La Clavícula
Clavicula Raymundi Lulli · La Clavícula de Ramón Llull
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Se presenta como obra de Ramón Llull, con la Gran Obra — que otorga «tesoro eterno» — revelada al artista por el «Muy Alto» «La Clavícula (pseudo-Llull), trad. castellano · p. 1». Su doctrina abre con el par solar-lunar — «El Sol es el padre de todos los metales y la Luna es su madre; aunque la Luna reciba su luz del Sol» «La Clavícula (pseudo-Llull), trad. castellano · p. 1» —, distingue el Mercurio filosofal del vulgar «La Clavícula (pseudo-Llull), trad. castellano · p. 2» y culmina en la Cabeza de cuervo: «Hijo de la ciencia, entonces tendrás la Cabeza de cuervo que los Filósofos han buscado tanto, sin la cual no puede existir el Magisterio.» «La Clavícula (pseudo-Llull), trad. castellano · p. 5».
Su género lo nombra Rampling: pertenece a la familia de las «llaves» exegéticas del corpus luliano — Elucidatio, Apertorium, Clavicula — que prometen abrir los secretos de los textos «Rampling — The Experimental Fire (2020) · p. 74»; Pereira la sitúa como obra posterior al núcleo, de gran difusión e impresión «Pereira — The Alchemical Corpus Attributed to Raymond Lull (1989) · p. 14».
89 claims · 1 source · 5 attributions
Attribution
recorded, never asserted«La Clavícula (pseudo-Llull), trad. castellano · p. 1»
«Los destiladores de Su Majestad · p. 13»
«Principe — The Secrets of Alchemy (2013) · p. 73»
«Copenhaver & Schmitt — Renaissance Philosophy (1992) · p. 301»
«Pereira — The Alchemical Corpus Attributed to Raymond Lull (1989) · pp. 5, 6»
The chain of the work
the processed witness, in emeraldClaims
89 entries — the work's own voice, with its passage«El Sol es el padre de todos los metales y la Luna es su madre; aunque la Luna reciba su luz del Sol.»
«Nuestro Mercurio penetra al mercurio vulgar y se mezcla a él desecando su humedad flemática, quitándole su frialdad.» — el mecanismo, no solo la oposición de cualidades.
«Cuando aparezca el gris se aumentará en un grado de fuego y será dos veces más fuerte.»
«Haced después una amalgama de una onza de verdadero Sol con tres onzas de mercurio vulgar y ponedla sobre el Mercurio de la Luna.» — la primera amalgama, 1:3.
«En el grado primero, la materia supondrá negra como el carbón; entonces se dice que hay eclipse de Sol y de Luna.»
«Hijo de la ciencia, entonces tendrás la Cabeza de cuervo que los Filósofos han buscado tanto, sin la cual no puede existir el Magisterio.»
Cita a Avicena: los metales no pueden transmutarse sino tras ser reducidos a su materia prima.
Tensión doctrinal interna del propio florilegio: Geber se cita advirtiendo contra la práctica del pobre, mientras Alfidius la abre a pobres y ricos por razón y ciencia — las dos tesis conviven.
El «Lazo de amor» permite la unión inseparable entre el Mercurio físico y el mercurio vulgar durante la disolución.
El «Menstruo hediondo»: mezcla destilada de vitriolo rojo y salitre, rectificada siete veces, para extraer el Mercurio lunar del cuerpo perfecto.
La «Cal viva de los Filósofos»: polvo blanco que multiplica el mercurio vulgar en plata verdadera, «Cal viva de los Filósofos y su cantera sulfurosa».
La sinonimia proliferante: jugo lunar, agua de vida, quintaesencia, vino ardiente y mercurio vegetal designan una única sustancia que purifica y disuelve los cuerpos en su primera agua.
El texto remite a obras propias del corpus: al Testamentum, a un «Del Mercurio de los filósofos» y a un «De la Quintaesencia del oro y de la plata» — se autoconstruye una bibliografía luliana.
La analogía cristológica: la muerte y resurrección de Nuestro Señor Jesucristo explican la transformación del cuerpo negro.
«Tratado conocido también con el nombre de Clave universal, en el cual se hallará claramente indicado todo lo que es necesario para completar la Gran Obra.» — el subtítulo con que el tratado se presenta: se anuncia como Clave universal y promete indicar todo lo necesario para completar la Gran Obra.
«Hemos llamado Clavícula a esta obra, porque sin ella es imposible comprender los demás libros nuestros, cuyo conjunto abarca el Arte entero, porque nuestras palabras son oscuras para los ignorantes.» — la voz que habla como Llull declara la función del libro: es la llave sin la cual el resto de sus obras no se entiende, y atribuye esa oscuridad a la ignorancia del lector, no al texto.
«He escrito muchos tratados, muy extensos, pero divididos y oscuros, como puede verse por el Testamentum, donde hablo de los principios, de la naturaleza y de todo lo que se relaciona con el arte; pero el texto ha sido sometido al martillo de la Filosofía. Lo mismo sucede con mí. libro Del Mercurio de los filósofos, en el segundo capítulo: "De la fecundidad de las canteras físicas", e igual con mi libro De la Quintaesencia del oro y de la plata, lo mismo, en fin, con todas mis otras obras donde el arte está tratado de un modo incompleto, salvo que siempre oculté el secreto principal.» — enumera como propias el Testamentum, un Del Mercurio de los filósofos —del que cita el capítulo segundo, De la fecundidad de las canteras físicas— y un De la Quintaesencia del oro y de la plata, y declara que en todas ellas ocultó a propósito el secreto principal; la remisión se consigna como lo que el texto dice de sí mismo, sin adjudicar esas obras.
«Ahora bien, sin ese secreto, nadie puede entrar en las minas de los filósofos y hacer algo útil, por eso, con la ayuda y permiso del Muy Alto, al que plugo revelarme La Gran Obra, hablaré aquí del Arte sin ninguna ficción.» — funda la autoridad del tratado en una revelación del Muy Alto y promete, a diferencia de sus obras anteriores, hablar del Arte sin ficción.
«Pero cuidaos de revelar este secreto a los malos; no lo comuniquéis sino a vuestros amigos íntimos, aunque no debierais revelarlo a nadie, porque es un don de Dios que con él hace un presente a quien le parece bueno. El que le posea, tendrá un tesoro eterno.» — la cláusula de secreto: prohíbe divulgar a los malos, restringe la comunicación a los amigos íntimos y funda la reserva en que el saber es don de Dios; a quien lo posea le promete tesoro eterno.
«Por ende, aprended a purificar lo perfecto por lo imperfecto.» — la fórmula de la vía, invertida respecto de lo esperable: es lo perfecto lo que se purifica por medio de lo imperfecto.
«De estos dos astros depende todo el Magisterio.» — deriva del par Sol-Luna la totalidad del Magisterio, tras definir al Sol padre y a la Luna madre de los metales.
«Según Avicenna, los metales no pueden ser transmutados sino después de haber sido llevados a su materia prima, lo cual es cierto.» — cita a Avicena —grafía *Avicenna* en esta edición— y suscribe la sentencia con un *lo cual es cierto*; es la versión alquímica del *Sciant artifices*, que vale por su cláusula de escape: la transmutación queda abierta si media la reducción a materia prima.
«De modo que necesitarás reducir primeramente los metales a Mercurio; pero no hablo aquí del mercurio corriente, volátil, hablo del Mercurio fijo; porque el Mercurio vulgar es volátil, lleno de una frialdad flemática; es indispensable que sea reducido por el Mercurio fijo, más cálido, más seco, dotado de cualidades contrarias a las del mercurio vulgar.» — distingue los dos mercurios por cualidades contrarias: el corriente es volátil y de frialdad flemática, el fijo es más cálido y más seco, y solo éste puede reducir a aquél.
«Por esto os aconsejo, ¡oh, amigos míos!, que no obréis con el Sol y la Luna, sino después de haberlos llevado a su materia prima, que es el Azufre y el Mercurio de los filósofos.» — nombra la materia prima a la que hay que llevar el Sol y la Luna antes de operar: Azufre y Mercurio de los filósofos.
«aprended a serviros de esa materia venerable, porque, os lo advierto, bajo la fe del juramento si no sacáis el Mercurio de esos dos metales, trabajaréis como ciegos, en la oscuridad y en la duda.» — advierte bajo fe de juramento que quien no extraiga el Mercurio de esos dos metales trabajará a ciegas; el texto se dirige a un auditorio de hijos y amigos, no a un lector cualquiera.
«Nosotros decimos: el mercurio vulgar no puede ser el Mercurio de los Filósofos, por ningún artificio con que haya sido preparado; porque el mercurio vulgar no puede soportar el fuego más que con ayuda de un Mercurio diferente a él, corporal, que sea cálido, seco y más digerido que él.» — cierra la vía de preparar el mercurio común: ningún artificio lo vuelve el de los Filósofos, porque no resiste el fuego sin un Mercurio corporal más digerido que él.
«Nuestro Mercurio corporal se convierte en mercurio fluido, que no moja los dedos; cuando se le pone con el mercurio, vulgar, se une y penetran tan bien, con ayuda de un lazo de amor, que es imposible separarlos el uno del otro, como sucede con el agua mezclada con agua.» — el verbatim del lazo de amor: la unión es inseparable, se compara con agua mezclada con agua y trae una señal práctica de reconocimiento, que el mercurio filosofal no moja los dedos.
«Además, nuestro, Mercurio, después de su transmutación, cambia los metales en metal puro, es decir, en Sol y en Luna, como lo hemos demostrado en la segunda parte de nuestra Práctica.» — remite a la segunda parte de una *Práctica* propia como lugar donde ya demostró la transmutación en Sol y Luna.
«Fijaos también en que nuestro Mercurio físico puede transmutar cien marcos y más, hasta el infinito, todo lo que se posea, de mercurio ordinario, a menos que éste falte.» — declara la capacidad del Mercurio físico sin tope: cien marcos y más, hasta el infinito, con el único límite de que falte materia.
«Así mismo, nuestro Mercurio es activo, cálido y seco mientras que el Mercurio vulgar es frío, húmedo y pasivo como la hembra que permanece en la casa en un calor moderado hasta la obumbración.» — sexualiza la oposición de los dos mercurios: el propio activo, cálido y seco; el vulgar frío, húmedo y pasivo, comparado con la hembra que aguarda en casa.
«Entonces, esos dos mercurios se vuelven negros como el carbón; ahí está el secreto de la verdadera disolución.» — sitúa el secreto de la verdadera disolución en el momento en que los dos mercurios ennegrecen.
«Se presentan entonces bajo la forma de un polvo muy blanco, y engendran hijos machos y hembras por el verdadero lazo del amor.» — describe el producto de la unión: un polvo muy blanco que engendra hijos machos y hembras por el lazo del amor.
«Esos hijos se multiplicarán hasta el infinito, según su especie; porque de una onza de ese polvo, polvo de proyección, elixir blanco o rojo, harás Soles en número infinito, y transmutarás en Luna toda clase de metal salido de una mina.» — atribuye a ese polvo —al que llama también polvo de proyección y elixir blanco o rojo— multiplicación infinita según especie, con una onza como dosis de partida.
«Toma una onza de cal de Luna copelada, calcínala según el modo descrito al final de nuestra obra sobre el Magisterio.» — abre la extracción del Mercurio del cuerpo perfecto con cal de Luna copelada, y remite el modo de calcinarla al final de una obra propia sobre el Magisterio.
«Agregaréis nuestro menstruo hediondo hecho con dos partes de vitriolo rojo y una parte de salitre; de antemano habréis destilado ese menstruo siete veces y le habréis rectificado bien, separándolo de sus impurezas terrosas, de manera que, al último, dicho menstruo sea completamente esencial.» — el verbatim del menstruo hediondo, con su receta y su régimen: dos partes de vitriolo rojo y una de salitre, destilado siete veces y rectificado hasta quedar completamente esencial.
«Entonces se cerrará perfectamente el matraz, y se le pondrá al fuego de cenizas, con algunos carbones, hasta que se vea hervir la materia y disolverse.» — prescribe cerrar el matraz y ponerlo al fuego de cenizas con algunos carbones hasta ver hervir y disolverse la materia.
«Cuando el recipiente esté completamente frío, se le abrirá, y la materia se colocará en otro vaso bien limpio, provisto de su capitel perfectamente cerrado.» — indica esperar el enfriamiento total antes de abrir, y pasar la materia a otro vaso limpio con su capitel cerrado.
«Removed bien con la varilla hasta que veáis aparecer algunos glóbulos de mercurio en la materia; pronto habrá una cantidad bastante grande de él, según la que hayáis empleado de cuerpo perfecto, es decir, de Luna.» — da la señal por la que el texto da la extracción por buena —glóbulos de mercurio en la materia— y hace depender la cantidad obtenida de la de cuerpo perfecto, es decir de Luna, que se haya empleado.
«Tomad tres gros de Luna pura en láminas tenues: haced una amalgama con ellos y cuatro gros de mercurio vulgar bien lavado.» — abre la multiplicación del Mercurio con una amalgama pesada en gros: tres de Luna pura en láminas tenues contra cuatro de mercurio vulgar bien lavado.
«el calor del fuego no debe ser superior al del sol cuando se encuentra en el signo del León.» — fija el primer grado de fuego por una medida astrológica y no por instrumento: no ha de exceder el calor del sol en el signo de León.
«Mantened la misma temperatura hasta el momento en que la materia tome un color gris sombrío;» — el gris sombrío es la señal que autoriza a subir el fuego un grado; el régimen de la obra se gobierna por color, no por reloj.
«Se aumentará el fuego en un grado y se le mantendrá en este tercer grado hasta que la materia se vuelva más blanca que la nieve y quede reducida a polvo más blanco y más puro que la ceniza.» — cierra el tercer grado con la blancura: más blanca que la nieve y reducida a polvo más blanco y más puro que la ceniza.
«Entonces tendréis la Cal viva de los Filósofos y su cantera sulfurosa, que los -Filósofos han ocultado tan bien.» — nombra el producto de los tres grados y le atribuye el ocultamiento deliberado de los Filósofos; la edición imprime un guion espurio de OCR delante del segundo *Filósofos*.
«Esta Cal convierte una cantidad infinita de mercurio vulgar en un polvo muy blanco que puede ser reducido a plata verdadera cuando se le une a cualquier otro cuerpo como la Luna.» — atribuye a esa Cal la conversión de una cantidad infinita de mercurio vulgar en polvo blanco, reducible a plata verdadera al unirlo a otro cuerpo.
«Regla y gobierna el fuego según los grados uno, dos y tres, como antes se explicó, hasta que todo quede reducido a un polvo muy blanco; así podrás aumentar tu Cal hasta el infinito.» — prescribe multiplicar la Cal repitiendo el régimen de tres grados con dos onzas más de mercurio vulgar, y declara el aumento ilimitado.
«De ese modo tendrás cinco onzas de plata fina, más pura que la natural; podrás multiplicar tu cantera física según tu deseo.» — cierra la reducción de la Cal viva a Luna con una cifra concreta: cinco onzas de plata más pura que la natural, a partir de una onza de Luna y cuatro de polvo en píldoras.
«Reducid a Mercurio, como se ha dicho mas arriba, vuestra Cal viva sacada de la Luna. Ese es nuestro Mercurio secreto.» — nombra Mercurio secreto a la Cal viva sacada de la Luna una vez reducida, y con él abre la Gran Obra al blanco y al rojo.
«Es la verdadera conjunción que produce un hijo, el Azufre, lleno de una sangre moderada.» — lee la primera conjunción en clave generativa: de ella nace un hijo, el Azufre, lleno de una sangre moderada.
«Después de esta primera operación, se prosigue con el fuego del segundo grado hasta que la materia esté gris. Después se pasa al tercer grado hasta el momento en que la materia aparezca perfectamente blanca. Se aumenta entonces el fuego hasta que la materia se ponga roja como cinabrio y quede reducida a cenizas rojas.» — recorre la escala de colores del régimen: gris en el segundo grado, blanco perfecto en el tercero y, subiendo más el fuego, rojo de cinabrio reducido a cenizas rojas.
«Después de su primera resolución, nuestra Piedra multiplica cien partes de materia preparada, y después de la segunda mil.» — cuantifica el rendimiento por resolución: cien partes tras la primera, mil tras la segunda.
«Se multiplica; disolviendo, coagulando, sublimando y fijando nuestra materia, que de ese modo puede acrecentarse indefinidamente en cantidad y en calidad.» — nombra las cuatro operaciones con que se multiplica —disolver, coagular, sublimar, fijar— y declara el acrecentamiento indefinido en cantidad y en calidad.
«Coged un poco de nuestra cantera blanca, disolvedla en nuestro menstruo hediondo, que es llamado vinagre blanco en nuestro Testamentum,» — remite al Testamentum como obra propia y declara la sinonimia: lo que aquí llama menstruo hediondo, allá se llama vinagre blanco.
«Toma un poco de buen vino bien seco, pon allí la Luna, es decir, el Agua verde y C., o sea Salitre...» — el texto se autocita: reproduce entre comillas el pasaje del Testamentum donde identifica la Luna con el Agua verde y con el Salitre. Es la remisión intra-corpus en su forma más explícita, y se consigna como lo que el texto declara, sin adjudicar.
«las ponéis en un recipiente herméticamente cerrado y haréis digerir en estiércol de caballo durante treinta días, destilando después al baño de María hasta que no pase más nada.» — prescribe treinta días de digestión en estiércol de caballo y destilación posterior al baño de María hasta agotar el paso.
«recuerda la divina Cena de Nuestro Señor Jesucristo que murió, fue sepultado, y el tercer día volvió a la luz en la tierra eterna.» — trae la analogía cristológica completa: la Cena, la muerte, la sepultura y el retorno a la luz al tercer día explican la transformación del cuerpo negro.
«Aprende oh, hijo mío!, que nadie puede vivir si antes no ha muerto.» — extrae la máxima de la analogía y la aplica a la materia: la muerte es condición de la vida.
«Toma, por tanto, tu cuerpo negro, calcínalo en el mismo matraz durante tres días y deja después enfriar.» — prescribe calcinar el cuerpo negro tres días en el mismo matraz; lo que queda es una tierra esponjosa y muerta que se guarda hasta reunir el cuerpo con el alma.
«Empapa entonces tu cuerpo, que es la Tierra negra, con su propia agua, regándola poco a poco y calentando todo, hasta que el cuerpo se vuelva blanco y resplandeciente.» — prescribe la imbibición del cuerpo con su propia agua, poco a poco y con calor, hasta el blanqueamiento.
«Enfriado el recipiente, le abrirás y hallarás en él tu materia sublimada, blanca; es nuestra Tierra Sellada, es nuestro cuerpo sublimado, elevado a una alta dignidad, es nuestro Azufre, nuestro Mercurio, nuestro Arsénico, con el cual volverás a calentar nuestro Oro; es nuestro fermento, nuestra cal viva, y engendra en sí al Hijo del fuego que es el Amor de los filósofos.» — acumula sobre una sola sustancia los nombres del cuerpo sublimado —Tierra Sellada, Azufre, Mercurio, Arsénico, fermento, cal viva— y le atribuye engendrar al Hijo del fuego, que llama Amor de los filósofos; el pasaje está en la plana 6, no en la 5 como quedó anotado en el backfill.
«Esa amalgama se hace con tres partes de mercurio vulgar y una parte de nuestra Cal;» — da la proporción de la amalgama con que se multiplica el Azufre: tres partes de mercurio vulgar por una de la Cal de la primera operación.
«Veréis que la materia se agita; aumentaréis entonces el fuego y a las cuatro horas la materia se volverá sulfurosa y muy blanca.» — marca el tiempo y la señal de esa multiplicación: cuatro horas de fuego aumentado hasta que la materia se vuelve sulfurosa y muy blanca.
«Cuando haya sido fijada, coagulará y fijará al Mercurio; una onza de materia convertirá cien onzas de Mercurio en verdadera Medicina; enseguida actuará sobre mil onzas, y así sucesivamente hasta el infinito.» — cuantifica la potencia de la materia ya fijada: una onza convierte cien onzas de Mercurio en Medicina, luego mil, y así hasta el infinito.
«Entonces se abrirá el recipiente y se hallará una placa cristalina y blanca.» — describe el producto de la fijación del Azufre con aceite: una placa cristalina y blanca.
«Para probarla, pon un fragmento sobre una lámina caliente, y si corre sin producir humo, está bien.» — da la prueba de calidad de la Medicina: sobre lámina caliente debe correr sin producir humo; si sale infusible, el texto prescribe añadirle aceite gota a gota en un crisol.
«Entonces proyecta una parte de ella sobre mil de mercurio y éste será completamente transmutado en Plata.» — fija la proyección al blanco en una parte sobre mil de mercurio, con transmutación completa en Plata.
«Esa es nuestra segunda disolución y nuestro segundo eclipse de Sol con la Luna: ése es el signo de la verdadera disolución y de la conjunción del mucho con la hembra» — nombra segundo eclipse de Sol con la Luna al ennegrecimiento de la segunda disolución, repitiendo la clave astronómica de la primera; la edición imprime *mucho* donde se espera *macho*, y la frase queda sin punto final.
«Entonces es una materia noble y una medicina real que prontamente cura todas las enfermedades; transmuta toda clase de metal en oro puro, mejor que el oro natural.» — atribuye al elixir rojo doble virtud: medicina real que cura todas las enfermedades y agente que transmuta cualquier metal en oro mejor que el natural.
«Ahora, demos gracias al Salvador glorioso que en la gloria de los cielos reina uno y tres en la eternidad.» — cierra la parte operativa con una doxología trinitaria; el tratado alterna sin transición el registro de receta y el devocional.
«Hemos demostrado que todo lo que encierra este tratado es verdadero, porque hemos visto con nuestros propios ojos, hemos operado nosotros mismos y hemos tocado con nuestras propias manos.» — funda la veracidad del tratado en el testimonio autóptico y manual del propio autor: haber visto, operado y tocado.
«Vamos ahora, sin alegrías y brevemente, a resumir nuestra Obra.» — anuncia el Resumen del Magisterio, que recapitula la obra entera en una sola plana.
«De manera que tomamos la Piedra que hemos dicho, la sublimamos con ayuda de la naturaleza y del arte, y la reducimos a Mercurio. A este Mercurio se agrega el Cuerpo blanco que es de una naturaleza semejante, y se cuece hasta que se haya preparado en verdadera cantera.» — resume el arranque: sublimar la Piedra por naturaleza y arte, reducirla a Mercurio y agregarle el Cuerpo blanco hasta cocerla en verdadera cantera.
«Esta cantera se multiplicará a vuestro deseo. La materia será reducida de nuevo a Mercurio, que disolveréis en nuestro Menstruo hasta que la Piedra se haga volátil y separada de todos sus elementos.» — resume la volatilización: la cantera se multiplica a voluntad y la Piedra se disuelve en el Menstruo hasta separarse de todos sus elementos.
«Finalmente, se purificará perfectamente el cuerpo y el alma. Un calor moderado y natural permitirá a continuación obtener la conjunción del cuerpo y del alma.» — resume la purificación y la reunión: cuerpo y alma se purifican y luego se conjuntan por calor moderado y natural.
«La Piedra se convertirá en cantera: se continuará el fuego hasta que la materia se ponga blanca» — nombra Azufre y Mercurio de los Filósofos al producto blanco de la cantera, y cierra así el círculo con la materia prima anunciada en la plana 1.
«entonces es cuando, por la violencia del fuego, lo fijo se hace volátil, mientras lo volátil se habrá despojado de sus principios groseros y se habrá sublimado más blanco que la nieve.» — formula la inversión que el fuego opera: lo fijo se hace volátil y lo volátil, despojado de sus principios groseros, se sublima más blanco que la nieve.
«Se tirará lo que como residuo quedó en el fondo del recipiente, porque no sirve para nada.» — descarta el residuo del fondo sin darle uso alguno.
«En seguida tomad nuestro Azufre, que es el aceite del cual ya se habló, y le multiplicaréis en el alambique hasta qué sea reducido a un polvo más blanco que la nieve.» — identifica el Azufre con el aceite antes apartado y prescribe multiplicarlo en el alambique hasta polvo más blanco que la nieve.
«Se fijarán los polvos multiplicados por la naturaleza y el arte con Agua hasta que ensayados al fuego, se fundan como cera sin humo.» — da la prueba de la fijación: los polvos deben fundirse al fuego como cera y sin humo.
«Entonces hay que añadir el agua de la primera disolución; una vez disueltos, se agregará algo amarillo, que es el oro, se unirá y se destilará todo el espíritu.» — introduce el oro en la obra al rojo bajo el nombre de algo amarillo, tras devolver el agua de la primera disolución.
«Finalmente, se calentará en el primero, segundo, tercero y cuarto grados, hasta que el calor haga aparecer el verdadero color jacinto, y que la materia fija sea fusible.» — cierra el régimen con cuatro grados y una señal cromática, el verdadero color jacinto, más la fusibilidad de la materia fija.
«Proyectarás esta materia sobre mil partes de mercurio vulgar y será transmutado en oro fino.» — fija la proyección al rojo en la misma razón que la del blanco, una parte sobre mil de mercurio vulgar, con oro fino por resultado.
«Tomad una onza de Luna fina, copelada, y tres onzas de mercurio.» — abre el recetario final con la calcinación de la Luna: una onza de Luna fina copelada contra tres de mercurio.
«Lo que quede en el trapo será la parte más esencial del cuerpo, y se le mezclará con tres partes de sal, moliéndolo bien y lavándolo. Después se calcinará durante doce horas. Se molerá de nuevo con sal, y esto por tres veces, renovando cada vez la sal.» — prescribe el lavado con sal, la calcinación de doce horas y tres moliendas con sal renovada cada vez.
«Entonces se pulverizará la materia en forma que se obtenga un polvo impalpable; se lavará con agua caliente hasta que haya desaparecido todo sabor salado. Finalmente, se filtrará por un filtro de algodón, se desecará, y se tendrá la Cal blanca.» — cierra la receta de la Cal blanca: pulverizar, lavar hasta que no quede sabor salado, filtrar por algodón y desecar.
«Tomad buen tártaro, cuya factura sea brillante, calcinadle en el hornillo de reverbero durante diez horas; enseguida le pondréis sobre una plancha de mármol, después de haberlo pulverizado, y le dejaréis en un lugar húmedo, y se convertirá en un líquido aceitoso.» — la receta del aceite de tártaro: diez horas de calcinación en hornillo de reverbero y licuación por humedad ambiente sobre mármol, sin destilación.
«Cuando esté completamente licuado, se le pasará a través de un filtro de algodón. Le conservaréis cuidadosamente; os servirá para hacer la imbibición de vuestra cal.» — declara el uso del aceite de tártaro, filtrado por algodón: la imbibición de la cal, que es el paso con que abre la extracción del Mercurio del cuerpo perfecto.
«Tomad dos libras de vitriolo, una libra de salitre y tres onzas de cinabrio. Se enrojece el vitriolo, se le pulveriza, después se agrega el salitre y el cinabrio; se muelen juntas todas estas materias y se ponen en un aparato destilador bien cerrado.» — la receta del menstruo hediondo para reducir la Cal viva a Mercurio: dos libras de vitriolo enrojecido, una de salitre y tres onzas de cinabrio, molidas juntas en aparato destilador cerrado.
«El agua destilará, abandonando sus impurezas, que permanecerán en el fondo de la cucúrbita, y tendréis así un excelente menstruo.» — advierte que la destilación ha de empezar a fuego lento y apela al saber de quienes ya hicieron la operación; el agua sube limpia y las impurezas quedan en la cucúrbita.
«Tomad tres libras de vitriolo romano rojo, una libra de salitre y tres onzas de cinabrio; moled todas esas materias juntas en el mármol. Ponedlas después en un matraz grande y sólido, agregadle Aguardiente rectificado siete veces, cerrad después herméticamente el recipiente y metedlo durante quince días en estiércol de caballo.» — el segundo menstruo, disolvente de la Piedra: tres libras de vitriolo romano rojo, una de salitre y tres onzas de cinabrio, con aguardiente rectificado siete veces y quince días en estiércol de caballo.
About the work
3 entries — what the apparatus and scholarship say about itEl género de la obra, según Rampling: la Clavícula pertenece a la familia de las llaves exegéticas del corpus luliano — Elucidatio, Apertorium, Clavicula — que prometen abrir los secretos de los textos.
Datación relativa, según Pereira: obra posterior al núcleo del corpus (Testamentum, Codicillus, Epistola accurtationis) que alcanzó gran difusión e impresión.
La edición castellana imprime el tratado desnudo: no trae portada crítica, introducción, nota del traductor, notas al pie ni colofón, de modo que toda la voz del archivo es la del propio tratado.
Concepts treated
Gran Obra — Operación suprema de transmutación que otorga «tesoro eterno».
Mercurio de los filósofos (Mercurius) — «Nuestro Mercurio penetra al mercurio vulgar… desecando su humedad flemática».
Caput Corvi — «La Cabeza de cuervo que los Filósofos han buscado tanto, sin la cual no puede existir el Magisterio».
Quintaesencia (quinta essentia) — Jugo lunar, agua de vida, vino ardiente y mercurio vegetal: una única sustancia; el texto declara una obra propia «De la Quintaesencia del oro y de la plata».
Materia prima — Según Avicena, los metales solo se transmutan tras ser llevados a su materia prima, que aquí se nombra Azufre y Mercurio de los filósofos.
Sciant artifices (la sentencia de Avicena) — La sentencia de Avicena entra con su cláusula de escape: la transmutación queda abierta si media la reducción a materia prima, y el texto la suscribe con un lo cual es cierto.
Secreto (lo que se jura no fijar por escrito) — Prohíbe revelar el secreto a los malos y lo reserva a los amigos íntimos porque es don de Dios; sin él nadie entra en las minas de los filósofos.
Azufre (principio sulfúreo) — La primera conjunción produce un hijo, el Azufre; el Resumen lo identifica después con el aceite apartado y lo multiplica en el alambique.
Nigredo (la obra al negro) — El ennegrecimiento es el secreto de la verdadera disolución, y en el primer grado se lee como eclipse de Sol y de Luna.
Albedo (la obra al blanco) — El tercer grado cierra en blancura: más blanca que la nieve y reducida a polvo más puro que la ceniza.
Rubedo (la obra al rojo) — Subido el fuego tras la blancura, la materia se pone roja como cinabrio y queda reducida a cenizas rojas.
Piedra filosofal (lapis philosophorum) — Tras la primera resolución la Piedra multiplica cien partes y mil tras la segunda, disolviendo, coagulando, sublimando y fijando.
Decknamen (nombres cubiertos) — Una sola sustancia recibe seis nombres seguidos: Tierra Sellada, Azufre, Mercurio, Arsénico, fermento y cal viva.
Lazo de Amor — Une el Mercurio propio al vulgar de modo inseparable, como agua mezclada con agua, y engendra hijos machos y hembras.