidos conjuntamente en el Elemento de la Tierra, pues debéis saber en verdad que tanto el agua como el fuego, la tierra y el aire, engendran cada uno una parte del frío y que sólo razones filosóficas han hecho que se considere el frío como propio y exclusivo del Elemento Tierra.» — Agua, fuego, tierra y aire engendran cada uno una parte del frío, y solo razones filosóficas lo asignaron a la tierra
«En realidad sólo hay un frío o una frialdad, a pesar de lo cual su peso puede variar, con lo que parece como si hubiese a veces muchos fríos; es decir, que las cosas pueden tener diversas cantidades de frío por más que el frío sea siempre el mismo (œquabile).» — Hay un solo frío aunque su peso varíe: las cosas tienen cantidades distintas de frío y el frío es siempre el mismo
«La dureza congelada procede del frío ígneo (ex frigore igneo), como el agua helada, la nieve, el granizo.» — La dureza congelada procede del frío ígneo, como el agua helada, la nieve y el granizo
«Así el Azufre puede experimentar una congelación que proceda del Elemento del Fuego y que se acompaña de diversas especies de enfermedades, semejantes en cierto modo a la nieve, la escarcha (pruina) o al granizo, cuyo origen es justamente análogo.» — El Azufre puede sufrir una congelación venida del Fuego, con enfermedades semejantes a la nieve, la escarcha o el granizo
«La coagulación producida por el frío se diferencia de la congelación en que permanece fija, en tanto que la congelación es volátil, es decir, que la primera tiene un carácter definitivo y estable, en tanto que la segunda tiende constantemente a volver a su estado primitivo como ocurre con el agua helada.» — Coagulación y congelación se separan por la fijeza: la primera es definitiva y la segunda tiende a volver a su estado primitivo
«El frío del Aire es diferente, pues no es congelación ni coagulación, sino simplemente un viento que, como Bóreo y Zéfiro62, llevan con ellos y en sí mismos (per se et ex se) un frío en el calor.» — El frío del Aire no es congelación ni coagulación sino viento, y Bóreo y Céfiro llevan en sí un frío dentro del calor
«Por eso todas las enfermedades del Azufre tendrán la naturaleza de alguno de ellos (de los Elementos), ya que cuando el Azufre actúa en su función propia (in suo officio) y enciende el Elemento del fuego que está en el Firmamento, acaba por abrasarse en la estrella fulgurante del verano63.» — Toda enfermedad del Azufre toma la naturaleza de uno de los elementos, y encendido el fuego del firmamento acaba abrasándose en la estrella fulgurante del verano
«El Azufre arde así igual que el árbol consumido por la precipitación de un rayo celeste, operación invisible del Firmamento que, del mismo modo, puede llevarse a cabo en nuestro cuerpo, pues igual que el Firmamento enciende el Azufre del árbol, puede encender el del hombre.» — El Azufre arde como el árbol partido por el rayo, y lo que el firmamento hace con el árbol puede hacerlo con el hombre
«Es indudable que en la tierra existe un Elemento de fuego capaz de quemar el Azufre, ya que es sabido el poder que pueden desarrollar las hierbas del tipo de la ortiga y de la flámula64 cuando se ponen en contacto con nuestro cuerpo físico.» — La prueba de un elemento de fuego en la tierra: el poder que muestran la ortiga y la flámula al tocar el cuerpo
«Igual que hemos dicho para el frío, existe en el aire un Elemento caliente del Fuego, que engendra enfermedades ígneas propias de él, según la naturaleza de Eurus y de Auster66.» — Y un elemento caliente del Fuego en el aire, con enfermedades ígneas según la naturaleza de Euro y Austro
«Por eso nos limitamos aquí a exponer brevemente lo fundamentos y generalidades de estas cosas, dejando para el libro de las Complexiones y de los Grados su más detenido estudio, así como el de otras cosas semejantes, verdaderamente relacionadas con la Filosofía.» — El recorte declarado: aquí solo los fundamentos, y el estudio detenido para el libro de las Complexiones y de los Grados
«Los accidentes contienen en sí, efectivamente, no sólo su plenitud sino los Elementos y gran número de síntomas externos.» — Los accidentes contienen no solo su plenitud sino los elementos y gran número de síntomas externos
«En estos libros generales permanecerán pues la Teoría y la Física de las enfermedades, dejando su Práctica para otros especiales que sucesivamente iremos exponiendo.» — Estos libros generales guardan la teoría y la física de las enfermedades; la práctica queda para otros
«A este propósito conviene que aprendáis a conocer y discernir todas las cosas por sus signos particulares; pues todo el que ignore sus diferencias estará incapacitado para discriminar los signos, como hemos explicado a propósito de los trastornos interiores (bella intestina).» — El precepto de conocer las cosas por sus signos particulares: quien ignore las diferencias no puede discriminar los signos
«Prestad pues la mayor atención a nuestros libros y no sigáis con excesiva fidelidad sus divisiones, pues cuando leáis que en un título vamos a referirnos a tres (de Tribus) causas o motivos, debéis saber que eso no es más que un modo de decir o una forma de pretender clasificar los detalles (de accidentibus) o el mismo fin (de fine) y que en realidad son muchas y muy diversas las cosas que deben ser retenidas.» — La advertencia sobre sus propias divisiones: cuando anuncia tres causas, eso es solo un modo de decir y no una clasificación estricta
«Pues ciertamente que si la enfermedad debe recibir un nombre, nada habrá mejor para ello que usar el de la cosa que la engendra.» — La regla de nomenclatura que se sigue: nombrar la enfermedad por la cosa que la engendra
«Hemos de deciros a continuación que además y aparte de todas estas cosas, existe aún otro género de enfermedades, de dos de las cuales vamos a ocuparnos en este capítulo. Unas vienen de la Semilla del Esperma (ex semine spermatis), otras de la Forma Específica y ambas deben ser consideradas con toda atención a fin de no confundirlas con las demás clases de enfermedades.» — Los dos géneros añadidos de enfermedad: las que vienen de la Semilla del Esperma y las que vienen de la Forma Específica
«Sabéis ya que las tres primeras Substancias se encuentran en todas las cosas. Sin embargo, en todas las cosas existe además cierto accidente particular que nada tiene que ver con las referidas Substancias y que es el que provoca o inhibe el sudor, la sensación de quemazón y otras por el estilo, que debemos estudiar y tener en cuenta con todo cuidado.» — Junto a las tres substancias hay en toda cosa un accidente particular ajeno a ellas, que provoca o inhibe el sudor y la quemazón
«Esas son las que determinan las llamadas enfermedades específicas, las cuales no provienen de las causas antedichas, sino que están en cierto modo innatas en nosotros, haciendo parte de la propia naturaleza de cada cual, de tal modo que aquél resulta propenso a sudar, tal otro no, éste es de una manera y aquél de tal otra.» — Las enfermedades específicas quedan definidas como innatas y parte de la naturaleza de cada cual, no salidas de las causas anteriores
«A propósito del esperma diremos que provoca muchas más enfermedades de las que hasta ahora se creía y que eran atribuidas a otras causas por ignorancia.» — Al esperma le adjudica muchas más enfermedades de las que se creía, atribuidas antes a otras causas por ignorancia
«En realidad, el alcanfor, el esperma (Spermati)68 y otras substancias de este tipo son las que producen las enfermedades de la vejiga y de los riñones, pues por más que el tártaro sea la causa de la piedra y ésta sea la materia de esas enfermedades, hay que saber que el tártaro no se transforma y conglomera69 espontáneamente en piedra, sino que necesita la intervención de esta otra naturaleza para que lo congele con su frío o lo coagule con su calor sudorífico (diaphorética).» — Alcanfor y esperma producen las enfermedades de vejiga y riñones; el tártaro es causa de la piedra pero no se transforma en ella por sí solo
«Este calor y este frío no deben ser considerados como los otros de los que hasta ahora nos hemos ocupado, pues verdaderamente la Semilla del Esperma posee una Anatomía y una Física particulares, lo cual debe ser igualmente comprendido, dejando los casos especiales para otros tantos capítulos ulteriores.» — El calor y el frío del esperma no son los ya tratados: la Semilla del Esperma tiene anatomía y física particulares
«Por lo pronto, nada de lo que es congénito puede ser arrancado de su raíz innata, en la que se albergan la forma específica y la semilla del esperma o, por mejor decir, su Naturaleza, lo que explica que el germen se sostenga siempre en su propia raíz.» — Nada congénito puede arrancarse de su raíz, donde se albergan la forma específica y la semilla del esperma
«Cuando alguno nace ciego, por ejemplo, no puede decirse que su mal sea congénito, pues por más que no posea el don de la visión, la vista está en él, si bien no en el lugar adecuado o idóneo.» — El caso del ciego de nacimiento: no le falta la vista, la tiene fuera del lugar idóneo
«Nadie puede impedir que caiga la nieve; en cambio sí pueda impedirse que esa nieve cause el menor perjuicio al hombre.» — El símil que fija el alcance de la terapéutica: no se impide la nieve, se impide su daño
«Dado pues que el esperma es el Limbo y que está en los cuatro Elementos, será preciso saber que posee fuerzas semejantes, las que reciben el nombre de Impresiones, como verdaderamente les corresponde.» — El esperma identificado con el Limbo, presente en los cuatro elementos, y sus fuerzas nombradas Impresiones
«Observad sin embargo el error en que incurren los astrónomos cuando dicen que la impresión es de naturaleza celeste. Ello es notoriamente falso pues el cielo no imprime nada en nosotros, dado que nuestra efigie existe ya en nosotros por la voluntad y la mano de Dios.» — El error que imputa a los astrónomos: el cielo no imprime nada, porque la efigie está ya en nosotros por la mano de Dios
«Todo lo que seamos o queramos ser, hemos de serlo sin ningún intermediario, con todos nuestros miembros, pero reproduciendo la obra y la imagen que ha grabado (simulacrum) la mano de Dios.» — Lo que seamos ha de serlo sin intermediario, reproduciendo la imagen que grabó la mano de Dios
«Ningún médico experimentado (peritus) debe decir: ―Este ciego es incurable‖.» — La prohibición que se sigue: ningún médico experimentado debe llamar incurable a un ciego
«Observad así que la Naturaleza depende de estas dos cosas: germen y especificidad, cuya comprensión teórica queda perfectamente establecida, a lo que añadiremos que en todo caso los cuerpos pueden producirse de esta manera aun en ausencia de las substancias y que por la misma razón no es posible en cambio alterar las raíces de las enfermedades específicas, no obstante lo cual pueden ser suprimidos con relativa facilidad los accidentes que las mismas determinan.» — La Naturaleza depende de germen y especificidad, y los cuerpos pueden producirse aun en ausencia de las substancias
«Aquel que estudie el cielo y el hombre con verdadera seriedad y con honestidad científica, sabrá que nada de eso puede ser posible y que por el contrario la imagen del hombre es tan noble y se halla colocada tan alto y cerca de Dios, que está efectivamente pintada en el cielo con todas sus acciones e inclinaciones, buenas o malas.» — La imagen del hombre está pintada en el cielo con sus acciones e inclinaciones, tan alta y tan cerca de Dios
«Lo cual no puede decirse que sea la Inclinación, pues por más que los partidarios de esta idea intenten atenuar su error diciendo que la Inclinación no es necesaria (non necessitant), el artificio no pasa de ser un ingenioso intento de enmascarar su ignorancia.» — Contra la Inclinación astrológica: la salvedad de que no obliga la declara ingenioso intento de enmascarar la ignorancia
«Los preludios o estados previos no tienen otro valor que el de profetizar (vaticinia) las cosas futuras, sin que tengan que ver nada con la Inclinación, la Impresión, la Constelación, ni otras cosas semejantes, que no son sino un barro viscoso (limus) que los Astrónomos tienen ante sus ojos.» — Los preludios solo sirven para vaticinar y nada tienen que ver con inclinación, impresión ni constelación, que llama barro viscoso ante los ojos de los astrónomos
«Eso no quita para que cuando se les dicen estas cosas se pongan a murmurar (ringuntur) y que cuando se menosprecian sus errores, como propios de artes supersticiosas que deben ceder el paso a la verdadera ciencia, no se amilanen para afirmar que no hay más ciencia verdadera que la Nigromancia.» — Lo que dice que responden cuando se les reprocha: que no hay más ciencia verdadera que la Nigromancia
«Pues el hombre no toma nada de sus ascendientes sino del Limbo, ya que es la mano de Dios y no su padre, ni tal o cual Planeta, ni esta o aquella Constelación, la que lo ha formado; y sólo Ella y no otra cosa puede haber dispuesto que sea gordo o flaco.» — El hombre no toma nada de sus ascendientes sino del Limbo, y solo la mano de Dios dispone que sea gordo o flaco
«Aparte y además de las tres susodichas substancias, existe en el hombre un cuerpo invisible que no proviene tampoco del Limbo, por cuya razón escapa a la influencia del médico.» — El cuerpo invisible que no viene del Limbo y por eso escapa a la influencia del médico
«Sabido es que las Santas Escrituras han dicho que el día del Juicio Final hemos de resucitar de entre los muertos para dar cuenta de nuestros pecados.» — La resurrección para dar cuenta de los pecados invocada desde las Escrituras
«No es posible en efecto que demos razón de nuestras enfermedades, de nuestra salud, ni de otras cosas semejantes, si no conocemos bien previamente las cosas que proceden del corazón y que interesan al hombre, cuyo cuerpo no es sólo del Limbo, sino que es fruto también del Espíritu de Dios.» — No cabe dar razón de las enfermedades sin conocer lo que procede del corazón: el cuerpo no es solo del Limbo sino fruto también del Espíritu de Dios
«Por eso debemos ver en la carne a nuestro Dios Salvador y, dado que la carne es el Limbo al mismo tiempo, referir a ella nuestras enfermedades.» — La consecuencia: ver en la carne al Dios Salvador y, por ser la carne el Limbo, referirle las enfermedades
«En verdad está escrito que hemos de resucitar en la carne, en la única carne que existe, tomada del Limbo, que es el único que puede ser objeto de enfermedades, por más que haya siempre dos cuerpos en nosotros.» — La resurrección será en la única carne, tomada del Limbo, que es la única que puede enfermar, aunque haya siempre dos cuerpos
«Sabed ahora que en lo referente al cuerpo existe una naturaleza excitante, además del hambre, de la sed y de otras semejantes, así como de las cosas naturales que sobrepasan los límites de lo justo.» — Hay en el cuerpo una naturaleza excitante más allá del hambre y la sed y de lo que sobrepasa lo justo
«Pues si la carne que proviene del Limbo es verdaderamente la natural, es lógico que conserve así su medida y su Justicia y que todo lo que quede fuera de ella proceda del mal y no de la Naturaleza.» — La carne del Limbo es la natural y conserva su medida; lo que queda fuera procede del mal y no de la Naturaleza
«El daño espiritual no puede buscarse pues en la Naturaleza, ya que proviene de otro hombre distinto del del Limbo, el que en todo caso debe ser examinado con el mayor cuidado por el médico, quien deberá aprender de este modo a conocer los dos cuerpos, esto es, los dos hombres que hay en cada cuerpo, oponiéndose así a los Astrónomos, que todo lo resuelven sometiendo los cuerpos al juicio de los astros.» — El daño espiritual no se busca en la Naturaleza porque viene de otro hombre distinto del del Limbo, y el médico debe conocer los dos cuerpos
«En verdad os digo que ese cuerpo espiritual creado por la palabra de Dios y no por los astros, ha sido hecho así, de modo que pueda ser sometido a todas las pruebas y tentaciones y sepa elegir su camino, sea rara sí o para no, para bien o para mal, como prueba del amor y de la confianza que puede depositar en Dios.» — El cuerpo espiritual fue creado por la palabra de Dios y no por los astros, hecho para ser probado y elegir su camino
«Sin embargo, es indudable que hoy comemos en mayor abundancia de lo que nuestra naturaleza nos pide y bebemos mucho más de lo que nuestra sed necesita, ya que Dios, en su infinita bondad, no hace sino poner ante nuestros ojos y al alcance de la mano todo cuanto podemos apetecer, ya sean vinos excelentes, alimentos escogidos, fortuna brillante o mujeres hermosas.» — Se come y se bebe más de lo que la naturaleza pide, porque Dios pone al alcance cuanto se apetece
«No obstante lo cual debemos recordar que todas estas cosas no son sino otras tantas pruebas por las que hemos de demostrar cuán fuertes y resistentes somos, cómo sabemos mantenernos dentro de los límites que la Naturaleza nos enseña o cómo, por el contrario, nos salimos de ellos.» — Esa abundancia queda leída como prueba de si sabemos mantenernos en los límites que la Naturaleza enseña
«—y aquí viene bien la observación de San Pablo— existe entre estos dos cuerpos, el que se engendra del Soplo (spiraculum) Divino y el que proviene del Limbo, una asociación en cierto modo semejante a la que se observa en los matrimonios, ya que su violación conduce a una especie de depravación y de adulterio y a una pérdida de toda ponderación y medida.» — Con San Pablo, la asociación entre el cuerpo del Soplo Divino y el del Limbo comparada a un matrimonio cuya violación lleva a depravación
«Después de cuanto he dicho hasta aquí, ha de permitírseme no prolongar más este discurso y terminar con esto la Teoría universal, el origen de la Física y de la Cirugía y el estudio de las causas de todas las enfermedades.» — El cierre de la teoría universal, el origen de la física y la cirugía y el estudio de las causas
«Y puesto que la inteligencia requiere una singular Filosofía para todas las cosas que hemos señalado y propuesto, acabaré exhortándoos para que, mediante la voluntad de Dios, que tantas veces nos ha ayudado ya, podamos conocer la Medicina y se cumpla así todo lo que Su Sabiduría ha ordenado.» — La exhortación final: conocer la medicina mediante la voluntad de Dios, porque la inteligencia requiere una filosofía singular
«Con todo, debo declarar que mi esperanza se acrecienta día a día, ya que cada vez es mayor el número de los que reconocen que no puede amarse el alma sin amar el cuerpo y que no es posible cohibirlo y aherrojarlo sin que el alma resulte perjudicada en igual proporción, a cuyo claro concepto creo haber contribuido grandemente.» — Prólogo al lector: dice crecer el número de los que reconocen que no puede amarse el alma sin amar el cuerpo
«El que, a pesar de estos resultados, sigan desatados contra mí los más furiosos enconos, me obliga a decirte, amigo lector, que no debes emitir tus juicios demasiado pronto y que debes seguir tu lectura más allá del primero, segundo y aún tercer capítulo, hasta el fin de la obra.» — La defensa personal frente a los enconos: pide al lector no juzgar antes de llegar al fin de la obra
«Sólo entonces te pido que compares los resultados de tu propia experiencia con lo que yo expongo en estas pocas páginas.» — Y que compare entonces su propia experiencia con lo expuesto
«ten por cierto que, con la ayuda de Dios, han de aparecer muchos libros que defenderán estos principios, lo que llenará tu espíritu de placer y complacencia.» — La promesa de que aparecerán muchos libros que defiendan estos principios
«Verdaderamente querer ser médico sin experiencia ni conocimientos en Filosofía es cosa harto grosera (probsum), de donde nacen numerosísimos errores, según tendremos ocasión de demostraros a continuación.» — Querer ser médico sin filosofía queda declarado cosa grosera, de donde nacen numerosísimos errores
«Sobre esto os digo que en tanto no se conduzcan de semejante manera, seguirán ignorando la verdadera ciencia y que será vano y erróneo todo cuanto no haya sido edificado sobre las bases de una libre discusión contradictoria, con aquellos que saben más que nosotros.» — La exigencia de discusión contradictoria con quienes saben más como base de toda ciencia
«todo lo que crece, contiene en sí mismo (per se) su propio excremento, lo que puede entenderse igual, en principio, a propósito de las tres Substancias, lo que nos indicaría ya el proceso de la egestión de las enfermedades de los tres primeros Principios, así como de la evacuación del excremento que engendran en nosotros.» — Todo lo que crece contiene en sí su propio excremento, y de ahí el proceso de la egestión de las enfermedades de los tres principios
«De la necesidad de comer se deduce la necesidad de que existan un ventrículo (o estómago) dotado de la virtud particular de comer a la vez lo puro y lo impuro, tanto en el hombre como en los demás seres.» — De la necesidad de comer deduce la existencia de un ventrículo con la virtud de comer a la vez lo puro y lo impuro
«No todos sin embargo, poseen los perfeccionados emunctorios del hombre, pero todos se caracterizan por retener y asimilar en su interior una parte de lo que comen, separando allí, en su interior, el bien del mal.» — No todos poseen los emunctorios perfeccionados, pero todos retienen parte de lo que comen y separan dentro el bien del mal
«Hoy no es posible ya preocuparse demasiado por lo que los autores antiguos defendieron con tanto ardimiento acerca de las causas de la cólera, la flema y la melancolía.» — Paracelso da por superada la disputa antigua sobre las causas de la cólera, la flema y la melancolía
«Con todo, aún podrían ponerse de acuerdo en la generación de la flema, la melancolía, la sangre y la cólera, aunque sus naturalezas no existan en ellos.» — La concesión que hace a los antiguos: podrían ponerse de acuerdo en la generación de los humores aunque sus naturalezas no existan
«Diremos de ellas que, por más que las tres primeras substancias, y todas las demás, conserven y retengan sus excrementos, permanecen separadas de ellos, lo mismo que el hombre lo está de los suyos, según hemos demostrado a su debido tiempo.» — Las tres primeras substancias retienen sus excrementos y permanecen separadas de ellos, como el hombre de los suyos
«Distinguiremos pues las enfermedades en dos clases: las que se engendran en el hombre y las que provienen del excremento.» — El reparto que funda el tratado: enfermedades engendradas en el hombre y enfermedades venidas del excremento
«El lugar que pretendieron conservar para sus humores no tendría razón de ser, de haber considerado debidamente los fundamentos de la Filosofía a que nos venimos refiriendo.» — El lugar que los antiguos reservaron a sus humores no tendría razón de ser con los fundamentos filosóficos que él propone
«Sólo lo puro y su excremento permanecen, no así el excremento de las cosas naturales que están en los alimentos y para los cuales el ventrículo principal carece de poder separante.» — El ventrículo principal carece de poder separante sobre el excremento de las cosas naturales del alimento
«Entre las enfermedades de este género tenemos los cálculos, las arenillas de la vejiga de la orina, el sedimento y las viscosidades75, ninguna de las cuales preexiste en nuestra naturaleza, por lo que su presencia se explica difícilmente con la filosofía de los humores.» — Cálculos, arenillas, sedimento y viscosidades no preexisten en la naturaleza y por eso la filosofía de los humores no los explica
«Si los cálculos, las arenillas, los sedimentos o las viscosidades, se producen en el hombre, no hay duda que es debido a que la substancia que las engendra existe ya en nosotros, pues si no existiera no habría razón para que esas enfermedades se produjesen.» — Si se producen es porque la substancia que los engendra ya está en nosotros
«Cuando esos autores han intentado explicar estos hechos fuera de los consabidos cuatro humores, han fracasado una y otra vez y sus postulados han sido tan débiles y vacilantes como lo son en todas las demás cosas, pues ese es verdaderamente su punto débil.» — Los intentos de explicarlos fuera de los cuatro humores han fracasado, y ahí sitúa el punto débil de esa doctrina
«Si en lugar de poetas hubiesen sido filósofos, anatómicos en vez de empíricos76 y más amantes de la verdad que de la fantasía, habrían construido sin duda un edificio lógico y científico acerca de las enfermedades y de la condición y naturaleza humana, mucho más sólido que el falso y precario que nos han legado.» — La hipótesis contrafactual con que los juzga: filósofos en vez de poetas y anatómicos en vez de empíricos habrían hecho un edificio más sólido
«Sabed por el contrario que el cuerpo que engendra y produce las enfermedades de los cálculos, de las arenillas, de los sedimentos y de las viscosidades, es verdaderamente múltiple y que esas cuatro cosas representan los excrementos de las cuatro cosas naturales, presentes en todo alimento y bebidas que componen la nutrición del hombre.» — El cuerpo que engendra esas enfermedades es múltiple, y las cuatro cosas son los excrementos de las cuatro cosas naturales presentes en todo alimento
«La última existencia (últimum esse) de todas las cosas es una coagulación, cuya expresión es el cálculo.» — La última existencia de todas las cosas es una coagulación, y su expresión es el cálculo
«Veamos cómo: Sabemos por lo pronto que la putrefacción se encuentra en la materia última de los excrementos de los hombres (ultimam materiam habent in putrefactione) y que a la vez, la coagulación es la última materia de las cosas naturales (Rerum naturalium stercora habent ultimam materiam in coagulatione), cosas ambas que parecen oponerse entre sí.» — La simetría entre las dos materias últimas: la putrefacción para los excrementos del hombre y la coagulación para las cosas naturales
«En realidad la digestión del hombre termina en sus emunctorios, en los que la misma fuerza de la putrefacción limpia (excernitur) y separa (secedit) y expulsa todos los detritus.» — La digestión termina en los emunctorios, donde la fuerza de la putrefacción limpia, separa y expulsa los detritos
«Según este principio nutritivo todo lo que se resuelve en alimento tiene que estar previamente coagulado, razón por la cual todo aquello que no se digiere por la misma substancia que lo come, vuelve al estado de coagulación originaria.» — Todo lo que se resuelve en alimento estuvo antes coagulado, y lo que no se digiere vuelve a la coagulación originaria
«Por eso son tantas las formas de resolución: cálculos, arenas, sedimentos y viscosidades, las que verdaderamente deben considerarse como las últimas materias del excremento que contienen los alimentos de las cosas naturales.» — Las formas de resolución —cálculos, arenas, sedimentos, viscosidades— quedan definidas como las últimas materias del excremento de los alimentos
«Esta última materia se explica de dos modos: uno es el que ella misma posee dentro del Macrocosmos y otro el que le condicionan las enfermedades del hombre, sobre cuyo motivo vamos a ocupar el contenido de este libro.» — Los dos modos de explicar esa última materia: el que tiene en el macrocosmos y el que le imponen las enfermedades del hombre
«La última materia de las cosas que se forman por sí mismas (quœ per se finut) son las piedras de los ríos, que provienen del alimento de las aguas y las piedras de las montañas, que provienen de los alimentos de la tierra, ya que tanto el agua como la tierra necesitan alimentos.» — Las piedras de los ríos vienen del alimento de las aguas y las de las montañas del alimento de la tierra, porque agua y tierra también se alimentan
«El primer estado es el de una viscosidad arcillosa que se coagula en cuanto el cuerpo consigue expulsar la fuera de él (extra).» — El primer estado es una viscosidad arcillosa que se coagula en cuanto el cuerpo la expulsa
«Dicha viscosidad es violentamente rechazada (exturbant) por los cuatro Elementos, en tanto que aparece estimulada y favorecida por todo lo que crece espontáneamente (vegetabilia res crescentes).» — Esa viscosidad la rechazan los cuatro elementos y la favorece lo que crece espontáneamente
«Por eso es justo llamar Tratado del Tártaro a este libro, dado que todas las últimas materias de las cosas nacientes, una vez que se separan del cuerpo, reciben ese nombre, con las diversas variantes que son los cálculos, las arenillas, los sedimentos o las viscosidades.» — La razón del título del libro: todas las últimas materias separadas del cuerpo reciben el nombre de Tártaro, con sus variantes
«Hasta aquí hemos quedado que el Tártaro no es sino el excremento de las bebidas y comidas, coagulado por medio del espíritu del hombre.» — Definición del Tártaro: el excremento de bebidas y comidas coagulado por el espíritu del hombre
«De ello resulta que si esos excrementos se disgregan, desperdiciando así su potencia expulsiva y quedan en el organismo, engendran el tártaro, según vamos a exponer a continuación.» — Cuando esos excrementos se disgregan pierden su potencia expulsiva, quedan y engendran el tártaro
«Así pues el Tártaro es realmente bebido y comido por nosotros, quedando por ese mecanismo en el cuerpo, salvo si llega a mezclarse con nuestros excrementos, en cuyo caso se expulsa (excernatur) con ellos.» — El Tártaro se bebe y se come, y solo sale si llega a mezclarse con los excrementos
«De ahí que esto pueda provocar numerosas clases de enfermedades, no referidas por los médicos antiguos ni, hasta ahora, por los modernos, más en razón de su ignorancia o impericia que de verdadera mala voluntad o negligencia.» — Las enfermedades que de ahí salen no las refirieron ni antiguos ni modernos, y lo atribuye a ignorancia antes que a mala voluntad
«Veamos ahora cómo absorbemos (assumamus) el Tártaro que se encuentra en las verduras y legumbres, pues es notorio que su mucílago y las demás substancias espesas que de ellas resultan lo poseen en alto grado, como expresión de su sola última materia y de todo lo que es dulce.» — El mucílago de verduras y legumbres como vía de entrada del Tártaro
«La cocción en efecto desmenuza y quita el Tártaro, obligándolo a pasar a otros excrementos e impidiéndole que se adhiera o aglutine, como en caso contrario ocurriría.» — La cocción desmenuza y quita el Tártaro, y le impide adherirse
«Por eso el betún78, el mucílago viscoso, el gluten de las legumbres... etc., no son más que otras tantas substancias de excrementos retenidos en el cuerpo, en espera de transformarse (vertitur) en su última materia, esto es, en piedra o en arena.» — Betún, mucílago viscoso y gluten de las legumbres son excrementos retenidos a la espera de hacerse piedra o arena
«Otro tanto ocurre con los lacticinios, los cuales dejan una materia terrosa (bolaria) de tipo arcilloso, constituida por Tártaro, que queda retenida, a menos que se mezcle y expulse con los excrementos.» — Los lacticinios dejan una materia terrosa de tártaro que queda retenida si no se expulsa con los excrementos
«En cuanto a la naturaleza de los excrementos, debe saberse que los producidos por las legumbres son viscosos; y como tierra arcillosa en cambio (bolarice) los resultantes de pescados, carnes o lacticinios.» — Los excrementos de legumbres son viscosos y los de pescados, carnes y lacticinios arcillosos
«Sólo existen pues, el Tártaro de la tierra (tartarum boli) y el Tártaro viscoso (tartarum visci), cada uno con sus diversas especies, separadas entre sí lo mismo que» — Los dos tártaros que reconoce, el de la tierra y el viscoso, cada uno con sus especies
«De este modo, cuando el médico prescriba un régimen (diœta) cualquiera, deberá cuidar que todas esas clases de Tártaros se mezclen bien a los excrementos del ventrículo por medio de una ordenada putrefacción, a fin de no desperdiciar su potencia expulsiva79.» — La regla dietética: el régimen debe hacer que los tártaros se mezclen con los excrementos del ventrículo por una putrefacción ordenada, para no desperdiciar la potencia expulsiva
«Ningún otro mecanismo puede explicar la preparación del régimen y de la dieta en general, especialmente en las enfermedades provocadas por el Tártaro, sobre las que la abstinencia completa carece de verdadera acción.» — Y su corolario: en las enfermedades del Tártaro la abstinencia completa carece de acción
«La cerveza en cambio, así como las bebidas extraídas de las legumbres, poseen las dos clases de Tártaros y llevan en ellas su propia corrección.» — La cerveza y las bebidas de legumbres traen las dos clases de tártaro y su propia corrección
«Las digestiones intensas y laboriosas favorecen en efecto la formación de cálculos, en tanto que las digestiones ligeras los evitan.» — Las digestiones intensas favorecen el cálculo y las ligeras lo evitan
«Asimismo, las digestiones vigorosas y cálidas, tampoco dejan residuo alguno.» — Las digestiones vigorosas y cálidas no dejan residuo
«Por eso, el que el Tártaro aparezca en un punto u otro del cuerpo del hombre, se debe a la distinta energía, intensidad o suavidad de sus digestiones y de cómo se realizan en sus miembros la separación de sus principios nutritivos.» — El sitio donde aparece el Tártaro depende de la energía o suavidad de las digestiones y de cómo separan los principios en cada miembro
«Sabed finalmente que, como hemos apuntado antes, existen en estas enfermedades dos clases de Tártaros, cuyos nombres varían según la naturaleza y condición de cada país.» — Las dos clases de tártaro cambian de nombre según la naturaleza y condición de cada país
«Observad ahora que el Tártaro que se engendra en el agua y en el vino produce una piedra viscosa (lapis viscosus) que a veces, aislándose, queda adherida a los vasos.» — El tártaro del agua y del vino produce una piedra viscosa que llega a adherirse a los vasos
«Lo cierto es que el Tártaro, no obstante la diversidad de naturalezas y generaciones, está presente en todos los hombres.» — Pese a la diversidad de generaciones, el Tártaro está presente en todos los hombres
«No es de extrañar que los médicos que han pretendido explicar la generación del Tártaro de otro modo hayan permanecido en la más absoluta ignorancia.» — Quienes explicaron de otro modo la generación del Tártaro quedaron, dice, en absoluta ignorancia
«No se puede en efecto hablar de la coagulación sin saber en qué consiste, ni referirse al calor de las digestiones sin conocer el mecanismo por el cual se deposita el Tártaro y se produce el cálculo.» — No se puede hablar de la coagulación sin saber en qué consiste ni del calor digestivo sin conocer cómo se deposita el Tártaro
«Pero verdaderamente creo que detenerme más en estas bagatelas, a las que sin embargo se ha dado por algunos tanta importancia, no es más que una lamentable pérdida de tiempo.» — Paracelso corta la polémica por considerarla pérdida de tiempo, aunque otros le den importancia
«Sólo el Espíritu de la Sal puede realizar esto y ello justamente porque posee la materia de la piedra, sobre la que actúa como el calor del Sol, desecando todos los mucílagos y viscosidades.» — Solo el Espíritu de la Sal coagula la piedra, porque posee su materia y actúa como el calor del Sol desecando mucílagos
«Nada que no posea el Espíritu de la Sal puede trasformar en piedra las materias lapidarias, ni ninguna de dichas substancias podrá tampoco encontrarse en su última materia, esto es, en estado de piedra, sin la presencia de dicho Espíritu, como podemos comprobar a cada paso en los alimentos.» — Nada que no tenga el Espíritu de la Sal transforma en piedra las materias lapidarias
«Únicamente el ventrículo del hombre puede reducir la digestión a sus últimas materias, mejor que cualquier otro calor o que cualquier otro fuego.» — El ventrículo del hombre reduce la digestión a sus últimas materias mejor que cualquier otro fuego
«Cuando las cosas entran en putrefacción de modo irregular, y no a través de la vía de su última materia, hay que pensar que ello se debe al Espíritu de la Sal y no al simple calor del cuerpo, lo que, en definitiva, sólo puede ser explicado por el filósofo y no por el médico.» — La putrefacción irregular se debe al Espíritu de la Sal y no al calor del cuerpo, y eso lo explica el filósofo y no el médico
«Sabemos en principio, que nuestra boca recibe todo lo que comemos o bebemos, no obstante lo cual, su papel se reduce al de un pasaje por un simple embudo (infundíbulum) a través del cual pasa todo hacia el reservorio colocado debajo a continuación.» — La boca reducida a embudo por donde pasa todo al reservorio de abajo
«dado que la boca, que posee una parte del calor de la digestión —aunque no de la complexión ni de los humores ni Elementos— retiene ya una clase de Tártaro.» — Y aun así la boca tiene parte del calor de la digestión y retiene ya una clase de Tártaro
«Por eso, aunque sea perfectamente posible que lo que ingerimos en la boca se digiera como si estuviera en el ventrículo, su calidad es algo diferente.» — La digestión bucal puede ser como la del ventrículo y su calidad es distinta
«Los que comen por la boca sólo orinan (mingunt) sin llegar propiamente a evacuar excrementos sólidos (non cacant).» — Los que comen por la boca solo orinan y no llegan a evacuar sólidos
«Esta es la razón y el mecanismo por los que muchos santos alcanzaron a subvenir a su sustento, ante el asombro de los hombres que, al no verlos defecar nunca, llegaron a creer que podían vivir sin comer.» — Con eso explica que muchos santos se sustentaran sin que nadie los viera defecar, y que se creyera que vivían sin comer
«La digestión bucal es suficiente pues para asegurar la nutrición del cuerpo.» — La digestión bucal basta por sí sola para nutrir el cuerpo
«Así, cuando la boca digiere, llega a separar el excremento natural con su propio poder, haciéndolo pasar o bien dejándolo adherido y aglutinado en los dientes83.» — La boca separa el excremento natural con su propio poder y lo deja adherido a los dientes
«De este modo puede desarrollarse el Tártaro detenido en los dientes y depositado allí, no tanto por las bebidas como por los alimentos sólidos, según su diversa naturaleza y condición.» — El tártaro dental viene más de los alimentos sólidos que de las bebidas
«A esta primera separación bucal del excremento natural que queda adherido a los dientes, corresponden las putrefacciones de las encías, las caries, los dolores de muelas y otros semejantes, debido a la naturaleza acre (acrimonia) del Tártaro.» — A esa separación bucal atribuye las putrefacciones de encías, las caries y los dolores de muelas, por lo acre del Tártaro
«Los Avicenistas y Galenistas en estos casos, incapaces de reducirlos, se limitaban a purgarlos o a intentar extraerlos.» — Lo que imputa a avicenistas y galenistas: incapaces de reducir los tártaros, se limitaban a purgarlos
«No puede ser criticable que escribamos e indiquemos pues todo lo que debe saberse sobre el particular, ya que, excepción hecha del proceso de la trasmutación del Tártaro calcinado en arena, nada podía interpretarse hasta ahora acerca de estos fenómenos que no acabase en pura pérdida.» — Justifica escribir sobre esto porque, salvo la transmutación del tártaro calcinado en arena, nada se había interpretado antes
«Por todo lo cual os aconsejo que no les prestéis más atención y que los abandonéis.» — El consejo que da sobre esas prescripciones: no prestarles más atención y abandonarlas
«A los efectos de aclarar vuestra comprensión quiero deciros que sólo existen dos vías o mecanismos distintos en la producción del Tártaro: la bebida y la comida.» — Las dos únicas vías de producción del Tártaro que reconoce: la bebida y la comida
«El Tártaro resultante de las comidas va a los intestinos, de donde es expulsado por el vientre, en tanto que el aportado por las bebidas pasa al hígado y de allí a la vejiga de la orina por donde se elimina.» — Las dos rutas: el tártaro de las comidas va a los intestinos y sale por el vientre; el de las bebidas pasa al hígado y de allí a la vejiga
«Resulta que los Tártaros de las citadas localizaciones forman una sola mixtura, a pesar de lo cual siempre se disuelven mejor cuando provienen de los alimentos sólidos que cuando han sido depositados por las bebidas, lo que puede hacerse extensivo por supuesto, a los cálculos de uno y otro origen, cuyas propiedades conjuntas difieren notoriamente de las de los demás cálculos y Tártaros.» — Los tártaros forman una sola mixtura y aun así el de los sólidos se disuelve mejor que el de las bebidas
«Estas diferencias deben ser observadas especialmente cuando consideremos los correspondientes tratamientos, sobre todo teniendo en cuenta que 1a coagulación que determina el Espíritu de la Sal en estos detritus es tanto más dura, compacta y consistente cuanto más lejos se encuentren de la boca, dentro del tracto gastrointestinal.» — La coagulación del Espíritu de la Sal es tanto más dura cuanto más lejos de la boca se produzca
«La fuerza y la capacidad de penetración (pervadit) y precipitación de los Tártaros aumenta a medida que son sometidos a mayores y más prolongadas destilaciones.» — La capacidad de penetración de los tártaros crece con destilaciones mayores y más prolongadas
«Por eso el Tártaro de la boca es el que más pronto, mejor y con mayor facilidad se disuelve.» — El tártaro de la boca es el que se disuelve con mayor facilidad
«Los más rebeldes de todos, sin embargo, son los que se depositan en el hígado, en los riñones y en la vejiga de la orina.» — Y los más rebeldes son los de hígado, riñones y vejiga
«De ello se deduce la separación lógica que debemos establecer ulteriormente para estas dos vías —intestinal y urinaria— en todo cuanto concierne al estudio de sus condiciones y naturalezas respectivas.» — De ahí la separación de las dos vías, intestinal y urinaria, para el estudio ulterior
«Por lo demás, resulta verdaderamente sorprendente que nada de esto haya sido representado ni explicado nunca por los que nos han precedido Y es de lamentar pues ello indudablemente hubiera dado una ocupación y un provecho mayor que el que lograron Galeno, Rasis y Avicena con sus naderías, con tanto orgullo e insolencia alabadas por sus sectarios y comentaristas» — El reproche a los antecesores por no haber representado nada de esto, y lo que dice que habrían ganado sobre las naderías de Galeno, Rasis y Avicena
«Quedamos pues en que la fuerza que ha de separar lo podrido de lo que no lo está reside en el ventrículo y que todos los alimentos poseen un excremento doble, uno de las cosas que se comen y otro de las que se beben.» — La fuerza separadora reside en el ventrículo, y todo alimento tiene excremento doble, de lo que se come y de lo que se bebe
«Con esto quiero deciros que existen muchos alimentos que son bebida al mismo tiempo y bebidas que son a su vez alimentos sólidos, por lo que generarán un Tártaro y no dos, bien que dividido en diversas especies, según su naturaleza propia.» — El caso mixto: alimentos que son bebida y bebidas que son alimento generan un solo tártaro dividido en especies
«Sabemos que aunque todo excremento sale del ventrículo, permanece antes durante mucho tiempo en él, aglutinándose ya allí y suscitando diversas y numerosas enfermedades, como el cólico, la disentería, los retortijones y dolores de vientre, tanto superiores como inferiores; las obstrucciones, los flujos y otras semejantes.» — El excremento permanece largo tiempo en el ventrículo y allí suscita cólico, disentería, retortijones y obstrucciones
«Por eso deberá considerarse con la mayor atención el origen del cólico, a lo que dedicaremos un capítulo especial.» — El anuncio de un capítulo especial sobre el origen del cólico
«Los antiguos cometieron un grosero error al describir esta enfermedad.» — El juicio sobre los antiguos en ese punto: cometieron un grosero error al describir la enfermedad
«Con el tiempo esa coagulación va aumentando en longitud y espesor al punto de formar una verdadera piedra, tan voluminosa que llega a obstruir el ciego, lugar donde se desarrolla preferentemente» — La coagulación crece hasta hacerse piedra y obstruir el ciego, sitio donde dice que se desarrolla de preferencia
«En esta sorprendente equivocación han caído y siguen cayendo muchos médicos franceses e italianos, especialmente en Montpellier, Salerno y París85, donde se han dedicado a disputar entre sí la posesión de la palma de la verdad, al tiempo que proyectan sobre los demás su más soberano desprecio.» — Sitúa la equivocación en médicos franceses e italianos de Montpellier, Salerno y París, disputándose la palma de la verdad
«El Tártaro preparado fuera del ventrículo atraviesa sus pasajes (meatus) particulares y va poco a poco adhiriéndose a ellos y obstruyéndolos, dando lugar de ese modo a oclusiones y heridas pequeñas (punctiones) que algunos han atribuido falsamente a la sangre o a otros humores.» — El tártaro preparado fuera del ventrículo se adhiere a los pasajes y produce oclusiones y punciones atribuidas falsamente a la sangre o a los humores
«El ardor de la orina y el cólico intestinal son pues de la misma naturaleza que la quemazón del esófago (Magenmund) que, según hemos referido, es debida a la retención del Tártaro a la entrada del estómago.» — Ardor de orina y cólico intestinal quedan igualados a la quemazón del esófago por retención de tártaro
«Cuando los depósitos de Tártaro (collectio) alcanzan gran volumen pueden llegar a impedir el paso de los alimentos, que quedan así en el ventrículo, dando lugar a vómitos, inapetencia y sensación de asco, debilidad, astenia de todos los miembros (phthisis membrorum) y finalmente paroxismos o crisis sobre los cálculos.» — Los grandes depósitos impiden el paso del alimento y dan vómitos, inapetencia, astenia y paroxismos
«El modo como se realiza este proceso es semejante al que conduce a la formación de la lluvia, según nos informa la Ciencia Meteorológica, sólo que aquí, en vez de las grandes cantidades de agua simultáneas, la generación se produce gota a gota (guttalis generatio), lo que es válido tanto para lo que se refiere a la orina como en lo concerniente a los principios de la materia nutritiva del hígado.» — La separación de la orina explicada por la meteorología de la lluvia, con la diferencia de que aquí la generación es gota a gota
«Con esto, el paroxismo del cálculo, al igual que la erisipela determina fiebre y escalofríos, lo mismo que la peste, la pleuresía y otras tantas enfermedades de naturaleza semejante.» — El paroxismo del cálculo da fiebre y escalofríos como la erisipela, la peste o la pleuresía
«En beneficio de la autoridad y prestigio de la clase médica hubiera sido preferible que algunos profesionales se hubieran quitado los anteojos de las narices (perspecillum nasum)86 y considerasen al Tártaro y no al hígado en sí, como la verdadera causa de estas enfermedades.» — La imagen con que reprocha a los colegas: quitarse los anteojos y ver el Tártaro y no el hígado como causa
«Nada podrá confirmar en efecto que la hidropesía provenga de un hígado limpio (de Tártaro) como esos médicos parlotean incesantemente.» — Niega que la hidropesía venga de un hígado limpio de tártaro, contra lo que dice que parlotean esos médicos
«Hemos visto pues que la orina se dirige (pervadens) del hígado a los riñones y a la vejiga a través de unas vías propias y particulares en las que la orina permanece aún cruda y sin madurar.» — La orina va del hígado a los riñones y la vejiga por vías propias y llega aún cruda y sin madurar
«A veces sin embargo el cálculo se une al sedimento y a los detritus o bien se separa de ellos, dejando al riñón en seco y acabando por producir la muerte al adherir y obstruir toda su cavidad.» — El cálculo unido al sedimento o separado de él deja el riñón en seco y puede matar al obstruir la cavidad
«En verdad os digo que no basta tener buena vista si se ha de mirar torpemente.» — El aforismo sobre la observación: no basta buena vista si se mira torpemente
«Médicos hay, en efecto, que apenas se comportan como lo haría una vaca delante de un obispo y que ante un excremento se limitan a decir tímidamente: ―Esto posee cierta viscosidad‖ o bien: ―Esto parece creta roja‖.» — La burla contra los médicos que ante un excremento apenas se atreven a decir que tiene viscosidad o que parece creta roja
«Declararemos ahora, de acuerdo con la Filosofía y la Anatomía, que los riñones no se nutren con la orina sino de un modo especial que más adelante detallaremos.» — Los riñones no se nutren con la orina sino de un modo especial que promete detallar
«Sabed que en estas vías que van del hígado a los emuntorios se producen diversas clases de Tártaros, de mucha mayor vehemencia, poder y acritud que los que engendra el ventrículo, el mesenterio o el mismo hígado.» — En las vías del hígado a los emunctorios se producen tártaros de mayor vehemencia y acritud que los del ventrículo, el mesenterio o el hígado
«Por otra parte el tártaro urinario es tanto más duro y áspero cuanto más limpia y pura aparece la orina a nuestro examen.» — El tártaro urinario es tanto más duro cuanto más limpia aparece la orina al examen
«Así, cuando alguien bebe de un agua que posee la propiedad de engendrar piedras y ocurre la separación de algún Tártaro de su correspondiente excrementos es frecuente que sobrevenga (superveniat) el Espíritu de la Sal, engendrándose directamente el cálculo y no las formas intermedias, foliáceas o arenosas.» — El agua que engendra piedras puede dar el cálculo directamente, sin pasar por las formas foliáceas o arenosas
«Sabed sin embargo que la forma arenosa proviene exclusivamente de la naturaleza de la región, es decir, de la naturaleza de sus alimentos y bebidas.» — La forma arenosa la adjudica exclusivamente a la naturaleza de la región, es decir de sus alimentos y bebidas
«En cambio no veremos nunca el tártaro verde, negro o azul (cyaneus), ya que estos colores se destruyen y separan en el orificio del estomago, donde están destinados a perecer, aparte de lo cual son verdaderamente raros y poco frecuentes.» — Los tártaros verde, negro o azul no llegan a verse porque esos colores se destruyen en el orificio del estómago
«Acerca del tamaño, forma y similitud nada puede preverse ni prejuzgarse, pues todas estas propiedades resultan de circunstancias meramente accidentales (accidens).» — Sobre tamaño y forma del cálculo se abstiene de pronóstico: los tiene por accidentales
«Conviene que sepáis ahora que hay casos en que pueden producirse simultáneamente varias piedras, por igual razón por la que, en ocasiones nacen dos o más criaturas a la vez, ya que la misma materia y la misma semejanza están presentes en una y otra naturaleza.» — Varias piedras a la vez, por la misma razón que a veces nacen dos o más criaturas juntas
«Su causa está también en los alimentos, a pesar de lo cual no se comporta como un excremento, ya que, corno hemos indicado, posee vías diferentes.» — La causa está en los alimentos y aun así el Tártaro no se comporta como excremento, porque tiene vías distintas
«Ya hemos dicho antes, a propósito del tratamiento (de curatione) que los cálculos deben eliminarse (expellendi) por reducción, ya que sólo podemos romper, disgregar y extraer (scindi) los situados en las vías genitales (in solis pudendis); por lo que os digo que el verdadero arte está justamente en la preparación de las cosas que reducen y no en las que transmutan o precipitan, acerca de cuya aplicación o tratamiento hablaremos en otro lugar.» — El tratamiento: los cálculos se eliminan por reducción, y solo los de las vías genitales pueden romperse y extraerse
«Concluiremos con esto diciendo que el Tártaro es una enfermedad extraña y exterior, cuya esencia está contenida en todas las cosas que nacen y crecen de los jugos de la tierra.» — El Tártaro queda definido como enfermedad extraña y exterior, con su esencia en cuanto nace de los jugos de la tierra
«Diremos finalmente que para evitar su aglutinación y adherencia no tenemos nada mejor que tomar manteca y aceite de olivas en abundancia, según nos enseña el testimonio de su naturaleza.» — La medida preventiva que recomienda contra su adherencia: manteca y aceite de oliva en abundancia
«Para ello deberemos recordar la necesidad cotidiana de alimento que tienen todas y cada una de las partes del hombre.» — El punto de partida del capítulo siguiente: la necesidad cotidiana de alimento en cada parte del hombre
«Únicamente el ventrículo trabaja para el bien común de todas las partes (reipublicœ caussa).» — Solo el ventrículo trabaja por el bien común de todas las partes
«De este modo el pulmón se limpia por la expectoración, el cerebro por el moco de las narices, el bazo por las venas, la bilis por el ventrículo, los riñones por la vejiga y el corazón por el caos.» — El reparto de limpiezas por órgano: el pulmón por la expectoración, el cerebro por el moco nasal, el bazo por las venas, la bilis por el ventrículo, los riñones por la vejiga y el corazón por el caos
«Así, cuando una substancia cualquiera se destila hasta su máximo grado, se volatiliza y llega a darnos la impresión de que se ha quedado sin cuerpo.» — Destilada al máximo, una substancia se volatiliza y parece haberse quedado sin cuerpo
«De igual suerte, cuando ni en el ventrículo, ni en los excrementos, ni en la orina podamos hallar el Tártaro, no debemos pensar que ha desaparecido del cuerpo sino que, de modo semejante al espíritu de vino, se ha volatilizado, elevándose y penetrando así (permeat) en los otros miembros.» — Y así el Tártaro que no aparece en ventrículo, excrementos ni orina no ha desaparecido: se volatilizó como el espíritu de vino y penetró en otros miembros
«Sabido es por otra parte que el mismo espíritu de vino, aun en plena destilación en los alambiques, contiene un Tártaro.» — El espíritu de vino, aun en plena destilación, contiene un tártaro
«Con esto ocurre que si dichas substancias se depositan en los lugares favorables de los miembros, aquel que sea verdaderamente dueño de estos conocimientos, podrá encontrarlas separando lo volátil de las partes del cuerpo, como no pueden hacerlo en cambio los otros artesanos de la naturaleza, quiere decir: el ventrículo, el hígado.» — Quien domine estos conocimientos puede hallar esas substancias separando lo volátil, cosa vedada a los demás artesanos de la naturaleza
«Cuando el hombre y la mujer permanecen, continúan y perduran en perfecta unión, no cometen ni pueden cometer adulterio, por la razón de que la concordancia y la anatomía son aquí una sola cosa.» — El símil del matrimonio: donde hombre y mujer perduran en unión no cabe adulterio, porque concordancia y anatomía son una sola cosa
«Esto se ve así al punto de que su cumplimiento se realiza aún entre las parejas no unidas en matrimonio, pero juntas en concordancias y anatomías, ya que existen, según es sabido, dos clases de matrimonios: los que Dios ha unido con las normas que acabamos de referir y los que los hombres reúnen.» — El símil se acota: hay dos clases de matrimonio, el que Dios une por esas normas y el que reúnen los hombres
«Todo lo que no sea así producirá solamente ceguera, confusión e ignorancia.» — Lo que resulta de no proceder así: ceguera, confusión e ignorancia
«En lo referente al Tártaro, debo deciros aún que una parte de él se encuentra también en los pulmones, aunque en proporción mucho menor que la que encontramos en las otras vías, ya sea en la orina o en los intestinos.» — Parte del Tártaro está en los pulmones, en proporción mucho menor que en la orina o los intestinos
«A pesar de todo debo haceros observar que en ciertas circunstancias, las pequeñas cantidades de Tártaro pueden provocar daños de gran magnitud, por más que el Espíritu de la Sal no entre en juego (accingere) en estas condiciones con la frecuencia con que lo hace en otras partes, justamente debido a la menor potencia con que se manifiesta en esas vías.» — Cantidades pequeñas de Tártaro pueden dar daños de gran magnitud aunque el Espíritu de la Sal apenas intervenga
«Se comprende bien por lo demás que cuando la cantidad del Espíritu de la Sal es escasa, su poder se reduzca en igual proporción.» — Escaso el Espíritu de la Sal, su poder se reduce en igual proporción
«Como resultado de esto encontramos en los conductos (cannœ) pulmonares un excremento especial el cual, según lo dispuesto por Dios, se destila (pellicanetur) y circula (articuletur) incesantemente allí mismo, hasta que rebosa y cae en los pulmones y de allí al exterior, constituyendo el excremento particular propio de los pulmones, engendrado en ellos y distinto del de los demás miembros.» — El excremento especial de los conductos pulmonares, que por disposición de Dios se destila y circula hasta rebosar
«Así, al separar lo puro de lo impuro, el pulmón devuelve una cierta cantidad de Tártaro, unido al excremento, que ha de expulsarse con él.» — Al separar lo puro de lo impuro el pulmón devuelve una cantidad de Tártaro unida al excremento
«Como consecuencia del lugar y de la función de los pulmones sobrevienen una serie de verdaderas enfermedades tártricas que tienen sin embargo evacuaciones y manifestaciones diferentes.» — Del lugar y la función de los pulmones salen enfermedades tártricas con evacuaciones y manifestaciones distintas
«Los médicos dan a estas enfermedades diversos nombres, como tos, asma (asthma)... etc., cuando en realidad no son más que Tártaro.» — Tos y asma quedan reducidas por Paracelso a nombres que los médicos dan a lo que es Tártaro
«Otro tanto ocurre con el ventrículo particular del cerebro, el cual sin embargo está situado fuera de él.» — El ventrículo particular del cerebro, situado fuera de él
«Los géneros de Tártaro que encontramos en estos ventrículos del cerebro originan el frenesí, la manía y otros delirios (vesaniæ) semejantes, que los médicos han atribuido con su torpeza habitual a la sangre.» — Los tártaros de los ventrículos del cerebro dan frenesí, manía y delirios, que los médicos adjudican a la sangre
«Por el contrario, la continua humedad que la orina proporciona a los riñones, hace que el Tártaro escape con más facilidad y no pueda ser a menudo separado de los excrementos naturales de estas partes, no obstante su disposición general sea parecida a la de todos los otros miembros.» — La humedad continua de la orina hace que en los riñones el Tártaro escape con más facilidad y no pueda separarse de los excrementos naturales
«Ya sé que ha habido médicos que han llegado a reconocer perfectamente el primer gran estómago principal, si bien os diré que no mejor que un aldeano cualquiera, ignorando desde luego completamente la existencia y función de los demás pequeños estómagos» — Concede que algunos médicos reconocieron el gran estómago principal, no mejor que un aldeano, e ignoraron los demás
«Los que dicen que los depósitos de sedimento de la orina se deben a enfermedades del estómago, cometen el más grosero (pinguis) error y hacen gala con ello de su ignorancia.» — Llama grosero error atribuir los sedimentos de la orina a enfermedades del estómago
«Es necesario según esto, que haya un arte para recoger por separado el sedimento y la orina en dos vasos especiales.» — La técnica que exige: recoger por separado sedimento y orina en dos vasos
«Verdaderamente sólo sois unos poetas y como tales pretendéis hacer una medicina poética, pero os digo que llegará el día en que a fuerza de multiplicaros, no podréis a defender a vuestros propios médicos ni ellos padrón defenderos tampoco.» — El mote que lanza a sus adversarios, poetas de una medicina poética; el impreso trae padrón por podrán
«Pues copista es el que escribe recetas y no cura a nadie; ese podrá ser doctor en escrituras pero desde luego no es doctor en curaciones.» — La distinción entre doctor en escrituras y doctor en curaciones: copista es quien escribe recetas y no cura
«El que esto constituya una conducta honrosa no impide que el hecho, considerado en sí mismo, sea una vergüenza y quite todo valor a vuestros estudios (nihili sunt).» — Concede que la conducta pueda ser honrosa y aun así declara vergonzoso el hecho y sin valor esos estudios
«Con su conducta sólo han conseguido que la gente les retire todo crédito y se aparte de la medicina a la que sólo se considera como una farsa o una impostura.» — El efecto que atribuye a esa conducta: que la gente retire el crédito y tenga la medicina por farsa
«Semejantes engaños han hecho que se acuerde hoy mayor confianza a un simple aldeano o a un judío que a un médico, ya que esos curanderos resultan, hay que confesarlo, mucho más hábiles que los doctores.» — De ahí que se confíe más en un aldeano o en un judío que en un médico, y concede que esos curanderos resultan más hábiles
«El que no haya habido nadie mientras tanto que los haya descubierto o impugnado, les ha permitido lanzarse en ese inicuo juego de mentiras y de trampas y otorgar derecho de ciudadanía a sus teorías sobre los Humores.» — La falta de impugnadores es lo que dio, según él, derecho de ciudadanía a las teorías sobre los humores
«Inversamente puede afirmarse que una cosa es el calor del hígado, otra el del corazón y otra el de cualquier otro miembro, siendo completamente falso que todo el calor proviene del corazón y solamente de él, pues cada parte del cuerpo posee en sí misma su propio calor, siendo precisamente el enfriamiento lo que obedece a un solo mecanismo central.» — Contra el calor único del corazón: cada parte del cuerpo tiene su propio calor
«Sabéis que el corazón está cubierto y rodeado por una envoltura que lo oculta a los demás miembros y que es el pericardio (capsula cordis); pues bien, el excremento viene precisamente de esa cápsula, la que debido a esto permanece siempre limpia.» — El excremento cardíaco viene del pericardio, que por eso permanece siempre limpio
«Cuando este líquido excrementicio excede la cantidad normal, se produce una trasudación de carácter aéreo e imponderable, que es el espíritu sutil (levis) y los que en tales casos dicen que el pulmón insufla (afflare) al corazón esa especial frescura, no hacen sino discursear en vano.» — Excedido ese líquido se produce una trasudación aérea, el espíritu sutil; llama vano discurso decir que el pulmón insufla frescura al corazón
«El refrescamiento (refrigerium) que procuran los pulmones afecta al cuerpo entero y no sólo al corazón.» — El refrigerio de los pulmones afecta al cuerpo entero y no solo al corazón
«El excremento de la hiel también engendra y contiene Tártaro, que, en ese caso, no se difunde (nec exhudat) en las partes exteriores dando lugar en cambio a la materia del cálculo, lo que es particularmente característico de esta localización.» — El excremento de la hiel engendra tártaro que no trasuda hacia fuera y da en cambio la materia del cálculo
«Ante esto, los médicos bufones no tienen el menor empacho en decir que tal enfermedad es un cólera cuando en realidad sólo lo es para ellos y para su público de papanatas, pero no para los verdaderos estudiosos.» — Llama bufones a los médicos que en ese caso diagnostican cólera, buena para su público de papanatas
«¿Podríais decir, sin embargo, cuántas veces se ha encontrado en la hiel el principio y el fin de la materia de la piedra?» — La pregunta con que los emplaza: cuántas veces se halló en la hiel el principio y el fin de la materia de la piedra
«Todas estas enfermedades determinan las mismas crisis que los cálculos y adoptan el mismo tipo paroxístico93, bien que provoquen al mismo tiempo, dada su especial localización, otros paroxismos (concitantur).» — Estas enfermedades dan las mismas crisis que los cálculos y añaden paroxismos propios de su localización
«Los médicos acostumbran a decir sobre esto numerosas tonterías; personalmente os diré que todo lo que no sea llegar hasta el cálculo y extraerlo (tractes) resultará un mal trabajo.» — El juicio terapéutico: todo lo que no sea llegar al cálculo y extraerlo será mal trabajo
«Es preciso dejar bien establecido que la causa de las enfermedades de la hiel nace y proviene de los cálculos contenidos en ella y que, consiguientemente, no hay ni puede haber otro tratamiento lógico que la extirpación del cálculo.» — Las enfermedades de la hiel nacen de los cálculos que contiene, y no hay más tratamiento lógico que extirparlos
«Os digo que los que ejercen su doctorado en estas condiciones no son más que artífices de extravagancias, peores que los verdaderos locos.» — El juicio sobre quienes ejercen el doctorado así: artífices de extravagancias, peores que los locos
«Así todos seréis entregados al verdugo, pues ningún ladrón ha protegido nunca a otro y es sabido que los ciegos cuando se quedan solos, es decir, sin sus lazarillos, acaban fatalmente por caer.» — La sentencia con que cierra: ningún ladrón protegió a otro, y los ciegos sin lazarillo acaban por caer
«Por eso es un gran error que los médicos hayan olvidado las medicinas que corresponden a cada emunctorio. Recordaremos que el remedio de los intestinos está en la Coloquíntida y en la Esula99, el de la boca del estómago (stomachi os) en el Nipal100 precipitado, el del hígado en el Pt Mz101, y el de la vejiga de la orina en el rábano silvestre y en el lino, el de la nariz en el eléboro y en las hojas de melocotonero» — El reparto de remedios por emunctorio: coloquíntida y ésula para los intestinos, nipal precipitado para la boca del estómago, rábano silvestre y lino para la vejiga, eléboro y hojas de melocotonero para la nariz
«Por eso decimos que las lágrimas no fueron jamás el emunctorio del bazo y que por ellas no se expulsó nunca la fiebre cuartana, como esos doctores insisten en afirmar, sin proyectar sus investigaciones como debieran, en el ano, el sudor y otras vías semejantes. De este modo no hacen sino cometer errores continuamente, tanto en Anatomía y Fisiología como en la verdadera luz de la Naturaleza.» — Niega que las lágrimas sean emunctorio del bazo ni que por ellas se expulse la cuartana, y reprocha no haber investigado el ano y el sudor
«El bazo digiere y separa sus alimentos de sus excrementos en los propios poros de su substancia esponjosa. Cuando en estas circunstancias aparece y se añade al Tártaro el Espíritu de la Sal, se produce una enfermedad parecida a la erisipela pero no a la cuartana.» — El bazo separa en los poros de su substancia esponjosa, y con el Espíritu de la Sal añadido al Tártaro da una enfermedad parecida a la erisipela
«¡Quién osaría, en efecto, oponerse a tan reputada asamblea de Académicos! Sin embargo os digo que ninguno de ellos merece más que una buena paliza,» — La ironía contra la asamblea de académicos y el juicio que le sigue
«A pesar de esto aún deberemos dejar aparte las secreciones de los ojos llamadas lágrimas, sobre cuya materia, origen o substancia, no sabemos otra cosa sino que se producen con el llanto y con la risa, fenómenos de mecanismo desconocido hasta ahora.» — La abstención sobre las lágrimas: de su materia y origen dice no saberse más que su relación con el llanto y la risa, de mecanismo desconocido
«De ello se colige que en estos miembros existe y se engendra tanto Tártaro como en cualquiera de los demás, al igual de los cuales poseen sus correspondientes excrementos.» — En esos miembros se engendra tanto tártaro como en los demás y tienen sus propios excrementos
«Sabed por lo pronto que la sangre produce una serie de enfermedades cuya explicación obedece a razones completamente diferentes de las que hasta ahora se han venido dando, por lo que no debe extrañaros que los médicos se hayan equivocado una y otra vez con sus tratamientos y recetas.» — La sangre produce enfermedades por razones distintas de las recibidas, y de ahí los errores repetidos de los tratamientos
«Todas estas cosas han de anotarse con el mayor cuidado, así como el paroxismo del Tártaro, fenómeno de excepcional importancia, sin cuyo cabal conocimiento ningún médico merece el honor de tal título.» — El paroxismo del Tártaro declarado de importancia excepcional: sin conocerlo nadie merece el título de médico
«Las localizaciones del Tártaro enseñan y hacen conocer al médico lo que es verdaderamente incurable, en cuya declaración tanto arriesga su autoridad y su arte.» — Las localizaciones del Tártaro enseñan lo que es incurable, y en esa declaración el médico arriesga su autoridad
«Para la comprensión de todo esto hay que empezar por saber que tanto la sangre como la médula y la carne atraen y cuecen (coquere) su propio alimento, separando de él todos los cuerpos extraños, siendo estas tres cosas de la mayor importancia y consideración y dependiendo de ellas la mayor parte de nuestro cuerpo.» — Sangre, médula y carne atraen y cuecen su propio alimento separando los cuerpos extraños
«En cuanto a su digestión, es de tal acritud y la preparación de sus alimentos tan sutil y completa, que no hay ningún caos que pueda comparársele en claridad y limpidez (lucidum).» — La digestión de la sangre, tan acre y sutil que ningún caos se le compara en limpidez
«Los alimentos de la carne y de la médula no son pues más que espíritus desprovistos de toda visibilidad y palpabilidad, en tanto que sus excrementos, visibles por el contrario, son a su vez los más sutiles excrementos de todos los existentes en el cuerpo.» — Los alimentos de carne y médula son espíritus invisibles, y sus excrementos los más sutiles del cuerpo
«El excremento de la sangre por ejemplo, es tan ligero que su Tártaro se mezcla (permisceat) de tal manera al ascender que semeja en un todo al alcohol en destilación.» — El excremento de la sangre es tan ligero que su tártaro asciende como el alcohol en destilación
«Es sabido por otra parte que hasta el vino más puro y mejor destilado contiene Tártaro.» — Hasta el vino mejor destilado contiene tártaro
«Esa es la razón de la sutileza y multiformidad de la esencia del Tártaro, que, a la vez que puede ser coagulado por el Espíritu de la Sal, puede ser también disuelta por él» — Los dos modos del Tártaro ante el Espíritu de la Sal: puede coagularlo y puede disolverlo
«Y aunque es cierto que otras digestiones producen frecuentemente Tártaro en estado de resolución, éste no es nunca igual al que determina» — El tártaro en resolución de otras digestiones no iguala al que produce una causa uniforme
«La naturaleza de algunos Tártaros —de los que no vamos a ocuparnos ahora— realiza una separación y digestión especialmente acre, rápida y sutil, gracias a la combinación de su Atanor104 ardiente (per Vulcanium suum Athanar) con la» — La separación acre y rápida que algunos tártaros logran por su Atanor ardiente combinado con la preparación del arcano
«preparación del arcano (Archeica prœparatio), resultado de lo cual es la transformación en agua del Tártaro destinado a la coagulación. Por igual mecanismo el Tártaro destinado a disolverse puede alcanzar la coagulación, el del hierro puede también transformarse en agua y el del agua pasar al hierro; el del polvo hacerse» — Las conversiones del Tártaro por ese mecanismo: el destinado a coagularse se hace agua, el del hierro agua y el del agua hierro
«pues en verdad os digo que el agua es la madre y la matriz de todas estas generaciones.» — El agua declarada madre y matriz de todas estas generaciones
«La sangre, por su parte, tiene un excremento propio que es el moco.» — El excremento propio de la sangre queda identificado con el moco
«La carne contiene Azufre, Sal y Mercurio, coagulados en una substancia blanda, unida toda ella por un licor que es como su propio estómago.» — La carne contiene Azufre, Sal y Mercurio coagulados en substancia blanda, unida por un licor que hace de estómago propio
«El jugo o estómago de la carne se purga por su sudor interior, que atraviesa y penetra las pequeñas venas, poros y orificios y que va a parar a la vejiga, convertido en orina.» — El jugo de la carne se purga por su sudor interior y acaba en la vejiga convertido en orina
«cuando la carne se deseca, su estómago se deseca igualmente; quiere decir que no puede ya cocer ni nutrir.» — Desecada la carne se deseca su estómago y ya no puede cocer ni nutrir
«El estómago de la médula posee, como todos los demás estómagos, una digestión útil en la que el Tártaro, sin embargo, queda sin coagular.» — El estómago de la médula tiene digestión útil y en él el Tártaro queda sin coagular
«El Tártaro de la médula, no obstante su falta de coagulación, llega a separarse igualmente por resolución» — Y aun sin coagulación ese tártaro llega a separarse por resolución
«En la orina está representado todo el Microcosmos, cuyo buen conocimiento nunca será bastante estimado por el médico, pues en verdad que aquel que no reconoce esa anatomía, que es como un verdadero espíritu, puede decir que juega y se burla» — En la orina está representado todo el microcosmos, y quien no reconoce esa anatomía juega y se burla
«Las piedras se engendran en los riñones y en la vejiga de la orina de muchas maneras, si bien» — Las piedras se engendran de muchas maneras en riñones y vejiga
«El licor tártrico graso, al derramarse, provoca la ciática y la artritis (Artética), sobre lo cual podemos afirmar que todas las artritis y ciáticas que no son típicamente gotosas (podagrœ), obedecen a derrames del licor tártrico que se deposita (decumbit) en las articulaciones, en la cadera (scia), en los nervios y en las junturas, como un jugo grasoso que da lugar a paroxismos tan grandes —según su naturaleza y condición— como los de la misma piedra.» — Toda artritis y ciática que no sea típicamente gotosa la adjudica a derrames del licor tártrico graso en articulaciones y cadera
«Por eso, aquel que pueda cuidar el cálculo y sepa extraerlo, curará con toda seguridad la enfermedad.» — Quien pueda tratar el cálculo y sepa extraerlo curará con seguridad
«Y no lo conseguirá quien no posea tales artes o conocimientos.» — Y quien no posea esas artes no lo conseguirá
«Sabed también, volviendo al hilo de nuestro discurso, que a veces el licor aparece mezclado (permiscetur) con muchas otras enfermedades, adhiriéndose al cuerpo más allá de la misma naturaleza del Tártaro, de manera tan sutil, que a menudo resulta difícil de reconocer.» — El licor puede mezclarse con otras enfermedades de modo tan sutil que resulta difícil de reconocer
«A pesar de todo os digo que aquel que haya conocido el paroxismo tártrico, no podrá ignorar al licor, sea cualquiera el sitio donde se esconda o la enfermedad en que se insinúe.» — Quien conozca el paroxismo tártrico no podrá ignorar el licor, se esconda donde se esconda
«Por eso se encuentran en estos casos tantas úlceras de bordes y fondos carnosos y lacios, cuya grasitud (pinguedo) procede justamente del Tártaro de la médula.» — Las úlceras de bordes carnosos y lacios sacan su grasitud del Tártaro de la médula
«Por eso, cuando la médula está sana los excrementos se consumen en los mismos huesos y no se reparten por otras regiones, carne, venas, junturas o agua de las articulaciones (in aquam articulorum).» — Con la médula sana los excrementos se consumen en los huesos y no se reparten a carne, venas ni articulaciones
«En el agua de las articulaciones (aqua articulorum) existe una digestión parecida, a la que corresponden otras tantas enfermedades especiales.» — En el agua de las articulaciones hay una digestión semejante con enfermedades propias
«Os diré sin embargo que el agua de las articulaciones es la parte mejor y más sensible (sensus acutissimi) del cuerpo y la que menos sufre y padece.» — El agua de las articulaciones declarada la parte más sensible del cuerpo y la que menos padece
«Por eso los médicos que tratan esos paroxismos según la gota, y no según el cálculo, no hacen sino empeorarla y hacerla más violenta.» — Tratar esos paroxismos según la gota y no según el cálculo, dice, empeora y agrava la enfermedad
«En realidad la medicina que domine el Tártaro dominará la gota; y os digo que si no sabéis curar y quitar el Tártaro, no aliviaréis nunca la gota.» — La regla terapéutica que se sigue: quien domine el Tártaro dominará la gota
«Por eso también ha permanecido tanto tiempo la gota en vuestros libros con la etiqueta de enfermedad incurable (impersanata).» — Y a esa ignorancia atribuye que la gota siga figurando como incurable en los libros
«Los enfermos, en efecto, hablan y lloriquean sobre sus dolencias, pero no saben nada de ellas.» — Los enfermos hablan de sus dolencias sin saber nada de ellas
«Lo malo es que todavía haya hoy médicos que continúen sin enseñar nada justo ni verdadero y que sigan ignorando estas cosas y manteniendo en la ignorancia a los que los han rodeado, a pesar de los esfuerzos de su propaganda.» — Reprocha a los médicos que sigan sin enseñar nada verdadero y mantengan en la ignorancia a quienes los rodean
«En realidad todos los seres afines han tendido a reunirse siempre, a tal punto que si muchos años antes de Adán hubiese existido un impostor, los de hoy no habrían parado hasta encontrarlo e individualizarlo.» — El símil de los afines: si hubiera existido un impostor antes de Adán, los de hoy no pararían hasta encontrarlo
«Por desgracia ocurre que el dinero ganado con mentiras resulta más sabroso que el que se gana con la verdad.» — La sentencia sobre el dinero ganado con mentiras, y a qué enseñanzas la atribuye
«Estas generaciones del mundo exterior con todas sus particularidades, se realizan en el hombre debido precisamente a su calidad de Microcosmos, según la Filosofía nos confirma.» — Las generaciones del mundo exterior se realizan en el hombre por su calidad de microcosmos, y a la filosofía adjudica esa confirmación
«Con esto os decimos que habiendo dos generaciones habrá también dos esencias una con el paroxismo, forma y especie del Tártaro y otra de generación natural desde el exterior.» — Dos generaciones y por tanto dos esencias: una con el paroxismo y forma del Tártaro y otra de generación natural desde fuera
«Cuando esta última forma determina paroxismos se debe a que su excitación ha estimulado las proximidades donde se encuentra (latescit) el Tártaro, en cuyo caso no deben ser atribuidos al cálculo sino a estas reacciones de su vecindad.» — Los paroxismos de esa segunda forma no se atribuyen al cálculo sino a las reacciones de la vecindad donde el Tártaro se esconde
«Os advierto de esto para que sepáis que con gran frecuencia los niños aparecen llenos de cálculos (calculosi), que llegan a revestir en ellos mucha más gravedad que en los viejos, no obstante obedezcan en unos y otros a las mismas causas.» — Los niños aparecen con frecuencia llenos de cálculos y más graves que en los viejos, obedeciendo a las mismas causas
«Nada hay pues más importante y necesario que conocer y reconocer en nosotros los cuatro elementos con la materia calculosa que les ha sido conferida y que no es otra cosa sino el agua misma.» — La materia calculosa conferida a los cuatro elementos no es otra cosa que el agua misma
«El fuego se halla en su propio elemento en el Espíritu de la Sal y encuentra de ese modo su especial congelación, acerca de lo cual sólo añadiremos que, habiendo cuatro fuegos y cuatro astros, habrá lógicamente cuatro espíritus de la Sal.» — El fuego halla su congelación en el Espíritu de la Sal, y de cuatro fuegos y cuatro astros deduce cuatro espíritus de la Sal
«Así, cuando una generación de esta clase está preparada (adornatur) y se manifiesta (emergit) coagulada ante la presencia de su astro, podemos comprobar que ello se ha producido exactamente igual que en el cielo, desde donde sin piedra ni rayo que lo justifique, se precipita a veces una especie de piedra, cuya generación es diferente a la de las piedras de los ríos, de las montañas o de los torrentes y que se parece más bien al granizo que llega con el trueno durante las tormentas.» — La generación de la piedra en el microcosmos comparada con la del cielo, de donde a veces se precipita algo sin piedra ni rayo que lo justifique
«Sólo el tiempo y la presencia del Espíritu (de la Sal) pueden consumar esta coagulación, en cuya circunstancia y ocasión se producen además otras cosas, según podremos ver en el libro de los Meteoros.» — Solo el tiempo y el Espíritu de la Sal consuman esa coagulación, y lo remite al libro de los Meteoros
«La coincidencia de estos tres elementos: tiempo, vapor y Espíritu de la Sal, determina la formación de las piedras del cielo o cálculos de granizo, cuya precipitación a la tierra tiene lugar frecuentemente con gran violencia.» — Los tres elementos cuya coincidencia forma las piedras del cielo o cálculos de granizo: tiempo, vapor y Espíritu de la Sal
«En el cuerpo humano encontramos estos mismos astros y elementos, lo que no tiene finalmente nada de extraño ya que el hombre, todos los hombres, son un cielo, es decir, provienen de un solo limbo, diferente en cada caso, lo que explica que a cada uno le sobrevengan cosas diferentes, pues por más que el hombre aparezca dividido en diversas partes, su conjunto constituye un solo cielo.» — Los mismos astros y elementos están en el cuerpo humano, porque cada hombre es un cielo salido de un limbo propio
«Esa es la razón por la cual puede a veces producirse en el hombre en una hora, e incluso en un minuto, brusca e inopinadamente (repente), una piedra de esa naturaleza, de acuerdo a lo que hemos expuesto en los párrafos anteriores.» — De ahí que una piedra pueda producirse en el hombre en una hora o un minuto, brusca e inopinadamente
«Si no seguimos ahora escrutando en tan interesantes cuestiones es porque os aseguro que no conviene ser filósofo ni astrónomo antes de haber completado bien los estudios de médico.» — El orden de estudios que impone: no conviene ser filósofo ni astrónomo antes de completar los de médico
«el Espíritu de la Sal de congelarse o coagularse espontáneamente, pero no de unirse al Azufre, lo que determina la expulsión (elidatur) y proyección violenta del Espíritu de la Sal bajo forma de piedra, en tanto que el Azufre se transforma en fuego (conflagrat) en el aire, entre el cielo y la tierra.» — Coagulado el Espíritu de la Sal sin unirse al Azufre, se proyecta violentamente como piedra mientras el Azufre arde en el aire
«Las piedras producidas así son muy parecidas a las originadas por el rayo (lapis fulminalis), de color negruzco y naturaleza semejante, aunque generalmente mucho más duras.» — Esas piedras se parecen a las del rayo, negruzcas y de naturaleza semejante, aunque más duras
«Sabed pues que los rayos no son más que Sal en su primera materia y que provienen constantemente de ella.» — Los rayos declarados Sal en su primera materia
«En el hombre todas las primeras materias se hallan en estado de espíritu o de astro en movimiento, por lo que sí su curso se hace igual al del tiempo, el hombre que lo posea no podrá escapar a la piedra, la que se encontrara necesariamente en él y crecerá en él.» — En el hombre las primeras materias están en estado de espíritu o astro en movimiento, y si su curso iguala al del tiempo la piedra crecerá en él sin remedio
«Por eso cuando queráis conocer exactamente su teoría, será necesario que estudiéis con todo cuidado la generación del rayo; sólo así conoceréis la materia de sus piedras.» — Para conocer la teoría hay que estudiar la generación del rayo: solo así se conoce la materia de sus piedras
«De esto se deduce que esta región o superficie plana inferior, es el lugar al que corresponde sostener esta generación, según vaya cayendo y produciéndose, ya que jamás ha de caer en estado sólido o de congelación, sino en estado líquido.» — La región que sostiene esa generación la recibe siempre en estado líquido y nunca sólido ni congelado
«La congelación se produce siempre en lugares extraños, en estercoleros, y nunca en sitios limpios; lo que debéis recordar para que no os extrañe que las generaciones de este género se produzcan siempre en lugares distintos a aquellos donde generalmente las encontramos, manifestándose absolutamente diferentes en unos y otros.» — La congelación se produce en lugares extraños y en estercoleros, nunca en sitios limpios
«Cuando el Sol engendra las piedras lo hace justamente porque posee agua o bien otro licor de naturaleza lapidaria (naturœ lapidosoe) que es verdadera piedra.» — El Sol engendra piedras porque posee agua o licor de naturaleza lapidaria
«Por eso, si admitimos que una cosa seca de esta naturaleza existe anteriormente en el hombre, sea Bolus, Lapis, Viscus o Arena, disuelta en el agua y bebida luego sin precaución o discernimiento, no debe extrañarnos que sobrevenga en él lo mismo que acontece sobre la tierra.» — Si esa materia seca —bolus, lapis, viscus o arena— se bebe disuelta sin discernimiento, en el hombre ocurre lo mismo que sobre la tierra
«Por lo demás, es necesario que sepáis también que a menudo los hombres de constitución fría e invernal (brumalis) llegan a poseer tal violencia que congelan los licores como si fueran de hielo, licuándolos a continuación.» — Los hombres de constitución fría e invernal llegan a congelar los licores como hielo y a licuarlos después
«Esos vapores son agua verdadera, que permanece congelada sobre la tierra y pueden ciertamente calificarse de humores, bien que no en el sentido que les daban» — Esos vapores son agua verdadera y pueden llamarse humores, pero no en el sentido recibido
«Quienquiera que ignore al hombre en esta triple naturaleza: astral, temporal y esencial, es un falso médico.» — La triple naturaleza del hombre —astral, temporal y esencial— cuyo desconocimiento hace al falso médico
«Los diversos medicamentos que disuelven, licúan o rompen las piedras de esta clase, transformándolas en tierra o en harina, no hacen sino devolverlas al estado que tenían anteriormente.» — Los medicamentos que disuelven esas piedras solo las devuelven al estado que tenían antes
«Por eso cuando una congelación deriva de otra congelación anterior, no será nunca tan fuerte que pueda resistir a una medicina dotada verdaderamente del poder de disolver.» — Una congelación derivada de otra anterior nunca resiste a una medicina con verdadero poder disolvente
«Y por eso también las otras piedras no poseen la conveniente aptitud para ser empleadas como medicina, en lo que gran número de médicos se engañan cuando insisten y se esfuerzan en expulsar las piedras con sus recetas de ojos de cangrejos» — Las demás piedras no sirven como medicina, y ahí sitúa el engaño de quienes recetan ojos de cangrejo
«Por suerte hemos puesto bien en evidencia su locura.» — El cierre polémico del capítulo
«Os digo que a pesar de que nada de esto es visible, todo ello debe ser juzgado visiblemente, pues la Matriz es como el aire, al que no vemos, pero que sentimos perfectamente.» — El principio de método del tratado: lo invisible debe juzgarse visiblemente, porque la Matriz es como el aire, que no se ve y se siente
«Esta es la diferencia que caracteriza a la Matriz, la cual constituye por sí sola un pequeño mundo (mundus mínimus) acerca de cuya existencia vamos a detenernos en el presente capítulo.» — La Matriz constituye por sí sola un pequeño mundo, mundus minimus
«Debéis observar ante todo que el cielo encierra (complecti) y engloba las dos esferas —superior e inferior— de tal modo que ningún mortal ni cosa alguna perecedera llega a disolverse en él, ni a penetrar ese reino exterior que existe más allá del cielo que nosotros percibimos. Pues ninguna cosa mortal o inmortal puede tener relación ni permanecer en un mismo lugar. Así el Macrocosmos aparece cerrado exteriormente de tal manera que nada puede salir de él, pues todo queda unido y encerrado en él.» — El cielo engloba las dos esferas y el Macrocosmos queda cerrado exteriormente, sin que nada pueda salir de él
«La piel que recubre al hombre cumple pues la misión de separar los dos Mundos, el grande y el pequeño, esto es, el Universo y el hombre.» — La piel del hombre cumple la misión de separar los dos mundos, el grande y el pequeño
«El Mundo de la mujer es efectivamente distinto y más pequeño (mundus mínimus) e imperfecto que el del hombre.» — El mundo de la mujer queda declarado distinto, más pequeño e imperfecto que el del hombre
«Según esto, cada uno de estos tres Mundos posee su ciencia, su filosofía y su arte propios.» — Cada uno de los tres mundos posee su ciencia, su filosofía y su arte propios
«La mujer constituye la tercera y última ciencia.» — La mujer constituye la tercera y última ciencia
«Sin embargo, el verdadero centro de este arte es el hombre, el cual alberga en sí las concordancias de todos ellos (de todos los elementos).» — Y aun así el verdadero centro del arte es el hombre, que alberga las concordancias de todos los elementos
«por más que en muchas enfermedades sea exactamente igual al Mundo masculino, tiene sin embargo fundamentales diferencias» — El mundo femenino es igual al masculino en muchas enfermedades y tiene sin embargo diferencias fundamentales
«La mujer es otra cosa; ciertamente contiene también los tres elementos: sin embargo, su naturaleza de Mundo aparte, distinto del Mundo del Universo y del Mundo del hombre, hace que a pesar de sufrir muchas de sus mismas enfermedades, la función (officium) de su Física y de su Teoría sea bien particular y diferente de todas las otras.» — La mujer contiene los tres elementos y su condición de mundo aparte hace particular la función de su física y su teoría
«Sin embargo, cuando el hombre tiene hambre o sed, es el Mundo medio el que las tiene, así como cuando las siente la mujer corresponden al Mundo último (postremus)» — El hambre del hombre pertenece al Mundo medio y la de la mujer al Mundo último
«Por eso, aunque la mujer pueda sufrir la hidropesía, la ictericia, la parálisis y el cólico igual que el hombre, sus manifestaciones tendrán siempre un matiz peculiar, como corresponde a su diferente Monarquía.» — Hidropesía, ictericia, parálisis y cólico se dan en los dos y con matiz peculiar en la mujer, según su distinta Monarquía
«Y el médico deberá considerar de distinto modo al hombre y a la mujer, por más que la enfermedad y la muerte sean una misma para los dos.» — El médico debe considerar de distinto modo al hombre y a la mujer aunque la enfermedad y la muerte sean las mismas
«La muerte y la miseria en efecto, no son más que una, lo mismo que el hambre y la sed.» — La muerte y la miseria son una sola, como el hambre y la sed
«El buen médico debe decir así: ―La Apoplejía del hombre proviene de tal o cual causa y ha sido creada dada de esta manera, pero solamente para el hombre: y la Apoplejía de la mujer emana de su propia raíz, esto es, de la Matriz, colocada a este propósito de tal o cual forma‖.» — El modelo de enunciado del buen médico: la apoplejía de la mujer emana de su propia raíz, la Matriz
«En cambio el que sólo es un seductor de la Medicina y de los enfermos no duda de permanecer en el error.» — Y su contrario, el seductor de la medicina que no duda en permanecer en el error
«El médico concienzudo es de la misma opinión.» — El médico concienzudo comparte ese modo de enunciar la causa
«Los alimentos de la semilla humana no están en el Mundo externo (Macrocosmos) ni en el Mundo medio (Microcosmos) del hombre ya desarrollado, sino precisamente en el Mundo último (postremo), que no es otro que la Matriz femenina, de la que el hombre carece.» — Los alimentos de la semilla humana no están en el macrocosmos ni en el microcosmos sino en el Mundo último, la Matriz femenina, de la que el hombre carece
«El hombre en efecto no se achica, divide, disgrega ni crece en el Gran Mundo, sino en el Mundo mínimo (en la Matriz), el cual debe proveer de alimentos al germen humano hasta que, completamente desarrollado, salga al Gran Mundo.» — El hombre crece en el mundo mínimo, que debe alimentar al germen hasta que salga desarrollado al Gran Mundo
«Con ello Dios, que, después de formar al hombre y a la mujer, ha dejado a ésta la misión de albergar la semilla humana, según nos expresa en su anatomía, en su filosofía y en su física, ha querido mostrar al hombre la grandeza de su origen.» — Dios dejó a la mujer la misión de albergar la semilla humana, y con eso quiso mostrar al hombre la grandeza de su origen
«Sin embargo su separación y alumbramiento corresponden a la mujer.» — La separación y el alumbramiento corresponden a la mujer
«En principio todas las semillas tienen la propiedad de crecer por sí mismas, a pesar de lo cual necesitan de la tierra para llegar a transformarse en árbol.» — Toda semilla crece por sí misma y aun así necesita la tierra para hacerse árbol
«Si la mujer es pues comparable a un campo, deberá comportarse como cualquier campo del Mundo, esto es, poseer los cuatro elementos. Lo mismo que el campo con la semilla del árbol, la Matriz encierra una tierra en su especial receptáculo (receptaculum peculiare). Y así como la tierra no puede producir nada en ausencia de los otros tres elementos, la mujer los posee en su sangre —que es el Agua—, en el Aire del ―Caos‖» — La mujer comparada a un campo que ha de tener los cuatro elementos: la tierra en el receptáculo de la Matriz, el agua en su sangre y el aire en el Caos
«y en el Fuego de los Astros. E igual que los frutos de la tierra, que necesitan para crecer la presencia del Sol, de la Luna, de las Estrellas y del Aire, nada puede crecer en la Matriz sin la colaboración de dichos elementos.» — El cuarto elemento, el fuego de los astros: nada crece en la Matriz sin Sol, Luna, estrellas y aire, como los frutos de la tierra
«Así pues, si tales elementos pueden y deben existir, os deberá bastar con saber que son distintos a los que el hombre posee y que, a diferencia de ellos, su motivo y su fin está al servicio de la nutrición.» — Esos elementos de la mujer son distintos de los del hombre y su fin está al servicio de la nutrición
«Después de todo esto podréis daros cuenta fácilmente de cuán grande es el error en el juicio de las enfermedades de las mujeres y de los hombres, ya que las causas y las medicaciones no deben definirse y determinarse por las semejanzas de los signos, sino justamente por sus diferencias, lo que deberá examinarse con el máximo cuidado en cada caso.» — El error de juicio que denuncia: causas y medicaciones deben determinarse por las diferencias y no por las semejanzas de los signos
«Esto hubiera podido ser definido así, correctamente, por los autores antiguos, si hubieran considerado que la mujer puede padecer las mismas enfermedades que el hombre, en cuanto ella misma proviene del hombre, pero que además está sometida a otras, especiales, que el hombre no podrá nunca comprender ni padecer.» — La mujer padece las mismas enfermedades que el hombre por venir de él, y además otras que el hombre nunca comprenderá
«Los malos médicos por el contrario han desdeñado y abandonado la luz de la naturaleza y, dejándose llevar por su fantasía, han viciado (redigit) la medicina de tal manera que al final han quedado en la situación de aquellos que quisieran ver a través de un muro lo que pasa detrás; lo que naturalmente es imposible.» — El símil con que retrata a los malos médicos: querer ver a través de un muro lo que pasa detrás
«Sólo el que ve una cosa directamente puede decir en verdad que la ha experimentado.» — El criterio de experiencia que opone: solo quien ve una cosa directamente puede decir que la ha experimentado
«Sobre esta base, no habiendo una sola vía para los dos, estableceremos una Monarquía para la mujer y otra para el hombre, aparte de lo cual necesitaremos conocer todos los accidentes (casus) particulares que las mujeres pueden experimentar, así como la afinidad especialmente femenina que puede caracterizar a las enfermedades propias de los hombres en cuanto son sufridas por las mujeres.» — La consecuencia doctrinal: una Monarquía para la mujer y otra para el hombre, con los accidentes propios de cada una
«Esta interconexión engendra otra física, que la turba engañadora de médicos falaces no ha sabido ni siquiera oler (olfecit). Sobra decir lo bárbaro e indigno de su actitud.» — Lo que imputa a la turba de médicos falaces sobre esa física distinta
«Convendrá por eso que estudiéis bien el origen de las enfermedades femeninas, de acuerdo a su diferente Física y a su distinta Anatomía.» — El programa que propone: estudiar el origen de las enfermedades femeninas según su física y su anatomía
«No pensaréis así que su cerebro, su corazón, su hígado... etc., son como los del hombre, pues el cerebro de la mujer es un cerebro femenino, del mismo modo que su corazón y todos los demás órganos.» — El cerebro de la mujer es un cerebro femenino, y lo mismo su corazón y los demás órganos
«La diferencia de la mujer se refiere (incumbit) siempre a su propia raíz, que no es otra que la Matriz en la que ha sido creada, en la que queda establecida y fijada y de la que toma su nombre.» — La diferencia de la mujer remite siempre a su raíz, la Matriz, de la que toma su nombre
«Así no deberéis comprender que la mujer no forma parte de la criatura humana, sino que su Física es diferente y su Monarquía de otra naturaleza y especie.» — La acotación que hace a esa doctrina: no dice que la mujer quede fuera de la criatura humana, sino que su física es diferente
«En vuestros manuscritos no se ve que hayáis observado el conocimiento de estas raíces, ni que hayáis preferido morderos los dedos antes de publicar toda esa sarta de mentiras, pues en verdad nada podéis sostener con vuestra Física, vuestras causas y vuestros síntomas, siendo notorio que, a menos que reconozcáis la división e independencia de las dos raíces y e vosotros mismos seáis y obréis distintamente para los hombres y las mujeres, no podréis consideraros médicos y sí solamente impostores.» — El reproche a sus adversarios por no haber observado esas raíces y publicar en cambio lo que llama una sarta de mentiras
«No porque el peral esté lejos (absit) de su raíz deja de formar cuerpo con ella: lo que puede referirse al cólico y a la Matriz.» — El símil del peral y su raíz aplicado al cólico y a la Matriz: la distancia no rompe el cuerpo con la raíz
«Sobre esto os diré que ninguna enfermedad ha sido reconocida (imprehenditur) en el hombre antes de haber sido creada en la mujer.» — Ninguna enfermedad se reconoce en el hombre antes de haber sido creada en la mujer
«Esto nos permite comprender que todas nuestras enfermedades, miserias y aflicciones provienen de la mujer, lo que se constituirá así en el primero y mejor objeto de estudio y conocimiento, pues es notorio que no salimos de la matriz con la carne y la sangre solamente, sino con la miseria de todas las enfermedades.» — La consecuencia que saca: todas las enfermedades vienen de la mujer, y de la matriz se sale con la miseria además de la carne y la sangre
«Separación que no sólo se lleva a cabo por la forma exterior, sino también por su naturaleza.» — La separación de los sexos se da por la forma exterior y también por la naturaleza
«Todo lo que crece es en efecto distinto y diferente de aquello sobre lo que el crecimiento se realiza y el hombre, según esto, no es en cuanto a la mujer, distinto al pez respecto al agua, en la que vive, y sin la cual no puede existir. En este caso el pez pertenece a la naturaleza del agua, no obstante sea diferente de ella. Así son unidos, y sin embargo distintos, el hombre y la mujer. La mujer podría compararse con el mar, en cuyo seno viven numerosísimos peces116, semejantes a los hombres. Mar y peces y hombres y mujeres, estarán pues únicamente separados en su natividad, lo que es especialmente útil al hombre a fin de que tenga siempre presente que no es más que un animal del Mundo (animal mundi). El alma (mens) que el hombre posee es la que lo salva de acabar siendo un pez.» — El símil del pez y el agua para hombre y mujer, con la mujer comparada al mar; el hombre queda como animal del mundo y lo salva de ser pez el alma que posee
«Es justo pues que el médico preste su mayor atención a estas similitudes y que sepa que el hombre es la semilla y la mujer el campo. Y que incluso la misma semilla de la mujer sólo perdura en mujer a través del hombre.» — La fórmula que sostiene: el hombre es la semilla y la mujer el campo
«La mujer antes de salir del cuerpo de Adán era hombre también; sólo cuando las manos del alfarero (Dios) la sacaron de allí, dejó de ser una simple costilla del hombre.» — La mujer era hombre dentro de Adán y dejó de ser costilla cuando las manos del alfarero, que nombra a Dios, la sacaron
«Estos hechos deben ser perfectamente conocidos y comprendidos; ellos nos conducirán a colocar a la mujer como corresponde, es decir, en una Monarquía particular, con una Teoría y una Física propias, que observaremos con los ojos bien abiertos.» — La conclusión doctrinal: colocar a la mujer en una Monarquía particular con teoría y física propias
«Cuando algunos escriben equivocadamente que tal capítulo trata de la ictericia (Icteritia) común a los hombres y a las mujeres, no hacen sino acumular pruebas falsas, como durante tanto tiempo han hecho Galeno, Avicena, Rasis y tantos otros.» — El caso concreto de la ictericia tratada como común a los dos sexos, que adjudica a Galeno, Avicena y Rasis como acumulación de pruebas falsas
«Ni ellos ni vosotros, ni yo mismo, podemos en efecto ofrecer otras pruebas justas que aquellas que están en la Filosofía y en la luz de la Naturaleza.» — El límite que se aplica también a sí mismo: ni ellos ni él pueden ofrecer más pruebas que las de la filosofía y la luz de la naturaleza
«Sólo ella podrá demostrar y probar todas las cosas y no los charlatanes y curanderos, que ponen la base y el fundamento de los hechos en las extravagancias que les salen de la cabeza y que no hacen sino engañar a cuantos se fían de su palabra.» — Solo la naturaleza prueba, y no los charlatanes que fundan los hechos en lo que les sale de la cabeza
«¿Cómo podemos hablar de la naturaleza de la Matriz si nadie ha visto su primera materia?» — La pregunta que abre el capítulo de la Matriz: cómo hablar de su naturaleza si nadie vio su primera materia
«Lo cierto es que todos venimos de la Matriz y que, sin embargo, nadie la ha visto, ya que ella existió» — Todos venimos de la Matriz y nadie la ha visto
«El Mundo, el hombre y todo lo creado provienen de la Matriz, a pesar de lo cual el hombre sale (prodeat) y nace de ella sin alcanzar a verla (conspexit).» — El mundo, el hombre y todo lo creado vienen de la Matriz, y el hombre nace de ella sin alcanzar a verla
«Sin embargo, no habiendo sido conveniente que el hombre se crease a sí mismo del barro de la tierra, tuvo que crear Dios una Matriz y un Limbo diferente para animarlo119, quedando de este modo el hombre» — No convino que el hombre se creara del barro, y Dios hubo de crear una Matriz y un Limbo distintos para animarlo
«Dios en efecto, no tuvo que levantarse de su trono (ex solio suo) para esto, pues le bastó con alargar la mano; lo mismo que hace» — Dios no tuvo que levantarse de su trono para eso: le bastó alargar la mano
«Con esto vemos pues que existen tres Matrices: La primera es el Agua, sobre la cual (super quibus) fue llevado el Espíritu del Señor. En ella se crearon el cielo y la tierra. La segunda, la Matriz de Adán, es la tierra amasada por la mano de Dios, la que de ese primer hombre hizo la mujer. La tercera Matriz, de donde salieron y saldrán todos los hombres hasta la consumación de los siglos, es la mujer. Así, del mismo modo que Dios cerró su reino y el Mundo que lo rodeaba (circumdabat), encerró a la mujer dentro de su piel, ya que todo su cuerpo es Matriz.» — Las tres Matrices: el agua sobre la que fue llevado el Espíritu, la tierra amasada de la que salió Adán, y la mujer; y como Dios cerró su reino, encerró a la mujer en su piel, porque todo su cuerpo es Matriz
«Quiere decir que serán necesarios dos elementos —y no solo uno— para engendrar los hombres, los que, no obstante venir del hombre, se hacen en la Matriz.» — Hacen falta dos elementos y no uno para engendrar, y ambos, viniendo del hombre, se hacen en la Matriz
«Cuando se trate de las mujeres, el médico deberá cuidar de actuar dentro de esa terapéutica que Dios ha provisto, que es la verdadera y no la errónea.» — El médico debe atenerse en las mujeres a la terapéutica que Dios proveyó
«De la misma manera, se comprende que el médico debe conocer el Limbo, esencia y primera materia del hombre.» — Y conocer el Limbo, esencia y primera materia del hombre
«Será pues necesario que el médico conozca las dos esferas, los cuatro elementos, las substancias, naturalezas y propiedades, pues sólo de esta manera podrá conocer las flaquezas y dolencias que afligen al hombre.» — Las dos esferas, los cuatro elementos, las substancias y sus propiedades como condición para conocer las dolencias
«Aquél que ha sido creado por Dios (el médico) debe saber y conocer muchas más cosas que el que sólo se reconoce hijo del hombre (el enfermo), con cuya posesión se alcanzan unidas la Ciencia y la Razón Divinas.» — El médico debe saber mucho más que el enfermo, y con eso se alcanzan unidas la Ciencia y la Razón divinas
«Dios ha creado al primer hombre de la Matriz sin agregado ni intermediario de ninguna especie y sacándolo de él mismo, cosa que, en adelante, ya no debía repetirse más, por haber decidido Dios proveer de un Limbo a la naturaleza del hombre para que él sea un Limbo, es decir, para que él mismo sea su propio hijo si por ventura quiere tenerlo.» — Dios creó al primer hombre sin intermediario y luego proveyó un Limbo a su naturaleza, para que el hombre sea su propio limbo
«Por eso y a pesar de su semejanza en efigie y de haber sido hecha de él, la mujer no puede ni debe compararse al hombre, pues difiere de él en substancia, condición, naturaleza y propiedades.» — Semejante en efigie y hecha de él, la mujer no debe compararse al hombre porque difiere en substancia, condición, naturaleza y propiedades
«Los médicos antiguos que describieron la Matriz en la parte inferior del cuerpo, como si sólo allí pudiera estar la Matriz entera, separada del resto de la naturaleza de la mujer, incurrieron en error.» — El error que adjudica a los médicos antiguos: situar la Matriz solo en la parte inferior del cuerpo, separada del resto
«El que ve a la mujer ve la Matriz del hombre, es decir, el Mundo del que nace.» — Quien ve a la mujer ve la Matriz del hombre, el mundo del que nace
«El agua es en efecto el receptáculo de la semilla de la que crece el hombre, previamente contenida en el Limbo.» — El agua es el receptáculo de la semilla, contenida antes en el Limbo
«La naturaleza y las operaciones de la Matriz son invisibles y lo que es invisible no sufre (nihil patitur), razón por la cual no iniciaremos discurso alguno sobre cosas invisibles.» — La abstención expresa: la Matriz obra invisiblemente y lo invisible no padece, así que no abrirá discurso sobre lo invisible
«Así igualmente, considerando con todo cuidado sus diferencias, debe saberse separar la Teórica de las impresiones, infecciones y demás situaciones de este género.» — Y la exigencia de separar la teórica de las impresiones y las infecciones
«Los que digan que hay error en esto, es decir, que Dios haya podido tomar un solo Limbo, o sea un solo lugar, y no todos juntos, se equivocan nuevamente pues no han sabido ni comprendido que el hombre es el Mundo y que el Limbo es el Mundo entero.» — Contra quienes suponen un solo Limbo: no comprendieron que el hombre es el Mundo y el Limbo el Mundo entero
«Y os digo que tan distante y separada está la Matriz del cuerpo del hombre como la sangre de una y otro entre sí.» — La Matriz está tan distante del cuerpo del hombre como la sangre de uno de la del otro
«Los tales olvidan las diferencias que existen entre los metales, las piedras y las maderas, así como que el hombre y la mujer, aún siendo una sola criatura humana, poseen dos formas, dos figuras y dos naturalezas y que la mujer puede por ello gobernar una Monarquía distinta en todas las enfermedades.» — Hombre y mujer son una sola criatura humana con dos formas y dos naturalezas, y por eso la mujer gobierna una Monarquía distinta
«Se debe a que el mar consume y mata todo lo que entra en él.» — El mar consume y mata todo lo que entra en él
«Todas las cosas que realizan esta operación de consumir y de matar poseen la propiedad de romper o quebrar (infringit) todo cuanto reciben.» — Y toda cosa que consume y mata tiene la propiedad de romper lo que recibe
«Ocurre como cuando el hombre toma su alimento, sobre el que empieza inmediatamente a realizar su cocción (concoquit), lo que ha de conducir a la destrucción de los dichos alimentos, durante cuya operación el vientre se hincha y distiende.» — El paralelo con la digestión: el hombre cuece el alimento hasta destruirlo, y en esa operación el vientre se hincha
«Así como las aguas que mueren en el mar no vuelven nunca más, tampoco vuelven las cosas que, habiendo nacido sobre la tierra, murieron y quedaron en ella.» — Las aguas que mueren en el mar no vuelven, como no vuelve lo que nació en la tierra y murió en ella
«Precisamente porque la mujer es madre engendra en ella misma un flujo semejante, cuya agitación (œstuatio) se produce cada cuatro semanas con 1a expulsión consiguiente de todos los restos y cosas muertas, en lo que se distingue del mar, que no devuelve nada.» — La menstruación como flujo de cuatro semanas que expulsa los restos muertos, y en eso se distingue del mar, que no devuelve nada
«Los Galenistas, Avicenistas y demás médicos de estas sectas yerran indecorosamente (conspurcet) cuando dicen que una virgen puede florecer lejos del hombre, del cual proviene precisamente su flor.» — Contra galenistas y avicenistas: niega que una virgen pueda florecer lejos del hombre, de quien viene su flor
«Pues si para que haya fruto es necesario una previa floración, otro tanto debe pensarse acerca de los hombres y de las mujeres, a menos que se admita que los niños nacen sin padre.» — El argumento por reducción al absurdo: sin floración previa no hay fruto, a menos que se admita que los niños nacen sin padre
«Yo os digo que ese estado de pureza debe continuar hasta la cesación de la leche, la que no se engendra en modo alguno de los menstruos sino de las mamas, especialmente consagradas a esta función.» — El estado de pureza debe durar hasta cesar la leche, que no se engendra de los menstruos sino de las mamas
«Conviene según esto que conozcamos bien el tiempo de la generación (tempus pariendi), así como sus proporciones y condiciones.» — Hay que conocer el tiempo de la generación con sus proporciones y condiciones
«Pues si el médico lo ignora, todo lo que diga será inútil.» — Y si el médico lo ignora, todo lo que diga será inútil
«Decir que la leche de la que el niño ha de alimentarse proviene de los menstruos, es una ciega inducción (cœca inductio)» — Llama ciega inducción derivar de los menstruos la leche del niño
«¡Mejor harían los médicos que tal dicen en mirar un poco a la Naturaleza antes de redactar sus libros y recetas!» — El reproche que sigue: mirar la naturaleza antes de redactar libros y recetas
«Verdaderamente el que pretenda trasmutar este pernicioso excremento de la mujer123 en una cosa pura y excelente, es un grosero ignorante.» — Quien pretenda transmutar ese excremento en cosa pura queda declarado grosero ignorante
«Os digo que ningún veneno puede transformarse en alimento, el cual siempre ha de ser y seguir siendo veneno» — Ningún veneno se transforma en alimento: sigue siendo veneno
«Entretanto es cierto que la Naturaleza detiene y retiene (supprimi) su veneno y que lo mismo que el Sol se ha quedado detenido y fijo en el tiempo de Josué, así la Naturaleza suspende todos sus movimientos desde la concepción hasta el término del desarrollo del feto;» — Con el símil del sol detenido en tiempo de Josué, la naturaleza suspende sus movimientos desde la concepción hasta el término del feto
«También es verdad que todo lo que se expulsa con el niño durante el nacimiento es asimismo inútil.» — Lo expulsado con el niño al nacer lo declara inútil
«Todo esto no es sino la prueba de cómo la Fidelidad Divina protege al feto, impidiendo que estas inmundicias puedan ofenderlo.» — La Fidelidad Divina protege al feto e impide que esas inmundicias lo ofendan
«Por eso, cuando suponéis y afirmáis sin el menor rubor, que el feto se nutre de semejantes cosas, decís el mayor de los dislates, pues nada puede alimentarse en parte alguna más que de cosas puras, sean árboles o hierbas o raíces, y de licores sutiles, como el rocío o la lluvia.» — Llama dislate afirmar que el feto se nutra de tales cosas: nada se alimenta más que de cosas puras y licores sutiles como el rocío o la lluvia
«El niño sin embargo, está por encima de todo esto, según sus distintos alimentos, en razón de su mayor fragilidad.» — El niño está por encima de eso, según sus alimentos, por su mayor fragilidad
«En verdad os digo que todas las cosas se purgan por medio de la espuma (spuma).» — El principio del pasaje: todas las cosas se purgan por medio de la espuma
«No es exacto por lo tanto que la espuma sea el alimento, que la leche provenga de los menstruos, ni que éstos queden retenidos en la Matriz hasta el nacimiento del niño, transformándose entonces en leche.» — Y su negación correlativa: ni la espuma es el alimento, ni la leche viene de los menstruos, ni éstos se retienen hasta el parto para hacerse leche
«Lo que desborda — fijaos bien— es la espuma de las cosas que cuecen (ex cocta), que es justamente lo que debe alimentar al niño dentro del útero y lo que debe chupar de las mamas de su madre.» — Lo que alimenta al niño en el útero y lo que chupa de las mamas es la espuma de lo que cuece
«Verdaderamente no son los excrementos los que provocan esa espuma (exspumentur).» — No son los excrementos los que provocan esa espuma
«¿No comprendéis que si la bebida hubiese sido privada de su espuma (exspumari) no habría quedado nada más que una estoica austeridad?» — La pregunta con que lo remacha: sin su espuma, la bebida no dejaría más que austeridad
«Es conveniente que tratemos tanto la salud como la enfermedad de la mujer en una Monarquía separada de la del hombre, y esto no sólo por la considerable distancia que media entre una y otro, debido a la existencia en ellas de los senos, de la Matriz y» — La razón que da para tratar en monarquías separadas la salud de la mujer: los senos y la Matriz
«El que a menudo una misma medicina sea útil por igual a hombres y mujeres, como ocurre con las que se administran para la peste, las fiebres..., etc., se debe a la naturaleza narcótica, estupefaciente o diaforética de estos remedios, los cuales no son empleados en estos casos según el verdadero origen de las medicaciones regulares y saludables.» — Cuando un mismo remedio sirve a los dos —peste, fiebres— lo explica por su naturaleza narcótica o diaforética y no por atender al verdadero origen
«Habiendo pues como hay un método legítimo para el tratamiento de las enfermedades, es justo que la separación entre hombres y mujeres sea conservada tanto para la salud como para la enfermedad.» — Habiendo método legítimo, la separación entre hombres y mujeres debe conservarse en la salud y en la enfermedad
«Según esto, veis que el árbol necesita muchas cosas para su sustento y para llegar a producir (proferat) el fruto que es la razón de su existencia.» — El árbol necesita muchas cosas para producir el fruto que es la razón de su existencia
«Lo mismo ocurre con la mujer respecto al hombre, ya que éste es con relación a aquélla lo que es el fruto para el árbol,» — La mujer es al hombre lo que el árbol al fruto
«Así, si examináis detalladamente esta Monarquía, podréis deducir que no todo lo que es necesario para el árbol lo es para el fruto y viceversa,» — Y no todo lo necesario al árbol lo es al fruto, ni al revés
«Con esto debéis establecer que la diferencia (discrimen) que hay entre un niño y una niña es semejante a la que se observa entre una pera (pyrus) y las pepitas o semillas que hay en el centro de su núcleo.» — La diferencia entre niño y niña comparada a la de la pera y las pepitas de su núcleo
«Ello se debe a que la mujer es la segunda criatura, no la primera, por lo que le corresponde estar detrás y debajo del hombre,» — La jerarquía que sostiene: la mujer es la segunda criatura y le corresponde estar detrás y debajo del hombre
«En verdad os digo que si hubiese sido del mismo cuerpo que Adán, habría formado parte del Limbo.» — Si hubiera sido del mismo cuerpo que Adán habría formado parte del Limbo
«Todo esto da lugar a la constitución de una nueva Teoría y una nueva Física acerca de la mujer, para confusión y vergüenza de esos mentirosos que aseguran que el hombre y la mujer son semejantes.» — De todo eso deriva una nueva teoría y una nueva física de la mujer, contra quienes la declaran semejante al hombre
«A pesar de esto aún hay médicos y aspirantes a médicos que siguen sin comprender hoy día estas cosas.» — Y aun así, dice, médicos y aspirantes siguen sin comprenderlo
«El que se haya querido dar un crédito excesivo e irrazonado a autores verdaderamente podridos (putridi), considerando sus palabras como afirmaciones del Evangelio, no ha de darles ni daros un grano más de sabiduría.» — El crédito excesivo a autores que llama podridos, tomando sus palabras como Evangelio, no añade un grano de sabiduría
«En verdad os digo que todos los que se asemejan acaban por reunirse y que el conseguirlo constituye una de las más características ocupaciones del Diablo.» — La sentencia sobre los que se asemejan y acaban por reunirse, ocupación que adjudica al Diablo
«Es cierto que ambas presentan los mismos síntomas, que su pronóstico es semejante y que sus circunstancias e indicaciones nos dicen que se trata de la misma especie de enfermedad, quiero decir, de la misma cosa, pero a pesar de ello, os repito, el tratamiento ha de ser distinto en cada uno de estas ictericias» — La concesión que hace en el caso de la ictericia: mismos síntomas, mismo pronóstico y misma especie de enfermedad, y aun así tratamiento distinto en cada sexo
«Ocurre como cuando teñís de amarillo un trapo126 y un trozo de madera; que el color es el mismo, pero los objetos diferentes.» — El símil del tinte amarillo sobre trapo y madera: el color es el mismo y los objetos distintos
«si el cuerpo debe considerarse por sí mismo, pero no los colores aislados, y en cambio sí también cuando cuerpo y colores aparecen unidos, se comprende que exista una medicina distinta para cada uno de estos dos casos.» — De ahí que haya una medicina distinta según se considere el cuerpo solo o cuerpo y colores unidos
«pues no hay duda de que por más que el color pueda ser eliminado por los diversos medicamentos, el cuerpo siempre queda.» — El color puede eliminarse con los medicamentos y el cuerpo siempre queda
«El llantén cura por igual la disentería de los hombres y de las mujeres, precisamente porque posee las dos anatomías y puede ser útil así a ambas Monarquías.» — El llantén cura la disentería en los dos sexos porque posee las dos anatomías y sirve a ambas Monarquías
«De todos modos, siempre que una de ellas se aplica al hombre, el Arcano de la mujer muere simultáneamente y viceversa.» — Y el límite: aplicado a uno de los sexos, el Arcano del otro muere simultáneamente
«os diré que sólo deben darse, pero no componerse.» — La regla sobre las mezclas: deben darse pero no componerse
«Estas medicinas hermafroditas han permitido realizar gran número de experiencias, más aún que las que podernos observar con las medicinas simples, propias para un solo sexo, mediante la práctica canónica128.» — Las medicinas hermafroditas han permitido más experiencias que las simples propias de un solo sexo
«Cuando os servís de compuestos hermafroditas no obráis pues según el verdadero arte sino según la incomprensión y la tontería.» — Y aun así usar compuestos hermafroditas lo declara obra de incomprensión y no de arte
«Aparte de esto, debéis tener en cuenta, siguiendo el ejemplo que os he dado a propósito de la ictericia y otras enfermedades semejantes, que no existe un único color amarillo» — La advertencia con que cierra el ejemplo de la ictericia: no existe un único color amarillo
«los más importantes arcanos (principalia arcana) están en estas cosas, las que no tienen por consiguiente un valor hermafrodita, ni de simples matizadoras del color, debiendo por el contrario deducirse conforme a verdaderos, fundamentos, a fin de que el cuerpo obedezca su acción como es debido.» — Los principalia arcana no tienen valor hermafrodita ni de meros matizadores del color, y han de deducirse de verdaderos fundamentos
«En las enfermedades canónicas los cuerpos cambian (mutantur), en tanto que el color permanece invariable, sin desaparecer nunca, perdurando unido al cuerpo formando una sola entidad.» — En las enfermedades canónicas los cuerpos cambian y el color permanece invariable, unido al cuerpo en una sola entidad
«Esta constitución de las cosas nos enseña que la medicina no puede existir así, sino procediendo de su Monarquía y considerando siempre al cuerpo por sí mismo. Con ello, al producirse el restablecimiento (reductio) del cuerpo, la salud vuelve automáticamente, al mismo tiempo que la enfermedad se retira. Pues nunca debe desconocerse que todas las enfermedades poseen dos naturalezas, una con el cuerpo y» — La medicina debe proceder de su Monarquía y considerar el cuerpo por sí mismo; restablecido el cuerpo la salud vuelve por sí sola
«La diferente bilis de la mujer no puede ser dominada en efecto en las enfermedades canónicas sino a través de la Monarquía femenina, en una Medicina distinta que la que requiere la Anatomía y la Física de la Medicina de los hombres.» — La bilis de la mujer solo se domina por la Monarquía femenina, con una medicina distinta de la del hombre
«La falta de observación de esta diferencia ha dado lugar al error en torno del cual han divagado tantos tratamientos.» — La falta de observación de esa diferencia la señala como raíz del error de tantos tratamientos
«La importancia que Dios ha concedido a estas cosas explica que haya atribuido a las mujeres una Monarquía particular.» — A la importancia de esas cosas atribuye que Dios diera a las mujeres una Monarquía particular
«los cuales, no obstante determinar una sola cocción, poseen dos naturalezas dotadas de tal manera que les permite engendrar la carne femenina en las mujeres y la masculina en los hombres.» — Los artesanos del ventrículo hacen una sola cocción con dos naturalezas: engendran carne femenina en la mujer y masculina en el hombre
«A este propósito os diré que, dado que las enfermedades nacen y surgen por los alimentos, se hace necesario conocerlas en sus causas, las cuales residen en la última materia y no en la primera, la cual es, según hemos dicho, de fuerzas hermafroditas, con un carácter de Medicina y de Monarquía separada, apta para hombres y mujeres. Así pues, excluiremos todo cuanto concierne a la primera materia y nos ocuparemos de la última. La última materia se rompe y corrompe en efecto por sí misma con una gran facilidad y frecuencia, razón por la cual debemos investigar en ella las enfermedades que así se suscitan.» — Las causas residen en la última materia y no en la primera, que declara de fuerzas hermafroditas; la última se rompe y corrompe por sí misma
«La Medicina es diferente y debe ser administrada según la Monarquía correspondiente a fin de que sea conservada por la Naturaleza, ya que el Arcano no puede transformarla.» — La medicina debe administrarse según la Monarquía para que la Naturaleza la conserve, porque el Arcano no la transforma
«Cuando el hombre come cualquier cosa, lo hace en razón de que se come a sí mismo, esto es, de que come de su carne y de su sangre, ya que somos exactamente esto.» — El hombre come porque se come a sí mismo, de su carne y de su sangre
«Según esta regla, el régimen debe instituirse de tal manera que resulte dividido de acuerdo a su Monarquía.» — Y el régimen ha de instituirse dividido según su Monarquía
«En el cuerpo sano esto no es necesario.» — El límite que pone a esa regla: en el cuerpo sano no hace falta
«A pesar de ello, todas estas cosas que son a la vez Medicina y alimento, como la lechuga, la bleda, las nabizas..., etc., deben reservarse hasta cierto punto por su calidad de medicina, dada la conveniencia de separar la Monarquía de la mujer y del hombre que corresponde, por ejemplo a las bledas.» — Lechuga, bleda y nabizas, que son a la vez medicina y alimento, deben reservarse por su calidad medicinal
«La negligencia de estos principios atrae (incidant) el firmamento y los movimientos astrales, provocando una ruptura y disolución del cuerpo opuesto al de la Monarquía directamente afectada.» — La negligencia de esos principios atrae el firmamento y rompe el cuerpo opuesto al de la Monarquía afectada
«Lo que de este modo se produce en bien del hombre, se hace inconveniente y aún perjudicial para la mujer.» — Lo que se hace en bien del hombre resulta inconveniente y aun perjudicial para la mujer
«Imponer un régimen a un hombre sano es casi peor que hacer que un enfermo recobre la salud a la fuerza139.» — Imponer régimen a un hombre sano lo declara casi peor que forzar la salud de un enfermo
«Esto se explica porque en tanto que en todos los miembros del hombre sano existe una sensibilidad y conocimiento difusamente repartidos, en el estado de enfermedad todo se reduce, el régimen se restringe (minimum) y los Arcanos aumentan su poder e importancia.» — En la enfermedad todo se reduce, el régimen se restringe y los Arcanos aumentan su poder
«Esto es importante y os digo que el que no lo comprende está en permanente peligro de caer en el error, pues nada más que lo que deba adelantarse se adelantará y se mantendrá presente.» — Quien no comprenda esto queda en permanente peligro de error
«El arte consiste pues en traer a un primer plano (antevertatur) aquello que existe positivamente, aunque más o menos escondido.» — El arte definido como traer a primer plano lo que existe positivamente aunque escondido
«El médico debe poseer un amplio conocimiento de estos hechos, ya que en caso contrario su arte acaba por transformarse en algo mortífero y asesino.» — Sin ese conocimiento el arte del médico se transforma en algo mortífero
«La materia de la carne y de la sangre del hombre, es decir, el alimento y la bebida, son una sola cosa.» — Alimento y bebida son una sola materia con la carne y la sangre del hombre
«De esa única primera materia se deducen dos materias diferentes, cuales son la carne macho y la carne hembra, tan diferentes entre sí como pueden serlo la carne y el pescado.» — De esa única primera materia salen dos, carne macho y carne hembra, tan distintas como la carne y el pescado
«Sin embargo nada de esto debe considerarse aún por separado, ya que Dios, que ha unido al hombre y a la mujer, formando de ellos una nueva y única carne, ha procurado para ella una sola especie de bebida y de comida y no dos, como corresponde a una sola y única primera materia.» — El límite que él mismo pone a esa separación: Dios hizo del hombre y la mujer una sola carne y le dio una sola especie de comida y bebida
«Contra esto vemos la diversidad del Arcano, el cual condimenta y matiza (ingreditur) precisamente la Monarquía de cada alimento en cada carne distinta, por más que una y otra se alimenten en la misma mesa (ex una olla).» — Y el Arcano es el que matiza la Monarquía de cada alimento en cada carne, aunque los dos coman de la misma olla
«llegar a ser árbol y para perdurar en ese estado, se deben a la influencia atractiva que sobre los alimentos ejercen sus cuatro frutos y Elementos, así como sus esferas superior e inferior.» — El árbol llega a serlo por la atracción que sus cuatro frutos, elementos y esferas ejercen sobre los alimentos
«En la mujer es la Matriz lo que, tomando el papel del árbol, atrae a ella desde todas las partes del cuerpo cuánto pueda ser necesario a su sustento y conservación.» — En la mujer la Matriz hace de árbol y atrae desde todo el cuerpo lo necesario a su sustento
«De lo dicho se deduce la necesidad de que la Matriz se alimente y de que, llegado el tiempo prescripto, se purifique mensualmente de excrementos.» — De ahí la necesidad de que la Matriz se alimente y se purifique mensualmente
«Así es el Microcosmos del Mundo último o menor eso contiene en su cuerpo todos los minerales del Universo.» — El microcosmos del mundo último contiene en su cuerpo todos los minerales del universo
«Nadie que ignore esto puede llamarse verdaderamente Filósofo ni Médico.» — Quien lo ignore no puede llamarse filósofo ni médico
«¿Qué otra cosa sino un Mineral puede hacer que una herida se trasforme en úlcera y que acabe corroyendo la piel y el cuerpo del hombre? Os digo que esto se realiza así como si en la herida hubiese un género o especie de Sal. Ved en cambio ahora como el Colcotar140 cura esa erosión (foramen). ¿Por qué es esto? Sencillamente porque el Colcotar es una Sal que se forma en la misma herida141; lo mismo que el Mercurio y el Arsénico para otras úlceras especiales.» — Un mineral hace de la herida úlcera como si en ella hubiera un género de sal, y el colcotar la cura por ser sal formada en la herida misma
«Si conocéis bien lo exterior y lo verdadero podréis distinguir las diferencias de las cosas por propia experiencia: y con ello saber que hay unas úlceras que se curan con esto y no con lo otro, que estas heridas son de una naturaleza y aquellas de otra, que tal género de Sal cura algunas lesiones pero no todas y que hay incluso determinadas sales que no curan ninguna herida.» — El criterio experimental que propone: hay sales que curan unas lesiones y no otras, y sales que no curan ninguna herida
«Sabréis asimismo que las sales que curan las heridas son las que las mismas heridas crean y no las que les llegan de fuera, en lo cual resultan más eficaces la Soda, la ―Mumia‖ y los bálsamos.» — Las sales que curan la herida son las que la propia herida crea, y entre ellas las más eficaces la soda, la mumia y los bálsamos
«Aquellos que ignoren esto no podrán ser llamados Profesores ni erigirse en Conductores (Doctor ac Ductor) en Medicina.» — Quien lo ignore no podrá llamarse profesor ni erigirse en conductor en medicina
«Y os digo que, fuera de los enfermos que lleguen felizmente a curar por sí mismos, no alcanzará otra gloria a tales médicos.» — Y a esos médicos no les alcanzará otra gloria que la de los enfermos que curen por sí mismos
«Cuando la raíz es conmocionada por causas o cosas extrañas, el árbol perece.» — Conmocionada la raíz por causas extrañas, el árbol perece
«El estado de salud o enfermedad de la Matriz depende pues del estado del cuerpo que la contiene, es decir, de la salud o enfermedad de la mujer.» — La salud de la Matriz depende del estado del cuerpo que la contiene
«Aquel que desconozca las distintas especies de minerales no podrá pues discernir lo que ofende a la Matriz; ya que si la Caquimia puede engendrar en los árboles el bocio (strumœ), así como el talco, por medio de los gusanos que corroen su corteza, lo mismo podrán hacer en la Matriz, determinando también en ella el bocio, excrecencias,» — Quien desconozca los minerales no discernirá lo que ofende a la Matriz, con el paralelo del bocio y el talco que corroen la corteza del árbol
«Si, de acuerdo a lo que acabamos de decir, puede un padre engendrar hijos semejantes a sí mismo, en tanto exista su especie incorporada a la semilla y no obstante las especies minerales de este género, debemos declarar en lo concerniente a la Matriz, que ésta posee un accidente doble.» — El accidente doble que atribuye a la Matriz, en el marco de la herencia por la semilla
«Es una falsedad que habléis pues de flemas o melancolías, por cuanto que todo ello debe ser atribuido al mineral que determina el incremento de esos tumores, ya sean vasculares o carnosos, dado que todas las enfermedades pueden encuadrarse en estas causas.» — Declara falsedad hablar de flemas o melancolías: los tumores vasculares o carnosos hay que adjudicarlos al mineral que los incrementa
«Todo esto debe juzgarse sin embargo según la naturaleza del hombre y no según la de la mujer.» — El principio de juicio en este capítulo: se juzga según la naturaleza del hombre y no la de la mujer
«Y esto, no porque los cálculos de hombres y mujeres tengan el mismo origen, como dicen los falsos médicos, sino justamente porque la mujer recibe sus cálculos del hombre.» — Los cálculos de la mujer no tienen el mismo origen que los del hombre: los recibe de él
«Por eso y no por otra cosa se cura ella con los remedios de él.» — Y por eso, no por otra cosa, se cura con los remedios de él
«En este sentido debéis saber que la semilla copulada por un hombre que sufre de ictericia, provoca la ictericia en la mujer a través de la Matriz, ya que en cualquier caso la Matriz atrae la semilla, con lo que su anatomía, se ve invadida por la anatomía de que viene impregnada la semilla.» — La semilla de un hombre con ictericia provoca ictericia en la mujer, porque la Matriz atrae la semilla y su anatomía queda invadida
«Cuando los médicos ignorantes dicen: ―Esta medicina ha curado tal enfermedad en tal sitio, a los hombres y a las mujeres‖, cometen un error grosero, ya que hablan evidentemente sin saber lo que dicen.» — Llama error grosero afirmar que una medicina curó la misma enfermedad en hombres y mujeres sin más
«Lo mismo que cuando se refieren a las jóvenes, no tocadas aún por el varón (de puellis virum nondum expertis), pues, en su ignorancia, no saben que las muchachas llevan en la semilla con que su padre las engendró, la herencia directa de su salud, de sus enfermedades y de una serie de cosas por el estilo.» — Las jóvenes aún no tocadas por varón llevan en la semilla paterna la herencia de su salud y sus enfermedades
«Por eso es lógico que puedan curarse con las mismas medicinas que sus padres.» — Y de ahí que puedan curarse con las mismas medicinas que sus padres
«La ignorancia de estos hechos y la impericia de esos médicos les impiden considerar correctamente las causas de estas enfermedades.» — A esa ignorancia atribuye que no consideren correctamente las causas
«Sin embargo en estos casos vemos que cuando, por ejemplo, el aire no está sano, la madera y la piedra se enferman (morbosum), no porque lo estén realmente por sí mismas, sino porque lo está el aire que las envuelve.» — El símil del aire enfermo: la madera y la piedra enferman no por sí mismas sino por el aire que las envuelve
«Así pues, será el aire y no el cuerpo o la madera, lo que debe ocupar nuestra atención.» — Y la consecuencia: hay que atender al aire y no al cuerpo ni a la madera
«En verdad os digo, médicos Humoristas, que antes de poneros sobre la cabeza el rojo bonete146, debéis aprender a conocer los cuatro cuerpos, pues sin esto vuestro arte quedará reducido a bien poca cosa.» — El emplazamiento a los médicos humoristas: conocer los cuatro cuerpos antes de ponerse el bonete rojo
«El verdadero médico es el que descubre el cuerpo que produce los apostemas, pues con ello demuestra al mismo tiempo que la sangre sólo da origen a cuerpos admirables, de su misma estructura todos ellos.» — El verdadero médico descubre el cuerpo que produce los apostemas y muestra que la sangre solo da cuerpos de su misma estructura
«Aparte esto, es sabido que no hay mayor enemigo de la Naturaleza que aquél que se juzga más ingenioso que ella, sin saber que ella es siempre, por encima de todo, nuestra mejor escuela o disciplina.» — No hay mayor enemigo de la Naturaleza que quien se juzga más ingenioso que ella, siendo ella la mejor escuela
«El poder de su Teoría y de su Física hace que debamos describirlas de dos maneras diferentes, ya que si el cuerpo del hombre debe enfermar en su astro, éste, que está inclinado hacia él, resulta infectado (inficit) por su impresión.» — Si el cuerpo enferma en su astro, el astro inclinado hacia él queda infectado por su impresión
«Ocurre lo mismo que cuando las estrellas desde el cielo, inclinan y compelen al enfermo, cuyo curso (cursus)148 se produce de tal manera que hace necesaria la existencia de otro cuerpo diferente en la mujer, que reciba las enfermedades que tengan una Física distinta.» — Y el curso del enfermo exige otro cuerpo distinto en la mujer, que reciba las enfermedades de física distinta
«Esa es la razón de que haya médicos ciegos ante semejantes cosas, que sólo cuidan de buscar el lucro y la ganancia y no el arte por el arte mismo.» — A la busca del lucro atribuye que haya médicos ciegos ante estas cosas
«Si observáis ahora con verdadera atención ese cielo que existe en la mujer producido por el hombre, veréis que en él está la causa de muchas de las enfermedades que, erróneamente, atribuimos a otros orígenes.» — El cielo que existe en la mujer producido por el hombre es, dice, causa de muchas enfermedades atribuidas a otros orígenes
«Cuando tal enfermedad sobreviene, el hombre y el astro mismo están enfermos y caducos o, por lo menos, inclinados hacia esa caducidad, en un estado semejante al de las estrellas, que, aunque no padecen de verdaderas enfermedades en el cielo, pueden influir desde allí para que los hombres las padezcan.» — Las estrellas no padecen enfermedades en el cielo y aun así pueden influir para que los hombres las padezcan
«Resulta verdaderamente curiosa la ignorancia de los médicos de casi todas las escuelas acerca de esto, pues por más que han escrito sobre la caducidad y la sofocación, han olvidado groseramente de señalar cuál de los cuatro cuerpos había recibido primero la enfermedad o en cuál de los cuatro se escondía.» — Lo que reprocha a las escuelas: escribieron sobre caducidad y sofocación sin señalar cuál de los cuatro cuerpos recibió primero la enfermedad
«Su silencio corresponde simplemente a su ignorancia y por eso mismo sus comentarios no son más que ilusiones personales o apreciaciones de aldeanos (ut rusticorum).» — Ese silencio lo adjudica a ignorancia y sus comentarios a apreciaciones de aldeanos
«Todo médico que quiera describir el cuerpo, debe previamente conocer bien la substancia: en ella está el fundamento de cuanto debemos anotar y computar sobre el arte de la Medicina.» — El fundamento de todo el cómputo médico lo pone en el conocimiento de la substancia
«Lo mismo podemos decir aquí, donde el hombre aparece constelado de tal manera en su cielo que puede consumar en sí mismo su propia conjunción, la que debe finalmente romper (erumpere) para encontrar sus dos cuerpos, el de la mujer y el suyo propio.» — El hombre constelado en su cielo consuma en sí su conjunción y debe romperla para encontrar sus dos cuerpos
«Por eso cuando la inclinación viene ya en el cuerpo del hombre, su astro y su voluntad se retiran.» — Venida la inclinación en el cuerpo del hombre, su astro y su voluntad se retiran
«Si la inclinación por el contrario va hacia la mujer, el mal caduco aparecerá especialmente en la Matriz, sin parecerse en nada a la del hombre.» — Si la inclinación va hacia la mujer, el mal caduco aparece en la Matriz sin parecerse al del hombre
«Los tres ―males caducos‖ son por lo tanto: el del hombre, o viril, y el de la mujer, o femenino, dependientes uno de otro, bajo un mismo cielo de naturaleza viril, y un tercero, propio del cuerpo interior, que recibe su cielo del hombre mismo150.» — Los tres males caducos: el viril, el femenino y el del cuerpo interior, los tres bajo un cielo de naturaleza viril
«Sabed pues que todas estas cosas se propagan hereditariamente a través del fruto, tanto por la vía paterna como por la materna.» — Todas esas cosas se propagan hereditariamente por el fruto, tanto por vía paterna como materna
«Y que el hombre no se corrompe (inficiat) nunca por sí mismo en los verdaderos males caducos del cielo interior sino solamente en cambio por el síncope, de la misma manera que la mujer lo hace por la sofocación de la Matriz.» — El hombre no se corrompe por sí mismo en los males caducos del cielo interior sino por síncope, y la mujer por sofocación de la Matriz
«La sofocación de la adolescente (puella) se imprime de dos maneras: una en cuanto virgen y otra en cuanto mujer (muliebriter).» — Las dos maneras en que la sofocación se imprime en la adolescente, como virgen y como mujer
«La sofocación virginal es semejante al mal caduco y al síncope, e incluso más que el síncope151.» — La sofocación virginal la declara semejante al mal caduco y al síncope, y aun mayor que el síncope
«La sofocación de la mujer se entiende en cuanto se verifica su precipitación en el cielo del hombre; acerca de esto os diré que todas las enfermedades que recibe la Matriz, mucho más numerosas de lo que podéis suponer, provienen del cielo del hombre.» — Todas las enfermedades que recibe la Matriz, más numerosas de lo que se supone, vienen del cielo del hombre
«Esas enfermedades en efecto reconocen igualmente como causa la tierra, el firmamento, el aire y el agua, pero su gran causa está, sobre todas las cosas, en la constelación del cielo masculino.» — Esas enfermedades reconocen también por causa tierra, firmamento, aire y agua, y su gran causa la pone en la constelación del cielo masculino
«La peste, por ejemplo, nace del cielo por encima de la naturaleza del hombre, comienza en él y tiene en él su materia.» — La peste nace del cielo por encima de la naturaleza del hombre, y en él comienza y tiene su materia
«La precipitación proviene del mismo astro que engendra la apoplejía.» — Precipitación y apoplejía las adjudica al mismo astro
«Será necesario pues que especifiquéis así las enfermedades según los cuatro cuerpos, que fijéis el primer principio de cada una, que perseveréis en la Anatomía y que consideréis la criatura separada en sus dos formas, de hombre y mujer, así como el correspondiente arte de sus medicinas. Y os digo que si no observáis estas reglas vuestro arte no será más que un cinamomo152 desecado y sin jugo, que se fundirá en vuestra boca como un gorro forrado de pelo» — Las reglas que impone —especificar por los cuatro cuerpos, perseverar en la anatomía, separar hombre y mujer— y la imagen del cinamomo desecado con que remata la advertencia
«Y os digo que nadie que ignore estas cosas debe glorificarse con la Medicina.» — Nadie que ignore estas cosas debe glorificarse con la medicina
«Resulta milagroso ver cómo la verdadera ciencia forma, ordena, deduce y especula todo en el hombre, pues —y esto es algo sobre lo que deberíamos pensar con más frecuencia— nada existe verdaderamente en el cielo ni en la tierra que no esté en el hombre.» — Nada existe en el cielo ni en la tierra que no esté en el hombre
«Él dijo que moriría en nosotros y entre nosotros y que nosotros seríamos su propio templo.» — La promesa evangélica de morir en nosotros y hacernos su templo, invocada como fundamento
«Pese y examine el Médico con la mayor atención lo que tiene en sus manos. Y sepa que en su poder está la más alta y noble de las causas.» — El emplazamiento al médico: en su poder está la más alta y noble de las causas
«Esto debe comprenderse en el sentido de que no debemos adelantarnos a lo que la tierra puede dar por sí misma, dejándola por el contrario que prospere libremente siguiendo la naturaleza de su cielo, a menos que la casualidad encuentre a alguien que conozca la Filosofía médica de las cosas naturales.» — El precepto de no adelantarse a lo que la tierra da por sí misma, salvo que alguien conozca la filosofía médica de las cosas naturales
«Y en verdad os digo que Cristo eligió sus discípulos precisamente dentro de esa raza (progenies) para asegurar la buena naturaleza.» — Cristo eligió sus discípulos dentro de esa raza para asegurar la buena naturaleza
«Ya sabéis por otra parte cómo ningún apóstol de buena naturaleza traicionó a Cristo y que solamente lo hizo el engendrado de mala naturaleza.» — Ningún apóstol de buena naturaleza traicionó a Cristo: lo hizo el engendrado de mala naturaleza
«Y os digo que será prudente no menospreciar el sentido de esta alegoría, pues de ella —y no de ningún otro fundamento— provienen las enfermedades curables e incurables.» — De esa alegoría, y de ningún otro fundamento, hace venir las enfermedades curables e incurables
«Judas en cambio, cuya mala naturaleza se escondía ante los pobres bajo un disfraz de bondad, no perseguía más que su propio y único provecho. Sobre lo cual resulta sorprendente ver cómo las malas naturalezas usan palabras y razones más seductoras que las buenas naturalezas, a pesar de lo cual deberemos fiar siempre en estas últimas.» — El retrato de Judas y la observación sobre las malas naturalezas, que usan palabras más seductoras que las buenas
«La buena naturaleza en efecto, está en las obras y no en las palabras.» — El criterio con que corta esa seducción: la buena naturaleza está en las obras y no en las palabras
«Cuando Cristo habló acerca del matrimonio, lo hizo siguiendo este curso natural de las cosas.» — La doctrina del matrimonio se lee siguiendo ese mismo curso natural
«Sencillamente porque ese es vuestro verdadero vínculo.» — Y la razón que da del vínculo
«Esa doble naturaleza de los hombres que obra a espaldas del legítimo matrimonio, es una naturaleza tenebrosa y nociva, verdadero fruto del Diablo, aparte de lo cual debe admitirse sin embargo que está separada en todas las cosas, como el Sol y la Luna, la Noche y el Día, los Ángeles y los Demonios» — La doble naturaleza que obra a espaldas del matrimonio legítimo la llama tenebrosa y fruto del Diablo, y a la vez separada en todo como el Sol y la Luna
«Esta distinción debe observarse siempre, es decir, que a pesar de que una tierra dé buenos frutos porque anteriormente recibiera buenas semillas, puede ulteriormente degenerar.» — El límite que introduce: una tierra que dio buenos frutos por buena semilla puede degenerar después
«Cuando por el contrario la semilla, aun no siendo mala por sí misma, cae sobre una roca, se pierde y se seca.» — Y la semilla que no es mala por sí misma se pierde y se seca si cae sobre roca
«Muchas cosas hemos dicho hasta ahora a propósito de las enfermedades incurables; sin embargo aún no nos hemos referido a su fundamento.» — Reconoce que ha hablado mucho de enfermedades incurables sin llegar todavía a su fundamento
«Sólo la ignorancia de los médicos explica que se haya dicho a veces: ―esto es incurable‖, cuando en realidad puede curarse perfectamente bien.» — Solo la ignorancia de los médicos explica que se llame incurable a lo que puede curarse
«Sin Anatomía no hay verdaderas fórmulas, cuyo arte debe saber conducirlas por entre todas las cosas sin ocultar nada, ya que es perfectamente sabido que el hombre y la mujer deben unirse según sus anatomías y que la enfermedad y los enfermos deben hacerlo de acuerdo a sus naturalezas.» — Sin anatomía no hay verdaderas fórmulas: hombre y mujer se unen según sus anatomías y la enfermedad y el enfermo según sus naturalezas
«El que exista una medicina más elevada que ninguna otra, que reúna las anatomías de todas las enfermedades y de todos los medicamentos, no impide que el cielo caiga (recidet) solamente a su debido tiempo, de modo que, en definitiva, sólo existe una enfermedad y una medicina.» — Existe una medicina más alta que reúne todas las anatomías, y en definitiva solo hay una enfermedad y una medicina
«Comprendo que únicamente me entenderán los astrónomos y los médicos, pues ciertamente la audacia y la ignorancia de los sofistas, a pesar de llegar hasta aquí, no ha podido hallar el gran Arcano.» — Declara que solo lo entenderán astrónomos y médicos, y que los sofistas no hallaron el gran Arcano
«Esto confirma el hecho de que la torpeza de los farmacéuticos acaba siempre corrompiendo las preparaciones de la Medicina.» — A la torpeza de los farmacéuticos atribuye la corrupción de las preparaciones
«Observad sin embargo una diferencia: es cierto que el Sol calienta a través del cristal y el fuego a través del fogón, pero en cambio no lo hacen así a través de la piel del hombre.» — La diferencia que hace notar: el Sol calienta a través del cristal y no a través de la piel del hombre
«El espíritu de la enfermedad de que ahora nos ocupamos, debe considerarse igualmente fuera del centro de la Matriz, en cuanto la substancia de la Matriz es distinta del Sol, no obstante sea el Sol su substancia y se encuentren separados en sus tres naturalezas y centros.» — El espíritu de la enfermedad debe considerarse fuera del centro de la Matriz, cuya substancia es distinta del Sol siendo el Sol su substancia
«Igualmente el espíritu que viene de la enfermedad se escapa bajo la forma de un olor como de rosas o de almizcle, penetrante y tenaz, que nadie sin embargo puede ver ni captar.» — El espíritu que sale de la enfermedad se escapa como olor de rosas o almizcle, que nadie puede ver ni captar
«Ocurre además que, no obstante ser muy numerosas las enfermedades que afectan a la Matriz, a menudo se curan unas con otras.» — Las muchas enfermedades de la Matriz se curan a menudo unas con otras
«No hay razón en efecto para que una cosa lleve a otra la maldad y la enfermedad y no pueda llevarle igualmente la salud y la curación.» — La razón que da: si una cosa lleva a otra la enfermedad, puede llevarle también la salud
«En verdad os digo que en el mismo sitio donde nacen las enfermedades se encuentra la raíz engendradora de la salud y viceversa.» — En el mismo sitio donde nacen las enfermedades está la raíz de la salud, y al revés
«Aparte de esto existe la posibilidad de que la enfermedad y la salud provengan directamente de sí mismas, así como que caigamos enfermos a consecuencia de un accidente y que un accidente nos devuelva la salud156, pues la misma causa puede manifestarse en nosotros de ambas antagónicas maneras.» — La misma causa puede manifestarse de las dos maneras antagónicas: se enferma por accidente y por accidente se recobra la salud
«Si el Astro nos ha enfermado, el Astro podrá curarnos, lo mismo que la sangre, pues en su propia naturaleza reside el verdadero socorro (auxilium) y no en las cosas extrañas.» — Si el astro enfermó, el astro puede curar: el socorro está en la propia naturaleza y no en cosas extrañas
«Que si el cielo puede, actuando desde el exterior, sumirnos en la enfermedad y afectar así a nuestro cuerpo, fijo en la tierra, lo mismo puede conservarnos la salud y protegernos de la debilidad enfermiza y malsana.» — Y el cielo que enferma desde fuera puede igualmente conservar la salud
«En este sentido la virtud (virtus) es una fuerza que proviene del cielo y no de la medicina, es decir, que es una medicina invisible.» — Definición de virtus: fuerza que viene del cielo y no de la medicina, es decir, medicina invisible
«Por eso cuando un enfermo se cura por sí mismo, sin ninguna medicina, se dice que ha sido curado por la virtud, es decir, por la Astronomía celeste.» — Curarse sin medicina alguna se atribuye a la virtud, esto es, a la astronomía celeste
«Por eso la Opinión existente desde hace mucho tiempo en los médicos, que considera a las fuerzas del hombre (vires potentiales) como verdaderas virtudes (virtutes), es perfectamente errónea y sólo demuestra que los tales no han comprendido a Hipócrates ni entendido sus comentarios.» — Declara errónea la opinión que confunde las fuerzas del hombre con las virtudes, y la imputa a no haber entendido a Hipócrates
«Sin embargo advierto que éste no ha de ser el final definitivo pues espero, Dios mediante, describir con más amplitud y detalle todo lo referente a cada enfermedad de la mujer, ya sea propia y sin ninguna comunidad con las de los hombres o bien unida a ellos.» — El cierre provisional que declara: promete describir con más detalle cada enfermedad de la mujer
«Esto no debe ser así, pues sólo debe escribirse bajo esa luz.» — La regla que fija para escribir: solo bajo la luz de la naturaleza
«Si no obráis de este modo, vuestra disertación y vuestro esfuerzo no crearán más que meras seducciones, de las que ni médicos ni enfermos podrán sacar el menor provecho.» — Y lo que resulta de no hacerlo: meras seducciones sin provecho para médicos ni enfermos
«Hay aquí un grosero error, en el que aparecéis incluidos. Y es el de colocar a Cristo en la base de la columna cuyo ejemplo os hemos dado, diciendo que los enfermos necesitan un médico que los atienda161, pues con ello usurpáis un título de médico que estáis muy lejos de poseer.» — El error que llama grosero: poner a Cristo en la base de la columna y usurpar con ello un título de médico
«Por otra parte, tan cierto es que las Universidades de Leipzig, Tubinga, Viena, Ingolstadt. . . etc., son las que os han formado, como que en cualquier caso debéis procurar asemejaros a vuestro Creador.» — Nombra las universidades que formaron a sus adversarios y les pide asemejarse a su Creador
«Pura vanidad es que os atrincheréis detrás de la autoridad de Macaon162, Apolonio163, Aristóteles, Galeno, Averroes, Avicena... etc., pues lo primero que deberíais hacer es probar si han mentido o no.» — Llama pura vanidad atrincherarse tras Macaón, Apolonio, Aristóteles, Galeno, Averroes y Avicena sin probar antes si mintieron
«Sin embargo os digo que el hecho de que tengáis constantemente el Verbo del Señor en los labios no puede ocultar vuestra mala naturaleza.» — Tener el Verbo del Señor en los labios no oculta, dice, la mala naturaleza
«Cuando decís: ―Dios no quiere esto‖, o ―Dios ha hecho aquello otro‖, ¿quién osaría resistir ese Juicio y ese Poder?» — La pregunta con que desnuda el argumento de autoridad divina
«Meditad bien en todo esto y procurad no caer en este tremendo pecado de irresponsabilidad.» — Y la advertencia con que cierra: no caer en el pecado de irresponsabilidad
«OPUS PARAMIRUM LIBRO V TRATADO DE LAS ENPERMEDES INVISIBLES164 (De Causis Morborum Invisibilium)» — Encabezado del quinto libro del Opus Paramirum, el tratado de las enfermedades invisibles; el impreso da ENPERMEDES por enfermedades
«Con lo que va dicho, he terminado los cuatro165 libros que tratan de la luz de la Naturaleza, en los que he explicado las afecciones y las enfermedades de la parte visible y corporal del Microcosmos, con toda la diligencia y experiencia que me ha sido posible y con una suficiente demostración de sus doctrinas filosóficas y experimentales.» — El balance con que abre el prefacio: cuatro libros dedicados a la luz de la Naturaleza y a la parte visible del microcosmos
«Sin embargo, por más que todo lo que sobreviene al cuerpo visible del Microcosmos haya sido tratado prolijamente en algunos de esos libros y que cada cosa haya sido enunciada y confirmada en sus correspondientes capítulos, según la luz de la Naturaleza y sin descuidar ni omitir ningún detalle, es lo cierto que aún no hemos hablado de todas las enfermedades» — Y la falta que declara: tratado prolijamente lo visible, quedan enfermedades sin describir
«En estos libros sólo hemos tratado sin embargo, de las afecciones que afligen a la mitad visible del cuerpo humano.» — Los libros anteriores solo trataron la mitad visible del cuerpo humano
«Esta mitad de que os hablamos es invisible y sin embargo palpable, lo cual debe comprenderse a la luz de la Naturaleza» — La otra mitad la declara invisible y a la vez palpable, comprensible a la luz de la Naturaleza
«y darse cuenta de lo admirable que es, entran en inquietud y curiosidad por hallar esas cosas naturales que escapan a su percepción y que no obstante están allí, ante ellos» — La inquietud por hallar las cosas naturales que escapan a la percepción y están ahí delante
«Sin embargo, así como la luz de la Luna no permite distinguir los colores, apenas aparece el Sol, todos los colores se ven y se reconocen distintamente» — El símil de la luz: bajo la Luna no se distinguen los colores y con el Sol se reconocen todos
«cuando oímos en las tinieblas el tañido de una campana, invisible en esas circunstancias, vemos sin embargo la obra de la campana, que es su sonido;» — El de la campana: en tinieblas no se ve la campana y se ve su obra, que es su sonido
«Cristo era una luz; sin embargo en tanto fue hombre y anduvo por el Mundo, su luz era invisible y sólo se manifestaba en sus obras.» — Cristo era luz y mientras anduvo por el mundo su luz fue invisible y solo se manifestó en sus obras
«En este sentido os digo que aunque veamos las cosas bajo la misma luz del Sol, esa luz será insuficiente para hacernos conocer al Maestro.» — La luz del Sol es insuficiente para hacer conocer al Maestro
«Si creemos en la obra creeremos también en el autor de la obra.» — Creer en la obra lleva a creer en su autor
«Está bien que nos gusten los edificios, pero es lógico que nos guste aún más el Arquitecto» — Y el símil del edificio y el Arquitecto
«Todas las cosas poseen una luz y cada luz ilumina la cosa de donde proviene, la que sin embargo permanece invisible en presencia de una luz extraña.» — Cada cosa tiene su luz, y bajo una luz extraña permanece invisible
«San Simeón el Estilita no pudo con su propia luz conocer las obras que se producen por el misterio de la Crucifixión» — El ejemplo de San Simeón el Estilita, que con su propia luz no pudo conocer las obras del misterio de la Crucifixión
«no obstante conociese perfectamente el firmamento astronómico, tampoco quiso ahogarse en esa ignorancia» — Conocer el firmamento astronómico no basta, y aun así no quiso ahogarse en esa ignorancia
«En verdad os digo que el Diablo está tan lejos de la naturaleza humana como la piedra o la madera.» — El Diablo está tan lejos de la naturaleza humana como la piedra o la madera
«Más increíble aún parece que el hombre, después de haber sido redimido del Diablo por el Hijo de Dios, haya sido arrojado sin protección alguna en una prisión tan horrible.» — La objeción que se plantea: increíble que el hombre redimido quedara sin protección en una prisión tan horrible
«Lo cierto es que Dios quiere que conozcamos esta causa y que no abandonemos su obra sin haber estudiado e investigado a fondo su razón de ser.» — Dios quiere que se conozca esa causa y que no se abandone su obra sin investigar su razón de ser
«Lo cierto es que todo lo que hiere al cuerpo hiere la casa de la Eternidad y que si el Diablo habita en esa casa, la destruirá.» — Lo que hiere al cuerpo hiere la casa de la Eternidad, y si el Diablo la habita la destruirá
«Si te sorprende que existan estas cosas, considera que en el fondo es un error llamarlas invisibles, ya que verdaderamente no lo son y que cada una de ellas nos demuestra que todas provienen unas de otras.» — La corrección que hace a su propio título: llamar invisibles a esas cosas es un error, porque no lo son y todas provienen unas de otras
«Así la fe hace visibles (conspícua) todas las cosas eternas.» — La fe hace visibles todas las cosas eternas
«No te espante pues el que una cosa cualquiera pueda hacerse visible y piensa sencillamente que todavía no estaba ordenado que se manifestara así.» — Que algo pueda hacerse visible no debe espantar: solo no estaba ordenado que se manifestara aún
«Sin embargo todo esto es falso y equivocado y así os lo demostraremos en los libros siguientes.» — El anuncio de refutación que remite a los libros siguientes
«Si ellos no llegaron a la verdadera luz ¿cómo ha de extrañar que estas contemplaciones del Microcosmos sean juzgadas por muchos como obra de sortilegio, prestidigitación, maleficio diabólico y superstición augural?» — La pregunta con que explica que sus contemplaciones del microcosmos se juzguen sortilegio y maleficio
«Estas cosas deben basarse en las enseñanzas de Cristo.» — El fundamento que reclama para estas cosas: las enseñanzas de Cristo
«La razón humana, en efecto, no puede explicarlas y ello se debe a que todas nos provienen de Adán.» — La razón humana no puede explicarlas porque todas nos vienen de Adán
«La razón debe comprender la doctrina de Cristo por una Fe muy firme, pues el hombre no puede llegar a dominar por sí solo las fuerzas de la Fe, las que constituyen una luz muy viva, a cuyo resplandor aparece con toda nitidez la base de los hechos.» — La razón debe comprender la doctrina de Cristo por una fe firme, luz viva a cuyo resplandor aparece la base de los hechos
«Esas bases o elementos que Dios nos ha dado para conocer correctamente la medicina corporal, existen también en las hierbas, las piedras, el curso del cielo..., etc., lo cual es verdaderamente maravilloso.» — Esas mismas bases están también en las hierbas, las piedras y el curso del cielo
«En este sentido deberemos realizar nuestros experimentos en la Eufragia168 y en las demás plantas análogas.» — El experimento que propone, en la eufrasia y en plantas análogas
«Las cosas no están en los objetos para experimentar solamente lo que concierne al cuerpo visible, pues éste no es sino una parte del cuerpo total del hombre, Por el contrario, cada cosa puede y debe ser buscada en las palabras de las Sagradas Escrituras, con lo que se confirma la razón y el empeño que nos ha llevado a escribir sobre la Fe.» — Cada cosa puede y debe buscarse también en las palabras de las Escrituras, porque el cuerpo visible es solo parte del cuerpo total
«Sabido es que el Evangelio da una breve exposición (synopsin) de la fuerza (virtus) y de la potencia (potentia) de la Fe, expresando la siguiente sentencia: ―Si vuestra Fe fuera solamente como un grano de sémola y dijerais con la fuerza de esa Fe: ¡Montaña, tírate al mar!, la montaña desaparecería en las aguas» — La sentencia evangélica de la fe del grano que mueve la montaña, con que abre el tratado de la fe
«Quiere decir, que la fuerza que poseemos por la carne y la sangre es una fuerza mínima, siendo mucho mayor y más importante la que la Fe nos proporciona.» — La fuerza de la carne y la sangre la declara mínima frente a la que da la fe
«Y que igual que podemos tomar con nuestra mano un grano de sémola y arrojarlo al mar sin percibir la menor pesadez, podemos, con idéntica dulzura y suavidad, arrojar al mar una montaña entera con las solas fuerzas de la Fe.» — El símil con que lo mide: arrojar una montaña al mar con la misma suavidad con que se arroja un grano
«Esto debe hacernos comprender que las acciones maravillosas a que la Fe nos conduce, no pueden nunca alcanzarse con el espíritu del cuerpo visible.» — Esas acciones no se alcanzan nunca con el espíritu del cuerpo visible
«Recordad por ejemplo, que la robustez de Sansón no tenía nada de particular y que toda su fuerza no era sino el resultado de su Fe.» — La robustez de Sansón no tenía nada de particular: su fuerza era resultado de su fe
«Del mismo modo Iosuah y otros personajes bíblicos nos enseñan que la fuerza de nuestro cuerpo terrestre es siempre exigua al lado de la que la Fe puede proporcionarnos.» — Josué y otros personajes bíblicos enseñan lo exigua que es la fuerza del cuerpo terrestre
«Y comprended con toda amplitud que cualquier espíritu es capaz de precipitar el Olimpo en el Mar Rojo, arrojar el Océano sobre el Etna y otras cosas de este estilo si ello está realmente en la voluntad de Dios.» — Cualquier espíritu puede precipitar el Olimpo en el Mar Rojo si eso está en la voluntad de Dios: el límite es la voluntad divina, no la potencia
«Esos espíritus no necesitan del cuerpo, de la carne ni de la sangre, para poseer tales fuerzas, las cuales son un exclusivo resultado de la Fe.» — Esos espíritus no necesitan cuerpo, carne ni sangre: su fuerza es exclusivo resultado de la fe
«En esta breve citación del Evangelio parece como si Cristo hubiera querido decir: ¿Qué sois y qué fuerza es la vuestra, oh hombres? En verdad os digo que vuestra fuerza está en la Fe y que si sólo tuvieseis el volumen de Fe de un grano» — La glosa que pone en boca de Cristo sobre dónde está la fuerza de los hombres
«seríais tan fuertes como los espíritus.» — Con esa medida de fe, dice, el hombre sería tan fuerte como los espíritus
«Entonces y aunque no fuerais más que simples mortales, vuestra potencia y vuestra fuerza serían tan grandes como las de Sansón.» — Siendo simples mortales, su potencia igualaría la de Sansón
«Fe sea del tamaño de la más insignificante migaja; eso sería bastante en efecto para que venciéramos a los espíritus que quisieran asaltarnos (et validi insurgeremus). ¡Considerad ahora qué no podríamos hacer si nuestra Fe fuera como el pan entero!» — La escala con que mide la fe: la migaja bastaría para vencer a los espíritus que asalten, y queda la pregunta por el pan entero
«Esa Fe ha llegado hasta nuestros días, desde la más remota antigüedad, gracias a Moisés, Abraham y otros semejantes, que han sabido conservarla y sostenerla con todas sus fuerzas, demostrándose así como unos hombres extraordinarios (mirábiles), muy por encima de la naturaleza humana.» — La cadena que traza para esa fe, de Moisés y Abraham hasta su tiempo, con esos hombres puestos por encima de la naturaleza humana
«Otros en cambio, que no tuvieron esa Fe y que se confiaron a la sola sabiduría, al poder y a la fuerza errónea, fueron implacablemente vencidos por los espíritus, disminuyendo al hombre (eoque ignominiœ redacti) hasta el punto de hacerlo caer de rodillas, lo mismo que ante un poderoso Monarca, al que adoraron como si fuera un Dios.» — Y el reverso: quienes se confiaron a la sola sabiduría fueron vencidos por los espíritus y acabaron adorándolos de rodillas
«Más aún, os diré que los espíritus pierden siempre todos los combates contra la Fe, la que los obliga a permanecer tranquilos y a dejar en paz nuestro cuerpo, para lo cual no se necesita en verdad» — Los espíritus pierden siempre los combates contra la fe, que los obliga a dejar en paz el cuerpo
«Sin embargo, debéis saber que esta fuerza existe también en los diablos y que en ellos existe también por la Fe.» — La misma fuerza existe en los diablos, y también en ellos existe por la fe
«Y os digo que si esto no se observa con mayor frecuencia, aun entre hombres de tanta Fe como Sansón, se debe sin duda a que Dios no quiere repetir demasiado sus prodigios sobre la tierra.» — Si eso no se ve más a menudo, ni siquiera en hombres de la fe de Sansón, lo atribuye a que Dios no quiere repetir sus prodigios
«Con todo y a pesar de que, según hemos referido, pueda la Fe permitirnos exorcizar y expulsar positivamente los demonios y arrojar al mar las montañas, no debemos hacer tales cosas.» — La prohibición que sigue al poder: aunque la fe permita exorcizar demonios y mover montañas, no debe hacerse
«Y os diré que nada de lo que creemos nos está permitido realizarlo, pues el que para obtener la prueba de su Fe necesita el milagro, se aleja de la Fe y atrae la condenación sobre sí.» — Quien necesita el milagro para probar su fe se aleja de ella y atrae sobre sí la condenación
«Dios no nos dice que debamos actuar sino creer y saber y conocer la fuerza que la Fe nos imbuye.» — Dios no manda actuar sino creer y conocer la fuerza que la fe imbuye
«En este sentido, la Fe obra de dos maneras: en los hombres buenos para las cosas buenas y en los hombres malos para las cosas malas.» — La fe obra de dos maneras: en los buenos para lo bueno y en los malos para lo malo
«Cuando la Fe se nos extravía hacia las cosas malas, se produce lo que las Sagradas Escrituras llaman ―tentación‖.» — El nombre escriturario del extravío de la fe hacia lo malo
«Tentar a Dios es pues emplear nuestra Fe en cosas para las cuales no nos ha sido dada.» — Definición de tentar a Dios: emplear la fe en cosas para las que no fue dada
«Debemos creer, no tentar; con ello no nos expondremos a los efectos de las palabras y podremos conservarnos puros en la Fe.» — El precepto que se sigue: creer y no tentar, para conservarse puro en la fe
«De cómo la Fe puede ser causa de enfermedad» — Encabezado del capítulo sobre la fe como causa de enfermedad
«Por eso, lo que no tiene precedentes ni se cumple de modo alguno en nuestra voluntad, es el podernos librar del mal.» — Lo que no se cumple de ningún modo por nuestra voluntad es librarnos del mal
«Dios no deja a los espíritus realizar lo que quieren, pues en tal caso no habría obra alguna que durase largo tiempo en el mismo estado.» — Dios no deja obrar libremente a los espíritus: si lo hiciera, ninguna obra duraría en el mismo estado
«Os digo que según sea un médico de bueno o de malo, podrá cooperar o no con su poder y con sus mea curar o a matar sus enfermos.» — Según sea bueno o malo, el médico coopera a curar o a matar a sus enfermos
«Sencillamente porque por medio de la Fe dejamos obrar nuestro poder para bien o para mal, uno contra otro, lo mismo que el dueño del terreno, consintiendo o no que el carpintero levante una casa en su predio.» — El símil del dueño del terreno que consiente o no que el carpintero levante la casa, aplicado al poder que la fe deja obrar
«La Fe obra en nosotros como un artesano, el cual, luego de forjar un cuchillo, puede herir con él a su prójimo o no, según lo haya conservado o se haya desprendido de su obra.» — Y el del artesano que forja un cuchillo y puede herir con él o no según lo conserve
«Pues aunque la Fe nos permite hacer el bien, también consiente que nos conduzcamos mal.» — La fe permite el bien y consiente también la mala conducta
«Es cierto que podemos matarnos y acarrearnos mutuamente infinidad de males, pero no debemos hacerlo.» — Podemos matarnos y causarnos males infinitos, y no debemos hacerlo
«Dios sin embargo quiere que nos mantengamos en la verdadera Fe, con la cual podemos curar y curarnos.» — Dios quiere que nos mantengamos en la verdadera fe, con la que se cura y se sana
«Llevando esa Fe dentro de nosotros creeremos que todo puede ser posible por ella, aunque nada se trasunte exteriormente a nuestros ojos.» — Con esa fe dentro se cree posible todo aunque nada se trasluzca exteriormente
«Los verdaderos médicos son pues los que traen a nosotros las obras de la Caridad Divina, no turbando con sus obras la Fe que guardamos en el fondo de nuestro ser y por la cual podemos caminar sobre las aguas173.» — Los verdaderos médicos traen las obras de la Caridad Divina sin turbar la fe del enfermo
«El impedimento para que los humanos empleen libremente la fuerza y el poder de la Fe está precisamente en la Voluntad de Dios.» — El impedimento para emplear libremente el poder de la fe está en la Voluntad de Dios
«Cuando Cristo devuelve a alguno la salud, ya por sí o a través de otro en su nombre, la curación sobreviene, no como resultado de la Fe, sino por la virtud de Dios: sus ruegos y oraciones son las que ha obtenido la Misericordia del Padre, a la cual hay que atribuir —y no a otra cosa— el alivio de las dolencias y enfermedades.» — La distinción central: cuando Cristo devuelve la salud, la curación viene por la virtud de Dios y no por la fe, y la obtiene la Misericordia del Padre
«Os digo esto para que sepáis que cuando, a pesar de las plegarias e impetraciones a la Misericordia Divina, no se alcanza la salud y en cambio se consigue luego por la Fe, de una manera maravillosa (miro modi), se debe a sus propias creencias.» — Y el caso inverso: cuando la salud no llega por la plegaria y llega después por la fe, se debe a las propias creencias
«Si Dios permite estas cosas lo hace a fin de que comprobemos el poder, la fuerza y la virtud de nuestra Fe, que podamos enfermar por ella y que por ella podamos curarnos.» — Dios permite eso para que se compruebe el poder de la fe, con la que se puede enfermar y curar
«Todas las enfermedades desde el comienzo del Mundo han surgido siempre unas tras otras, lo que ha hecho que el pueblo las considerase extrañas y singulares, dándoseles la significación de flagelo o castigo divino.» — El origen que atribuye a la lectura de la enfermedad como flagelo: la novedad con que las enfermedades fueron apareciendo
«por los egipcios, contribuyendo a crear en ellos y en otros pueblos paganos la peor idolatría. Ese mal empleo de la Fe continuó hasta Esculapio y Macaón, los que se adhirieron tan firmemente a los principios de la Medicina y al curso natural de las cosas, que reconocieron y consideraron a las enfermedades como fenómenos naturales, describiéndolas y revelándolas en los libros de acuerdo a la Naturaleza y no en su calidad de plagas y castigos.» — El mal empleo de la fe llevado a la idolatría por los egipcios, y Esculapio y Macaón como quienes describieron las enfermedades como fenómenos naturales y no como castigos
«Por este medio sin embargo consiguieron atenuar la perversidad de la mala Fe y el uso nocivo de sus inspiraciones, tal cual conviene al conocimiento que el médico debe tener de estas cosas.» — Con eso, dice, atenuaron la perversidad de la mala fe, y ése es el conocimiento que el médico debe tener
«Estas ideas, despreciables a pesar de todo, crecieron y se difundieron igualmente entre los cristianos de tal manera que, igual que los paganos tuvieron sus sacerdotes de Apolo (Sacerdotes Apollineos), tuvieron ellos los suyos, haciéndose Antonistas, Wolfgangistas174. . . etc., actuando así en la Fe, olvidando todas las Misericordias y oraciones dirigidas a Dios y ocupándose sólo de las buenas apariencias y de arrojar ostensiblemente la montaña al mar.» — Los cristianos tuvieron sus antonistas y wolfgangistas como los paganos sus sacerdotes de Apolo, olvidando la oración por la apariencia
«Respecto a lo que ocurre en nuestros días os diré que la mayoría se pasan la vida tirándose unos a otros la montaña a los pies, al vientre, o a otras partes, al punto de no dejar un solo miembro ni una sola enfermedad al abrigo de esta montaña. Estas enfermedades son pues sobrenaturales, precisamente porque obligan a que aquél que arrojó la montaña al mar con la fuerza de su Fe, la restablezca con la misma Fe en su lugar anterior. Tal es el verdadero arte de la Medicina en estas enfermedades.» — El diagnóstico de su tiempo: se arrojan unos a otros la montaña, y esas enfermedades son sobrenaturales porque solo la misma fe que la arrojó puede reponerla
«Y aunque en verdad no podamos arrojar los santos como la montaña, podemos en cambio arrojar la Fe esculpida (sculpit), es decir, sus imágenes.» — No se arrojan los santos como la montaña y sí la fe esculpida, es decir, sus imágenes
«Las enfermedades y las curaciones adquiridas y conseguidas de esta manera las hacemos nosotros, no el Diablo, el cual sin embargo se regodea profundamente con ello.» — Esas enfermedades y curaciones las hacemos nosotros y no el Diablo, aunque el Diablo se regodee con ello
«Los hechiceros y encantadores (incantatores) obran precisamente de ese modo: sacando mascarillas, grabando imágenes en las paredes y golpeándolas e hiriéndolas con fustas y ganchos, a la vez que con su espíritu, gracias a esa Fe que los posee, derribadora de montañas, pero de la que Dios se halla totalmente ausente.» — Los hechiceros obran así, con mascarillas e imágenes en las paredes golpeadas, por una fe derribadora de montañas de la que Dios está ausente
«En definitiva: sabed que la Fe puede producir todo cuanto el cuerpo produce, incluso la misma muerte, tan bien como con un disparo de arcabuz.» — La fe puede producir todo cuanto el cuerpo produce, la muerte incluida, tan bien como un arcabuz
«En resumen: la Fe confiere al hombre el poder de hacerse invisible como un espíritu, creando en él todo cuanto el cuerpo imagina y que por sus solas fuerzas es incapaz de realizar.» — La fe confiere hacerse invisible como un espíritu y crear lo que el cuerpo por sí solo no puede
«Todas estas maravillas y otras más, sólo son posibles con el consentimiento de Dios.» — El límite que pone a todas esas maravillas: solo con el consentimiento de Dios
«En realidad Dios ha permitido esas cosas para que las conociéramos y para que supiéramos que también nosotros podíamos hacer desaparecer las montañas en el mar e invisibles nuestros cuerpos y espíritus.» — Dios lo permitió para que se supiera de ese poder propio
«Sin embargo, los hombres cuya Fe ha merecido la confianza de Dios, pueden alcanzar un gran poder, el cual, si es mal empleado y pone la cabeza en los pies177, tendrá que juzgarse por sí mismo y poner también los pies en la Fe, con todo lo cual no es de extrañar que Dios se aleje definitivamente.» — Quien merece la confianza de Dios alcanza gran poder, y mal empleado hace que Dios se aleje definitivamente
«Dios, que ha creado y ha dado a nuestros ojos y a nuestra lengua la voluptuosidad y la aptitud de conducirnos según nuestro capricho y albedrío, conoce perfectamente las heridas y enfermedades que llegaremos a adquirir por ello, creando con la Ciencia Infusa de la Divinidad toda la Medicina y todos los hombres competentes en ella, es decir, los médicos buenos conocedores de la enfermedad y de las medicinas que para cada caso se necesitan.» — Dios, que dio a los ojos y a la lengua su albedrío, conoce las heridas que de ahí vendrán y creó por eso toda la medicina
«También han olvidado groseramente que nadie que no haya hecho un mal uso de la Fe puede ser censurado por ella.» — Nadie que no haya hecho mal uso de la fe puede ser censurado por ella
«Ciertamente que en el Evangelio de Cristo se afirma que ―los signos serán manifestados‖, pero eso debe entenderse en el sentido de que el poder y la fuerza provienen de la Fe, no de la Misericordia, a la cual corresponde conducir la Fe según es debido.» — La lectura que hace de los signos evangélicos: el poder viene de la fe y no de la Misericordia, a la que toca conducir la fe
«Observad aún aquí que lo mismo que la salud proviene de la Medicina, ésta resulta de la Misericordia, lo mismo que todo lo que ha creado Dios Hijo, lo que nos corrobora la certeza y la primacía de la Misericordia sobre la Fe.» — La salud viene de la medicina y la medicina de la Misericordia: de ahí la primacía de la Misericordia sobre la fe
«El designio del Diablo no es pues otro que causar nuestra ruina y nuestro daño y excitar nuestra maldad, conduciéndonos a un mal uso de la Fe y a hacer todo cuanto se nos antoja, sin freno de ninguna especie.» — El designio del Diablo, llevar a un mal uso de la fe y a obrar sin freno
«Si a pesar de todo esto aún cree el Diablo que no somos bastante desgraciados, añadirá aún más cosas suplementarias, a pesar de que nada de esto le reporte ninguna utilidad, ni que con ello gane un ápice más de poder para su reino.» — Y su ensañamiento inútil, que no le gana un ápice de poder para su reino
«Por eso el Diablo se conforma con marcar sus signos en las vacas y en los cerdos178, prueba de que su poder está limitado y que no puede usar la Fe con libertad, pues si pudiera, os digo verdaderamente que ya habría derribado y trastornado todo con mucha más violencia de la que pudierais suponer179.» — El Diablo se conforma con marcar sus signos en vacas y cerdos, prueba de que su poder está limitado y no usa la fe con libertad
«Sabed ahora que el natural curso que los Astros y demás elementos procuran a los hombres, produce una enfermedad que aniquila al desgraciado que la padece, sumiéndolo y agitándolo en todos sus miembros, manos y pies, con terribles convulsiones, distorsionando su boca y sus ojos en los más variados y espantosos signos.» — El curso de los astros produce una enfermedad que sacude los miembros con convulsiones y distorsiona boca y ojos
«Su origen ha sido atribuido a diversos Santos, a los que de diversos modos irritamos y que, imposibilitados de vengarse desde este Mundo, dada la pobreza y aridez de la tierra, lo han hecho desde el cielo de esa terrible manera» — Su origen se ha adjudicado a diversos santos, irritados y vengándose desde el cielo
«Esto ha llegado a ser artículo de Fe; de una Fe semejante a aquella, capaz de precipitar en el mar las montañas.» — Eso llegó a ser artículo de fe, de la misma fe capaz de precipitar montañas en el mar
«Como consecuencia de esa creencia se ha creado una especie de duende181 que penetra en nosotros y que, operando de manera invisible, nos agita, obrando lo mismo que si nos tomara por los cabellos y nos sacudiera, arrojándonos de uno a otro rincón.» — De esa creencia salió el duende que penetra en el enfermo y lo sacude de un rincón a otro
«Con todo, es curioso observar —como lo han hecho algunas gentes del pueblo— de qué manera influyen, aumentan e irritan estas enfermedades los cambios de la Luna y de los planetas en general, así como otras variaciones celestes, al punto de dar lugar al nacimiento de determinadas sectas, creyentes unas en las estrellas y otras en los Santos.» — El registro que hace de la observación popular sobre la influencia de la Luna y los planetas, y de las sectas que de ahí nacieron
«Cada Santo estaba considerado a la vez como causa y antídoto de otras tantas enfermedades.» — Cada santo pasó a ser a la vez causa y antídoto de otras tantas enfermedades
«A los médicos toca pues en este trance juzgar los desacuerdos de estas sectas, ponerlos en orden y explicar y revelar el verdadero fundamento de estas cosas.» — La tarea que asigna a los médicos: juzgar los desacuerdos de esas sectas y revelar el verdadero fundamento
«En el hombre, la naturaleza corrosiva o demasiado poderosa de algunas sales da lugar a la efracción y ruptura (diruptio) de la carne y de la piel.» — La naturaleza corrosiva de algunas sales rompe la carne y la piel
«Siendo las sales tan numerosas, se comprende que puedan afectarnos183 también de muy diversas maneras según sus naturalezas, produciendo tal o cual dolor o enfermedad» — Y siendo tan numerosas, cada una produce dolor o enfermedad según su naturaleza
«El pueblo, antes de que se descubriera el verdadero fundamento de la Medicina, pensó que esta enfermedad de San Quirino era análoga a todas las demás, habiendo perdurado esta superstición hasta los cristianos, que creyeron que San Quirino era más Santo que otros y tenía por ello mayor poder curativo, designando bajo su nombre un gran número de enfermedades y aflicciones.» — La superstición de San Quirino, tenida por más santo y por eso de mayor poder curativo
«Las úlceras y los reumatismos de las piernas184 fueron llamadas también ―penitencias de San Quirino‖, para todo lo cual se llegó finalmente a esculpir numerosas imágenes que se consagraron con la Fe de este Santo para su devota advocación.» — Las úlceras y reumatismos de las piernas llamados penitencias de ese santo, con imágenes consagradas a su devoción
«Del mismo modo se levantaron monumentos e imágenes dedicadas a San Juan, también muy popular, y que lo mismo que San Quirino fueron señalados por la estupidez del pueblo como autores y patronos de numerosas males.» — Lo mismo con San Juan, señalado por lo que llama estupidez del pueblo como patrono de numerosos males
«En verdad la fornicación, la avaricia y otros vicios degradantes pueden positivamente hacer perder al pueblo, empujándolo a una Fe perversa y a numerosas fornicaciones y bribonadas, estimuladas en realidad por el Demonio, quien se complace en estos vicios degradantes y hace obrar así a la Fe, sin dejar ver que con ello obra mal» — La fornicación y la avaricia empujan al pueblo a una fe perversa, estimulada por el Demonio
«Por lo demás el Diablo no hubiera podido suscitar por sí solo ninguno de estos signos, grandes ni pequeños.» — El Diablo no habría podido suscitar por sí solo ninguno de esos signos
«Lo que sí puede y hace indudablemente, es establecerse al lado y mezclarse a los síntomas en cuanto los mismos se producen, sacando con ello todo el nefando provecho que le es posible.» — Lo que sí hace es mezclarse a los síntomas ya producidos para sacar provecho
«La Naturaleza posee también: fuego, alimentado en ella misma por el Azufre del hombre, lo mismo que el relámpago y las estrellas fugaces lo hacen del cielo, y los fuegos surgentes de las minas y los cementerios.» — El fuego natural alimentado por el azufre del hombre, como el relámpago y las estrellas fugaces lo hacen del cielo
«Esta enfermedad no ha sido sin embargo descrita por los médicos según su verdadero origen, no obstante la haya indicado la Naturaleza según los resultados y la obra de la Medicina, ya que está perfectamente reconocida su esencia natural.» — Los médicos no describieron esa enfermedad según su verdadero origen, aunque la naturaleza lo indicara
«Los predicadores de estos males expiatorios, entretanto, a fuerza de poner estas cosas en refranes y versos y referirse a ellas constantemente con su peculiar estilo de oráculos, han conseguido que a pesar de la incredulidad del pueblo, éste haya acabado por creerlos, vencido por su contumaz persuasión.» — Los predicadores, a fuerza de refranes y versos, acabaron por vencer la incredulidad del pueblo
«El San Antonio de estos relatos no es un Señor del Fuego, ni ha soplado jamás en ningún horno ni en ninguna chimenea; no se trata pues de ningún Señor de los Elementos y os digo que si hoy viviera, reconocería todo cuanto digo y se golpearía en señal de penitencia.» — Niega que San Antonio sea señor del fuego ni de los elementos, y dice que hoy se golpearía en penitencia
«No hay duda de que en su tiempo realizó alguna de estas curaciones, pero no más ni en mayor grado de las que pueden considerarse justas.» — Concede que hizo alguna de esas curaciones, no más ni en mayor grado de lo justo
«Nada de eso puede, por otra parte, servirnos hoy, pues todo ha sido ya consumado, como puede verse consultando el Libro de los Santos, lo que lo excluye de la categoría de simple brujo o encantador.» — Y lo excluye de la categoría de brujo o encantador, remitiendo al Libro de los Santos
«Entretanto la Fe ha ido haciendo su obra, forjando un San Antonio con extraño e intenso parentesco con Vulcano y que como él, sopla y estimula el fuego lo mismo que un herrero cuando pone su hierro enrojecido sobre las brasas del horno.» — Lo que la fe fue forjando: un San Antonio emparentado con Vulcano, que sopla el fuego como el herrero
«Existía en cierta ocasión una mujer llamada Trofea (Die Frau Troffea)190, de tan singular carácter, tal orgullo y tan empecinada obstinación en contra de su marido, que cada vez que éste la ordenaba cualquier cosa o la importunaba de cualquier manera, hacía creer que estaba enferma, por medio de una serie de estudiadas simulaciones.» — El relato fundacional del baile: la mujer llamada Trofea que fingía enfermedad para contrariar a su marido
«La consecuencia de esto fue que muchas otras mujeres adoptaron la misma conducta, instruyéndose mutuamente de los síntomas de la supuesta enfermedad» — Y su propagación, con las mujeres instruyéndose unas a otras en los síntomas de la enfermedad supuesta
«Al principio la Fe fue depositada en un Magor191 o espíritu pagano, pero luego el favor popular recayó en San Vito, del cual se hizo un falso Dios, llamando a la enfermedad con su nombre.» — El desplazamiento que describe: la fe puesta primero en un espíritu pagano y luego en el santo, hecho falso dios y prestando su nombre a la enfermedad
«Dios ha dicho que la Fe puede hacernos caer en la tentación» — La sentencia con que respalda todo el argumento
«La Fe en cambio puede darles tal poder que lleguen a envenenar el cielo, a trasmitir la Peste a otros y a hacer muchas otras cosas de este estilo, de un modo como sólo la Fe puede lograr.» — La fe puede darles poder para envenenar el cielo y transmitir la peste
«Sólo la duda (trepidatio) puede debilitarnos, permitiendo que la misma fuerza de la Fe nos hiera como un disparo que nos hiciéramos a nosotros mismos.» — Solo la duda debilita, y entonces la fuerza de la fe hiere como un disparo propio
«Resulta pues que una gran parte de las aflicciones y de las desastrosas enfermedades que nos aquejan nos vienen por nuestra culpa, ya que nos comportamos ante ellas como lo haría un hombre que estando armado de todas las armas se asustase de otro, pequeño y lisiado, porque tuviera en las manos una escopeta encendida195.» — Gran parte de las aflicciones vienen por culpa propia, con el símil del hombre armado que se asusta del lisiado
«Cuando tales individuos llegan a incrustar estas ideas en su cerebro y agregan encima la fuerza de la Fe, ocurre que esa misma fuerza los posee, robusteciéndolos tan poderosamente que para defender en adelante sus opiniones no dudan incluso en exponer su propia vida. Los Anabaptistas son un buen ejemplo de este modo frenético y abusivo de creer, por el cual, y antes que abandonar su opinión preconcebida, llegan a hacerse matar.» — Los anabaptistas como ejemplo del modo frenético de creer, que lleva a hacerse matar antes que abandonar la opinión preconcebida
«La misma base sustenta a todas las sectas de este estilo de verdadero encantamiento, no a causa de las hechicerías de otros hombres, sino por su misma voluntad de reforzar su Fe hasta abrasarse en ella, sin preocuparse de la lógica, del razonamiento ni de la verdad.» — Ese encantamiento no viene de hechicería ajena sino de la voluntad propia de reforzar la fe hasta abrasarse en ella
«Realmente os digo que para meterse en el fuego por obedecer la Voluntad Divina, hace falta un motivo más importante que el de haber recibido dos o tres veces las aguas del bautismo, pues os aseguro que Dios no ha ordenado nunca a nadie que muera para sostener esta causa.» — Contra el martirio bautismal: hace falta motivo mayor que haber recibido dos o tres veces el agua, y Dios nunca ordenó morir por esa causa
«Los verdaderos Santos en cambio, se han acercado a la muerte temblando y han llegado a ella con el corazón oprimido, a pesar de lo cual, jamás los subyugó la carne en el momento de su tránsito.» — Los verdaderos santos llegaron a la muerte temblando y con el corazón oprimido, y aun así la carne no los subyugó
«Esa Fe seductora puede considerarse verdaderamente como una enfermedad y os digo que si comparáis sus vidas con las de los Santos, veréis que aunque en alguna ocasión hayan podido precipitar una montaña en el mar, nunca han podido volverla a sacar de allí.» — Esa fe seductora la llama enfermedad, y su medida: han precipitado la montaña en el mar y nunca han podido sacarla
«Y os digo que si San Pablo hubiera conocido semejante conducta, os hubiera renegado también.» — El aval que invoca contra esa conducta
«Los que han de habérselas con semejantes individuos deben considerar que la Fe y las obras que malgastan en ellos, deberían dirigirlas mejor hacia Dios, procurando conocerse bien a sí mismos antes que tratar de conocer a los demás.» — El consejo con que cierra: dirigir a Dios la fe malgastada en tales individuos, y conocerse a sí mismo antes que a los demás
«Si todos fuéramos como ellos, ningún hambriento sería saciado, ni ningún desnudo vestido, ni ningún enfermo sanado, ni albergado ningún peregrino, pues todas esas cosas necesitan de un bien superior.» — Y la razón práctica: si todos fueran así nadie sería saciado, vestido ni sanado
«Es como si dijeran, como San Lorenzo198: ―¡Dadme la vuelta, para asarme de ambos lados!‖. En realidad, cuanto antes desaparecen del Mundo, tanto más beneficio reportan, lo que indica claramente que Dios no interviene para nada ni saca provecho alguno de su muerte.» — El ejemplo de San Lorenzo puesto en boca de los mártires voluntarios, y el juicio de que Dios no saca provecho de su muerte
«La Fe puedo incluso dar extrañas alucinaciones, por las que aquellos que las padecen llegan a ver directamente a los Santos, así como muchas otras maravillas y prodigios, tanto en sueño como en plena vigilia.» — La fe da alucinaciones en que se ve directamente a los santos, en sueño y en vigilia; el impreso da puedo por puede
«A esta Fe se deben algunas sorprendentes interpretaciones de determinados sueños. Porque. . . ¿qué son los sueños sino formas volantes de la Fe? Lo que esos individuos creen llega a presentárseles de tal manera, que acaban por creerse como los Santos o Santos ellos mismos. Así la Fe puede hacer Santos, lo mismo que el imaginero con sus estatuas de madera. La Fe pone en sus manos la varita mágica de la adivinación, hace apagar los cirios, gira las llaves, atrae las tijeras y hace rodar el cernidor» — Los sueños definidos como formas volantes de la fe; la fe hace santos como el imaginero sus estatuas y pone en las manos la varita de adivinación, apaga cirios, gira llaves y hace rodar el cernidor
«Debéis saber sin embargo, que en esas demostraciones del arte, lo que hoy nos parece bueno es malo mañana, que contra un sí hay diez no (ein ja, zehen nein) y que para cada vez que surge la verdad, aparecen diez mentiras: así son los sueños y las visiones, indistintamente verdaderos y engañadores.» — La reserva que pone a todo eso: contra un sí hay diez no, y sueños y visiones son indistintamente verdaderos y engañadores
«La Fe en los sueños asemeja a estos soñadores con los alquimistas, que buscan y buscan constantemente, logrando a veces los más insólitos hallazgos200. A pesar de ello para uno que consigue algo, veinte fracasan y para una vez que logran la verdad, todas las demás sólo alcanzan falsedades.» — El símil con los alquimistas que buscan sin descanso y a veces dan con hallazgos insólitos: para uno que consigue algo, veinte fracasan
«Con la Fe ocurre otro tanto: cuando creéis que no sabéis nada, nada sabéis en efecto y vuestra Fe lo comprende perfectamente, pues nada hay tan parecido a nosotros como nuestra propia Fe.» — Nada hay tan parecido a nosotros como nuestra propia fe: quien cree no saber nada, nada sabe
«Y os digo que si creemos ligeramente, sólo ligeramente podremos estimar lo que creemos.» — Y quien cree ligeramente solo puede estimar ligeramente lo que cree
«pero no debemos desear demasiado verlas, y mucho menos dejarnos morir o matar por recibir un bautismo, ya que la medicina que puede darnos la salud, puede igualmente llevarnos a la muerte.» — La advertencia con que cierra: no desear demasiado ver esas cosas, porque la medicina que da la salud puede llevar a la muerte
Sobre la obra
172 entradas — lo que el aparato y la investigación dicen de ella«En la actual edición, primera traducción castellana, incluirnos, pues, los cuatro primeros Tratados del 2º “Paramirum”, los dos primeros capítulos del V Tratado, el “Libro de los Prólogos” y el de las “Entidades”, aparecidos estos dos últimos por primera vez en la edición alemana de Estrasburgo, de 1575.» — Nota del traductor: Lluesma Uranga declara qué contiene esta selección castellana —cuatro tratados del segundo Paramirum, dos capítulos del quinto, el Libro de los Prólogos y el de las Entidades— y de qué edición alemana proceden los dos últimos
«A pesar del cansancio de la jornada, sus pies y el largo báculo de borlas que distinguía su calidad se aferraban ágilmente al camino empinado que conducía a la Ermita de Einsiedeln, esquivando a su paso los ya extensos manchones de nieve y haciendo rodar cuesta abajo innúmeros guijarros y piedrecitas de montaña.» — El estudio preliminar de Lluesma Uranga abre con una escena novelada: el padre de Paracelso subiendo a Einsiedeln en noviembre de 1493, no con una exposición doctrinal
«Su influencia en Paracelso fue perdurable y aunque al cabo de algún tiempo el discípulo decidiese separarse del maestro, disconforme con ciertas prácticas de Magia y Nigromancia, no cabe duda que fue mucho lo que su sed se calmó en tales fuentes.» — Lluesma Uranga adjudica a Tritemio una influencia perdurable sobre Paracelso y consigna que el discípulo se separó del maestro por desacuerdo con ciertas prácticas de Magia y Nigromancia
«y declararía la guerra sin cuartel al intocable trío que veneraban sus contemporáneos: Celso, Galeno y Avicena.» — El biógrafo castellano resume así el programa polémico que atribuye al joven Teofrasto: guerra sin cuartel a los tres nombres que sus contemporáneos veneraban
«La época pesaba y gravitaba sin embargo inexcusablemente sobre las inteligencias del siglo y Paracelso no pudo sustraerse a ella.» — Lluesma Uranga acota su propio elogio: la época gravitaba sobre las inteligencias del siglo y Paracelso no quedó al margen de ella
«en todas partes, con los alquimistas, con los quiromantes e incluso con los simples barberos, conviviendo con los mineros y compartiendo el pan de la gente del pueblo, a cuya relación ayudaba con su idioma, simple jerga tudesca — nunca el latín— y con su atuendo personal, desprovisto de los consabidos ornamentos.» — El biógrafo castellano señala que Paracelso enseñaba con alquimistas, quirománticos y barberos y en jerga tudesca, nunca en latín
«Sus observaciones de esta época, sobre las enfermedades de los mineros y sobre las virtudes de algunos metales fueron notabilísimas; las que señalaron al mercurio como específico para curar úlceras sifilíticas, por ejemplo, pueden contarse como definitivas adquisiciones.» — Lluesma Uranga cuenta entre las adquisiciones definitivas de Paracelso el señalamiento del mercurio como específico contra las úlceras sifilíticas
«Hoy, por encima de sus impugnaciones y calumnias, está fuera de duda que Paracelso poseyó una gran cultura, un gran amor al estudio, un riguroso espíritu crítico y unas costumbres presididas por una sobriedad y castidad absolutas.» — El biógrafo contrapone las calumnias de sus detractores —entre ellos Oporinus, discípulo predilecto vuelto enemigo— a lo que da por fuera de duda
«Otros refirieron y propagaron la especie de que Paracelso, seguido por matones profesionales, a sueldo de los médicos de Salzburgo enemigos suyos, fue asesinado o envenenado alevosamente, lo cual, más humano y propio de la época, ha sido desvirtuado a la luz de las exégesis modernas.» — Lluesma Uranga consigna la versión del asesinato a sueldo de los médicos de Salzburgo y la da por desvirtuada por las exégesis modernas
«Hoy, en efecto, parece perfectamente establecido el interesante proceso de su tránsito, henchido de dignidad y exhumado y reconstruído según los testimonios, indiscutiblemente exactos, recopilados por el doctor Aberle.» — El biógrafo se apoya en los testimonios recopilados por el doctor Aberle para dar por establecido el proceso de la muerte
«El último día de aquel verano, ante escribano y testigos, dictó su testamento, preparó su sepelio, repartió sus bienes, eligió los salmos I, VII y XXX para que fueran entonados en el momento del gran viaje de su alma, y dispuso que su cuerpo fuese llevado y enterrado en la iglesia de San Esteban.» — El relato del testamento dictado ante escribano, con los salmos elegidos para el sepelio y la iglesia dispuesta para el entierro
«Medio siglo después, sus huesos fueron sacados de la tierra del jardín de la iglesia y depositados en un nicho empotrado en el muro, bajo el cuidado de su albacea Miguel Setznagel.» — La traslación de los restos al nicho del muro, medio siglo después, bajo el cuidado del albacea
«El hueco fue cubierto con una gran placa de mármol rojo y en ella, borroso por los siglos, pero aún perceptible, el cándido elogio de una leyenda grabada a escoplo de cantero, demasiado breve y sencilla para el compendio de una vida semejante:» — La lápida del nicho, según el relato del estudio preliminar; la leyenda que reproduce a continuación llama a Paracelso famoso doctor en Medicina y le adjudica curaciones de heridas, lepra, gota e hidropesía
«El perfil psicológico de este hombre gigantesco, es esencialmente el de un gran apasionado, un gran rebelde y un gran curioso. ―El saber no está almacenado en un solo lugar, sino disperso por sobre toda la superficie de la tierra‖, decía» — Lluesma Uranga abre el capítulo LA OBRA con un perfil psicológico y una sentencia que pone en boca de Paracelso sobre el saber disperso; las comillas dobles del impreso salen del OCR como barras horizontales
«Siendo inútil pensar, por otra parte, que sus fustigados contemporáneos pagasen en distinta moneda su violencia, se volvió al pueblo y les explicó la Medicina en su propia lengua plebeya, con no poco escándalo ―de los contempladores de orinas y de los académicos‖, como él decía.» — El biógrafo explica el paso a la lengua vulgar como respuesta al desprecio de los colegas, y cita el mote que atribuye a Paracelso para los médicos oficiales
«El sobrenombre de ―Lutero de la Medicina‖, que le ha sido dado, encierra un fondo de exactitud imposible de desestimar y lo define con todo derecho y honor como el promotor de la gran revolución científica del siglo XVI.» — Lluesma Uranga acepta el sobrenombre de Lutero de la Medicina y llama a Paracelso promotor de la revolución científica del XVI
«Una Alquimia de especial dignidad, antecesora venerable y honesta —aunque un tanto pintoresca, como es natural— de la actual Química Biológica, fue otro de sus» — El biógrafo lee la alquimia de Paracelso como antecesora de la química biológica moderna, y acota el elogio llamándola un tanto pintoresca
«El principio vital fue llamado por él, ―elemento misterioso, ignoto o Arcano‖, cuya acción, espontáneamente favorable, debía ser favorecida, manteniendo al enfermo en una higiénica expectativa, exhumando el viejo aforismo de ―primum non nócere‖, con calmantes —como el láudano—, dietas y cantáridas y la proscripción de vomitivos, sangrías y demás medicaciones violentas, tan estimadas por los galenistas.» — Lluesma Uranga resume el principio vital paracélsico con los tres nombres que le adjudica —elemento misterioso, ignoto o Arcano— y lo enlaza con el aforismo del primum non nocere, el láudano y las cantáridas
«Cuando Claudio Bernard dijera siglos más tarde, que "los venenos eran los mejores escalpelos para ahondar en el estudio de la fisiología de los órganos", no haría sino rubricar para la posteridad otro de los postulados de Paracelso.» — El biógrafo lee la sentencia de Claudio Bernard sobre los venenos como confirmación tardía de un postulado que adjudica a Paracelso
«El polvo que empañaba sus buenas monedas no estaba tanto en el encono, envidia y rencor con que las cubrían sus vapuleados colegas contemporáneos, sino en su intrincado y a menudo incomprensible estilo dialéctico y en su lenguaje escolástico, empedrado de neologismos insólitos y extravagantes.» — Lluesma Uranga sitúa el estorbo mayor no en la envidia de los colegas sino en el estilo dialéctico y los neologismos del propio Paracelso
«Esto contribuyó en no poco, unido a su pertinacia de no emplear el latín, a la fama de Mago, Astrólogo y loco de remate, con que cómodamente lo catalogaron sus inmediatos sucesores.» — El biógrafo adjudica a los sucesores inmediatos la fama de mago, astrólogo y loco, y la explica por la negativa de Paracelso a emplear el latín
«Al lado de esto hay, sin embargo, algunas cosas ciertas, como ser la imputación de tratar de ocultar conceptos o medicamentos bajo palabras estrafalarias — alambicaciones latinas generalmente—, cuya traducción debía lograrse con una clave especial, que hacía inservibles y misteriosos en cierto modo, los principios de la Medicina paracelsiana, como si quisiera sustraer su conocimiento a los demás.» — Lluesma Uranga concede como cierta la imputación de ocultar conceptos y medicamentos bajo latinizaciones que exigían clave
«Pero Paracelso, a pesar de todos los errores y aberraciones a que la época lo empujó, que son como el ramaje que ocultaba sus espléndidos frutos y como la ganga mineral que tapaba y ensuciaba el brillante en bruto del precursor, ha dejado de ser el ocultista ilegible y tenebroso que afirmaron sus contemporáneos impugnadores.» — El biógrafo declara superada la lectura de Paracelso como ocultista, sin negar los errores y aberraciones que atribuye a la época
«Y hoy es y se lo considera, sin ningún género de dudas, como un clásico: fundador de la terapéutica moderna y sembrador de la medicina experimental.» — El juicio con que la edición castellana lo presenta: clásico, fundador de la terapéutica moderna y sembrador de la medicina experimental
«Daremberg ha llegado a decir que todo esto constituyó el ―Arcano de Alemania‖, prototipo de la esencia intelectual del siglo, cuya representación adjudicó a Paracelso.» — Lluesma Uranga recoge de Daremberg la fórmula del Arcano de Alemania como prototipo intelectual del siglo, adjudicado a Paracelso
«Un hecho sorprendente es la actitud de Erasmo de Rotterdam, ferviente defensor y amigo de Paracelso durante su vida y vuelto contra él y contra su obra después que murió.» — El biógrafo consigna como hecho sorprendente el giro de Erasmo de Rotterdam, defensor en vida y adversario después de muerto
«El único que, al parecer, le guardó plena fe y consideración, aun no siendo su discípulo —o acaso por eso mismo— fue el cónsul de Saint-Gall, doctor Joaquín de Wadt, por quien Paracelso mostró siempre un gran afecto y gratitud y a quien finalmente dedicó varios de sus escritos.» — El único que le guardó fe, según el biógrafo, fue el cónsul de Saint-Gall Joaquín de Wadt, dedicatario de varios escritos
«De sus inmediatos seguidores en el tiempo, merece destacarse el gran Van Helmont, cuya afirmación de que ―la mujer es todo útero‖, tan traída y llevada por los sexólogos modernos, es de la más pura cepa paracélsica.» — Lluesma Uranga adjudica a Van Helmont, seguidor inmediato, una sentencia sobre la mujer que declara de pura cepa paracélsica
«Lo cierto es que, agotado por el encono y el menosprecio, el recuerdo de Paracelso pareció hundirse en el olvido, a salvo del interés con que algunos eruditos de primer plano, como Descartes y Montaigne, lo comentaron.» — El biógrafo da por hundido en el olvido el recuerdo de Paracelso, salvo por los comentarios de Descartes y Montaigne
«Siglos más tarde todavía encontramos, por ejemplo, el caso del fórceps, instrumento mágico, cuyo secreto fue celosamente guardado durante muchos años, de padres a hijos, en el seno de una misma familia.» — El caso del fórceps le sirve al biógrafo para ilustrar el secreto de oficio guardado de padres a hijos en la medicina de la época
«En el siglo XVIII Paracelso desaparece de la escena, pero la calma del olvido injusto, ante la tempestad de la rehabilitación entusiasta, va a terminar bien pronto.» — Lluesma Uranga fecha en el XVIII el eclipse de Paracelso y anuncia la rehabilitación que reseña a continuación
«Preu (Das System der Medicin das Theophrastus Paracelsus. Berlin 1838), Lessing, con su magnífica biografía (Paracelsus, sein Leben und Denken. Berlin 1839), Marx (Zur Würdigung des Teophrastus von Hohenheim. Gœttingen 184041) y Locher (Teophrastus Paracelsus. Zürich 1581); Mook (Teophrastus Paracelsus, eine kritische Studie. Würzburg 1874), Schubert (Paracelsus Forschungen. Frankfürt am Main 1887) y Sudhoff (Versuch einer kritik der Echtheit der Paracelsischen Schriften. Berlin 1894. Reiner ed), reclaman para Alemania las primeras exégesis triunfales, homenaje lógico al primer hombre que, aunque suizo, consagró la intención de hacer del alemán un idioma de cultura.» — La nómina de la exégesis alemana que el estudio preliminar levanta, con títulos y pies de imprenta; la fecha de Locher sale del OCR como 1581 donde el contexto pide un año del XIX
«En Francia el interés y la exégesis de la obra de Paracelso cubren las mismas etapas, aproximadamente en el mismo plazo, aunque con un sensible y natural retardo respecto a los países germanos.» — El estudio preliminar mide la recepción francesa como paralela a la germana pero retardada
«A pesar de todo, su popularidad es mucho menor y, salvo los eruditos, sólo llega al público en los reducidos núcleos devotos de las ciencias ocultas, que sentaban sus reales en los areópagos curiosos, exquisitos y "dilettantes" del Boulevard Saint-Michel, en el barrio latino.» — Lluesma Uranga localiza el público francés de Paracelso fuera de la erudición, en los círculos de ciencias ocultas del barrio latino
«Daremberg considera de hecho a Paracelso como alemán y lo trata en enemigo; él es el creador de la frase de que Paracelso personifica el "Arcano de Alemania" y evidentemente se complace en descargar sobre él todo su rencor de viejo patriota.» — El biógrafo adjudica a Daremberg tanto la fórmula del Arcano de Alemania como el rencor patriótico que la explica
«Una autora de exquisita sensibilidad y agudo juicio ha dicho recientemente que las traducciones se parecen a las mujeres en que no pueden admitirse más que absolutamente fieles o tan bellas, que hagan perdonar y olvidar sus pequeños deslices.» — Lluesma Uranga cita, sin nombrarla, a una autora contemporánea para plantear el dilema fidelidad-belleza de toda traducción
«Declararemos que nuestra ambición ha sido aquí, lograr y confundir estas dos virtudes; belleza y exactitud.» — La declaración de método del traductor castellano: no elige entre las dos virtudes, dice buscar confundirlas
«Por último, hemos incluido entre pequeños paréntesis; después de las palabras o ideas dudosas o de varia interpretación, la palabra latina, copiando —aunque no siguiendo siempre— la línea de la traducción francesa.» — El traductor castellano declara la convención tipográfica con que resuelve los términos dudosos, tomada de la francesa de Grillot de Givry pero no seguida siempre
«En los libros originales de Paracelso, esta dedicatoria figura como epílogo de sus dos primeras obras. Nosotros hemos preferido colocarla al principio de todo, en procura de una mejor armonía del conjunto.» — Nota del editor castellano que declara haber movido de sitio la dedicatoria: en los originales cerraba las dos primeras obras y aquí abre el volumen
«La notabilísima pieza de esta dedicatoria, expresa mejor que nada, como muy bien ha dicho el traductor francés Griliot de Givry, la noble y elevada finalidad que persiguió Paracelso a lo largo de su obra.» — La nota del editor castellano se apoya en el juicio de Grillot de Givry sobre la dedicatoria; el apellido del traductor francés sale del OCR como Griliot
«Se refiere implícitamente a los dos grandes grupos de causas de la Patología Paracelsiana, que son las causas visibles (o que provienen de lo que llamó ―las tres primeras substancias‖) y las invisibles, determinadas por impresiones ocultas de los astros.» — Nota del traductor castellano, no texto de Paracelso: es el aparato de esta edición el que reparte la patología paracelsiana en causas visibles, salidas de las tres primeras substancias, e invisibles, venidas de los astros
«Espíritu, no en su acepción literaria o filosófica moderna, sino como esencia de toda vida o impulso, animado o inanimado (spirito). Por eso no podemos llamar en castellano a los médicos de esta escuela espirituales, espiritistas ni médicos del espíritu, sino ―por‖ el espíritu.» — Nota del traductor castellano sobre el término espíritu en este cuarto modo, y sobre por qué no lo vierte como espirituales ni espiritistas
«Es muy difícil precisar a qué quiere referirse Paracelso con esta letra-símbolo. Los latinos opinan que representa el "Mercurio Filosófico", que fue uno de los grandes medicamentos de la trilogía paracelsiana. Los astrólogos creen que representa el hieroglifo maternal, la llave de la Cábala o la inicial de "María", primer ser de la creación. El traductor francés Grillot de Givry, acorde en cierto modo con este último concepto, lo considera como expresión del agua primordial o menstruación original del Mundo. Personalmente, y teniendo en cuenta el espíritu general de todo el razonamiento ―In extenso‖ de la obra de Paracelso, creemos que esta misteriosa "M" no es otra cosa que la inicial de la "Mumia", o sea el gran principio de conservación y perduración del Universo.» — Nota del traductor castellano que releva las lecturas de la letra M —Mercurio Filosófico para los latinos, hieroglifo maternal o inicial de María para los astrólogos, agua primordial para Grillot de Givry— y propone la suya, Mumia; la adjudicación a Mumia es del anotador, no del texto
«Paracelso se expresa aquí en forma un tanto confusa. La confusión, sin embargo, desaparece si interpretamos que lo que escapa del hornillo es un gas y no un olor: el gas se hace olor en cuanto es percibido por el órgano olfatorio del experimentador, por lo que puede decirse sumariamente que si no existiera quién oliera, no habría olor. No de otra manera había de interpretar Goethe, trescientos años más tarde, el fenómeno de la visión de los colores por el ojo humano.» — Nota del traductor castellano que corrige la exposición del hornillo distinguiendo gas de olor, y la empareja con la teoría del color de Goethe tres siglos posterior
«Miguel Toxites, en "Onomasticon Paracelsi", dice: "Realgar est fumus mineralium quidquid arsenicale est, aut operimenti naturat habet", Este término expresa en general el humo de los minerales y se lo refiere a la naturaleza Corrompida (vitiosa) del cuerpo humano, productora de las úlceras y llagas. Según el elemento de que se trate, se dirá. Realgar de la tierra, del agua o del fuego. Gerardo Dorn, en su "Dictionarium Paracelsi", define las clases de Realgar: "El Realgar del agua es la espuma (spuma) que sobrenada en su superficie; el de la tierra es el Arsénico y el del fuego, la conjunción de Saturno: aparte de lo cual existe un Realgar del aire que se llama Maná".» — Nota del traductor castellano que documenta el término realgar con el Onomasticon Paracelsi de Miguel Toxites y con el Dictionarium Paracelsi de Gerardo Dorn, de donde sale el reparto del realgar por elementos; la clasificación es del aparato, no del texto de Paracelso
«La ciencia moderna ha conservado el nombre de Realgar para designar al sulfuro rojo de arsénico o arsénico sulfurado (AsS).» — El anotador castellano cierra la nota identificando el realgar con el sulfuro rojo de arsénico de la química de su tiempo
«Paracelso llamaba "Realgar" (véase nota anterior) a la espuma que representaba la infección aflorando a la piel, bajo forma de sarpullidos, eczemas, llagas, úlceras, erupciones y urticarias. Su atribución, expresiva a las enfermedades de la sangre, es perfectamente lógica. Asignar el Mercurio a la cabeza se comprende también, no solamente por las cefaleas y estomatitis que provoca, sino por los espectaculares resultados que procura en las úlceras gomosas sifilíticas de la cara y la nariz, tan frecuentes en aquellos tiempos. La Sal corresponderla a los huesos, por natural conjunción telúrica o afinidad geológica, La ictericia —que era indudablemente la enfermedad "auripigmentada"— encaja perfectamente en el cuadro de la cirrosis (ascitis, hepatomegalia e ictericia, correspondiendo a hidropesía, tumefacción y piel teñida de amarillo, o "auripigmentada"). Atribuir la fiebre a los amargos es simplemente invertir los términos de causa a síntoma, pues es clásico de la fiebre el mal gusto de la boca, la lengua saburral y el sabor amargo, que es lo que impresionaba más al espíritu deductivo y al fino observador que fue sin duda Paracelso.» — Nota extensa del anotador castellano que traduce cada correspondencia a la nosología de 1945 —realgar a las enfermedades de la sangre, mercurio a las úlceras gomosas sifilíticas, sal a los huesos, auripigmentada a la cirrosis— y declara invertidos los términos en la de los amargos con la fiebre
«Paracelso sostiene la teoría de que hay varios ventrículos; el primero de ellos es la boca, donde se produce la primera digestión; otro ventrículo se encuentra en el esófago; después viene el gran ventrículo o estómago propiamente dicho y finalmente uno más para cada órgano en especial, con su correspondiente digestión particular. Esta teoría, que ningún terapeuta había conservado, existió, sin embargo, en la más remota antigüedad. Muestra de ello es el notable fenómeno lingüístico por el que aparecen con una etimología única las formas de la palabra estómago, tan alejadas en todo aspecto exterior como pueden serlo en idioma griego y alemán. La palabra estómago viene de "sto", "stat": sitio o lugar, o, más desarrollado, "stare" y "stehen", griego y alemán, respectivamente. Siguiendo la comparación, vemos el griego "mag" y el germano "machen" y "macht" y el inglés "make", expresando en todos ellos poder, acción, elaboración... etc., e incluso más allá, el hebreo ―mage‖, que designa al sabio y a las mismas ideas de acto, mando, construcción y potencia. Los alemanes han escindido el término estómago, empleando sólo la partícula final: "ein Magen". Finalmente los griegos, al conservar y usar la palabra "stoma" para la boca (véase "estomatitis", término médico contemporáneo, de etimología griega, que expresa inflamación de las encías), demuestra claramente la similitud de función de ambos órganos, el primero de los cuales inicia y prepara la digestión que el segundo completa. No otra es la teoría de Paracelso, expuesta en el primer libro del Tratado del Tártaro.» — Nota del anotador castellano que reconstruye la doctrina de los ventrículos múltiples y la remite al primer libro del Tratado del Tártaro; la exposición ordenada es del aparato, no del texto de este pasaje
«Los alemanes han escindido el término estómago, empleando sólo la partícula final: "ein Magen".» — El anotador castellano argumenta por etimología, con el alemán, la identidad de función entre boca y estómago
«Finalmente los griegos, al conservar y usar la palabra "stoma" para la boca (véase "estomatitis", término médico contemporáneo, de etimología griega, que expresa inflamación de las encías), demuestra claramente la similitud de función de ambos órganos, el primero de los cuales inicia y prepara la digestión que el segundo completa.» — El mismo argumento por el griego, con estomatitis como testigo contemporáneo del anotador
«Debe referirse a algún celebre maestro, olvidado de los comentaristas, ya que no figura su nombre ni siquiera en la "Allgemeine Deutsche Biographie".» — Nota del anotador castellano que declara no haber podido identificar a Heinrichmann ni en la Allgemeine Deutsche Biographie: una laguna consignada como tal
«Estos párrafos, un tanto extraños, tienen sin embargo una explicación: quieren decir que los alimentos elaborados en la tierra sufren, en el seno del microcosmos (hombre), una nueva elaboración que los transforma en un alimento muy puro, que es el quilo o linfa concentrada, único alimento especial de los miembros.» — Nota del anotador castellano que traduce el pasaje a fisiología de su tiempo: los alimentos elaborados en la tierra se transforman en el microcosmos en quilo o linfa concentrada
«Ningún traductor ha podido aclarar el significado de estas "amarisas", desconocidas por Roch, Dorn y el mismo Toxites, y que no figuran en el "Lexicon Medicum".» — Nota del anotador castellano que declara sin resolver el término amarisa, no hallado en Roch, Dorn, Toxites ni el Lexicon Medicum: otra laguna consignada como tal
«Nota global al Capítulo tercero: El erudito traductor francés Grillot de Givry incluye en este punto una nota del mayor interés e importancia, cuyos lineamientos generales vamos a transcribir y comentar.» — El anotador castellano declara el estatuto de esta nota larga: transcribe y comenta la del traductor francés Grillot de Givry, de modo que lo que sigue es aparato sobre aparato
«Alude a las considerables dificultades interpretativas de los términos: "anima", "mens", "spíritus"... etc., que provienen —dice— de la pobreza del vocabulario psicológico de las lenguas modernas.» — El diagnóstico de Grillot de Givry recogido por el anotador: las dificultades de anima, mens y spiritus vienen de la pobreza del vocabulario psicológico moderno
«Al variar hoy día esta situación por la popularización de dichos conocimientos, nos encontramos con que los diversos idiomas han asimilado una serie de términos y de conceptos del alemán, lo cual, si bien es lógico en cierto modo, no ha aclarado mayormente el hecho etimológico y filológico puro, por lo que la nota de Grillot de Givry conserva toda su utilidad primitiva.» — El anotador castellano fecha la traducción francesa entre 1910 y 1912, antes de la difusión del psicoanálisis, y aun así declara vigente la nota de Givry
«Así, los latinos colocaban frente a un solo elemento material hasta seis elementos invisibles, que eran: el "Animus", la "Anima", la "Mens", el "Spíritus", el "Intellectus" y la "Ratio".» — Los seis elementos invisibles que el aparato adjudica a los latinos frente al único elemento material
«Según los autores latinos clásicos, el "Animus" sería un principio localizado en el corazón y el plexo solar, que producirla en el hombre el coraje, el valor, el heroísmo y el arrojo e impetuosidad en las grandes empresas, y que se corresponde exactamente con el "Lebab" de las Sagradas Escrituras.» — El aparato sitúa el Animus en corazón y plexo solar y lo empareja con el Lebab de las Escrituras
«El término "Anima" se aplica a la porción de fluido universal que cada hombre posee dentro del círculo de la vida, correspondiente a la palabra "Nephesh" de los hebreos.» — Anima como porción de fluido universal, emparejada con el Nephesh hebreo
«Estos mismos campesinos españoles, sin embargo, no confunden "animas" y "almas", dando a estas últimas un sentido más elevado, puro y ultraterreno y a las primeras cierta idea de estado intermediario o de subproducto.» — El anotador castellano argumenta desde el habla popular española, donde ánimas y almas no se confunden
«En ese sentido, las burlas prodigadas a los autores antiguos cuando hacían referencia a la llamada por los modernos "Alma del Mundo", carecen de verdadera justificación pues lo cierto es que jamás han dicho aquéllos "Intellectus Mundi" ni "Mens Mundi", sino "Anima Mundi", lo que expresaba un coeficiente de vitalidad y no un alma pensante.» — El aparato defiende a los antiguos: nunca dijeron Intellectus Mundi ni Mens Mundi, y Anima Mundi expresaba vitalidad, no alma pensante
«El principio "Mens", en efecto, sólo puede percibir la luz por la intuición o la contemplación, pero no por el estudio.» — Mens percibe la luz por intuición o contemplación y no por estudio; los hebreos lo dijeron Neshamah
«Spitus es el soplo que los hebreos llaman Ronah, cuerpo astral de los hermetistas y lazo que mantiene el equilibrio de los demás principio.» — Spiritus emparejado con el Ronah hebreo y con el cuerpo astral de los hermetistas; el impreso da Spitus
«Intellectus es exactamente lo que nosotros llamamos entendimiento, para lo que los hebreos tienen varias expresiones como "Ahetsah", "Zimmah" y "Binah", que se puede aplicar también a la Divinidad.» — Intellectus como entendimiento, con Ahetsah, Zimmah y Binah por equivalentes hebreos
«Finalmente, la "Ratio", que es la más hermosa y superior propiedad del ser pensante, no es lo que los modernos llamamos razón, que apenas nos sirve para proferir afirmaciones y negaciones más o menos deductivas y para negar o reírnos de las leyendas populares, sino que es el verdadero principio iluminador del entendimiento que busca la verdad y que percibe la sutileza de los conceptos, que los hebreos llamaron "Hhaschbôn".» — Ratio, distinguida de la razón moderna y dada por verdadero principio iluminador; los hebreos la llamaron Hhaschbôn
«Aparte de esto, los libros del Talmud contienen hasta 72 expresiones para designar los principios inmateriales o sombras astrales del hombre, que, genéricamente, llaman "Zelem". Así, dicen por ejemplo "Hhaiiah‖ a la vida superior, "Iehhidah" a la unidad contemplativa del trance o éxtasis anagógico, "Hebet Garmin" al soplo que los huesos emiten después de la muerte» — El cierre de la nota: las setenta y dos expresiones talmúdicas para los principios inmateriales, genéricamente Zelem, con tres ejemplos
«El ―Liber Paramirum‖ que va a continuación no parece ser el verdadero, o por lo menos el verdadero completo.» — Nota previa del editor castellano al Libro Paramírico: declara que el que sigue no parece el verdadero, o no el completo
«En efecto, el libro de las Entidades anuncia cinco Libros de Práctica y de Tratamiento de las Enfermedades, según su mismo orden, lo cual no se realiza en absoluto en la presente obra.» — La razón que da: el libro de las Entidades anuncia cinco Libros de Práctica que no se realizan en el volumen
«En la edición alemana de Basilea, de 1589, Huser hace preceder al ―Liber Paramirum‖ de un Prólogo, reproducido en las ediciones latinas de Frankfürt y de Ginebra, en el que explica que los cinco libros de Práctica anunciados por Paracelso se han perdido, no habiendo sido posible encontrarlos entre los papeles del autor. A pesar de esto su obra incluye un segundo Paramirum (Paramirum Aliud) compuesto a su vez de los cinco capítulos siguientes: Dos libros sobre las causas y orígenes de las enfermedades que provienen de las tres primeras substancias. Uno sobre las causas de las enfermedades originadas por el Tártaro. Otro acerca de las causas y orígenes de las enfermedades de la Matriz. Y un último en que se estudian las causas y orígenes de las enfermedades invisibles.» — El aparato recoge de Huser la noticia de que los cinco libros de Práctica se perdieron, y desglosa los cinco capítulos del segundo Paramirum que sí llegó
«Hœser y Marx lo consideran absolutamente auténtico y dado el nombre del personaje al que aparece dedicado, no puede dudarse que provenga directamente de Paracelso.» — El aparato adjudica a Hœser y a Marx el juicio de autenticidad, y lo apoya en el nombre del dedicatario
«La primera edición conocida del Liber Paramirum es la de 1562, en alemán, bajo el título: ―Das Buch Paramirum, Dess Ehrwirdigen Hocherfarnen Aureoli Theophrasti von Hohenheym. Inn Druck verfertiget durch Adamen von Bondenstein. Gedruckt zu Mülhausen durch Peter Schmid. anno 1562. 4º‖.» — La primera edición conocida que consigna el aparato, alemana de 1562 al cuidado de Bodenstein, impresa en Mülhausen
«La primera traducción latina es de 1570 y lleva el título: ―Liber Paramirum, Basileœ, per Petrum Pernam. 1570, 8°‖, a pesar de lo cual se ignora a qué traductor puede corresponder.» — La primera traducción latina, de 1570 por Petrus Perna, con el traductor desconocido
«Sudhoff opina que el traductor puede ser Forberger. En todo caso el estilo es notoriamente mejor y más claro que el de los escritos primitivos de Paracelso, lo que no impide que a veces resulte confuso por exceso de concisión.» — El aparato recoge la conjetura de Sudhoff sobre Forberger y juzga el estilo latino mejor que el de los escritos primitivos, aunque a veces confuso por concisión
«En alemán, bajo el título: ―Volumen Medicinœ Paramirum, Strassburg. Müller 1575, 8°‖, edición en que aparecen por primera vez conjuntamente los libros de los Prólogos y de las Entidades.» — La edición de Estrasburgo de 1575, primera en traer juntos los Prólogos y las Entidades, que son justamente las piezas que abre esta selección castellana
«En ésta no constan los Prólogos ni las Entidades, pero los cinco libros paramíricos aparecen en cambio reunidos por primera vez.» — En la latina de 1575 con Forberger declarado traductor faltan Prólogos y Entidades y aparecen por primera vez reunidos los cinco libros paramíricos
«Posteriormente el Paramirum aparece en el texto alemán de Huser, publicado en Basilea en 1570: ―Bücher und Schriften corrigiert auss dem Autographo Theophrasti Paracelsi‖, en la edición latina de Dorn y Palthenius (Estrasburgo, 1603), y en la de Dorn y Bistikius (Ginebra, 1658), también latina.» — La cadena de ediciones que cierra la nota: Huser en Basilea, Dorn y Palthenius en Estrasburgo 1603 —la que la ficha declara base de esta cadena— y Dorn y Bistikius en Ginebra 1658
«Esta observación no se justifica más que en latín, donde enfermedad —Morbus— es masculino, pero no en alemán, francés ni español.» — Nota del anotador castellano que acota el alcance de esa afirmación: solo se sostiene en latín, donde Morbus es masculino, y no en alemán, francés ni español
«Sin embargo la observación sirve para refutar a los detractores de Paracelso cuando decían que aquél no sabía latín.» — El mismo anotador convierte la observación en argumento contra los detractores que negaban que Paracelso supiera latín
«Hermetistas, entre los que Arnaldo de Villanueva, por ejemplo, en sus comentarios sobre la escuela de Salerno, consagra un largo capítulo al estudio de los cuatro temperamentos, llegando a admitir hasta ocho complexiones, resultantes de la mezcla de los cuatro humores (cap. III y LXXXVII del "Speculum introductionum medicinalium").» — Nota del aparato castellano que sitúa a Arnaldo de Villanueva y a los hermetistas dentro de la doctrina de los temperamentos que Paracelso ataca, con ocho complexiones salidas de la mezcla de los cuatro humores
«Fernel, que probablemente no conoció los escritos de Paracelso, expresa ya ciertas reservas a propósito de los temperamentos y, aunque todavía oficialista, no le gusta hacer depender solamente los temperamentos de los humores, o» — El aparato registra que Fernel, probablemente sin conocer a Paracelso, ya ponía reservas a hacer depender los temperamentos de los humores
«Spagyria, de las raíces griegas "sacar, extraer, separar" y "reunir", es un término moderno que parece haber sido empleado por primera vez por Paracelso, y que todos los autores hacen sinónimo de "Alquimia". En sus dos raíces etimológicas están en efecto los dos conceptos u operaciones fundamentales de la química: el análisis y la» — Nota del anotador castellano sobre spagyria: término moderno que dice empleado por primera vez por Paracelso, con las dos raíces griegas leídas como análisis y síntesis
«En el pensamiento de Paracelso la idea primaria tenía un sentido aún más elevado, pues significa el arte de separar en los cuerpos los fermentos purísimos de su esencia, únicos que debían ser empleados en Medicina, excluyendo, por tanto, la masa envolvente, inactiva e incluso perjudicial. Algunos otros alquimistas emplearon para esto los términos "Solve" y "Coágula". Pero sea de una u otra manera, a Paracelso corresponde con ello, una vez más, otra precursión sensacional, cual es la del concepto del "principio activo", que hoy domina toda la farmacología y toda la quimioterapia.» — Continuación de la nota del anotador castellano sobre spagiria: la define como el arte de separar los fermentos purísimos y excluir la masa envolvente, y le adjudica a Paracelso la anticipación del principio activo de la farmacología moderna
«Por lo demás, históricamente, la secta de los Spagiristas se desarrolla a partir del siglo XVI. En ella, los médicos que la componían fueron censurados muchas veces por la Facultad de París, a pesar de lo cual, todos los reyes de Francia les prestaron decidido y reiterado apoyo en forma de pensiones y prebendas, especialmente desde Enrique VI hasta Luis XVI. Su contenido estaba representado por la medicina química mineral o yatro-química, con lo que se oponía a la medicina vegetal que había dominado en los siglos precedentes.» — El anotador castellano historia la secta de los espagiristas: censurada por la Facultad de París y sostenida por los reyes de Francia con pensiones, con la medicina química mineral opuesta a la vegetal
«Existen dos clases de turbitas, ambas purgantes, la vegetal y la mineral. La primera es la raíz de una planta de la familia de las Convolvuláceas (Ipomea Turpethum), de propiedades semejantes a la jalapa, que no es probable que fuera conocida por Paracelso, ya que fue importada de las Indias, ignorándose aún sus relaciones y orígenes en el Lexicón de Castelli, de 1746. En cuanto a la turbita mineral, es un precipitado dulce de Mercurio, sin ningún corrosivo (sulfato trimercúrico), insoluble y malo como preparación farmacológica, al que sin duda debía referirse Paracelso.» — Nota del anotador castellano que separa las dos turbitas, la vegetal —importada de las Indias y probablemente desconocida para Paracelso— y la mineral, y decide cuál de las dos entiende que usaba
«Este párrafo, por más vueltas de interpretación que se le busquen, perdura como un modelo de la más obscura dialéctica paracelsiana. Tanto en la traducción latina de Paltenius como en la francesa de Grillot de Givry, el texto resulta incomprensible. En nuestra traducción hemos procurado, al menos, darle forma sintáctica.» — Nota del traductor castellano que declara incomprensible el pasaje tanto en el latín de Palthenius como en el francés de Grillot de Givry, y dice haberse limitado a darle forma sintáctica: la cadena de traducción confesada en el propio aparato
«El nombre Viridellus solo figura esta vez en la obra de Paracelso y no ha podido ser explicado ni interpretado por Dorn ni por Toxites.» — Nota del anotador castellano que declara a Viridellus nombre sin explicar, no resuelto por Dorn ni por Toxites: otro hueco consignado
«Roch le Baillif en su "Demosterion" (Rennes, l78) tampoco es más expresivo, Castelli en su "Lexicon Medicum" da dos significaciones, aplicándolo a la Epilepsia, según Paracelso, y al Vitriolo, según Hartman, Grillot de Givry y Gallavardin opinan que debe referirse al vitriolo verde (sulfato de hierro).» — El aparato releva las lecturas del término en Roch le Baillif, Castelli, Grillot de Givry y Gallavardin, entre epilepsia y vitriolo verde
«Digamos, en fin, que dos paracelsistas como David de Planis-Campy y Du Chesme, han preconizado el muérdago en la epilepsia, que como es sabido tiene la propiedad de permanecer siempre verde.» — El aparato cierra con los paracelsistas Planis-Campy y Du Chesme, que preconizaron el muérdago, siempre verde, contra la epilepsia
«La Naturaleza posee en efecto una industria cierta para su propia curación que el médico ignora, por lo que su papel queda reducido al de simple protector o defensor de la Naturaleza51.» — Nota del anotador castellano que resume la doctrina abstencionista: la naturaleza tiene su propia industria curativa y el médico queda reducido a protector
«Resulta sorprendente la exactitud y actualidad de este principio abstencionista y fisiológico en el proceso de la reparación de las heridas.» — El anotador castellano juzga sorprendente la actualidad de ese principio abstencionista en la reparación de heridas
«Transcribimos "curadores" y no "curanderos" que teóricamente correspondería, porque el sentido no es peyorativo, sino justamente lo contrario.» — Nota del traductor castellano que explica por qué vierte curadores y no curanderos: el término no es peyorativo
«Este párrafo prueba, entre otros, la gran y auténtica cultura que llegó a poseer Paracelso, en contra de lo que sus impugnadores contemporáneos insistieron en afirmar.» — El anotador castellano usa el pasaje como prueba de la cultura de Paracelso contra sus impugnadores contemporáneos
«Los egipcios emplearon este nombre para designar el "Nephesh Habashar" de Moisés, opinión surgida indudablemente de los médicos árabes de la Edad Media, para los cuales eran familiares los escritos de Moisés y que pudieron estudiar directamente las tumbas egipcias.» — Nota del aparato castellano sobre mumia: los egipcios habrían designado con ese nombre el Nephesh Habashar de Moisés, opinión que atribuye a los médicos árabes medievales
«Si consideramos ahora que el arte de los embalsamamientos formaba parte de los ritos iniciáticos, que Herodoto decía conocer, aunque añadiendo que no podía revelarlos, vemos que la opinión que acabamos de expresar podía ser perfectamente auténtica, sobre todo si se considera, por ejemplo, la inmensa superioridad de las momias de Tebas, que han conservado toda su flexibilidad y cuya carne se hunde aún bajo la presión del dedo, de las de Memfis, negras, frágiles, petrificadas e intensamente impregnadas de betún de Judea.» — El aparato apoya esa lectura en que el embalsamamiento formaba parte de ritos iniciáticos que Herodoto decía conocer sin poder revelarlos
«Según esto, la energía vital de la sangre habría sido aprovechada en las primeras, en tanto que el secreto de los embalsamamientos se habría perdido luego poco a poco.» — La hipótesis del aparato: se habría aprovechado la energía vital de la sangre y el secreto del embalsamamiento se habría perdido
«Sea como fuera, los autores del siglo XVI confundieron estas dos acepciones.» — El aparato consigna que los autores del siglo XVI confundieron las dos acepciones de mumia
«En este punto, algunos médicos tuvieron la idea de extraer el medicamento llamado mumia, no ya de la sangre, sino de las mismas momias egipcias pulverizadas, constituyendo una substancia que se llamó "polvo de momia" (Siglo XIII), de la que llegó a hacerse tal uso que los mercaderes, ante la progresiva escasez de momias verdaderas, se pusieron a fabricar y expender momias falsas, hechas con cadáveres de esclavos, con las que durante mucho tiempo surtieron los mercados de Europa.» — El aparato historia el polvo de momia del siglo XIII, extraído de momias egipcias pulverizadas, y la falsificación de los mercaderes ante la escasez
«Una prueba indirecta del valor que se asignó a este producto está en el elevado derecho aduanero que llegó a gravar su entrada y que, según los datos de la "Tarifa general" de 1664, ascendió a la suma de cien sueldos.» — El dato aduanero con que el aparato mide su valor: cien sueldos según la Tarifa general de 1664
«A pesar de todo, la falta de claridad de los autores indica bien que carecían de una noción exacta de lo que era verdaderamente la mumia, la que adquiría, como el "benzoar", una categoría indeterminada y fabulosa.» — El aparato concluye que los autores carecían de noción exacta de la mumia, categoría indeterminada y fabulosa como el benzoar
«Los griegos también conocieron un filtro preparado con sangre pero no le dieron ese nombre, así como a los cuerpos embalsamados, según Herodoto y Plutarco.» — El aparato añade que los griegos conocieron un filtro de sangre sin darle ese nombre, según Herodoto y Plutarco
«Dicho término es desconocido también en la lengua copta, pero en cambio existe en árabe, donde se refiere correctamente a las momias egipcias50.» — El término no existe en copto y sí en árabe, referido a las momias egipcias
«Según Gerardo Dorn (Dictionarium Paracelsi), se llama Mumia no sólo a la carne conservada por el bálsamo, sino también a todas las demás cosas que, muertas espontáneamente o matadas por la violencia, están dotadas de virtudes curativas, opinión por cierto más próxima a la de Paracelso, quien consideraba la Mumia como un coágulo de la materia pura y sutil que existe en el seno de toda substancia orgánica y que encierra todo su espíritu vital; en este sentido si vino, la leche, la sangre..., etc., tendrían cada una su correspondiente Mumia particular.» — El aparato recoge de Gerardo Dorn una definición amplia de Mumia que abarca todo lo muerto dotado de virtudes curativas, y la declara más próxima a la de Paracelso
«Caquimia es un término paracélsico que, según Castelli (Lexicon Medicum), sirve para nombrar a los cuerpos metálicos imperfectos o inmaduros. Las Caquimias pueden dividirse en Sulfurosas (como las marcasitas y cobaltos), Mercuriales (como las substancias arsenicales y auripigmentadas) y Salinas (como todos los talcos); Johnson (De vita rerum natura. Lib. 4 y 5) cuenta hasta 30 especies de Caquimias y considera que la vida de estos elementos se halla en el espíritu del Mercurio, dotado de poder tintorial; la muerte de las Caquimias se produciría a su vez por su sublimación en la sal y en el vitriolo.» — Nota del aparato castellano sobre caquimia: con Castelli la define como los cuerpos metálicos imperfectos y la reparte en sulfurosas, mercuriales y salinas, y con Johnson cuenta treinta especies y sitúa su vida en el espíritu del Mercurio
«Toxites y Dorn distinguen cuatro clases de talco: el blanco, el negro, el rojo y el amarillo.» — El aparato castellano reparte el talco en cuatro clases siguiendo a Toxites y a Dorn
«Pelícanos o matraces de los alquimistas, son vasos circulares, cerrados y con un largo y grueso pico cónico, dirigidos hacia abajo (como el pico del pájaro cuyo nombre toma), que eran empleados en los laboratorios y en los estudios de los astrólogos. Fue célebre el pelícano doble de Raimundo Lulio, llamado "los dos hermanos". David de Planis-Campy tiene un tratado donde se ocupa de estos recipientes: "Vasos y hornillos filosóficos". Y Jean Dée ha estudiado el secreto de sus dimensiones y proporciones.» — Nota del aparato castellano que describe el pelícano de laboratorio y recuerda el pelícano doble de Raimundo Lulio, el tratado de Planis-Campy y el estudio de las proporciones por John Dee; el impreso da Jean Dée
«La reverberación es una calcinación que se realiza en un horno especial llamado reverberatorio, provisto en su parte alta de una especie de cúpula o bóveda destinada a rechazar y reflejar la llama. De esta manera el fuego alcanza a los objetos de arriba abajo, con lo que llega a reducirlos a una cal muy sutil. Puede haber reverberación abierta o cerrada, según que las mirillas y ventiladores del horno permanezcan abiertos o cerrados, siendo de diferente efecto una y otra. La reverberación abierta se reserva para los cuerpos muy duros y difíciles de reducir. (Ruland. Lexicon Alchemiæ.)» — Nota del aparato castellano que describe el horno reverberatorio con su bóveda reflectora y separa la reverberación abierta de la cerrada, tomándolo del Lexicon Alchemiae de Ruland
«El Spermati, Spermaceti, esperma o blanco de ballena, es una substancia blancuzca que se extrae de un aceite que se encuentra en los senos craneales de los cetáceos, sobre todo del cachalote, llamado por los antiguos Ballena Macho. Su procedimiento de extracción fue guardado secreto durante mucho tiempo. Al ámbar se le ha llamado también Sperma cœti.» — Nota del aparato castellano que identifica el esperma del texto con el blanco de ballena extraído de los senos craneales del cachalote, cuyo procedimiento se guardó en secreto
«La primera traducción latina dice "mutatur", la segunda "concrescit".» — Nota del aparato que consigna la variante entre las dos traducciones latinas: la cadena de transmisión se hace visible en una sola palabra
«El presente tratado aparece por primera vez, en alemán, en 1565, en el volumen ―Theophrasti Paracelsi Libri duo de Causa et Origine morborum‖, impreso por Byrckmann, en Colonia, y reimpreso por el mismo editor en 1566. Incluía entonces las enfermedades del Tártaro y las Causas de las Enfermedades Invisibles (5º libro del Paramirum). En cambio falta este tratado en las ediciones alemanas de 1562, 1565, 1566 y 1575, así como en la latina de 1570.» — Nota previa del editor castellano al Tratado del Tártaro: primera aparición en Colonia en 1565 con Byrckmann, junto a las Causas de las Enfermedades Invisibles, y ausencia en las alemanas de 1562 a 1575 y en la latina de 1570
«La edición de Colonia, de 1566 puede pues considerarse como la original, a la que las adiciones posteriores de Huser más bien enturbian que aclaran. Algo semejante ocurre con las ediciones de Forberger, de Basilea, de 1575, cuyo lenguaje ha contribuido en no poco a la fama de obscuro y pedante que ha acompañado injustamente a Paracelso.» — El editor castellano toma la de Colonia de 1566 por original y acusa a las adiciones de Huser de enturbiar, y al lenguaje de Forberger de haber creado la fama de oscuro de Paracelso
«El término ―Bonbast‖ que han adoptado los ingleses para calificar un estilo pretencioso, debe pues aplicarse a las versiones de Forberger y no al idioma viril, cándido y sabroso al mismo tiempo, tan al estilo que más tarde haría célebre a Rabelais en Francia, que caracteriza al teutón romance de Paracelso.» — El editor castellano carga a Forberger el término inglés para el estilo pretencioso y compara el alemán de Paracelso con el estilo de Rabelais; el impreso da Bonbast
«Adam de Bodenstein incluye el Tratado de Tártaro en el volumen ―Doctoris Aureoli Paracelsi Labyrinthus... etc. Item von ursprung und ursachen des griees, sands, und steins, so sich im menschen befinden, kurtzer begriff‖, aparecido en Basilea en 1574, en el que ocupa las págs. 114 a 171 y donde se omite el prólogo al lector.» — La inclusión del tratado en el volumen de Bodenstein de Basilea 1574, con el prólogo al lector omitido
«El Tratado del Tártaro fue reimpreso en alemán en las ediciones de Huser: ―Bücher und Schrifften‖, en Basilea (1589), Estrasburgo (1603), Frankfort (1603), Estrasburgo (1616) y en las ediciones latinas de Paltenius (1603) y de Tournes (1568). Existen finalmente una copia manuscrita del mismo, del Siglo XVI, en la Hofbibliothek, de Viena (Nº 11.115. Med. 31), la edición latina de Bistikius (Ginebra, 1658), la de Strunz (Jena. 1903) y la excelente y bien consultada traducción francesa de Grillot de Givry (1912), aparte de lo cual no hay ninguna otra versión del Tratado del Tártaro hasta la que aquí presentamos.» — La cadena completa de reimpresiones que releva el aparato, del Huser de 1589 a la francesa de Grillot de Givry de 1912, y la declaración de que no hay otra versión antes de esta castellana
«Chauffard y Naunyn, principalmente, han venido a demostrar, en fecha contemporánea, estas apreciaciones de Paracelso.» — Nota del anotador castellano que lee a Chauffard y a Naunyn como confirmación contemporánea de la doctrina paracélsica del núcleo del cálculo biliar
«Forberger dice "Rupalen". Debe tratarse de algún vegetal polvo o infusión alcalinizante.» — Nota del aparato castellano que registra la variante de Forberger y conjetura un vegetal alcalinizante: la lectura queda declarada como conjetura
«Strunz, en la edición de Iena, la deja pasar sin el menor comentario.» — El aparato consigna que Strunz, en la edición de Jena, dejó pasar el punto sin comentario
«Este término no existe en ninguno de los lexicógrafos de Paracelso.» — El aparato declara que el término no figura en ninguno de los lexicógrafos de Paracelso
«En esta notable y violenta diatriba señala Paracelso la personalidad moral vulgar del "mal cliente", del "snob" y de los predispuestos a lo sibilino y milagrero (curas, judíos, etc.), así» — El anotador castellano lee la diatriba de Paracelso como retrato del mal cliente y del predispuesto a lo milagrero; el vocabulario del comentario es del siglo XX
«Atanor o Athanar: palabra incomprensible, de las muchas que contiene la filología paracélsica, Puede interpretarse por espíritu, alcohol, soplo..., etc. (?).» — Nota del anotador castellano que declara incomprensible el término y ofrece tres lecturas posibles sin decidir: otro hueco consignado como tal
«Aunque aquí los contraindica, Paracelso empleó esta singular medicina en otras enfermedades.» — Nota del anotador castellano que consigna que Paracelso usó en otras enfermedades la misma medicina que aquí contraindica
«Según Castelli era una piedra de color blanco, que se hallaba en Palestina, de forma de bellota o mano de almirez o mortero, que servía para disolver los cálculos.» — El aparato identifica la piedra con Castelli: blanca, hallada en Palestina, en forma de bellota o mano de mortero, usada para disolver cálculos
«Sin embargo, se trata, con toda seguridad, de piedras miliares, piedras de Sol o fragmentos de aerolitos, como la piedra santa de la Meca, a la que los árabes atribuían grandes virtudes medicinales.» — Y propone su propia identificación con piedras miliares o fragmentos de aerolito, como la piedra santa de la Meca
«La primera edición del tratado de la Matriz fue hecha por Byrckmann en Colonia, en 1566, impresa en 4º, con el título ―Das Büch Meteorum des Edlen und Hochgelerten Herrn Aur. Theophrasti... Item liber quartus Paramiri de Matrice‖, no habiendo figurado en las seis primeras ediciones del Paramirum.» — Nota previa del editor castellano al Tratado de la Matriz: primera edición de Byrckmann en Colonia, 1566, ausente en las seis primeras del Paramirum
«Parece cierto, por otra parte, que Paracelso tuvo la intención de hacer seguir al Tratado de la Matriz otro Tratado sobre la naturaleza del hombre.» — El editor da por cierta la intención de Paracelso de continuar el tratado con otro sobre la naturaleza del hombre
«El libro de la Matriz fue el primero de todos los Paramíricos que se tradujo al latín.» — El libro de la Matriz fue el primero de los paramíricos traducido al latín
«Esa versión ―princeps‖ fue hecha por Gerardo Dorn en 1569, en las imprentas de Pern, en Basilea, bajo formato de 8º y en un solo volumen que tituló:» — La versión príncipe latina, de Gerardo Dorn en 1569, impresa en Basilea
«Después, el libro de la Matriz desaparece en las ediciones de 1570, 1574 y 1575, encontrándolo de nuevo en la edición latina de 1575 hecha por Pern en Basilea, unido ya —por primera vez— a los otros cuatro Tratados del Paramirum, siendo curioso que así como los cuatro Tratados figuran como traducidos por Forberger, el de la Matriz conserva la anotación: ―Gerardo Dornio interprete‖, lo que confirma la suposición, que el texto atestigua inequívocamente, de que se trata de una reimpresión de la edición de 1569.» — Desaparece en 1570, 1574 y 1575 y reaparece en la latina de 1575 de Basilea, ya unido por primera vez a los otros cuatro tratados
«Luego viene la gran traducción latina de la Opera Omnia de Paracelso, hecha en 1603 por Paltenius y Dorn, en la que la colaboración de este último aparece impugnada y discutida por Bistikius y modernamente, con gran acopio de datos, por Karl Sudhoff y por Grillot de Givry.» — La Opera Omnia latina de 1603 por Palthenius y Dorn, cuya colaboración el aparato consigna impugnada por Bistikius y modernamente por Sudhoff y Grillot de Givry: la ficha declara esa edición base de su cadena
«Buena prueba de ello parecen serlo las palabras primeras: ―Nun uber das alles» — El aparato apoya esa intención en las primeras palabras alemanas del tratado, que transcribe
«A continuación hay una nueva edición alemana, de Huser (1589).» — El aparato registra además la edición alemana de Huser de 1589
«Según Areteo de Capadocia (De Causis et signis acutorum morborum. Lib. II, Cap. XI) la Matriz era una víscera femenina dotada de la naturaleza de un animal; era ―un animal dentro de otro animal‖.» — Nota del aparato castellano que recoge de Areteo de Capadocia la definición de la matriz como víscera con naturaleza de animal, un animal dentro de otro animal
«Dicha naturaleza era errante e inestable; se delectaba con los olores suaves y huía de los nauseabundos.» — El aparato sigue con Areteo: esa naturaleza errante que se deleitaba con olores suaves y huía de los nauseabundos
«Cuando ese animal tendía a descender, se lo hacía remontar (Lib. VI. Cap. X) haciendo respirar a la mujer perfumes agradables, que atraían la Matriz, o bien fumigando las partes inferiores con olores infectos que la obligaban a escapar hacia arriba.» — Y con la terapéutica que se derivaba: perfumes agradables arriba y fumigaciones fétidas abajo para hacer subir la matriz
«Estas y otras fantasías semejantes tuvieron libre curso durante la Edad Media, justamente por lo cual resultan aún más notables las observaciones de Paracelso, basadas en la teoría del Macrocosmos y del Microcosmos, que los rabinos kabalistas propagaban en la época de Reuchlin.» — El anotador castellano contrapone esas fantasías medievales a las observaciones de Paracelso, y sitúa la teoría macro-microcósmica en los cabalistas de la época de Reuchlin
«Por eso, y a fin de darle mayor ligereza y manejabilidad, hemos interrumpido el texto de este Tratado, aunque sin abreviarlo ni tergiversarlo, en veinte capítulos, para mayor facilidad y comodidad en la referencia,» — El editor castellano declara haber dividido el tratado en veinte capítulos por comodidad, sin abreviarlo ni tergiversarlo: una intervención de esta edición, no del original
«El Tratado de la Matriz es el único que aparece indiviso a lo largo de sus» — El editor consigna que el Tratado de la Matriz es el único que aparece indiviso
«Esto contrasta grandemente con la exigüidad de algunos otros capítulos de la obra, especialmente en el Libro de los Prólogos.» — Y contrasta su extensión con la exigüidad de otros capítulos, sobre todo del Libro de los Prólogos
«La palabra alemana es "Würme" y la latina "vermes" (gusanos).» — Nota del aparato castellano sobre el término alemán y su equivalente latino, gusanos
«En vista de ello, el traductor francés propone, aun con reservas, traducirlas por "úlceras".» — Y la propuesta del traductor francés, recogida con reservas, de verterlos por úlceras: la lectura se declara conjetural y de otra lengua
«Esta expresión ha sido empleada frecuentemente por los Alquimistas y Spagyristas. La Matriz femenina debería tener, al igual que la Matriz cósmica, su propio Caos. Este Caos, expresado por las palabras misteriosas "Tohou vah Bohou", es la primera materia del Universo, a la que Paracelso da el sentido de "aire". Los Alquimistas llamaron "Caos spagyrico" a una Imagen de vientre en donde encerraban los cuatro elementos para la confección de la "Gran Obra".» — Nota del aparato castellano sobre el Caos: primera materia del universo nombrada con las palabras hebreas del Génesis, a la que dice que Paracelso da sentido de aire, y el Caos spagírico de los alquimistas
«El tema del Caos ha sido tratado por lo demás, repetidamente, desde Hesiodo (Teogonía, v. 115) y Píndaro, a Ovidio (Metamorfosis, fab. I), Hyginus (Fab. I), Egidio de Vadis (Dialogus inter naturam et filium Philosophiœ, Cap. IV) y Pantheus (Ars et Theoria trasmutationis metallicœ et Voarchadumia). El mismo Grillot de Givry, traductor de Paracelso, se ha ocupado de este tema en el primer capítulo (pág. 47 y siguientes) de su obra "Les villes Initiatiques".» — El aparato encadena las fuentes del Caos de Hesíodo y Píndaro a Ovidio, Higino, Egidio de Vadis y Panteo, y remite a una obra propia de Grillot de Givry
«La palabra del texto original alemán es "Freyheiten", que Paltenius traduce sorprendentemente por "dignidad", y Grillot de Givry, un poco más cerca, por "libertad". Sin embargo, para el sentido del texto y del razonamiento que se viene expresando, creemos que es más claro decir: "separación", ya que, al separarse del núcleo germinal materno, adquiere el germen humano su libertad e independencia, y a veces, aunque no siempre, su dignidad.» — Nota del traductor castellano que compara las tres versiones del término alemán —dignidad en Palthenius, libertad en Grillot de Givry— y declara la suya, separación: la cadena de traducción decidiendo un sentido
«Luis de Vair, en sus "Trois Livres de Charmes, Sorcelages... etc. Paris, 1553", decía: "Todos los meses las mujeres van llenándose de superfluidad, hasta el punto en que, rebosando de sangre melancólica, la hacen salir por la boca en forma de vapores y por las narices y demás conductos del cuerpo, empujando y derramando fuera los líquidos encantados y maléficos; estos jugos salen al exterior mezclados y empujados por estos gases y vapores, y provocan eructos y otras cosas, que las viejas saben hacer muy bien".» — Nota del aparato castellano que cita a Luis de Vair y su libro de 1553 sobre la superfluidad mensual y la sangre melancólica
«Paracelso (Cap. IV y II "De Pestilitate", del libro "De Incantatione"), consideraba que el Basilisco nacía de los menstruos de la mujer.» — El aparato remite a otras obras del propio Paracelso donde hace nacer el basilisco de los menstruos: la doctrina se adjudica por referencia y no por este texto
«Se refiere al célebre "Libro de los Cánones", de Avicena, traducido del árabe en Padua, en 1476, y reimpreso en Venecia, 1483.» — Nota del aparato castellano que identifica la obra de Avicena que Paracelso cita, con su traducción de Padua y su reimpresión veneciana
«"Tesoro de los Pobres": célebre libro de Medicina casera, muy popular en los Siglos XV y XVI, del que la Biblioteca Nacional de Paris posee un magnífico ejemplar, impreso en 1476 (Galería Mazarino; estante Te., Nº 17/22). Se trata de un Compendio sin ninguna doctrina, presentado como un catálogo de Farmacología clínica, pero que debió gozar de gran predicamento en aquella época. En Florencia se reimprimió en 1494 ("Tesoro de Poveri", da Pietro Spano), en Venecia en 1500 y en Alcalá de Henares en 1575. Su autor, Petrus Hispanus. no sería otro que el Papa Juan XXI (1276), en opinión de Hirsch, o bien el Papa Juan XXII, según Duportes-Borcheron.» — Nota del aparato sobre el Tesoro de los Pobres: compendio de farmacología clínica sin doctrina, muy popular en los siglos XV y XVI, y la disputa sobre si su autor Petrus Hispanus fue Juan XXI o Juan XXII
«Asa o Assa. Se conocen dos especies de esta hierba; una corresponde a la familia de las guaiancanáceas (Assa dulcis. Assa odorata. Succus cyrenaicus o Benjuí), y otra a la de las umbelíferas (Assa fœtida, Stercus diaboli o Valeriana). En este punto no puede precisarse a cuál de ellas quiere referirse Paracelso.» — Nota del aparato que separa las dos especies de asa y declara no poder precisar a cuál se refiere Paracelso
«Paracelso parece haber sido el único en adoptar las denominaciones de centáurea macho y centáurea hembra.» — El aparato castellano consigna que la denominación de centáurea macho y hembra parece ser solo de Paracelso
«El Colcotar es el vitriolo calcinado al rojo (Dorn, Toxites, Roch le Baillif y Ruland). Para Paracelso (De naturœ rerum, Lib. VII) es el vitriolo fijado, después que la flema se retira del vitriolo calcinado. Se le ha llamado también serpiente o lagartija, que come su propia cola (lacerta viridis). Castelli lo llama "Caput mortorum" del vitriolo. También recibió el nombre de "Henricus rubens", como burla hacia ciertos cirujanos que se empeñaban en curar todas las heridas con este solo medicamento. La química moderna ha conservado el nombre de Colcotar para el polvo rojo-marrón del sexquióxido o peróxido de hierro, que se encuentra como residuo de la calcinación del sulfato ferroso o vitriolo verde.» — Nota del aparato castellano que releva las definiciones de colcotar en Dorn, Toxites, Roch le Baillif, Ruland, el propio Paracelso y Castelli, con el mote de Henricus rubens y su identificación química moderna con el peróxido de hierro
«En estas palabras está el fundamento de la inmunidad local y la teoría de los anticuerpos, que Koch, Pasteur, Roux, Metchnikoff, Behring y Besredka sólo llegaron a poner a punto entre 1850 y 1917.» — El anotador castellano lee ese pasaje como fundamento de la inmunidad local y de la teoría de los anticuerpos, y nombra a los bacteriólogos que la fijaron entre 1850 y 1917
«Al final de estos complicados razonamientos, no acertamos a precisar concretamente la verdadera idea que Paracelso quiere desarrollar.» — Nota del anotador castellano que declara no acertar a precisar la idea de Paracelso al final de este razonamiento: la oscuridad se consigna en vez de resolverse
«y por el hilo del discurso, apuntamos la idea de si lo de la "sofocación", la "caducidad" y el sentido de "mal caduco" como epilepsia (o algunos equivalentes menores), no querrá significar y referirse a los trastornos climatéricos, de la "edad crítica" o "menopausia".» — Y la conjetura que ofrece a continuación, sin afirmarla, sobre los trastornos climatéricos
«La expresión "Caducus", que se encuentra a la vez en el texto alemán y en las versiones latinas, debe interpretarse en el sentido de "caída", "caducidad", "decadencia", y no en el de "debilidad". Por lo demás, la expresión "mal caduco" estaba particularmente reservada a la epilepsia. Siendo la Matriz un sub-microcosmos, según Paracelso, se entiende que debía poseer su correspondiente "mal caduco".» — Nota del traductor castellano que fija el sentido de caducus como caída o decadencia y no debilidad, y recuerda que mal caduco nombraba la epilepsia
«Se refiere, indudablemente, al histerismo y a la clorosis de las muchachas vírgenes; a lo que tres siglos más tarde se llamaría desmayo romántico o melindre.» — El anotador castellano traduce la sofocación virginal a la nosología posterior, con el desmayo romántico de tres siglos más tarde
«"Zimmetrinden" en alemán. Paltenius y Dorn traducen "cinnamomum".» — Nota del aparato que expone la cadena de la palabra, del alemán al latín de Palthenius y Dorn
«En la edición de Gerardo Dorn, al llegar a esta línea, figura también el subtítulo: "Conclusión".» — Nota del aparato castellano que consigna un subtítulo presente solo en la edición de Gerardo Dorn
«"Alchimicis demonstrationibus", según Dorn. La Alquimia fue llamada, a veces, Archimia.» — El aparato da la variante latina de Dorn y registra el nombre alterno de la alquimia
«Esta sentencia parece haber sido enunciada por Cristo reiteradamente, ya que la encontramos en el Evangelio de San Mateo (IX. 12), en el de San Marcos (II. 17) y en el de San Lucas (V. 31).» — El aparato localiza en tres evangelios la sentencia sobre el médico que Paracelso discute
«"Nemo propheta acceptus est in patria sua" (San Lucas, IV, 24), literalmente: "Nadie es profeta en su tierra".» — Nota del aparato castellano que localiza en Lucas la cita latina con que se abre el pasaje y la traduce
«Grillot de Givry dice: "la huppe dans la foi"; es decir, "el moño en la fe" (o penacho - la acepción "abubilla", pájaro con un penacho en la cabeza, la creemos improcedente).» — Nota del traductor castellano que discute la versión de Grillot de Givry y descarta una de las acepciones posibles: la cadena de traducción decidiendo otra vez
«San Bernardino de Siena (Sermo I. in quadrages, art. 3) atribuye en cambio este patronazgo a San Bartolomé, y Vanini (De admirandis naturœ arcanis. Lutetiœ 1516. Dial LVIII) lo refiere a San Juan.» — Nota del aparato castellano que contrapone las adjudicaciones del patronazgo en San Bernardino de Siena y en Vanini
«Sea bajo una u otra advocación, parece indudable que Paracelso se refiere aquí a la Epilepsia.» — Y la identificación que el anotador propone para la enfermedad de este pasaje
«Los Bo1andista registran 11 Santos distintos bajo el nombre de "Quirinus" uno de los cuales fue Obispo y Mártir de Panonia, en el siglo IV.» — El aparato consigna que los bolandistas registran once santos de ese nombre; el impreso da Bo1andista con un uno por la ele
«que hoy podríamos llamar la "industrialización de los santuarios". Las largas caminatas, las procesiones de rodillas, a menudo las ascensiones penosas a montes o cerros más o menos "santos", los rigores de la intemperie, etc., en gentes no habituadas e incluso verdaderamente enfermas, y al lado de ello las "compensaciones" de los sentidos, que no podían reportar mal alguno, en cuanto estaban ofrecidas en santo regocijo, traían como consecuencia la aparición de numerosos dolores reumáticos y de úlceras específicas.» — Nota del anotador castellano que explica las dolencias de los peregrinos por las caminatas, las procesiones de rodillas y la intemperie, con una expresión de su propio siglo
«El fuego de San Antonio, o fuego sagrado, no es otro que el famoso "Mal de los ardientes", cuya naturaleza no conocemos exactamente. Su primera aparición data del año 954, en que Frodoardo lo describió. Después arrasó Francia y gran parte de Europa Occidental en sucesivas y terribles epidemias (993, 1089 y 1130). En la del año 954 se caracterizó sobre todo por dolores y retorcimientos de las entrañas, lo que hace pensar en el cólera o algo así. En la epidemia de 1089, además los miembros se ennegrecían y se desprendían del cuerpo, como una variedad de peste, gangrena o lepra. Su nombre vino seguramente de que lodos los enfermos que fueron a la Abadía de San Antonio, en Vienne (Francia central), curaron. Según Paltenius, el fuego de San Antonio no sería sino la erisipela; posteriormente se ha dado esta advocación para la gangrena y la forunculosis grave o ántrax.» — Nota del aparato que historia el Mal de los ardientes desde la descripción de Frodoardo en 954 y sus epidemias sucesivas, con la identificación de Palthenius con la erisipela y las posteriores con gangrena y ántrax; declara no conocer exactamente su naturaleza
«El baile de San Vito hizo su primera aparición en algunas ciudades ribereñas del Mosa y del Rin, en julio de 1374, cuando una serie de individuos empezaron a agitarse y a bailar como neuróticos posesos.» — Nota del aparato castellano que fecha la primera aparición del baile en las ciudades del Mosa y el Rin en julio de 1374
«Hoy no podríamos precisar porqué esta danza patológica tomó el nombre de San Vito.» — El aparato declara no poder precisar por qué la danza tomó ese nombre: otra laguna consignada
«Según Vanini, San Vito era celebrado también en Bari (Apulia - Italia meridional), no para la epilepsia, sino para las mordeduras de los perros rabiosos.» — Y recoge de Vanini una advocación distinta del mismo santo, en Bari y contra las mordeduras de perros rabiosos
«En este razonamiento hay un pensamiento de gran dignidad humana y filosófica. El que exalta el valor consciente, la obra de largo aliento, la voluntad tenaz, la propia obra y la conducta de toda una vida, en vez del arranque súbito, el gesto pirotécnico y fugaz, la casualidad espectacular, los diplomas de papel y la estimación oportunista.» — Nota del anotador castellano que lee el pasaje como exaltación de la obra de largo aliento frente al gesto fugaz
«En esta idea, en la que vibra claramente una condenación a la pena capital, brilla de manera sorprendente el hondo humanismo liberal de Paracelso.» — El anotador castellano lee ahí una condena de la pena capital y un humanismo liberal: la lectura es del editor de 1945, no del texto
«Hacer rodar el tamiz o cernidor de los campesinos, era una forma de adivinación que se practicaba en la Edad Media y en que aparece por vez primera lo que, andando el tiempo, sería la rueda de la lotería, la ruleta y las mesas giratorias de los espiritistas.» — Nota del anotador castellano que identifica el cernidor como adivinación medieval y la enlaza con la ruleta y las mesas giratorias de los espiritistas
«En todas estas observaciones finales de Paracelso hay una sorprendente serie de atisbos, precursores de lo que, en el primer cuarto del Siglo XX revolucionaría al Mundo a través de la genial mentalidad de Sigmundo Freud, bajo el nombre de Psicoanálisis y con el contenido genérico de "Interpretación de sueños".» — El anotador castellano lee las observaciones finales como precursoras del psicoanálisis de Freud: la conexión es del aparato de 1945
Conceptos tratados
Ens — Los cinco principios engendradores de toda enfermedad, cada uno con potencia para producirlas todas; la Entidad se define como la causa que tiene poder de dirigir el cuerpo, y también como directora, moderadora y reguladora.
Ens Astrorum — Primera Entidad, identificada con el aire: cosa indefinida e invisible que fluye de los astros y mantiene la vida sin ser causa determinante; su influencia se declara intrínsecamente saludable.
Ens Veneni — Segunda Entidad, siempre perturbadora y violenta; el cuerpo fue dado exento de venenos y la toxicidad entra con el alimento tomado del exterior.
Ens Naturale — Tercera Entidad: la que debilita y desgasta el cuerpo por el simple hecho de vivir, agravada por el abuso o la complexión deficiente.
Ens Spirituale — Cuarta Entidad: potencia perfecta cuyo fin es maltratar el cuerpo entero; el espíritu que la ejerce lo engendra la voluntad y no la razón, y de la razón nace en cambio el alma.
Ens Dei — Quinta Entidad, la de Dios: obra aun cuando las otras cuatro sean favorables, y en ella se pone la razón de todas las enfermedades.
Ens Seminis — Entidad del Semen: única de las dos influencias estudiadas con potencia de causa determinante, frente a la astral.
Ens Virtutis — Entidad de la Potencia, extraída del alimento por el Alquimista interno; bajo ella el hombre se hace sano y fuerte.
Curationes Quinque — Los cinco tratamientos que la obra afirma como su primer argumento, equivalentes a cinco ciencias, artes o facultades: natural, específica, caracterológica o cabalística, de los espíritus y de la fe.
Tres Primeras Substancias — Azufre, Mercurio y Sal, ocultos durante la vida y manifiestos con la separación; en ellas asienta la razón de las enfermedades y no en los cuatro elementos ni en las cualidades.
Azufre (principio sulfúreo) — Dispone el crecimiento del cuerpo, se consume en un fuego invisible y se reparte en volátiles —sangre, carne, médula— y fijos, los de los huesos; solo él arde.
Mercurio — Llamado también licor: da congelación y compacidad, sublima en humo sin llegar a arder y necesita la influencia solar para sublimarse, conservando siempre una esencia única.
Sal — Obtiene la aglutinación del cuerpo y sin ella nada es tangible; alcanza cuatro modos de transformación, resolución, calcinación, reverberación y alcalinización.
Materia prima — Llamada Fiat; en el microcosmos resulta de la coagulación de las tres substancias y los cuatro elementos en el limbo, y la obra se abstiene de tratarla por ser materia de filosofía y no de medicina.
Ultima Materia — Coagulación en que acaban todas las cosas y cuya expresión es el cálculo; se rompe y corrompe por sí misma, y en ella hay que buscar las causas de la enfermedad.
Limbo — Materia de la que el hombre fue formado y a la que nada toma de sus ascendientes; el esperma es el Limbo y está en los cuatro elementos, con sus fuerzas nombradas Impresiones.
Tartaro — Excremento de bebidas y comidas coagulado por el espíritu del hombre; enfermedad extraña y exterior, presente en todos los hombres y repartida en tártaro de la tierra y tártaro viscoso.
Espiritu de la Sal — Único agente capaz de coagular en piedra las materias lapidarias, tanto más duro cuanto más lejos de la boca actúa; también puede disolver el Tártaro que coaguló.
Arcano — Virtud de las cosas que cura sin intervención de complexión alguna; los Arcanos están en la vida nueva y no en la primera ni en la media, y no son cosas antiguas sino concebidas hace poco.
Ignis Essentiae — El fuego de la Esencia que consume las substancias volátiles, sin el cual la obra declara que no existe medicina.
Alquimista — El que Dios colocó en cada criatura para separar el veneno del alimento; cada animal tiene el suyo, y el del cerdo se declara más sutil que el del hombre.
Emunctorios — Vías por las que el Alquimista expulsa cada veneno, con un reparto fijo por órgano; su debilidad retiene la eliminación y desata las enfermedades que dependen del veneno.
Putrefacción (putrefactio) — Lo que queda libre cuando la digestión perturbada vence al Alquimista; su rapidez es proporcional a la de la curación, y lo que la impide se opone a la salud.
Contuitio — Visión interior por la cual el médico percibe las tres substancias donde el aldeano solo ve la madera.
Anatomia — Imagen o efigie que toda cosa posee, incluida cada enfermedad; se reconocen tres, la local, la material y la de la muerte.
Luz de la Naturaleza — Criterio último de la obra: ninguna verdad fundamental sobre la enfermedad o el hombre existe sin recibir de ella su luz, y solo bajo ella debe escribirse.
Microcosmos (el hombre-mundo) — Nombre que la obra acepta y cuya interpretación corriente rechaza por confusa: el hombre lleva dentro un firmamento propio, libre de toda obediencia.
Macrocosmos — El gran mundo, cerrado exteriormente de tal manera que nada puede salir de él, y primer término de la doble anatomía que el médico debe recorrer.
Matriz — Tercer mundo o mundus minimus, distinto del macrocosmos y del microcosmos; todo el cuerpo de la mujer es Matriz y de ella se hacen venir tres, el agua primordial, la tierra de Adán y la mujer.
Monarquia — Reparto que la obra impone entre hombre y mujer, cada uno con su teoría, su física y su medicina propias, contra el uso de remedios que llama hermafroditas.
Purgatorio — Toda enfermedad es un purgatorio, y ningún médico cura si Dios no ha dispuesto que ese purgatorio termine.
Hora Messis — La hora de la recolección, de orden divino: antes de ella ningún enfermo puede ser curado.
Magnum Compositum — La Gran Farmacopea o verdadera medicina, que reúne las virtudes de todos los elementos del cielo y de la tierra encerrando el mundo entero en una gota.
Fe — Fuerza muy superior a la de carne y sangre, capaz de enfermar y de curar, que obra en los buenos para el bien y en los malos para el mal; su empleo queda limitado por la Voluntad de Dios.
Necromancia (nigromancia) — Arte que la obra dice capaz de crear figuras inexistentes con todos los atributos de la realidad, y que solo hiere el cuerpo de quien antes dañó a otro espíritu; el impreso escribe Nigromancia.
Mumia — Lectura que el aparato de esta edición propone para la letra M, principio de conservación del universo; Dorn extiende el nombre a toda carne muerta dotada de virtud curativa.
Caquimia — Término que el aparato define con Castelli como los cuerpos metálicos imperfectos o inmaduros, repartidos en sulfurosos, mercuriales y salinos.
Realgar — Humo de los minerales según el Onomasticon de Toxites, referido a la naturaleza corrompida del cuerpo humano; Dorn lo reparte por elementos en el aparato de esta edición.
Atanor (el horno de fuego constante) — Palabra que el anotador castellano declara incomprensible dentro de la filología paracélsica y para la que ofrece tres lecturas posibles sin decidir.