Monas Hieroglyphica
La Mónada Jeroglífica
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La obra declara que su figura única — la Mónada — muestra todos los elementos del «Cielo Chymique» «Dee — Monas Hieroglyphica (1564), trad. castellano · p. 1», y su axioma de construcción es geométrico: «Y ni el círculo sin la derecha, y ni la derecha sin un punto pueden artificialmente ser elaborados» «Dee — Monas Hieroglyphica (1564), trad. castellano · p. 9». Va dedicada al emperador Maximiliano II «Dee — Monas Hieroglyphica (1564), trad. castellano · p. 6», a quien Dee vuelve a apelar dentro del cuerpo del tratado «Dee — Monas Hieroglyphica (1564), trad. castellano · p. 23», y Dee declara su escritura inspirada: «en nombre de Jesucristo, clavado sobre la cruz, cuyo espíritu escribe rápidamente estas cosas por mí» «Dee — Monas Hieroglyphica (1564), trad. castellano · p. 30».
Su recepción entre los prácticos está documentada: Kelley apoyó en ella su «astronomía inferior», Rabbards la elogia en el prefacio del Compound impreso de 1591, y el propio Dee la usó para interpretar la Voarchadumia de Pantheo «Rampling — The Experimental Fire (2020) · pp. 293, 294, 460»; Wechel, impresor de Frankfurt, la reimprimió en 1591 «Yates — The Rosicrucian Enlightenment (1972) · p. 118».
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recorded, never asserted«Dee — Monas Hieroglyphica (1564), trad. castellano · p. 1»
The chain of the work
the processed witness, in emeraldClaims
175 entries — the work's own voice, with its passage«Es por la línea derecha y el círculo que fue hecha la primera y la demostración más simple y la representación de las cosas, tan bien no existentes como escondidas bajo» — Teorema I, en la traducción castellana de esta edición
«Y ni el círculo sin la derecha, y ni la derecha sin un punto pueden ar» — Teorema II, del que solo alcanza el arranque el corte de página
«esta figura jeroglífica del Toro exactamente nos representa el Diptongo de griego» — la anotación sobre el Toro como diptongo griego
«Esta costumbre, hoy desaparecida, y que se encuentra raramente en el estilo lapidario, había tenido origen de la escritura cursiva de los manuscritos, y se mantuvo en la impresión de las obras griegas hasta el comienzo del siglo XIX) que es siempre la terminación del genitivo singular» — y la datación de esa costumbre lapidaria
«por una metátesis simple de lugar, nos muestra doblemente la carta ALFA (a) por un círculo y un semicírculo, o sea simplemente tangentes, o sea que se corta mutuamente» — la metátesis que duplica el Alfa en círculo y semicírculo
«es muy conocido de todos los astrónomos que, en Æther, el circuito que forma por su carrera es figurado por un óvalo» — el óvalo del circuito etéreo, razón de la figura del Huevo
«pueden recordarnos algo de la Mano y del Mortero que deben (verdaderamente) ser preparados por tal materia, que pudiéramos moler con ellos, en polvos sutilisimos, las perlas artificiales no perforadas, las laminillas de cristal y de berilo, el crisolito, luego los rubíes preciosos, los carbunclos y otras rarísimas piedras artificiales» — el instrumental y su materia: perlas, cristal, berilo, crisolito, rubíes
«Tomamos el triple de éste, y lo llevamos de A hacia C, es decir AC; luego llevamos dos veces la distancia AB en AE, luego en AD, de tal modo que toda la distancia DE sea el cuádruplo de AB: entonces formamos nuestra Cruz élémentale» — la construcción geométrica de la cruz elemental; «élémentale» quedó en francés en esta traducción
«John Dee hace derivar de su Mónada dos series: la serie mercurial que comprende Saturno, Júpiter, Mercurio y la Luna. Luego la serie del Azufre, con Marte, Vénus y el Sol» — las dos series planetarias que el comentarista lee en la Mónada
«Da luego la llave de la obra cuando habla de materias que deben ser tratadas a la mano y al mortero» — y dónde sitúa la llave de la obra
«Toda generación, germinación, desarrollo de semen y nutrición, es sólo el producto de la reacción de un principio caliente sobre un principio húmedo, todo que envuelve un germen animado de una chispa de la esencia imperecedera dado la vida» — voz del comentarista moderno anónimo de esta edición, interpolada entre paréntesis; no es de Dee
«John Dee nos entrega aquí el secreto del movimiento vibratorio atómico. Es el misterio de la cohesión, del color, del calor, de la vida misma el que nos expone» — la misma voz interpolada, en el pasaje del Huevo Celeste; tampoco es de Dee
«Entonces fue obligado a retirarse en la universidad de Lovaina. Encontró allí a un cierto número de personas que habían conocido famoso ocultista Enrique Cornelius Agrippa» — la noticia biográfica que da el prologuista sobre Lovaina
«Es pues por la virtud del punto y de la mónada que las cosas comenzaron a ser, en principio. Y ellas todas las que soportan en la periferia, unos mayores sean, no pueden, de ninguna manera, faltar del socorro del centro» — Teorema II: Dee deriva del punto y de la mónada el comienzo de las cosas, y hace depender del centro a todo lo que gira en la periferia.
«Pues, el centro que se ve en el centro de la Mónada Jeroglífica se remite a la Tierra, de la que tanto el Sol que la Luna y otros planetas cumplan sus clases. Por esta razón, ya que el Sol posee la dignidad suprema, lo representamos por un círculo completo y un centro visible.» — Teorema III: Dee adjudica el centro de la figura a la Tierra y reserva para el Sol, por dignidad suprema, el círculo entero con su centro visible.
«Aunque el hemiciclo de la Luna sea como superior y por encima del círculo solar, sin embargo reconoce el Sol como su señor y rey; y vemos que se complace tanto con su forma y su proximidad, que rivaliza con él por el tamaño (emparienta con los hombres vulgares) del semidiámetro y que reproduce siempre su luz; por fin desea ser impregnado tanto rayos de sol como, casi transformar en él, desaparece completamente del cielo hasta que, algunos días después, aparezca, como lo representamos, bajo una figura corniculée.» — Teorema IV: Dee subordina la Luna al Sol pese a estar dibujada encima, y explica su desaparición y su vuelta corniculada por el deseo de ser impregnada de rayos solares; corniculée queda en francés.
«Y verdaderamente doy un complemento al círculo solar por el semicírculo de la Luna. De la tarde y de mañana, ha sido hecho sólo un día. Sea pues el primero, aquel por el que ha sido esclarecido por Filósofos.» — Teorema V: Dee cierra el círculo solar con el semicírculo lunar y lo iguala al primer día del Génesis, tarde y mañana.
«Vemos aquí el Sol y la Luna apoyarse en la cruz rectilínea. Ésta puede significar muy a propósito, por razón jeroglífica, o sea el Ternario, o sea el Cuaternario. El Ternario, en efecto, por ambas derechas y el punto común de las dos, como copulativo. El Cuaternario por las cuatro derechas que cierran cuatro ángulos rectos.» — Teorema VI: Dee hace que la cruz rectilínea signifique a la vez el Ternario, por dos rectas y su punto común, y el Cuaternario, por cuatro rectas en ángulo recto.
«Cada uno de estos elementos repetidos dos veces, entonces se nos ofrece, por cábala, Octonaire, que no creo que yo había sido conocido nuestros predecesores los Magos, y que considerarás muy atentamente.» — Teorema VI: Dee saca por cábala el Octonario del doblado de esos elementos y declara no creer que sus predecesores los Magos lo conocieran.
«Cuerpo, espíritu y alma. De donde tenemos aquí Septenario primario manifestado, es decir por ambas derechas y su punto común, lo que hace tres, y por las cuatro derechas que forma el mismo punto separando ambas primeras.» — Teorema VI: Dee cifra el ternario en cuerpo, espíritu y alma, y de la suma de tres y cuatro saca el Septenario primario.
«Los elementos que serán alejados de sus sitios acostumbrados, las partes homogéneas dislocadas por éstos le sabrán al hombre experimentado que es por líneas derechas que naturalmente efectuarán su vuelta para estos mismos sitios. Pues, no será absurdo de representar el misterio de los cuatro elementos (a los cuales puede ser reducida cada una de las cosas elementales) por cuatro derechas que se alejan en cuatro sentidos contrarios de un punto único e indivisible.» — Teorema VII: Dee funda la figura de los cuatro elementos en que las partes dislocadas vuelven a su sitio en línea recta, y por eso los representa como cuatro rectas que salen de un punto indivisible.
«Aquí observarás cuidadosamente que los geómetras enseñan que la Línea es producida por el desplazamiento del Punto, advertimos que debe estar de allí también aquí por una razón semejante, ya que nuestras líneas Elementales son producidas por una caída continua (como un flujo) de gotitas (stillae) (como puntos físicos) en nuestra Magia mecánica» — Teorema VII: Dee traslada a su magia mecánica la generación geométrica de la línea por el punto, con las gotitas por puntos físicos.
«Además, la extensión kabbalistique del cuaternario según la fórmula de numeración usada (cuando decimos Uno, dos, tres y Quatre6), presenta en resumen el DENARIO. Es por eso que Pythagoras solía decir 1, 2, 3 y 4 hacen diez.» — Teorema VIII: Dee obtiene el Denario de la extensión cabalística del cuaternario y lo apoya en la tetraktys pitagórica.
«No es pues al azar la Cruz Rectilínea (es decir la veinte y la primera carta del alfabeto romano), estando considerado como formada por cuatro derechas, ha sido tomada por los filósofos más antiguos y latinos para representar el DENARIO.» — Teorema VIII: Dee sostiene que los filósofos antiguos y latinos tomaron la cruz rectilínea, vigesimoprimera letra del alfabeto romano, por signo del Denario.
«Veremos que todo aquí perfectamente conviene el Sol y la Luna de nuestra MÓNADA, ya que, por la Magia de los cuatro Elementos, la SEPARACIÓN muy exacta en sus líneas primitivas habrá sido hecha, y luego la CONJUNCIÓN circular en el complemento SOLAR, por las periferias de estas mismas líneas (porque cualquiera que sea el tamaño de una línea dada, es posible describir un círculo que pasa por sus extremidades según las leyes de la Geometría» — Teorema IX: Dee acopla separación y conjunción —la magia de los elementos separa en líneas primitivas, la periferia de esas líneas reúne en el complemento solar— y lo apoya en que por dos extremos siempre cabe trazar un círculo.
«Entonces no podemos pues negar cuánto es útil, al SOL, y a LUNA de nuestra MÓNADA, la Proporción DENARIA de la Cruz.» — Teorema IX: Dee concluye la utilidad de la proporción denaria de la cruz para el Sol y la Luna de su Mónada.
«La figura siguiente de Dodécatémorie (término astrológico que John Dee emplea como la expresión de un signo del zodíaco por entero, mientras que es, en realidad, sólo el duodécimo de una casa cósmica. Ver para este sujeto Manilius, lib. II, hacia 678 - 685, y Julius Maternus Firmicus, lib. II, cabo. 15) del Ariete, en uso entre los Astrónomos, es conocido por todo el mundo» — Teorema X: Dee toma por conocido el signo astronómico del Ariete y lo llama dodecatemoria.
«y es constante que indique el origen, en este lugar del cielo, del Triplicité Ignée. Tan pues añadimos el signo astronómico del Ariete para significar que (en la práctica de esta MÓNADA) el ministerio del fuego es requerido.» — Teorema X: Dee adscribe al Ariete el origen de la triplicidad ígnea y por eso lo añade a la Mónada: la práctica exige el ministerio del fuego.
«Y así, brevemente, terminamos la consideración jeroglífica de nuestra MÓNADA que queremos resumir así, en un solo contexto jeroglífico: el sol y la luna de esta mónada quieren que sus elementos en los cuales la proporción denaria florira, sean separados, y esto se cumple por el ministerio de feu» — Teorema X: Dee resume la Mónada entera en una frase, la separación de los elementos en proporción denaria por obra del fuego; feu queda en francés.
«El signo místico del Ariete, constituido por dos semicírculos, conexos en un punto común, es atribuido muy justamente en lugar de Nycthemère (Nycthemera, punto medio que divide la noche en dos partes planas) Æquinoxiale. Porque el período de veinticuatro horas, compartido por medio de Æquinoxe, denota nuestro sécrétissimes proporciones. Digo nuestros con relación a la Tierra.» — Teorema XI: Dee adjudica al Ariete el punto equinoccial que parte en dos el día de veinticuatro horas, y acota que esas proporciones son secretísimas y relativas a la Tierra.
«Muy antiguos Sabios y Magos nos transmitieron cinco signos jeroglíficos de los Planetas, todo compuesto de los carácteres de la LUNA y del sol, con signo de los Elementos o el signo jeroglífico del Ariete» — Teorema XII: Dee reduce los cinco signos planetarios heredados a combinaciones de Luna, Sol, elementos y Ariete.
«Cuando nuestra naturaleza LUNAR, por la ciencia de los Elementos, hubo cumplido una primera revolución alrededor de nuestra Tierra, fue llamada místicamente SATURNO. Luego, a la revolución siguiente, tenía nombre JÚPITER y guardaba una figura más secreta. Por fin la Luna, élémentée por la tercera vuelta, fue representada más obscurement todavía por esta figura que solían llamar MERCURIO.» — Teorema XII: Dee hace de Saturno, Júpiter y Mercurio tres revoluciones sucesivas de una misma naturaleza lunar, cada una nombrada más oscuramente que la anterior.
«Sea conducido a la CUARTA Revolución, esto no será contrario a nuestro secreto intención, pretendan lo que pretendan cierto Sages10. De esa manera, Purissime Esprit Mágico, en el sitio de la Luna, administrará la Obra del albification, y por su virtud espiritual, SÓLO, con nosotros, y como en medio del Día Natural, hablará Hiéroglificamente sin palabras, introduciendo e imprimiendo estas cuatro figuras geogamanticas en la Tierra purisima» — Teorema XII: Dee lleva la serie a una cuarta revolución en que el Espíritu Mágico administra la obra de albificación y escribe sin palabras en la tierra purísima; geogamanticas y albification van sin traducir.
«Pues el carácter místico de Marte no son formados por unos jeroglíficos del SOL, y del ARIETE, al intervenir en parte el Magisterio élémental? ¿ Y el del VÉNUS, lo pido, no es formado por el del SOL y los Elementos» — Teorema XIII: Dee descompone por preguntas los signos de Marte y de Venus en Sol, Ariete y elementos.
«Pues estos planetas miran la Periferia SOLAR y la obra de revivification (anaxwpurgsiV). En la progresión de la cual veremos aparecer este otro Mercurio que verdaderamente es el hermano uterino del primero» — Teorema XIII: Dee adscribe a Marte y Venus la obra de revivificación y de ella hace nacer un segundo Mercurio, hermano uterino del primero.
«Y (por la VOLUNTAD de DIOS) es el MERCURIO de los Filósofos, este MICROCOSMO muy célebre y ADAM. Sin embargo, algunos entre ellos muy expertos solían colocar en el lugar y la fila{el rango} donde ésta el SOL MISMO.» — Teorema XIII: Dee identifica ese Mercurio con el Microcosmo y con Adán, y consigna que algunos expertos ponían allí al Sol mismo.
«Lo que no podemos practicar en nuestra época, a menos que añadamos a este obra chrysocorallique una ALMA cierta, separada del CUERPO por el arte Pyronomique. Lo que es difícil de cumplir, y muy peligroso a causa de los fuegos y los azufres que el espíritu (halitus) aporta con él.» — Teorema XIII: Dee acota su propia operación —en su época hace falta añadir un Alma separada del cuerpo por el arte pironómico— y declara la maniobra difícil y peligrosa por los fuegos y azufres del halitus.
«Pero esta ALMA, por cierto. Podrá cumplir cosas maravillosas. Por ejemplo, por vincular de indisolubles lazos al disco de la LUNA (o por lo menos de MERCURIO) LUCIFER (la materia alquimica alcanzada al blanco, a la salida de la putrefacción) y el mismo marte (Pyroenta). Y en el tercer lugar (como lo quieren), mostrarnos (para terminar nuestro número septenario) el Sol de los Filósofos él mismo» — Teorema XIII: Dee promete de esa Alma el atar Lucifer y Marte al disco de la Luna y, en tercer lugar, el Sol de los Filósofos que cierra el septenario.
«II pues es confirmado ya claramente que es del Sol y de la Luna que depende, todo este magisterio. El tres veces grande Hermès nos lo advirtió en otro tiempo afirmando que el Sol es su Padre y la Luna su Madre» — Teorema XIV: Dee hace depender del Sol y la Luna todo el magisterio y lo apoya en Hermes Trismegisto, padre Sol y madre Luna.
«y verdaderamente sabemos que es alimentado de la tierra roja sigilada (se escondió lemnia) 14 por los rayos lunares y solares que ejercen alrededor de él una influencia singular.» — Teorema XIV: Dee añade el alimento del compuesto, la tierra roja sellada bajo influjo de los rayos solares y lunares.
«Les proponemos pues a los Filósofos considerar las exaltaciones (labores) del Sol y de la Luna alrededor de la Tierra. Pasan, para éste, cuando la claridad solar entra en el Ariete; entonces la Luna recibe en el signo que sigue (es decir del Toro) una nueva dignidad de Luz, y se alza por encima de sus virtudes naturales» — Teorema XV: Dee sitúa la exaltación lunar en el Toro, signo siguiente al Ariete donde entra la claridad solar.
«Los Antiguos explicaban esta proximidad de los alumbrados (la más notable de ellas todas) por un cierto Signo místico, bajo el nombre insigne del Toro. Muy está seguro que es allí esta exaltación de la Luna, como lo ha sido demostrado por escrito (en los tratados de los Astrónomos) desde los tiempos más antiguos. Y ésos, sólo, comprenden este misterio, los que se hicieron los Pontífices absolutos misterios.» — Teorema XV: Dee reserva la inteligencia del signo del Toro a los pontífices de los misterios y aparta de ella al resto.
«Y es por la misma razón que dijeron que el Toro era la casa de Vénus, es decir del amor conyugal, casto y prolífico,» — Teorema XV: Dee explica el Toro como casa de Venus por el amor conyugal, casto y prolífico, y remite el secreto a Ostanes; el término griego que la edición imprime está corrompido.
«Elles (las exaltaciones) pasan para el Sol cuando éste, después de haber recibido varios eclipses de su luz, recibe la fuerza Marciana, y es dicho entonces triunfar en su exaltación en la misma casa de marzo (que es nuestro Ariete)» — Teorema XV: Dee pone la exaltación solar en el Ariete tras recibir la fuerza marcial; marzo es el francés Mars leído como mes, y hay que restituir Marte (defecto de esta traducción).
«Que colocamos en los teoremas XII y XIII, y que indica el SOL que tiende por una línea derecha hacia el ARIETE. Por la teoría presente, otra misma Anatomía kabbalistique de nuestra MÓNADA se ofrece pues, cuya explicación verdadera e ingeniosa es ésta: LAS EXALTACIONES DE LA LUNA Y DEL SOL POR MEDIO DE LA CIENCIA DE LOS ELEMENTOS.» — Teorema XV: Dee cifra en una sola fórmula la anatomía cabalística de la Mónada, las exaltaciones de Luna y Sol por la ciencia de los elementos.
«Hay dos cosas que creo que yo debo ser observado muy expresamente; la primera, que esta figura jeroglífica del Toro exactamente nos representa el Diptongo de griego» — Anotación al Teorema XV: Dee declara dos observaciones expresas y hace del jeroglífico del Toro el diptongo griego.
«Debemos ahora filosofar un poco con vistas a nuestro sujeto, sobre la CRUZ. Aunque nuestra CRUZ sea formada por dos derechas (como lo dijimos) y verdaderamente planas entre ellas, éstas sin embargo no se descomponen mutuamente en longitudes planas. Pero quisimos emplear en la distribución mística de nuestra cruz de las partes tan planas como desiguales. Muestran así que una virtud se esconde también en la fuerza de las divisiones binarias de la cruz Æquilatère, ya que son de tamaño igual.» — Teorema XVI: Dee anuncia el tratamiento de la cruz y declara que la reparte en partes iguales y desiguales a la vez, porque en las divisiones binarias de la cruz equilátera se esconde una virtud.
«Porque, en general, la cruz misma delante de ser formada por derechas planas, la justicia de la naturaleza pide que sea hecha por el décussation (posición de dos líneas que se cruzan) perfectamente igual líneas. Según la norma de esta justicia, proponemos examinar con cuidado lo que va a seguir, sobre la Cruz Æquilatère (que es la veinte y la primera carta del alfabeto latino)» — Teorema XVI: Dee pide para la cruz la decusación de líneas perfectamente iguales y la identifica con la vigesimoprimera letra del alfabeto latino.
«Si, por el punto común de sección y los ángulos opuestos por la cumbre de la Cruz Rectilínea, Rectangulée y Æquilatère, suponemos una derecha que la atraviesa de parte a parte, por cada lado de la línea así traversante, se encuentran formados dos partes de la Cruz, perfectamente planas y semejantes.» — Teorema XVI: Dee parte la cruz por una recta que la atraviesa y obtiene dos mitades iguales y semejantes.
«Y la figura de éstos es semejante a esta carta de los latinos que es vista la quinta de las vocales y que era muy usada por los Filósofos muy antiguos latines para representar el número cinco» — Teorema XVI: Dee reconoce en cada mitad la letra V, quinta vocal, que los latinos antiguos usaban para el cinco.
«Lo que concibo no haber sido hecho por ellos fuera de intención, ya que es exacta la mitad de nuestra Denaria.» — Teorema XVI: Dee sostiene que la elección latina no fue casual, porque el quinario es la mitad exacta de su denario.
«De estas partes de ahí figura tan doblada (por esta división hipotética de la Cruz) que proviene de eso, somos conducidos por la razón que representan cada una él Quinario» — Teorema XVI: Dee lee en cada una de las dos mitades de la cruz el Quinario, aunque una vaya derecha y la otra volteada.
«a imitar aquí la multiplicación cuadrada de las Raíces cuadradas (quien pasa aquí maravillosamente en el número circular (tan llamado porque es el único quien, en todos sus múltiples, produzca siempre números cuya última cifra es 5), es decir el Quinario)» — Teorema XVI: Dee eleva al cuadrado el quinario apoyándose en que es número circular, el único cuyos múltiplos terminan siempre en cinco.
«de donde el número veinticinco se encuentra, en efecto, produce» — Teorema XVI: Dee obtiene el veinticinco de ese cuadrado.
«Entonces se muestra la figura geminada de otra carta del Alfabeto latín una derecha, la otra derribado y oponer esta carta es usada (según la costumbre muy antigua de los latinos)» — Teorema XVI: Dee ve en la otra partición la letra L geminada, una derecha y otra volteada, usada por costumbre antigua de los latinos; el enunciado del cincuenta sigue en la plana siguiente.
«De ahí me parece que hay que primero establecer esto de lo que este signo del Quinario es esencialmente sacado de nuestra Denaria de la Cruz, pero que ésta está colocada en la cumbre de todos los misterios, resulta que esta CRUZ es el signo jeroglífico acabado.» — Teorema XVI: Dee saca el quinario del denario de la cruz y de ahí concluye que la cruz es el jeroglífico acabado; lo enuncia con reserva, me parece.
«De donde, cerrando en su fuerza quinaria la fuerza del denario, se le éjouit del número cincuenta como de su propia producción» — Teorema XVI: Dee hace del cincuenta producción propia de la cruz, que encierra en su quinario la fuerza del denario.
«Y hasta, por esta razón, vemos que corresponde tiene la virtud denaria de la Cruz, ya que, a partir de la primera carta del Alfabeto, marca lo mismo denario de la Cruz, y ya que también se encuentra en la décima fila, por lo tanto de la última» — Teorema XVI: Dee acopla la letra L al denario de la cruz por ocupar la décima fila del alfabeto contada de un lado y del otro.
«Y ya que mostramos que hay en la Cruz dos partes íntegras semejantes a ésta (considerando ahora su sola virtud numeral), es muy claro que el número centenario es producido.» — Teorema XVI: Dee suma las dos mitades de la cruz y obtiene el centenario.
«Y si, por la ley de los cuadrados, estas dos partes sostienen una multiplicación mutua, nos dan como producto dos mil cinco cien, y este cuadrado, comparado con cuadrado del primer número circular y aplicado sobre él, presenta todavía una diferencia de un centenario» — Teorema XVI: Dee multiplica las dos mitades entre sí, obtiene dos mil quinientos y lo compara con el cuadrado del primer número circular.
«de modo que la Cruz misma que se explica según la fuerza del termino denario, es reconocida ser una centuria, y sin embargo, ya que todo esto es sólo en una figura sola y misma de la Cruz, se encuentra para representar también la Unidad.» — Teorema XVI: Dee hace que la misma cruz valga a la vez centuria y unidad, por ser una sola figura.
«Aquí pues, por estas teorías de la Cruz (los más dignos), nosotros todas somos ya inducidos a enumerar y progresar de esa manera Uno, diez, ciento.» — Teorema XVI: Dee cierra la serie de la cruz en la progresión uno, diez, ciento.
«Así como es evidente, según el décimo Teorema, podemos considerarle cuatro ángulos rectos, en nuestra Cruz, a cada uno de los cuales el Teorema precedente se entera de nosotros a atribuir el significado del quinario, siguiendo una primera manera de colocarlos: y consagrándoseles otra posición, el mismo teorema supone que se hacen los signos jeroglíficos del número quincuagenario» — Teorema XVII: Dee atribuye a cada uno de los cuatro ángulos rectos de la cruz el quinario en una posición y el quincuagenario en otra.
«de modo que es muy evidente que la Cruz, vulgarmente, indique el denario, y además, en la orden del Alfabeto latín, es la veinte y la primera carta» — Teorema XVII: Dee acumula sobre la misma cruz el denario y el lugar vigesimoprimero del alfabeto latino.
«De todas estas cosas vemos que puede ser concluido, por la mejor demostración kabalistica, que nuestra Cruz, por un compendio maravilloso, puede significar, para los Iniciados: doscientos cincuenta y dos. Porque cuatro veces cinco, cuatro veces veintiun y uno, sumados, hacen doscientos cincuenta y dos.» — Teorema XVII: Dee cifra la cruz para los iniciados en doscientos cincuenta y dos, y da la cuenta: cuatro veces cinco, cuatro veces veintiuno y uno.
«Lo mismo que podemos extraer este número por dos otros medios todavía, anteriormente enunciados, recomendamos en kabalistas todavía inexpertos producirlo también, estudiando así su brevedad y considerando digna de la consideración de los Filósofos la producción variada e ingeniosa de este número magistral.» — Teorema XVII: Dee declara que el mismo número se obtiene por otros dos caminos y deja el ejercicio a los cabalistas inexpertos.
«Y no le esconderé aquí otro mystagogie memorable. Considerando que nuestra Cruz desplegada todavía se divide en dos otras cartas, si examinamos primero con una manera cierta su virtud numeral, de modo que conferíamos parsimoniosamente luego su fuerza verbal con la misma cruz, comprenderemos con una admiración suprema que es de ahí dónde nace el Lumière LVX) le Verbe final y magistral» — Teorema XVII: Dee hace nacer de la unión de las dos letras de la cruz la Luz y el Verbo final; Lumière y Verbe quedan en francés.
«De nuestros teoremas duodécimos y decimotercios, puede ser inferido que la Astronomía celeste es como la fuente y la directora de la Astronomía inferior.» — Teorema XVIII: Dee subordina la astronomía inferior a la celeste, y hace de ésta su fuente y su directora.
«Pues habiendo ascendido al cielo nuestros ojos kabalisticos (iluminados por la contemplación de los misterios susodichos), percibimos muy exactamente la Anatomía de nuestra Mónada que se nos muestra así siempre en la Luz y la Vida de la Naturaleza, y descubre muy explícitamente, de su propio movimiento, muy secretos misterios de este Análisis físico.» — Teorema XVIII: Dee sostiene que los ojos cabalísticos ven en el cielo la anatomía de la Mónada, que se descubre por sí misma en la luz y la vida de la naturaleza.
«Por fin cuando contemplamos las acciones celestes y divinas de esto celeste mensajero, hemos sido conducidos a aplicar sobre esta coordinación la figura del Huevo.» — Teorema XVIII: Dee justifica la figura del Huevo por las acciones celestes del mensajero mercurial.
«Y, ya que Sapient debe entender con media palabra, he aquí nuestras interpretaciones (aquí hiéroglyficamente propuestas) de este celeste consejo» — Teorema XVIII: Dee acota que basta media palabra al sabio y da sus interpretaciones como jeroglíficos, no como exposición.
«Aquí advierte, que miserables Alquimistas (en la época de John Dee, llamábamos particularmente a los alquimistas, los sopladores, es decir los que, a pesar de las recomendaciones múltiples de los Maestros, se obstinaban en trabajar la Gran Obra sobre materias heteróclitas. Los verdaderos alquimistas reivindicaban más bien el nombre de Sabios y de Filósofos) se enteran pues a reconocer sus numerosos errores, y comprenden lo que es el agua de la clara de huevo, - lo que es el aceite de color amarillo de huevo calcáreo o la concha de los huevos (términos misteriosos de la ciencia alchimique. ¡ El huevo qué es una "célula gigantesca ", siguiendo la expresión de Yves Delage, es en efecto un microcosmo exactamente semejante al huevo genesiaco y órfico) 22, que comprenden pues a su desesperación, estos inhábiles impostores, todas las expresiones semejantes, por muy numerosas!» — Teorema XVIII: Dee increpa a los alquimistas ineptos e impostores y los remite al agua de la clara, al aceite amarillo y a la concha del huevo.
«Esto es el mismo huevo del Águila, que Scarabée23 quebrantó en otro tiempo a causa de la injuria que la crueldad y la violencia de esta ave les había causado a los hombres tímidos y simples.» — Teorema XVIII: Dee identifica ese huevo con el del Águila que el Escarabajo quebró para vengar la crueldad del ave contra los débiles; Scarabée queda en francés.
«Pero el Escarabajo, sólo, considerando, a causa de tanta insolencia, que, de de todas maneras, esta injuria debía ser vengada por él, ya que era de un carácter ardiente, preparado tiene cumplir esto por la constancia y la voluntad, y que no carecía ni de dado hace un esfuerzo ni de inteligencia, este escarabajo persiguió el águila de todos sus esfuerzos y usó de esta astucia muy sutil, de abandonar una basura en el pecho de Júpiter donde el huevo fue depositado, de tal modo que este Dios, desembarazándose de eso, precipitó a tierra el huevo que se estrelló allí» — Teorema XVIII: Dee relata la astucia del Escarabajo, que ensucia el regazo de Júpiter para que el dios deje caer el huevo.
«Y el Escarabajo, por esta razón o por otras, completamente hubo exterminado de la tierra la raza entera del águila, si Júpiter, para obviar a tan grande mal, hubo» — Teorema XVIII: Dee lleva la fábula al exterminio del linaje del águila, detenido por la intervención de Júpiter; la frase sigue en la plana siguiente.
«decidido sólo, durante el tiempo del año cuando las águilas velan atentamente sobre sus huevos, ningún escarabajo vînt voltear alrededor de éstas.» — Teorema XVIII: Dee cierra la fábula con la tregua de Júpiter, que aparta al escarabajo mientras las águilas velan sus huevos.
«Aconsejo pues a los que son maltratados por la crueldad de esta ave, los que se enteran de esta arte muy útil de estos insectos del Sol (Heliocanthari) (que viven así, escondidos por espacios largos del tiempo) .24 Por los indicios y los signos de los cuales les sería verdaderamente muy agradable, aunque ellos mismos todavía no lo hagan, de poder vengarse de su enemigo» — Teorema XVIII: Dee aconseja a los maltratados por el águila aprender el arte de los insectos del Sol, que viven largo tiempo escondidos.
«No es Æsopus, sino Œdipus25 que me incita a actuar, si estaban presentes, los a las almas de los cuales acometió por primera vez de hablar de misterios supremos de la Naturaleza.» — Teorema XVIII: Dee declara que quien lo mueve no es Esopo sino Edipo, es decir el enigma y no la fábula moral.
«Perfectamente supe que había algunos los que, por el artificio del Escarabajo, si hubieron disuelto el huevo del águila y su concha con la albúmina pura, y hubieron formado primero una mezcla de todo; luego, si hubieron untado esta mezcla de todo el licor del color amarillo, por un procedimiento hábil, en la carretera y que lo enrollaba sin cesar, como los escarabajos aglomeran sus pelotas de tierra, entonces la gran metamorfosis del Huevo se haya cumplido» — Teorema XVIII: Dee describe la operación: disolver el huevo del águila y su concha con la albúmina, untar la mezcla con el licor amarillo y rodarla sin cesar como el escarabajo su pelota.
«la albúmina misma que desaparece y como envuelta (como si un gran número de círculos helicoidales era cumplido) en la mismo licor del Color amarillo.» — Teorema XVIII: Dee describe el término de la metamorfosis, la albúmina absorbida en el licor amarillo por círculos helicoidales.
«Leemos que en los primeros siglos, este artificio fue celebrado por los filósofos más graves y más antiguos, como muy cierto y útil.» — Teorema XVIII: Dee apoya el artificio en la autoridad de los filósofos más antiguos.
«Anaxagoras26 formó luego de este Magisterio una medicina muy excelente, como se puede verle en su libro» — Teorema XVIII: Dee adjudica a Anaxágoras una medicina excelente sacada de este Magisterio y remite a un libro suyo; el título griego llega corrompido por la codificación de esta edición y no es citable.
«El que se entrega sinceramente a estos misterios verá claramente aquí que rienne puede existir sin la virtud jeroglífica de nuestra Mónada.» — Teorema XVIII: Dee hace depender todo lo que existe de la virtud jeroglífica de la Mónada, y reserva la evidencia a quien se entregue sinceramente.
«Qué el Sol y la Luna, mucho más que todos los demás Planetas, viertan sus fuerzas corporales en todos los cuerpos inferiores élémentés (es decir formados por los elementos), es lo que demuestra, en efecto, Analizarlo Pyronomique de todas las cosas que tienen un cuerpo, ya que éstas dejan escapar (en este análisis) el humor ácueo de la Luna, y el licor ígneo del Sol por las cuales se mantiene todo el corporéité terrestre de las cosas mortales» — Teorema XIX: Dee hace que el Sol y la Luna viertan sus fuerzas en los cuerpos elementados, y adjudica a la Luna el humor ácueo y al Sol el licor ígneo; corporéité queda en francés.
«Aunque bastante hayamos demostrado más arriba por una buena razón jeroglífica que los Elementos son representados por las líneas derechas, sin embargo daremos una especulación muy exacta del punto, que está como el centro de nuestra cruz.» — Teorema XX: Dee pasa de las líneas de los elementos al punto central de la cruz y anuncia una especulación exacta sobre él.
«Éste no puede de ninguna manera estar ausente de nuestro Ternario. Pero si alguien, ignorando del mathèse divino, sostenía que, en esta posición de nuestro binario, podía estar ausente, que supone pues un instante que esté ausente. Que se quedaría entonces no sería nuestro Binario; pero el Cuaternario aparecerá por la supresión de este punto y la discontinuación de la unidad de las líneas. Oro, nuestro adversario supuso con nosotros que era el Binario que nos quedaba; la Binaria y el Cuaternario serían pues una sola cosa, siguiendo la misma consideración. Lo que, bastante, manifiestamente, es imposible.» — Teorema XX: Dee objeta por reducción al absurdo la ausencia del punto: sin él quedaría el Cuaternario, no el Binario, y binario y cuaternario serían lo mismo.
«Pues este punto debe, de toda necesidad, estar presente, ya que con binario constituye nuestro ternario; Y nada puede ser sustituido a su sitio.» — Teorema XX: Dee concluye que el punto es necesario porque con el binario constituye el ternario, y nada lo sustituye.
«Sin embargo no forma parte de la propiedad hipostática de esto Binario y no es de allí de ninguna manera una parte integral. Demostramos así que no forma parte de eso. Todas las partes de una línea son unas líneas.» — Teorema XX: Dee acota su propia tesis: el punto es necesario pero no es parte integrante del binario, porque toda parte de una línea es línea.
«Luego, hay que observar por encima de todo que él mismo posee su hypoéstasis limpia, y que no es contenido de ninguna manera en las extensiones lineales de nuestro Binario. Pero - ya que se ve así como le es común al uno y al otro (de estas extensiones), es considerado recibir una imagen cierta y secreta de esto Binaria.» — Teorema XX: Dee da al punto hipóstasis propia, fuera de las extensiones lineales, y lo hace imagen secreta del binario por serles común.
«Perdóname, Ô mi Dios! ¡ Si pequé hacia tu Majestad revelando un misterio por muy grande en escritos libros a ellos todos! ¡ Pero espero que sólo los que son dignos verdaderamente lo comprenderán!» — Teorema XX: Dee pide perdón por poner el misterio en un libro y confía en que solo los dignos lo entiendan.
«Busquemos pues luego si este punto puede ser alejado del lugar donde es representado. Oro, las Matemáticas nos enseñan que puede fácilmente ser desplazado. Porque no sólo cuando es separado, lo que se queda es nuestro cuaternario, pero se volverá mucho más claro y distinto con los ojos de ellos todos.» — Teorema XX: Dee sostiene que el punto sí puede desplazarse, y que al separarlo el cuaternario queda más claro y distinto.
«No es una parte de su proporción sustancial, sino solamente el punto superfluo de confusión que es rechazado y alejado» — Teorema XX: Dee declara superfluo ese punto de confusión, ajeno a la proporción sustancial de la figura.
«De este punto que no es de ninguna manera superfluo, por cierto, en ternario divino, pero de este punto que, en cambio, considerado en el reinado de los cuatro elementos, es tenebroso entonces, corruptible y cenagoso» — Teorema XX: Dee reparte el mismo punto en dos valores opuestos, necesario en el ternario divino y tenebroso y corruptible en el reino de los cuatro elementos.
«O tres y cuatro veces feliz los que pueden alcanzar este punto (casi copulativo) del ternario, y rechazar y alejar el, sombrío y superfluo, del cuaternario o del Principio de las tinieblas.» — Teorema XX: Dee llama feliz a quien alcanza el punto copulativo del ternario y desecha el del cuaternario, principio de las tinieblas.
«Así alcanzaremos los ornamentos de los trajes blancos, brillantes como neige31, Ô Maximiliano! Qué Dios (por este mystagogie) haga por fin el más poderoso de ellos todos (o alguna otra de la casa de Austria, mientras que yo, me reposaré en el Cristo), con el fin de hacer reinar el honor de su nombre temible en estas tinieblas abominables y hasta intolerables» — Teorema XX: Dee apela a Maximiliano dentro del cuerpo del tratado y le desea el poder para hacer reinar su nombre sobre las tinieblas; neige queda en francés.
«Pero por temor de que, yo mismo, yo me difunda en palabras superfluas (es decir que no son tiene su lugar), voy a volver ahora, en seguida, a los límites de mi intención.» — Teorema XX: Dee se corta a sí mismo y vuelve a los límites de su propósito.
«Y ya que ya acabé mi discurso para los que colocan sus ojos en su corazón, hay que ahora transformar mi palabra para los que, al contrario, colocan su corazón en sus ojos» — Teorema XX: Dee separa dos públicos, el que mira con el corazón y el que solo mira con los ojos, y cambia de registro para el segundo.
«He aquí pues una figura de la cruz que puede, en cierto modo, representar lo que lo dijimos aquí. Primero en dos líneas 23» — Teorema XX: Dee da la disección de la cruz, de dos líneas cruzadas por el punto a cuatro rectas separadas, sin perjuicio para ninguna.
«Esto es la vía por la cual nuestra Mónada, progresando por el binario y el TERNARIO en el CUATERNARIO purificado, es restituida misma, unida por proporción de la igualdad» — Teorema XX: Dee describe el camino de la Mónada por el binario y el ternario hasta el cuaternario purificado, donde se restituye a sí misma en igualdad.
«Y mientras que esto se efectua, nuestra mónada no admite sin embargo nada ni unidades ni números externos, ya que ella misma se basta muy exactamente, absolutissime en todos sus números, en la amplitud de los cuales es difundida, tanto por modos mágicos como por un procedimiento poco vulgar del artesano luego; Y para la ventaja más grande (en dignidad y en fuerza) de esta misma mónada, es restituida su propia primera materia» — Teorema XX: Dee declara autosuficiente a la Mónada, que no admite unidades ni números externos y se restituye su primera materia.
«sin embargo que todo lo que no se remite a su proporción natural y hereditaria es suprimido avecle cuidado más grande y diligencia, y rechazado para siempre entre las impurezas.» — Teorema XX: Dee exige que se aparte para siempre todo lo ajeno a la proporción natural y hereditaria de la Mónada.
«SI lo que fue escondido interiormente en las profundidades de nuestra Mónada fue dado a luz, y que, en cambio, las primeras partes, y como exteriores de esta mónada fueron encerradas en el centro, usted vió más alto cual transformación filosófica de la Mónada se produciría entonces.» — Teorema XXI: Dee plantea la inversión de dentro y fuera de la Mónada como transformación filosófica.
«Le expondremos pues manteniendo otra conmutación local de la Mónada mística, por estas partes de donde nuestros carácteres jeroglíficos de los planetas superiores primero se nos ofrecieron. Cada uno de otros planetas que, por esta razón, ha devuelto arriba. Cada una a su vuelta, y que recibe esta posición que vemos a menudo serles asignadas por Platon, si pues son tomadas convenientemente en esta posición, en esta punta del Ariete se reúnen Saturno,» — Teorema XXI: Dee reordena los planetas sobre la Mónada según la posición que les asigna Platón, con Saturno y Júpiter en la punta del Ariete y la Luna abajo.
«Pero esto será controvertido en otro lugar;» — Teorema XXI: Dee aplaza la disputa sobre ese orden a otro lugar.
«Sin embargo, como no quise esconder estos tesoros filosóficos de nuestra Mónada, tomamos la resolución de dar una razón para la cual la situación de la Mónada es desplazada así.» — Teorema XXI: Dee se compromete a dar la razón del desplazamiento en vez de esconderla.
«Distribuimos pues la Mónada (colocada por esta nueva manera) en los miembros anatómicos B, D, C, donde en este nuevo Ternario las figuras C y D hasta son conocidas unos campesinos. Pero la tercera figura que es designada por B, no es tan fácil conocer de ellos todos.» — Teorema XXI: Dee reparte la Mónada en los miembros B, C y D, y acota que C y D los conoce cualquiera pero B no.
«hay que considerar muy atentamente que estas formas conocidas, D y C, se muestran como esencias separadas y distintas de esta figura B» — Teorema XXI: Dee exige tener por esencias separadas las figuras C y D frente a la figura B.
«Veamos los cuernos de la figura C, giradas abajo como hacia la tierra; y que esta parte de D que ilumina lo mismo C también es girada hacia la tierra, es decir abajo, en el centro del cual sólo es visible el punto verdaderamente terrestre: y qué por fin estas dos figuras D y C, giradas hacia las partes de abajo, formen, mejor que B, su indicio jeroglífico (de la Tierra).» — Teorema XXI: Dee vuelve hacia abajo los cuernos de C y la parte de D, y hace de ellas el jeroglífico de la Tierra mejor que B.
«Pues la tierra puede representarnos hiéroglyphiquement la estabilidad y la fijación. Dejo pues a concluir de ahí lo que son C y D.» — Teorema XXI: Dee adjudica a la tierra la estabilidad y la fijación, y deja al lector concluir qué son C y D.
«De donde se puede anotar ahora un gran secreto: saber; cómo todas las cosas que dijimos en primer lugar sobre el Sol y sobre la Luna pueden recibir aquí una interpretación más perfecta y completamente necesaria, estos dos astros que han sido colocados hasta entonces en el lado superior, y los cuernos lunares puestos arriba.» — Teorema XXI: Dee declara que la nueva posición reinterpreta cuanto había dicho del Sol y de la Luna cuando estaban arriba.
«Primero, la vemos llevar en la cumbre una media luna doble de la Luna, lo que es nuestro Ariete (pero devuelto místicamente). Luego el signo jeroglífico de los Elementos le es anexionado.» — Teorema XXI: Dee describe la figura B, con la media luna doble por Ariete invertido y el signo de los elementos anexado.
«Hablemos pues de estos grados que los Físicos experimentados pueden encontrar sólo en total de cuatro entre todas las sustancias creadas; saber: ser, vivir, oler y comprender (ese, vivere, sentire ei intelligere)» — Teorema XXI: Dee reduce a cuatro los grados que los físicos hallan en lo creado: ser, vivir, oler y comprender; oler es calco de sentire, y hay que restituir sentir.
«Y observando que ambos primeros de estos grados se encuentran aquí, diremos así: la Luna existente y viva.» — Teorema XXI: Dee reconoce en la figura solo los dos primeros grados y de ahí la llama Luna existente y viva.
«Algunos determinan toda vida por el movimiento; entonces, hay seis especies principales de movimiento.» — Teorema XXI: Dee consigna la definición ajena de la vida por el movimiento y cuenta seis especies principales de éste, sin suscribirla.
«Y la Cruz que es añadida indica que el artificio de los Elementos es requerido aquí.» — Teorema XXI: Dee lee en la cruz añadida la exigencia del artificio de los elementos.
«Entonces, aquí, tenemos dos semicírculos, pero separados (reunir sin embargo al punto común) y quienes, si son conjugáis (como lo pueden estar por una cierta arte), pueden representarnos la plenitud circular del Sol.» — Teorema XXI: Dee sostiene que los dos semicírculos separados, conjugados por arte, dan la plenitud circular del Sol.
«De consideradas todas estas cosas juntos, vuelve a salir que podemos aquí, sumariamente e hiéroglificamente, proferir la sentencia siguiente: la Luna existente y las vivientes que debe ser tratada de (tractanda) por el magisterio de los Elementos que posee la fuerza de representar la plenitud solar por sus dos semicírculos reunidos juntos por una arte secreta» — Teorema XXI: Dee condensa la figura B en una sentencia jeroglífica: la Luna existente y viviente, tratada por el magisterio de los elementos, representa la plenitud solar con sus dos semicírculos reunidos.
«Recordemos pues primero que este grado solar no nos ha sido presentado por la naturaleza; pero que es artificial y facticio, y que primero se nos ofreció en su aspecto primero y según su naturaleza limpia (como en B) en dos partes separadas y disueltas, y no sólidamente reunidas bajo la forma solar.» — Teorema XXI: Dee declara artificial y facticio ese grado solar, que la naturaleza no da hecho sino en dos partes disueltas.
«Por fin el semidiámetro de estos semicírculos no es igual al semidiámetro de D y C (tales como nosotros los formamos y como cada uno puede verlo), pero mucho más pequeño. De donde es claro que lo mismo B no es de una amplitud tan grande que lo son D y C.» — Teorema XXI: Dee mide y concluye que el semidiámetro de B es menor que el de C y D.
«Entonces pues surge con nuestros ojos el carácter solo de Vénus.» — Teorema XXI: Dee ve surgir de esa transformación el signo de Venus.
«ya demostramos por estos silogismos jeroglíficos que de no podíamos obtener la verdad D, y que la verdadera C no pudo tampoco ser completamente en la naturaleza de B; de donde éste no pudo ser la verdadera luna viva.» — Teorema XXI: Dee niega a B la verdad de C y de D, y con ella la de ser la verdadera luna viva.
«Ya puedes pues dudar respecto a esta vida y respecto a este movimiento, si verdaderamente los poseen y naturalmente, sin embargo, como lo tenemos dado] a explicado a los sabios, todas cosas que son dichas (sobre B) con una manera semejante, serán analógicas por lo menos» — Teorema XXI: Dee autoriza la duda sobre la vida y el movimiento de B, y rebaja lo dicho de ella a valor analógico.
«Y hasta lo que añadimos sobre la naturaleza del Ariete exactamente debe convenir éste, ya que lleva (B) esta figura (aunque derribada) en su cumbre, y ya que es añadida a lo mismo B que es la figura mística de los Elementos.» — Teorema XXI: Dee extiende a B lo dicho del Ariete porque lleva esa figura invertida en la cumbre.
«Ya que vemos por esta Anatomía que, del cuerpo único de nuestra Mónada (tan separado por nuestra arte), este nuevo ternario se encuentra formado, podemos dudar, por esta razón, sólo los miembros que lo componen cierran y admiten entre ellos, y como de su grado lleno una simpatía y una unión monadique muy absoluta. Así, en estos miembros, se encuentra una fuerza magnética activa» — Teorema XXI: Dee adjudica a los miembros del nuevo ternario una simpatía monádica absoluta y una fuerza magnética activa.
«Enfin encontré bueno hacer ver aquí (por manera de recreo) que lo mismo B nos presenta muy claramente tantas cartas rústicas e informes que se refiere de puntos legibles arriba, en la cumbre y como en su frente, y estas cartas son así en total de tres, o de otro modo en total de seis (o FIGURA XVIII ( El Ariete, descubierto) Sumariamente tres veces tres), y que son muy groseras, informes, poco estables e inconstantes y hechas de tal modo que parecen formadas de una o varias media - cercles.» — Teorema XXI: Dee lee en la figura B tres letras rústicas, o seis, o tres veces tres, hechas de semicírculos inestables; media-cercles queda en francés.
«Pero el medio de formar estas cartas de modo más estable y más firme es en las manos de los literatos expertos. Tuve aquí delante de los ojos una infinidad de misterios, pero quise, por este juego, interrumpir esta teoría.» — Teorema XXI: Dee remite la forma estable de esas letras a los expertos y declara haber cortado la exposición por juego, teniendo delante infinidad de misterios.
«No comprendo sin embargo los esfuerzos de algunos quiénes se elevan contra mí, aunque que (nuestra Mónada que sea restituida en su primera situación mística y cada uno de sus miembros que sea ordenado con arte) los advierta y los exhorte por lo menos una vez 26» — Teorema XXI: Dee replica a quienes se levantan contra él y los remite a averiguar qué fue el Fuego del Ariete y el fuego equinoccial que exalta al Sol.
«Pero, apresurándonos ahora a pasar a otra cosa, únicamente quisimos indicar del dedo, no sólo amistosamente, sino que muy escrupulosamente, el camino que conduce a otros secretos (en los cuales conviene insistir) pasando en silencio sin embargo (como lo dijimos) una infinidad notable de otros misterios.» — Teorema XXI: Dee declara que solo señala el camino con el dedo y calla deliberadamente una infinidad de misterios.
«Comprenderemos fácilmente que los misterios de nuestra mónada todavía no sean agotados, si ofrezco aquí para contemplar a su Serenidad Real los vasos del Arte Sagrada (éstos verdaderamente y completamente kabalisticos), hábilmente sacados de la farmacia de la misma Mónada y quienes deben ser revelados sólo a los solos iniciados.» — Teorema XXII: Dee ofrece al soberano los vasos del Arte Sagrada, sacados de la farmacia de la propia Mónada, y los reserva a los iniciados.
«Pues, todos los lazos que reunían las partes diversas de nuestra Mónada sabiamente siendo rotos, le daremos a cada una de ellas (para distinguirlos) una carta especial, como se lo ve al lado.» — Teorema XXII: Dee rompe los lazos de la Mónada y marca cada parte con una letra.
«Cierto vaso artificial y formado de A y de B, con (y exteriorizando así el diámetro que es común (ver el teorema siguiente, para esta medida) al uno y al otro) la línea M, y el que es diferente, como se le ve, de esta primera carta del alfabeto griego» — Teorema XXII: Dee describe un vaso artificial hecho de A y B con el diámetro común exteriorizado, distinto del alfa griego.
«Porque enseñamos a los primeros por la derecha, el círculo y el semicírculo, la simetría verdadera y mística de éste (aunque hayamos advertido anteriormente que esta simetría podía ser formada solamente por el círculo y por el semicírculo, lo que acaba sin embargo en la misma intención mística» — Teorema XXII: Dee reconoce que antes había dado la simetría solo por círculo y semicírculo, y sostiene que la intención mística es la misma.
«En cuanto a las figuras vulgares y necesarias luego de estos vasos, y la materia (el cual deben ser hechos) no es útil que lo negociáramos aquí.» — Teorema XXII: Dee se abstiene de dar la forma vulgar de los vasos y la materia de que se hacen.
«deberá ser considerado como como las que buscará la ocasión de ejercer su oficio por muy secreto y artificio rápido de respiración (spiraculum) 37, y la sal incorruptible por la cual se conserva el principio primero de las cosas, o bien lo que sobrenada en el vitriolo después de la disolución» — Teorema XXII: Dee apunta al artificio de la respiración, a la sal incorruptible y a lo que sobrenada en el vitriolo tras la disolución.
«les ofrecerá a los principiantes una muestra primordial y muy breve de nuestra obra, hasta que una vía más sutil y más hábil de preparar esta obra venga para revelárseles.» — Teorema XXII: Dee da lo dicho por muestra brevísima para principiantes, a la espera de una vía más sutil.
«Pero en l, el vaso de vaso (en el ejercicio de su función particular), todo aire, o viento exterior aportará un gran daño.» — Teorema XXII: Dee advierte que en ese vaso todo aire o viento exterior daña la operación.
«Quién pues ya no puede presentir los frutos suavissimes y muy saludables de la ciencia sagrada, que nacen (digo), del misterio de estas dos cartas solamente?» — Teorema XXII: Dee promete de esas dos letras solas los frutos de la ciencia sagrada.
«Algunos de quienes saquemos (de nuestro jardín de Hespérides) y mostraremos de poco más cerca como en un espejo; y comprobaremos que son formados por otra cosa que por nuestra Mónada.» — Teorema XXII: Dee anuncia que mostrará esos frutos como en un espejo, y los declara formados por la sola Mónada.
«es homóloga de la que, en esta separación de la anatomía final de nuestra Cruz, es dado] a designada por la carta Sr. podemos descubrir así de donde provienen otros.» — Teorema XXII: Dee hace homóloga esa recta con la que resulta de la anatomía final de la cruz, y de ahí deriva las demás.
«Por estas algunas palabras, sé que doy no sólo principios, sino que demostraciones a aquellos dentro de los que vive y se fortifica el vigor ígneo y el origen celeste» — Teorema XXII: Dee acota a quiénes dirige lo que da: solo a aquellos en quienes vive el vigor ígneo y el origen celeste.
«con el fin de que presten en lo sucesivo la oreja al gran Démocrito 38 fácilmente; es un dogma no mítico, pero místico y secreto, según él, que el remedio del alma y el libertador de todo sufrimiento ha sido preparado a los que quieren (boulomenoiV), y, como lo enseñó, sea es buscado a la voz del Creador del Universo, con el fin de que el hombre inspirado de Dios y engendrado divinamente se entere por medio del disquisition perfecto y de lenguajes místicos.» — Teorema XXII: Dee invoca a Demócrito para un dogma no mítico sino místico y secreto: el remedio del alma está preparado para los que quieren, y se busca a la voz del Creador.
«Presentaremos ahora aquí, cuidadosamente figuradas, las simetrías ya observadas por nosotros en la construcción jeroglífica de nuestra mónada, y que deberán ser observadas por aquellos a los que será agradable de trazarles sobre sellos o anillos, o de utilizarles con alguna otra manera.» — Teorema XXIII: Dee anuncia las simetrías de la construcción para quien quiera grabarlas en sellos o anillos.
«En nombre de Jesucristo, clavado sobre la cruz, cuyo espíritu escribe rápidamente estas cosas por mí (que soy, lo espero y lo creo, que el calame que traza los carácteres), sacaremos ahora de nuestra cruz de los Elementos, todas las medidas susodichas.» — Teorema XXIII: Dee declara inspirada su propia escritura y se pone por cálamo del espíritu de Cristo antes de dar las medidas.
«Y hasta por la razón (según la materia del argumento propuesto) que todo lo que, bajo el cielo de la Luna, contiene el principio de su generación del bien es formado por la aglomeración de los cuatro elementos, o bien es la Esencia elemental misma, y esto de maneras diversas no conocidas del vulgar» — Teorema XXIII: Dee funda las medidas en que todo lo sublunar se forma por aglomeración de los cuatro elementos, o es la esencia elemental misma.
«Y porque, en ninguna cosa creada, los elementos son en proporción o en fuerza igual, y porque, sin embargo, por medio del arte, pueden ser devueltos la igualdad en ciertas cosas (como Sapients lo saben), en nuestra cruz, constituimos partes planas y no planas, lo que, por otra razón, podemos nombrar similitud o diversidad o unidad y pluralidad, admitiendo en secreto la propiedad (como advertimos de eso más alto) de la Cruz Æquilatère.» — Teorema XXIII: Dee justifica las partes iguales y desiguales de la cruz en que los elementos nunca están igualados en lo creado, aunque el arte pueda igualarlos.
«Pero si exponíamos cada una de las razones (que conocemos) simetrías tan establecidas, o bien que demostrábamos las causas de otra manera que lo hicimos, y bastante abundantemente (para Sapients) en todo este opúsculo, atravesaríamos los límites que tenemos no sin razón, prescritas a nuestro discurso.» — Teorema XXIII: Dee se abstiene de dar todas las razones de las simetrías por no pasar los límites que se fijó.
«Ser dado un punto cualquiera en un plano, como A, por ejemplo, hacemos pasar por este punto y más allá de él en ambos sentidos, una derecha bastante larga, CAK; y sobre la línea CK elevamos perpendicular que se extiende en ambos siente, bastante lejos (al infinito, como suelen decir los geómetras, y con razón, eludiendo así la dificultad), que admitiremos a ser DAE» — Teorema XXIII: Dee arranca la construcción con un punto A, una recta que pasa por él y una perpendicular prolongada al infinito.
«Luego, en AR, tomamos un punto donde querremos, es decir B, y obtendremos una primera distancia AB (que estará como la medida Común de nuestra obra)» — Teorema XXIII: Dee fija la distancia AB por medida común de toda la obra.
«Ahora, sobre la línea BK le llevamos una distancia igual a AD y obtenemos a BI. Del punto I como centro, y con IB como sección, describimos un círculo BR, que corta al derecho AK al punto R; y del punto R hacia K, nos apoyamos en la derecha una longitud igual tiene AB, sea RK, y del punto K tira una línea derecha, de suficiente longitud, formando un ángulo recto por cada lado del derecho AK, y que será PFK. Del mismo punto K, tomemosle en la dirección F una distancia igual a AD, o KF, y por el punto K como centro, y con KF como sección, describimos un semicírculo FLP, de tal modo que FKP sea el diámetro.» — Teorema XXIII: Dee continúa el trazado con el círculo de centro I y el semicírculo FLP de diámetro FKP.
«Por fin al punto C, elevamos sobre la misma línea AC un perpendicular bastante extendido en ambos sentidos, es decir OCQ; luego, sobre la línea CO, llevamos del punto C la distancia AB, es decir CM, y de M como centro con MC como sección, describimos un semicírculo CHO, cuyo diámetro es CMO. Y también, sobre CQ, del punto C, le llevamos todavía una distancia igual a AB, es decir CN; Y del centro N, con NC como sección, trazamos el semicírculo CGQ, y CNQ es su diámetro.» — Teorema XXIII: Dee cierra el trazado con los dos semicírculos CHO y CGQ levantados sobre la perpendicular en C.
«Anudó afirmamos, desde entonces, que todas las simetrías solicitadas se encuentran explicadas y descritas en nuestra Mónada» — Teorema XXIII: Dee da por descritas en la Mónada todas las simetrías pedidas.
«es bueno advertir aquí el que conoce las leyes de la mecánica, que toda la línea CK es constada por nueve partes, de la que una es nuestra fundamental, lo que, por otra vía, puede contribuir llevando nuestra obra a la perfección» — Teorema XXIII: Dee señala al mecánico que la recta CK vale nueve partes de la fundamental, y que por esa vía se llega a la perfección de la obra.
«luego que todos los diámetros y los semidiámetros deben ser designados aquí por líneas supuestas (obscurae) (como dicen los geómetras; que no hay que dejar ningún centro visible, exceptuar el centro solar que es marcado aquí por la carta I, y que no hay que añadir allí ninguna carta» — Teorema XXIII: Dee prohíbe dejar centro visible salvo el solar, marcado con la letra I, y prohíbe añadir letras.
«sin embargo el adepto de la Mecánica puede aumentar, a guisa de ornamento, a la periferia solar (en virtud de una necesidad cierta y mística que, por esta razón todavía no ha sido considerada por nosotros) una superficie lateral anular (circunscrita por una línea paralela a la primera). La distancia de estos paralelos puede ser fijada sobre el cuarto o sobre el quinto aproximadamente de la distancia AB.» — Teorema XXIII: Dee autoriza como ornamento una superficie anular en la periferia solar, con la separación fijada en un cuarto o un quinto de AB.
«Puede también dar en la periferia lunar la forma bajo la cual este planeta aparece en el cielo inmediatamente después su conjunción con sol, es decir bajo la forma corniculée40, lo que obtendrá si, del punto K, en dirección a R, lleva esta distancia (de el que acabamos de hablar) del cuarto o del quinto de la línea AB, y si, del punto tan obtenido, como centro, traza con mismo sección lunar la segunda parte de la periferia que vendrá para acabar, por un contacto extremadamente ténu, en ambas extremidades del primer semicírculo.» — Teorema XXIII: Dee da el trazado de la periferia lunar en su forma corniculada, la que la Luna toma justo después de la conjunción con el Sol.
«La misma operación puede ser también repetida los puntos M y N, elevando perpendiculares por cada uno de estos puntos, en los cuales se apoyará la sexta parte de AB o un poco menos; de donde, como centra, o describirá exteriormente con los dos primeros tipos de sección MC y NC dos otros semicírculos.» — Teorema XXIII: Dee repite la operación en M y N con la sexta parte de AB.
«Por fin paralelos pueden ser trazados por cada lado por ambas líneas de nuestra cruz, distantes cada una de las líneas del medio de la octava o de la décima parte de AB, de tal modo que nuestra cruz sea formada, de esa manera, como por cuatro superficies lineales cuya anchura es la cuarta o la quinta parte de la mismo derecho AB.» — Teorema XXIII: Dee engrosa los brazos de la cruz en cuatro superficies lineales de anchura un cuarto o un quinto de AB.
«Quise, en cierto modo, esbozar en la figura al lado estos ornamentos que cada uno puede reproducir a su fantasía» — Teorema XXIII: Dee deja los ornamentos a la fantasía de cada uno.
«Sin embargo que ninguna falta (hasta mínima), contra nuestras simetrías místicas, sea insertada allí, por temor de que por este descuido, la disciplina nueva de este commensurations jeroglífico (y extremadamente necesarios), en la continuación progresiva de los tiempos, haya destruido o perturbado, y mucho más profundamente que no pudimos o quisimos indicarlo en este pequeño libro; así como lo enseñará la Verdad, la Diosa del Tiempo (con consentimiento de Dios).» — Teorema XXIII: Dee prohíbe la menor falta contra las simetrías, so pena de que la nueva disciplina de las conmensuraciones se pierda con el tiempo, y remite el juicio a la Verdad, hija del Tiempo.
«Pero expondremos ahora metódicamente ciertas cosas que podrá encontrar sobre su camino el que se ejercitará en estas simetrías de nuestra Mónada. Daremos por varios ejemplos la existencia de cuatro líneas dispuestas según el cuaternario de las líneas de nuestra Cruz y qué no podemos, en consideración a éste, simplemente enunciar» — Teorema XXIII: Dee promete exponer las cuatro líneas dispuestas según el cuaternario de la cruz.
«Y en tercer lugar, mostraremos que existen en la Naturaleza ciertas funciones útiles y determinadas por Dios, por medio de los números que cuidadosamente sacamos, o sea de este teorema, o sea otras los que son contenidos en este pequeño libro.» — Teorema XXIII: Dee sostiene que hay en la naturaleza funciones determinadas por Dios y accesibles por los números de este libro.
«Tanto como existen números escritos en la orden natural, desde la primera Mónada, si, del primero al último, o hecho una multiplicación continua, tiene que decir sobre el primero por el segundo: del producto de estos dos por el tercero, y de este producto por el cuarto, etcétera hasta el fin, el producto final determina toda la metátesis posible, en tantos lugares y, por la misma razón, en tantas cosas diversas como voudra» — Teorema XXIII: Dee da el canon: el producto continuo de los números desde la mónada determina toda la metátesis posible; voudra queda en francés.
«Te confío pues a Oh Rey), esta operación que será muy útil para ti en varias circunstancias, tanto en el estudio de la naturaleza, que en otros asuntos del gobierno de los hombres, y que suelo utilizar con placer más grande los años Tziruph (o Themura) Hebreos. (Ver la tabla páginas 54 y 55.)» — Teorema XXIII: Dee entrega la operación al rey por útil en el estudio de la naturaleza y en el gobierno de los hombres, y la equipara al Tziruph o Themura de los hebreos.
«No ignoro, de verdad, que varios otros números puedan ser producidos por el Cuaternario, por la Virtud Aritmética y la Fuerza formal.» — Teorema XXIII: Dee acota que del cuaternario salen aún otros números por virtud aritmética y fuerza formal.
«Pero el que no comprenderá que una oscuridad muy grande se encuentre tan iluminada por aquellos a los que arranqué de la naturaleza, y distinguí entre su multitud por muy grande, podrá estimar su entendimiento obtuso y no agudo.» — Teorema XXIII: Dee devuelve la falta de comprensión al entendimiento del lector, no a su exposición.
«Cuánto pues reside de autoridad en nuestros números (como lo prometimos), en la ponderación FIGURA XXV 33» — Teorema XXIII: Dee remite a los esquemas la autoridad de sus números sobre elementos, medidas del tiempo y grados de fuerza.
«Esquemas precedentes, varias cosas pueden ser deducidos, que es preferible estudiar y de hacer más profundo más bien silenciosamente que de divulgar abiertamente por palabras.» — Teorema XXIII: Dee prefiere el estudio callado a la divulgación de lo que se deduce de los esquemas.
«que sabemos, que establecimos aquí la causa racional en virtud de la cual el Cuaternario o el Denario acaban con una manera cierta las series numerales; y afirmamos que esta causa exactamente no es tal, como lo describieron los Maestros que nos precedieron, pero tal como lo trajimos aquí.» — Teorema XXIII: Dee reclama para sí la causa por la que el cuaternario y el denario cierran las series, y objeta la que dieron los maestros anteriores.
«Ya que esta Mónada ha sido restituida íntegramente y físicamente misma (es decir que verdaderamente es la Mónada Unitissime, la Unidad sufrida de las Imágenes), está en el poder de la Naturaleza, ni de alguna arte, de excitar ésta un movimiento o progresión cualquiera» — Teorema XXIII: Dee llama a la Mónada restituida Unidad sufrida de las Imágenes y le niega a naturaleza y arte el poder de moverla.
«de otro modo sólo por cuatro revoluciones supercelestes (y de ahí es engendra el que quisimos anotar así a causa de su eminencia); y es por esta razón que esté, en el mundo élémental, FIGURA XXVIII Celeste o superceleste, ninguna fuerza creada, influenciable, de la que absolutamente no hubiera tenido facilidad y enriquecida.» — Teorema XXIII: Dee reserva el movimiento de la Mónada a cuatro revoluciones supercelestes, de las que toda fuerza creada recibe.
«Es el efecto verdadero de aquel que cuatro hombres ilustres y amigos de la Filosofía alcanzaron juntos (en otro tiempo) en su» — Teorema XXIII: Dee cierra con el caso de cuatro filósofos amigos que alcanzaron juntos la obra y pasaron el día siguiente alabando al Altísimo.
«Lo mismo que comenzamos el exordio de este pequeño libro con Punto, la Derecha y el Círculo, y que tenemos circonduit de nuestro punto monadique el extremo effluxion lineal de nuestros elementos en un círculo casi análogo a Æquinoxial, que termina su revolución en las 24 horas, también ahora por fin consumiremos y acabaremos la metamorfosis y la metátesis de todas las maneras posibles del Cuaternario (definida por el número 24), por nuestro veinte - cuarto teorema presente» — Teorema XXIV: Dee cierra por donde abrió, punto, recta y círculo, y hace del teorema vigesimocuarto la consumación de la metátesis del cuaternario definido por el número 24.
«al honor y la gloria del que (al testimonio de Juan l' Archipraesul de los Misterios divinos, en la parte cuarta y última del cuarto capítulo del Apocalipsis), ocupa un escaño sobre Trono, alrededor y delante del que los cuatro Animales (teniendo cada uno seis alas), dicen Noche y día, sin descanso; Santo, Santo, Santo es el Señor Dios Omnipotente, que Era y que es, y que Vendrá (venturus es) lo mismo que los 24 viejos en los 24 cathèdres colocadas en el círculo, adoran, prosternados (habiendo echado sus coronas de Oro a tierra), diciendo: digno eres, Señor, recibir Gloria, Honor y Virtud, porque creaste toda cosa, y a causa de tu voluntad, son y han sido creadas.» — Teorema XXIV: Dee remite el número veinticuatro al capítulo cuarto del Apocalipsis, con los cuatro animales, los veinticuatro ancianos y sus cátedras en círculo.
«de conocer así este misterio divino por los monumentos eternos de las cartas, y de acabar placidissimement, el 25 de enero, sus trabajos comenzados el 13 del mismo mes.» — Teorema XXIV: Dee cierra pidiendo conocer el misterio por los monumentos eternos de las letras y fecha la redacción entre el 13 y el 25 de enero.
«En el año 1564, en Amberes: Aquí el Ojo vulgar verá sólo oscuridad y desesperará considerablemente.» — cierre del tratado: Dee data la obra en Amberes, 1564, y advierte que el ojo vulgar solo verá oscuridad.
About the work
213 entries — what the apparatus and scholarship say about it«Debemos este texto absolutamente único a Sr. M . Eschmann.» — el editor de esta edición adjudica la procedencia del texto castellano a un particular, no a un fondo de biblioteca.
«La Mónada Jeroglífica es un texto hermético de todo primer plano que muestra, por el rodeo de una figura única, todos los elementos del Cielo Chymique, en una serie mercurial y una serie azufrada.» — el editor de esta edición presenta la obra como figura única que reparte todo en dos series, la mercurial y la azufrada; Cielo Chymique queda sin traducir del francés.
«Los jeroglíficos de Saturno y de Júpiter, particularmente, son transportables por rotación y traslación. La cruz domina de su importancia esta comitiva cósmica.» — el editor señala que dos de los glifos se mueven por rotación y traslación, y que la cruz manda sobre el conjunto.
«Por fin, el canon de transposición muestra en qué pueden distinguirse especialmente las cifras 3, 5 y 7.» — el editor anuncia el canon de transposición y las tres cifras que destaca.
«Vamos a saberlo en compañía de Santiago Sadoul a quien tomamos este extracto de su Tesoro de los Alquimistas» — el editor declara de dónde toma la biografía que sigue: un extracto ajeno; Santiago Sadoul es Jacques Sadoul, y el Tesoro de los Alquimistas su Trésor des alchimistes (regla 10).
«Su notoriedad, a pesar de su infancia, en las ciencias ocultas, vino a los oidos de las autoridades de Cambridge que le dieron a conocer que su presencia no había sido deseado más en su establecimiento.» — el extracto de Sadoul, citado por esta edición, atribuye la salida de Cambridge a la fama oculta del joven Dee.
«Cornélius Agrippa, además de la magia, también había trabajado a Gran Obra alquimica: de su propia confesión fue suspendido y jamás pudo alcanzar ha elaborar la Piedra Filosofal.» — el mismo extracto de Sadoul adjudica a Agrippa el fracaso confeso en la Gran Obra y el éxito en la evocación de demonios.
«Las numerosas leyendas corren sobre la naturaleza del servicio oculto que le devolvió al rey, pero ninguno reposa en una base asegurada.» — Sadoul, citado por esta edición, se abstiene sobre el servicio que valió a Dee la pensión de Eduardo VI: hay leyendas y ninguna base.
«II escapó de la hoguera consiguiendo persuadir el beato siniestro que era el arzobispo Bonneur, de su ortodoxia perfecta y religiosa y fue devuelto en libertad en 1555.» — el extracto de Sadoul relata la excarcelación bajo María I; arzobispo Bonneur es probablemente Bonner (regla 10), y el II inicial es basura de OCR por Él.
«Es en el museo que John Dee, una tarde de noviembre de 1582, fue testigo de la aparición de un ángel que declaró nombrarse Uriel.» — el extracto de Sadoul fecha en noviembre de 1582 y sitúa en el museo de Mortlake la aparición del ángel Uriel.
«le declaró que esta piedra permitía conversar con seres que se encontraban en otro plano de existencia a condición de fijarlo intensamente; entonces estos seres aparecían en la superficie de la roca y descubrían todos los secretos del futuro.» — el mismo extracto describe el uso de la piedra negra: fijarla intensamente hasta que los seres de otro plano aparezcan en su superficie.
«El célebre Edward Kelly, fuiste Talbot, era un nécromant que ejercía tal influencia sobre el doctor John Dee como este sabio dejó Inglaterra con él» — pasaje que esta edición toma del Espejo de la Magia de Kurt Seligmann; el fuiste es calco del francés dit, alias (regla 10).
«Aunque en esta obra no habla de experiencias necromanticas, sabemos que él y Kelly, antes de su salida de Inglaterra, habían evocado a los muertos en un cementerio aislado.» — el mismo extracto de Seligmann adjudica a Dee y Kelly una evocación de muertos en cementerio, ausente de la relación publicada.
«En efecto, fue ciertamente el oraganizador de los camerinos rosicruciennes inglés en el siglo XVI.» — el editor de esta edición sostiene sin reserva que Dee organizó los círculos rosacruces ingleses; camerinos rosicruciennes es el francés cénacles rosicruciens sin traducir.
«Muchos autores antiguos nos son conocidos sólo por el hecho de que transcribió obras por ejemplo como un ejemplar de Roger Bacon que es conservado al fondo Bodleian de Oxford.» — el editor sostiene que la transmisión de varios antiguos depende de las copias de Dee, y da como caso el Roger Bacon de la Bodleiana.
«Juan Dee era a la vez matemático, astrónomo y geógrafo, pero también astrólogo.» — el editor enumera los oficios de Dee sin jerarquizarlos.
«Le debemos de haber inventado el meridiano de Greenwich, pero también y sobre todo era un experto en el cálculo de la navegación, esto por qué los marineros más grandes de su época lo consultaron.» — el editor adjudica a Dee la invención del meridiano de Greenwich y su consulta por los navegantes; la primera atribución no la respalda.
«Tradición Hermética [Dervy, 1988, 1996] habla de John Dee cuando evoca la verdadera magia artificial. Juan Dee, nos dice, realmente era un matemático en gran escala» — el editor invoca a Frances Yates para el matemático; esta edición imprime Francia Yates (regla 10).
«En 1547 comenzó sus viajes a través de Europa primero en Países Bajos dónde entró en comunicación con los que más tarde se hicieron sus amigos del alma» — el editor sitúa en 1547 el primer viaje a los Países Bajos y el trato con los cosmógrafos de Lovaina.
«En esta propiedad, en Mortlake, reagrupó la colección más bella privada de Europa. Contenía millares de volúmenes y de manuscritos consagrados a la filosofía, a la ciencia y al esoterismo.» — el editor describe la biblioteca de Mortlake como la mayor colección privada de Europa.
«Bajo el término de magia Enochienne (en referencia al lenguaje sagrado de los Antiguos) movimientos diversos fueron creados así el siglo pasado, pequeños grupos de personas u organizaciones verdaderamentes basadas y más o menos estructuradas al decir sí sobre sus trabajos. Esta gente, a menudo de antiguos Franco - Masones, los interpretaron para servirse de eso a fines personales, y con el fin de adquirir poderes.» — el editor objeta el uso que grupos del siglo XIX hicieron del nombre de magia enoquiana, y los adjudica a antiguos francmasones.
«De hecho, Dee jamás reveló en sus escritos públicos que lo que podía ser dicho sobre la magia espiritual. Guardó todo el resto para los que eran dignos de recibir iniciación más grande.» — el editor sostiene que Dee reservó lo esencial de la magia espiritual fuera de sus escritos públicos.
«Era de hecho un verdadero mago quien basaba sus conocimientos en sus propias experiencias místicas y científicas.» — el editor lo separa del brujo vulgar y funda su magia en experiencia propia, mística y científica a la vez.
«En particular, es él quien fijó la fecha del coronamiento. Cuando más tarde Inglaterra estaba en emociones porque invencible armada de España se dirigía hacia las costas inglesas, aconsejó muy justamente los Ingleses quedarse en el puerto prediciendo una gran tempestad que se efectuó y destruyó una gran parte de la flota española.» — el editor atribuye a Dee la elección astrológica de la fecha de coronación y el consejo que salvó a la flota inglesa de la Armada.
«El poder que se le atribuía era por muy grande que hicimos correr el ruido que hasta le había desencadenado los elementos.» — el editor consigna el rumor sin suscribirlo: se decía que Dee había desencadenado los elementos.
«En 1577 recibió a un» — el editor de esta edición fecha el comienzo de la Mónada Jeroglífica poco después de 1577 y la cuenta entre los escritos mayores de Dee.
«Sobre la portada de este documento, reencontramos los símbolos egipcios que Rosa Cruz utilizan siempre hoy. El círculo con un centro servía también de firma en aquella época a la fraternidad secreta que se reunía para, bajo cubierto de versificación, trabajar en el hermetismo egipcio.» — el editor sostiene que el círculo con centro era firma de una fraternidad secreta que trabajaba el hermetismo egipcio bajo cubierta de poesía; es tesis del aparato, sin respaldo citado.
«Parece sea esta fraternidad secreta cuyo símbolo era la rosa que dio origen a la orden de la Rosa Cruz entre las que Robert Fludd y Francisco Bacon luego formaron parte.» — el editor hace nacer de esa fraternidad la orden de la Rosa Cruz y le adscribe a Fludd y a Bacon; lo enuncia con reserva —parece sea—, no como hecho.
«Tradicionalmente, John Dee está considerado como el Legado o el Mago de la fraternidad en el siglo XVI en Europa.» — el editor recoge como tradición el papel de Dee como Legado o Mago de la fraternidad.
«Según el Diario de Dee, es cuestión de una visita de Francisco Bacon de eso aout 1581 a su residencia de Mortlake. De hecho parece sea la época cuando Tocino entreverado fue iniciado.» — el editor apoya en el diario de Dee una visita de Bacon a Mortlake en 1581 y de ahí infiere su iniciación; Tocino entreverado es la traducción automática del apellido Bacon (regla 10).
«Dee transmitida también a Tocino entreverado los conocimientos que serían necesarios más tarde para él. Lo familiarizó particularmente con la obra de Roger Bacon y a la criptografía de Tritemio y de Agarró.» — el editor adjudica a Dee la formación de Bacon en Roger Bacon y en la criptografía; Tritemio es Trithemius y Agarró es Agrippa, deshechos por la traducción automática (regla 10).
«Más tarde cuando Santiago Ier de Inglaterra se volvió soberano, hubo un cambio importante. Convencido puritano, se opuso a las prácticas tales como las del esoterismo y Dee violentamente fue criticado.» — el editor atribuye al puritanismo de Jacobo I el vuelco contra Dee; Santiago Ier es Jacobo I (regla 10).
«En aquella época el debió evitar desarrollar oficialmente las ideas rosacrucianas, por razones de seguridad. Es puede ser en este momento allí que se habituó a cifrar sus escritos particularmente en relación con William Shakespeare.» — el editor sostiene que Dee cifró sus escritos por seguridad y los enlaza con Shakespeare; es la tesis más gruesa del aparato y no la respalda.
«Todavía hay aquí notas de John Ferguson [Bibliotheca Chemica, Arte. I, p. 201] sobre Dee:» — el editor declara la segunda fuente biográfica que transcribe: la Bibliotheca Chemica de John Ferguson.
«En 1562 que él viajo para Amberes arreglar acerca publicar en la imprenta la Monada Hieroglyphica, enseguida a Venecia y más tarde a Presburg en Hungría, para presentarle la copia de dedicación al Emperador, Maximiliano II.» — las notas de Ferguson, transcritas por esta edición, fechan en 1562 el viaje a Amberes para imprimir la Monas y el ejemplar de dedicatoria a Maximiliano II en Presburgo.
«y a su regreso a Inglaterra él explicó el significado de él para la Reina Elizabeth.» — las mismas notas consignan que Dee explicó personalmente el sentido de la obra a Isabel I.
«La reputación de Dee como alquimista le puso en contacto con Edward Kelley, o Talbot, y por un par de años que llevaron adelante experimentan y empezó esas evocaciones con espíritus que estaban conocidos y publicaron mucho tiempo después por Meric Casaubon en 1659, en un volumen del folio.» — las notas de Ferguson enlazan la fama alquímica de Dee con Kelley y con la publicación tardía de las evocaciones por Meric Casaubon en 1659.
«Él ya había tratado de ser removido del cargo de ser un Adepto y ' invocador de demonios, ' y él otra vez aplicó en 1604 para Rey Jaime para la anulación de la acusación. Él no pudo haber ido a una peor persona con este propósito, y su petición fue rehusada cuando el perseguidor de brujas real supo la naturaleza de sus estudios.» — las notas de Ferguson relatan la petición de 1604 a Jacobo I para anular la acusación de invocador de demonios, y su rechazo.
«La primera edición de la Monada Hieroglyphica fue impresa por Gulielmus Silvius en Amberes, 1564, en partes pequeñas 4 °, ff. 28.» — las notas de Ferguson dan el pie de imprenta de 1564: Guilielmus Silvius, Amberes, en cuarto.
«La carátula está altamente adornada meticulosamente con pilares, símbolos, emblemas, y en el centro que las ' Monas ' mismas incluyeron en un receptáculo oviforme.» — las mismas notas describen la portada de 1564 con la Mónada dentro de un receptáculo oviforme.
«El libro está dedicado al Emperador Maximiliano II., y hay también una carta a un documento en la cual él recibe instrucciones de establecer el libro de adentro como cerca una imitación del escrito posible, en hasta ahora como los diagramas, las marcas, las letras mayúsculas, y así adelante están preocupadas.» — las notas de Ferguson consignan la dedicatoria y la carta al impresor con instrucciones sobre diagramas, marcas y mayúsculas; la traducción del inglés está averiada.
«Hubo una reimpresión: Francofurti, Apud Loannern Wechelum y Petrum Fischerum Consortes, 1591. Es una parte pequeña 8 °, pp. 107 1 blank en el cual los diagramas y peculiaridades de estampado son retenidos.» — las mismas notas registran la reimpresión de Fráncfort de 1591 con los diagramas conservados.
«Las copias de estas Las ediciones son sumamente raras.» — las notas de Ferguson declaran rarísimas las ediciones de la Monas.
«Monas Hieroglyphica, compuesto en Londres, y acabado en 1564 en Amberes por el Dr. Juan Dee, el astrólogo de reina Isabel, es un pequeño tratado que enseña cómo el jeroglífico mercurial deriva del centro o iod generador.» — el editor define la obra con la fórmula del traductor francés: un tratado breve sobre cómo el jeroglífico mercurial deriva del centro o iod generador.
«afirma Grillot de Givry que realizó la traducción del texto que se verá aquí. Desgraciadamente, el texto se encuentra aquí amputado por su bello prefacio a Maximilien II.» — el editor remite a Grillot de Givry como autor de la traducción francesa y advierte que el texto va aquí amputado de su prefacio a Maximiliano II.
«Le omitió solamente la advertencia de la Primera edición al tipógrafo Guillermo Silvius, en el cual John Dee le recomienda a éste aportar un cuidado exquisito a la composición de su libro y principalmente a la reproducción de las figuras que le ilustran» — Grillot de Givry declara qué suprimió: la advertencia de Dee al tipógrafo Silvius pidiendo cuidado extremo en las figuras.
«Además de que Silvius obedeció muy insuficientemente al pemière de este monitions, ya que todas las ediciones de la Mónada son deshonradas por figuras innobles e inexactas, que por primera vez reconstituímos escrupulosamente según el mismo pensamiento del autor» — Grillot de Givry objeta que todas las ediciones traen figuras inexactas y declara haberlas reconstituido él mismo.
«La traducción presente es la primera que existe en lengua vulgar.» — Grillot de Givry reclama para su versión francesa la primacía en lengua vulgar.
«En los números 8, 9 y 12 de la Iniciación de 1893 ha sido publicada un tipo de paráfrasis de la Mónada Jeroglífica, firmada Philophotes, y que no merece el nombre de traducción.» — Grillot de Givry le retira a la paráfrasis de Philophotes de 1893 el nombre de traducción.
«Pierre BÉHAR, en Las lenguas ocultas del Renacimiento [París, Desjonquères, 1996] da su interpretación de la Mónada jeroglífica.» — el editor declara la tercera voz del aparato: la lectura de Pierre Béhar.
«Al término de siete años de reflexión, Dee habría redactado su Monas hieroglyphica en siete días solamente, ser publicada la obra poco después en Amberes.» — según el editor, Béhar sostiene que la redacción tomó siete días tras siete años de reflexión.
«Pierre Béhar muestra que la Mónada de Dee es formada por símbolos del sol y de la luna, de los de cuatro elementos, del ariete, siete astros errantes, al figurar la tierra en centro.» — según el editor, Béhar descompone la Mónada en Sol, Luna, cuatro elementos, ariete y siete errantes, con la tierra en el centro.
«Añadiremos que el centro no figura por cierto la tierra, pero la Sal fija de filósofos, que es el Cuerpo de la Piedra.» — el editor objeta a Béhar en el centro mismo: no es la tierra sino la Sal fija de los filósofos.
«Por cierto, la Mónada une el Sol y la Luna, pero reúne sobre todo, y esto de modo único, el triángulo de Fuego en una síntesis jamás vista hasta entonces, y que no se debía más, además, ver de nuevo más tarde.» — el editor sostiene que lo propio de la Mónada no es unir Sol y Luna sino reunir el triángulo de Fuego, síntesis que declara sin precedente ni continuación.
«Muestra que John Dee, por el dibujo y la cábala, mostró el signo del León [Sol], el del Ariete y el, escondido en el arco, del Sagitario.» — el editor lee en la figura X los tres signos de la triplicidad de fuego, con el Sagitario escondido en el arco.
«Da luego la llave de la obra cuando habla de materias que deben ser tratadas a la mano y al mortero [teorema XXII].» — el editor sitúa la llave de la operación en el teorema XXII, el de la mano y el mortero.
«Haremos verle al lector la totalmente primera importancia de la figura XXII y de la figura XXIV.» — el editor anuncia qué dos figuras tendrá por capitales, la XXII y la XXIV.
«el centro, el Iod generador y fálico, tan bien precisado en la tabla pentagrammatica de Amphitheatrum de Kunrath. También vea una figura hermética muy cruda de Liber Azoth - Practica lineae vilae de Paracelso» — el comentario interpolado entre paréntesis dentro del Teorema II, ajeno a Dee: glosa el centro como Iod generador y fálico y remite al Amphitheatrum y al Liber Azoth; Kunrath es Khunrath (regla 10).
«paso un poco oscuro de John Dee que debe entenderse así: el denario es constado por el primer ternario, luego por el cuaternario en medio, luego por el segundo 10 ternario / (3.4.3). Pues el cuaternario completa el ternario formando el septenario, y ternaria completa el septenario para formar el denario. Y cada uno de estos tres términos: Ternario, cuaternario) y septenario tiende hacia el denario por medio de otros términos.» — el comentario interpolado dentro del Teorema VIII: declara oscuro el pasaje de Dee y propone la lectura 3-4-3 del denario. No es voz de la Monas.
«término astrológico que John Dee emplea como la expresión de un signo del zodíaco por entero, mientras que es, en realidad, sólo el duodécimo de una casa cósmica. Ver para este sujeto Manilius, lib. II, hacia 678 - 685, y Julius Maternus Firmicus, lib. II, cabo. 15» — el mismo comentario interpolado objeta el uso que Dee hace de dodecatemoria y remite a Manilio y a Fírmico; esta edición imprime Julius Maternus Firmicus por Firmicus Maternus (regla 10).
«este teorema expone, en un lenguaje un poco oscuro, el misterio del géénration de los seres. Indica que la figura mercurienne, aislada por una raya en el pantacle grabado, resume las cuatro revoluciones lunares que preceden el estado de perfección del Mercurio de los Filósofos. Éste, sólo, determina el día perfecto equinoccial en la tierra ideal, el Héden Génésiaque: y es la fuerza vital misma, el que nos sostiene y nos anima» — el comentario interpolado dentro del Teorema XII: lee la figura mercurial como resumen de cuatro revoluciones lunares y la equipara a la fuerza vital y al Edén del Génesis. Es lectura del aparato, no de Dee.
«la materia alquimica alcanzada al blanco, a la salida de la putrefacción» — el comentario interpolado adjudica a Lucifer, dentro del Teorema XIII, la materia llevada al blanco al salir de la putrefacción.
«una anotación lleva aquí la mención siguiente: la anatomía monadique, principal de toda la astronomía inferior» — el comentario interpolado reporta una anotación marginal que hace de la anatomía monádica lo principal de la astronomía inferior.
«el diptongo griego o, que se escribe ahora por medio de estas dos cartas, fue formado en otro tiempo por el signo _ formado por la superposición de ambos carácteres. Esta costumbre, hoy desaparecida, y que se encuentra raramente en el estilo lapidario, había tenido origen de la escritura cursiva de los manuscritos, y se mantuvo en la impresión de las obras griegas hasta el comienzo del siglo XIX» — el comentario interpolado data la costumbre lapidaria del diptongo superpuesto y la sigue hasta el siglo XIX; es aparato moderno, no la anotación de Dee que lo rodea.
«la carta V, indiferentemente empleada para U se encontraba para ser, en efecto, la quinta vocal, y, en los números romanos, representaba el número 5» — el comentario interpolado explica por qué V vale cinco: es la quinta vocal y el numeral romano.
«John Dee colocó más alto la carta T al veinte y la primera fila (en el alfabeto latino), porque cuenta entonces los carácteres Æ y J. Pero suprimiendo Æ; Identificando J con I y U con V, esta última se encuentra la vigésima» — el comentario interpolado reconstruye el alfabeto que Dee cuenta, suprimiendo la Æ e identificando J con I y U con V.
«En efecto, la carta L vale 50, es decir el producto del denario por el quinario. Así la cruz, misteriosamente construida sobre las cifras 5 y 10, presentando la imagen del cuaternario, es bien el signo por excelencia del mundo que viene, del mundo todavía nuevo y renaciente por la redención del hombre por el hombre, mientras que el pasado se traga en lo absoluto forma del ternario. Además, la carta L se pronuncia como la palabra hebrea EL, que es el nombre especial de la divinidad en sus manifestaciones hacia el hombre.» — el comentario interpolado lee la cruz como signo del mundo por venir y enlaza la letra L con el hebreo EL; la tesis de la redención es del aparato moderno, no de la Monas.
«La carta L y la décima del alfabeto a partir de A o, retrogradando{*degradando*}, a partir de V. Suprimiendo la carta J, que es sólo una forma de I, así como K, extranjero para el alfabeto latino, e identificando U con V, vemos que la carta L es, en efecto, a medio camino del alfabeto y a la décima fila por cada lado» — el comentario interpolado rehace la cuenta de Dee sobre la posición de la L en el alfabeto.
«el cuadrado del primer número circular V x V = 25. El cuadrado del segundo número circular L x L = 2500. Estos dos números son los mismos, con la sola diferencia que la cifra de las unidades del primero se encuentra, en el segundo, retrocedido al nivel de las centenas» — el comentario interpolado explicita la aritmética de Dee: 25 y 2500 son el mismo número con la unidad corrida a las centenas.
«la palabra Lux latino, que significa luz y que se escribe LVX en estilo lapidario, es constada, en efecto, de L y de V al que John Dee acaba de darnos los valores simbólicos, y de X que es una cruz formada de dos V o de dos L sobrepuestos» — el comentario interpolado descompone LVX en las tres letras que Dee acaba de valorar, con la X por cruz de dos V o dos L.
«en la época de John Dee, llamábamos particularmente a los alquimistas, los sopladores, es decir los que, a pesar de las recomendaciones múltiples de los Maestros, se obstinaban en trabajar la Gran Obra sobre materias heteróclitas. Los verdaderos alquimistas reivindicaban más bien el nombre de Sabios y de Filósofos» — el comentario interpolado glosa a quiénes increpa Dee: a los sopladores, y no a quienes se llamaban Sabios y Filósofos.
«términos misteriosos de la ciencia alchimique. ¡ El huevo qué es una "célula gigantesca ", siguiendo la expresión de Yves Delage, es en efecto un microcosmo exactamente semejante al huevo genesiaco y órfico» — el comentario interpolado equipara el huevo alquímico al huevo genesíaco y órfico apoyándose en la célula gigante de Yves Delage, biólogo del siglo XX; el anacronismo es del aparato.
«John Dee produce tan sucintamente esta raya como, para ser inteligible, debimos, contrariamente a nuestra costumbre, ampliar las dos últimas líneas según el mythologues. He aquí el texto de John Dee: Unde variis conatibus aquilam dum persequeretur scarabeus: subtilissima fimi arte usus, illius tándem (vel in Jovis gremio depositum) ovum, in terram praecipitare adeoque disrumpi effexit. Esta historia puramente es alchimique; Y es fácil comprender por qué el autor interrumpe sus teoremas astrológicos y cosmológicos para insertarle aquí» — el comentario interpolado declara haber ampliado dos líneas de Dee contra su costumbre, da el latín original y afirma que la fábula del escarabajo es puramente alquímica; la ampliación es del aparato, no del texto de 1564.
«esto siempre se entiende en la conducta de los principios opuestos de Gran Obra. ¿ Es necesidad de decir que no se trata aquí de un precepto de moral?» — el comentario interpolado advierte que la fábula del escarabajo describe principios opuestos de la Gran Obra y no un precepto moral.
«en lenguaje alquimico, el huevo no es el athanor, sino el Magisterio mismo. Los tres términos: amarillo, blanco y concha representan el compuesto triple del azufre, del mercurio y de la sal» — el comentario interpolado adjudica al huevo el Magisterio y no el athanor, y reparte amarillo, blanco y concha entre azufre, mercurio y sal.
«esta obra, sea no conocemos, debe ser un libro alchimique de la decadencia griega, falsamente atribuido a este autor. No es mencionado en Diogenes Laërce, ni en Suidas» — el comentario interpolado declara pseudoepígrafe el libro que Dee atribuye a Anaxágoras: obra alquímica de la decadencia griega, ausente de Diógenes Laercio y de Suidas.
«El título citado por Juan dee no se encuentra allí. Por fin no figura tampoco en el catálogo de la biblioteca de John Dee, publicado en consecuencia de su Diary» — el mismo comentario cierra la búsqueda negativa: el título no está en los fragmentos reunidos ni en el catálogo de la biblioteca de Dee publicado con su diario.
«el punto que está sin longitud y sin espesor puede ser quitado así por el centro de las cuatro líneas de la cruz sin que estas líneas pierdan la menor parte de su sustancia; se encuentran solamente separadas y forman el cuaternario perfecto» — el comentario interpolado explicita el argumento de Dee: quitado el punto, las cuatro líneas no pierden sustancia y queda el cuaternario perfecto.
«esto no es sin razón que John Dee asignó al centro una importancia suprema desde su segundo teorema haciendo derivar de él toda la construcción de su mónada jeroglífica, manifestó un conocimiento profundo de las teorías kabbalistiques más elevado. Sabemos que la carta misteriosa y hebraica lod élait figurada originariamente por un punto y simbolizaba el principio sagrado de la generación universal. El derivado fenicio de esta carta, la iota de griegos, había guardado el mismo significado; y epigrama cierto y poco decente del poeta Ausone hacía uso de este simbolismo: Ubi locari lola convenit longum (Epigr. CXX ad Liguritorem» — el comentario interpolado enlaza el punto de Dee con la letra hebrea yod y la iota griega como principio de la generación universal, y remite a un epigrama de Ausonio; la edición imprime lod por Iod.
«es, al punto e vista hermético, la relación, como el estandarte Zohar (Ila hidra zuta Qadisha, XXI, 729) de la Pequeña Sapiencia o La mujer divina, con la gran Sapiencia que es el Cristo» — el comentario interpolado traslada los dos semicírculos a la relación del Zohar entre la Pequeña Sapiencia y la gran Sapiencia identificada con Cristo; la identificación cristiana es del aparato.
«En efecto, el vaso alquimico de qué habla John Dee, y que es el buque de sublimación, debe ser presentado bajo la forma siguiente: _; difiere del alfa sólo por una inclinación diferente y la caída del semicírculo» — el comentario interpolado identifica el vaso del teorema XXII con el buque de sublimación y lo distingue del alfa por la inclinación.
«recordar que lo que esl arriba está como lo que está abajo, y que el athanor alchimique es semejante al grande athanor de la naturaleza» — el comentario interpolado invoca la fórmula de la Tabla de Esmeralda para igualar el athanor alquímico al de la naturaleza.
«Describiendo la forma de los vasos, John Dee da al mismo tiempo la dirección de los movimientos diversos cuyo cosmos es animado, la fórmula geométrica de las curvas que describen los astros y de las vibraciones de las partículas infinitesimales de la materia y entrega así la llave de la evolución de los seres. Es la cinemática hiperfísica y transcendental.» — el comentario interpolado lee en los vasos de Dee la cinemática de los astros y de las partículas; es lectura moderna proyectada sobre el texto de 1564.
«La importancia que el autor se consagró al vaso alquimico en forma de Oméga nos incita a creer que tuvo conocimiento de un tratado griego de Zozimo que, al capítulo XLIX, contiene Hypomnèmes sobre la carta Oméga; esta carta, dice, representa todos los órganos para la preparación del agua divina y todos hornos mecánicos.» — el comentario interpolado conjetura que Dee conoció un tratado de Zósimo sobre la letra omega; lo enuncia como sospecha, nos incita a creer, no como hecho.
«John Dee puso los velos aquí al secreto de gran obra en una frase hebraica y bastante mala que, mezclada por anagramas latinos, sucesivamente desnaturalizada por los impresores el transcrita incorrectamente, se volvió más o menos ilegible. Indicamos el sentido literal y muy dudoso, que se puede atribuirle.» — el comentario interpolado declara ilegible la frase hebrea de este pasaje, desnaturalizada por los impresores, y advierte que el sentido que ofrece es muy dudoso.
«es John Dee mismo quien se designa aquí por la inicial griega de su nombre: delta,» — el comentario interpolado adjudica la cuarta letra del cierre al propio Dee, por la inicial griega de su apellido; la identificación es del aparato, no del texto de 1564.
«y quien responde a Amen, en eco al deseo, más alto manifestado por las fuerzas celestes. Se atribuye siempre él - hasta esta carta D, en el diálogo de sonido curioso labra; A true and faithful relación, donde realizo sus conversaciones con los espíritus» — el mismo comentario extiende esa firma a la letra D de las conversaciones angélicas de A true and faithful relation.
«Toda derecha es el signo del Azufre. Su orientación, horizontal, vertical o inclinada, es una indicatión sobre la temperatura que hay que imponer el Magisterio, en la época de la obra considerada.» — el comentario alquímico moderno que abre las Notas personales de la p. 37, ya fuera del bloque de Dee: hace de toda recta el signo del Azufre y de su orientación un índice de temperatura.
«Fulcanelli, en las Moradas Filosofales, examinó este punto de ciencia en su comentario sobre el escudete central de la chimenea alquimica del castillo de Fontenay-Le-Comte.» — el comentario moderno invoca a Fulcanelli y la chimenea de Fontenay-le-Comte para leer el signo cuatro.
«El círculo es el símbolo del volátil que es cercado en el Mercurio; el centro del círculo es el sueldo fijo que designa la Sal incombustible.» — el comentario moderno reparte la figura: círculo por volátil encerrado en el Mercurio, centro por Sal incombustible.
«La mónada es la Unidad simple e indescomponible. En casa de Leibniz, se define como una sustancia simple, dotada de percepción y de tendencia. En el dominio de el' alquimia, la mónada designa Uno Todo an to pan por el cual se comprende el Mercurio filosófico.» — el comentario moderno define la mónada por Leibniz y la traslada al Mercurio filosófico; el préstamo leibniziano es del aparato, no de Dee.
«La figura II dibuja, en conjunto, el símbolo del planeta Mercurio, símbolo de la serpiente Ouroboros, que designa el Mercurio de los alquimistas.» — el comentario moderno lee la figura II como Mercurio y como serpiente Uróboros.
«el centro, como se lo dijo, figura la Sal [de Paracelse] o el Arsénico [de Geber]. En una palabra, es el Cuerpo de Pierre, tan nombrado resina del oro o christophore.» — el comentario moderno adjudica el centro a la Sal de Paracelso o al Arsénico de Geber, y lo llama Cuerpo de la Piedra.
«Cuanto más la distancia es grande, más hacen falta Águilas - nos dice Philalèthe - para llegar a conjoindre estas dos extremidades del buque de naturaleza.» — el comentario moderno cita a Filaleteo para el número de Águilas necesarias; buque traduce mal vaisseau, que aquí es vaso.
«En astrología, que es predominante en la Mónada de Juan Dee, el Sol forma parte del Triplicité de FEU, con Ariete y el Sagitario.» — el comentario moderno declara predominante la astrología en la Mónada y pone al Sol en la triplicidad de fuego.
«Su domicilio es el León [que existe bajo dos estados en el Gran labor, saber el León verde o verd, y es entonces el Mercurio en su primer estado, o León rojo, cuando el Azufre ha sido hecho una infusión a eso. Es solamente entonces podemos llamarlo Mercurio filosófico].» — el comentario moderno distingue el León verde y el León rojo como dos estados del Mercurio, y reserva el nombre de Mercurio filosófico al segundo.
«El Sol tiene su punto tradicional de exaltación en el Ariete, lo que hizo decirle a Newton que Arès ponía las velas al antimonio, ya que el oro [símbolo que los alquimistas dieron al sol para confundir a los ignorantes y los mercaderes en confusión] es purificado por el antimonio, más exactamente el trisulfure de antimonio o estibina.» — el comentario moderno invoca a Newton para la purificación del oro por el antimonio.
«Hay varias lunas en alquimia: la tomada en su primer cuarto es el jeroglífico del Mercurio y así es como hay que mirarla en la figura II. Más precisamente, en esta situación, la llamamos la luna córnea.» — el comentario moderno reparte varias lunas y adjudica a la del primer cuarto el jeroglífico del Mercurio.
«Si la luna es tomada en su último cuarto, tiene siente el Cuerpo de la Piedra o su principio femenino, destinado a recibir el semen varonil o Azufre, en el proceso de adhesión que 37» — el comentario moderno adjudica a la luna del último cuarto el principio femenino que recibe el azufre; tiene siente es calco averiado del francés.
«La luna también es un indicador del régimen de las temperaturas: por luna llena, el Adepto quiere indicar un fuego del 4o grado, sea del orden de 1300°C, fuego que se obtiene en el aludel de un horno a porcelana.» — el comentario moderno traduce la luna llena a un fuego de cuarto grado, del orden de 1300 grados.
«Los cuernos lunares quieren significar que el Mercurio es doble, o que por lo menos, dos órdenes de sustancias deben dirigir su preparación, que es el objeto de 2o obra.» — el comentario moderno lee en los cuernos lunares la duplicidad del Mercurio.
«Esta cruz figura el crisol, allí dónde se lleva en el suplice la materia para hacerle fusible y viscosa» — el comentario moderno hace de la cruz el crisol donde la materia se vuelve fusible y viscosa.
«Punzado + 2 ramas = principio ternario: 3. Pero también 4 ramas = 7, expresando el número 37, ser pesado de sentido.» — el comentario moderno cuenta la cruz como tres más siete y saca el número 37; Punzado es el francés Point mal traducido.
«El símbolo inferior, por fin, figura el signo del Ariete, el 1r signo de Triplicité de FEU. Pero, como se puede ver, figura también el símbolo de un arco que es tendido, atributo del Sagitario, el 2o signo de Triple de FUEGO.» — el comentario moderno lee en el símbolo inferior a la vez el Ariete y el arco del Sagitario.
«En definitiva, la figura II es un compendio del FUEGO en la obra, punzado que abordamos en varias secciones, y resumimos en Atalanta, XVII. Encontramos allí, en efecto, el Ariete, el Sol [pues el León] y el Sagitario [por el arco].» — el comentario moderno resume la figura II como compendio del fuego, con Ariete, Sol y Sagitario.
«Recordemos que el Espíritu es el Mercurio, sólo medio o medio para conjoindre el Sol y la Luna. Que el Cuerpo es la resina o el esqueleto de Pierre, más o menos rico en sal de Ammon y vidrio maleable. Que por fin, el Alma es el Azufre "rojo" o la tintura de Piedra.» — el comentario moderno reparte espíritu, cuerpo y alma entre Mercurio, resina de la Piedra y Azufre rojo.
«El carácter doble del Mercurio se reencuentra como de milagro sobre la figura III, donde los elementos tomados uno por uno, forman el número 8, el octonaire " , evocado por John Dee.» — el comentario moderno saca de la figura III el número ocho, el octonario que Dee menciona.
«Este número es el del equilibrio cósmico, lo que se puede comprender intuitivamente cuando comprende que figura III exprime{*expresa*} la pequeña gente del alquimista. El octavo día es marcado por la ressurección en la Biblia, y por el nacimiento de Délos, en el universo hermético.» — el comentario moderno adjudica al ocho el equilibrio cósmico y lo apoya en la resurrección al octavo día y en el nacimiento de Delos.
«Una es la cifra del Mercurio; dos, el Sol y la Luna; tres, el de los principios Cuerpo, Espíritu y Alma.» — el comentario moderno reparte uno, dos y tres entre Mercurio, los dos luminares y los tres principios.
«Hubo sido más lógico por otra parte, de considerar entonces, no tres + siete = diez, pero cinco + tres = ocho [4 pequeñas ramas + al formar 1 punto, los elementales] primero; luego tres luego, teniendo en cuenta la situación en el espacio: 1 rama horizontal, 1 rama vertical y 1 punto, sin dimensión. Obtenemos no el denario, pero el octonaire, lo que parece más conforme con la cábala hermética, contemplada bajo el informe de la alquimia.» — el comentario moderno objeta a Dee la cuenta del denario y propone el octonario en su lugar, por más conforme con la cábala hermética.
«La figura IV nos muestra pues a los actores de grande obra tales como en ellos mismos. Además de la luna y el sol [pero observe que el centro desapareció, lo que es daño dado que figura la sal fija e incombustible], hay que ver la cruz y el Ariete.» — el comentario moderno lee la figura IV como reparto de actores de la obra y lamenta la desaparición del centro, que figuraba la sal fija.
«En efecto, el Ariete es un símbolo complejo que permite soltar a Arès [ácido vitriolico], Ariès [Toyson de oro] y por fin el Marte, vitriolo verde o calcinado vitriolo en blancura.» — el comentario moderno desdobla el Ariete en Ares, Aries y Marte, y los adjudica a ácido vitriólico, Toisón de oro y vitriolo.
«Es por eso que el marzo se ve ataviado con uno de los elementos de la serie lunar pero donde se puede adivinar el arco del Sagitario.» — el comentario moderno viste a Marte con un elemento de la serie lunar; marzo es Mars leído como mes y hay que restituir Marte.
«Recordemos que Gran Cocción se presenta con régimen de Mercurio, ordenado de los de Saturno [obra al negro]» — el comentario moderno ordena los regímenes de la Gran Cocción y arranca la obra al negro en Saturno; la frase sigue del otro lado de un corte de troceo.
«La figura VI muestra ambos elementos fundamentales del Mercurio: la Luna filosófica o Diana, que pone las velas a una sal de potasio. Y la cruz que exprime la destinación por el rodeo de los Elementos.» — el comentario moderno lee en la figura VI la Luna filosófica o Diana y la cruz.
«color gris]. En cuanto a la serie solar, expresa la idea de la cal metálica disuelta en el Mercurio, con un punto particular para Marte, que es investido de una misión doble.» — el comentario moderno adjudica a la serie solar la cal metálica disuelta en el Mercurio y da a Marte una misión doble; el pasaje arranca del otro lado de un corte de troceo.
«El dibujo de derecha de la figura VII muestra todo el arsenal mercurial. Raramente, habremos ido más lejos en la síntesis de la doctrina.» — el comentario moderno declara la figura VII el punto más lejano de la síntesis doctrinal.
«Grillot de Givry no supo ver aquí que John Dee habla de la infusión de los Azufres en el Mercurio. Es por eso que habla del Alma, separada del Cuerpo por el FUEGO.» — el comentario moderno objeta al traductor francés haber pasado por alto la infusión de los azufres en el mercurio.
«Pues no se le trata hablando con propiedad de la materia al blanco, sino del principio del réincrudation de los Azufres.» — el comentario moderno corrige la lectura de Lucifer: no es la materia al blanco sino el principio de la reincrudación de los azufres.
«se trata de la tierra de Lemnos, reenviando a Héphaïstos [1,2]. Lleva [sigillus] la impresión de la cruz. Veremos en consecuencia del texto aquel en lo que se debe pensar en esta tierra adamique.» — el comentario moderno identifica la tierra roja sellada de Dee con la tierra de Lemnos y la remite a Hefesto.
«Es bastante notable de observar la puntualidad de esta secuencia tradicional. Vea nuestra sección laboratorio 2: usted comprobará que al Ariete, corresponde el ácido vitriolique y que al Toro, corresponde una sal de Aphrodite [ajronitrum]» — el comentario moderno traduce la secuencia zodiacal a química: ácido vitriólico para el Ariete, sal de Afrodita para el Toro.
«Para las exaltaciones planetarias, vea El Libro Único de la astrología, Ptolémée, Pascal Charvet, [el Nilo, 2000]» — el comentario moderno remite las exaltaciones planetarias a un Ptolomeo en edición francesa moderna.
«Esta aproximación entre el Sol y la Luna procede de su función hermética, respecto a la acción producida por el mixion de Arès y de Aphrodite.» — el comentario moderno hace derivar la aproximación de Sol y Luna de la mezcla de Ares y Afrodita.
«Podemos sólo admirar la síntesis que opera John Dee en su Mónada. El signo del Toro es pues la expresión de una combinación{mono} entra la Sal fija e incombustible; el elemento viscoso de la circulación [círculo]; por fin la Luna hermética, el sello del Mercurio.» — el comentario moderno descompone el signo del Toro en sal fija, elemento viscoso de la circulación y Luna hermética.
«Pero no se trata allí del Mercurio doble, cuyo jeroglífico consagrado es el signo del Géminis [cf. húmedo radical].» — el comentario moderno aparta ese signo del Mercurio doble, cuyo jeroglífico adjudica a Géminis.
«Parece que un error se haya deslizado en la figura X, donde hay que invertir las exaltaciones solares y lunares. Lo que es lógico, además: no sabríamos encontrar la exaltación del sol en el Toro, donde vemos expresarse que los principios mercuriales.» — el comentario moderno objeta un error en la figura X y pide invertir las exaltaciones solar y lunar, porque el Sol no se exalta en el Toro.
«Esta nota permite comprender mejor el simbolismo de la frase que se ve en Chrysopée de Cléopatre: UNO TODO: Ε Ν Τ Ο Π Α Ν . Porque el diptongo ou devuelve al pie de la letra omicron: O. Carta que figura el círculo que se ve en el jeroglífico del Toro.» — el comentario moderno enlaza la fórmula uno todo de la Crisopeya de Cleopatra con el círculo del jeroglífico del Toro, por la vía del omicrón.
«Perfectamente podemos expresar el simbolismo hermético de la cruz, fijando el ternario al quinario.» — el comentario moderno sostiene que la cruz se puede leer atando el ternario al quinario.
«Anotemos que la 8a carta del alfabeto griego q, es a la vez la inicial de Dios [qeioV] y de azufre» — el comentario moderno hace de la octava letra griega la inicial de Dios y de azufre a la vez; las cadenas griegas llegan corrompidas por la codificación.
«y más bien que de ver L, como lo suputa John Dee, podríamos ver en la figura XII un G.» — el comentario moderno objeta a Dee la letra L de la figura XII y propone una G, por Gaia.
«Vea lo que lo decimos en la sección de los Guardias del Cuerpo, según el examen de la Cruz cíclica de Hendaye [in Misterio de las Catedrales, Fulcanelli].» — el comentario moderno remite a la cruz cíclica de Hendaya de Fulcanelli; Hendaye es un pueblo, no una persona.
«Observemos que con esta hipótesis, tenemos casi todos los símbolos del Arte: Mercurio, Azufre, Espíritu [Dios], Se Esconde...» — el comentario moderno declara reunidos casi todos los símbolos del Arte bajo su hipótesis del octonario.
«Hemos sido hechos en la sección de los Guardias del Cuerpo suputar que podía tener allí una indicatión - por cábala - sobre la palabra CALX [cal] en griego titanoV. Habremos observado, en efecto, que la carta tau mayúscula, T, exprime expresa el cuaternario de la cruz al cual simplemente hay que añadir I, para formar: U.» — el comentario moderno lee por cábala la serie uno, diez, ciento como la palabra cal, y descompone la tau en el cuaternario de la cruz más la iota.
«Sobre el escarabajo: símbolo cíclico, es el equivalente de la serpiente Ouroboros de la tradición hermética. Lo consideramos también el símbolo del sol naciente.» — el comentario moderno equipara el escarabajo al Uróboros y al sol naciente.
«Si volvemos sobre Sirio, estrella del que hablamos más alto, la asociación de ambos valores simbólicos: Sirio y escarabajo nos recordarán la observación siguiente de Canseliet:» — el comentario moderno enlaza a Sirio con el escarabajo y apoya la lectura en Canseliet.
«La misma materia de los escarabajos tiene algo que tenga que ver con Arte sagrada: porque eran de lazulita o de alabastro.» — el comentario moderno hace pertinente hasta la materia de los escarabajos egipcios, lapislázuli o alabastro.
«Distinguimos escarabajos verdes, otro negros... El escarabajo representa la imagen del sol que renace de él mismo.» — el comentario moderno adjudica al escarabajo la imagen del sol que renace de sí mismo.
«el simbolismo es un poco diferente y da al escarabajo de las rayas que lo acercan a Mercurius senex de Jung: lo que proviene de costumbres del escarabajo pilular o el escarabajo pelotero, lo que rueda su bola, figura del Huevo del mundo.» — el comentario moderno recoge otra lectura mitográfica que acerca el escarabajo al Mercurius senex de Jung por la bola que rueda; el préstamo junguiano es del aparato.
«De lo que viene que se consideraba que el escarabajo mismo se engendraba. Toma así rayas que lo acercan al fenix.» — el comentario moderno adjudica al escarabajo la autogeneración y con ella el parentesco con el fénix.
«La figura XIII nos muestra este huevo del alma en el huevo cósmico, es decir agudo. Lo que John Dee señaló poniendo cuidadosamente de un lado los elementos de la serie lunar, que participa en el Mercurio, y por el otro lado, los que participan en la serie sulfurosa o solar.» — el comentario moderno lee la figura XIII como huevo del alma dentro del huevo cósmico, con las dos series repartidas a cada lado.
«Esta figura XIII permite dar un sentido a la alegoría del águila y del escarabajo.» — el comentario moderno hace de la figura XIII la clave de la fábula del águila y el escarabajo.
«Anaxagore, el restaurador de la escuela jonia, tuvo nociones mucho más sanas que sus predecesores casi sobre todas las partes de las ciencias naturales. Podríamos considerar sus escritos como el depósito de los primeros gérmenes científicos.» — la larga digresión que esta edición transcribe de la historia de las ciencias de Cuvier: adjudica a Anaxágoras el depósito de los primeros gérmenes científicos.
«Distintamente distinguió, por primera vez, el espíritu de la materia. Podríamos también considerar a este filósofo como el autor de la segunda época filosófica de Grecia; porque fue el dueño de Sócrates, que se adhirió a sus opiniones, y son a ellas quien se reencuentra adornados de todos los encantos de, estilo de Platon, en las obras que, propagados en Grecia, dieron origen a la segunda era filosófica.» — la misma digresión de Cuvier hace de Anaxágoras el primero en separar espíritu y materia, y maestro de Sócrates.
«Anaxagore admitió la realidad de la materia y la del espíritu, al cual atribuyó la potencia de ordenar y de dirigir la primera. Estos principios son los de la teología natural, que sirve de base a todas las religiones de Europa; constituyen un teísmo distintamente pronunciado.» — la digresión de Cuvier adjudica a Anaxágoras un teísmo pronunciado, base de la teología natural.
«Nada pues fue menos fundado que la acusación de ateísmo que fue dirigida contra Anaxagore, y a la que fue condenado al último suplicio.» — la digresión de Cuvier objeta por infundada la acusación de ateísmo contra Anaxágoras.
«Según él, existía especies diversas de materia; cada una de estas especies fue constada por partículas semejantes entre ellas y a todo que formaban. Así, el oro fue constado por partículas de oro, el hierro de partículas de hierro.» — la digresión de Cuvier expone las homeomerías: cada cuerpo simple hecho de partículas semejantes a él.
«Estas cuestiones son tontamente ridículas, porque Anaxagore no pretendía extender su doctrina a los cuerpos compuestos; y, aplicada sobre los cuerpos simples, es perfectamente racional.» — la digresión de Cuvier desecha la objeción de Lucrecio acotando que Anaxágoras no extendía la doctrina a los compuestos.
«Ninguno de las obras del primer teísta de Grecia alcanzó hasta nosotros. Retuvimos solamente algún apophtegmes, que sea el resumen de sus opiniones.» — la digresión de Cuvier declara perdida la obra de Anaxágoras y conservados solo apotegmas.
«nada nace de nada, todo es, en todo, y todo puede producir todo. Por estas proposiciones generales, entendía sin duda que la materia era eterna, y que todos los cuerpos fueron constados los mismos élémens, combinados en proporciones diferentes.» — la digresión de Cuvier da el apotegma de Anaxágoras y lo lee como eternidad de la materia y combinación de los mismos elementos.
«Anaxagore observaba a menudo muy mal, pero era siempre en la observación que pedía la razón de los hechos. Así, de su tiempo, un ariete había nacido en Atenas con un solo cuerno; el pueblo veía esta singularidad un prodigio, y hasta veía allí, según los perjuicios de toda la antigüedad el presagio de acontecimientos funestos. Anaxagore disecó el animal, y obligó ver que la conformación singular de los huesos de su cráneo era la sola causa del prodigio pretendido que había asustado el pueblo ateniense.» — la digresión de Cuvier acota la observación de Anaxágoras y da el caso del carnero unicorne disecado contra el presagio popular.
«Fue menos feliz a otras consideraciones, porque se trae que creía que las comadrejas hacían sus pequeños por la boca, y los ibises y las cornejas por el pico.» — la misma digresión consigna los errores de Anaxágoras sobre la generación de comadrejas y aves.
«Pensaba que la luna y los planetas habían sido habitado, y consideraba el sol como una masa metálica encendida. Al siendo el sol entonces un dios popular, fue la última opinión que determinó su condena para ateísmo.» — la digresión de Cuvier atribuye la condena de Anaxágoras a tener el Sol por masa metálica encendida.
«vemos por ahí de cual autoridad quería prevalerse John Dee y cuánto lo que nos dice, como se lo verá, a poco que hay que ver con la transmutación metálica.» — el comentario moderno cierra la digresión objetando que la autoridad que Dee invoca poco tiene que ver con la transmutación metálica.
«Esta observación de Grillot de Givry resume completamente Gran Coción: unir el Cuerpo o La sal [el Arsénico de Geber], elemento femenino al Azufre o La alma, el elemento masculino, alrededor de un germen. Es allí el secreto de los alquimistas; de los en todo caso que trabajaban por la vía seca.» — el comentario moderno resume la Gran Cocción como unión del Cuerpo o Sal femenino con el Azufre o Alma masculino, y acota que vale para la vía seca.
«Hacemos la hipótesis inversa, suponiendo que la lógica del sistema de Juan Dee presuponga que la cruz es o sea la expresión del quinario, o sea la expresión del ternario, por razones expuestas nota 20.» — el comentario moderno declara su propia hipótesis contraria a la de Dee sobre el valor de la cruz.
«Transición entra la Tierra, simbolizándole en alquimia la obra al negro y la obra al blanco, manifestación espiritual.» — el comentario moderno reparte obra al negro y obra al blanco como dos momentos de la Tierra alquímica.
«Se trata sin duda de una indicatión sobre el Mercurio doble, donde los elementos terrestres momentáneamente desaparecieron, lo que explica que Juan Dee les hubiera colocado abajo.» — el comentario moderno explica por el Mercurio doble, donde desaparecen los elementos terrestres, que Dee los pusiera abajo.
«Es allí una versión original de la fase de putrefacción. En efecto, ciertos autores mostraron que Saturno y Vénus habían sido vinculado de manera cierto.» — el comentario moderno lee el pasaje como versión propia de la putrefacción y apoya en otros autores el vínculo de Saturno con Venus.
«Vénus. Diosa de los placeres y madre del Amor, era chica, según Homère, de Júpiter y de Dioné; y, según la opinión más común, nació de partes motiladas de Cœlus, mezcladas con espuma del mar. Una caracola marina sirvió para él de cuna, y los Céfiros la transportaron en la isla de Chipre, dónde fue elevada por las Ninfas.» — la entrada de Venus que esta edición transcribe de Pernety; chica es calco de fille y hay que restituir hija (defecto de esta traducción).
«Aunque la más bella de las Diosas, y siempre acompañada por las Gracias, estuvo casada con Vulcano, el más feo de los Dioses; pero también se quejaba de eso amargamente, y le hizo muchas infidelidades.» — la misma entrada de Pernety consigna el matrimonio de Venus con Vulcano y sus infidelidades.
«El Marte la cortejó, y Vulcano, informado por el Sol, de la buena inteligencia que reinaba entre su esposa y el Dios de la guerra, fabricó una cadena imperceptible de hierro, de la que no era posible desembarazarse cuando se fue tomado allí; retendió sobre la cama de Vénus, y cuando el marzo quiso acercarse a eso, se encontraron embargados allí.» — la entrada de Pernety relata la red de hierro con que Vulcano atrapa a Marte y Venus; marzo es Mars leído como mes y hay que restituir Marte.
«Vulcano que se cogía escondido al acecho, habiéndolos descubierto, gritó tanto, que hizo reunir a todos los Dioses a sus gritos en su casa de bronce, y expuso a ambos cautivos a su risotada.» — la entrada de Pernety cuenta la exposición de los amantes a la risa de los dioses.
«Vulcano fue pues a su oración, y que había roto la red encantada. El marzo se salvó en la Tracia, y Vénus a Paphos en la isla de Chipre. Homère, Odys. Liv. 8.» — la entrada de Pernety cierra la fábula con la liberación por ruego de Neptuno y remite a la Odisea, libro 8.
«estuvo en relación con Mercurio, vino de allí Hermafrodita. Quiso tan apasionadamente a Adonis y Anchyse. De este último tuvo Enée.» — la entrada de Pernety enlaza a Venus con Mercurio, de donde Hermafrodito, y con Adonis y Anquises; la frase arranca del otro lado de un corte de troceo.
«En el desacuerdo sobrevenido entre Junon, Pallas y Vénus, respecto a la manzana de oro puesta por la Discordia en medio del festín de las bodas de Pelada y de Thétys, París escogida como árbitro, le adjudicó la manzana a Vénus, que le abastece los medios de llevarse a Elena, mujer de Ménélas, reconocida para el más bello de su sexo.» — la entrada de Pernety recuerda el juicio de Paris y el rapto de Helena.
«El Padre Hardouin dio el adulterio de Vénus y de marzo una explicación tan espiritual como singular, (Apol. d' Hom. P. 200). Sr. Abad Banier se burla de eso, como del de Paléphate.» — el mismo Pernety consigna la explicación de Hardouin y la burla de Banier sobre ella.
«Para hacerlo con razón, habría debido darlo mejor; pero en su sistema no era posible. Él ni otro Mythologues sabrían tener éxito mientras no recurran a la fuente de las fábulas, es decir a la Filosofía Hermética.» — Pernety objeta a los mitógrafos que no acertarán mientras no recurran a la Filosofía Hermética como fuente de las fábulas.
«El mismo Chymistes vulgar saben que Vénus es unido con un fuego que se encuentra así en marzo, y como tienen tanta analogía de naturaleza, como del marzo se puede hacer a Vénus; pues no es sorprendente que hubiera entre ellos un amor mutuo, hasta es el fuego o El vulcano que los une y que forma el lazo o la cadena en la cual los embarazó.» — Pernety adjudica el amor de Marte y Venus a la analogía de naturaleza entre los dos metales, y la cadena al fuego mismo.
«El Sol o el oro descubrió su comercio; porque este fuego, este tono fijo que se encuentra en Marte y Vénus, es de la misma naturaleza del Sol.» — Pernety explica el papel del Sol en la fábula por la identidad de naturaleza entre su fuego y el de Marte y Venus.
«Y si Mercurio ambiciona la suerte de marzo, es que le falta aquel en lo que abunda este Dios guerrero; he aquí la verdadera razón que empeñó a Homère en introducir a Apolo o el oro de los Filósofos, como haciendo este reproche a Mercurio.» — Pernety lee el reproche de Apolo a Mercurio como falta de lo que abunda en el dios guerrero.
«El Marte y Vénus sabrían ser desatados sólo a la oración de Neptune, o de agua, porque esta separación puede hacerse sólo por la disolución en agua, por medio del mismo fuego interno llamado Vulcano.» — Pernety adjudica la separación de Marte y Venus a la disolución en agua por el fuego interno.
«Los epítetos que Homère les da a los Dioses a actores y espectadores son suficientes para probar la verdad de mi explicación. Dice sobre marzo que se servía de un freno de oro; llama a Vénus dorado, Mercurio, fuente de las riquezas y Neptune, el que excita los terremotos. El terremoto que excita es otro que la fermentación.» — Pernety apoya su lectura en los epítetos homéricos e identifica el terremoto de Neptuno con la fermentación.
«Homère hace más; Designa la causa de la alianza de Vulcano con Vénus, diciendo que su casa, la hasta donde los Dioses se reunieron, el donde Vénus afrentó a su marido, era una casa de bronce.» — Pernety adjudica a la casa de bronce de Homero la causa de la alianza de Vulcano con Venus.
«Como de costumbre con Pernety, no podemos tomar por verdad todo lo que escribe. El hecho cierto aparece insinuado a través de las palabras que subrayamos. Que hay una disolución de marzo en Vénus; qué esta disolución marque la preparación del Mercurio. Y qué en este Mercurio, haga una infusión cal metálicas.» — el comentario moderno acota a Pernety y retiene solo lo que juzga cierto: la disolución de Marte en Venus prepara el Mercurio.
«La figura XVII E nos muestra así un círculo superior que manifiesta esta disolución; disolución obtenida por la aportación de Arès, de Cronos y de Zeus. Resto la cruz, figurando el crisol donde son llevados cal metálicos.» — el comentario moderno lee en la figura XVII E la disolución en el círculo superior y el crisol en la cruz.
«Podemos así considére, de una manera cierta, que Vénus es la materia de Gran obra con sentido donde se contempla la época 45» — el comentario moderno adjudica a Venus la materia de la Gran Obra en su momento dinámico.
«es indicar por ahí el vaso de naturaleza y su compuesto.» — el comentario moderno traduce la casa de bronce de Pernety al vaso de naturaleza y su compuesto.
«Así como se puede ver, el enigma es hardue y allí como en otro lugar, los Filósofos quimicos jugaron la duplicidad. Confundiendo a sabiendas el 2o y 3r obra, en la época en la que nace un efllorescence en la solución.» — el comentario moderno adjudica duplicidad deliberada a los filósofos químicos, que confunden a sabiendas la segunda y la tercera obra.
«Philalèthe se muestra excepcionalmente caritativo cuando escribe:» — el comentario moderno gradúa a Filaleteo entre los autores caritativos antes de citarlo.
«Y Juan d' Espagnet, en su Obra Secreto de Hermès. Pernety nos dice que De Espagnet habló muchas veces de esta agua mercurial bajo el nombre de la Luna y bajo el nombre del Vénus» — el comentario moderno consigna, por Pernety, que Espagnet llamó a la misma agua mercurial Luna y Venus.
«He aquí sobre Vénus una última citación de Pernety que terminará de convencernos de la perfidia de los Autores, cuando cita De Espagnet, uno de los Adeptos más caritativos:» — el comentario moderno adjudica perfidia a los autores incluso cuando citan a los más caritativos.
«Se trata del Imán de los Sabios, asimilado al Mercurio.» — el comentario moderno identifica el Imán de los Sabios con el Mercurio.
«Todavía un enigma demoníaco. He aquí que ambos semicírculos del signo del Ariete se transforman en figuras que son tomadas como acollades. Por rústico, hay que entender campestre.» — el comentario moderno declara enigmático el paso de los semicírculos arietinos a llaves, y glosa rústico por campestre.
«Todo lo que Juan Dee profesa aquí absolutamente va en el sentido de la hipótesis alquimica, tal como no dejamos de defenderla hasta ahora [pude tener conocimiento de este texto sólo hace algunos días]» — el comentario moderno declara que Dee va en el sentido de su propia hipótesis alquímica, y consigna entre corchetes que conoció el texto solo unos días antes.
«B representa, en la figura XIX, el principio Azufra, mientras que A representa el principio Mercurio, o más exactamente la Sal [Cuerpo] que se identifica con esqueleto de Pierre, a su armazón, a su forma.» — el comentario moderno reparte las letras de la figura XIX: B por Azufre, A por Mercurio o más bien Sal.
«John Dee afirma que se trata del vaso. Por cierto, pero esto debe entenderse por cábala pero él no es falso de decir que el vaso de naturaleza sea» — el comentario moderno acepta la lectura de Dee sobre el vaso pero la desplaza a sentido cabalístico.
«Pero parece que se puede también considerar como símbolos de estos vasos, respectivamente el mazo y el mortero. En esta operación, el mazo constituye el agente, móvil, y el mortero, el paciente, el sueldo fijo.» — el comentario moderno adjudica al mazo el agente móvil y al mortero el paciente fijo; sueldo es calco del francés sol y hay que restituir suelo.
«No tenemos nadie más duda cuando John Dee nos habla luego de rubíes, carbunclos, etc. [vea: Azufre - yemas, etc.].» — el comentario moderno da por seguro el sentido de los rubíes y carbunclos que Dee nombra.
«John Dee acaba de analizar la parte central de la figura XIX. Si se resume, podemos mostrar que todos los elementos geométricos de esta Mónada son vinculados unos a otros. La cruz está en el centro del problema.» — el comentario moderno declara ligados entre sí todos los elementos geométricos de la Mónada, con la cruz en el centro.
«El sol es el símbolo del Azufre, pero es más que esto; en efecto, el domicilio del Sol es el signo del León.» — el comentario moderno hace del Sol algo más que el Azufre por su domicilio en el León.
«En la gran cocción, connait dos tipos de león: verde primero, es el primer Mercurio, el que resulta sin duda de la conjunción de una sal de potasio y de otra sal que servía en otro tiempo para preparar el vaso maleable. El segundo Mercurio, nombrado filosófico, resulta de la infusión del Azufre rojo en el primer Mercurio: le damos el nombre de León rojo.» — el comentario moderno reparte los dos leones: el verde por primer Mercurio y el rojo por Mercurio filosófico tras la infusión del azufre.
«Es la intimación de estos dos estados que es exprimido, no sólo por el disco solar, sino que también por el semi-disco lunar que le acompaña y que señala la Luna hermética.» — el comentario moderno lee el disco solar y el semidisco lunar como expresión de esos dos estados.
«Hablamos de esto de un punto de vista estático, mientras que las sustancias que forman el Mercurio tienen una evolución dinámica y van a sufrir fases de sublimación, de cristalización, movimientos de convection, etc. Y todo esto bajo la influencia del exterior difunto.» — el comentario moderno acota su propia exposición como estática frente a la evolución dinámica de las sustancias.
«Oro, este exterior difunto va a imprimir su marca fuego interior, actualmente virtual, que va así a formar el agua permanente: una agua que tiene la propiedad de no evaporarse» — el comentario moderno describe el agua permanente como agua que no se evapora.
«Es evidente que esta agua especial [que Zozime llamaba agua divina, cf. sección réincrudation] es formado por otra cosa que por nuestra agua vulgar H2O.» — el comentario moderno distingue el agua divina de Zósimo del agua vulgar, y la nombra con la fórmula química moderna.
«el signo del Ariete para Arès, indicando una sal que contiene ácido vitriolique» — el comentario moderno adjudica al signo del Ariete una sal con ácido vitriólico.
«temperatura ambiente y da a entender por qué los alquimistas dijeron que su Mercurio era una agua que no mojaba en absoluto las manos [Basile Valentin]» — el comentario moderno explica el dicho de que el Mercurio es un agua que no moja las manos, y lo adjudica a Basilio Valentín; la frase arranca del otro lado de un corte de troceo.
«Esta agua es fundente alcalino y el secreto consiste en procurar que, incitado al cuarto grado de fuego, éste no se evapora. Es allí dónde hay que contratar un artificio - la sal de Amonn - que permite prolongar la fijeza del Mercurio.» — el comentario moderno da por primer secreto que el agua no se evapore al cuarto grado de fuego, con la sal de Amón por artificio.
«El segundo secreto consiste en saber dosificar el calórico a partir de la época cuando se pasó las rocas cyanées, es decir cuando salió de Pont-Euxin [nuestro Mar actual Y negra]. Hay que tener cuidado con no bajar demasiado rápidamente la temperatura, por la que, el crecimiento de la materia no se efectua.» — el comentario moderno da por segundo secreto la dosificación del calórico, y advierte contra bajar la temperatura demasiado rápido.
«Evocación indirecta de Diana a los cuernos lunares. Ya dijimos aquel en lo que había que pensar en el sentido hermético que hay que atribuir a la luna, tomada al principio de su primer cuarto» — el comentario moderno lee los cuernos lunares de Dee como evocación de Diana.
«La metátesis o el canon de transposición de John Dee es el equivalente, por Pythagore, Cuatro Elementos de Platon. La suma pitagórica de 10 se efectúa por la adición de los elementos: 1 - 2 - 3 - 4. Estos cuatro Elementos forman los 3 principios de los alquimistas: espíritu - Cuerpo - Alma.» — el comentario moderno equipara el canon de transposición de Dee a los cuatro elementos de Platón y a la suma pitagórica de diez, y de ahí a los tres principios.
«Vimos que las cifras 3 , 2, 3, 4,] y 7 [1, 2, 3, 4, 5,] tenían un valor cabalístico cierto.» — el comentario moderno adjudica valor cabalístico a las cifras que el canon destaca.
«Vea ahora lo que dice Marc-Antoine Gaudin, en su estudio sobre Cristallogénie: la idea de base que guió a Gaudin fue esta declaración de principio:» — el comentario moderno introduce la cristalogenia de Marc-Antoine Gaudin, química del siglo XIX, como apoyo del canon; el anacronismo es del aparato.
«Estos poliedros son ordenados en elementos atómicos lineales a 3, 5 y 7 átomos situados paralelamente entre ellos. Resulta que, por coincidencia, estas tres cifras se reencuentran muy a menudo en el simbolismo hermético, y muy especialmente, en el canon de transposición establecido por John Dee.» — el comentario moderno hace coincidir las cifras 3, 5 y 7 de Gaudin con las del canon de Dee, y lo declara coincidencia.
«Persigamos: los tres semicírculos establecidos a partir de las cumbres 1 etiquetadas - 2 - 3 - 4, dan lugar a la trinidad tradicional.» — el comentario moderno deriva la trinidad tradicional de los tres primeros semicírculos.
«Vienen luego dos otros semicírculos 4 y 6 nombrados. Corresponden a ambas naturalezas: azufre de un lado y un Mercurio del otro. Son ambas extremidades del buque de naturaleza el que la suma da 10.» — el comentario moderno adjudica los dos semicírculos siguientes al azufre y al mercurio, extremos del vaso de naturaleza; buque traduce mal vaisseau.
«Anotemos que este número 10 se reencuentra en dos cruces perpendiculares entre ellas. Estas cruces pueden ser dibujadas en este cuadrado mágico; figura en el Libro de los Equilibrios, atribuido a Belinous, es decir al autor del Tratado del Secreto de la Creación de los Seres.» — el comentario moderno lleva el diez a un cuadrado mágico que adjudica al Libro de los Equilibrios de Belinous.
«Salta a la vista que los números de átomos observados por Gaudin [3-5-7] están dispuestos en línea recta, que se tome el cuadrado tal, como aparece donde que se le haga operar una rotación de» — el comentario moderno alinea en recta las cifras de Gaudin sobre el cuadrado mágico; la fracción que sigue al giro está corrompida por la codificación y no es citable.
«Por fin, el último semicírculo representa la unidad, es decir el Mercurio filosófico o la serpiente de la tradición. Es define por la cifra 5, ya que contiene, además de los Cuatro Elementos, la quintaesencia [cf. sección Materia].» — el comentario moderno adjudica al último semicírculo la unidad, el Mercurio filosófico definido por el cinco que añade la quintaesencia a los cuatro elementos.
«Lo que expresa por otra parte el cuadro mágico de Belinous que muestra la cifra 5 en el cuadrado central. Podemos por otra parte expresar una relación simple entre el canon de transposición de John Dee y el cuadrado mágico.» — el comentario moderno declara expresable una relación simple entre el canon de Dee y el cuadrado mágico.
«La figura XXIX constituye sin duda la cumbre del arte de John Dee. Ahora nos es muy difícil de no ver allí otra cosa que el esoterismo y la cábala puros y duros.» — el comentario moderno hace de la figura XXIX la cumbre del arte de Dee y la lee como esoterismo y cábala; el sin duda es suyo, no de la obra.
«Por ahí, John Dee se despide alquimistas. Más radical que ellos en el informe que tenía a los símbolos, pero menos hombre de práctica que también, acaba su Mónada hablándonos de Dios: el horizonte de la Eternidad...» — el comentario moderno cierra el volumen apartando a Dee de los alquimistas, más radical en los símbolos y menos práctico, y con el cierre en Dios.
«DIGITALIZACION Y TRADUCCION DEL FRANCES AIHR» — el colofón declara la procedencia de esta edición: digitalización y traducción del francés, firmadas con una sigla.
Concepts treated
Mónada (el glifo que condensa el esquema entero) — La figura única que condensa los símbolos del esquema completo.
Serie Mercurial — Conjunto del principio mercurio: Saturno ↔ Júpiter ↔ Mercurio ↔ Luna.
Serie Azufrada — Conjunto del principio azufre: Marte ↔ Venus ↔ Sol.
Geometría (la quinta arte liberal, fundamento del oficio) — Punto, recta y círculo son el alfabeto entero de la obra: ni el círculo sin la recta ni la recta sin el punto se elaboran artificialmente.
Cuatro elementos (fuego, aire, agua, tierra) — Los cuatro elementos se figuran por cuatro rectas que salen en sentidos contrarios de un punto indivisible, porque las partes dislocadas vuelven a su sitio en línea recta.
Gematría (aritmética de las letras) — La cruz vale 5, 10, 50, 100, 2500 y 252 según cómo se la parta y se la cuente, y esas cifras son el argumento mismo del tratado.
Mercurio de los filósofos (Mercurius) — El segundo Mercurio, hermano uterino del primero, es el Microcosmo y Adán; algunos expertos ponían en su lugar al Sol mismo.
Microcosmos (el hombre-mundo) — El Mercurio de los Filósofos se identifica con el microcosmo, y el aparato moderno extiende la equivalencia al huevo.
Atanor (el horno de fuego constante) — El aparato moderno niega que el huevo sea el athanor: es el Magisterio mismo, y el athanor alquímico es semejante al de la naturaleza.
León verde (leo viridis) — El comentario moderno reparte dos leones: el verde por primer Mercurio y el rojo por Mercurio filosófico tras la infusión del azufre.
Putrefacción (putrefactio) — El comentario moderno adjudica a Saturno y Venus la fase de putrefacción, y lee a Lucifer como principio de reincrudación de los azufres.
Quintaesencia (quinta essentia) — El comentario moderno define el último semicírculo por el cinco, que añade la quintaesencia a los cuatro elementos.
Secreto (lo que se jura no fijar por escrito) — Dee declara callar deliberadamente una infinidad de misterios y solo señalar el camino con el dedo; los vasos se reservan a los iniciados.